LOS PERSONAJES SON DE Y LA HISTORIA ES ORIGINAL MIA ESPERO QUE OS GUSTE.
CAPITULO 11 SOLSTICIO DE VERANO
BPOV
Cuando llegue al castillo Alice, me estaba esperando en la puerta, algo no iba bien se la veía nerviosa y asustada, paseando de un lado a otro. Incluso antes de acercarme a ella, ya estaba a mi lado.
-Bella, me ha dicho Jacob que te encontraste con un ángel muy poderoso en el mundo de los humanos- me dijo angustiada.
-Tranquila Alice, si es por eso por lo que estas tan nerviosa fue pan comido. – la dije yo mientras la daba una palmada en la espalda.
-Jacob vino hecho una furia por que dijo que te entrometiste en su pelea, y no le dejaste quedarse contigo para acabar con él.- sabia a que intentaba jugar mi amiga, quería sacar toda la información posible, pero no era el momento ni el sitio indicado para contarle todo.
-Alice el asunto esta liquidado ¿vale? Esta muerto y asunto concluido – la dije entre dientes.
Un leve movimiento detrás de nosotras me dio la pista que teníamos espiás escondidos entre las sombras, era Jane, y seguramente estaba intentando obtener información de lo que había pasado para poder contárselo a mi padre.
-Vayámonos de aquí al parecer a las paredes les han salido oídos,-la dije en el oído mientras con la barbilla le indicaba el sitio donde Jane estaba escondida.
Ella me confirmo que también la había visto con la cabeza.
Nos fuimos dirección a su habitación por que sabia que allí nadie me buscaría y podríamos hablar más tranquilas, tenia que contarle lo que había pasado esta noche, ya que necesitaría de su ayuda para poder escaparme el día de solsticio. Pero antes de llegar ha su habitación la mala suerte me volvió a guiñar el ojo.
-Te encargaste del asunto?- me dijo una voz con ira detrás de nosotras.
-Como siempre, pan comido – le conteste con un tono tranquilo.
-Ese gilipollas era mio- me grito mientras se acercaba a mi peligrosamente- no tenias ningún derecho a entrometerte, por su culpa desperdicie una buena caza.
-Si, pero él era mi caza, estuvo molestándome toda la noche, y necesitaba darle una lección para que supiera que conmigo nadie se mete.- le conteste con una sonrisa de suficiencia.
-Esto no se quedara así Isa, me debes un alma y me la pienso cobrar. – me amenazo mientras se marchaba.
Alice que había visto toda la escena no dijo ni pregunto nada hasta que no estuvimos en su habitación, sabia que en el momento que la puerta se cerraba me esperaba un buen interrogatorio de lo que había pasado esta noche. Pero tenía que contarle todo ya que en parte ella también estaba implicada.
-¿Se puede saber que ha sido esa pelea de gallos que he visto hay fuera? -me dijo frunciendo el entrecejo.
-Llego el momento de contártelo todo -me senté en su cama intentando pensar por donde empezar.
-Ok, empieza por el principio -me dijo mientras se sentaba en el suelo delante de mi.
-Esta noche me he encontrado con Edward- empece, ella abrió la boca para interrumpirme pero yo levante mi mano para que me dejará continuar- y no, no estaba con Jasper, de eso estoy segura. El asunto es que estaba solo y se me acerco por que quería hablar conmigo, pero al poco tiempo apareció Jacob.
"sabes lo que siento por él nunca te lo he ocultado pero también sabes que me tuve que separar de él porque si se enteraba Jacob intentaría matarlo, por eso cuando el idiota se me acerco le tuve que decir cosas muy desagradables, para que no desconfiara de él y me fui con Jacob a la barra para tomar algo con Demetri. Al cabo de un par de horas vi como Jacob sacaba a una chica de la discoteca, yo le seguí, para evitar que tuviera problemas mientras estaba terminando la caza, pero al parecer hubo alguien que también le siguió.
Me quede un momento en silencio para poder organizar mis pensamientos, sabia que no lo iba a tomar bien mi amiga, ya que ella sacaría al momento la misma conclusión que saque yo al enterarme del secreto de Edward.
-Bueno aquí viene la parte difícil- di un pequeño suspiro para poder dame valor y contárselo- cuando salí a buscarlos me encontré a Jacob y a Edward apunto de luchar- hay Alice abrió los ojos de par en par y supe que algo quería decirme pero antes de que ella lo dijera se lo dije yo.- Alice, Edward es un ángel- dije bajando los ojos al suelo para no mirarla a ella.
-Entonces Jasper...- me dijo abriendo más los ojos
-Si Alice, posiblemente el también lo sea – la dije mientras la cogía de una mano.
-Oh por favor Bella, dime que no es verdad- me dijo cerrando los ojos, sabía que había sido un golpe muy duro para mi amiga, pero tenia derecho a saberlo.
-Alice, se lo que te pasa por la cabeza en este momento, por que a mi me ha pasado lo mismo cuando lo supe, pero lo arreglaremos, si de verdad queremos estar con ellos, de alguna manera lo conseguiremos, pero aún no te he terminado de contar todo.
Empece a contarle todo sobre los sueños que había estado teniendo desde que Edward me había besado por primera vez, sobre lo que habíamos hablado esta noche sobre nuestro pasado, y sobre como intentaríamos luchar por estar juntos, cuando acabe mi relato espere a que ella procesara un poco todo lo que la había contado y me dijera si tenía su apoyo, para lo que tenia planeado.
-Bueno ¿y ahora que tenéis pensado hacer?, me pregunto ella
-Hemos quedado dentro de tres días en Irlanda en la ciudad de los druidas para la fiesta del solsticio de verano- le dije.
-Bella eso es imposible, sabes que ese día aquí se celebra por todo lo alto ya que es el día en que nuestros poderes llegan a su máximo poder, y tú debes estar al lado de tu padre al ser la princesa del inframundo.
-Lo se Alice pero necesito que me ayudes a idear algún plan para poder escaparme, necesito llegar allí antes de las doce de la noche para poder hacer el conjuro. He llamado a Charlotte, para me ayude hacer el ritual que nos ayudara a Edward y a mi a recordar nuestro pasado, necesitamos saber porque fuimos separados a la hora de nuestra muerte.- dije sujetándola de las manos mientras mis ojos se llenaban de lagrimas.
-Tranquila Bella- me dijo mientras me abrazaba-dame unos días para poder idear un plan para que podamos salir de palacio sin ser vistas.
-No Alice, la única que se ira soy yo, no te puedes arriesgar tú también -le dije sosteniéndola por los hombros.
-Ni de coña pensaras dejarme aquí sola, yo te acompaño, aunque sea al fin del mundo -me dijo con una sonrisa – eres mi amiga y por eso te apoyaré.
-Esta bien Alice – le dije rindiendo me.
La deje en su habitación para que preparara nuestro plan de huida mientras yo me iba a la miá para preparar la túnica y los accesorios que sabia que iba a necesitar esa noche para hacer el hechizo.
El solsticio de verano era el mejor día para hacer esto ya que con el poder de la luna, nos daba a los demonios el máximo poder para poder hacer cualquier cosa.
Cuando llego ese día, Alice vino a mi habitación con su túnica de ceremonias era igual que la miá, de color blanco, largas hasta los pies, con unos bordados dorados en el escote del pecho terminadas en pico, con un cordón de oro que rodeaba nuestras cinturas a la altura de las caderas, y sin mangas. Nos pusimos unas capas largas encima de ellas para que nadie viera lo que vestíamos en ese momento.
Cuando llegaron las once todo el mundo se estaba preparando para celebrar el solsticio, era el momento idóneo de salir de palacio sin que nos descubrieran.
Al llegar donde habíamos quedado Charlotte ella ya nos estaba esperando, en ese momento estaba terminando de preparar el altar donde se celebraría el hechizo, yo la ayude con los inciensos que había traído, colocandolos dentro de los cuencos donde después se les prendería fuego y prepare la ofrenda de las flores negras para los dioses.
Cuando estaba terminando de colocar la ultima flor sentí unos brazos alrededor de mi cintura. No hizo falta que me volviera para saber quien era.
-Hola mi amor – le dije sobre el hombro
-Hola princesa miá – me dijo dándome un beso en el cuello.
Al girarme para darle un beso vi que también estaba Jasper con nosotros, el cual estaba abrazando a Alice habían estado más de dos meses separados, y habían sufrido mucho la separación.
-Bueno queridos es la hora – Dijo Charlotte con voz suave acercándose a nosotros.
-Muy bien empecemos – le dije yo cogiendo de la mano a Edward.
-Dime lo que tengo que hacer -Me dijo él
-Ven conmigo -le dije mientras me quitaba la capa
-Dios Bella estas preciosa -dijo el recorriendome con la vista por todo mi cuerpo.
-Gracias, pero Edward ahora mismo necesito que te concentres, siéntate aquí en medio del altar junto a mi – él se sentó con las piernas cruzadas estilo indio- eso es, ahora cierra los ojos- le dije yo dulcemente mientras le cogía de las manos- intenta dejar tu mente en blanco, no pienses en nada – le volví a susurrar mientras yo hacia lo mismo y nos dejábamos llevar por la dulce voz de Charlotte.
-Hoy en este solsticio de verano invoco a los cuatro dioses de los elementos de la tierra para que me ayuden a esta pareja a recordar su pasado, para que vivan el presente, y puedan construir su futuro, yo te invoco diosa del agua, para que puedas purificar sus almas – y diciendo eso arrojo agua al rededor de nosotros,- yo te invoco dios del aire para que te lleves la niebla de sus recuerdos – y diciendo eso con una hoja de palmera dio aire al rededor – yo te invoco diosa de la tierra para que desentierres su recuerdos – y diciendo eso coloco 6 montones de tierra alrededor nuestra – yo te invoco dios del fuego para que su pasión por la vida siga encendida por toda la eternidad – y diciendo esto encendió todos los cuencos los cuales estaban llenos del incienso que yo había llenado- que los cuatro dioses de los elementos os ayuden a recordar, y traigan de nuevo a vuestras vidas los recuerdos perdidos.
Eso fue lo ultimo que escuche antes de que la oscuridad me llevara.
NARRADOR POV
Cuando Bella y Edward abrieron sus ojos se encontraban en la época que los vio nacer, era una época de caballeros y princesas. Edward un chico de 10 años se había quedado huérfano y vivía en el castillo de Bella de 8 años junto con su padre el rey Aro. Era un hombre frió como el hielo, y despiadado.
Siempre que podía maltrataba al muchacho, lo único que le sacaba hacia delante de esa vida de dolor era el amor tan puro que tenia hacia la niña, la cual siempre le curaba las heridas que le provocaba las palizas de su padre.
Con el tiempo el chico se fue haciendo un hombre y todas las noches le prometía a Bella que algún día la sacaría de ese infierno. Se hizo un gran caballero, y ella se transformo en una preciosa muchacha.
A la edad de 17 años a ella la prometieron con un viejo amigo del rey, un conde igual de despiadado que él famoso por haber tenido cuatro esposas las cuales todas ellas murieron por las palizas que les provocaban su marido, y los extraños actos que hacia en la cama con ellas.
Edward no podía permitir que eso le sucediera a su pequeña. Por eso una noche cuando el rey se había marchado a revisar sus cosechas, por que se había provocado un incendio, los dos jóvenes aprovecharon para fugarse, y dirigirse hacia el pequeño castillo que le pertenecía a la familia de Edward.
Allí en la pequeña iglesia que pertenecía a la zona se casaron y por un tiempo fueron felices, hasta que una carta del rey le pedía que regresara a la pequeña fugitiva a su casa para llevar el casamiento. Cuando el rey se entero que se había casado con Edward tuvo que pensar un plan para matar a su actual marido y así hacer el casamiento que el ya había previsto.
Y así lo izo, tendió una trampa a Edward para matarlo. Cuando Edward apareció en el campo de batalla, le dejo acercarse lo suficiente para que por detrás uno de sus asesinos, le atravesara con la espada.
Después de dar muerte a Edward masacro a todo su pueblo, y volvió a capturar a Bella.
Ella guardo la daga que la había dado Edward donde nadie pudiera encontrarla sin saber que hacer con ella, pero la desesperación la llevo a crear un plan, si su amor había muerto ella iría con él.
Después de aguantar durante 2 semanas las palizas de Aro por escaparse y perder al bebe por causas de ellas, Bella estaba decidida a no seguir nunca más en este mundo, había perdido a las dos personas más importantes de su vida y no la importaba morir. Pero a las cuatro semanas de volver al castillo, fue obligada a casarse con el duque.
Era su noche de bodas y ya tenia establecido un plan para su muerte pero antes,iba hacer pagar la muerte de su hijo y la de su esposo a los dos hombres que más daño la habían hecho. Escondió su daga debajo de la almohada para que no la pudiera ver, y le espero. Cuando el duque apareció ella se transformo en la gran seductora que sabia que podía ser.
Lucho con la desagradable sensación de lo que iba hacer y del remordimiento que pudiera tener, ya que si quería que su plan funcionara tenia que pensar fríamente. Se desvistió delante de él y le ayudo para que se quitara él la ropa, le empujo hacia la cama para dejarlo tumbado, y después empezó a masturbar le con una de sus manos, El duque estaba tan metido en su propio placer que no se dio cuenta que una de las manos de Isabella había sacado la daga de debajo de la almohada.
Cuando él estaba a punto de eyacular le soltó el pene y agarrando la daga con las dos manos para conseguir la máxima fuerza se la clavo en el corazón, y murió al instante si un grito de socorro.
Dando muerte al duque se dirigió hacia a la pila donde había agua y se limpio las manos de la sangre del duque, tras ponerse una bata de seda que reposaba en la silla, se dio cuenta que la dulce chica que una vez había conocido el verdadero amor se había transformado en una asesina que buscaba venganza.
Recogiendo la camisa de él del suelo limpio la sangre que manchaba la daga y se dirigió hacia la habitación de su padre ya que por petición de su hija esa noche él se quedaría a dormir antes de viajar a su castillo.
Entro con mucho sigilo sin hacer ruido, se sentó encima de él sobre la cama con su daga rodeando le el cuello, le dio unos golpecitos en la cara para despertarlo, y le agarro de pelo para que no pudiera girar la cara, quería que mirara de frente a la persona que le iba a dar muerte. Cuando vio que su padre lo hacía, le miro a los ojos y con una sonrisa diabólica le dijo "ni en el infierno te van a querer hijo de puta" fue en ese momento cuando le corto el cuello de lado a lado.
Dejando agonizante a su padre y ahogándose en su propia sangre, se levanto de su regazo, y manchada completamente de sangre se dirigió a la torre más alta del castillo, mirando al cielo, le dirigió a Edward unas palabras ya que sabía que él podía escucharla, y también sabia que por lo que había hecho no se merecía estar donde estaba él.
-Después de lo que he hecho y lo que voy hacer no merezco estar donde estas tú amor mio, no merezco que me perdones y no fui lo suficiente fuerte para proteger a nuestro hijo, lo siento. - dijo derramando dos lagrimas y con la daga en la mano que era la única posesión que mantenía de su amor, se arrojo al vació.
