Lancé un enorme suspiró cuando terminé de bajar del taxi y miré el viejo y feo edificio frente a mí. Aún no sabía por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo, por qué estaba ahí, sin disfraces, sin máscaras, estaba tal cuál era yo. El chofer del taxi me miraba, esperando que yo soltara la puerta para cerrar y marcharse, pero por alguna extraña razón, tenía miedo de hacerlo. Es más, tenía la intención de meterme nuevamente al vehículo y regresar a mi agencia.

–Señorita, ¿sucede algo?

Sacudí la cabeza para salir de mi ensimismamiento y miré al hombre que me miraba preocupado. Le negué despacio y puse mi mejor sonrisa.

–Gracias por traerme.

Cerré la puerta y regresé la mirada al edificio mientras el taxi se alejaba. Era un edificio de cuatro pisos, donde el que más llamaba la atención era el tercero, con el número 765 hecho con cinta adhesiva. Me mordí el labio. Esto era completamente diferente a lo que yo me imaginaba. Mi agencia estaba ubicada en un edificio a las afueras de la ciudad, de más de trece pisos de alto, con un acabado impecable, profesional. Incluso las oficinas de Honki eran increíbles, a pesar de ser una agencia más pequeña que la mía, pero esto me parecía un mal chiste.

Comencé a notar que algunas personas me miraban y murmuraban entre ellas. Fue cuando recordé que estaba en mitad de la acera sin mi disfraz, que había dejado en la sala de reuniones cuando salí corriendo de ahí luego de pegarle a Erena.

Antes de que las personas comenzaran a preguntarme, avancé con decisión hacia la puerta de ese edificio y entré rápidamente. Cerré la puerta y me recosté en ella. Por unos segundos permanecí en ella esperando que alguien la empujara para seguirme pero no fue así.

–Eh… Buenas, disculpa, ¿se te ofrece algo?

Abrí los ojos, sorprendida, al ver que estaba en una tienda. Una señora me miraba detrás del mostrador con un rostro asustado. Me separé de un salto de la puerta e hice una reverencia.

–Lo siento mucho. Lo siento por entrar así.

–No te preocupes. ¿Sucede algo? ¿Alguien te está siguiendo?

–Eh… –enredé mi dedo en mi cabello, como lo hacía Anju–. No, no sucede nada. Gracias por preocuparse.

–Bueno… si tú lo dices. ¿Buscas algo?

Miré la tienda. Esto no tenía relación con una agencia de Idols. Me mordí el labio y seguí mirando alrededor.

–Eh… –suspiré– Buscó la agencia 765 producciones. Me dieron esta dirección.

–Ah… la agencia. Estás en el lugar correcto.

– ¿De verdad? –dije mirando la tienda nuevamente. La señora comenzó a reír.

–Sí. Está en este edificio. Solo debes salir y entrar por la puerta lateral en el callejón y subir al tercer piso.

– ¿Salir? –ella asintió. Miré hacia la puerta con tono preocupado. Ella sonrió y se sonó la garganta para llamar mi atención.

–O puedes salir por esa puerta –señaló al final de la tienda–. Aunque no es la ruta oficial, haré una excepción por ti.

Me sonrojé pero asentí con una sonrisa. Compré unos caramelos como agradecimiento y salí por la puerta que ella me había indicado. Llegué a un pasillo algo desolado. Mi teléfono comenzó a vibrar. Lo saqué de mi abrigo y vi la fotografía. Otra llamada de Anju. Ya me había llamado unas diez veces, pero no le quise contestar.

Guardé el móvil y miré hacia el fondo donde estaba el ascensor. Tenía un letrero hecho a mano que decía que estaba fuera de servicio. Suspiré y comencé a subir las escaleras lentamente. Al llegar al tercer piso, solo había una puerta. En el cristal de la misma decía claramente "Agencia de Talentos 765 Producciones".

–Bien… aquí es.

Suspiré y toqué la puerta. Pude escuchar voces, muy fuertes, proviniendo del interior. Volví a tocar. Al parecer nadie me escuchaba. Toqué por tercera vez. En esta ocasión alguien me escuchó porque vi una silueta acercarse a la puerta. Una joven de cabello corto, color negro verdoso, y ojos color café asomó su rostro. Tenía un lunar debajo de su labio que la hacía ver… sexy. Al verme sonrió.

–Eh… buenos días –dije haciendo una reverencia. Ella terminó de abrir e imitó mi reverencia.

–Buenos días señorita. ¿En qué puedo ayudarle?

–Eh… ¿está es la oficina de 765 Producciones, verdad?

–Sí, esta es. ¿Vienes a hacer una audición?

–No… –se me secó la boca– Vengo a hablar con Amami… san –añadí al final. Ella abrió los ojos con algo de sorpresa.

– ¿Buscas a Haruka? Bueno… ella está fuera, tenía una reunión. ¿Eres una amiga?

Se me revolvió el estómago al escuchar eso. ¿Una amiga? Imposible. Mentí asintiendo levemente. Ella cruzó los brazos y puso su mano en su rostro, con gesto pensativo. Unos segundos después suspiró y sonrió nuevamente.

– ¿Regresará pronto? –Ella suspiró.

–Pasa. Preguntaré para ver cuánto va a tardar.

Ingresó por la puerta y yo la seguí despacio. Debo decir que si ya mi primera impresión del edificio era, por lo menos desastrosa, estar dentro de la oficina era… como decirlo… deprimente. La chica me señaló un sofá en una pequeña salita y volvió a sonreír.

–Espera aquí. Ya regreso.

Me senté y la vi entrar a la única oficina dentro de la habitación. Mientras esperaba comencé a mirar mejor el lugar. Era un sitio más o menos mediano. La salita en la que estaba tenía dos sofás, una mesita de centro y un televisor. Frente a la sala, estaba un espacio con un pequeño escritorio, una gran impresora y una enorme pizarra que cubría parte de la pared. En la pizarra habían anotados días del mes actual y en muchos de ellos aparecían nombres, todos de chicas. Pude leer "Amami" en varios de ellos. Suspiré y miré hacia otra zona. Había un librero, una mesa con cuatro sillas, llena de papeles y cosas, y a su lado, en una división, otra sala con dos sofás más grandes y una mesa de centro de vidrio.

No podía ver que había detrás de la salita, pero podía escuchar voces que provenían de ese lugar, y por el olor a comida, suponía que debía ser una pequeña cocina.

Este lugar no tenía la más remota apariencia a una empresa de Idols, pero no me había equivocado si la hermosa chica me había recibido. Unos segundos después salió de la oficina y me miró.

–Disculpa la demora. El jefe dice que no sabe cuánto van a durar en regresar.

Escuchamos la puerta y las dos nos giramos para mirar.

–Regresamos Kotori.

Cuatro chicas entraban por ella. La que venía delante, que había hablado, era una chica de gafas, con su cabello amarrado en una coleta alta y vestía traje. Detrás de ella venía una pequeña, con una frente tan amplia como la mía, de largo cabello castaño, y brillantes y vivarachos ojos. A su lado iba otra chica, un poco más alta, de corto cabello castaño, atado con una coleta hacia la derecha. Ese detalle me recordó a Honki. Al final, detrás de ellas venía una hermosa chica, alta y de cabello corto, color morado.

–Oh, Ritsuko, que bueno que regresaste. ¿Quería hacerte una pregunta?

–Are… ¿tenemos visitas? –dijo la chica alta. Yo me sonrojé. La pequeña me miró fijamente.

– ¿Qué sucede Kotori?

Kotori. Así que la chica de cabello oscuro se llamaba Kotori, justo como Minami-san. Si ya me sentía algo molesta por estar ahí buscando a Amami, y una chica se peinaba casi igual a Honki, ahora una se llamaba como Minami-san, eso me hacía sentir peor de incómoda.

–Bueno, ¿sabes a qué hora regresa el productor y Haruka? Es que esta chica es una amiga de Haruka.

– ¿Amiga? –dijo la chica de gafas y me miró. La chica de coleta se asomó detrás de ella.

–Yo siento que la he visto en algún lado Ricchan…

–Ami, es de mala educación quedarse mirando a las personas. Vamos, ve a buscar a tu hermana. Todas vayan a comer algo.

Las tres asintieron y se metieron por el único lugar que yo no había visto, eso confirmaba que era una cocina. La chica de gafas miró a la otra chica y se acercó a mí.

– ¿Eres una amiga de Haruka?

–Eh… bueno, en realidad nos conocimos en el campamento de teatro. Necesitaba hablar con ella.

– ¿En el campamento de teatro? –dijeron las dos y se miraron. Yo suspiré y desvié la mirada. La chica de gafas se sentó frente a mí en la silla del pequeño escritorio, mientras la otra chica se alejó hacia la mesa llena de papeles.

–Disculpa la pregunta. Es que no es normal que alguien venga a nuestra oficina buscando a alguna de nuestras chicas.

– ¿Estás son las oficinas de 765 Producciones? –pregunté aún dudosa de que de verdad fueran. Ella se rascó detrás de la nunca y desvió la mirada.

–Eh… bueno, sí. Es lo que hay. Estamos en busca de un nuevo lugar para cambiarnos, pero ya no quedan buenos edificios y baratos en el centro de la ciudad. Mi nombre es Akizuki Ritsuko y soy productora de este lugar.

–Eh… Kira Tsubasa, un gusto.

–Sí. Ya lo sabía. Vocalista y líder de A-RISE.

Sonrojé pero sonreí. Ella imitó mi sonrisa. Miró hacia la puerta y luego hacia la pizarra. Regresó su mirada a mí y suspiró.

–Kotori… podrías llamar al productor.

–Ya lo estoy llamando Ritsuko.

– ¿No te importa esperar? Tal vez tienes que hacer trabajo y… –me preguntó atenta. Yo negué y sonreí.

–No se preocupe Akizuki-san, no… –suspiré y recordé lo que pasó en la reunión. Aún me dolía el haberle pegado a Erena–. No tengo que regresar a la agencia hasta la tarde.

Ella asintió y se levantó. Se dirigió a la oficina y desapareció por la puerta. La otra chica hablaba por teléfono y me miraba de reojo. Cuando terminó sonrió y se acercó a mí.

–Eh… ya vienen hacia acá. En unos minutos regresan.

–Eh… gracias, y perdón por las molestias.

– ¿Quieres algo de beber?

Negué y ella se marchó nuevamente a la mesa a trabajar. Suspiré y entrelacé mis manos sobre mi regazo. No había notado que había un conejo de peluche en el otro sofá. Sonreí.

–Veo que ya viste a Charles Donatello 18.

Miré hacia mi lado. La chica pequeña y frentona me miraba fijamente. Se dirigió hacia el sofá y tomó al conejo. Lo abrazó. Arqueé una ceja.

– ¿Es tuyo?

–Es mi amigo. Ahora cuida la oficina en vez de acompañarme. Ya una chica de 18 años no puede andar con él por la calle. Pero… aun así lo quiero mucho.

Sonreí, pero ella no lo hizo. Su mirada se volvió más inquisitiva, haciéndome sentir incómoda.

– ¿Y bien? ¿Qué hace una miembro de A-RISE aquí?

–Vaya… veo que también me reconociste.

–Claro. No es difícil reconocer a la competencia.

– ¿Competencia? –dije arqueando una ceja. Ella abrió más los ojos y puso cara de molestia.

–Claro, competencia. ¿O acaso no sabes a que grupo representa esta compañía?

–Eh… –me puse a pensar. A decir verdad, Erena y Anju estaban más atentas a lo que acontecía en nuestro negocio que yo. Pero algo en esa pequeña me sonaba, algo…– Ah, eres de Ryuuguu Komachi.

La chica sonrió con suficiencia y se movió el cabello sin soltar al conejo.

–Soy Minase Iori, la líder de Ryuuguu Komachi, Kira Tsubasa.

–Un placer, Minase-san. No esperaba conocerla –dije imitando el tono arrogante de voz de la niña. Ella lo notó porque frunció en entrecejo y me miró con molestia.

–Iorin… ¿Ya estás molestando a nuestra invitada?

–No se vale Iorin… por eso es que huyen todos los que vienen aquí.

Me giré para mirar quien había hablado. Casi me caigo del sofá, estaba viendo doble. Dos chicas con coleta, pero una la tenía del lado derecho –la que vi entrar junto a la niña frentona– y la otra con el cabello más largo y una coleta a la izquierda.

–Ustedes cállense. Solo estoy hablando con ella.

–Ne, Ne… ¿verdad que eres famosa? –me dijo la niña de coleta a la derecha, acercándose a mi cara. La otra la imitó.

– ¿Eres amiga de Harurun?

Retrocedí un poco, pero ellas se acercaban más a mí. Otra chica, pequeña, de cabello naranja atado en dos coletas a los lados se paró detrás de ellas.

–Ami-chan, Mami-chan, ahora son ustedes la que la van a asustar.

–Pero Yayoichi –dijo la de coleta a la izquierda–. Ami tiene razón, ella es famosa.

– ¡Ami, Mami, Iori, Yayoi, ya basta!

La mujer de gafas se había colocado detrás de todas y las miraba con molestia, con sus manos en la cintura. La pequeña frentona iba a reclamar, pero la mirada asesina que le lanzó la hizo callar. La chica alta de cabello morado se asomó acompañada de otra chica de cabello corto castaño.

– ¿Sucede algo Ritsuko-chan?

–No sucede nada Azusa, Yukiho. Lo mismo de siempre –volvió a mirar a las chicas–. Que las menores de edad siguen haciendo escándalo.

–Ricchan mala –dijo la chica de coleta a la derecha.

Iba a reír, pero me lo evitó el vibrar de mi teléfono. Lo saqué bajo la mirada de todas esas chicas. La imagen de una sonriente Yukiho aparecía en mi pantalla. Iba a rechazar la llamada pero se me resbaló el móvil y toqué el botón de contestar antes de que cayera al suelo.

–Tsubasa… ¿Dónde demonios estás?

La voz de Yukiho, a pesar de no tener el altavoz puesto se escuchó en todo el lugar. Rápidamente me agaché, lo tomé y salí corriendo de la oficina, chocando con un señor que salía de la oficina. Llegué al descanso de ese piso y suspiré.

–Yukiho…

–Tsubasa… por un demonio. ¿Dónde estás?

–Lo siento Yukiho, pero no puedo hablar contigo ahora.

–Ah no… conmigo si vas a hablar Tsubasa. ¿Qué está pasando? Le pegas a Erena, te vas sin decir nada, llamas a mi hermana y haces que se desmaye…

– ¡Honki! –dije asustada. Yukiho suspiró.

–Está bien, no te preocupes, ya Maki se cercioró de que está bien. Aun así…

–Yukiho… de verdad. No puedo hablar contigo, y no quiero hablar con nadie en este momento. Quiero…

–Tsubasa. ¿A qué estás jugando?

– ¿Ah?

–Mira. Ya sé lo que pasó entre mi hermana y tú. Y sí, Honoka puede ser muy idiota, pero te ama, no lo dudes. Mi hermana… –suspiró con tristeza– mi hermana… no quiero que le vuelvan a romper su corazón.

–Yo no… –pero me callé. Yo no quería lastimar a Honki… pero…

–Tsu… –bajó el tono de su voz–. No quiero volver a tener a la hermana zombi. Quiero a mi hermana llena de energía, llena de amor, que tú le das. Tsu… Honoka no te haría nada… conscientemente… y ella cuando hace algo, lo hace con todo su ser, se entrega a eso, y si decidió amarte, si se entregó a ti, lo hace con todo lo que tiene. No seas idiota y no la alejes de tu lado.

–…

–Bueno… ya dije lo que iba a decir. Allá tú si me escuchaste. Pero que sepas Tsu… que a las chicas no les gustó lo que le hiciste a Honoka.

Yukiho me cortó y yo me quedé con el teléfono en la mano como tonta. Me sentía como una basura. Le había pegado a mi amiga, había hecho desmayar a Honki. Me estaba equivocando en todo. Lancé un suspiró y miré hacia las escaleras porque escuché pasos. Ahí estaba… la causante de todo. Amami me miraba con sorpresa y le temblaba el labio. El hombre a su lado también me miraba algo sorprendido.

–Eh…

–Amami-san… vine a hablar contigo –dije recobrando mi postura de Idol. Ella sonrió.

–Kira-san… ¿verdad? –Asentí. Ella miró al hombre.

–Puedo recibirla dentro, ¿verdad productor-san?

–Claro que sí Haruka, claro.

Él abrió la puerta y entró seguido por las dos. Pude notar que todas las chicas estaban mirando hacia la puerta. Amami las saludó con una sonrisa, yo solo bajé la mirada con algo de vergüenza.

–Harurun… ¡bienvenida! –dijeron las gemelas.

–Hola. Ya regresé –dijo en ese tono torpe y alegre que usaba. Me costaba saber si esa era su forma normal de hablar o era una máscara. La mujer de lentes se acercó al hombre.

– ¿Cómo les fue?

–Bueno… –me miró por unos segundos–. Hablemos con el jefe. Otonashi-san podrías preparar algo de té.

–Claro productor –dijo la chica del lunar. Se alejó hacia la cocina. La frentona se acercó a Amami.

– ¿Vas a hablar con A-RISE? –dijo en ese tono algo despectivo y me miró. Yo le sostuve la mirada.

–Eh, sí. Voy a hablar con Kira-san. En privado –añadió. La chica más alta sonrió.

–Ya oyeron a Haruka-chan, vamos todas afuera, vamos.

Todas salieron de la oficina y quedamos solo Amami y yo de pie. Ella se dirigió a la otra sala y yo la seguí, me pidió que me sentara y ella lo hizo frente a mí. Suspiré y me mordí el labio.

– ¿Dónde dejaste tu peluca y tus gafas? –me preguntó con ese tono tonto. Suspiré.

–Se quedaron en la agencia.

–Mmm…. –sonrió–. Debo decir que me sorprendí mucho al ver ese enorme edificio. Trabajas en una agencia muy bonita. Aunque no me quejo, la mía… –miró hacia la enorme oficina– es más familiar.

–Amami, no vine aquí a hablar de nuestras agencias, ni vine a hablar como amigas porque no lo somos.

–Entiendo… Y supongo que quieres hablar de Honoka-chan, ¿verdad?

Asentí con molestia en mi cara. Ella se mordió el labio y bajó la mirada. Entrelazó sus manos nerviosas sobre su regazo.

–Supongo que sabes que Honki y yo…

–Son pareja. Sí, lo sé desde el día que le pegaste. Honoka-chan me lo contó todo. Debo decir que… me sorprendió que le pegaras.

No dije nada. Aún me recriminaba el haberle pegado a Honoka. No sé por qué reaccioné así ese día, pero Erena tenía razón, creo que mis celos se estaban desbordando de una manera incorrecta. Al pensar en Erena… también le pegué a ella. Escuché un suspiró en Amami.

–Yo… yo nunca he tenido una relación, pero supongo que es difícil confiar en la otra persona todo el tiempo.

–Yo confío en Honoka –dije. Ella rio.

–Pues no pareció así en estos días. No la dejaste hablar. Yo estaba ahí, lo recuerdas. La acompañé todas las veces que lo intentó.

–Y por qué será que no la dejé. Por tu estúpida presencia. Era un asunto de pareja.

Amami sonrió un poco más. Se acercó más a mí y me miró a los ojos.

–Yo fui quien la besó. Ella no lo hizo –dijo seriamente–. Fue mi culpa el que malinterpretaras todo. Yo también debía disculparme. ¿Sabes cuantas veces lloró en su litera en silencio durante el mes que estuvo peleada contigo? Todas las noches.

– ¿Todas? –dije sorprendida.

–Todas. No lo hacía fuerte, para no despertar a los demás, pero yo si podía escucharla. Ella está sufriendo, supongo que igual que tú.

–Entonces por qué no fue sincera conmigo. Por qué cuando se lo pregunté no me contestó. Fue por eso que le pegué… porque dudó de lo nuestro.

–La tomaste por sorpresa. Ella no pensó que te ibas a poner tan celosa. Creo que ni tu sabías que podías ser así de celosa, Kira-san.

–No me conoces…

–Y no lo necesito. Ya lo dijiste, no somos amigas. Pero por tu reacción de hoy en la mañana, por la forma en la que me hablas… me odias por algo que no tiene relevancia.

– ¿No tiene relevancia? ¿Te gustaría ver a tu pareja dándose un beso con otra persona?

–Era una obra de teatro. Las actrices hacen eso. ¿O tú no lo piensas hacer?

–Pero eso no fue un beso actuado. Y sí, lo sé. Sé que tendré que hacerlo también.

– ¿Y crees que Honoka-chan no se pondrá celosa? Claro que lo hará, pero casi puedo asegurar que no reaccionará como tú.

– ¿Cómo puedes decir eso?

–Porque es mi amiga.

–Tu amiga –dije y solté una carcajada–. Solo tienes mes y medio de conocerla y ya es tu amiga. Vaya…

–Que me reclamas. Tampoco es que tú la conozcas desde la infancia. Antes eran rivales, ¿no? Apenas cumplieron un año de novias.

Respiré profundamente. Esa chica no había subido su tono de voz, pero sus palabras fueron muy directas. Cerré mis puños con molestia.

–Yo he admirado a Honoka desde la primera vez que la vi. Conozco todo de ella, y por mí, es que µ's regresó. Yo motivé a Honki a que las reuniera nuevamente. Yo fui el pilar que ella necesitaba para seguir adelante.

–Y por el beso que me di con ella, ahora destrozas ese apoyo, ese pilar. Honoka-chan se quiso disculpar, por algo que no hizo… y yo la acompañé para disculparme. Kira-san, yo nunca quise que pasara nada entre ustedes.

Suspiré y bajé la mirada triste.

–Lo sé… Ya lo sabía… Pero…

–Honoka-chan te quiere mucho. Quiere mucho a todas sus amigas, pero a ti te quiere mucho más, te ama. Nunca vi a nadie así como ella.

–….

–No tengo derecho a decirte esto, pero deberías dejar de ser tan obstinada y buscarla. A menos que te hayas rendido y piense ser tú la que la deje… en ese caso…

– ¿En ese caso qué? –dije y ella sonrió, no con su tonta sonrisa, sino con otra, más amplia.

–En ese caso, no tengo nada más que hablar contigo Kira-san. Espero verte en mi programa pronto.

Se puso de pie, dándome a entender que ya nuestra charla había terminado. La imité y la acompañé a la puerta. Noté que la chica del lunar me miraba a lo lejos. Le sonreí y me despedí de ella. Amami no dijo nada, solo caminaba delante de mí, guiándome hasta la puerta del primer piso. Cuando llegamos, ella abrió y sonrió una vez más.

–Kira-san, siento mucho lo que pasó en la obra. Siento mucho el haber besado a tu novia. Siento mucho el haber evitado que se reconciliaran solo por acompañarla.

–Está bien, acepto tus disculpas Amami-san. Y yo me disculpo por mi actitud de estos días, incluso la de hoy en la mañana.

–Supongo que esto nos deja en buenos términos, ¿verdad?

–No esperes que seamos amigas Amami-san –dije pasando a su lado y saliendo al callejón. Ella suspiró pero no borró su sonrisa.

–Está bien. No lo seremos. Que te vaya bien Kira-san.

Comenzó a cerrar, así que me acomodé el abrigo ya que hacía un poco de frío y comencé a caminar hacia la calle. La voz de Amami-san me detuvo.

–Kira-san… Honoka-chan es mi amiga… pero debo decir que el beso me agradó, y mucho y creo que a Honoka-chan también –y cerró la puerta dejándome con la boca abierta y una sensación de molestia en el pecho.


Bueno, una disculpa por la tardanza, una disculpa por lo corto que es, pero aquí está el nuevo capítulo. Espero que lo disfruten y les guste mucho. ¿Qué piensan de la charla entre Tsu y Haruka? ¿Haruka hará algo? Y que fuerza la de Yukiho para hablarle así a Tsubasa... en solo un año ha tomado su papel de cuñada muy en serio, jajajaja.

Espero sus comentarios y un abrazo.

Por cierto, este es mi pequeño tributo a The Idolm ster... ya que fue la primera serie de Idols que vi, y quedé enamorado del backgroud de Chihaya... (que se parece mucho a Umi en forma de ser).