EL ASUNTO
Hola, hola lectores aquí les dejo otro capítulo. Esta vez creo que me ha costado un poco más de lo normal escribirlo. Supongo que no siempre se siente una inspirada. Es eso ó que me estoy volviendo perezosa. Bueno, espero que os guste.
Gracias por leer. Por favor dejadme vuestros comentarios, ya sabéis que son bien recibidos.
Un besito
Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.
C12 El regreso
Después de varios días y diversas e intensas reuniones, la delegación de embajadores consiguió el cometido de su misión, que el Raikage firmara la alianza para la intervención en la guerra entre Ame, Iwa y Kusa. Las condiciones del acuerdo fueron negociadas arduamente hasta llegar a un acuerdo de cooperación entre las tres naciones. Este acuerdo beneficiaría a todas las naciones puesto que su principal objetivo era el de perseguir y erradicar el numeroso grupo de ninjas renegados que habían formado un considerable número de organizaciones de contrabandistas y traficantes de armas, drogas y mujeres que acampaban a sus anchas en los territorios en conflicto. Muchas de estas organizaciones estaban al margen del conocimiento de los países en los que se albergaban debido a que la mayor preocupación de estos en estos momentos era la victoria frente a sus enemigos vecinos, pero en algunas ocasiones, la corrupción era tal, que los países eran conscientes de dicha presencia, la cual toleraban con ayuda de cuantiosos sobornos que utilizaban para financiar su particular guerra sin importarles el sufrimiento creado a su pueblo. Estos casos eran los más delicados de tratar. El acuerdo de cooperación apelaba a la ética y los derechos humanos de los habitantes de dichos territorios, pero sobre todo, a las numerosas pérdidas originadas a los países ahora aliados mediante asaltos, secuestros y dificultades en las redes de intercambio y comercio de mercancías.
Llegados a este punto, la misión de la comitiva había llegado a su fin, por lo que al día siguiente se dispondrían a volver a sus países de origen. Las embajadoras de Suna compartirían casi todo el camino de vuelta con los jonins de La Hoja, separándose de ellos en el tramo final para dirigirse directamente hacia su villa sin dar rodeos.
Sakura ya se había recuperado completamente de todas sus lesiones, y por lo que parecía, había estado intentando evitar al ninja copia, pero de ahora en adelante, al menos durante el camino de vuelta, dicha tarea se iba a convertir en imposible, por lo que iba a tener que ir acostumbrándose a su molesta presencia y renunciar a su tan preciada paz mental que le proporcionaba el no tenerlo cerca.
Por su parte, Kakashi no dejaba de darle vueltas al impulsivo comportamiento que se había adueñado de él en los últimos días. Era consciente de que en cuanto percibía la presencia de la peli-rosa, por mucho que se hubiera propuesto olvidarse de ella y dejarle el camino libre al Hyuga, su raciocinio lo abandonaba dejándose arrastrar por sus impulsos más básicos que le llevaban a comportarse de maneras nada ortodoxas con su ex-alumna. Todavía se daba de cabezazos contra la pared por los últimos acontecimientos ocurridos con ella. De verdad que no sabía qué era lo que pasaba con él, todo había ido perfectamente en un principio, habían disfrutado de una tranquila velada juntos como compañeros e incluso amigos que eran, yendo a cenar a un bonito sitio. Sin embargo hay que decir, que aunque no quisiera reconocerlo, había elegido aquel lugar con la oculta intención de impresionarla, después de todo, llevar a un sitio a sí a una jovencita traía implícita algún otro tipo de insinuación, y pese a que aquella no era realmente su intención, albergaba secretamente la absurda ilusión de que cayera rendida a sus pies por obsequiarle con aquella perfecta velada con la que ella no había ni osado soñar. Pero todo esto eran solo vagas ensoñaciones sin ningún fundamento palpable que le hubiera dado pie a pensar en ello. Él realmente lo había hecho porque quería verla disfrutar en un ambiente diferente al que ella estaba acostumbrada, pero que a su juicio, merecía poderse habituar.
Hasta ahí todo había ido bien, alguna que otra inocente insinuación, pero nada que no pudiera manejar, por lo que... ¿a qué había venido lo que había hecho después? ¿porqué la había acorralado contra la puerta de su dormitorio absorbiendo descaradamente su aroma e incomodándola de aquella manera tan palpable que había hecho que la chica lo rehuyera durante los días siguientes? Realmente se estaba volviendo loco. Nunca en la vida había estado en esa situación. Su mente no podía pensar en otra cosa que no fuera ella, y cada vez que estaba a su lado tenía que luchar con todas sus fuerzas contra los impulsos animales que le ordenaban arrancarle la ropa y tomarla allí mismo. Pero sin lugar a dudas, la parte que se le estaba haciendo más difícil era el verla en compañía del Hyuga. Su tan afamado autocontrol se estaba poniendo a prueba cada día, y cada día se le hacía más difícil contenerse, por lo que solo rogaba por volver pronto a Konoha y poder solicitarle a la Hokague una larga y solitaria misión que le ayudara a aclarar sus ideas. Desde que había vuelto de su última misión en dúo no había podido seguir engañándose. Los acontecimientos se le habían escapado de las manos, desde el último entrenamiento que habían tenido juntos hasta el enfrentamiento con los ninjas en el camino donde la kunoichi resultó herida y le fue completamente imposible ocultar su preocupación prácticamente arrancándole la peli-rosa de las manos al Hyuga y llevándola personalmente hasta Kumo él mismo. Además, la imagen de su alumna vestida con un incitador camisón de encaje abriéndole la puerta de su casa le perseguía la mayoría de las noches.
- Bueno, al menos solo tendré que aguantar este suplicio una semana más y podré desaparecer una temporada - se consolaba el ninja copia mientras respiraba algo de aire fresco en la azotea de su hospedaje intentando sin éxito poner en orden sus pensamientos. Sus fuertes sentimientos contradictorios no le habían permitido pegar ojo, por lo que había decidido disfrutar por última vez en ese viaje, de las magníficas vistas de la ciudad le ofrecía. Por un lado no aguantaba más la situación de tener a Sakura tan cerca y a la vez tan lejos de él, quería alejarse de ella lo más pronto posible, pero por otro, no sabía si podría soportar estar separado de ella por mucho tiempo. No entendía como, después de tantos años con ella, las cosas habían cambiado hasta ese punto. No es que la chica le hubiera sido indiferente hasta ahora, Sakura siempre había sido una persona importante en su vida. De entre sus tres alumnos, ella siempre había sido su favorita, sentía una secreta debilidad hacia la pequeña y escandalosa kunoichi. Era impulsiva, terca, voluble y agresiva, pero a la vez era inteligente, tenaz, divertida y cariñosa. Desprendía un aura de alegría y positivismo difícil de ignorar, y en los últimos años había descubierto en ella un irónico sentido del humor que la convertían en una muy grata compañía. Ni que decir tiene que todavía era muy fácil hacerla enfadar y ese era otro de sus encantos, puesto que se había convertido en el pasatiempo preferido del ninja.
- Seguramente tiene mucho que ver el que no haya estado con una mujer en mucho tiempo, la abstinencia nunca me ha sentado bien. Seguramente la falta de sexo haya hecho que mi cerebro se haya obsesionado con lo que tenía más cerca. En cuanto esté lejos y disfrute de algo de compañía femenina las cosas volverán a su cauce - pensaba en shinobi autoengañándose sabiendo perfectamente que aquel no era el problema - ¡Que voy a hacer! - exclamó en alto dejando escapar un suspiro.
- Debe de ser grave si el gran ninja copia no se ha percatado de mi presencia - le sorprendió el shinobi de ojos perla saliendo de la nada y colocándose a su lado.
- Hyuga, me sorprende no haberte sentido - se extrañó - Estaba pensando en ciertos asuntos y supongo que he bajado la guardia. No me suele pasar a menudo - se justificó.
- Ciertos asuntos de pelo rosa y ojos verdes... sí, acostumbra a absorber los pensamientos de la gente con frecuencia, al menos a mí me pasa - contestó en tono tranquilo mientras se apoyaba de espaldas a la barandilla al lado de donde Kakashi hincaba sus codos con la mirada perdida en el infinito.
- Eres demasiado listo como para saber que nunca admitiría algo así aunque fuera verdad, Hyuga - respondió sin inmutarse - Solo estoy repasando las rutas de vuelta y adelantándome a los posibles contratiempos que podamos encontrarnos por el camino, no quiero volver a vivir una situación como la de la ida - explicó volviéndose hacia Neji.
- Sí, haces bien, supongo que nadie quiere ver como Sakura sale herida - contestó el joven ninja mientras clavaba su mirada desafiante en el único ojo del ninja copia - es mejor que velemos por su seguridad y barajemos todas las posibles opciones antes de tomar una decisión ¿verdad?. Una preciosa mujer tan joven merece vivir la vida con toda su intensidad - expuso dejando patente un claro doble sentido en sus palabras - sería una pena que no pudiera disfrutar de su juventud por tomar una precipitada y desacertada decisión, ¿no crees?
- Sí, tienes mucha razón - corroboró apartando la vista de su compañero y volviendo a perder su mirada en el horizonte mientras un suspiro se escapaba de sus labios - nunca me ha gustado ser irreflexivo- añadió.
Después de unos minutos en silencio en los que la tensión entre ambos se podía incluso respirar, Kakashi volvió a hablar
- Bueno Hyuga, si me disculpas volveré a mi habitación, mañana será un largo día - vaticinó mientras se alejaba del joven shinobi - te aconsejo que tú también hagas lo mismo si no quieres que te fallen las fuerzas para tu noble misión - se despidió dejando al poseedor de Byakugan plantado en la azotea.
Llegó a su habitación y dejó caer su peso muerto en la cama. Su mente estaba todavía más inquieta si cabe que cuando salió, aquella conversación solo lo había perturbado más de lo que ya estaba y aunque odiaba reconocerlo, el heredero Hyuga tenía razón. Era muy consciente de cada una de las palabras del chico. Él era muy viejo para Sakura, y aunque no lo quisiera reconocer, Neji era la mejor opción para la kunoichi. Un joven y prometedor shinobi, heredero de uno de los clanes más antiguos de la villa y que además tenía fama de ser sumamente atractivo, puesto que tenía numerosas pretendientas.
- Pero... ¿En qué estoy pensando?, yo ni si quiera soy una opción - se lamentó - ¿Por qué le doy tantas vueltas a algo que no tiene sentido de ser? - se cuestionaba sabiendo perfectamente cuál era la respuesta a esa pregunta y haciéndose evidente que no dormiría nada en toda la noche. Su preciada serenidad y entereza tan características en él amenazaban con abandonarle en cualquier momento, y lo único que había sacado en claro era que cada vez odiaba más al heredero de los Hyuga.
A la mañana siguiente, los miembros del equipo se encontraron a las puertas del alojamiento a la hora acordada. Ni si quiera el perezoso ninja de un solo ojo había faltado a la cita.
- Esto se va a convertir en una agradable rutina, Kakashi. Qué ha sido esta vez, ¿Chinches en la cama? o ¿Quieres llegar cuanto antes a Konoha porque te has enterado de que Naruto ha continuado con el legado de Jiraya y ha publicado un nuevo volumen de Icha Icha con sus notas inéditas?, porque no me creo que hayas llegado puntual por iniciativa propia. Si es así, al final me voy a malacostumbrar - se burló la causante de su insomnio.
- Hay tantas cosas que tienes que aprender todavía - le contestó mientras le revolvía sus rosados cabellos desenfadadamente - Mis acciones todavía son un misterio para ti - continuó mientras notaba la fija y fría mirada del Hyuga traspasarle la sesera.
- Que no me hagas eso - explotó la peli-rosa mientras perseguía al shinobi e intentaba por todos los medios darle un capón y ocultar el rubor que se había instalado en sus mejillas tras su último comentario.
- No tenemos tiempo que perder, así que dejen de comportarse como niños - Les regañó la embajadora de la arena mientras se acomodaba el abanico a su espalda - Llevo mucho tiempo fuera de casa y me gustaría llegar cuanto antes, así que caminando - ordenó. En ocasiones como esta se dejaba entrever el marcado carácter autoritario que gastaba la kunoichi.
Tras todo un día caminando a buen ritmo y con el sol a punto de ponerse decidieron acampar para pasar la noche. Se acordaron los mismos compañeros de tienda que en el viaje de ida, y las guardias se sortearían cada noche. En este caso, para fustigamiento de la peli-rosa, compartiría la segunda guardia con la persona con la que menos le apetecía, su ex-maestro.
Cenaron en un distendido ambiente y se dispusieron a dormir temprano para poder levantarse al alba y aprovechar totalmente la siguiente jornada de viaje.
A mitad de la noche, la pareja de Kakashi y Sakura fue despertada para que realizaran la guardia que les tocaba. Nada más salir de la tienda, una somnolienta peli-rosa se estiraba intentando desperezar todos sus dormidos músculos ante la atenta mirada del ninja copia.
- Odio las guardias de media noche, nunca se descansa bien - se quejó la kunoichi mientras se sentaba cerca del fuego que habían hecho debido a que ya empezaba a refrescar por las noches. Había estado intentando evitar al shinobi desde el último incidente en el que, según su juicio, se había reído de ella descaradamente. Pensaba que dada la situación en la que se encontraba ahora, en la que le era completamente imposible eludirlo, lo mejor que podía hacer era aparentar una normalidad inexistente e intentar ignorar lo sucedido. Si él podía fingir que nunca se habían besado, ella podía simular que nada de lo sucedido en los últimos días había ocurrido.
- Buenas noches a ti también Sakura. Veo que aparte haber estado muy ocupada estos días también has perdido tus modales - Saludó un descarado ninja copia sentándose a su lado - supongo que Neji te ha tenido muy ocupada, no te he visto ni una sola vez - añadió para mayor vergüenza de la kunoichi.
- Sí, bueno... Neji se ofreció para ayudarme a entrenar y así poder recuperarme a tiempo para no retrasar el viaje - aclaró
- Ya veo... que amable de su parte - contestó con sarcasmo - Me pregunto qué querrá a cambio, está claro que siendo tú a la que le corresponde agradecérselo no esperará ninguna recompensa gastronómica, y si es así lo compadezco en el alma - se mofó el shinobi
- Recuérdame no cocinarte nunca más en la vida, aunque eso suponga que estés postrado en la cama y te tuviera que hacer una reconstituyente sopa - se quejó dolida
- Si a "eso" le llamas reconstituyente sopa, no quiero saber que entiendes por desechos líquidos - continuó burlándose el ninja.
- Lo dicho, recuérdame no volver a cuidar de ti nunca - protestó la joven
- Yo no he dicho eso, pequeña - aclaró el peli-plata mientras le desordenaba el pelo de esa forma que ella odiaba - solo pido no ser envenenado con tu comida mientras recibo tus apreciados cuidados - decretó mientras ponía lo que se suponía que era una cara de perrito abandonado tapada por una máscara - El Ichiraku dispone de una gran variedad de comida para llevar - informó.
- Lo que tú digas, Kakashi. Tengo demasiado sueño como para discutir - declaró la peli-rosa - así que dejémoslo de momento, no tengo ninguna intención de servirte como entretenimiento esta noche, simplemente no tengo humor.
- Entonces quedamos en dejarlo para mañana - resolvió el poseedor del sharingan para exasperación de la kunoichi.
- Yo no he dicho tal cosa - se exasperó
- Claro que sí, has dicho que esta noche no estabas de humor, por lo que tus palabras se deduce claramente que la tarea queda postergada hasta mañana - constató con una sonrisa oculta que se traducía en su ojo.
- No sé como lo haces, pero siempre me sacas de quicio - declaró la chica - si sigues así no pienso dirigirte la palabra en toda la noche
- ¿Eso es una amenaza o una promesa? - preguntó su ex-maestro en tono divertido
- Estúpido ninja copia, un día de estos mientras estés dormido voy a robarte todos tus Icha Icha y los voy a quemar, y eso sí que es una amenaza - le desafió clavándole una maligna mirada mientras apretaba los puños de manera bastante intimidante.
- Venga, no te pongas así, no dejemos que la sangre llegue al rio. Creo que por esta noche ya he tenido suficiente diversión - intentó apaciguarla el ninja mientras sacaba uno sus preciados libros - eso me recuerda que me he quedado en un capítulo sumamente interesante.
- No, si en cuanto se menciona tu estimada colección te vuelves más manso que un corderito - constató la peli-rosa - es una pena que no cuides a tus compañeros o al resto de tus cosas como a ellos.
En el momento en que las palabras dejaron sus labios se arrepintió de haberlas dicho. La cara del shinobi se descompuso dando paso a una mueca de dolor que le fue imposible ocultar.
- Lo siento en el alma, Sakura. La verdad es que me siento totalmente responsable de lo que te ocurrió y te prometo que no volverá a suceder. Cuidaré de ti y de los demás cueste lo que cueste - le prometió
- Perdona, lo he dicho sin pensar. De verdad que no creo que tú seas para nada responsable de aquello. Fue mi decisión y no me arrepiento. La tomé para salvar a mis compañeros y como ya te comenté, la volvería a repetir si fuera necesario - le explicó honestamente.
- No, fue mi culpa. Yo soy el capitán del equipo y soy responsable de todos vosotros. En primer lugar, nunca debí confiarme tanto cuando encontramos la emboscada, y en segundo, debí planear una mejor estrategia que no permitiera errores.
- No seas tan duro contigo mismo - le reprendió - siempre queriendo salvar a todos y eso es imposible. Por culpa de ello a veces eres más imprudente que el propio Naruto y me consta que llevas a tu espalda la carga de varias muertes que no fueron tu culpa pero que te empeñas en soportar - Esto último lo dijo en un susurro sabiendo que estaba entrando en lo que era un tema muy escabroso para el ninja copia.
- Todas las muertes que llevo a mis espaldas fueron consecuencia de errores que cometí en algún momento de mi vida y que no puedo cambiar. Si sumara la tuya no me lo podría perdonar. Además, no podría volver a mirar a Naruto a la cara - esta declaración la pilló totalmente desprevenida, puesto que el peli-plata no era nada propenso a compartir sus sentimientos.
- No te pongas así, además no salió tan mal. Yo estoy perfectamente y descubrimos que Ren, el antiguo discípulo de Kiyoshi, no solo está vivo sino que además tenía dos hermanas que también dominan la técnica del rayo negro y de las cuales, una aún sigue viva. Hay que reportarle esta información a la Hokague. No estará muy contenta con nosotros debido a que no cumplimos completamente con nuestra anterior misión, pero es necesario que lo sepa - declaró - La verdad es que me gustaría que me adjudicara la misión de capturarlos, le tengo muchas ganas a esa rubia prepotente - se sinceró mientras en sus ojos afloraba una diabólica mirada - aunque no podría asegurar que ambos llegaran con vida a Konoha.
- No deberías pensar tanto en ello. Me consta que has estado sumida en tus pensamientos en los últimos días y creo que no es bueno que te tortures pensando en lo sucedido - le aconsejó su ex-maestro creyendo erróneamente que la razón por la que la peli-rosa se sumergía en un estado meditativo y taciturno era debido a la reciente experiencia - No desearía verte más en esa situación, pero somos ninjas y nos enfrentamos frecuentemente a la muerte. Te puedo asegurar que con el tiempo te acostumbras - le garantizó hablando desde la experiencia - Mañana pasaremos por el lugar en que ocurrió. Lo mejor que puedes hacer es enfrentarte a tus miedos y seguir adelante - le aconsejó.
- Tienes razón, Kakashi, así lo haré - aseguró la kunoichi haciéndole ver que estos eran los verdaderos motivos por los que había estado preocupándose y ocultando sus verdaderas razones.
- Bueno, creo que por hoy ya nos hemos puesto suficientemente transcendentales - declaró el ninja copia - si me disculpas, tengo una cita con una preciosa mujer - comentó con una sonrisa pícara mientras le guiñaba su ojo y volvía a abrir su libro preferido.
El resto de la guardia transcurrió en silencio y después de su turno volvieron cada uno a su tienda a dormir. Unas horas más tarde se levantaron, disfrutaron de un copioso desayuno y recogieron el campamento. El voraz apetito que últimamente gastaba la kunoichi no pasó desapercibido a sus compañeros, quienes encabezados por Kakashi y para desgracia de la peli-rosa, no dudaron en bromear a su costa
Tras un par de horas de camino, llegaron al punto donde fueron atacados. Un profundo foso en el suelo daba fe de ello. Todos caminaban en silencio sin hacer comentario alguno sumidos en sus propios pensamientos mientras rodeaban el lugar, cuando la kunoichi de pelo rosa salió disparada hacia unos arbustos cercanos. Neji la siguió preocupado y la descubrió vomitando oculta tras unos matorrales
- Sakura, ¿te encuentras bien?, creía que estabas completamente recuperada - preguntó alarmado al ver la cara pálida de su compañera.
- Estoy bien, de verdad - respondió la chica después de haber vaciado por completo el contenido de su estómago - supongo que me ha sentado mal algo del desayuno, pero ya se me ha pasado - explicó erguiéndose después de haberse limpiado con un pañuelo - si me pudieras conseguir algo de agua sería genial - le pidió sonriéndole tranquilizadoramente.
- Siéntate y descansa un poco, te traeré lo que me pides - le ordenó el shinobi.
Después de explicarles la situación a sus compañeros y de llevarle algo de agua, el Hyuga se sentó a su lado en silencio. Tras descansar unos minutos, ambos se dirigieron a donde estaban los demás esperándoles.
- ¿Estás bien, Sakura? - preguntó Temari preocupada - parecías estar perfectamente hasta ahora, pero si necesitas que vayamos más despacio solo tienes que decírnoslo. Igual hemos sido muy desconsiderados contigo teniendo en cuenta que prácticamente acabas de salir del hospital.
- Estoy bien, de verdad. Ya le he dicho a Neji que ha debido de ser algo del desayuno que me ha sentado mal. Podemos continuar el camino sin problemas - mintió intuyendo que sus nauseas tenían más que ver con su embarazo que con que le hubiera sentado mal algo que había comido. Si quería guardar el secreto durante un tiempo hasta encontrar la manera de decírselo tanto a Neji como a los demás, tendría que vigilar lo que comía para no tener el estómago ni lleno ni vacío y poder controlar así las nauseas matutinas. Además era una ninja médico que contaba con un completo botiquín a su disposición, podría intentar sintetizar algún tipo de remedio con los medios de los que disponía.
- Mira que te lo hemos dicho - intervino el peli-plata interrumpiendo sus pensamientos - por mucho que te empeñes no puedes comer tanto como Choji, se necesitan años de entrenamiento - le regañó en tono jocoso e intentando no darle más importancia al tema - además, últimamente parece que has engordado un poco - se burló.
-Muy gracioso estúpido Hatake- contestó con desdén - ahora si queréis, podemos continuar - añadió poniéndose en marcha y siendo seguida por el resto de sus compañeros.
Pese a las quejas de Sakura y sus infructuosos intentos de convencerlos de que se encontraba perfectamente, todos continuaron el camino a un ritmo ligeramente más lento que el que habían estado llevando con anterioridad por considerar que era lo más adecuado. El ninja copia no se había acabado de creer la mentira de la indigestión, y mientras caminaban estuvo dándole vueltas al asunto. Debido a la conversación de la noche anterior y a la coincidencia de que el repentino malestar de la kunoichi se produjo en los alrededores de donde fue herida, había sacado la equivocada conclusión de que la chica no había superado el trauma recientemente vivido y había decidido que cuando estuvieran de vuelta en casa, hablaría con ella sobre ello.
Sin sufrir ninguna otra incidencia, los días fueron pasando y Sakura se las arregló para ocultar sus náuseas y mareos matutinos, pero poco pudo hacer para disimular sus repentinos cambios de humor. Estaba más susceptible de lo normal, y aunque intentaba por todos los medios serenarse, no conseguía ignorar los incisivos comentarios del ninja copia que tanto le exasperaban.
Tras varias largas jornadas de viaje, llegaron al punto donde el grupo se separaba. Esa noche acamparían todos juntos y a la mañana siguiente, las kunoichis de la arena tomarían su propio camino hacia Suna mientras el resto continuaría hasta Konoha. Si todo transcurría con normalidad, estarían en casa al caer la tarde y la peli-rosa no veía el momento de poder pegarse una ducha y descansar en su mullida cama, el único inconveniente de volver a casa era que debía darle una respuesta a Neji, y aunque ya había decidido que le daría una oportunidad, se sentía extrañamente nerviosa. Intuía que era porque no solo tendría que acceder a ser formalmente su novia, sino que tendría que informarle de su nueva y recién adquirida condición de padre.
- Bueno, cuando llegue el momento ya pensaré en como decírselo. No sirve de nada preocuparse antes de tiempo - se autoconvencía mientras intentaba coger el sueño dentro de su saco de dormir después de haber hecho su guardia junto a Temari - De momento duérmete y descansa que todavía tienes un largo día por delante para pensarlo.
Y sin apenas darse cuenta cayó rendida en los brazos de morfeo.
