Cap.13 DISCULPAS Y CENA.
Al atardecer, sólo había pellizcado mi comida, no me apetecía comer, al recordar una y otra vez sus palabras, me había sentado de espaldas a una roca y aunque la marea había subido, estaba lo suficientemente alejada como para mojarme.
Miré el sol ocultándose dando un espectáculo fabuloso, las pocas nubes se pintaban de diversos colores, desde el rosa pálido hasta el azul oscuro conforme fue oscureciendo. Y el cielo se confundía con el mar, mientras el sol daba los últimos rayos de luz, me preparé para dormir, no quería otra cosa que evadir la situación que estaba viviendo. Así que me hice ovillo y me puse el saco a manera de sabana. El calor era asfixiante, pero no me apetecía mirar nada, quería sumirme pronto en la inconsciencia y poder escapar mentalmente.
Después de un rato donde por fin pude dormitar, mis sueños me llevaban de un lugar a otro con rapidez, sin poder definir algo concreto. La fogata debía estar apagada, tenia rato que me había dormido y no había puestos más leños.
-¡Rayos! Tengo que poner más…-Me había levantado de golpe y para mi sorpresa el fuego crepitaba alegremente entre los maderos secos, a mi lado había un ramo de preciosas orquídeas y otras flores exóticas en un coco a manera de florero. Mi rostro reflejó mi perplejidad cuando al voltear hacia el otro lado vi a Edward Cullen sentado mirándome con dulzura y preocupación, estaba junto a los pescados.
-Espero te gusten las flores-me dijo en un susurro perfectamente audible y me sentí mal. Volví hosca el rostro.
-Sigues molesta conmigo, verdad-era una afirmación y si, lo estaba. Él se acercó a mi, sigiloso como un gato y cuando escuche su voz en mi oído casi brinco del susto.
-Perdóname por favor... ¿Habrá alguna manera de que me perdones?-¡Cielos! Era tan persuasivo que realmente derretía su voz suplicante. Sin embargo recordaba perfectamente sus palabras.
-No creo que haya necesidad de hablar Sr. Cullen, además no tiene porqué molestarse, sólo soy la asistente, nadie importante.
Él me miró con gesto incrédulo y vi la ira reflejada en sus hermosos ojos verdes. Sin embargo se recompuso.
-Ah ¿ahora soy el Sr. Cullen y me hablas de usted?-Me miró a los ojos fijamente esperando mi respuesta.
-¿Cómo hacer que me perdones?-se llevó la mano a la barbilla en un gesto pensativo que me dejó intrigada, pero lo oculté.
-Bien, que te parece si empezamos de cero. Sin nada más aparte de nosotros dos. Nadie más. Además estamos solos en esta isla y no sabemos cuanto tiempo estemos, que te parece si me presento:
-Buenas tardes Hermosa señorita mi nombre es Edward Cullen, a sus encantadores pies.-Me tomó la mano y la besó, lo que hizo que me quedara primero perpleja y luego asomó una sonrisa. ¡Tramposo!
-Yo soy Isabella Swan-Él me dedicó una radiante sonrisa que hizo que me temblaran las piernas a pesar de estar sentada.
-Bien Bella, ¿puedo decirte Bella?-asentí tontamente.- ¿Puedo invitarte a cenar?-Nuevamente asentí divertida, porque lo gracioso era que yo había hecho la fogata y yo había cocinado, pero él traía el agua y las flores y me convenció. Y platicamos hasta el amanecer.
ESPERO QUE LES GUSTE LA SORP´RESA,
BESOS
GRACIAS A: maite por comentar hermosa,
