Pairing: México/OC x Argentina/OC

Words: 705

Rating: K

Summary: Por una vez, decidió dejar de comportarse como un patán. Al final había aceptado, a costo de su orgullo, que aquella chica le encantaba.

Nota: ¡Primer OC x OC, soy tan feliz! (?)


Drabble 12

"Tragarse el ego"

Eva Hernández era una idiota, sí. Siempre lo había creído, siempre había estado cien por ciento seguro de aquello y ahora mismo no se arrepentía de habérselo gritado. Sin embargo, algo dentro de él no se sentía del todo bien. ¡Por los tacos! ¡Él era Pedro Sánchez! ¡No podía estar sintiéndose culpable únicamente por haberle gritado a una mujer como la argentina! Y aún así, se sentía de lo peor.

Porque desde hace mucho tiempo, aún contra su propia voluntad, habían comenzado a crecer sentimientos por la rubia. Sentimientos que se había esforzado por ocultar y negar. Más a sí mismo que a los demás. Aunque al parecer, no le estaba funcionando del todo. Pues en esos momentos, en una de las "salidas de latinos" que Uruguay organizaba, se decidió a hacer lo impensable; se le declararía. Al final había aceptado, a costo de su orgullo machista, que aquella chica le encantaba.

Intentó acercarse a ella.—Eh, Eva...¿me permites un segundo?—Cuestionó, algo dudoso. La sudamericana se veía muy bien colocada hablando con Costa Rica.

Lo ignoró olímpicamente.—Fer, ¿escuchaste algo? Creo haber oído el zumbido de un mosquito, pero no estoy segura.

La castaña rió.—'Tina, no seas mala. ¿No ves que Pedro viene a disculparse por lo de ayer? Ya sabes, por haber dicho que eras una idiota.

—Y de paso...—se metió de repente Colombia, aprovechándose de la situación.—Que también se disculpe por llamarla narizona, presumida, niña mimada, creída, pesada y oxigenada.

—¿¡CUÁNDO ME LLAMÓ ASÍ?!—Gritó histérica a no más poder la de ojos azules.—¡Arg! Olvídenlo, ¡me largo de aquí! —Gruñó. Saliendo dando fuertes taconazos de la escena.

México del Norte trató de detenerla agarrándola del brazo, pero se soltó bruscamente.—¡Muchas gracias, amigas! ¿¡Cómo podré pagarles semejante favor?!—Exclamó sarcástico, corriendo en busca de la rubia.

Colombia y Costa Rica se miraron sonrientes; lo habían logrado. Ahora Pedro por fin iría tras Eva, y se dejaría de sus estúpidos rodeos de macho mexicano. Chocaron las manos, triunfantes.

—¡No quiero volver a verte en lo que me resta de vida, Pedro José María Sánchez Fernández! —Gritó furiosa. Sin embargo, el susodicho la sujetó por los hombros.—¿¡Qué crees que haces!? ¡Suéltame! ¡Suéltame te digo!

—¡Escúchame, por favor!—Suplicó.—¡No pienso dejarte ir hasta que oigas lo que tengo que decirte!

—¡Si nada más hablas conmigo, o a mis espaldas, para ofenderme, entonces no tengo que escuchar nada de ti! ¡No quiero saber nada de ti!

Gruñó.—¡Te lo diré de todas formas!—Inhaló profundo, aún sujetándola.—Lo siento, lo siento mucho de verdad. Son un imbécil, un grosero, y a veces realmente me comporto como el peor hombre del mundo.—Admitió con sinceridad. Sorprendida, la muchacha dejó de forcejear.—Pero últimamente me comporto más estúpido y patán si tu estás cerca. Y es que...¡no comprendo porqué me importa tanto lo que puedas pensar de mí!

Hernández se quedó muda.—P-Pedro.

—No, déjame terminar. Mi hermana me dijo una vez esa estupidez de que los hombres a veces se comportan más tarados con una mujer porque no quieren reconocer que realmente es importante para ellos.—Reflexionó, mientras aflojaba el agarre y tomó una de sus manos.—Me ha tomado mucho tiempo admitirlo, pero, ¡tú eres importante para mí! ¡M-me gustas mucho, Eva! Y s-sí no te lo dije antes y me porte aún peor contigo es porque...realmente yo soy el idiota.

Argentina se sobresaltó cuando el mexicano le dio un beso en la frente y la abrazó. Con dificultad, porque a ella también se le hacía una mierda demostrar el cariño, correspondió el abrazo.—T-también m-me agradas mucho. ¡N-no pienses que te quiero ni nada de eso pero...! Quizá me gustes...un poquito.

Pedro sonrió, aún abrazándola.—Para mí, eso es suficiente.

Luego, México del Norte vio como Colombia y Costa Rica estaban a unos metros de ellos, observándolos con sonrisas pícaras. Sánchez, como cualquier otra persona en su situación, hizo lo que era de esperarse. Invitó amablemente a Eva a almorzar, lo que la chica aceptó con un sonrojo en las mejillas. Antes de irse, volteó hacia donde estaban sus espías y les sacó el dedo de en medio, mascullando un: "bailaré 'La Cucaracha' sobre sus tumbas, perras". Y se marchó.


Emmm...hoy no me extiendo mucho, ando súper-ocupada. Me está constando un buen seguir con el fic, aunque no quiero dejarlo y por eso saco tiempo aunque no lo tenga xD

Espero que a Tifu Firelass le haya gustado. Nos leemos luego :)

Vitalka~