gracias a las personas que leen mi historia...en verdad que le pongo empeño ^3^ asi que muchas gracias
aquí el siguiente capitulo :P
Libre
( pov Hinata)
-pero…dónde estoy?- últimamente solo me despierto en lugares desconocidos.
Me doy cuenta de que lo llevo mi ropa interior, así que trato de pensar que paso.
Flash back
Recuerdo haber llegado a una pequeña cascada, era delicioso como se formaba aquella piscina natural bajo ella, mi cuerpo parecía llegar casi a la combustión espontanea, así que se me hizo más que apetecible el agua, me quite lo que llevaba encima y deje el trozo de espejo y la navaja en la orilla, con esfuerzo me introduje en el agua.
Estaba fría. Una pequeña sonrisa apareció en mis labios debido a ello. Acaricie la superficie un poco, cuando el agua se quedo quieta pude ver mi relejo; mi rostro estaba aun más pálido, con un color enfermizo, tenia ojeras y los labios secos, un aspecto demacrado. Me sumergí. Mientras me concentraba en sentir el agua alrededor de mi cuerpo, me di cuenta de lo que en verdad significaba ese preciso segundo de mi existencia, una etapa de mi vida había acabado de manera tan abrupta que no había sopesado el cambio de una manera adecuada. Jamás volvería a ser quien era, aunque la melancolía me hiciera flaquear todos los días, y aun cediendo y volviendo a Konoha, jamás sería lo mismo, mi vida ya no volvería, Hanabi-chan quiso matarme, podría pensar que no lo logro, pero sí lo hizo, la Hinata que era en ese entonces, murió de un solo golpe, así sin más.
Emergí. La brisa me dio en el rostro, mi fiebre se alivio, pero me daba vueltas la cabeza; lleve mis manos a mis rostro. Estaban muy frías, me gusto eso. Por alguna razón esta situación en la que me encontraba no estaba ni bien ni mal, solo yo estaba ahí, y también de un modo extraño, me aliviaba. Me dirigí hacia mis cosas, tenía algo que hacer con mi cabello.
Busque un lugar para sentarme para estar cómoda y también porque me sentía demasiado mareada y mi herida me dolía.
En el espejo pude ver mi reflejo un poco mejor. No me gusto. No quería ver esa apariencia. Tome la navaja en mis manos para despuntar mi cabello; la verdad siempre me gusto el cabello de Kurenai-sensei, y también ya lo tenía demasiado largo, así que le daría una nueva apariencia.
Recordé cuando mi mama me peinaba cuando era niña, tarareaba una melodía, no recuerdo de que se trataba, solo del ritmo. Comencé a imitar la melodía con mi tarareo. Separe mi cabello y comencé a dar desprolijos cortes, mechón por mechón, procurando que quedara muy bien, me temblaba un poco el pulso, debía terminar para volver, Akemi-chan ser preocuparía.
Al terminar, el solo intento de levantarme desgarro mi herida, dolió como nunca, solo solté aire del dolor, y eso hizo que sintiera como perdía la conciencia, dirigí mi vista a mi vientre para ver que sangraba y luego…nada.
No sabía dónde me encontraba, pero de seguro este lugar no era la cabaña de Akemi-chan.
Me levante un poco insegura, y me di cuenta de que mi herida me dolía muy poco, además, ya no me sentía tan mareada ni tan débil.
Abrí la puerta de la habitación del lugar donde me hallaba, era mucho menos acogedor que la cabaña de Akemi-chan, no era sucio, pero si un poco desorganizado, comencé a caminar y sentí algo frio en mi cuello.
-responderás solo lo que yo pregunte- mire hacia donde provenía la voz, era la voz de un hombre, el lugar estaba oscuro debido a las cortinas cerradas, solo podía ver un poco, no quise voltear la vista demasiado, ya que su katana estaba en mi garganta.
-si, entiendo-dije quedándome muy quieta, no entendía porque estaba en ese lugar con aquel hombre.
- ¿Cómo te llamas?- su voz era dura, profunda e intimidante, no hablaba alto, pero su tono era directo
- Hinata- respondí tragándome mis ganas de tartamudear, no debía hacerlo
- ¿no tienes apellido?- pregunto un tanto burlesco, pero no me ofendió
-no - guardo silencio un poco, aunque no lo miraba, podía sentir su análisis con su vista
- ¿Qué haces por aquí?- su pregunta me extraño, dude en que responderle, nunca me gusto mentir, pero si podía omitir.
- me estoy quedando con una amiga- en un rápido movimiento saco su katana de mi cuello y la reemplazo por su mano, empujándome contra la pared y apretando un poco. Llevo su mano hasta mi herida y presiono un poco, me queje levemente cerrando los ojos- creo que tu amiga es algo violenta contigo- volvió a quedarse en silencio un segundo, luego hablo cerca de mi rostro – piensa muy bien antes de mentirme- levante la vista hacia él, y me sorprendí mucho al darme cuenta, mis ojos se abrieron de par en par- hmp! Ya veo que me has recordado…Hyuga-.
-uchiha-san… ¿pero qu…?-.
-eso no te importa, así que dime de nuevo, que haces por aquí, Konoha está muy lejos-
-llegue por casualidad- apretó un poco mi cuello, me hizo un poco de daño esta vez
- dije que no me mintieras-
-es…cierto…yo hui de…Konoha-me costó un poco hablar, permaneció en silencio analizándome
-vete- me soltó y me incline a toser un poco. Me incorpore y me dirigí a la puerta, pero antes de llegar, me di cuenta de lo que había pasado. Yo estaba débil a cause del veneno, pero también porque había perdido mucha sangre, pero cuando me desperté aquí, me sentí mucho mejor, y solo podía ser que él me habría dado píldoras de sangre, me detuve un segundo para mirar atrás donde se encontraba vigilando mis pasos, lo mire directamente, tenía el seño fruncido y algo en las manos-toma esto –me lanzo lo que tenia, era una larga capa negra – ahora lárgate- lo mire un instante más, creo que eso no le gusto - ¿Qué me ves?...si no la quieres pues por mi puedes irte al…-
-arigatou gozaimazu, uchiha-san – Salí de ahí antes de que se enfadara, pero pude ver como abrió los ojos de la sorpresa.
Comencé a caminar guiándome por la posición del sol, para así ubicarme más o menos donde estaría el rio, para después seguirlo rio arriba.
Mientras caminaba, trate de recordar a uchiha-san, pero no había nada, el y yo nunca hablamos, ni lo mas mínimo. El era frio, serio, orgulloso, y huraño, recuerdo a todas las niñas hablando de él en los recreos, y haciéndole porras cuando mostraba sus extraordinarias habilidades a la clase. Siempre fue el objeto de inspiración y pelea de Naruto-kun, solo él podía ver la verdad detrás de sus profundos ojos negros y su expresión de piedra. Nunca entendí como personas tan distintas podrían llegar a formar lazos tan profundos. Aun cuando uchiha-san se negó a regresar, Naruto-kun siempre está al pendiente de él.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Akemi-chan que me llamaba a lo lejos, cuando pude verla, moví mis brazos llamándola
-aquí estoy, Akemi-chan- ella corrió hacia a mí con la cara llena de preocupación, traía la hakama y la navaja en sus manos
-gracias a dios! Encontré esto en la orilla de la cascada y me asuste que Hinata-chan no estuviera en ese lugar- dijo su pirando de alivio y llevándose una mano al pecho, me gustaban sus expresiones.
-lo siento, pero tuve un problema y…alguien me ayudo- ella me miró, me di cuenta que le pareció algo extraño, levanto una ceja
-quien?
- solo un muchacho- dije tratando de bajarle el perfil, no quería omitir de nuevo
-¿Cómo era él?- pregunto con una leve emoción en su voz
-alto, de pelo negro, ojos oscuros y tez blanca- un presentimiento se me vino al corazón así que le di su descripción
-no puede ser! Fue el- dijo casi en un chillido, se tapo la boca y me miro
- ¿qué?- pregunte
-hinata-chan y yo debemos hablar, vayamos a casa- me tomo de la manos y la paso por su hombro para que pudiera caminar.
Llegamos a casa y me llevo a la habitación, de pronto me di cuenta de la situación, me estoy quedando con una amiga, la verdad Akemi-chan y yo no éramos del todo amigas, y esa no era mi casa, ni siquiera sabía si quedarme, aunque no me parecía mala idea; me parecía buena idea quedarme ahí, el lugar es tranquilo, alejado y la vida al parecer es sencilla, pero debía preguntarle.
Mientras me arropaba la mire fijamente para poder hablar.
-etto… Akemi-chan… ¿puedo pedirte algo? Es…importante
-claro…lo que quieras- luego se sentó en la cama, se veía algo intrigada, y yo nerviosa.
-bueno…Akemi-chan ya sabe lo que me ha pasado…sé que esto es muy repentino…yo nunca había pedido algo así antes pero yo…quisiera poder quedarme aquí un tiempo, si Akemi-chan me permite…aunque solo hasta que me recupere después yo m…- sus manos sobres las mías me interrumpieron.
-Hinata-chan puede quedarse cuanto quiera, estoy encantada de que quieras quedarte…porque me siento un poco sola así que me encantaría vivir contigo y además - carraspeo un poco y se puso algo nerviosa-bueno…quería pedirle a Hinata-chan que ayude a una persona- eso no me lo veía venir ¿yo, ayudar a alguien?
-claro… ¿quién es?
-creo que usted ya lo conoció-dijo mirándome con un gesto de vergüenza y entonces entendí, uchiha-san- es que…etto…es alguien que no le gusta la gente pero creo que no está bien
-ya veo…y ¿Akemi-chan sabe su nombre?-
-no…pero se quien es, donde vive y como encontrarlo
- es el chico de la cabaña rio abajo ¿verdad?
-si…el mismo
-¿el que lastimo tu brazo?- puso una triste expresión, no me gusto- lo siento, no quise recordarte eso
-no, está bien porque es precisamente por eso es que creo que necesita ayuda-
-¿puedo saber más sobre él?
- bueno…el llego hace un tiempo, no podría decir hace cuanto, porque no me había percatado de que viviera aquí; como ya te dije, el me salvo de unos ladrones y después lo encontré por casualidad, así que comencé a llevarle frutos de mi huerta, una manera de agradecerle y de no sentirme tan mal por solo poder hacer eso por él, era mi manera de agradecerle y de ayudarle. Yo tenía un primo, el que le dije que se marcho, recuerdo que cuando me mude con el no me soportaba, peleábamos todo el tiempo, decía que yo era tonta y débil, pero cuando mi tia falleció solo nos teníamos el uno al otro, el y yo éramos muy unidos, hasta me confesó que él no era hijo de sangre de mis tíos, sino que era adoptado, y que yo era parte de la sangre que lo había protegido, así que él me protegería a mi toda la vida- sus palabras me recordaron a nii-san y en cuanto le apreciaba- luego de que él se marcho, jurando volver, me sentía sola, este es un lugar relativamente seguro, así que cuando encontré a ese muchacho pensé que ya no estaría tan sola, creo que me equivoque un poco, pero yo no creo que él sea mala persona, porque no solo me ayudo a mí, sino a Hinata-chan también. Tengo la sospecha de que el está enfermo de algo muy grave, por eso me atrevo a pedir la ayuda de Hinata-chan- como podría negarme a su petición, jamás podría – tu eres un ninja, el también, pueden entenderse-
-no Akemi-chan, ya no soy un ninja- ella me miro con cara de decepción, seguramente creyó que me estaba negando – ahora soy algo más grande y más importante-
- ¿qué es Hinata-chan ahora?- pregunto con extrañeza, reí un poco
- ahora soy libre- le dije sonriéndole, ella me devolvió la sonrisa, es tan grata para mi su presencia, siento que la mayor deuda del mundo acaba de nacer entre ella y yo, no habrá nada lo suficientemente generoso para pagarle – claro que lo ayudare-
-¿aunque él se niegue?
-claro, mi especialidad son ninjas cascarrabias-
- Hinata-chan es la mejor- se lanzo y me abrazo con fuerza, me dolió.
-Akemi-chan…duele-
-gomenazai! Pero…puedo ver que…Hinata-chan está mucho mejor, hasta tiene color, ya estaba muy preocupada porque tu rostro estaba todo el tiempo muy pálido-
-ehh…si bueno…el chico que dije antes, que he confirmado que es el mismo que ayudo a Akemi-chan, también me ayudo-
-kyaa! Lo sabía, lo sabía, ¡Hinata-chan pudo comprobar que es bueno!- comenzó a danzar por la habitación, me causo mucha gracia pero…
-apenas me recupere, comenzaremos con todo.
-wakata!...etto…el nuevo corte de cabello de Hinata-chan es muy lindo-
-gracias
…
(Sasuke…)
La sonrisa de esa mujer me viene a la mente, no me gusta eso, me siento extraño y ridículo, creo que debí dejarla donde la encontré, no me siento bien con esto… me molesta tanto. No la quiero cerca…aunque me pregunto con quien se estará quedando, y esa herida, su apariencia y el estado en el que la encontré.
No es asunto mío. No me importa. Solo espero no volverla a ver, ella me…incomoda, me molesta su expresión, sus gestos, todo.
Pero, ahora que lo pienso… me estoy quedando con una amiga…la única persona que vive por aquí es aquella mujer de la carreta, y a juzgar por su estado no pudo haber caminado de tan lejos.
No cabe duda, se queda con aquella muchacha.
Sin quererlo a lo largo del día, mientras hago mis quehaceres, durante mi rutina, incluso cuando trato de pensar en nada, su recuerdo viene a mi mente, es tan ilógico que me rio de mi mismo.
Tomo mi medicina como siempre, me reí de eso, y luego me voy a la cama. Cuando abro la puerta, la recuerdo a la mujer que hace unas horas estaba aquí.
Las imágenes frescas de su frágil cuerpo se vienen de golpe a mi mente. Recuerdo cargarla y como casi no pesaba, no me costó nada traerla; cuando la deposite en la cama, pude observar mejor su rostro, aunque demacrado, recuerdo haber pensado que era…bonita, tenía la piel blanca, que lucía exquisita en contraste de su oscuro cabello, y más ahora que estaba tan pálida, sus labios carnosos estaban resecos y algo partidos, pero estoy seguro de que normalmente eran rosados y suaves, el nuevo corte informal se pegaba su frente húmeda, una frente ni amplia ni pequeña, perfecta, sus pómulos eran un poco marcados, que daban un relieve suave a su rostro en forma de corazón, su nariz era pequeña, un poco respingada y su mentón tenía una muy disimulada terminación en punta, ni muy marcado ni imperceptible, sus cejas eran medianamente gruesas, algo curvas, y sus pestañas eran oscuras y largas, se veían aun más largas estando con los ojos cerrados. Cuando me sorprendí a mi mismo realizando esta inspección, demasiado cerca de su rostro, me aleje con lentitud, analizando mi actuar, y me di cuenta de que mi haori estaba manchado de sangre, entonces dirigí la vista a su abdomen y recordé su herida, y volvió a mi mente la razón por la que la había traído. Mi medicina. Busque en mi antiguo equipo ninja unas píldoras de sangre, y tome una de las que me trajo Suigetsu. Abrí un poco su boca con mis dedos, la humedad de ella me dio escalofríos y me erizo la piel del brazo del cual formaba parte aquella mano que había hecho contacto con la calidez de su boca; puse una píldora en su boca y le di algo de agua, y así mismo hice con la siguiente. Después trabaje en su herida, por suerte había puesto algo sobre ella para que no manchara mi cama, quite el apósito y la limpie, lo que me dio tiempo de observar el resto de su cuerpo. Su cintura era pequeña, los músculos de su abdomen eran algo mascados debido al entrenamiento ninja, sus caderas eran proporcionadas, ni muy anchas mi estrechas, le daban unas curvas suaves a su silueta, mire sus piernas, en posición juntas y algo dobladas, inclinadas hacia la derecha, tenían una forma pareja, recorrí desde sus pies hasta sus pechos, ellos eran grandes y firmas, un delgado brazo cruzaba por debajo de ellos a unos centímetros de su sangrante herida, que volví a atender, al terminar de limpiar note que dejo de sangrar y hasta comenzar a cerrarse, la píldora de sangre, pensé, me aleje de ella porque me imagine que pronto despertaría, y como no tenía nada mejor que hacer, me senté en la penumbra esperando que lo hiciera.
Había sido un día extraño, solo quería dormir, por extraño que me pareciera. Me arroje boca abajo sobre la cama y note un aroma dulce, como a flores y miel, muy notorio. Y ahí estaba de nuevo, pensado en aquella mujer que hace tan solo unas horas había estado sobre mi cama.
gracias por leer...en el proximo capitulo les dare un tip que me dio mi abuela sobre exfoleacion de la piel
regalito para las damas que leen mi fic ^o^...
nus leemos
