wasurenai yō ni suru koto ga

(Recuerdos para no olvidar)


El invierno siempre era lindo. Rin disfrutaba de tener a Sesshōmaru solo para ella en esa época. ¿La razón? Su señor enviaba a Jaken a "hacer la revisión", tenía algo que ver con las tierras que él cuidaba o algo así. El caso es que todo se basaba en los caprichos de Rin ante la ausencia de algún rastro de Naraku.

Y esta vez, provista de una rara curiosidad, había pedido a su amo que la llevara al lugar que más le gustase en el mundo. Él, en primera instancia, le aclaro que no había ningún lugar, como no había ninguna criatura, por el que tuviese especial predilección. Ante la insistencia de la niña no tuvo más opción que meditarlo, no podía llevarla a cualquier lugar. Empezando porque si la llevaba a un lugar demasiado macabro terminaría traumatizada y si era demasiado bello no querría salir de allí. Pensándolo bien, él tampoco tenía idea sobre cuál era su lugar favorito.

Dos minutos y… nada, uno más… y tampoco.

—Vamos Rin —ordeno Sesshōmaru, tomando la mano de la niña y subiéndola al lomo de Ah-Un.

El viaje no duro mucho, pero la curiosidad no evito que Rin preguntase cada cinco minutos el destino. Quería de verdad saber cuál era ese lugar en el que su amo pasaba buenos momentos o el que le traía los mejores recuerdos. Se moría por adivinar si se trataba de un lindo prado de flores frescas con ricos olores o un macabro cementerio con todos los enemigos derrotados por Sesshōmaru.

Tan ensimismada iba ya en su reflexión que no se dio cuenta cuando paso sobre aquel viejo pueblo en el que había pasado tan feos momentos. Pero si pudo distinguir que el bosque al que se adentraban le era conocido. ¿A dónde la había llevado su amo?

Sesshōmaru se culpaba mentalmente, no podía distinguir la manera en que llevaba todo, no nada racional para argumentarse esa idiotez. Sabía que si era un buen lugar para él, pero ¿para qué quería que ella lo supiera? Podía dar la vuelta y regresar, no tenía que cumplir los tontos caprichos de Rin.

Demasiado tarde, ella ya estaba en tierra, corriendo de un lado a otro. Una bruma delgada empezaba a cubrir el piso. Al menos aun no se daba cuenta de donde estaban o eso creía él. Toco el piso con delicadeza, el recuerdo era en parte amargo y lindo. Rin se recargaba contra un árbol y mantenía una sonrisa.

—Es este el lugar donde nos conocimos Sesshōmaru-sama —Grito con alegría.

Sí, era verdad. El único lugar que había logrado dejarle un recuerdo perdurable era aquel, ese árbol rodeado de arbustos espinosos donde se escondía para recuperarse, donde un día cualquiera una niñita curiosa se acercó a observarlo sin tener en cuenta el peligro que corría.

—Vamos —pidió ella, arrastrándolo hasta la sombra del árbol— es un lindo día, pero hace frío, buscare algo de comer.


Hola :3

Si un Drabble, he hecho muchas viñetas y ya quería hacer algo más corto y más tierno n_n ¿no les parece? Ya se que muchas quisieran algo más extenso y que ahondara más en la relación o en lo que paso en el día, pero dense cuenta que Sesshomaru seguro pasaría el día como siempre, haciendo nada. Me pregunto ¿como tiene ese cuerpazo si jamás hace ningún esfuerzo físico visible?

Filosofare sobre eso un ratito, por ahora las dejo. Besos.

Recuerden dejar un review. Sayonara. Las quiero.