¡Hola!
¡Volvi! Lo siento por el retraso, que semanas más locas.
Promedio dos pruebas por día asi que espero que se calmen los
profes por un tiempo xD
¡Muchas gracias por los reviews!
¡Muchas gracias, en verdad! Jijiji. Bien, encuentro que este
cap es muy cursi pero igual me gusta. Esta medio raro y lindo a mi
opinión y este… ojala que lo disfruten y no piensen que
luego perdieron su tiempo :P
Eso y … Naruto y sus personajes no
me pertenecen, son propiedad del oh, gran masashi kishimoto y
compañía o solo de él… no tengo idea xD
Buena
lectura!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Mentiras
Sakura y Fye miraban divertidos a Naruto que trataba de ganar un absurdo concurso, siempre perdía. Me hubiese reído de su incompetencia y mostrarle, una vez más, que era mucho mejor él ganando ese juego fácilmente pero no andaba de humor.
-
Nos vamos – dije al alcanzarlos.
- ¿Ah…? – la
despistada mirada de Fye se fijó en mí - ¿Tan
pronto?
Sus insinuantes ojos se posaron en mí y mostraron una enigmática mirada que no pude definir con exactitud. Me daba igual, me encogí de hombros y repetí mi orden.
-
¡Pero Sasuke-baka! ¡El festival esta genial! – ahora
fue el turno de Naruto de explotar – Quedémonos, solo por
hoy. Solo hasta la noche, ¡por fiis! – y esos ojos
suplicantes de perro perdido me acosaron violentamente.
- Naruto
tiene razón, Sasuke-kun. Sería como… como unas
vacaciones – respaldó Sakura.
- Ese es el problema.
Ustedes, idiotas, se han olvidado que estamos en una misión.
Dejen de jugar y devolvámonos a Konoha ahora.
- Parece que
alguien se despertó con el pie izquierdo – dijo Fye con su
estúpida sonrisa.
Me
resigné.
Soy débil, lo sé. Cedí a las
peticiones de esos tres imbeciles.
Tal
vez me estaba poniendo más suave.
Tal vez… tal vez no
quería irme. No aún.
Me encontré varias veces buscándola. Era algo automático. Era algo natural. Solamente pasaba y no me podía odiar más por eso. Apreté los puños y fijé mi vista con fuerza en los juegos infantiles. Fye se comía su séptimo plato mientras Sakura le agradecía enrojecida a Naruto por regalarle un oso de peluche. Los miré feo. Los odiaba. A todos ellos.
Así transcurrió el día. Naruto y Sakura me hicieron reír de vez en cuando y mi humor mejoró un poco. No me di ni cuenta de lo tarde que era hasta que el cielo se empezó a teñir de rojo y naranjo y el sol se empezó a desvanecer entre las nubes y la lejanía.
Fue entonces cuando la vi.
Ahí. Hablando con un viejo. Un viejo desgastado, roído, a simple vista corrompido y que no le quitaba los ojos de encima. Me di cuenta de que Fye también los había visto pero hacía caso omiso. La misión, me dije. Ese era el viejo. Ese era el alcalde. Al verlos apreté los puños y sentí que las mandíbulas se me iban a romper.
Ella… riendo… ella… riendo de cada una de sus estúpidas bromas… de sus bromas asquerosas e infecciosas… y altamente depravadas. Lo podía ver. En sus ojos. Lo podía leer. En sus labios. Lo podía hasta escuchar. Las groserías de él y las risitas de ella me rompían de una manera cruel y angustiante los oídos. Les quería tirar algo, les quería romper la cara, quería gritarles y rebelar su posición a Naruto que de seguro haría un escándalo, quería chocar "accidentalmente" con ella, quería que - por algunas de esas inevitables casualidades de la vida – ella diese vuelta su cabeza hacía mí, me viera y… y… Quería que hacer algo pero mis pies se mantuvieron pegados al suelo y mis labios se mantuvieron quietos pese a que la presión en mis puños empezara a hacerme daño y que el hecho de mantener mis ojos clavados en ellos me provocara una sensación que no era física ni sicológica ni nada. Solo era una sensación… un dolor asfixiante, agobiador y asqueroso… que no pude definir con más de esas tres palabras. La vista de Hinata se paseó distraídamente por todo el festival mientras una cínica sonrisa de lo que le decía ese viejo se dibujaba en su rostro. En ese momento, en ese preciso momento, hubiera dado lo que sea para mirara en nuestra dirección. Para que me viera. Para que nos saludara y corriera a su supuesto esposo o que… que…
Quería que se alejara de él.
Me urgía. Me urgían y quemaban las ganas de hacer algo. De gritar algo. De apuntarlos. De matarlos. A ambos. Los odiaba a todos y ella no era le excepción.
Naruto, Sakura y Fye estaban muy entretenidos viendo una especie de obra de teatro callejera así que aprovechando esa oportunidad me fui alejando cada vez más de ellos y empecé a seguirla.
Habían empezado a caminar en dirección contraria en donde se encontraban Naruto y los demás. La ansiedad aumentó la velocidad de mis pasos al darme cuenta que estaban yéndose del festival. Se encaminaron dejando atrás las juguetonas y brillantes luces y adentrándose en las oscuras calles. Fue entonces que Hinata se detuvo.
-
Oh, disculpe, Kurama-sama, pero se me olvidó algo.
- ¿Qué
cosa? – replicó el viejo mientras detenía sus
pasos.
- Un pequeño regalo para usted – dijo ella con una
amable sonrisa que odié - ¿Me puede esperar aquí,
por favor?
- No, yo te acompaño, Yumi-chan. Es malo para
una chica tan bonita como tú andar sola a estas horas de la
noche – sus ojos y su voz tenían un ligero, pero bien claro,
tono de lujuria. Lujuria que se acentuó cuando sus ojos
recorrieron el cuerpo de Hinata con minuciosidad. Veía muy
poco por la falta de luz pero pude notar con claridad la sonrisita
que se formó en su rostro enfermo.
- Oh, no, no, no, no. No
hace falta, Kurama-sama. Yo lo alcanzaré. Además… –
se fue acercando a él con una actitud que desconocía en
ella. Una actitud picara, una actitud seductora. Altamente peligrosa
– …la idea no es que vea lo que le vaya a regalar… - y se
acercó más aún rozando provocadoramente sus
labios contra los de ese viejo. Ese beso lo invitaba a hacer más
y luego de ver sus ojos deseosos, él, automáticamente,
lanzó sus manos a su frágil cuerpo. Ella tomó
sus manos antes de llegar a sus senos y caderas y negó
suavemente con la cabeza – Espéreme, Kurama-sama, no se vaya
a ninguna parte, eh… Mejor… mejor espéreme en su casa…
– dijo con susurró que al pareció gustarle mucho. Él
solo asintió estúpidamente, parecía hipnotizado,
no, estaba totalmente embobado por ella. Caliente por ella. Todo
eso lo había prendido, lo pude ver.
Casi vomito al ver todo eso.
Hinata.
Yumi.
Hinata…
Cuanto la odiaba. Que puta más grande era. Claro, le gustaba andar dándose revolcadas por ahí en nombre de la misión. ¡Misión, misión, si, claro! ¡Que se fuera a la mierda! Buena niña; ¡si seguro! Era una gran puta y para quedar bien frente a todos decía que era por la misión. Para seguir siendo la inocentita frente a todos decía que era por la misión. Le gustaba, si, lo pude ver, pero le daba vergüenza. Le daba vergüenza decirlo, le daba vergüenza aceptarlo. Já. Era una gran puta de nacimiento. ¿Buenos modales y aristocracia? ¡Si claro! ¿Niña pura, inocente y tímida? ¡Já! Me rió de todos de los que creen en sus mentiras.
Me rió de ella.
Mírame, Hinata. Mírame como me rió de lo patética que eres. De lo estúpida que eres.
Hinata… mírame. Mírame…, por favor.
Hinata - cuanto preferiría llamarla Yumi pero es Hinata – se alejó de el con un movimiento sutil pero igualmente provocador de sus caderas. Se despidió de él y corrió hacía ya lejano festival. Estaba pensando en otra cosa y me tarde en alcanzarla. Cuando lo hice, ella ya se había detenido. Me estaba esperando.
- No me sigas – me dijo cuando yo estaba a un par de pasos de ella. Me daba la espalda. Pude ver sus hombros temblar.
No dije nada.
La tiré contra la muralla y puse mis manos en ambos la de su cabeza.
- Déjame – me dijo. La falta de tartamudeo y la fuerte decisión en voz me molestaron de una manera que no soy muy capaz de explicar – Déjame – repitió con más fuerza al ver que me mantenía en mi lugar.
Me apartó las manos de un brusco movimiento. Retrocedí asombrado y fue entonces cuando el impactante choque del Byakugan me llegó directamente. Por un momento sentí que mis rodillas se debilitaron y que me iba a caer directamente al suelo y ella no iba a hacer nada. Tomé fuerza y la enfrenté con mi Sharingan.
- No me sigas – lo frío de su voz y el hecho de que no se inmutara ante mis ojos me provocaba. Me volvía loco. La odiaba. Intensifiqué mi mirada en la suya pero me vi a mi mismo bajando la vista. No se que hizo pero sentí miedo. Ahí estaba yo. Totalmente desnudo frente a ella. Indefenso. Recorría cada parte de mí, por dentro y por fuera, y yo no podía hacer nada. Sentí pánico. Sus ojos y esa sensación me intimidaban. Bajé la vista y empecé a temblar – Ve a descansar, Uchiha-san. Todavía no te recuperas bien.
Y con eso empezó a andar de nuevo. Sentí pánico a que se fuera. Me tiré a ella en un intento de retenerla. Caímos al suelo y la apreté contra mi cuerpo. Al contacto de mi cuerpo la sentía alarmantemente helada para estar viva. Bajo mis brazos la sentí moverse con furia mientras me gritaba que la dejara, de que tenías mejores cosas que hacer. Si, como acostarse con extraños pervertidos. Puta asquerosa, moría de ganar de correr a los pantalones de ese viejo.
La apreté con más fuerza y no vi venir el puñetazo.
Salí volando un par de metros y me tuve que apoyar con una mano contra la pared mientras escupía un poco de sangre. Ella se levantó con rapidez y empezó a correr con dirección al festival. Yo le tomé la mano para detenerla y la hice perder un poco el balance. Se detuvo y apartó su mano. Me miró desafiante mientras tomaba una posición de ataque. En el ataque previo debió haber usado el jyuuken, concluí. Me dolía demasiado para un golpe normal de taijutsu. Me tragué la sangre y dejando de jadear tomé una posición de ataque igualmente.
Nos atacamos. Fue extraño, es todo lo que puedo decir. Entre golpe y golpe, cada vez más brutales y violentos, no íbamos acercando más. Ella golpeó mis hombros y aproveché esos momentos para poner mis manos en su cuello y ahorcarla hasta que se muriera. Sentí cada vez más dolor en mis hombros por el chakra que me estaba inyectando pero pude sonreír con una maliciosa satisfacción al ver su cara roja. Sentía que si seguía así me iba a matar. Ya podía ver la explicación científica, el chakra inyectado en mi llegó hasta mi sistema cardiovascular provocándome alguna especie de ataque cardiaco fulminante.
Pensar eso aumentó el dolor que estaba sintiendo. El dolor en mis hombros que ahora empezaba a expandirse por todo mi cuerpo.
No podía morir. No, claro que no. Itachi andaba por ahí y yo no estaba dispuesto a perder la vida ahí y sobretodo no en las manos de una prostituta que no aceptaba a sí misma. No en las manos de una mierda de persona como lo era ella.
De alguna manera…, ella me recordaba mucho a Itachi.
Traté de forcejear un poco levantando mi rodilla para pegarle pero ella era terca como una mula y seguía apretando mis hombros con fuerza. Me quería matar. Lo pude ver en la furia que me mostraba su Byakugan, lo pude sentir con la furia con que me apretaba los hombros y con la furia con la cual se aferraba a su patética y miserable existencia.
De un torpe movimiento caímos al suelo. Yo estaba encima de ella, con mis rodillas a ambos lados de su fino y delgado cuerpo. Sentí sus manos caer al suelo pero yo seguí apretando con una repentina ira ciega su cuello. Tal vez por todo lo que había pasado, por lo que iba a hacer, por cuan cínica era, tanto como Yumi o como Hinata, por como cuando la veía a los ojos veía a Naruto, veía a Itachi, me veía a mi mismo. La odiaba. Eso era todo. Eso era todo lo que sentía por ella. Odio. Solo eso. Puro odio. Como quería que su existencia desapareciera de este mundo. Apretando con más fuerza pude casi sentir sus huesos craquear. Increíblemente poner más fuerza en mis manos me costaba mucho. Me mordí ligeramente el labio con satisfacción mientras veía como sus ojos se cerraban.
- Mátame entonces – la oí decir con una voz aplastada, ahogada y casi enmudecida. Sentí sus palabras ronronear bajo mis manos.
Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces. Mátame entonces.
La fuerza en mis manos se aflojó inmediatamente. Las lágrimas explotaron en mis ojos y mi espalda se arqueó hasta que mi cabeza se alojó cómodamente entre su hombro y su cuello. Vi como mis lágrimas recorrían su piel y vi su cara siempre sin expresión.
Como la odiaba.
Yo… yo era… un imbécil. Me abrasé a mi mismo y empecé a sollozar como un idiota. Ahí estaba haciendo el ridículo. No se porque estaba llorando pero no me podía detener. Era un fracaso, un perdedor, una mierda. Yo no era nadie. Pero ahí estaba. Ella no hacía nada.
¡¿Por qué mierda nunca hacía nada!
¿Qué acaso no tenía opinión? ¿Qué acaso no era una persona? ¿Qué acaso no era una chica tan decidida que estaba dispuesta a entregarse a cualquiera?
¿Por qué… ¿Por qué era así conmigo?
Le dije que la odiaba, que era una mierda, le grité que era una puta cualquiera y que sus revolcadas con ese viejo no me podían importar menos, le dije que no era nadie y le dije de que por que no hacía nada, porque era así conmigo y que donde estaban todas sus famosas palabras de nunca retractarse y conseguir su estúpido objetivo, fuese lo que fuese. Le volví a decir que la odiaba y que lo único que hacía era arruinar mi vida. Que si ese era su objetivo en la vida lo estaba haciendo muy bien.
Pude haber seguido así por mucho tiempo. Llorando ahí y con ella mirando el cielo raso.
-
¡Sasuke! ¡Hey, Sasuke! ¡¡¡¡Sasuke-baka!
¡Aparece de una vez ya! ¡¿Sasuke-teme, donde
estas? – era Naruto. Lejos, pero era Naruto.
- ¡No le
digas así, baka! – inconfundiblemente Sakura. Esos siempre
estaban juntos, la voz de uno parecía incompleta sin la
replica del otro - ¡Sasuke-kun, ¿donde estas!
No me importaron. Solo podía quedarme ahí, junto a ese cuerpo frío, llorando y esperando con una angustiante desesperación a que ella… esa… esa cosa me respondiese o hiciese algo.
- Sasuke… Hinata…
Levanté mi cabeza con dirección a Fye. Viendo en la posición que estábamos… Bajé mi vista avergonzado pero al verla en el suelo, así, inexpresiva, sentí de nuevo ganas de llorar como un imbécil.
Me paré con dificultad y me tambalee ligeramente. A la vista perpleja de Fye no pude encontrar palabras. Balbuceaba ahogadas incoherencias y de vez en cuando me pasaba con ira la manga de la camisa por los ojos que se llenaban de esas estúpidas lágrimas.
- Hinata-chan… ¿estás bien? – lo oí decir mientras bajaba su vista a Hinata que se reincorporaba con dificultad para luego poner una mano en su cuello - ¿Q-qué estabas haciendo aquí? Pensé que –- se detuvo al ver mi Sharingan.
¿Quién se creía? ¿Cómo podía decirle eso? Apreté mis puños dispuesto a pegarle en cualquier momento. Levanté mi brazo y empecé a caminar amenazadoramente hacía él cuando escuché a Hinata irse.
Me di vuelta con desesperación y casi me caigo por perder el equilibrio ante el rápido movimiento. Corrí hasta quedarme enfrente de ella deteniendo así su paso. La tomé por los hombros y la apoyé con violencia en una muralla. Me dolieron sus ojos fríos en mi rostro. Mis brazos chocaron contra mi cuerpo con un ruido sordo y nos quedamos viéndonos a las caras por un buen rato. Oí a Fye suspirar con impaciencia.
Apoyé mi frente en su hombro derecho. En su pálido, frío, completamente sin vida hombro derecho. La distancia entre nuestros cuerpos era grande, solo era el leve, casi inexistente toque de mi frente con su hombro, de su hombro con mi frente.
Era un monstruo, eso era lo que era. Sentí ganas de llorar nuevamente.
-
No vayas – le dije. Me odié al oír lo quebrada y
suplicante que era mi voz.
- Sasuke – me dijo con un suave y
tierno tono de ligero reproche, un reproche casi maternal, y tomo mi
cabeza entre sus manos. ¿Cómo podía sonar mi
nombre tan bien en su boca?
- N-no vayas… - y mi voz tembló
más aún. Mis manos encontraron solas el camino a su
cintura y se aferraron a ella con una desesperación que
conocía poco en mí.
- No iré… - me dijo en
un susurro. Un susurro peligrosamente adictivo. Adoré el tacto
y movimiento de sus finos dedos en mi pelo y piel y cerré los
ojos ante esa caricia. Al momento me sentí un estúpido
y abrí los ojos rápidamente solo para ser recibido por
una sonrisa suya. Por la más tierna, dulce y bonita sonrisa
que haya visto. Por la sonrisa más sincera que le haya visto.
Pelee contra unas ganas terribles de morder su boca, abrazarla más
fuerte y saltar y gritar. Ella se acercó a mí y me besó
la frente con tranquilidad. Abrí mis ojos sorprendido mientras
sentí color llegar a mis desteñidas mejillas y mi pulso
aumentar a mil – No iré.
El tiempo… se detuvo.
O al menos anduvo mucho más lento. Sentí la tonta risita de Fye no muy lejos de nosotros. Bajé mi cabeza y cerré los ojos mientras me dejaba llevar por la suave textura de su piel y por el sutil movimientos de sus dedos en mi pelo, cara, cuello y por lo largo de mis clavículas.
- ¡Sasuke-baka! ¡Al fin te encontramos!
Abrí mis ojos solo para darme cuenta de que Hinata y Fye ya no estaban.
- Que mentirosa eres, Hinata…
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AVISO
caliente … no se como es en otro paises pero aca en chile caliente es como una manera grosera de decir que alguien esta muy excitado sexualmente por otra persona. Caliente tambien se usa para alguien que piensa solo en sexo y cosas asi. Lo puse por si no se entendia muy bien y eso… y prendido vuelve como a lo mismo en ese parrafo, que le dejo caliente por Hinata.
¿Qué les parecio! Me dijeron que se ve a sasuke muy debil pero a mi opinión sasuke es alguien muy, muy, muy emocionalmente inestable. De esas personas que se aferran a lo que quieren y no lo dejan ir después. No se, creo que hasta lo dice el en un cap, esos cuando sakura esta como atrapada por gaara y sasuke le dice como eso a naruto. Bueno y este… no me maten por este cap y este… espero que les haya gustado… y que piensan sobre hinata? A mi me gusta como esta pero enfeen… no se… el prox capitulo lo pienso subir pronto. Reviews pliiiis!
