Quinn se despertó al escuchar la alarma de su móvil y la apagó rápidamente para no despertar a Rachel, suponía que la chica no tenía ensayo hasta el día siguiente antes de la función, así que se fue a ducharse y vestirse intentando hacer el menor ruido posible. Cuando estuvo lista se marchó de camino a la revista, no sin antes pasar cinco minutos delante de su cama mirando a Rachel y pensando si debía despertarla y despedirse o qué debía hacer, terminó por dejarla durmiendo y marcharse, ya le escribiría más tarde.
La mañana en la revista se le hizo tremendamente larga, Sue seguía manteniendo el castigo hacia ella y la tuvo todo el día haciendo trabajo de oficina, ordenando papeles, fotocopiando informes… lo que fuera menos tocar un ordenador o tener la posibilidad de escribir algo, estaba frustrada por eso pero no podía quejarse, al menos seguía teniendo trabajo. Intentó hablar con su jefa para preguntarle cuando se acabaría eso y podría volver a escribir algo para publicar pero la respuesta de Sue no fue nada amable, sus palabras literales habían sido 'cuando a mi me apetezca'.
Quinn no guardaba mucha esperanza de que eso sucediera pronto pero al menos todo aquello tenía una ventaja, al no tener que salir a investigar ni tener presión por publicar nada, realizaba su trabajo de ocho horas durante la mañana y al medio día regresaba a casa, teniendo así toda la tarde libre para hacer sus cosas personales.
Mientras Quinn no paraba de resoplar cada vez que le mandaban hacer un trabajo inútil, Rachel se despertaba en su apartamento. La morena se desperezó y sorprendió al no encontrar a Quinn junto a ella, miró su reloj y recordó que la chica debía ir a trabajar si quería mantener su trabajo. Buscó su ropa donde la había colgado la noche anterior para que se secara y bajó a la planta principal donde le sorprendió encontrarse con Santana.
-Ho..Hola- dijo tímidamente al ver a la latina.
-Buenos días- contesto alegremente la chica, se alegraba de poder hablar con ella por una vez sin la presencia de Quinn, quería decirle un par de cosas-¿Vas a esperar a que vuelva Quinn?
-Creo que no… No se a que hora regresa de trabajar y ni siquiera se ha despedido de mi esta mañana al irse- dijo con pena la morena- supongo que no le apetecerá verme aquí.
-Créeme, conozco a Quinn, si no se ha despedido no es porque no quiera verte aquí- afirmó la latina bebiendo un sorbo de su café.
-¿Qué quieres decir?- preguntó extrañada la morena.
-No se ha despedido porque no sabe qué hacer cuando está contigo- explicó Santana- ¿te ha contado ya que nunca ha tenido nada parecido a una relación?- Rachel asintió con la cabeza para dejar continuar a Santana- no sabe qué hacer o cómo comportarse en esos aspectos y es una persona decidida que siempre sabe lo que quiere y qué hacer para lograrlo, por ello le desconcierta que causes ese efecto en ella.
-Vaya…- dijo Rachel sorprendida, ¿todo eso era cierto?
-No le digas que te he contado nada de esto o me matara por meterme en medio pero dale tiempo a qué se acostumbre a lo que le está pasando- le pidió la latina a Rachel.
-Claro… No te preocupes no diré nada- dijo sonriente la morena- y gracias Santana por decirme todo esto, ¿por qué lo has hecho?
-No es nada- respondió Santana- lo hago por ella, porque nunca la he visto así de sonriente al hablar de alguien- estaba apunto de salir del apartamento cuando se giró para decirle algo más a Rachel- y lo hago para que cuando pienses tener un representante me contrates a mí.
La chica se marchó dejando a Rachel sola en aquel apartamento que no tardó en recoger las pocas cosas que había llevado la noche anterior y se marchó de vuelta a su casa a pasar el resto del día descansando y ensayando un poco ya que la noche siguiente comenzaba el horario normal de funciones de jueves a domingo.
Quinn miraba impaciente el reloj que tenía en el despacho, faltaban unos minutos hasta que llegara la hora de marcharse a casa, Noah apareció para recoger sus cosas, llevaba toda la mañana fuera tratando unos asuntos para su nuevo artículo, Quinn le ignoró mientras el chico le hablaba, lo único que quería era marcharse de allí y un minuto después lo consiguió. Agarró su bolso y regresó a casa, por el camino se preguntó si Rachel seguiría allí o se habría marchado, su pregunta se resolvió al abrir la puerta y encontrar el apartamento oscuro y silencioso, ni Rachel ni Santana estaban allí.
Subió a su habitación antes de preparar algo para comer y sonrió al encontrar la cama de la habitación hecha y el pijama que le había dejado a Rachel doblado sobre ella, parecía que era igual de perfeccionista para el orden que para su trabajo. Regresó a la cocina para abrir la nevera sabiendo que no encontraría mucho ya que le tocaba hacer la compra pero antes vio una nota pegada a la nevera 'Tómate el tiempo que quieras, sé que lo necesitas, yo no voy a moverme, Rachel ;)'
Sonrió al ver el mensaje, agradecía que Rachel hubiese entendido tan rápido que necesitaba ir despacio y asimilar poco a poco las cosas para no asustarse ni agobiarse, escribiría más tarde a la chica para hacerle ver que iba todo bien, ahora mismo iba a comer e ir a hacer la compra, tenía que hablar con Santana, su compañera llevaba un par de semanas ignorando sus tareas y siempre le tocaba hacer a ella la compra.
Busco en la mesita que tenían en el hall para las llaves pero no encontró las llaves del coche de Santana, la latina debía habérselo llevado ese día, a Quinn no le gustaba conducir en Nueva York por eso no tenía coche en la ciudad, usaba el de su compañera cuando lo necesitaba muy urgentemente como para las compras o si debía ir a las afueras. No le gustaba venir cargada desde tan lejos y tampoco tener que coger un taxi por lo que decidió quedarse en casa, esa noche encargarían algo para cenar y ya comprarían juntas al día siguiente.
Quinn: hola :)
Rachel: Hola Q!
Quinn: he visto tu nota… gracias por ser comprensiva ;)
Rachel: Encantada de serlo!
Quinn: ¿qué haces?
Rachel: estaba ensayando un poco las canciones y repasando el guión, ¿tú?
Quinn: aburrida en mi apartamento, Santana se ha llevado el coche y no puedo ir a hacer la compra.
Rachel: yo tengo coche, ¿quieres que te acompañe?
Quinn: ¿en serio?
Rachel: no quiero que te mueras de hambre antes de invitarme a una cita…!
Quinn:yo no quiero que te distraigas de tus ensayos Rachel…
Rachel: me ayudará a despejarme :)
Quinn: ¿segura?
Rachel: te recojo en media hora delante de tu apartamento ;)
Rachel no quería presionar a Quinn, era cierto lo que le había dicho pero pensaba que si pasaban tiempo juntas conociéndose y haciendo cosas normales a la rubia le sería mucho más fácil llevar todo ese tema, además de que siempre era un poco egoísta y se sentía bien cuando estaba con ella, era como si no tuviese que preocuparse del resto del mundo.
Para Quinn fue la media hora más larga del su vida, más que los minutos que había pasado por la mañana esperando para marcharse del trabajo, cansada de dar vueltas por el apartamento bajó a esperar en la puerta la llegada de Rachel. Justo media hora después como había dicho, un coche de dos plazas gris platino, último modelo y de una de las marcas más caras que había, se paraba delante del portal de Quinn.
-Dios, que pedazo de coche- dijo nada más entrar en él- es una pasada.
-Hola eh- dijo Rachel riendo por la actitud infantil de Quinn al ver el coche.
-Hola- dijo Quinn avergonzada por no haberla saludado primero, no tuvo tiempo de pensar si debía darle un beso o no a Rachel porque la morena había vuelto a arrancar el coche para irse- suelo ir al súper que está en Brooklyn, ¿te importa?
-No, no hay problema- dijo Rachel concentrada en la carretera y el tráfico- ¿por qué vais a comprar tan lejos?
-Santana y yo antes vivíamos allí y ya es una costumbre, sabemos que ahí tienen todo lo que nos gusta- explicó Quinn que se removía nerviosa en el asiento por la situación.
-Quinn- Rachel aprovechó un semáforo para mirar a la chica- relájate, solo vamos a hacer la compra, imagina que vas con Santana.
-Está bien- dijo Quinn que se relajó un poco- es por esa calle.
Rachel condujo hasta la zona de aparcamiento que había al lado del supermercado donde dejó el coche. Cogieron un carro antes de entrar y recorrieron todos los pasillos en el orden que estaban, Quinn no llevaba anotado lo que necesitaba, sabía demasiado bien lo que le gustaba a su compañera y ella cogía lo que se le antojaba al verlo. Después de un largo discurso de Rachel sobre porqué no debía comer carne, terminó por comprar varios tipos de verduras para las comidas, eso sumado a que quería tener algo en casa por si la chica volvía a ir de imprevisto.
Se lo estaban pasando bien, Rachel se dedicaba a fastidiar a Quinn sacando cosas del carrito cuando la chica miraba alegando que engordaban, no eran sanas o contenían carne. A la rubia le hacia gracia que Rachel se preocupara por su salud de esa forma, ahora entendía a qué se debía el cuerpo que lucía la actriz, entre la comida sana y el ejercicio era lógico.
Salieron del supermercado cargadas con las bolsas que dejaron en el maletero del coche de Rachel antes de volver a subirse en él. La morena condujo tranquilamente de regreso al apartamento de Quinn en silencio, escuchando las historias que la rubia le contaba.
-Llegamos- anunció Rachel al parar el coche delante del apartamento- ¿te ayudo a subir las bolsas?
-Te lo agradecería- dijo la rubia que se bajó del coche para volver a cargar las bolsas con la ayuda de Rachel, abrió la puerta del apartamento- ven, deja las cosas en la cocina.
-¿Quinn?- se escuchó a Santana que caminaba por el apartamento-¿donde te metes?
-He ido a hacer la compra, sino no se con que habríamos sobrevivido- dijo la chica regañando a su compañera.
-Habríamos encargado algo- en ese momento entró en la cocina y se fijo que Rachel estaba sacando cosas de una de las bolsas- ¿Rachel?
-Hola Santana- respondió la morena que no dejó lo que estaba haciendo.
-¿Habéis ido juntas a comprar?- preguntó extrañada la chica por la situación.
-Rachel me ha acompañado ya que tú te has llevado el coche y no tenía como ir- explicó Quinn que seguía recogiendo la compra.
-Quinn, debería irme ya…- le dijo Rachel cuando terminó de ayudar a colocar todas las cosas.
-¿Quieres quedarte a cenar? Es lo menos que puedo hacer después de llevarme- le pidió Quinn.
-Me gustaría pero mañana tengo ensayo y función y ya sabes que me gusta ir antes al teatro…-
-No pasa nada Rachel- la interrumpió Quinn para tranquilizar a Rachel que sonrió y caminó hacia la puerta acompañada de la morena- gracias por llevarme.
-No lo he hecho por ti… solo quería salir de casa y cualquiera excusa me valía- dijo Rachel pícaramente para fastidiar a Quinn apoyada en el marco de la puerta.
-¿Ah si?- dijo siguiendo el juego de la chica- pues entonces no voy a hacer esto por ti- Quinn agarró a Rachel por la cintura y la acercó lentamente para besarla, no se creía que llevara toda una tarde con ella y aún no lo hubiera hecho.
-Vas a conseguir que me quede- dijo Rachel cuando se separaron.
-Puede que sea mi intención- dijo Quinn sonriendo y volviendo a besar a Rachel en la puerta.
-No puedo Quinn, tengo que irme, ya lo sabes- dijo algo triste Rachel al separarse.
-Lo sé, vete, no pasa nada, ya hablamos- contestó Quinn soltando a la morena y dejándola marchar.
Quinn entró de nuevo a su apartamento sabiendo que Santana la esperaba en la cocina con algún comentario mordaz acerca de la situación, pero no fue así, su compañera solo sonrió y ayudó a la rubia a preparar la cena. Se fueron al sofá a comer lo que habían preparado mientras veían la televisión, siempre era el momento en el que se contaban que había pasado en su día, por lo visto Santana se había llevado el coche porque debía ir a una reunión con un cliente y llegaba tarde si iba andando o en taxi. No pudo evitar preguntarle a Quinn como había terminado llendo a hacer la compra con Rachel, y la chica le explicó cómo había ocurrido.
-Oh vamos Quinn, estoy segura de que inconscientemente sabías que se ofrecería- le dijo Santana.
-Pero si no sabía que tenía coche- protestó la rubia.
-Estoy segura de que tampoco te negaste mucho cuando se ofreció- se burló la latina.
-Pues…no…- reconoció la chica- pero ha sido agradable hacer algo normal con ella, ha sido divertido.
-Por normal te refieres a cualquier cosa que no fuera una cita ¿verdad?- dijo Santana.
-Me conoces demasiado bien San- respondió la rubia.
-Deja de tenerle pánico a esa palabra y ese momento Quinn- le regañó Santana- ya has cenado con ella, has dormido con ella por dios si hasta has ido a hacer la compra Quinn, despierta y haz las cosas bien.
-¿Quieres dejarme ir a mi ritmo?- protestó la rubia- Rachel me ha dicho que no se va a mover, así que déjame.
Una vez más se levantó para dejar sola a Santana y marcharse a su habitación, últimamente empezaba a ser común que terminaran sus conversaciones así. Se tumbó en su cama y se durmió hasta el día siguiente.
Amaneció otro día más en el que Quinn iba de mala gana a la oficina, sabía que le esperaba lo mismo que los últimos días aburridos que había pasado allí, por suerte para ella Sue estaría casi toda la mañana fuera en varias reuniones lo que le permitía no tener que estar haciendo todo lo que la mujer quería. Como tenía tiempo libre de sobra se ofreció a ayudar a Noah con su artículo, que aceptó la idea encantado y le explicó sobre lo que estaba trabajando, el chico sabía que Quinn era muy buena en su trabajo así que agradecía toda la ayuda que la rubia quisiera darle.
Cuando llegó la hora del almuerzo era libre de marcharse a casa ya que había cumplido su horario pero decidió ir a comer con Noah y luego seguir trabajando con él en un artículo sobre como el gobernador de Illinois estaba beneficiando con sobornos a ciertos cargos para asegurarse la reelección. Era cierto que el tema de la política nunca le había entusiasmado especialmente, pero prefería estar haciendo eso y saciando sus ganas de escribir en lugar de ir a casa a no hacer nada ya que Santana estaba trabajando también y Rachel debía estar en el teatro para su función de la noche.
Efectivamente Rachel estaba en el teatro para su función, había pasado la mañana allí ensayando con Jesse y el resto del equipo un par de escenas y había regresado después de la comida para concentrarse y ensayar un poco más, para ella nunca era suficiente. Una hora antes de que comenzara el musical se marchó a su camerino para maquillarse y preparar todo el vestuario, la función transcurrió normalmente sin incidentes y con el teatro lleno, una vez más todas las entradas estaban vendidas, Rachel regresó a su camerino para cambiarse de ropa antes de regresar a casa cuando vio en su móvil un menaje recibido horas antes.
Quinn: Suerte esta noche ;)
Rachel: Gracias Q, no había visto el mensaje :(
Quinn: ¿Ha ido bien?
Rachel:Genial! ¿Qué tal tu día?
Quinn: un poco más entretenido que los anteriores, ¿estás ya en casa?
Rachel:voy de camino ¿por?
Quinn: ¿Vas andando sola a estas horas?
Rachel: Si Quinn, mi casa está más cerca del teatro que la tuya.
Quinn: de acuerdo pero ten cuidado :)
Rachel: ya he llegado a casa, puedes dormir tranquila!
Y así lo hizo, Quinn durmió tranquila esa noche y todas las de la semana siguiente, Quinn mantenía su vida normal, la misma vida que hacía un mes, antes del reportaje, iba a trabajar, se peleaba con Santana, hacia su rutina matutina… la única diferencia en su vida eran los mensajes que intercambiaba con Rachel, no se habían visto en la última semana porque no habían coincidido en ninguna situación y Quinn nunca le pedía a la chica ir a un sitio o quedar para tomar algo porque a pesar de que le gustaba Rachel no quería tener una relación, a ella no se le daban bien esas cosas, nunca lo había hecho.
Había vuelto a tener un par de conversaciones con Santana intentando aclarar las cosas pero no fue hasta el sábado por la noche cuando después de toda la semana intentando averiguar lo que hacer, lo entendió.
-Quinn, por decimonovena vez…- decía Santana cansadamente- ¿por qué no le pides salir a Rachel?
-Porque es raro San… ¿la llamo y le digo de quedar para cenar?- preguntó Quinn sintiéndose tonta.
-Exactamente así es como funciona- respondió seria Santana.
-¿Y no te parece estúpido? Pedir una cita- se burló la rubia.
-Tú haz lo que quieras Quinn pero con esa actitud nunca vas a estar con nadie- le respondió Santana siendo dura, empezaba a cansarse de aguantar a Quinn de esa forma.
-¿Quién dices que quiera estar con alguien?- dijo desafiante la rubia.
-Tu cara de boba tonta cada vez que Rachel te escribe algún mensaje- le respondió Santana dejándola completamente desarmada sin respuesta- deja de esconderte detrás de esos mensajes y queda con ella de verdad.
Santana tenía razón, había mantenido el contacto con Rachel esa semana mediante mensajes de texto, ni siquiera la llamaba, era mucho más fácil dejarse llevar si estaba sola en su habitación y solo tenía que escribir sin presiones de nadie mirándola, tenía todo el tiempo que quisiera para pensar una respuesta adecuada, nunca tendría eso en una cita. En una cita tendría que responder las conversaciones inmediatamente lo que no le daba tiempo a pensar las respuestas y se exponía mas a si misma.
Esta fue la razón por la que se mantuvo otra semana entera alejada de Rachel, durante el artículo era fácil mantener la situación ya que mantenía la relación como algo profesional pero desde el momento que se besaron esa situación había cambiado, las veces que habían estado juntas siempre había sido con alguien más cerca como Santana en su apartamento. Quedar ahora una noche las dos solas supondría que tenía que asimilar que estaba pasando y como funcionaba aquello, realmente esa situación le provocaba grandes dolores de cabeza, se pasaba horas pensando en qué hacer o en sus reglas hasta que finalmente una noche decidió intentar lo que Santana decía, quizás así se acapararía algo.
Miró la hora en su reloj y se vistió rápidamente si pretendía llevar a cabo su plan, salió de casa con un sencillo vestido y su abrigo para ir al teatro donde sabía que Rachel estaba teniendo la última función de esa semana. Entró al teatro gracias a los amigos que había hecho las semanas que trabajó allí a pesar de que la obra estaba ya empezada y no debían dejarla entrar, se quedó de pie al fondo del teatro esperando los pocos actos que quedaban para que finalizara y una vez lo hizo aplaudió sonriente.
Esperó a que la mayoría de la gente saliera del teatro antes de intentar llegar a los camerinos pero por desgracia para ella no tuvo manera de llegar , los de seguridad de esa noche no la conocían por lo que tuvo que improvisar un plan. Salió del teatro para dirigirse al callejón que había a un lado por donde salían normalmente los actores cuando finalizaban la función, esperó pacientemente apoyada en la pared viendo como la gente esperaba para ver a los actores y conseguir una foto o un autógrafo de alguno de ellos.
Después de un buen rato esperando, Quinn pudo ver la puerta abrirse y comenzaron a salir algunos de los actores incluidos Jesse, al momento apareció casi la última una sonriente Rachel, la rubia permaneció apartada no quería meterse entre la gente a buscar a la chica por lo que esperó a que la morena caminara hacia la calle principal. Rachel pasó por al lado de Quinn quien estaba apoyada en la pared, la morena tuvo que volver unos pasos hacia atrás para comprobar que era la rubia a quien acababa de ver.
-Quinn, ¿qué haces aquí?- preguntó confías al ver allí de pie a la chica después de tantos días sin haberse visto.
-Yo… verás… quería… -decía torpemente Quinn.
-Mira quien está aquí, nuestra periodista favorita- dijo Jesse apareciendo detrás de Rachel-¿qué te trae por aquí?
-Yo.. Pasaba por aquí y os vi saliendo, pensé en preguntar si os gustó el artículo- se inventó Quinn en el momento para salvar la situación.
-Fue genial, tengo una copia en casa, gracias por hablar tan bien de nosotros y del musical- comenzó a decir el muchacho pero en ese momento lo llamaron desde un coche- tengo que irme chicas, un placer volver a verte Quinn.
-¿Qué… qué haces aquí Quinn?- volvió a preguntar confusa Rachel.
-Yo… ¿Quieresquevayamosacenar?- Quinn lo dijo tan rápido como su lengua le permitió.
-¿Qué?- Rachel la miraba con cara extraña.
-¿Qué si quieres ir a cenar?- preguntó la rubia más calmada después de respirar profundamente varias veces.
-Me encantaría- aceptó Rachel que caminó por la calle principal con Quinn a su lado, acordaron ir a un restaurante nuevo en una calle cercana- podrías haberme avisado antes y me habría vestido mejor- protestó la chica que iba en vaqueros y una camiseta.
-Ni yo mismo sabría que vendría hasta que salí de casa Rachel- reconoció con vergüenza la rubia mientras entraban en el restaurante y se sentaban en una de las mesas- para mí estás bien así, no tienes que arreglarte más para estar guapa.
-Gracias Quinn-dijo Rachel sonriendo tímidamente-me alegra que hayas venido a buscarme, hacía mucho que no te veía.
-Lo sé… he estado liada, ya sabes trabajo, Santana…- se justificó Quinn.
-Es lógico, tenemos vidas ocupadas- respondió Rachel mientras miraba la carta antes de ordenar la cena.
-Tú tampoco dijiste de vernos- se defendió la rubia.
-Creo que empiezo a comprender como eres, ¿habrías aceptado?- preguntó entonces la morena.
-Probablemente me habría inventado alguna excusa tonta para no ir- dijo Quinn riendo le gustaba que Rachel fuera sincera en ese aspecto.
-¿Eres consciente de que esto puede considerarse una…- Rachel no pudo terminar su pregunta.
-No digas la palabra, te lo advierto- interrumpió Quinn riendo- me ha costado muchas horas ser capaz de hacer esto.
-Está bien, no lo diré, esto solo es una cena entre amigas- dijo Rachel sonriendo.
Ordenaron sus platos y pidieron una botella de vino para ambas, la cena estaba siendo mucho más relajada de lo que Quinn hubiese esperado, Rachel no paraba de hablar y de contarle cosas y cuando lo hacía siempre dejaba que fuera Quinn la que llevara la conversación a donde quisiera lo que relajaba a la rubia. A la hora de pagar repartieron la cuenta y pagaron la mitad cada una ya que al no ser una cita ninguna de las dos podías invitar a la otra, Rachel era consciente de que eran reglas estúpidas, eso había sido una cita aunque Quinn no quisiera pensarlo como tal, pero estaba dispuesta a aceptarlo por pasar un rato con la chica que le gustaba. Al salir del restaurante Quinn miró su reloj y le ofreció a Rachel ir a tomar algo ya que era sábado y sin duda habría ambiente en la ciudad.
-¿Pero tú has visto como voy vestida?- protestó Rachel.
-Estás guapa Rachel no te preocupes por eso- la alabó la rubia para convencerla.
-No voy a ir así a ningún sitio más Quinn- y era cierto, no iba a pasearse por toda la ciudad así vestida, tenía una reputación y además una de las razones por las que no solía salir en la prensa era porque no salía de fiesta y no iba a empezar ahora, pero eso era algo de lo que no quería hablar con Quinn aún- si quieres podemos ir a mi casa y tomar algo allí.
-Si te apetece me parece bien- aceptó Quinn que llamó a un taxi para ir a casa de Rachel, era tarde y sería mucho mas seguro.
-Es aquí- indicó Rachel al conductor del taxi cuando llegaron a la puerta de su edificio- Buenas noches Roger- saludó al portero al entrar, a Quinn no le sorprendía que la morena viviera en un edificio de ese tipo- vamos en ascensor.
-Oh-dios-mio- dijo Quinn cuando entraron en el apartamento de Rachel y pudo ver en enorme penthouse con enormes cristaleras que dejaban ver toda la ciudad desde el salón principal- mi apartamento me va a parecer un caja de zapatos después de ver esto.
-Ponte cómoda- dijo riendo Rachel al ver a Quinn sentaba en uno de sus grandes sofás mirando las luces de la ciudad-¿quieres una cerveza o vino?
-Una copa de vino estaría bien- respondió Quinn que vio marcharse a Rachel y volver al momento con el vino y una cerveza- ¿te gusta la cerveza? Nunca te había visto beberla.
-Eso es porque me gusta el vino también y acompaña mejor a las cenas pero la cerveza es mejor para emborracharse- explicó Rachel.
-Así que a Rachel Berry le gusta emborracharse- bromeó Quinn.
-Solo cuando la ocasión lo merece- contestó Rachel pícaramente que ya se había quitado los zapatos y se había acomodado en el sofá junto a Quinn.
-¿Y lo merezco?- preguntó la rubia siendo consciente de su intención.
-Déjame averiguarlo- respondió la morena que se acercó mas a Quinn y la besó suavemente, se separó a los minutos para hablar- parece que sí que puedes merecerlo.
-¿Cómo que parece?- dijo Quinn riendo por la actitud fastidiosa de Rachel y volviendo a besar a la chica- ¿y ahora?
-Algo más- contestó Rachel entre besos- si, poco a poco vas ganando puntos.
Quinn reía por los comentarios de Rachel, estaba convencida de que la morena deseaba tanto esa situación como ella pero lo estaba disimulando muy bien. La situación se estaba volviendo cada vez más intensa entre ellas cuando Quinn agarró a Rachel para pegarla a su cuerpo y la chica en un rápido movimiento se situó sobre ella. Los besos eran cada vez más apasionados y sus manos ya no eran tímidas sino que viajaban desde su cuello hasta su cintura y las piernas.
Quinn comenzó a subir la camiseta de Rachel para quitársela y dejarla ante ella en sujetador, se disponía a seguir besándola cuando la morena se separó para decirle 'aquí no, vamos a mi habitación' y cogió la mano de Quinn para guiarla al enorme dormitorio.
Una vez dentro no tardaron en volver a atacarse la una a la otra, Rachel se apresuró a quitar de una vez el vestido de Quinn y tumbarla sobre la cama, y ella se quitó sus pantalones antes de colocarse encima de la rubia. Ahora estaban en igualdad de condiciones las dos en ropa interior pero Quinn no tardó en quitar el sujetador de la morena para masajear sus pechos, con cada caricia Rachel se entregaba más y más a Quinn, tanto era así que no tardó en deslizar su lengua y sus besos del cuello de la rubia por el resto de su cuerpo. Quitó el sujetador de Quinn y contempló durante un minuto el cuerpo desnudo de la chica antes de ir directa a chupar sus pechos para más tarde bajar por su abdomen dejando besos por todo el recorrido hasta sus piernas, en ese momento la rubia rodó en la cama para ser la que quedara encima y llevar la situación.
Quinn comenzó a marcar el ritmo comenzando a moverse sobre Rachel mientras la besaba, habiendo colocado antes su entrepierna en una de las piernas de la morena. La actriz no tardó ni un minuto en notar lo mojada que estaba aquella chica y ella estaba incluso peor por lo que agarró el trasero de Quinn para que sus cuerpos estuvieran aún mas unidos. Cuando Quinn notó que Rachel estaba apunto de llegar al orgasmo se apartó de ella y fue bajando sus besos hasta la entrepierna de la chica donde jugó con su lengua durante un rato, 'no puedo más Quinn, por favor' le rogó la morena lo que hizo sonreír a la rubia por tener el control así.
No tardó en complacer a la chica deslizando sus dedos dentro del cuerpo de ella, subió a besarla de nuevo mientras mantenía el ritmo de sus dedos, solo cuando notó que Rachel estaba tan cerca que ya solo se dejaba besar aceleró el movimiento de sus manos y en unos momentos notó las uñas de Rachel clavadas en su espalda y como su cuerpo se tensaba.
Pasaron unos minutos antes de que la chica relajara su cuerpo y Quinn se dejara caer a su lado sonriente con la respiración aún agitada, todavía no respiraba bien cuando notó que Rachel se posicionaba sobre ella con una sonrisa pícara, ahora le tocaba a ella enseñarle a Quinn lo que valía.
Unas horas más tarde y unas rondas de sexo más después, las chicas estaban tumbadas en la cama descansando, Rachel se giró para mirar a Quinn fijamente que no tardó en darse cuenta de que estaba siendo observada por lo que se movió para quedar frente a Rachel.
-Eso ha estado…
-Muy bien- completó la frase Rachel- llevaba tiempo queriendo hacerlo.
-¿Ah si?- preguntó Quinn intrigada- ¿Desde cuándo?
-¿Recuerdas un día que viniste al teatro con un vestido corto y te cruzaste de piernas sentada en tu butaca?- preguntó Rachel y la rubia después de pensar en el día asintió con la cabeza- desde ese día.
-Vaya, hace tiempo sí- dijo Quinn pensando.
-¿Te habrías fijado en mi si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias?- preguntó entonces la morena.
-Si te hubiera conocido en un bar y te hubieras acercado a mi, es probable que sí- explicó Quinn imaginando la situación de Rachel en un bar- me habría acostado contigo la misma noche.
-¿Y luego?- Rachel estaba dispuesta a averiguar más del comportamiento de Quinn en esos aspectos.
-Probablemente me hubiese levantado en mitad de la noche y marchado a mi casa sin darte mi número- dijo Quinn fríamente.
-Yo ya tengo tu número- se burló la morena de ella-¿siempre haces eso después de estar con alguien?- Quinn asintió con la cabeza- ¿por qué?
-Porque… ya sabes… mis reglas- respondió la chica apartando la mirada.
-Sí, ¿pero por qué tener esas reglas?- siguió insistiendo.
-Te hacen la vida fácil, sin complicaciones ni distracciones y me permiten centrarme en mi trabajo y lograr lo que quiera- dijo casi de memoria, se lo había repetido tantas veces a sí misma que no se había terminado creyendo.
-¿Por qué no las cumples conmigo?- Rachel sabía que estaba siendo insistente con sus preguntas pero después de dos semanas sin verse quería algunas respuestas.
-No lo sé… Contigo ha sido diferente, nos hemos conocido en diferentes circunstancias- comenzó a sincerarse Quinn- no soy mala persona Rachel, no tengo más amigos porque no quiero, tengo conocidos para entrar y salir pero no quiero más amigos de los que encariñarme que los que ya tengo.
-No he dicho que seas mala persona Quinn- la morena se sintió mal porque la chica hubiese interpretado eso de mala manera por lo que decidió cambiar de tema- ¿Desde cuándo te gusto yo?
-Pues…- Quinn se movió incómoda por la pregunta y suspiró antes de contestar- desde el día que casi te desmayas y te llevé a comer- explicó sorprendida por la mirada de Rachel-no sé… es que te vi tan débil y frágil, necesitaba ayudarte y creo que nunca me había preocupado así por alguien tan desconocido.
-¿Así que la gran Rachel Berry es una desconocida?- decidió añadir algo de humor al momento ya que sabía lo tenso que era eso para Quinn.
-Para mí lo es y creo que para el mundo también- sabía que aquel comentario había sido duro pero era la verdad, por muy famosa que fuera nadie sabía nada verdadero sobre ella.
-Esperaba que después de lo que ha pasado esta noche no era una desconocida cualquiera- Rachel se levantó ofendida de la cama, cogió uno de sus pijamas y se marchó de la habitación.
-Rachel…- la llamó pero al ver que no regresaba se levantó para ir a hablar con ella- no era eso lo que quería decir- la morena la ignoraba en el sofá- me refería a que eres dos personas en una, esta la persona fría y dura, la estrella del teatro Rachel Berry y la persona que eres cuando estás conmigo, Rachel.
-¿Cuál prefieres?- preguntó la morena seria.
-La que eres cuando estás conmigo- con esa respuesta se ganó una mirada triste de Rachel por lo que se acercó a ella, se sentó en el sofá y la besó-¿vamos a dormir?
-¿Te quieres quedar?- preguntó Rachel después de haberse enterado de que la chica solía marcharse a mitad de noche después del sexo.
-Sí- respondió Quinn y fue ella quien agarró la mano de Rachel y la guió a la habitación.
Se acostaron en la cama nada más entrar, sin hablar, la charla de esa noche ya había sido demasiado intensa, Quinn se aseguró y dar un último beso apasionado a la actriz y sonriere antes de dormir. Sin duda cada una de las chicas tenía sus miedos y sus inseguridades, Quinn tenía siempre esta tensión acerca de romper sus normas y ese desconocimiento constante sobre como actuar con Rachel o en esos aspectos, mientras que la morena se sentía vulnerable cuando estaba con Quinn e intentaba llevar con cuidado la situación para que nadie descubriera que podía tener algo con la periodista.
Pero sin duda, lo que secretamente temían ambas chicas era que aquello que acababa de empezar como un juego pudiese convertirse en algo más serio de lo que ninguna esperaba.
Viendo el carácter que tienen ambas y sus comportamientos, esto no va a ser fácil, ¿no creen? jajaj
Un saludo, muchas gracias por el apoyo! =)
