Capitulo 12.

- No se… hoy está muy contento, ¿no os parece?

- Hija, no sé. Este siempre está contento.

- Pues yo te digo que hoy lo está más que de costumbre.

- ¡Buenas tardes! ¿Qué os pongo hoy? – Sam reprimió un bufido cuando las chicas le ignoraron y siguieron murmurando incoherencias. Mira que tocarle servir la mesa de las cotillas estas… Dean tuvo que salir a por unas cajas de cerveza al almacén con el sr. Dobson y le pidió que vigilara las mesas ya que la tarde estaba tranquila. Si, tranquilísima hasta que apareció el grupito de marras. Carraspeo y por fin le hicieron caso.

- Uhm… ¿Sam? ¿Por qué esta Dean tan feliz hoy? – el pequeño parpadeo confuso.

- ¿Feliz? ¿Cómo que está feliz? – la chica lo examino detenidamente.

- Si… hoy esta extrañamente feliz. Casi deslumbra de lo radiante que esta. ¡Y tu también! – le acuso, señalándole con un dedo. Las otras ahogaron una exclamación.

- ¡Es verdad! ¡Mira como le brillan los ojos! – Sam se sonrojo y se rasco inconscientemente el cuello. - ¡Oh! ¡Y tiene un mordisco! ¡Estos lo han hecho! – las chicas gritaron de felicidad, mientras Sam deseaba que apareciera un demonio, el que fuera, y acabara con él en ese preciso instante.

- ¡Yeah! ¡Esos ojos tan brillantes son efecto postorgasmico! – suspiro generalizado de envidia en la mesa y Sam calculando cuanto le caería si las mataba ahí mismo con el cuchillo jamonero de Pete.

- ¡Claro! ¡Por eso el otro esta tan feliz!

- Bueno… ¿Qué tal estuvo? Mejor aun… ¿Quién estuvo arriba y quien abajo? – a lo mejor si solo las envenenaba… no… mejor descuartizarlas y hacerlas en la parrilla.

- ¡Hija, que bruta! ¿Cuántas veces lo hicisteis? ¿Alguna en la ducha? – podría explicarlo, si. Señor agente, yo no quería, en serio… no sé que me paso… solo les iba a indicar dónde estaba el baño y tenia el cuchillo en la mano… no me di cuenta… sin querer les rebane el pescuezo… si… a las cinco… Seguro que si le contaba la verdad al policía que lo arrestaba, lo entendía y le ayudaba a rematarlas.

- Uh… ¿Sam? Tías… se nos ha muerto… - comento una moviendo la mano delante de la cara del Winchester que no reaccionaba, tan metido como estaba en su mundo.

- Estará en shock.

- Lo mismo aun anda en Polvolandia. – como añoraba a Henriksen, en serio. Si apareciera ahora mismo, se entregaba sin pensárselo. Dean llego en el preciso instante en que Sam cogía discretamente un cuchillo de la mesa. El mayor se lo quito de la mano, arqueando una ceja, extrañado.

- Tío… ¿estas bien? – el pequeño gruño un "Si" y se marcho hacia la cocina, pisando fuerte. Dean se volvió hacia las chicas. - ¿Qué le habéis dicho a Sammy? – las chicas se encogieron de hombros.

- Nada. Solo comentábamos que estabas muy alegre hoy. Por cierto… ¿habéis follado?

Dean miro la pared frente a él y sonrió. En esa pared habían puesto un tablero de esos de corcho y habían pegado las fotos, todas las que la loca de la cámara les había hecho. Día si y día también, le pasaba fotos nuevas y Dean las colocaba en el corcho. Bueno, todas no, porque no le cabrían. Las demás las guardaba en un sobre, en la mesita de noche y cuando Sam dormía o se estaba duchando, el las miraba y se reía recordando cuando y como fueron tomadas. Era una triste ironía que, tras tantos años juntos, esas eran las únicas fotos que tenían. Salvo las que se hacían en el fotomatón para los carnets falsos, no había ninguna foto de los Winchester, menos aun juntos, no desde que eran críos. Si, era una triste ironía que hubieran tenido que esconderse dios sabría donde y huir de la policía para tener una especie de álbum familiar. Alargo la mano y cogió el sobre del cajón de la mesita. Hoy tenía fotos nuevas que añadir. Rio al ver una en la que Sam salía regañándole por algo, no recordaba porque. Pero le encantaba ver el gesto de enfado de su hermano. Luego otra, que se veía había sido tomada desde la mesa y enfocaba a Sam en la cocina, mirándolo a el que en ese momento estaba tomando nota a esa mesa. Y la mirada que tenia Sam en la foto… era tan… tan Sammy. Dean miro embobado esa foto y se la guardo en la cartera. Esa era para él y solo para él. Solo el tenia derecho a ver y provocar esa mirada.

- Tío… ¿Qué miras tanto? – Dean alzo la mirada y vio a su hermano soltando una bolsa con comida que había salido a comprar.

- A ti. – contesto con una sonrisa.

Continuara...