The Darkness Within Rewrite
Disclaimer: No soy dueña de Harry Potter y todo reconocible pertenece a JK Rowling. Esto es una traducción de The Darkness Within: Rewrite, la autora original es Kurinoone.
25
Arremetiendo
La clase tras Pociones era una a la que Harry tenía mucha curiosidad por asistir. Él había comenzado su educación en las Artes Oscuras a la edad de siete años, así que estaba intrigado por ver cómo era la otra cara. Además, su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras no era otro que Severus Snape, un Mortífago de su padre. Harry se encontró sonriendo al pensarlo. Snape no sabría qué hacer con él. No se atrevería a ignorarlo, como el resto del personal. Ansioso por ver al Mortífago retorcerse en su presencia, entró al salón de clases, dejando felizmente a James Potter en el pasillo.
Se sentó en la fila del medio, notó que los Gryffindors también compartían esta clase con los Slytherin. Draco entró y se sentó en la primera fila. Un momento después, llegó el profesor de cabello grasiento, con las túnicas ondeando dramáticamente detrás de él.
Snape se detuvo detrás de su escritorio, observando a sus estudiantes de sexto año con intensos ojos. Su atención al instante se dirigió a Harry y Snape se encontró tenso con silenciosa frustración. Si ser un espía ya no era lo suficientemente difícil, iba a ser probado hasta el límite con el Príncipe Oscuro. Todavía podía sentir el estimulo del Señor Oscuro para que mantuviera al Príncipe Oscuro fuera de problemas y lo más cómodo posible, sus extremidades superiores y inferiores podían dar testigo del dolor. Maldijo mentalmente en silencio a todos los que lo metieron en el lío del espionaje, principalmente, Dumbledore.
Con un movimiento de varita, Snape puso instrucciones en el tablero indicando el correcto movimiento de la varita al lanzar un hechizo de aturdimiento. Comenzó su lección, como lo hacía siempre, sin saludar o explicar lo planeado para ese día.
Harry observó con asombro e incredulidad como Snape comenzaba a enseñar el hechizo Befuddlement. Los estudiantes de sexto año en Hogwarts estaban aprendiendo el conjuro Befuddlement a nivel NEWT. Harry se burló en silencio. Había aprendido ese hechizo en particular a los doce años. Observó mientras el resto de los estudiantes copiaban frenéticamente las notas de la pizarra y escuchaban con alarmada concentración cada palabra que salía de la boca de Snape.
Harry se echó hacia atrás, sin hacer ningún esfuerzo por escribir nada. Cruzó ambos brazos sobre el pecho y esperó, con los ojos fijos en Snape. Siempre le había gustado molestar a los Mortífagos de su padre. Era uno de sus pasatiempos favoritos.
Snape continuó la lección, ignorando la indiferencia desafiante de Harry para tomar notas. Se obligó a no mirar en su dirección, y continuó la lección explicando la pronunciación correcta del hechizo y el movimiento preciso de la varita.
"¿Alguien tiene alguna pregunta?" forzó las palabras con un claro tono de advertencia, de que nadie debía atreverse a hacer preguntas.
Nadie nunca la hacía. Para eso estaba el club de duelo. La profesora June era extremadamente agradable y dirigía el club de duelo para estudiantes de tercer a séptimo año. Generalmente lo que se aprendía en teoría en la clase de Snape se practicaba en el club con la profesora June, así que si alguien tuviera alguna pregunta, los estudiantes preferían preguntársela a la profesora June. Pero hoy, por primera vez en la clase de Snape, un estudiante habló.
"Tengo una pregunta." dijo Harry, sin levantar la mano en el aire. "¿Por qué enseñas un hechizo insustancial cuando hay tantos otros hechizos que vale la pena aprender?"
El silencio que siguió a la pregunta de Harry podría haber sido el primero en Hogwarts. Los Slytherins y los Gryffindors se quedaron con la boca abierta en shock. No solo el chico nuevo había hecho una pregunta, sino que en realidad ridiculizó la enseñanza de Snape. Draco miró alrededor de Harry con una sonrisa. El resto de los Slytherin articularon a los Gryffindors, '¡Está tan muerto!'
Un fino tinte rosado comenzó a esparcirse en las pálidas mejillas de Snape extendiendose por el cuello. La batalla interna por controlar su genio se estaba debilitando a un ritmo alarmante. Caminó lentamente hacia Harry, observando el extraño parecido del chico con la persona que más despreciaba, James Potter. Eso tampoco ayudó mucho a su molestia.
"Sr. Potter," siseó en tono mortal, haciendo que el resto de los estudiantes se estremecieran, "Usted es nuevo en Hogwarts, así que le daré lo que no le he dado a ningún otro estudiante aquí, una segunda oportunidad. Si tiene preguntas con respecto al lanzamiento del hechizo, no dude en preguntar, pero si va a expresar su opinión sobre mi plan de estudios, entonces tendré que pedirle que mantenga sus opiniones para usted".
"Bueno, profesor", Harry estiró la palabra, disfrutando del resentimiento que causó en el Mortífago, "Yo solo me preguntaba por que nos hacía perder el tiempo". Dijo en la más inocente de las voces. "Podrías realmente enseñar Defensa contra las Artes Oscuras en lugar de hechizos que no tienen ningún sentido, por no mencionar ningún remedio si alguna vez se usa en combate. Después de todo, ¿no estamos en medio de una guerra? ¿Como va a ayudar contra las imperdonables?
Harry escuchó la fuerte inhalación de los estudiantes en el aula. Honestamente, no podía importarle menos que a los estudiantes de Hogwarts se les enseñara algo de valor. Después de todo, él estaba en el lado opuesto de la guerra. En realidad, sería beneficioso para su bando si la nueva generación de brujas y magos no supieran cómo defenderse. Solo lo había dicho para sacar de quicio a Snape, que era inmensamente entretenido.
Snape también lo sabía, y solo hacía más difícil mantener su temperamento.
"Tal vez le gustaría quedarse mas tarde y darme una lista de todos los hechizos que valdría la pena aprender". dijo con frialdad.
"¿Me estás dando una detención?" preguntó Harry con calma.
"Si así es como quieres tomarlo, entonces sí". Respondió Snape.
Harry dejó caer la cabeza, fingiendo pensarlo. Miró de nuevo a Snape y negó con la cabeza.
"No." Dijo firmemente.
Los estudiantes se quedaron sin aliento, algunos incluso dejaron caer sus varitas. Draco luchó para dejar de reír a carcajadas. Todos los ojos estaban puestos en Harry, preguntándose si el chico tenía un deseo de morir.
Snape estaba furioso por el comportamiento de Harry. Puso las manos sobre el escritorio y se inclinó hacia él.
"¿Te importaría explicarlo?" siseo.
"Es bastante evidente" respondió Harry: "No tendré una detención porque no he hecho nada para merecerlo. Todo lo que hice fue expresar mi opinión sobre los hechizos que enseñas y no puedes castigarme por eso". Harry se inclinó hacia delante y agregó en un susurro, para que solo Snape pudiera escucharlo, "y me gustaría verte intentarlo".
Snape se quedó sin habla. Cualquier otro estudiante habría conseguido la detención más cruel y humillante del resto del año. Pero con Harry, no había nada que Snape pudiera hacer, y tristemente para él, Harry lo sabía.
Harry se recostó y observó al profesor. Snape tenía el rostro rosado, sus ojos de ónix ardían de ira y parecía listo para respirar fuego. Los estudiantes contuvieron la respiración, esperando la poderosa explosión que desgarraría al chico. Pero todo lo que hizo fue girarse y alejarse de Harry, de vuelta al frente de la clase. Los estudiantes se quedaron boquiabiertos ante el profesor, obviamente desconcertados por su falta de gritos, maldiciones y en este caso, matanza al estudiante que se atrevió a insultarlo.
Al final quien pagó los platos rotos de la rabia de Snape fueron los estudiantes. Les gritó que comenzaran a practicar el hechizo y fueron severamente humillados si no podían hacerlo bien. Al final de la clase, casi todos estaban llorando, todos excepto Draco y Harry. Harry salió del aula sonriendo. Sabía que podía molestar a Snape sin cesar y no tener que preocuparse por las repercusiones. De todos los Mortífagos de su padre, Harry no confiaba en Severus Snape. Lord Voldemort siempre le aseguraba que era confiable y un valioso espía, pero Harry siempre había sentido que algo estaba mal con la lealtad de Snape.
"Bueno, al menos una cosa buena saldrá de quedarme en Hogwarts", pensó Harry para sí. 'Podré ver de qué lado están las verdaderas lealtades de Snape'.
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La cena era siempre la hora de la comida más agradable en Hogwarts. El desayuno era demasiado temprano para la mayoría de los estudiantes, que estaban demasiado adormecidos y con los ojos llorosos como para realmente comer algo. El almuerzo era apresurado, los estudiantes tomaban un bocado rápido antes de apresurarse a la biblioteca para terminar ensayos, o dirigirse a los terrenos para recolectar hierbas para la siguiente asignación de Pociones o Herbología. La cena era la única vez donde los estudiantes se tomaban su tiempo y disfrutaban de la comida, hablando entre ellos sobre las clases del día, o los últimos chismes y acontecimientos del mundo mágico. El tema de hoy era el mismo que había habido desde que comenzó semestre, el Príncipe Oscuro.
"Leí que los guardias de la prisión donde él es retenido tuvieron que hacer votos irrompibles", dijo Seamus, "Ni siquiera pueden decirles a sus familias que trabajan en la prisión donde se encuentra el Príncipe Oscuro".
Parvati negó con la cabeza.
"Debe ser tan difícil," dijo, "Saber un secreto tan enorme, que casi todos en el mundo mágico quieren saber, y no poder contárselo a nadie".
Dean resopló en su comida y le lanzó una mirada.
"Sí, morirías si no pudieras chismear!" bromeó.
"¡No son chismes!" defendió Parvati, ¡Es noticia!"
"Ojalá al menos hubieran mostrado una foto de él", murmuró Angelina, "Es molesto no saber quién es esta persona".
"¿Por qué?" preguntó Lee de repente. "¿Crees que podría habértelo encontrado en alguna parte?" se rio.
"Es posible", se defendió Angelina. "Es un mago, después de todo, todos nosotros podríamos haberlo visto", señaló la mesa de Gryffindor. "¿En el Callejón Diagon? ¿En un partido de Quidditch? ¿Tal vez incluso en Hogsmeade?" Miró al resto. "No saber su identidad lo hace un asunto más interesante del que hablar. Si el Ministro hubiera permitido que se publicara una foto, el Príncipe Oscuro ya sería una noticia vieja".
Sentados apenas a tres asientos de distancia, Ginny, Damien, Hermione y Ron se miraron entre sí. Angelina tenía razón, habían visto al Príncipe Oscuro, pero no estaba en el Callejón Diagon, Hogsmeade o en un partido, estaba justo aquí en Hogwarts.
"¿Sabes lo que leí el otro día?", comenzó a decir Colin en voz baja. "Leí en el periódico que hay una muy buena razón por la que nunca se publicó su foto" el resto se inclinó acercándose un poco a él, incluyendo Damien, Ginny, Hermione y Ron. Colin tragó nerviosamente. "Decían que el hijo de Quién-Tú-Sabes no era normal. Como si no se viera ... humano". Parvati y Lavender retrocedieron en sus asientos, dando pequeños gritos de horror. Colin continuó, pareciendo muy aterrado: "Según una fuente anónima, el Príncipe Oscuro no es completamente humano, es como un ... un demonio ... ¡algo híbrido ...!"
Damien miró a Colin con el ceño fruncido. No le gustaba la forma en que todos hablaban de Harry, incluso si no sabían que estaban hablando de Harry.
"Me lo puedo creer", dijo Lavender asintiendo con la cabeza. "Quiero decir, vamos, ¡Es el hijo de Quién-Tú-Sabes! ¡Por supuesto que no es humano o normal!" hizo una mueca, "Nació malvado, ¡probablemente se ve completamente horrible! ¡Un verdadero monstruo! ¡Con rasgos retorcidos y piel escamosa!"
"Sí, con los ojos rojos de su padre" añadió Parvati, estremeciéndose ante la mera mención de ellos.
"Maldición", murmuró Angelina, "¡Ahora quiero verlo aún más!"
Ginny puso los ojos en blanco, pero el comentario de Angelina la hizo reír. Miró a su alrededor, cuando las puertas se abrieron y otra gran afluencia de personas entró. Sus ojos captaron al chico de cabello desordenado, seguido por un hombre de cabello desordenado. Observó como James Potter dejaba a Harry justo cuando pasaban por el umbral de las puertas dirigiéndose hacia la mesa de los Aurores. Harry se dirigió a la mesa de Gryffindor. Ginny miró hacia otro lado, enfocándose en su plato en lugar de Harry. Pero ella era la única chica que no lo miraba. Unos pocos asientos más abajo, Parvati y Lavender soltaron emocionados chillidos al verlo.
"Oh, ahí está Harry!" Parvati advirtió innecesariamente a Lavender, quien ya se estaba pasando una mano por el pelo, arreglándolo.
Ambas chicas fruncieron los labios y batieron las pestañas cuando Harry pasó.
"¡Hola Harry!" corearon.
Harry las miró pero no respondió. Sus ojos brillaron con molestia mientras las pasaba, dirigiéndose a la parte más tranquila de la mesa. Pero por la forma en que las chicas reaccionaron pareciera como si le hubiera lanzado un beso a cada una. Se giraron entre sí, riendo y susurrando emocionadas.
"¡Oh, él es tan guapo!" soltó Lavender.
"Lo sé, él realmente es un espécimen!" Dijo Parvati, mirándolo fijamente mientras se sentaba y comenzaba a cenar.
Damien rió, muy divertido. Echó un vistazo a Parvati y Lavender, quienes hasta hace unos minutos murmuraban sobre lo monstruoso y feo que debía ser el Príncipe Oscuro y casi se enamoraron cuando Harry entró por las puertas.
"¿Damy?"
Damien levantó la vista y vio a su padre parado frente a él, sonriéndole con disculpa. "¿Podríamos hablar, por favor?"
Damien le frunció el ceño, seguía muy enojado con él por lo ocurrido esta tarde. Pero ante la expresión suplicante de su padre y el hecho de que todos sus amigos lo estaban mirando, asintió y se levantó. Por muy enojado que estuviera con él, no podría avergonzarlo al negarse delante de todos. Se levantó y James lo sacó del comedor, para que pudieran hablar en privado.
Ron, Hermione y Ginny vieron a Damien irse, pero su atención fue rápidamente devuelta a las chismosas chicas, riéndose detrás de sus manos y robando miradas anhelantes a Harry.
"Sabes, al principio tuve la impresión de que era un poco desagradable"dijo Katie, habiéndose unido a la conversación sobre Harry, "Pero luego me di cuenta que es simplemente tímido".
Hermione rodó los ojos y silenciosamente sacudió la cabeza hacia Ginny, quien estaba tratando de no reírse en voz alta.
"Lo sé, yo también lo pensé" dijo Angelina, "pero ya sabes, debe ser difícil para él. Ser el chico nuevo, comenzar la escuela en sexto año. No conoce a nadie, excepto a su hermano, por supuesto".
"Es tan tranquilo", dijo Katie con tristeza, como si estuviera hablando de un cachorro herido, "en realidad me rompe el corazón lo tímido que es".
Ron se acercó más a Ginny y susurró:
"Eso no es lo único que romperá si la oye".
Ginny estuvo de acuerdo en silencio.
"¡Es mi hombre ideal!" dijo Parvati a las otras chicas: "¡Es tan guapo, misterioso y sin mencionar lo valiente que es!"
"Lo sé, ¿lo viste con el profesor Snape?" Dijo Lavender con los ojos llenos de admiración. "¡Tengo una cantidad obscena de tareas para la Defensa Contra las Artes Oscuras, pero valió la pena!" sonrió "¡Ya era hora que alguien le bajara los humos a Snape!"
"¡Harry no solo le bajó los humos, sino que lo enterró!" rió Dean. "¡Nunca hubiera pensado que alguien pudiera vivir después de hablarle así a Snape!"
"¡Sin olvidar lo hermoso que es!" Dijo Parvati, todavía mirando a Harry soñadoramente. "Sus ojos son solo ... oh, ¡no creo haber visto a nadie con unos ojos así!"
Hermione no pudo evitarlo. Se inclinó hacia Parvati.
"¡Tiene los ojos de su madre!" espetó.
Parvati la miró pero la ignoró rápidamente.
"¡Lo juro, es tan hermoso, que podría llorar!" Declaró Lavender.
Ginny resopló.
"Oh, te hará llorar". murmuró sombriamente.
"¿Qué?" Espetó Lavender.
"Nada", contestó Ginny, sonriéndole, "solo estoy de acuerdo contigo".
Lavender levantó una ceja ante su tono burlón.
"¡Vamos, Ginny, no puedes negar que es guapo!"
Ginny miró a Harry, sentado en mitad de la mesa comiendo. Lo observó mientras se pasaba una mano por el cabello, los mechones oscuros más desordenados que nunca. Se giró para mirar a Lavender, abriendo la boca para decirle que no creía que fuera nada especial. Pero no se atrevió a decir las palabras, por mucho que lo intentara.
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Fuera del Gran Comedor, en un tranquilo pasillo justo a la derecha de la gran escalera, James estaba con Damien, casi escondido en un sombrío rincón.
"Siento lo de hoy". Dijo James
El ceño fruncido de Damien permaneció donde estaba.
"No soy con quien deberías disculparte", respondió con firmeza. "Yo no fui atacado por los Aurores y acusado de haber ..." miró a su padre, con el corazón otra vez dándole un vuelco en el pecho. "¿Cómo pudiste pensar que Harry me haría daño?" demando.
"No es tan descabellado, Damy" respondió James. "No, no quise decir eso, solo ..." respiró hondo y trató de averiguar cómo expresar sus palabras. "Sé que Harry no te hará daño". dijo, pacificando al chico enojado. "Pero estoy seguro de que puedes entender mi preocupación, viendo su pasado y lo que es capaz de hacer".
Damien se erizó un poco.
"¡Papá, no puedes seguir tratando a Harry como si fuera una bomba a punto de explotar!" dijo. "Si no demuestras confianza en Harry, ¿cómo puedes esperar que confíe en ti?"
James abrió la boca pero descubrió que no tenía nada que decir. Miró a su hijo de doce años, maravillándose de lo cálido que era su corazón y su amor. Confiaba ciegamente en Harry, sin más motivo que el hecho de ser su sangre. Pero James sabía que el mundo no funcionaba de esa manera. Harry podía abusar fácilmente de esta confianza y, por mucho que James quisiera, simplemente no podía confiar en Harry como Damien.
James puso ambas manos sobre los hombros de Damien, sonriéndole.
"No puedo decirte lo orgulloso que estoy de ti". dijo: "Me encanta que estés dispuesto a confiar en tu hermano, pero siempre debes tener en cuenta que Harry no es como los demás. La situación actual es que Harry está aquí en contra de su voluntad. Está frustrado y eso puede hacer una una persona arremeta. No quiero verte atrapado en medio de eso ".
Damien le devolvió la mirada a su padre.
"Si está frustrado, entonces tienes que arreglar eso, no solo aceptarlo" acusó.
"Estoy tratando Damy, realmente lo estoy" respondió James.
Damien sonrió, levantando la mano para acariciar la mano que su padre todavía tenía apoyada en su hombro.
"Entonces tendrás que esforzarte más".
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La cena casi había terminado y Harry se alegró por ello. La nota de Draco le dijo que se encontraría con él en el baño de chicos al final de la cena. Tan despreocupadamente como pudo, vigiló la mesa de Slytherin, esperando que Draco se levantara para irse. Él lo seguiría.
Un chico apareció de repente sentándose frente a Harry, bloqueando su vista de Draco. Por instinto, Harry lo miró, pensando momentáneamente que era Damien quien vino para molestarlo otra vez. Pero sus ojos se encontraron con un marrón en lugar de color avellana y la expresión de Harry cambió para mostrar sorpresa.
"¡Hey Harry!"
Harry se tomó un momento antes de contestar.
"Hola ... Neville".
Neville le sonrió a Harry.
"Tengo que reconocértelo", se rió entre dientes, sacudiendo la cabeza, "hoy tuviste a Snape. No creo que haya tenido una clase tan entretenida como la de hoy" dijo. "Todo el mundo está hablando de lo que le dijiste, está corriendo por toda la escuela."
Harry echó un vistazo para ver que la mayoría de la mesa de Gryffindor lo miraba. Algunos lo saludaban con la mano y otros levantaban sus pulgares con grandes sonrisas. Harry volvió a mirar a Neville.
"Puedo ver que Snape no es un profesor popular" musitó.
"¡Snape no es más que un imbécil!" Dijo Neville, haciendo una mueca. "Es tan desagradable como puede ser y solo Dios sabe por qué, pero por alguna razón no puede soportarme". Neville sonrió. "El sentimiento es mutuo pero aún así, fue él quien lo instigó".
Harry, no entendía en absoluto por qué Neville le estaba contando esto. Se inclinó hacia un lado, fingiendo cambiar su mochila de un lado al otro en el suelo y miró a la mesa de Slytherin, Draco todavía seguía allí. Harry se enderezó.
"Bien, bien, me alegro de que todos se hayan divertido" Harry intentó terminar la repentina conversación, pero Neville aún no había terminado.
"Me sorprende que no te sintieras intimidado por él." Dijo Neville. "La forma en que le diste la vuelta a la situación y dijiste no a su detención", se rió con alegría, "¡Eso fue épico! ¡Ahora todos lo harán!"
"Brillante." respondió Harry secamente.
Neville dejó de reír, sus ojos se fijaron en Harry, pero su expresión se mantuvo tan amistosa como siempre.
"Bueno, me voy a la biblioteca, ¡tengo que comenzar el ensayo de doce centímetros que nos dio ese murciélago grasiento!" le guiñó un ojo mientras se ponía de pie. Cuando Harry no respondió, Neville se movió incómodamente. "Escucha, Harry, mañana sábado, todos los chicos van al lago a jugar al pez volador. Es como una tradición de Gryffindor jugar los fines de semana. ¿Quieres venir?"
Harry apartó la mirada de él.
"No", respondió, "gracias". Añadió al final a regañadientes.
Neville se encogió de hombros.
"Está bien, tal vez el próximo fin de semana". dijo adiós y se fue, haciendo que Harry suspirara con alivio. Odiaba lo incómodo que se sentía con Neville, pero tampoco podía evitarlo. Levantó la vista para ver a Draco todavía en la mesa.
Tras unos momentos, Draco se levantó, encontrándose con los ojos de Harry por nada más que un segundo. Salió del Gran Comedor, con sus dos matones, Crabbe y Goyle siguiéndole. Harry esperó, contó hasta cincuenta en su cabeza. Esperó hasta que un flujo lento pero constante de estudiantes comenzó a salir, antes de levantarse y seguirlos.
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Harry se sorprendió de que James no hubiera salido corriendo detrás de él. No lo había visto en el Gran Comedor y, aunque la multitud de Aurores lo había observado mientras salía del comedor, nadie lo había seguido. Sabía que tenía muchos ojos alrededor de él, observando cada uno de sus movimientos, así que caminó tranquilamente por el pasillo, dirigiéndose a los baños de los chicos. Pasó junto al resto de estudiantes y abrió las puertas para entrar. Tan pronto entró vio a Crabbe y Goyle, a ambos lados de la puerta. Miraron a Harry uno de ellos, Harry estaba seguro de que era Goyle, hizo crujir sus nudillos amenazándolo. Harry levantó una ceja.
"¿En serio?" preguntó.
Antes de que el chico corpulento pudiera decir o tratar de hacer algo, la voz de Draco les gritó.
"¡Crabbe! ¡Goyle! ¡Vayan a ver por qué Nott está tardando tanto!"
Los chicos miraron a Harry, pero pasaron junto a él para hacer lo que Draco les había pedido.
Harry puso los ojos en blanco enojado y se adentró más en el baño. Vio a Draco parado en el lavabo, lavándose las manos. Estaba solo, los urinarios detrás de él estaban vacíos. Se acercó y se unió a él, abriendo el grifo de al lado.
"¿No pudiste encontrar un lugar peor?" le siseo.
Draco se rió entre dientes.
"¿Qué hay de malo con este lugar?" preguntó.
"¡Cualquiera puede entrar!" señaló Harry.
"A esta hora de la noche, todo el mundo tiende a usar los baños de sus dormitorios" señaló Draco. "Además, estarán entretenidos en el Gran Comedor".
Harry no sabía lo que eso significaba y tampoco le importaba. Metió la mano en el bolsillo de Draco y sacó la varita. La suya propia era demasiado básica para poder hacer lo que necesitaba. Erigió muros de silencio alrededor de ambos, para que no pudieran ser escuchados. Guardó la varita de Draco en su bolsillo, haciendo que riera.
"¿Asi que?" Pregunto Harry, con una mirada desesperada en los ojos. "¿Que dijo?"
Draco sonrió y volvió a enjabonarse las manos.
"Recibí un mensaje de mi padre, dijo que tu mensaje fue transmitido al maestro y está de acuerdo en que debes permanecer en Hogwarts hasta que puedan trabajar en las salas y derribarlas".
Harry se sintió aliviado y un poco desconsolado.
"¿Estuvo de acuerdo así de fácil?" preguntó.
Draco se volvió para sonreírle.
"¿Te sentirías mejor si te dijera que estaba de un elevado humor y quiso venir de inmediato, destrozando Hogwarts para encontrarte?" preguntó.
"Un poco." Harry respondió.
Draco se rió de nuevo.
"Bueno, casi". dijo, haciendo que Harry lo mirara. "Padre dijo que Lord Voldemort no estaba en absoluto feliz por esperar meses para llegar a ti. Pero sabe que si viene sin preparación, fracasará y posiblemente te perderá".
"¿Perderme?" Pregunto Harry con el ceño fruncido.
"El Maestro teme que si otra misión de rescate es frustrada, el idiota de Fudge podría ... ya sabes ... destruirte" Draco no lo miró a los ojos concentrándose en lavarse las manos.
No quería admitir, ni siquiera para sí mismo, cómo sería eso. Era el mejor amigo de Harry desde que tenían seis años. Si de repente lo perdiera ...
"¿Cuánto tiempo cree que tendré que estar aquí?" Preguntó Harry, sacando a Draco de sus silenciosas reflexiones.
"Padre dijo que tardarían tres a cuatro meses en trabajar las salas del tercer anillo, sea lo que sea que signifique eso". Miró a Harry y vio por su expresión que sabía a lo que se refería. "Dijo que se comunicaría cuanto se acerque del momento".
Harry asintió con la cabeza y cerró el grifo secándose las manos, antes de alzarla para pellizcarse el puente de la nariz, suspirando profundamente.
Draco también cerró el grifo y se secó las manos, con sus ojos grises fijos en Harry todo el tiempo.
"¿Algo anda mal?" preguntó.
Harry agitó una mano.
"Nada, no es nada". Hizo una pausa antes de sacudir la cabeza con desdén. "Cuatro meses más de esta porquería" suspiró. "Perderé mi cabeza antes de eso".
Draco entendió, pero no supo qué decir para hacerlo sentir mejor. Puso una sonrisa en el rostro y lo golpeó suavemente en el brazo, llamando su atención de inmediato.
"Mira el lado positivo, podrás divertirte molestando a Snape" Rió. "Cuatro meses degradándolo en cada lección y Snape se suicidará".
La expresión de Harry cambió y permitió que media sonrisa tirara de sus labios.
"Supongo que es algo por lo que esperar" bromeo. Volvió a mirar hacia la puerta, sorprendido de que nadie hubiera entrado al baño en todo el tiempo. "Tus dos idiotas están tardando" dijo.
Draco sonrió.
"Espero que sí, pegué a Nott a su silla para que Crabbe y Goyle estuvieran retenidos".
Harry sonrió, sacudiendo la cabeza con diversión.
"Necesitamos una mejor manera de comunicarnos. No quiero que nadie descubra que nos conocemos".
Draco asintió.
"Ya pensaré en algo" dijo.
Harry asintió y se giró para irse, pero la voz de Draco lo detuvo.
"Harry, ¿qué es lo que pasa con Longbottom?" preguntó. "Lo vi hablando contigo".
La expresión de Harry al instante se oscureció.
"Dumbledore", gruñó enojado, "me puso en el mismo dormitorio que Longbottom".
Los ojos de Draco se abrieron con sorpresa.
"Tal vez Dumbledore no sabe que fuiste quien-"
"Él lo sabe," Harry lo interrumpió. Draco se calló, aturdido por lo cruel y manipulador que podía ser el director. Harry sacudió la cabeza con ira, sus ojos ardían mientras se fijaban los de Draco. "¡Voy a hacerle pagar!" prometió Harry en voz baja. "Lo juro, le haré pagar por intentar jugar juegos mentales conmigo. ¡Dumbledore se arrepentirá de haberme puesto en Gryffindor!"
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Damien decidió no volver al Gran Comedor después de su conversación con su padre. De todos modos, ya había terminado de comer cuando su padre vino pidiendo hablar con él. Entonces, cuando terminó, decidió regresar a la sala común. Comenzó a subir la gran escalera cuando Dennis vino corriendo detrás de él.
"¡Damien! ¡Tienes que ver esto!" Le hizo una seña para que regresara al Gran Comedor.
Al ver la alegría del chico, Damien lo siguió, con curiosidad por ver qué estaba pasando. Al entrar en el comedor, vio que la mayoría de los estudiantes estaban reunidos alrededor de la mesa de Slytherin aullando a carcajadas. Luchando por abrirse paso entre la multitud, Damien llegó al frente y vio de qué se trataba todo esto.
Theodore Nott estaba sentado en la silla, con el rostro rosado, nervioso y gotas de sudor en la frente. Aparentemente trataba de levantarse de la silla pero no podía. En ambos lados, estaban Crabbe y Goyle, con la misma cara rosada intentando ayudar a su compañero Slytherin sin mucho éxito. Se rascaron la cabeza, sosteniendo sus varitas pero claramente sin tener ni idea de cómo usarla. El resto de Slytherin se reía alegremente de la miseria de su compañero de casa. Parecía que para los Slytherins no importaba que estuviera en problemas, no ayudarían ni a uno de los suyos.
Damien vio al profesor Snape venir deslizándose, sacando a los estudiantes del camino. Él era el jefe de la Casa Slytherin, después de todo, acudiría en ayuda de cualquier Slytherin. Damien se dio la vuelta para irse sin querer escuchar a Snape gritarle a todos.
Damien salió del Gran Comedor, pero en lugar de subir las escaleras, decidió usar el baño primero. Se dirigió en esa dirección, tratando de olvidar lo que había sucedió allí más temprano. Sacudió la cabeza cuando la imagen mental cobró vida en su cabeza, como el Auror Moody empujó a su hermano contra la pared y lo golpeó tan violentamente que su cabeza giró hacia un lado. Como Harry se limpió la sangre de la boca. Damien se obligó a no pensar en ello. Siempre había pensado que los Aurores eran los buenos, ya que su padre y su padrino también eran Aurores. La Orden era aún mejor, pero después de hoy, viendo cómo trataban a Harry cuando ni siquiera había hecho nada, Damien se sentía muy enojado.
Casi había llegado al baño cuando la puerta se abrió y Harry salió. Damien se detuvo ante la vista. No había hablado con Harry desde el incidente de esta tarde. Sonrió al ver a su recientemente descubierto hermano, y estuvo a punto de correr hacia él cuando notó que la puerta del baño se abría de nuevo y Draco Malfoy salía. Damien hizo una pausa, mirando como ambos chicos se alejaban sin decirse ni una palabra, pero justo cuando Draco doblaba la esquina, miró a Harry, solo una rápida mirada antes de irse.
Damien se giró para ver a Harry dirigiéndose hacia la gran escalera. Corrió tras él para ponerse al día.
"¡Harry!"
Harry se giró para ver a Damien siguiéndolo.
"¿Qué quieres?" pregunto cansadamente
Damien lo alcanzó y comenzó a caminar a su lado.
"¿Dónde estabas?" preguntó.
"¿Donde podría estar?" Preguntó nuevamente. "Atrapado en el infierno. ¿Por qué?"
Aunque Damien no dijo nada su mente trabajaba furiosamente. Podría ser solo una coincidencia, el que Harry y Draco salieran de un baño uno detrás del otro, no significaba que estuvieran hablando o se conocieran, ¿verdad? Sin embargo encontraba extraño que la mayoría de los estudiantes estuvieran en el Gran Comedor, distraídos por un Nott atrapado, mientras que en ese mismo momento Harry y Draco estuvieran en el baño. Sirius siempre dejaba escapar en su presencia que sabía con cada fibra de su ser que Lucius Malfoy era un Mortífago. Entonces, ¿podría ser que Draco y Harry se conocieran, ya que el padre de Draco conocía a Harry personalmente?
Damien decidió que necesitaba preguntarle directamente a Harry.
"Harry, yo-" comenzó.
"¡Señor Potter!"
Tanto Harry como Damien se detuvieron al oír el grito. Se giraron para ver a tres Aurores, Sturgis, Kingsley y Moody dirigiéndose hacia ellos. Harry se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
"¡Solo un minuto!" gritaron cuando se apresuraron detrás de Harry parándose frente a él, bloqueándolo. "Necesitamos tu varita"dijo Sturgis.
"¿Para qué?" Harry pregunto molesto.
"Por el ardid que hiciste antes" gruñó Moody. "Necesitamos verificarla para asegurarnos de que no la usaste con nadie" asintió en dirección a Damien.
La boca de Damien se abrió en shock.
"¡Qué! ¿Qué te pasa?" exclamó. "¡No pasó nada!" declaró nuevamente.
"Eso podría ser lo que recuerdas" le dijo Moody. Su mirada desigual perforó a Harry. "Podría haberte lastimado y luego haberte borrado los recuerdos".
"No es una mala idea," gruñó Harry. "El único problema es que esta pobre varita que me diste, ¡no puede manejar nada tan simple como eso!"
Moody se burló de él.
"Lo veremos por nosotros mismos, ¿no?"
Alcanzó la túnica de Harry, para sacar su varita. La mano de Harry se disparó, agarrando su muñeca.
"No!"siseó.
Moody no reaccionó, pero Sturgis y Kingsley se acercaron a Harry, con varitas en sus manos. Un flujo constante de estudiantes salieron del comedor esparciéndose por el pasillo. En cuestión de minutos, pasarían por delante de Harry y los Aurores.
"Sólo entrégala, Harry" aplacó Kingsley. "La recuperarás mañana".
Los ojos de Harry se quedaron fijos en Moody.
"¡Debes haber tomado mi silencio como signo de debilidad!" le escupió a Moody. "Pero déjame asegurarte que soy muchas cosas, ¡pero débil no es una de ellas!" Lentamente soltó la mano de Moody y sacó la varita. Se la tiró a Kingsley. "Toma, adelante"
Con una última mirada fulminante a Moody, Harry se dio la vuelta y se alejó, dejando a los tres Aurores con su varita. Damien le lanzó una mirada desagradable a Moody antes de apresurarse a buscar a su hermano mayor.
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"¡No puedo creer que te quitaran la varita!" murmuró Damien mientras caminaba junto a Harry hacia el séptimo piso.
"No es mi varita" respondió Harry, seguía tan enojado que sus dientes se apretaron alrededor de sus palabras. "¡Me quitaron mi varita hace un mes!"
Damien no dijo nada. No podía soportar la idea de que alguien le quitara su varita. Su madre había amenazado con confiscarle la varita si hacía alguna broma, pero ella nunca lo hizo. Era demasiado doloroso para cualquier bruja o mago quitarle la varita. Damien sintió una ráfaga de simpatía por Harry.
Llegaron al retrato y Damien dio la contraseña. Se abrió y ambos chicos subieron. Damien vio que los únicos que aún quedaban en la sala común eran sus amigos, Ron, Hermione y Ginny. El resto aparentemente se había ido a la cama. Eso era inusual, ya que los viernes por la noche, la mayoría se quedaba despierto hasta la medianoche.
"¿Donde está todo el mundo?" Preguntó Damien.
"Esta noche Fred y George están armando un espectáculo" respondió Ron. "Explosión de fuegos artificiales. Todos han ido a la torre de astronomía para verlo".
Damien asintió, recordó que Fred se lo había contado ayer. Se giró para ver como Harry se dirigía hacia las escaleras, para subir a los dormitorios. Damien lo siguió.
Harry entró en su dormitorio, contento de verlo vacío por primera vez. Comenzó a quitarse la túnica y la corbata de la escuela, tirándola sobre la cama con molestia. No podía librarse de la ira que tenía con Moody.
"¿Harry?"
Harry se giró para ver a Damien.
"¿No puedes dejarme solo?" espetó.
"Quería preguntarte algo." comenzó Damien. "¿Conoces a Draco Malfoy?"
Harry se detuvo, solo por un momento antes de seguir cambiándose de ropa.
"No." respondió.
"Los vi a los dos salir del baño de chicos" Dijo Damien.
"¿Y?" Preguntó Harry, desabotonándose la camisa.
"Entonces, pensé que tal vez ambos estaban en el baño, hablando". Dijo Damien.
Detrás de él, llegó Ron, Ginny y Hermione lo siguieron. Estaba claro por sus expresiones de que llegaron para ver de qué estaba hablando, preocupados por su amigo.
"¡No veo cómo lo que haga es asunto tuyo!" espetó Harry.
"Estabas hablando con él." Damien se dio cuenta. "¿Qué estabas haciendo hablando con Malfoy, no eres su amigo, verdad?"
Harry se detuvo y miró fijamente a Damien.
"No no lo soy." dijo, luego frunció el labio y preguntó: "¿Y qué si lo fuera? Si puedes ser amigo de alguien como ella, entonces no veo por qué no puedo ser amigo de Malfoy". Harry hizo un gesto con la cabeza hacia Hermione.
Damien no sabía que Hermione estaba detrás de él hasta que Harry la señaló. Se giró para ver a Ron, Hermione y Ginny, todos parecían conmocionados y disgustados.
"¿Qué quieres decir con eso?" Preguntó Ron, dando un paso hacia Harry. "¡Hermione vale diez veces más que tú y Malfoy juntos! ¡Eres tan ridículo! No tienes derecho a hablarnos como si fuéramos inferiores a ti!"
"Pero tú eres inferior", respondió Harry, "especialmente a mí".
Ron balbuceó con indignación. Damien quedó atrapado entre el fuego cruzado de su hermano y su mejor amigo. Se giró hacia Ron justo cuando Hermione entró en la habitación poniéndole una mano en el hombro.
"Ronald, no lo hagas. No vale la pena" miró a Harry. "¡El no vale la pena!"
Los ojos de Harry se estrecharon, su ira que ya burbujeaba furiosamente debajo de la superficie de su paciencia, amenazaba con desbordarse.
"¿No valgo la pena?" Repitió. "¡Así que ahora tendré que aprender mi valor de una sucia sangre sucia como tú!" le siseó.
El efecto fue instantáneo. Los cuatro adolescentes parecieron haber sido golpeados con un hechizo. Ron, habiendo llegado a su punto de ruptura con Harry, tomó su varita y lo apuntó.
Damien le gritó a Ron.
"¡Ron, no! ¡Él no tiene varita! ¡Ron no la tiene! ..."
Se lanzó hacia él, para detenerlo, pero Ron ya había reaccionado.
"Incarto!" gritó Ron y una luz amarilla salió volando de su varita, dirigiéndose directamente hacia Harry.
Harry se apartó del camino tan rápido que parecía simplemente haber desaparecido y aparecido frente a Ron. Con una mano, agarró la mano de Ron armada con la varita, y su otra mano se cerró en un puño. Harry lanzó un puñetazo a la cara de Ron, quien echó la cabeza hacia atrás y un chasquido muy audible hizo eco en la habitación. Ron aulló por el dolor de su nariz rompiéndose. Su mano libre se alzó de inmediato tratando de detener el flujo de sangre de su nariz rota. En un fluido movimiento, Harry rompió la muñeca de Ron. El fuerte crujido hizo que Damien, Ginny y Hermione gritaran de horror. Ron gritó de agonía y su varita cayó al suelo. Harry agarró la parte delantera de la túnica de Ron acercándolo.
"¡Nunca pienses en atacarme, Weasley! ¡Puedo romperte el cuello con la misma facilidad!" le siseó.
Lo soltó y Ron cayó al suelo.
Ginny y Hermione inmediatamente estuvieron al lado de Ron. Lo ayudaron a ponerse de pie antes de salir corriendo del dormitorio y dirigirse al hospital. Ginny se giró para lanzarle una mirada llena de odio antes de ir con su hermano herido. Damien se quedó inmóvil, con los ojos sobre Harry. Sin decir ni una sola palabra, se volvió y siguió a sus amigos.
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No se ustedes pero a mi siempre me ha encantado esta escena, sobre todo para hacerle abrir los ojos a Damien. No solo con Harry, si no con la Orden y Aurores, que aqui no hay ni buenos ni malos, y nada se diferencian de los Mortifagos. Me gustó, porque es el unico por ahora que ve la injusticia que se comete con Harry, porque los Potter con su blablabla "Lo hacemos por su bien" lo dejan pasar. Por mucho que los Potter quieran decorar y endulzar la situacion Harry es prisionero, con todas sus restricciones, por mucho que digan que Harry es su hijo, y que lo quieren, y que confian, el es el Principe Oscuro.
Pero Damien tiene 13 años y cree que todo es color de rosa, que Harry es su hermano y llegado el momento seran una familia feliz. Pero se olvida de un pequeñisimo detalle, que Harry es el Principie Oscuro, que su verdadera familia y hogar es Voldemort y los Mortifagos, y la gran lista de crímenes y asesinatos que Harry lleva a cuestas. Se olvida de que este chico es peligroso. Durante este tiempo Harry se ha estado conteniendo porque esta en una escuela y ya sabemos su norma de no herir a inocentes pero su paciencia tiene un limite, no nos olvidemos de la situación de Harry desde su perspectiva; lejos de su casa, de su familia, prisionero de Dumbledore, maltratado por Aurores y lo que lleva peor es que los Potter y demases actuen como que lo hacen por su bien, como si fueran los buenos chicos cuando cuanto mas ha sufrido Harry ha sido en sus manos estos meses. Y Draco es su unico amigo. Me jode los prejuicios a estas alturas, ¿Por que Harry no puede ser su amigo? Igual Harry juzgando a Hermione por su sangre por supuesto. Pero lo dicho la mente de un chico de 13 años se divide en buenos y malos, no hay grises.
Por cierto no soporto las miradas de odio de Ginny, incluso despues de destrozar a su hermano es como si pidiera"¿Quieres mas?" Mas le vale que se guarde su odio para si. Que hasta este capitulo no le hizo nada, si lo odia que no le diriga la mirada y se acabo.
