N.T. Hola a todos! Muchas gracias a los que dejásteis comentarios en el anterior capítulo. Me encanta leeros. Aquí os traigo la traducción de un nuevo capítulo de este fic original de Nalasan -es un capi larguísimo, casi diez mil palabras- y para mí es un capítulo super importante para la historia. Espero que lo disfrutéis y comentéis ;)

K&S


Capítulo XI


Marzo- Abril 1850


A veces, Kurt tenía la certeza de que no importaba cuánto tiempo él pasara en Bailey Hall, siempre había noches en las que se encontraba despierto en la cama, escuchando la respiración felizmente inocente, lenta y constante de Jeff, y se preguntaba cuándo su vida se había convertido en esta maraña de secretos y mentiras.

La noche después de que escuchó la conversación entre Nick y Lord Smythe fue una de esas noches.

No es que nada de lo que él escuchara en realidad fuera una gran sorpresa para él. Cuando pensaba en ello ahora, mirando hacia la oscuridad que sólo estaba iluminada por la tenue luz de la luna asomando a través de las cortinas, lo que realmente le sorprendió fue escuchar que Nick manifestara que él no era sólo amigo de Lord Smythe (porque Kurt ya estaba bastante seguro sobre eso), sino su "mejor amigo". Hasta el momento, Kurt siempre había asumido que Sir Robert era el más cercano a su patrón, pero a estas alturas, él estaba casi acostumbrado a reconsiderar sus puntos de vista sobre las personas que habitaban Bailey Hall. Después de todo, él tenía un montón de práctica.

Por extraño que pareciera, el conocimiento de la inusual amistad hacía que fuera más difícil decidir cuánto Kurt podía confiar en Nick. A pesar de que era un alivio tener por fin sus sospechas confirmadas y saber que Nick verdaderamente guardaba secretos de Lord Smythe, Kurt estaba ahora menos seguro de poder hablar con Nick de lo mucho que él había averiguado a estas alturas. Estaba casi seguro que ni Nick ni Lord Smythe estarían encantados con la idea de que él supiera exactamente lo que estaba pasando, y estaba convencido de que si se ponía en lo peor, la lealtad de Nick estaría con Lord Smythe, no con Kurt.

Sin embargo, lo que seguía repitiéndose en su mente, no sólo en la oscuridad de su habitación, sino incluso días más tarde, cuando miraba a su patrón comer la cena o escribir su correspondencia, era la voz de Lord Smythe, diciendo: "No puedo pasar mi vida fingiendo ser alguien que no soy."

Kurt sólo podía especular qué evento del pasado había hecho que el otro hombre fuera tan amargo, pero por primera vez, se encontró realmente tratando de entender lo que se sentía siendo Lord Smythe: no siendo capaz de mostrar su amor por alguien, intentando estar a la altura de lo que su familia y amigos esperaban de él, constantemente ocultando quién es, y por siempre incapaz de encontrar la felicidad en el amor. Por alguna razón, Kurt no lo acababa de entender, pero el pensamiento lo hacía sentir realmente desgraciado, y casi como si él estuviera, de alguna extraña manera, compartiendo las dificultades de Lord Smythe.

A veces, cuando entraba en una habitación y veía a Nick hablando con su patrón, rápidamente retrocedía cuando veía a Kurt, o veía la firma de Sir Reginald en una vieja carta que Lord Smythe había dejado en la biblioteca, Kurt envidiaba a Jeff. Jeff, que era completamente ajeno a lo que realmente estaba pasando en Bailey Hall; Jeff, que no tenía ni idea de lo mucho que todo el mundo estaba ocultando; Jeff, que aceptaba de buen grado todas las mentiras que hacían la vida de Kurt tan complicada. A veces Kurt deseaba que él pudiera ser ese chico en el otro lado de la mesa, riendo animadamente con Jane y Harriet y no sintiendo un giro en el estómago cuando el señor Moore anunció la próxima llegada de Lord Huntington.

Ahora entendía por qué Nick parecía tan serio a veces, de manera contemplativa - si a Kurt le estaba resultando difícil permanecer en silencio acerca de todo, la vida de Nick tenía que ser una lucha constante para mantener el equilibrio entre todas las mentiras que hacía hasta asegurarse de que todos los secretos de Bailey Hall permanecían ocultos.

Por eso, la llegada de Lord Huntington, Lady Isabella y los otros caballeros y damas en realidad, se sintió extrañamente como una distracción bienvenida (aunque por desgracia, Frank no estaba acompañando a su amo en esta ocasión). No es que Kurt de ninguna manera tuviera ganas de esperarlos de nuevo, sino todo lo contrario - él todavía estaba temiendo el momento en que Lord Smythe se convirtiera en la criatura sin corazón que Kurt conoció durante sus primeros meses en Bailey Hall.

Muy pronto, sin embargo, Kurt se dio cuenta de que encontró a los invitados de Lord Smythe en conjunto más agradables que durante su anterior visita en otoño. Al tratar de encontrar una razón para esta novedad inesperada, pronto la atribuyó a la variación general de la atmósfera. De vuelta en el otoño, todo el mundo acababa de regresar de lo que parecía haber sido una temporada emocionante en Londres, y la vida del campo era aburrida y monótona en comparación - algo que sobre todo Lady Isabella no podía haber enfatizado más a menudo. Pero ahora que la temporada de oscuridad parecía quedarse atrás, y el clima estaba mejorando constantemente, todo el mundo estaba inusualmente de buen humor.

Lady Isabella y sus amigos estaban planeando sus primeras visitas a las modistas para ordenar sus armarios de primavera. Consultaban manuales de moda y anuncios en los periódicos, leyéndose en voz alta las unas a las otras lo que las damas de la realeza y, especialmente, su majestad llevaban a la ópera o a la recepción del embajador alemán.

Kurt hizo todo lo posible para no parecer como que estaba espiando, pero las noches eran largas y las discusiones sobre moda de las mujeres eran, con mucho, más interesante que las conversaciones de los hombres sobre política, en el otro extremo de la habitación.

No es que Kurt no estuviera interesado en la política como tal, pero lord Huntington y Lord Henry ambos estaban mucho más interesados en oírse hablar a sí mismos que en presentar un argumento profundo o incluso lógico. Por lo general, la discusión principal era entre ellos dos, y consistía en razonamientos acalorados, un montón de gestos y muy poco contenido, y a menudo simplemente hacía falta una objeción por parte de Sir Robert para exponer toda su discusión como absolutamente inútil. Lord Smythe generalmente se sentaba permaneciendo en silencio y a veces poniendo los ojos en blanco, o, si llegaba a estar realmente aburrido, se ponía de pie y salía de la habitación a buscar refugio en la biblioteca - que, en opinión de Kurt, era tan grosero como comprensible.

Sin embargo, el entusiasmo general con respecto a la próxima temporada en Londres era contagiosa, y Kurt sintió que él mismo se estaba emocionando ante la posible perspectiva de pasar el verano en la ciudad, aunque él tuvo cuidado de no dejarse a sí mismo entusiasmarse demasiado con la idea. Después de todo, él no sabía en realidad qué siervos Lord Smythe se llevaría con él a Londres, y no quería hacerse ilusiones para, al final, sólo sentirse decepcionado de nuevo.

"Por supuesto que vas a venir con nosotros", dijo Jane tranquilizándole cuando Kurt compartió sus preocupaciones en la mesa del desayuno. "Lord Smythe siempre se lleva a todos sus sirvientes con él. O es porque quiere alardear o porque no quiere molestarse con buscar otros nuevos en Londres."

"Tal vez sea un poco de ambos", reflexionó Jeff, "Pero de todos modos, Kurt, creo que él ha superado cualquier problema que tuviera contigo. Quiero decir, él ha dejado de insultarte, y no fuiste asignado para cuidar de Lord Henry otra vez." Arrugó la nariz con disgusto, y Kurt le sonrió con simpatía, porque si había una cosa que no echaba de menos era tratar de despertar a Lord Henry - un honor que ahora había pasado a Jeff.

"Quiero decir, eso tiene que significar algo," el chico rubio añadió, soplando en su té.

"Sí," Jane estuvo de acuerdo. "Tal vez a él realmente le has llegado a gustar."

Kurt miró hacia arriba para buscar la mirada de Nick, pero el otro lacayo tenía los ojos fijos en la novela que descansaba sobre su regazo, y sólo el ligero fruncido de su frente indicaba que él estaba escuchando su conversación.

"Yo iba a sugerir que él sólo a empezado a odiarme a mí más que a ti", dijo Jeff, evitando hábilmente el golpe juguetón que Jane dirigió a su hombro. "Pero creo que tu teoría funciona también."

Finalmente, Kurt cedió ante el entusiasmo de Jane y Jeff. Él escuchó las historias de Jane sobre la vida en la ciudad y se encargó de recordar sus recomendaciones sobre a dónde ir de tiendas, qué visitar y qué teatros ofrecían precios baratos. En lugar de acostarse despierto meditando sobre los acontecimientos recientes, Kurt ahora miraba fijamente en la oscuridad imaginando como sus días en Londres podrían ser. Pero mientras que él se imaginaba a dónde iría, a quién conocería, y lo que vería, todavía no podía sacudirse por completo un pequeño sentimiento de aprensión. Y él sabía que realmente sólo iba a creer en su visita a Londres, una vez que se encontrara en el carruaje dirigiéndose a la gran ciudad.

K&S


Otra cosa que sorprendió a Kurt es que Lord Smythe en realidad no pasaba mucho tiempo con sus invitados. Mientras que los caballeros y las damas estaban fuera cuando el tiempo lo permitía, a caballo, dando un paseo por el parque o visitando algunos lugares de interés en la región, más a menudo que no, él y Sir Robert se retiraban a la biblioteca o al estudio de Lord Smythe. Y mientras que en realidad no estaban tan ocupados organizando la gestión de sus fincas ya, ellos todavía disfrutaban de un momento de tranquilidad en compañía del otro, hablando, leyendo o jugando al ajedrez. Kurt incluso se dio cuenta que Lord Smythe era cada vez mejor en el juego, pero Sir Robert todavía le ganaba a dos de cada tres veces, y Lord Smythe no era muy buen perdedor. Ahora que estaba prestando atención a ello, podía ver a Nick haciendo un gran esfuerzo para no poner los ojos en blanco ante los pucheros de Lord Smythe cuando Sir Robert anunciaba su victoria, y en silencio, él estaba de acuerdo con el otro lacayo - un hombre hecho y derecho enfurruñado como un niño pequeño era un espectáculo patético.

Era una de esas tardes, y como de costumbre, Kurt y Nick llevaron sandwiches de pepino y té a la biblioteca, donde se encontraron con Sir Robert solo, cavilando sobre unos papeles que parecían complicados.

Él sólo miró hacia arriba cuando Nick le entregó su taza de té, y sus ojos buscaron a Kurt, "Kurt, ¿podrías ser tan amable de traerme los Comentarios sobre las Leyes de Inglaterra?"

"Por supuesto, señor", respondió Kurt, mirando los estantes, "¿Dónde está...?"

"No está aquí", Sir Robert respondió a la pregunta inconclusa. "Debe estar en algún lugar en la mesa de Lord Smythe, se lo presté ayer. ¿Podrías subir a su estudio y tratar de encontrarlo?"

"Por supuesto, señor," Kurt dijo, y él depositó el plato de sandwiches, decidiendo tomar la gran escalera hasta el piso siguiente. Cuando abrió la puerta del estudio de Lord Smythe, el sol de primavera iluminaba la habitación, y Kurt se sorprendió al ver que la habitación estaba vacía. De mala gana, cerró la puerta detrás de él y fue hasta la gran mesa en el otro extremo de la habitación, que estaba cubierta con montones de libros y montones de papeles que parecían bastante inestables, cartas a medio escribir y notas sin terminar, tinteros y plumas usados que habían dejado manchas oscuras en hojas de papel.

Kurt suspiró, reacio a hurgar en la correspondencia personal de Lord Smythe, pero desde que Sir Robert le pidió explícitamente que buscara ese libro, él se puso a trabajar. Movió un par de cartas a un lado, y llegó al montón más cercano de libros. En la parte superior del mismo estaba Cómo gustéis de Shakespeare, su cubierta desgastada de abrirlo muchas veces. Debajo había un volumen de aspecto bastante nuevo con el título extraño de Frankenstein o El moderno Prometeo, las páginas todavía brillantes y el lomo aún no agrietado. Kurt lo apartó, y tomó el siguiente libro en sus manos. No era tanto un libro sino más bien un grueso folleto, y la página del título declaraba que era el Preceptor de Yokel. Aseguraba ser "un libro para cada novato", es más, explicaba que "estaba concebido como una advertencia para los inexpertos - Enseñarles cómo asegurar sus vidas y propiedades durante una excursión a través de Londres." Curioso sobre lo que significaba el título inusual, él dejó el montón de libros sobre la mesa y comenzó a hojear las páginas.

A primera vista, parecía ser una guía de Londres, nombrando calles y plazas, tiendas y pubs. Confundido de por qué Lord Smythe, que presumiblemente había pasado un par de meses en la ciudad cada año desde que tenía edad suficiente para acompañar a su padre y a su hermano mayor, tenía necesidad de tal libro, Kurt empezó a leer, y después de unos pocos minutos, pudo sentir el calor aumentando en sus mejillas. Lo que él sostenía en sus manos era una guía poco velada sobre todo tipo de establecimientos en Londres que ofrecían, ya sea un lugar seguro para que los hombres conocieran a otros hombres, o un lugar donde los hombres ofrecían sus cuerpos por lo que sus clientes estuvieran dispuestos a pagar. Bajo el pretexto de "advertir" a la gente inocente e ingenua que iba del campo a la gran ciudad, meticulosamente enumeraba todo tipo de establecimientos, y todo tipo de actividades que se podían realizar allí.

Igualmente confundido y fascinado, Kurt siguió leyendo, sin darse cuenta de que sus dedos habían empezado a temblar. Se sentía como si estuviera abriendo la caja de Pandora, como poder vislumbrar algo que siempre había estado ahí, siempre a mano, pero por primera vez se sentía real. Escuchar sobre el sobrino de la señora Wilbourne en Londres, escuchar por casualidad a Lord Smythe y Sir Reginald, hizo que Kurt pensara en este asunto, pero por extraño que pareciera, hasta ahora nunca lo había considerado como nada más que un destino individual, algo que no le tocaría a él personalmente.

Este manual, sin embargo, le mostraba que esto no se trataba sólo de algunos chicos perdidos en la gran ciudad, no sólo de algunos aristócratas aburridos - por ahí, había toda una sociedad secreta de hombres que trataban de encontrar el amor a pesar de las leyes y jurisdicción - y parecían organizados.

Kurt siguió leyendo, y mientras pasaba una página tras otra, se olvidó del tiempo, se olvidó de su recado, se olvidó de donde estaba y lo que se suponía que debía hacer. Se sentía arrastrado dentro del manual, en un mundo de placeres ocultos, y lo que él leía a veces le espantaba, a veces le emocionaba, pero la mayoría de las veces le fascinaba.

Estaba tan absorto en su lectura que no oyó la puerta abriéndose. Tampoco la oyó cerrarse, sólo cuando alguien se estaba aclarando la garganta con énfasis, su cabeza se movió bruscamente para encontrarse con la mirada divertida de su patrón.

"Lord Smythe," Kurt dijo, apresuradamente empujando El Preceptor de Yokel de nuevo dentro del montón de libros que él previamente había estado sosteniendo. Esto era peor que ser atrapado por la Sra. Bertram con una cuchara en el bol del pudín. Él sabía que se estaba sonrojando violentamente, y cuanto más intentaba suprimirlo, más acaloradas sus mejillas se sentían.

"Kurt", dijo Lord Smythe, cruzando sus brazos frente a su pecho y mirando expectante al chico frente a él.

Kurt intentó desesperadamente llegar a una respuesta ingeniosa, una explicación aguda e inteligente de por qué él estaba de pie en la habitación de Lord Smythe y yendo a través de los libros sobre la mesa, pero todo lo que se oyó a sí mismo responder fue: "Su Señoría".

Los labios de Lord Smythe se retorcieron, como si estuviera tratando de reprimir una sonrisa, y él inclinó su cabeza hacia la derecha antes de que hablara arrastrando las palabras, "Bueno, ahora que hemos establecido quiénes somos, ¿puedo pasar a investigar qué estás haciendo aquí?"

Kurt sabía que su rubor sólo era cada vez peor, y una vez más maldijo al destino que decidió que ni siquiera fuera capaz de ruborizarse de forma bella, como Lady Emily o Lady Isabella. Lo que parecía encantador en ellas, se veía solo culpable y ridículo en él y, por alguna razón, él era más consciente de eso de lo normal - lo que no ayudaba en absoluto.

"Sir Robert me pidió que encontrara los Comentarios sobre las Leyes de Inglaterra, y supuso que estaría en su escritorio", balbuceó Kurt. "Lo siento si me estaba sobrepasando, mi Lord, yo no quería..."

"Ah, los Comentarios", Lord Smythe reflexionó, haciendo caso omiso de las disculpas tartamudeadas de Kurt. "¿Acaso no está entre esos?"

Él estiró el brazo, y Kurt no tuvo más remedio que entregarle la pila de libros. Pronto, Lord Smythe pasó ordenando a través del montón. Cuando llegó al Preceptor de Yokel, hizo una pausa sólo durante un breve instante, su mirada vacilante sobre el rostro de Kurt antes de que él lo pusiera abajo del montón.

"Pensé que lo dejé ahí", dijo, poniendo el montón abajo. Ojeando los montones desordenados de papel sobre su escritorio, él se rio incómodo y preguntó, "Realmente debería limpiar este desastre, ¿no?" Dio unos golpecitos con el dedo índice, pensativo contra su nariz, antes de acercarse a la ventana, recogiendo otro montón de libros de los que Kurt ni siquiera se había dado cuenta hasta ahora.

"Entonces, ¿tienes ganas de visitar Londres, Kurt?" Lord Smythe indagó, su tono ligero y conversacional mientras él estaba lanzando un libro tras otro de vuelta en el alféizar de la ventana.

"Sí, señor, mucho", respondió Kurt, sintiéndose un poco cauteloso acerca de la pregunta después de haber sido pillado con su nariz metida en un manual bastante sospechoso. "¿Sabe?, yo nunca he estado en Londres antes."

Lord Smythe hizo una pausa en su clasificación, y su cabeza se giró para dirigir una mirada sorprendida a Kurt, "¿nunca?"

"Nunca, señor", respondió Kurt. Lord Smythe lo miró con una expresión indescifrable, antes de que se dirigiera a sus libros de nuevo.

"Bueno, en mi experiencia, Londres es una de esas cosas de o todo o nada", dijo, "La gente o tiende a odiarlo, o nunca quiere irse." Se dio la vuelta, cruzó la pequeña distancia entre ellos y le tendió un libro a Kurt: los Comentarios sobre las Leyes de Inglaterra. "Supongo que tendremos que esperar y ver qué tipo eres tú."

Kurt tomó el libro, pero en vez de darle las gracias como debería, él miró hacia arriba a los ojos verdes de Lord Smythe y le preguntó, "¿Qué tipo es usted, Señor?"

El otro hombre se vio sorprendido por un segundo, pero luego sonrió, aunque un poco demasiado nostálgicamente para que Kurt se sintiera cómodo, "Me temo que no soy ni uno ni otro. Soy una de esas raras criaturas que disfrutan de la vida en la ciudad, pero que también están contentos cuando pueden retirarse al campo durante los meses de invierno".

"Yo hubiera pensado que la vida en el campo le aburría," Kurt respondió.

"Tiene sus ventajas - y no me importa un poco de paz y tranquilidad para variar. Uno sólo no puede soportar tanta emoción".

Kurt sabía que debería dejar de preguntar, pero había una pregunta que le había estado molestando desde hacía bastante tiempo, "Y Bailey Hall es su hogar, ¿verdad, Señor?"

Lord Smythe miró alrededor de la habitación, como si estuviera viéndola por primera vez. Pasando sus dedos por el pelo en un gesto que Kurt ya podía identificar como signo de malestar, él respondió, "Bueno, crecí aquí. Así que supongo que sí, que se podría decir eso."

Los dedos de Kurt se cerraron alrededor del lomo sólido de los Comentarios, y decidió que era hora de irse, "Gracias por ayudarme a encontrar el libro, señor."

Lord Smythe asintió, la expresión en sus ojos ilegible otra vez, "De nada, Kurt."

Mirando hacia atrás en su escritorio, suspiró y dijo, "¿Puedes decirle a Robert que me uniré a él en una hora? y por favor encuentra a Nick y envíale aquí conmigo- Voy a necesitar algo de ayuda con este lío."

"Por supuesto, señor."

Kurt cerró cuidadosamente la puerta detrás de él, y se dirigió de vuelta a la biblioteca, para entregar el libro e informar a Nick sobre la orden de Lord Smythe. Por ahora, era fácil para él llevar a cabo sus funciones, mientras que su mente estaba ocupada con otras cosas, pero más tarde, cuando él estaba ayudando a Sir Robert a vestirle para la noche u ofreciendo vino a las damas, las descripciones en el manual todavía lo perseguían.

Mirando el rostro sereno de Lord Smythe en el otro extremo de la habitación, él se preguntó qué más iba a descubrir en Londres.

K&S


A medida que los días pasaron, Kurt se sintió más relajado y más emocionado al mismo tiempo. Emocionado porque la perspectiva, que al principio tomó con cautela, de partir hacia Londres estaba cada vez más cerca, y Kurt ya había comenzado a clasificar su ropa de acuerdo a lo que iba a llevarse con él, y lo que iba a dejar atrás. Relajado porque su previsión de que Lord Smythe se convertiría de nuevo en la criatura engañosa que era al principio de su relación fue aparentemente superflua.

Si el nerviosismo de Lord Huntington y su estado de ánimo cada vez más irritado era una indicación, Lord Smythe no había restablecido sus encuentros sexuales con el otro hombre. Kurt sospechaba que esto se debía principalmente a los rumores acerca de su pelea con Sir Reginald, los cuales estaban disminuyendo muy lentamente. Era un paso inteligente, y probablemente la consecuencia necesaria, pero Kurt se encontró a sí mismo con la esperanza de que también pudiera ser un signo de que Lord Smythe se estaba tomando las palabras de Nick en serio, y distanciándose de gente como Lord Huntington, que eran, como Kurt había tenido muchas oportunidades para ser testigo, seres humanos verdaderamente despreciables.

Sin embargo, Kurt se sintió aliviado cuando los invitados anunciaron después de casi tres semanas que se irían para preparar su mudanza a Londres. A petición insistente de Lady Isabella y Sir Henry, Lord Smythe acordó que él los seguiría dentro de una semana. Sir Robert estuvo de acuerdo en partir el mismo día, aunque en lugar de ir a Londres, primero viajaría de regreso a su propiedad en la frontera con Escocia, y sólo se uniría a ellos más tarde.

Esa noche, después de que los caballeros y damas se habían ido a la cama, Kurt se sentó en el suelo delante del armario, doblando la ropa, clasificando todo lo que tenía que ser lavado antes de partir, y regañó a Jeff que sólo estaba acostado en su cama, los pies contra la pared, el dedo gordo de su pie visible a través de un gigantesco agujero en el calcetín izquierdo.

"Lo juro, no te voy a ayudar a hacer las maletas", dijo Kurt, dejando que la tela de una camisa corriera a través de sus dedos, probando cómo estaba de gastada.

"Relájate, Kurt," dijo Jeff, moviendo sus dedos de los pies. "Todavía queda una semana entera. Hay un montón de tiempo."

Kurt hizo una pausa en su inspección, entrecerrando los ojos al otro chico, "Vas a tirarlo todo dentro de tu bolsa en el último minuto, ¿verdad?"

Jeff inclinó la cabeza hacia un lado, sonriendo a Kurt, "Decididamente".

"Eres la persona más desordenada que alguna vez he tenido la mala suerte de encontrar," Kurt suspiró, pero Jeff simplemente resopló, "Oh Kurt, vamos. Incluso si pudieras, no cambiarías ni una sola cosa de mí."

Kurt escondió su sonrisa detrás de una chaqueta, porque Jeff tenía razón. No lo haría.

K&S


Y entonces, de repente y sin previo aviso, todo se desmoronó.

Habían pasado un par de días después de que los caballeros y las damas habían partido para Londres, y era tarde después de la cena, cuando Jeff y Kurt ya se habían retirado a su habitación. Jeff estaba tratando con éxito de distraerse de escribir una carta a su familia, burlándose de Kurt sobre el libro que estaba leyendo (Camilla, y no es tan cursi como todo el mundo asegura que es), y Kurt alternaba entre la lectura y lanzar su almohada a Jeff para que se callara, cuando Nick abrió la puerta y se asomó a la habitación.

"Kurt, el Sr. Moore quiere verte", dijo, y Kurt se sintió automáticamente alarmado. Ser convocado por el Sr. Moore nunca era una buena cosa, y Kurt no podía imaginar qué podría haber hecho mal. Sin embargo, él no perdió el tiempo preguntándolo, y se apresuró por las escaleras y entró en la habitación del señor Moore, donde el mayordomo estaba ocupado anotando la cantidad de botellas de vino en su libro de gastos.

"Ah Kurt", dijo, y señaló la silla frente a su escritorio con su pluma, "Siéntate, ¿quieres? Sólo tengo que terminar los cálculos."

Kurt obedeció, y en silencio observó al Sr. Moore rellenar los márgenes en su libro con figuras minúsculas y números. Trató de parecer tranquilo y sereno, y lo único que delataba su nerviosismo eran sus dedos, que estaban jugando con el dobladillo de la chaqueta. Después de unos minutos, el Sr. Moore finalmente secó su pluma y puso con cuidado el libro a un lado para permitir que la tinta se secara.

"Ahora Kurt," dijo el Sr. Moore, frente al joven delante de él. "Hoy consulté con Lord Smythe acerca de la mudanza a Londres, que como tú sabes está prevista en tres días."

"Sí, señor", respondió Kurt, sin saber a dónde iba esto. ¿Había alguna tarea desagradable que quería asignarle a Kurt?

"Estuvimos hablando sobre el número de sirvientes necesarios. Lo siento Kurt, porque sé que estabas deseando ver Londres, pero Lord Smythe y yo estuvimos de acuerdo en que sería mejor que te quedaras en Bailey Hall este verano."

Por un segundo, Kurt no fue capaz de procesar las palabras del señor Moore. Oh sí, él las había escuchado, pero tenía problemas para entender lo que significaban. Así que se limitó a parpadear ante el hombre delante de él, y cuando su expresión no cambió, cuando no sonrió ni admitió que él sólo le estaba gastando una broma, Kurt se las arregló para decir, "¿No puedo ir a Londres?"

O bien el Sr. Moore no se dio cuenta de que la voz de Kurt sonó casi una octava más alta que de costumbre (lo cual era un logro en sí mismo), o bien sólo optó por ignorarlo.

"No, Kurt," dijo, "Lord Smythe me dijo que no hay necesidad de contar con tres lacayos y un mayordomo en su casa de Londres, especialmente dado que también tenemos algunos sirvientes allí. Así que pensamos que es mejor que te quedes en Bailey Hall".

Cuando miró a la cara de Kurt, su expresión se suavizó sólo un poquito, y Kurt estaba seguro de que su expresión delataba su decepción, "Ahora muchacho, sé que estabas esperando ir, pero no te pongas tan alicaído. Lo hiciste bien estos últimos meses, y estoy seguro que Lord Smythe te llevará con él el año que viene".

"¿Pero por qué?" Kurt le preguntó, y su voz sonaba desesperada.

"Porque en realidad no necesitamos tres lacayos en Londres," el señor Moore explicó de nuevo, y su voz estaba empezando a sonar un poco impaciente. "Estoy seguro de que Nick y Jeff puede manejarlo todo por sí mismos, y tampoco hay mucho espacio en las dependencias del servicio..."

"¿Así que Nick y Jeff van?" Kurt le preguntó, las palabras con sabor amargo en su boca, "¿Todo el mundo se va, menos yo?"

"Bueno, no todo el mundo", objetó el Sr. Moore. "No vamos a necesitar tres criadas, por lo que sólo nos llevamos a Jane y Harriet. Emma volverá con su familia en Limerick, la necesitan de todos modos. Y la señora Seymour, por supuesto, se queda en Bailey Hall, al igual que la Sra. Bertram y todo el personal de cocina."

"Así que me voy a quedar con las mujeres", dijo Kurt, y esto realmente no debería doler mucho, pero lo hacía. El Sr. Moore frunció el ceño, "Deja de ser tan melodramático Kurt. Es como siempre he dicho, leer esas novelas hace que la gente joven reaccione exageradamente."

"Pero ¿por qué yo?" Kurt presionó, "¿Por qué no Jeff, o Ni-... ¿por qué no Jeff?"

"Porque él es mayor que tú, y ha sido lacayo durante varios años, aunque no en esta casa", respondió el Sr. Moore, "Y como Lord Smythe señaló, es posible que sólo seas demasiado joven e inexperto para servir en Londres."

Si Kurt no se sintió lastimado antes, ahora con certeza lo hacía. "¿Él dijo eso?" -preguntó, y cuando miró hacia abajo, vio que sus dedos se apretaban en los puños, temblando de dolor y furia, "¿Ha dicho que soy demasiado inexperto para ir a Londres?"

Imágenes parpadeaban ante sus ojos, todo lo que tuvo que soportar desde que llegó a Bailey Hall: los insultos, la falta de respeto, los secretos , la tensión, el estrés, la incertidumbre, la creciente confianza que una vez más estaba siendo destrozada. ¿Él era demasiado inexperto?

"Él lo dijo, y francamente, ahora que veo tu reacción, tengo que estar de acuerdo con él", dijo el señor Moore, frunciendo el ceño a Kurt. "Al principio, traté de convencerlo de que te llevara con él, pero tengo que decir que estaba muy acertado con sus preocupaciones."

"¿Qué preocupaciones?" Kurt le preguntó de inmediato, pero el señor Moore simplemente negó con la cabeza, "Basta ya, Kurt. Te quedarás en Bailey Hall, y se te pagará tu salario. Permíteme señalarte que esto es muy generoso por parte de Lord Smythe, porque sabes tan bien como yo que podría haberte sólo despedido y contratado a un nuevo lacayo en otoño".

Kurt quería reírse ante esto, quería gritar "No quiero su maldito dinero, quiero que empiece a tratarme como a un ser humano", pero lo único que hizo fue mirar al señor Moore en incrédulo silencio. El Sr. Moore tomó su pluma de nuevo - para él, la conversación había terminado.

"Vete a dormir ahora, Kurt, se está haciendo tarde", dijo, con los ojos ya en las páginas de nuevo, "y espero que mañana hayas superado tu desilusión, para que puedas ayudarnos a empacar todo sin parecer tan amargado."

Kurt no se fue a dormir. Ni siquiera fue a su habitación, en cambio, se apresuró hacia el patio, sin molestarse en ponerse una chaqueta. Él sentía que le acababan de dar un puñetazo en el estómago, y el aire frío hacía que fuera más fácil respirar.

Apoyado en la pared de piedra fría y mirando hacia el cielo nublado oscuro, sintió amargura como nunca lo había hecho antes. Justo cuando había empezado a confiar en Lord Smythe, cuando por primera vez en realidad comenzó a entenderle y a gustarle, su patrón, una vez más había logrado mostrarle que Kurt sólo se había estado engañando a sí mismo todo el tiempo. Lord Smythe nunca iba a cambiar, y él ciertamente nunca trataría a Kurt con respeto. Afuera, en la oscuridad, la revelación se sentía sobrecogedora y muy, muy dolorosa.

No supo cuánto tiempo se quedó fuera en el patio, pero él sólo volvió en sí cuando los dientes empezaron a repiquetear del frío. Cuando volvió de puntillas a su habitación, Nick ya se había ido, y Jeff estaba casi medio dormido, murmurando la pregunta de qué le había tomado a Kurt tanto tiempo. Kurt salió con una excusa de que estaba hablando con Jane en el pasillo, pero antes de que hubiera terminado, oyó la respiración de Jeff que se volvía ligera y lenta, y estuvo agradecido de que no tenía que explicar lo que pasó. Por lo menos, no todavía.

K&S


Si fuera por Kurt, él habría tomado su tiempo antes de decirle a los otros sirvientes que no iba a ir a Londres con ellos. Él se habría permitido a sí mismo un par de horas más para revolcarse en su miseria y pena por sí solo, antes de permitir que los otros se unieran.

Pero, como tantas otras cosas en su vida, no le correspondía a él. El Sr. Moore dijo a los otros sirvientes durante el desayuno quién iba a ir a Londres y quién se iba a quedar, y la decisión fue recibida con unánime confusión e incredulidad.

"¿Por qué Kurt no debería venir con nosotros?" Jane le preguntó, sus cejas juntándose con la irritación. "No es como si tener un lacayo más o menos vaya a ser muy diferente, y siempre puede venirnos bien la ayuda."

"Esto no es justo, señor Moore," Jeff protestó, "Kurt ha trabajado muy duro estos últimos meses, se merece ir."

Kurt miró a Nick, quien estaba frunciendo el ceño al señor Moore, su expresión sorprendida e irritada. Cuando él atrapó a Kurt mirándolo, él lo miró inquisitivamente, pero Kurt sólo alcanzó su taza. Si Nick quería detalles, ¿por qué no sólo se lo preguntaba a Lord Smythe?

"Ya es suficiente", dijo el Sr. Moore, y su tono indicaba que él no estaba dispuesto a escuchar cualquier otra protesta, "Es una lástima que Kurt no nos pueda acompañar, pero es decisión del Lord Smythe, y vamos a respetarla. Ahora daos prisa, tenemos mucho que hacer hoy".

Kurt estaba bastante seguro que Sir Robert se dio cuenta de su estado de ánimo abatido cuando lo despertó y le ayudó a vestirse, y el hecho de que no le preguntó sobre ello, sino que se limitó a fingir que el que Kurt le respondiera sólo con un "Sí, Señor" y "no, Señor" no era algo inusual, confirmó las sospechas de Kurt de que sabía exactamente lo que había ocurrido. El hecho de que ni siquiera Sir Robert parecía estar de su lado, ni siquiera lo suficiente como para encontrar algunas palabras de consuelo, dolía, y Kurt deseaba simplemente arrastrarse hasta su cama, tirar de la manta sobre la cabeza y permanecer allí hasta que todo el mundo se hubiera marchado.

Pero por supuesto, eso no era posible, y el señor Moore parecía decidido a mantenerlo ocupado durante el día, ordenándole a él y a Jeff que empacaran todo lo que se necesitaría en Londres. Sin embargo, a medida que se acercaba la noche, Kurt sintió que su ira aumentaba de nuevo ante la perspectiva de encontrarse con Lord Smythe, quien había evitado cruzarse con él durante todo el día. No estaba seguro de lo que esperar cuando viera a Lord Smythe caminar hacia el comedor y tomar su lugar en frente de Sir Robert. Tal vez esperaba una mirada especial, una palabra de disculpa, una explicación. O tal vez él esperaba que él ignorara completamente a Kurt, evitara su mirada con una expresión contrita en su cara y así revelara su conciencia culpable.

Kurt estaba seguro de poder hacer frente a cualquiera de los dos casos, y encontrar una manera de dejar que Lord Smythe supiera qué era exactamente lo que pensaba de él. Para lo que no estaba preparado, sin embargo, era que Lord Smythe actuara como si nada hubiera pasado. De alguna manera, él fue capaz de ignorar el conflicto que casi se podía degustar en la pesada atmósfera de la sala: en la lealtad estoica del señor Moore, la confusión de Jeff, la frustración de Nick, las rápidas miradas de Sir Robert entre Lord Smythe y los sirvientes, y sobre todo, en la ira latente de Kurt. Lord Smythe parecía no notar nada; en cambio, él conversó un poco con Sir Robert, dando órdenes al señor Moore e incluso haciendo un comentario burlón a Jeff cuando el chico rubio se olvidó de poner el tenedor en el plato de la carne. Y si las respuestas y reacciones eran más reservadas, más tensas que de costumbre, parecieron escapar en su mayoría a la atención de Lord Smythe.

En el momento en que se servían los postres, los dedos de Kurt estaban temblando con furia contenida, y necesitó de todo el control que pudo reunir para no "accidentalmente" tropezar y hacer caer el pudín en cualquier parte de Lord Smythe que pudiera alcanzar, cuando la conversación giró en torno a la próxima partida.

"¿Estás seguro de que te quieres ir pasado mañana?" Sir Robert le preguntó, y Kurt casi quería reírse de la forma en que estaba bajando su tono voz. Después de todo, se trataba de un comedor de tamaño normal, no el comedor del Palacio de Buckingham, y con sólo dos personas hablando no había forma de que Kurt no pudiera oír la conversación.

"¿Por qué no?" Lord Smythe contestó, y alcanzó su vaso, "Arthur e Isabella ya están allí, los Crawshaws llegarán al final de la semana, y tengo ganas de ver a Thom y William de nuevo."

"Sólo pensé que con todo el trabajo que dejas aquí", Sir Robert comenzó, pero Lord Smythe lo interrumpió, "Todas las cosas importantes se han discutido, y puedo dejar el resto en las capaces manos del Sr. Barry. Realmente Robert, no puedo ver ninguna razón para retrasar nuestra salida".

Apuró el vaso, y Kurt se movió para volver a llenarlo, concentrándose sólo en la tarea de no derramar el vino. "Además", oyó a Lord Smythe agregar, "No es que Londres esté tan lejos, Robert, y las cartas viajan con la suficiente rapidez. No es como si estuviéramos dejando el continente."

"Supongo," Sir Robert respondió, y Kurt sintió su mirada sobre él mientras se alejaba de la mesa. "Supongo que tienes razón."

Más tarde, Kurt no estaba del todo seguro de cómo logró sobrevivir a esa noche. Recordaba derribar los platos de las sobras en la cocina, recordaba estar de pie en un rincón del salón, incluso recordaba verter vino y agua en vasos, y los rostros de Lord Smythe y Sir Robert mientras ellos conversaban. Pero en general, la noche era un borrón de unas pocas horas con Kurt respirando profundamente para calmarse, sus dedos fuertemente apretados y los dientes mordiendo el lado de la mejilla cada vez que sentía que no podía soportarlo más, hasta el momento en que Sir Robert se levantó y dijo, "Bueno, buenas noches, Sebastian." Lord Smythe se estiró sin prisa antes de que se pusiera de pie y saliera de la habitación.

Ni siquiera fue una decisión consciente, no fue algo que hubiera planeado toda la noche. Todo lo que Kurt sabía era que tenía que ser rápido, porque pronto Nick iba a subir a la habitación de Lord Smythe, y Sir Robert se preguntaría dónde estaba Kurt.

Así que siguió rápidamente a Lord Smythe hasta su dormitorio, deslizándose a través de la puerta entreabierta y cerrándola detrás de él. Lord Smythe había arrojado descuidadamente su chaleco en el suelo, y estaba aflojando la corbata cuando se dio la vuelta y dio un sonido de sorpresa cuando vio a Kurt apoyado en el marco de la puerta. Su expresión calmada se desmoronó por primera vez durante la noche: parecía sorprendido y bastante nervioso.

"Kurt, ¿qué estás...? ¿Hay algo que... ?" comenzó, pero Kurt lo interrumpió - él no estaba aquí para dar explicaciones. Él estaba aquí para exigir una explicación, "¿Por qué me mintió?"

Lord Smythe levantó las cejas, mirando como si no pudiera creer lo que acababa de oír, "¿Perdón?"

"¿Por qué me mintió?" Kurt repitió y su voz sonó más firme de lo que realmente se sentía, "¿Por qué me hizo creer que le acompañaría a Londres, si nunca tuvo la intención de llevarme con usted?"

Lord Smythe en realidad se rio de eso, "Yo nunca dije nada de eso."

"Pero lo dio a entender," Kurt gritó, "¿De qué otra cosa iba toda esa tontería de "Ya veremos de qué tipo eres " - ?"

"Cambié de idea."

"Sí, y ni siquiera tuvo las agallas para decirme esto usted mismo. Dejó que el señor Moore lo hiciera."

Los ojos de Lord Smythe se estrecharon, "Porque es el trabajo del Sr. Moore tratar con los sirvientes, no el mío. Estás sobreestimando en gran medida tu propia relevancia si crees que eres lo suficientemente importante como para que te lo dijera directamente."

Se sintió como una bofetada en la cara de Kurt. Durante meses, este hombre le había hecho sentirse inútil y patético, feo e insignificante, y esto era la gota que colmaba el vaso. Kurt ya no estaba pensando, porque si lo hubiera hecho, habría sido consciente de que las próximas palabras, sin duda, le iban a meter en muchos problemas.

"Desde la primera vez que me habló, me trató no sólo como su inferior, sino como si yo fuera una completa pérdida de espacio", dijo Kurt, tomando lentamente un paso hacia Lord Smythe. "Y no voy a aceptarlo por más tiempo." Él apretó los puños, su mirada sosteniendo la de su patrón, "¿Cree que sólo porque soy un sirviente, no siento nada cuando me insulta? ¿Cree que soy un autómata sin sentimientos? ¿Cree que sólo porque no soy tan rico como usted, o tan atractivo, o porque no ceno con la realeza, soy inmune a la forma en que usted y sus horribles amigos me tratan?"

Si Kurt hubiera hecho una pausa por un segundo, podría haberse dado cuenta de cómo el rostro de Lord Smythe cambiaba de ser tomado por sorpresa a estar desolado, hasta que una pared de ira se instaló sobre cualquier rastro de preocupación. Pero él no se detuvo. No podía. Todo el dolor, todo el resentimiento se había estado construyendo durante tanto tiempo hasta ahora, y Kurt no podía detenerse ahora que había empezado.

"He sido fiel a usted a pesar de todo, y nunca hice nada que pudiera hacerle daño, nunca pensé en vengarme, ni siquiera cuando - " Kurt se interrumpió en medio de una frase, porque no. Él no iba a sacar eso. Las aventuras amorosas de Lord Smythe o sus preferencias sexuales no eran el problema aquí - Lord Smythe lo era.

"Usted me ha demostrado una y otra vez que piensa que soy inferior a usted. Déjeme decirle esto, tengo tanto corazón y tanta alma como usted, en realidad, tengo mucho más que usted, porque yo no voy por ahí insultando a la gente sólo para sentir que valgo algo. Usted es un hipócrita, usted es malvado, no tiene corazón. Y...", Kurt dijo, su ojos atrapando la chaqueta desechada en el suelo, "trata a las personas como trata a su ropa, y me niego a soportar esto por más tiempo en silencio".

Kurt no se había dado cuenta de cuánto se había acercado a Lord Smythe, pero ahora él estaba de pie justo en frente de él, su pecho agitado como si acabara de hacer un ejercicio intenso. Mientras trataba de recuperar el aliento, se dio cuenta de que la señora Bertram realmente tenía razón - él había crecido. Hacía apenas dos meses, habría sido mucho más difícil mirar a los ojos de Lord Smythe. Aunque cuando vio los profundos ojos verdes centelleantes con rabia, la mandíbula contraída y los labios fuertemente apretados, él hubiera preferido verlo desde lejos.

"Fuera." La voz de Lord Smythe era peligrosamente calmada, pero su mirada era furiosa. Si Kurt no estuviera tan enojado, seguramente la evitaría, pero todo lo que hizo fue devolver la mirada a Lord Smythe. Se miraron el uno al otro por un segundo, y luego Lord Smythe repitió, "Lárgate. Ahora."

Y de repente, Kurt se dio cuenta de lo que había hecho. Se dio cuenta de que acababa de gritar a su patrón, se dio cuenta de que iba a perder su puesto de trabajo, que iba a tener que dejar Bailey Hall inmediatamente. Se dio cuenta de que si Lord Smythe les decía a sus amigos y familiares acerca de lo sucedido, Kurt nunca sería capaz de conseguir una posición respetable nunca más.

Se tambaleó hacia atrás, de repente no queriendo nada más que escapar. Cuando llegó a la puerta, se dio la vuelta y empezó a correr por el pasillo. Él chocó con algo, y oyó la voz de Nick detrás de él que le llamaba, "¿Kurt?".

Pero lo único que hizo fue seguir corriendo.

K&S


Finalmente, Nick lo encontró en el último alféizar en la escalera de los sirvientes, justo debajo del tejado.

"Entonces, ¿cuándo tengo que irme?" Kurt le preguntó, con las manos apretadas en la tela de sus pantalones.

"Él no dijo nada de que te fueras."

Eso sorprendió a Kurt por un segundo, pero él sólo se rio amargamente y le dijo, "Todavía".

Nick simplemente siguió mirándole en silencio, y finalmente, Kurt miró hacia arriba para encontrarse con su mirada. Nick parecía un poco conmovido, pero sobre todo triste, y su expresión era de pura preocupación y simpatía.

Kurt intentó tragar, pero su garganta se sentía inusualmente cerrada, "No voy a aceptar nada de eso de nuevo, Nick."

"Lo sé", dijo Nick, y de repente, dos fuertes brazos abrazaron a Kurt fuertemente, tirando de él junto al pecho de Nick. Fue sólo cuando sintió los latidos calmados del corazón de Nick contra su mejilla que Kurt se dio cuenta de que estaba temblando, y que sus mejillas estaban mojadas por las lágrimas.

Nick no dijo nada, sólo sostuvo a Kurt mientras el chico más joven lloraba en su hombro, liberando finalmente toda la ira, la frustración y la tensión que había mantenido en su interior durante los últimos meses. Kurt estaba agradecido de que Nick no estaba tratando de consolarle con palabras vacías y promesas que sabía que no mantendría, y se dejó a sí mismo llorar hasta que por fin se sintió como si fuera capaz de respirar de nuevo, y la bola gigante en su garganta se sintió solo un poco más pequeña.

Cuando levantó la cabeza del hombro de Nick donde el tejido de la chaqueta estaba mojado por las lágrimas de Kurt, Nick soltó su agarre sobre él. Él no retrocedió sin embargo, en su lugar, rodeó a Kurt y se sentó en el alféizar de la ventana a su lado, su hombro presionando contra el de Kurt.

"¿Mejor?" -preguntó, metiendo la mano en el bolsillo para sacar un pañuelo y dárselo a Kurt, que con gratitud se sonó la nariz.

"Un poco", dijo, aclarando su garganta cuando oyó su propia voz rasposa.

"Bien," Nick respondió. Kurt miró la tela blanca en sus manos cuando le preguntó, "¿Cuándo crees que debo irme?"

"Como he dicho," Nick repitió, "Él no dijo nada de que te vayas."

Kurt miró hacia arriba y le preguntó "Entonces, ¿qué te dijo?"

"Él me contó lo que le dijiste," Nick contestó, y su mano derecha se apoyó sobre la parte superior de la de Kurt, apretando suavemente. "Lo siento mucho Kurt."

Kurt parpadeó, no estando seguro de si comprendía el sentido de eso, "¿Qué es lo que sientes?"

"Debería haber intervenido antes", dijo Nick y sacudió la cabeza. "Sé que Sebastian te estaba tratando injustamente. Todos lo sabíamos, y nadie realmente hizo nada al respecto. Quiero decir, yo intenté hablar con él al respecto, pero..."

"No es tu culpa, Nick", dijo Kurt. Nick sonrió, pero no era una sonrisa de felicidad, "Sí, lo es. Y lo peor de todo es que nada de esto tiene en realidad algo que ver contigo. No estás más que... no sé, en medio de algunos malentendidos horribles".

Él apretó los dedos de Kurt de nuevo, "Tú eres una buena persona Kurt. Eres inteligente, eres amable, eres un buen lacayo. Nunca dejes que nadie te diga lo contrario."

Kurt se quedó mirando a la pared, donde una mancha oscura y húmeda indicaba que el techo necesitaba un poco de reparación. Él sabía que debería preguntar a Nick a qué se refería por "malentendido" , pero se sentía muy cansado, y ¿qué importaba saberlo cuando estaba a punto de irse de todos modos? "¿Qué debería hacer ahora?"

Nick estuvo en silencio por un momento, antes de decir, "Debes pensar muy cuidadosamente acerca de lo que quieres hacer. Sebastian no va a echarte, te lo prometo. Lo que sucedió es su maldita culpa, y no te va a hacer pagar por ello. Pero también entiendo si te quieres ir".

Suspiró, y dejó caer la cabeza contra el cristal frío de la ventana. "Me permito sugerirte que por lo menos te quedes aquí durante el verano. Nos largaremos en dos días, y entonces tendrás un montón de tiempo para averiguar lo que quieres hacer. Si decides irte, conseguirás una buena recomendación del Sr. Moore, y yo también puedo buscarte un nuevo puesto para ti mientras estoy en Londres. Si decides quedarse," miró a Kurt con una expresión casi suplicante en sus ojos, "me aseguraré de que Sebastian no te trate como lo hizo antes."

Kurt sabía que Nick probablemente tenía la influencia para forzar a Lord Smythe a comportarse decentemente, pero él negó con la cabeza, "No tengo por qué gustarle, Nick. Todo lo que quiero es un poco de justicia y respeto. Y si a él no le sale por sí mismo tratarme justamente... "

El no terminó la frase, y no tenía que hacerlo. Durante un tiempo, ninguno dijo nada, y los dos se sentaron juntos en un silencio que no era cómodo, pero al menos era reconfortante.

"Sólo quiero que sepas que si te vas, se le romperá el corazón a Jeff. Y a Jane," Nick finalmente dijo, su voz no tan firme como siempre. "Entiendo por qué lo consideras, pero sólo quiero que sepas que significas mucho para nosotros."

Kurt sonrió, y se sintió como la primera sonrisa genuina en días. Él dejó que su mano descansara sobre la de Nick, y apretó los dedos, "Gracias." Y esta vez, realmente lo dijo en serio.

K&S


Cuando Kurt pensaba de nuevo en los dos días entre su enfrentamiento con Lord Smythe y la partida, no estaba muy seguro de cómo sobrevivió a ellos. Lo que recordaba era sentirse adormecido cuando vio a Jeff tirar su ropa desordenadamente en una maleta, mientras que Kurt sacaba artículo tras artículo de su bolsa y ponía las camisas cuidadosamente dobladas y los pantalones de nuevo en los cajones. Él recordaba cómo Lord Smythe evitó su mirada durante la cena, recordaba a la Sra. Bertram tratando de consolarlo cocinando todas sus comidas favoritas, pero su primer recuerdo claro era de la mañana de la salida, cuando él se encontraba en el patio en el aire frío, diciendo adiós a Jane, Jeff y Nick.

"Vamos a echarte mucho de menos", dijo Jane, con los ojos húmedos mientras abrazaba a Kurt con fuerza.

"Te enviaremos un montón de cosas", Jeff prometió, y casi levantó a Kurt del suelo cuando tiró de él en un abrazo fuerte. "Cartas todos los días, y revistas, y dibujos, libros - no vas a saber dónde poner todas esas cosas."

Kurt sólo pudo asentir, con miedo de que si trataba de hablar el entumecimiento se desvaneciera y empezara a llorar. Finalmente, estuvo de pie delante de Nick. El otro lacayo sonrió y estiró la mano para desordenar el cabello de Kurt, antes de dar unos pasos más cerca para abrazarlo.

"Decidas lo que decidas", susurró, sólo lo suficientemente alto para que Kurt atrapara las palabras. "Recuerda que eres parte de nuestra familia ahora, y que todos estamos deseando volver a ti." Kurt enterró su cara en la tela de la chaqueta de Nick, respirando profundamente para evitar llorar. Con el tiempo, él tuvo que dejarle irse, y cuando los tres comenzaron a subir al carruaje, les dijo adiós con la mano antes de tomar su lugar en la fila al lado de la señora Seymour. Lord Smythe estaba sonriendo a la Sra. Bertram, diciéndole que echaría de menos su forma de cocinar, pero su risa parecía forzada, y cuando dijo adiós a la Sra. Seymour, parecía aún más inquieto que antes. Finalmente, sus ojos parpadearon ante Kurt.

Ellos ni siquiera se habían mirado mucho el uno al otro desde la pelea, y Kurt se sorprendió al ver algo diferente en la expresión de Lord Smythe de lo que había anticipado. Él esperaba encontrarse con ira, con fastidio o resentimiento. En su lugar, Lord Smythe parecía en conflicto, con una expresión igualmente culpable y de remordimiento. Y de repente, Kurt estaba seguro de que, de alguna manera, Lord Smythe realmente lo lamentaba. Aunque sobre qué exactamente, Kurt no estaba muy seguro.

Lord Smythe abrió la boca como si fuera a decir algo, pero lo que fuera que estaba leyendo en el rostro de Kurt le hizo dudar, y por último, cerró la boca de nuevo, levantó la barbilla y pasó junto a Kurt, sin ni siquiera un adiós.

Kurt se quedó mirando detrás de él mientras subía al carruaje detrás del de Sir Robert, y mientras observaba los carruajes salir del patio, uno tras otro, se pregunta lo que esto significaba. Y aún más importante, se preguntó lo que significaba para él y la decisión que tenía que tomar.

Pero después de todo, él tenía todo el verano para averiguarlo.