Fic
Las Chicas solo quieren divertirse
Por Mayra Exitosa
En la escuela, Paty llevaba a los niños a su salón, Betito gritaba informándoles a sus compañeritos que su papá estaba en casa, los pequeños le aseguraban que el de ellos también estaba en casa. Y algunos preocupados, le preguntaban a su maestra si podían hablarle a sus mamis para saber cómo estaban sus papas, haciendo alboroto. Y provocando risas entre las maestras. Algo tan sencillo, había creado una algarabía, todo por un comentario del pequeño que había expresado su seguridad por tener por primera vez a su padre en casa, mientras que a los demás pequeños pensaban que tal vez sus padres no lo estarían o porque se los habían recordado.
La salida, llegaba el hombre que había mandado flores a su casa. Paty avergonzada, entregaba a los niños a sus padres y el joven Tío de una de sus alumnas, le invitaba a comer a ella y a sus hijos.
- Solo tengo un hijo y… soy casada. Bajaba su rostro avergonzada por tanto tiempo sin ver a su esposo y ella quería hacer un esfuerzo por decir algo más, pero estaba tan acostumbrada a ser la esposa de un hombre ausente, tantos años de no tenerlo, de no estar presente, con el novio de Candy en casa y el pequeño diciéndole padre a un hombre que no lo era, después meditaba con la mirada del hombre tan cerca y ella tan ausente, que Candy había estado sola muchos años, pero su novio por fin había aparecido, ¿Y si aparecía Alistar? ¿Y si no lo hacía? Podría ella hacer algo, darle estabilidad a su hijo, o simplemente, contar con los padres de los hijos de sus amigas y que el pequeño le dijera padre a alguien que no lo era, no, no era justo. Las palabras del hombre frente a ella las sacó de sus pensamientos,
- Se que es viuda, Paty. También soy viudo.
- Yo… no puedo aceptar. Mi esposo… no… está con nosotros pero….¡No soy viuda! ¡Mi esposo volverá! Esto último le hizo sacarlo desde una furia interna que guardaba esperanzas y añoraba amor de quien todo le había dado. Sin embargo él insistía con ternura en su mirada, no había más que ver lo leal y fiel en una mujer, y eso lo valoraba mucho quien la observaba, tratando de entrar en sus pensamientos agregaba,
- Investigue bien. Sé que hace años se fue a una misión y… no volvió, salgamos a comer y… podríamos conversar, prometo que será agradable. Paty ya no podía, continuaba deteniendo la entrega de los menores a su cargo, pensando esto, se resistía y sin dejar espacio a continuar con su insistencia, se negaba, como siempre lo había hecho, negarse a una oportunidad, no sabía si era por ese gran amor, o ya por costumbre, qué más daba, no se permitía entrar a otro hombre, porque aun lejos y ausente, Stear se lo había llevado todo, no había nada que ofrecer.
- No puedo, tengo otros planes. Lo siento.
- Le parece bien la próxima semana.
- Lo pensaré. Por favor, no me envíe flores, yo…
- No lo haré, si acepta salir conmigo a comer o… a cenar.
- Bueno, la próxima semana, le diré y… será con los niños.
- Muy bien, mi sobrina irá también, le prometo que será muy agradable.
Paty se apenaba por completo, apenas se marchaba, ella continuaba entregando a los niños que solicitaban la salida del colegio, al final, se iba por Betito y su hijo, salían caminando, a lo que Albert, pasaba en su auto, y la alcanzaba, los niños saltaban y subían, Paty se iba divertida con él, rumbo a su casa. Eso no pasaba desapercibido para algunas personas que la conocían fuera de la escuela.
En el hospital la charla era un poco explicativa, el doctor insistía en que las citas irían mejorando y ella a negase a salí de nuevo por fin se decidía y terminaba con lo que no quería decir abiertamente,
- Lo siento, la verdad es que, el padre de mi hijo llegó este fin de semana y… nos ha estado buscando por años, no puedo negarme a que registre a nuestro hijo y…
Sacado de su insistencia y asombrado, el doctor Michael, agregaba con palabras tranquilas y con un poco de incredulidad,
- Lo comprendo. Pensé que era un abusivo que… solo te había engañado.
- No. El se acaba de enterar que es padre. Posiblemente esto no sea lo adecuado pero…
- No hay más que decir, que el registre a su hijo, pero tus sentimientos por nuestra amistad pueden ser mejores y…
- No. No quisiera darte esperanzas, yo… siempre lo he amado y…
- Vamos Candy, el te dejo embarazada…han pasado años, el tiene una vida, tienes la tuya, el podrá decir muchas cosas, pero todo este tiempo, estuvimos cerca y hoy por fin nos damos una oportunidad…
- No, no quise irme con él y… no sabíamos que esperábamos un hijo, creo que salen sobrando más explicaciones, quiero lo mejor para mi hijo y… su padre también lo desea, además yo…
- ¿Lo sigues amando?
- Digamos que no lo olvide por completo, tal vez por esa razón no me di otra oportunidad con alguien más. Mi vida… se la dedique a mi hijo y…
- Bueno, ya no hay más que decir, ¿amigos entonces?
- ¡Siempre!
La noche llegaba, Albert abría la puerta del su auto para que Candy bajara y entraran a su casa, ya habían planeado irse esa noche al hotel donde se hospedaba él, necesitaban hablar sobre sus planes y él deseaba estar con ella a solas. Pero al entrar, la sorpresa fue enorme, todos los niños vieron a Albert y gritaban papá, aun estando dos hombres invitados y que lo reconocieron al verlo.
Archie y Anthony, sentados en los sillones tratando de ganarse el cariño de sus hijas, habían llevado peluches y regalos, pero al entrar Candy y Albert, los niños dejaron todo y salieron a su encuentro, las pequeñas levantaban sus brazos para que las elevara. Mientras los niños que no habían recibido regalos de los hombres que llegaron, mostraban sus tareas y trabajos al que si, según ellos era su papá.
Albert al ver a los cuatro, se doblaba para darles un beso, mientras Candy con dificultad se iba por un costado para dejarle ser apreciado por los niños.
- Papi, dibuje un elefante. Agregaba el más alto de los pequeños, viendo que aunque su padre no traía regalos, era su padre.
- Yo también Papi, yo hice muchos dibujos. Mostraba Steffi, a lo que Ann brincaba al ver que ya había bajado y para que no se lo ganaran se le echaba encima y poniendo sus bracitos en el cuello gritaba
- ¡Es mío!
Anthony y Archie veían la escena dejando caer los regalos que tenían, viendo como los cuatro recibían a su supuesto padre, incomodo Archie, tomaba de la cintura a su pequeña y agregaba
- El no es tu papi, Steffi, soy yo. La niña apretaba sus manitas y comenzaba a llorar, a lo que Anthony viendo la reacción se quedaba en silencio bajando sus hombros y esperando a que el tipo soltara a su bebita y esta no llorara.
Annie y Elisa, apretaban los labios y se iban en su ayuda, para evitar el llanto, bajaba a Steffi y dándole besitos la tranquilizaba y agregaba,
- Ya mi amor, ve con tu otro Papi. La niña sonriendo mostrando sus bellos dientitos, se iba corriendo para volverá buscar espacio en los brazos del que todavía no podía salir del pasillo de la entrada. Buscaba ayuda viendo a los dos hombres que con cierto enojo le mostraban los regalos, y el solo extendía sus manos, como diciendo que no sabía cómo decirles que ellos eran sus padres.
Paty como maestra que era, de inmediato intervenía sonriendo y agregaba,
- Vamos a jugar en el jardín atrás, cada uno lleve a un papá y el que se quede sin su padre se llevará a dos mamis.
Los pequeños hombrecitos más listos, querían participar, así que para que las niñas no les ganaran, tomaban a uno de los hombres que estaban sin ninguno de ellos y salían al patio de atrás, dejando a Albert con las dos niñas. Ann, que estaba aferrada a su cuello, decía que era suyo y Steffi, tomaba a su mami y a Elisa, para que la pequeña no llorara.
En el patio trasero, se encendían las luces y había un juego para ellos, Albert mimoso tomaba a Ann y la subía al columpio, con sillita y la comenzaba a empujar, para luego sin que se diera cuenta, jalaba a Anthony y lo dejaba en su lugar. Annie abrazaba a la pequeña y le daba besos pidiéndole que ella se los pasara a su padre, este emocionado la abrazaba y le daba besos jugando con ella, cada que le daba uno, él le daba más de regreso. Betito tomaba su camioncito y Alex que siempre lo seguía en todo se iba tras él, haciendo que Albert entrara a la casa y buscara a Candy,
- ¿Nos vamos?
- No creo que podamos, llegaron ellos y… Paty se quedará sola, tienen planes de llevarse a las niñas con ellas.
- Bueno pues nos quedamos, si… me aceptas aquí.
- Por supuesto, solo que, no entres por la ventana de nuevo, puse un nuevo cerrojo, así que, por la puerta estarás mejor.
- ¡Candy!
Albert tomaba a besos y caricias aprovechando que estaban solos en su habitación, pero en definitiva, tenían que atender a los visitantes, antes de irse a la cama y recoger a su hijo, quien también dormía en la misma habitación.
- Me encargaré de la cena, mandare traer todo, así Paty y tu descansaran esta noche.
- Bien, vamos a ver que decidieron.
Paty en la mecedora, distraía a su pequeño, mientras Albert se llevaba a dar un baño a Betito. Elisa le explicaba a su hijita, que su Papito la quería llevar a pasear, pero ella bostezaba haciendo reír a su padre, quien la abrazaba mimoso, por conocerla y tenerla en sus brazos.
- Elisa, me gustaría que se fueran conmigo, podríamos hacer todo correcto y mi hija ya no tendría confusión con tantos papas, aquí. Insistía emocionado, al saberse padre y tener una hija tan hermosa, con la mujer que siempre había querido. Sin embargo, Elisa sentía todo tan rápido, lo había odiado, lo había pensado el malo del cuento y tenerlo ahí, de nuevo, cerca, la hacía perder el control que siempre había tenido, dudosa preguntaba,
- ¿No crees que es muy pronto?
Anthony un poco incomodo, al sentir la resistencia de la mujer que, pensaba perdida de manera indefinida y ver que no era así, sino que, tenía una hija, también era algo muy nuevo para él, pero su responsabilidad y su manera competitiva de ser, le hacía responder un poco defensivo,
- Mas bien, creo que llegue muy tarde. Y… hay que recuperar el tiempo, mañana pasare por ustedes y sus cosas, podremos continuar con todos sus planes, no me opondré a que sigas cumpliendo con lo que tienes pendiente y que la niña este contigo, pero… lo mejor es que ambas se vayan a Chicago conmigo. Y de querer continuar aquí, tendría que quedarme cerca, no quiero que… sigan si mi.
- ¿A Chicago?
- Si, el venir aquí fue por la residencia de de tu amiga, pero… allá tengo mi casa y será de ustedes.
- No lo sé, quisiera pensarlo, es que…
- Elisa, por favor. Sé que no tengo perdón y que nada justifica lo que pasamos, pero… nos merecemos tener una familia. Podemos formarla. Comenzar de cero.
Elisa dejaba a Ann con su padre, quien aun si bañarse ya se quedaba dormida acurrucándose en los brazos de Anthony. Dejándolo emocionado, sin quererla soltar ni llevar a la cama, deseaba tenerla en sus brazos, el mayor tiempo posible, aunque fuera dormida.
Elisa se encontraba con Candy y ella la abrazaba, apoyándola en lo que decidiera.
- Elisa, si no funciona, siempre me tendrás aquí.
- Lo sé, es solo que… no quiero dejarte, todos los gastos y… Betito siempre me ayuda con Ann.
- Bueno, pero él tiene casa y… es el padre de tu hija…
- ¡Candy! no quiero que me vuelva a lastimar,
- Te puedo asegurar que, pensará más en ustedes…mira como abraza a su hija, te dijo que deseaba una oportunidad, y… según me dices, fue antes de mencionarle a la niña.
- Lo sé. Pero… podrías volver a Chicago, quisiera tenerte cerca de nosotras.
- Tengo que terminar aquí mi contrato, pero te aseguro que estaremos hablándonos continuamente.
- ¿Me lo prometes?
- Lo prometo.
Elisa y Candy se abrazaban ambas llevaban años juntas, se consideraban hermanas y ahora separarse, le dolía más que irse de la casa de sus padres, cuando se había ido a estudiar.
CONTINUARÁ...
Deseando sea de su agrado, continuamos con cada fic, así que esperemos darle seguimiento a todas
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
