Symphogear y sus personajes no me pertenecen.
La leyenda del dios del sol.
08: de una guerra, Preludio (parte final)
Eran poco más de las dos de la madrugada cuando Maria regresó de darse una ducha con agua fría para relajarse un poco y dar una revisión final a su propuesta. Por fin había terminado de resolver el problema de sus científicos y se veía relativamente cansada. Había un montón de pantallas y fórmulas cubriendo todas partes de su recinto de meditación. Seguía tan metida en sus hallazgos que no se dio cuenta cuando cierta diosa entró y se acercó a ella.
-Deberías descansar un poco- un par de brazos que la rodearon por arriba de los hombros la tomaron por sorpresa haciendo que esta diera un respingo en su asiento.
-Serena… ¿Qué haces aquí a esta hora?- preguntó la pelirrosa recargando su cabeza contra aquel pecho.
-Ufufu, he venido todos estos días y me han dicho la misma respuesta, así que no quise esperar más tiempo – besó su frente – y por lo visto ya terminaste así que está bien si me dejas darte una recompensa por tu gran esfuerzo – sus manos se deslizaron lentamente hacia el cuello de Maria pasando por debajo de su ropa.
-Nnn… - Maria la detuvo casi al instante -¿Qué planeas hacer?- preguntó sonrosada, con el pecho un poco agitado y todavía con esa sensación de agotamiento.
-Lo que tú me permitas hacerte- Serena continuó su camino llegando a su objetivo. Acarició con suavidad, casi como un roce, el pezón de aquel seno ocasionando que al instante Maria tuviera que cerrar los ojos y ahogar un gemido – Te ves agotada- siguió hablando ahora en un tono de voz seductor – déjame aliviar tu fatiga – besó su oreja. María solo cerró los ojos con fuerza, no tenía ni siquiera fuerzas para oponerse a los deseos de Serena. Tal parecía que esta vez no tendría escapatoria.
…
Era casi el mediodía y Shirabe y Kirika entraron al dormitorio de Maria, casi al instante Kirika cubrió los ojos de su diosa mientras daba un grito de sorpresa.
En la cama estaban Serena y Maria, esta última acurrucada en los brazos de la mayor.
El grito de Kirika hizo que Serena despertara, pero no fue suficiente para despertar a la diosa de la luna que, al sentir un ligero movimiento de su acompañante, se aferró un poco más a esta.
-Um… ¿Diosa Serena?- fue lo primero que logró articular la guerrera de la luna.
-¿Kiri-chan?- Shirabe se descubrió los ojos removiendo las manos de la rubia, al instante se sonrojó levemente mientras su expresión se tornaba levemente sorprendida – wah – fue lo primero que se le ocurrió decir para después sonreír cariñosamente y felicitarles.
-¡¿Eeeeh?!- Kirika se sorprendió más por la reacción tan calmada de su amada diosa.
-Shhhh, Kiri-chan – Shirabe jaló a su guerrera afuera de la habitación – descansen un rato más, Kiri-chan y yo prepararemos la comida, por favor deja que mi hermana despierte cuando ella quiera – le avisó a la diosa de la sanación antes de cerrar la puerta.
-Aaaaa~h eso me sorprendió- en el pasillo Kirika seguía caminando al lado de Shirabe, todavía sonrojada, pero genuinamente contenta de que su otra diosa por fin hubiera dado ese paso con su amada. Por otra parte, Shirabe seguía agarrándola de la mano, cosa que le emocionaba todavía más.
-Hm, tardaron mucho más que nosotras- Shirabe pensaba profundamente dejando escapar esos mismos pensamientos.
-¡¿WEEEEEEEH?!
Pasado un rato, dentro de la habitación de Maria, esta poco a poco empezó a despertar. Primero escuchó un "¿Pudiste descansar?" a lo que respondió con un somnoliento "Sí". Después escuchó aquella inconfundible risita seguida de un beso en su nariz y un "buenos días, aunque pasa del mediodía". Fue en ese momento que la diosa de la luna reaccionó y abrió los ojos como platos encontrándose con una escena jamás imaginada ni en sus sueños más salvajez. Su novia desnuda, al lado de ella, con marcas en el cuello y en la clavícula y en el abdomen y…
-¡¿QUÉ HICE?!- Maria se sentó rápidamente y se tapó la cara con ambas manos.
-Tehehe- Serena también se sentó y la abrazó – hicimos – la diosa empezó a llenarla de besos mientras entrelazaba sus dedos con los de la pelirrosa. María ya lo descubriría después (al mirarse a un espejo), pero ella tenía tantas o más marcas en todo su cuerpo que las de su propia novia.
…
Después de arreglarse para salir de su cuarto, tanto Maria como Serena se pusieron a platicar del avance en la investigación de la diosa de la luna. Acordaron que sería prioridad poner a prueba aquella investigación lo más pronto posible y acordaron idear un plan B. la amenaza de Adam ya estaba hecha y Serena temía por el bienestar de su amada diosa. Si lo que recordaba de sus reuniones con el anterior dios Ver era cierto… No era Maria quien figuraba entre las piezas de Adam, era la pequeña heredera de la luna por la que debían preocuparse de que no cayera en manos de aquel dios. Y aun así, María terminaría lastimada en todo esto.
…
…
Tsubasa dormía, estaba soñando que está siendo devorada por un remolino de agua, intentaba despertar, pero era imposible, mientras más se oponía al arrastre de la corriente más trabajo le costaba moverse y respirar. Sentía que se ahogaba, se sentía asustada.
-Oye, Tsubasa ¿ya estás lista? No quise esperar más así que vine por ti, jeje- Kanade caminaba rumbo al jardín de la sacerdotisa del agua, sabía que Tsubasa debía estar ahí, podía sentir la leve presencia de la semi-diosa. -¡Tsubasa!- corrió al ver a un dragón de agua azul casi cristalina y ver dentro de aquella criatura a su amada. Encontró al guardia del dios del agua frente al dragón que se movía suavemente en el aire, siseante, casi enroscándose. El guardia, el ninja de cabello café, estaba arrodillado, sudado, exhausto y en su mano un pergamino brillando con inscripciones que se empezaban a desintegrar al despegarse de ese papel brillante.
-¡¿Shinji?! ¡¿Qué está pasando?!- la pelirroja se inclinó al lado del ninja ayudándole a incorporarse un poco. Se sorprendió al sentir el cuerpo frío, casi helado, de aquel hombre.
-Kh… es… Tsubasa-san, por favor, tiene que sacarla de ahí- el hombre volvió a presionar el pergamino contra el suelo y recitó unas palabras, las letras que se estaban despegando y desintegrando lentamente parecían intentar regenerarse y adherirse nuevamente al pergamino.
Kanade hizo lo que el ninja le dijo, sin dudarlo golpeó al dragón de agua y al instante la criatura se quejó, sin embargo, el puño de la pelirroja se había hundido en el agua que conformaba a la criatura. El dragón gruñó a la guerrera y con un movimiento de su cabeza, la arrojó contra uno de los muros.
Kanade pudo escuchar sus huesos romperse, en seguida se levantó del suelo y volvió al ataque.
Dentro del centro del dragón Tsubasa descansaba cubierta de una leve luz azul, pero se veía sufriendo.
Kanade siguió atacando al dragón y recibiendo los contraataques del mismo. No viendo otra alternativa, tuvo que invocar su armadura.
"Croitzal ronzell Gungnir zizzl"
La criatura se preparó para recibir el ataque de la guerrera. En seguida una canción se empezó a escuchar.
"Maboroshi? Yume? Yasashī te ni tsutsumare
Nemuri tsuku yōna yasashī hibi mo ima wa"
Kanade había empezado a cantar, se posicionó para atacar y de un fuerte saltó golpeó el hocico de aquella criatura.
"Hakanaku kie maru de mahō ga tokare
Subete no nichijō ga kiseki dato shitta"
El dragón retrocedió levemente, se veía más molesto que en el golpe anterior.
"Kumori naki aoi sora wo miage nageku yori
Kaze ni sakaratte...kagayaita mirai e kaerō"
Materializó su lanza y volvió a atacar.
-¡Debe atacar con toda su fuerza!- Ogawa le indicó mientras las inscripciones seguían luchando por desintegrarse -¡En este momento el dragón no forma parte de Tsubasa-san, sus ataques no la dañarán!-
"Kitto dokomademo ikeru mienai tsubasa ni kizukeba
Kanashimi ni wa todomarazu ni takaku maiagare"
El dragón la atacó con su cola logrando atinar el golpe, esta vez Kanade apenas pudo contrarrestar el golpe protegiéndose con su lanza.
"We are one nori okurenaide
Toki wa tomatte kurenai"
-¡Kh! – Ogawa volvía a recitar aquellas palabras, las letras ya empezaban a regresar a sus posiciones, el dragón empezaba a brillar con un color azul claro igual que Tsubasa -¡Kanade-saaaan!- si no aprovechaban esa oportunidad, seguramente el dragón durmiendo en el interior de Tsubasa podría liberarse.
"Ima wo ikinuku tame ni watashi tachi wa deatta no kamo shirenai
Kimi to iu oto kanade tsukiru made
Tomarazu ni Sing out with us"
Kanade realizó un ataque en forma de torbellino "Last Meteor" que golpeó con gran fuerza al dragón, logrando hacer que este cayera al suelo, en ese instante enterró su lanza cerca del lugar donde Tsubasa seguía dormida -¡Tsubasaaaa!- metió sus manos dentro de aquel líquido y alcanzó a agarrar una mano de la otra guerrera, en ese momento Ogawa le gritó que jalara con todas sus fuerzas. Así hizo y por fin logró sacar a Tsubasa de aquel monstruo. Al instante la joven peli-azul empezó a toser mientras el dragón se desintegraba dejándose caer como agua siguiendo una corriente en dirección al río del templo del agua.
Ogawa selló el pergamino que había logrado reconstruir y se dejó caer al suelo, esta vez realmente exhausto.
La armadura de Kanade regresó a su forma de colgante mientras de la comisura de los labios de la pelirroja se asomaba una gota de sangre.
-¡¿Qué demonios fue eso?!- preguntó furiosa.
-Estoy seguro que usted ya lo sabe, que Tsubasa-san es mitad diosa – Kanade se sintió descubierta. El secreto de Tsubasa ella lo había descubierto por sí misma, ni siquiera Tsubasa tenía conocimiento de que Kanade lo sabía – esa criatura, el dragón, es la mitad divina de Tsubasa-san – Hubo un pesado silencio.
-¡Ja! Un dragón, cómo no lo vi venir- Kanade sonrió con sarcasmo. Tsubasa seguía en sus brazos, no la iba a soltar en absoluto.
-Parece ser que su sello se está debilitando.
-Espera, ¿qué sello?- la pelirroja se veía confundida.
-Cuando ella era todavía un bebé, su padre selló sus poderes. Si ella hubiera demostrado ser una mortal cualquiera con poderes de un dios… Los semi-dioses son la mayor ofensa para los dioses y los mortales. Tsubasa-san es una existencia que no tiene derecho a vivir. Kanade-san… ¿Entiende lo que quiero decir?
-Serena me contó que una vez hubo un semi-dios que fue juzgado y sentenciado a ser eliminado de la historia de la vida…
-Mi dios no desea ese trágico final para ella, así que selló sus poderes y le hizo creer que era una simple mortal. El río del templo del agua es donde se esconde la mitad de la esencia de Tsubasa-san, de esta manera el dios del agua podía controlar aquella criatura hasta ahora. Usted sabe lo que está ocurriendo entre los mortales. El dios del agua se está debilitando y yo ya no soy capaz de contener el despertar de aquel dragón que desea reclamar el cuerpo de Tsubasa-san. En cualquier momento esto ocurrirá, es inevitable.
-¿Qué tan grave es?- la guerrera recostó a Tsubasa en el suelo y agarró su mano.
-Si Tsubasa-san no logra controlar su poder de diosa, será simplemente como un dragón salvaje. Y por desgracia al ser separada de este a tan corta edad, ella es incapaz de controlarlo, además… no cuenta con la fortaleza emocional suficiente para soportar y domar la furia de ese dragón que creció en cautiverio.
-¿Hay alguna manera de ayudarla?- llevó la mano de Tsubasa hasta su frente. Sentía que en cualquier momento terminaría llorando.
-Las hay, una es convirtiendo a Tsubasa-san a una completa diosa, la otra es convertirla en una completa mortal. Sin embargo… hacer algo así también está penado por los dioses con el mismo castigo. Además… Kanade-san, el dios del fuego… ha venido a proponer una cooperación con mi dios, el dios del agua cederá su poder y sus seguidores a cambio de que el dios del fuego convierta a Tsubasa-san a una diosa completa.
-¿Qué?
-Usted sabe que el dios Adam es el más poderoso entre los dioses en este momento, la propuesta que le hizo a mi dios es información clasificada.
…
…
Las preparaciones estaban hechas, Chris era la más emocionada y Miku la más nerviosa. Maria estaba dirigiendo al personal y al lado suyo estaba Serena, agarrando su mano. Kanade y Tsubasa estaban al lado de Chris bromeando mientras la peli-blanca se preparaba. En un momento la pelirroja le indicó aquel par de manos de las diosas de la luna y la sanación y rio burlona. Tsubasa sonrió contenta por su amiga pelirrosa. Ver ese agarre de manos era suficiente para saber que a aquel par le iba de maravilla.
-Chris-chan, ¿estás bien? – Miku seguía preguntando eso una y otra vez.
-Wehehe, Miku no te preocupes tanto, ya verás que todo estará bien, ¿verdad, "Chris-chan"?- Hibiki dio una palmadita en el hombro de la mencionada que se sonrojó.
Por fin había llegado el día en que Chris recuperaría todos sus recuerdos o al menos esa era la intención hasta que Maria les explicó que hacer algo así podría generar algo peor que una simple pérdida de memoria.
Así que ahí estaban, las máquinas funcionando correctamente y Chris colocándose pequeñas terminales en la cabeza.
Pasó un momento en que todas estuvieron calladas hasta que las máquinas indicaron que el proceso había terminado.
-¿Y bien?- Maria fue la primera en hablar.
-¿Y bien qué? – respondió mientras se levantaba de aquella especie de camilla – Auch… au, au, auch… aaaah… - se quejó levemente mientras se agarraba la cabeza. Dio unos pasos antes de sentir los brazos de Hibiki y Miku ayudarle a mantenerse de pie.
En ese momento algo bueno pasó, casi como una pequeña corriente, los recuerdos de infancia de chris y Miku empezaron a aparecer en su memoria. La joven sonrió todavía con esa expresión un poco adolorida y levantó el pulgar.
Todas suspiraron aliviadas, María les había informado que posiblemente Chris tendría episodios como ese debido a la gran cantidad de información que significaba recuperar tantos recuerdos a la vez. Pero Chris estaba feliz, ese dolor no le importaba en absoluto, por fin podría recuperar aquello que su padre le arrebató.
…
Ese mismo día, en la luna, Shirabe y Kirika tenían una pequeña sesión de combate. Resultaba que la heredera de la luna había pedido a su guerrera que le enseñase a pelear y así la joven rubia no pudo negarse. Shirabe se cansaba con facilidad y eso a Kirika le preocupaba.
-¿No quieres que descansemos un poco?- Kirika atrapó a su peli-negra cuando esta se dejó caer debido al cansancio.
-No, si sigues siendo tan considerada conmigo me enojaré- Shirabe pellizcó la mejilla de su amada guerrera.
-Eh…jeje- este pequeño gesto para la joven dueña de Igalima era como una recompensa. Le encantaba el cariño que su diosa le entregaba, siempre tan sutil, siempre tan honesto. Restregó su frente con la de su diosa y en un movimiento osado, agarró la mano con la que Shirabe le pellizcaba y la besó – te quiero-
Aquellas palabras y aquellas acciones, su dulce guerrera siempre tan directa con ella y consigo misma. Shirabe se sonrojó levemente y con esa actitud taciturna que casi siempre tenía le sonrió y cerró los ojos. Eso era suficiente para que su guerrera supiera que podía pedir un poco más de ella, algo como un beso, algo como su calor, algo como su amor.
Estuvieron así un rato hasta que Shirabe dijo que ya había sido suficiente descanso.
-Kiri-chan.
-¿Sí?
-Hay algo que quiero intentar.
-Cla-claro, dime- Kirika preguntó preocupada, su diosa solía tener ideas descabelladas, casi como la diosa Maria y sus investigaciones.
-Quiero ir a un lugar que veo mucho en mis sueños
-Ah… ¿te refieres a ese cuarto vacío?
-Sí ¿Me acompañarías?
- Hasta el fin del mundo- la joven rubia la abrazó y en seguida una luz las rodeó. Al abrir los ojos Shirabe y Kirika estaban dentro de un cuarto blanco y vacío.
Kirika dijo algo, pero su voz no se escuchó. Shirabe también dijo algo, pero su voz tampoco se escuchó.
En ese momento sintieron una extraña presencia, pero un poco familiar para la joven heredera de la luna.
Ambas voltearon detrás suyo y vieron de pie y con una mirada estupefacta a la diosa Finé.
En cuanto vieron que la diosa empezó a caminar a paso veloz hacia ellas, Kirika abrazó a Shirabe y esta nuevamente usó esa extraña habilidad para teletransportarse.
De regreso al templo de la luna en la luna.
-¡¿Quién era esa mujer?! ¡¿A dónde fuimos?! ¡¿Estás bien?!- Kirika en seguida buscó rasguños en los brazos y rostro de su diosa -¿Shirabe…?- pero su amada diosa estaba llorando.
-¿Eh?- Shirabe se limpió las lágrimas - ¿por qué…? – no entendía el motivo de su llanto.
Kirika solo atinó a abrazarla.
…
En aquella habitación vacía y silenciosa, la diosa Finé se dejó caer al suelo, seguía estupefacta, como si hubiera visto una ilusión, un fantasma del pasado.
...
...
Había sucedido poco a poco, de manera tan discreta que ni se notó el momento en que todo eso inició.
Los habitantes de la ciudad de los dioses transitaban como siempre, cada mortal hacía su trabajo como siempre. Un día, después de que Miku fuera rescatada por Hibiki, en la ciudad de los dioses se empezó a esparcir un rumor que nadie sabía de dónde había surgido, pero las noticias se escuchaban tan reales que todos los habitantes lo empezaron a creer. Nadie supo desde cuándo, tampoco preguntaron, solo aceptaron la verdad que se contaba.
Se dijo que el dios del fuego, el Gran Adam había sido el salvador del mundo en una época que los humanos estuvieron a punto de desaparecer. Se dijo que en aquel tiempo surgió un dios enemigo que deseaba la aniquilación de los humanos, y se dijo que en aquel tiempo los demás dioses no pudieron detenerlo. Se empezaron a contar hazañas del dios del fuego y también se contaron las terribles pérdidas a las que se enfrentó. Se dijo que Adam era un dios mártir que jamás demostró el dolor que le causaba tener que enfrentar a un dios hermano pero que constaba que sí que le dejó marcado aquel dolor. Se dijo que el dios del fuego era estricto y frio porque aquella guerra lo volvió así. Se dijo que él no quería perder más vidas mortales por culpa de los frívolos deseos de otros dioses y por eso ahora les exigía su total lealtad. Se dijo que el terrible dios al que Adam derrotó resultaba que no había muerto, solo había fingido su muerte y que ahora había vuelto por venganza. Se dijo que aquel malvado dios había vuelto a aparecer, pero el dios Adam los protegería a todos, por eso necesitaba su total lealtad, porque solo él era capaz, solo él y no los demás dioses, de enfrentar a tan terrible ser.
Se corrió el rumor de que el dios aquel que quería destruir a la humanidad sí había regresado, pero estaba todavía débil, así que, si todos apoyaban al dios del fuego, tal vez en esta era sería seguro hacer desaparecer por completo a aquel ser ruin. Pero aquel dios malvado era un maestro en el arte de la persuasión, era un ser despreciable que usaría cualquier máscara para obtener adeptos. Y no debían caer en sus mentiras. Los mortales se informaron, aquel dios malvado se les acercaría pidiendo ayuda, hablando mal del dios del fuego para hacerles creer que Adam era el verdadero mal, porque el dios Adam, el mártir, era el único que podía detenerlo. Eso los mortales no lo debían olvidar, sólo él, no algún otro dios del consejo. Los mortales debían ser cuidadosos, debían ser firmes por su dios y debían permanecer unidos para salir libres de todo eso.
Primero eran pequeños grupos fervientes seguidores del dios del fuego, cada uno guiado por un vigilante de la guardia de Adam. Derivado de esto surgieron pequeños grupos de seguidores del dios del agua que se oponían a la idea de tener un solo dios, estos grupos también eran guiados por un vigilante de la guardia de Adam y Genguro no podía interferir. Poco a poco esos grupos provocaron que surgieran más grupos seguidores de los demás dioses. Al principio eran debates clandestinos pacifistas, después los seguidores de Adam se volvieron impetuosos, poco a poco empezaron a provocar temor en los demás grupos. En consecuencia, surgieron las reuniones clandestinas entre seguidores de la diosa de la luna, del dios del agua y de la diosa de la sanación y reencarnación. Los seguidores de la diosa de la reencarnación solían ser los más pacifistas y quienes apoyaban la idea de que "debe haber algún motivo", los seguidores de la diosa de la luna eran los que más reaccionaban a las ofensas de los seguidores de Adam y ocasionalmente respondían, ellos apoyaban la idea de que "no hay un dios más poderoso que otro, alguien nos quiere manipular", finalmente estaban los seguidores del dios del agua que permanecían en medio de la confusión ya que, sin saberlo, los vigilantes de Adam dentro de sus agrupaciones provocaban debates que terminaban en la duda y el temor, ellos querían creer pero ya no sabían qué creer.
Los seguidores de la diosa de la música no se involucraban en esos temas complicados, pero si en algún lugar había alguna riña entre esas agrupaciones, estos aparecerían solo para provocar más al desorden y la agresión sin sentido.
Así, poco a poco, habían empezado las revueltas entre los mortales, tal como el dios del fuego lo planeó.
…
…
Los recuerdos de Chris iban regresando poco a poco y cada vez en mayor cantidad, lo que le ocasionaba a veces un leve dolor de cabeza y un fuerte cansancio que la llevaba a tener que dormir largas horas en el día. ¿Pero qué era un leve dolor de cabeza comparado a la felicidad de recuperar el pasado que la unía a esa joven de cabello negro y gentil sonrisa? Todos los recuerdos que tenía con Miku eran especiales, felices, tristes y siempre, siempre tan llenos de amor. A estas alturas Chris ya trataba a Miku como cuando niñas, siempre burlona, protectora, preocupona, gruñona y le encantaba dejarse consentir por Miku. Ahora sus celos eran más notorios cuando veía a Miku con su guerrera, esto era debido a que también había recuperado sus recuerdos de cómo fue que terminó por enamorarse de la diosa del sol. Ahora Chris guardaba un amor "secreto" por su "mejor amiga". Y Miku lo sabía, Chris había recuperado tantos recuerdos que casi sentía que era esa Chris de su pasado, pero como un capricho de la ciencia o del destino o de los dioses… Chris todavía no recuperaba un solo recuerdo de su relación con Miku.
…
Ya había "atardecido", Hibiki había ido con Kanade al templo de Serena por unas cosas. Miku y Chris se quedaron solas en el templo del sol. Ahí, viendo el atardecer, Chris empezó a bostezar ocasionando una risita por parte de Miku. La peli-negra le ofreció su regazo para que durmiera un rato y sin dudarlo Chris se recostó.
-Descansa, Chris-chan-
No pasó mucho tiempo para que la heredera del fuego se durmiera.
Miku empezó a entonar una canción y rodeó a Chris con su energía lumínica. La mayor sonreía en sueños. Miku se sonrió. El rostro dormido de Chris era algo que tenía mucho que no veía en esa situación y aunque no tuvieran la misma relación de antes, le alegraba tener de regreso a esa persona, y le alegraba saber que poco a poco su propio poder estaba aumentando, le alegraba saber que ahora tenía poder para proteger a su amada amiga de todo aquello que la pudiera lastimar.
Al principio, Chris tenía sueños tranquilos que poco a poco se fueron mezclando con recuerdos al parecer de su infancia. Una niña de cabello negro que dormía al lado suyo en un futón. Esa niña la agarraba de la mano. Después era la misma niña sentada frente a una vieja mesa de madera, se les veía comiendo algo. Después era la misma niña lavando los platos con ella. Esa escena le causó gracia, Chris jamás haría eso en una situación normal, pero atribuía ese comportamiento al hecho de que estaba al lado de aquella niña, Miku.
Miku seguía cantando con suavidad mientras acariciaba el cabello de Chris, en ese momento Chris sonrió, la diosa del sol apostó a que Chris estaba teniendo un sueño agradable.
Chris seguía recordando en sueños, ahora era una escena de su juventud.
Ella y Miku corrían bajo la lluvia, Chris agarraba su mano y la jalaba, sobre Miku había una especie de barrera de fuego que le ayudaba a no mojarse por la lluvia, Chris por su parte emitía tanto calor de su cuerpo que las gotas de lluvia no la alcanzaban a tocar. Rápidamente llegaron a la casa de Miku donde Chris le dijo que se quitara la ropa mientras ella calentaba agua para que la peli-negra tomara una ducha.
-Jeje, te preocupas mucho- Miku había sacado una toalla para secar su cabello y sus brazos.
-Claro que me preocupo, eres mi novia- Chris la miró con ternura – y sigues siendo mortal, no quiero que te enfermes – calentaba el agua en la bañera, cosa que hizo rápidamente.
-¿Por eso fuiste hasta mi escuela?- la peli-negra se acercó a su novia y se recargó contra su espalda rodeándola con los brazos.
-Sí, sí, por eso fui, ¿a qué otra cosa querría ir allá?- la peli-blanca seguía sonriendo sintiendo el cuerpo cálido y húmedo de su novia recargada contra su espalda – ya está listo -
Ambas se pusieron de pie.
-Bien, buscaré una muda de ropa para ti también –
-¿Eeeeh? Pero yo estoy bien, el agua no tocó mi cuerpo – era verdad, incluso donde Miku se había recargado ya se había secado.
-Tehehe, no es por eso, solo quiero estar contigo- Miku se asomó desde el cuarto para sonreírle y volvió a meterse para terminar de buscar la ropa.
-Oh… - las mejillas de Chris se tornaron rojas en un instante para dar paso a un repentino aumento de calor en ese cuarto. Chris se sonrió sumamente contenta de saber que Miku pensaba mucho en ella, con la misma intensidad.
El recuerdo continuó. Ambas en la ducha, ambas en el futón, ambas disfrutando del cuerpo de la otra ocultando su éxtasis bajo los rayos y truenos de aquella noche lluviosa, ambas riendo, y todo el tiempo ambas felices de estar con la otra.
-Oye, Miku-
-¿Sí?-
Estaban acostadas en el futón, Miku descansaba su cabeza en el brazo de la mayor.
-He estado pensando… - abrazó a la peli-negra – que sería maravilloso despertar cada día junto a ti- dicho esto Chris rio bobamente – ya sé que somos muy jóvenes aún – se separó un poco para mirarla a los ojos – pero cuando seamos grandes no tendré impedimento alguno, seré oficialmente la diosa del fuego, y si alguien se intenta interponer entonces lo des- Miku agarró sus mejillas.
-Dijimos que nada de abusar de tu poder – Miku le llamó la atención. Chris sintió que se le erizaba la piel, no que su novia tuviera algún gran poder, pero vaya que podía influir fácilmente en sus decisiones.
-Hng– se quejó todavía con las manos de Miku apretando sus mejillas.
-Cuando el momento llegue encontraremos una solución, juntas, ¿de acuerdo?
-Pero si alguien intenta separarnos no me contendré- la mayor desvió la mirada un poco dubitativa de que Miku quisiera volver a hacerle algo.
-Haaah, Chris-chan no tienes remedio- Miku quitó sus manos para rodear a Chris por la cintura y recargar su cara en el pecho de su novia.
-Encontré mi felicidad, no permitiré que me alejen de ti – Chris correspondió al abrazo. Al instante pudo sentir esa extraña y cálida energía emanando de Miku rodeándola a lo que la heredera del fuego correspondió emitiendo su propio calor también rodeándola. Escuchó una risita de su novia ocasionando que la peli-blanca la presionara un poco más contra su pecho – Um… - Chris movía su cabeza de un lado a otro, como queriendo decir algo, pero incapaz de armarse de valor.
-Tehehe, Chris-chan, también te amo- Miku le sonrió para después darle un rápido beso en los labios.
Chris sintió que sus mejillas empezaban a arder, otra vez –Kh… ¡To-tonta! ¡Y-yo te amo mucho más!- Chris la abrazó nuevamente con fuerza - ¡Bu-buenas noches!-
-Jejeje, descansa, Chris-chan-
El recuerdo terminaba ahí, poco a poco Chris iba despertando, sentía que tenía un nudo en la garganta y al abrir lentamente los ojos lo primero que vio fue a la misma peli-negra, que en ese momento miraba el cielo y acariciaba su cabeza.
El par de ojos violetas miraba a la diosa del sol con dolor y vergüenza, ahora entendía por qué Miku la trataba con tanto amor a pesar de todo. La peli-blanca sentía una fuerte presión en su pecho digiriendo ahí ambas manos. Gracias a esa acción Miku reaccionó y volteó a ver a la mayor.
-¿Chris-chan? ¿Pudiste descansar?- Miku seguía acariciando esa melena blanca sobre su regazo.
Esa suave voz, ese cálido cuerpo… Unas lágrimas resbalaron del par de ojos violetas.
-¿Eh? ¿Por qué lloras? ¿Te duele algo? ¿Tuviste una pesadilla? – Miku se preocupó.
Chris cubrió sus ojos con ambas manos, sus lágrimas no se detenían "Ella era mi…"
Continuará…
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
~(-w-)~ Yey
Se me parte el kokoro, y yo que quería que fuera una escena feliz. :v ¿dónde?
Por otra parte:
¿Recuenrdan cuando Hibiki activó el octavo sentido y su gungnir se volvió una armadura dorada XDDDD y luego usó el meteoro pegaso XDDDD?
Re-viendo symphogear (mientras espero la nueva temporada que seguro será la temporada final T-T) las escenas más gay son entre Miku y Hibiki, y Shirabe y Kirika. Especialmente en el capítulo de la primera temporada donde Hibiki se queda dormida justo cuando Miku está a punto de declararle su amor (no me lo nieguen, claramente parecía una declaración) y ya sabemos en qué acabó con la insert song de la segunda temporada y la reliquia de Miku. Pero nos vamos con Shirabe y Kirika y está esa escena donde cada una le inyecta a la otra el likner y sus diálogos y canciones siempre hablando de amor. Ellas dos derraman amor por doquier. Pero el amor de Hibiki y Miku es más inocente por culpa de Hibiki e.e eso tampoco se puede negar.
La canción de hoy: "Kimi to Iu Oto Kanade Tsukiru Made"
Lo que sigue:
Dodger el perro: Espera a ver el siguiente capítulo ;v Gracias owo/
Próximo capítulo:
-No es verdad…
-¿Qué dice?
-Como un pequeño sol brillante
-Es mi venganza
¬w¬/ Saludos!
Autor del mal.
