Las calles más céntricas de la ciudad estaban iluminadas por altas farolas y por las múltiples tiendas y demás establecimientos que aún permanecían abiertos a aquellas horas; eran calles de un tamaño medio, muchas de ellas peatonales y todas ellas eran de piedra, que al igual que las casas antiguas conformaban un paisaje pintoresco; todo ello unido al lejano ruido que llegaba desde el mar daba una impresión idílica.

La verdad es que era una ciudad que mejoraba con los años y que traía a Katniss unos bellísimos recuerdos, sobre todo viendo a un grupo de niños y niñas que juegan cerca de la fuente que se puede ver desde su habitación.

Parecía que aquella calurosa noche todo el mundo había decidido salir a la calle, porque mirase donde mirase la joven podía ver desde familias cenando en los bares hasta unas cuantas parejas paseando cogidas de la mano.

Este hecho le hizo pensar en lo que estaba haciendo ella misma, ¿aquello era una cita?, ¿parecerían ellos dos una pareja como tantas otras?

Katniss se dedicó a echar un fugaz vistazo a ellos dos, iban muy juntos, pero no tan pegados como las demás parejas y tampoco se cogían de la mano; este hecho le llevaba a pensar que tal vez ella también quería que Peeta le cogiera de la mano.

Qué narices, ella deseaba que la cogiera de la mano, pero sabiendo que Peeta no lo haría decidió hacerlo ella misma. Acercó muy despacio su mano izquierda a la mano derecha del muchacho, quien dio un pequeño respingo de sorpresa al notar los suaves dedos de la joven en su mano.

Los dos chicos irradiaban alegría en sus caras rojas, aunque esa alegría era producida por el simple hecho de ir de la mano.

Tomaron una calle un poco más estrecha que separaba la plaza principal de la ciudad de las casas más antiguas, al final de esta, y con una encantadora entrada de madera y piedra estaba la entrada del restaurante que Katniss reconoció al instante.

Su reacción enterneció a Peeta quien pudo ver los ojos de la chica brillar de emoción al reconocer el establecimiento.

-¿Te gustaría cenar esta noche aquí conmigo?- Preguntó aún sabiendo la respuesta.

-Por supuesto que quiero cenar aquí Peeta.-

Después de esto los dos entraron siendo recibidos por un señor trajeado quien al ver que eran una pareja los condujo hacia una zona al fondo del local, donde se abrían unos grandes ventanales que estaban abiertos y desde los que se podía ver la gran altura que había, pues el restaurante se encontraba justo en una especie de barranco, un poco más abajo se encontraban algunas casas y tras estas el extenso mar, el cual se podía apreciar perfectamente desde la mesa en la que ambos jóvenes estaban sentados.

-Este lugar tiene unas vistas preciosas, pero como supiste.- Katniss no lograba entender como le había llevado a aquel lugar sin nisiquiera haberlo mencionado.

-Mi tío me comentó que siempre habías querido venir, así que pensé en hacer tu sueño realidad.

-Pues sí, siempre quise venir, y me alegra haberlo hecho contigo.

Y de repente el mundo desapareció para ambos, estaban tan sumergidos en la mirada del otro que solo se rompió la magia momentáneamente cuando el camarero se les acercaba a tomar nota de sus pedidos.

Hablaron durante toda la cena, de su infancia, de sus recuerdos más bonitos, también de los más feos, de todo lo que dos personas pueden hablar cuando desean conocerse; Katniss jamás se había sentido tan bien con un chico, nunca había sentido la necesidad de hacer caso a las mariposas de su estómago, quienes le instaban a cometer locuras con Peeta; y es que todo en el chico de pelo rubio le llamaba la atención.

El joven tampoco se quedaba atrás en cuanto a pensamientos sobre la chica, el sentía la atracción y a cada momento podía sentirla aún más fuerte.

-Peeta, tengo una curiosidad, pero no sé si debiera preguntar.- Katniss llevaba días queriendo saber la verdad pero tampoco quería estropear la buena atmósfera que se había instalado entre ambos.

-Pregunta lo que quieras Kat, después de todo ambos queremos información.

Era cierto, pues los dos habían hecho un montón de preguntas al otro. Con esta contestación del chico ella decidió preguntar:

-¿Por qué eras un capullo compulsivo cuando te conocí?, no me mal interpretes pero me dieron ganas de pegarte en aquel momento.

La pregunta en si era incomoda y delicada y la manera tan delicada y ligera de Katniss de hacérsela hizo que el chico se quedara momentáneamente sin palabras, aunque consiguió recomponerse un poco para contestar.

-Verás Katniss, es una historia larga…

- Tengo toda la noche para escucharla.- L joven dijo esto colocando su mano izquierda bajo su mentón y llevándose con la otra mano su copa de vino hacia sus labios ligeramente pintados.

- Puff, a ver, hará unos cuatro o cinco años conocí a una chica guapísima e impresionante y no solo lo digo en el plano físico, era muy inteligente y carismática; ambos estábamos estudiando para las pruebas de acceso a la universidad aunque íbamos a escuelas diferentes pero coincidíamos en la misma biblioteca.

Katniss escuchaba con atención, pues podía apreciar una pequeña incomodidad creciendo en el chico.

-Como sabes soy de Londres, y allí se encuentra una biblioteca gigantesca que permanece siempre abierta, yo solía ir siempre con mi mejor amigo, que casualmente es de esta ciudad, el estaba allí por un intercambio de estudiantes, así que nos juntábamos con gente de muchos lugares. Un día fui solo, mi amigo estaba fatal del estómago y encima llovía, así que nadie quería salir de casa…

- Pero como tú eres tan responsable decidiste ir a estudiar.- Comentó la joven con una pequeña sonrisa.

Aquello hizo que Peeta terminara de decidirse a contarlo todo.

-Cuando entre en la biblioteca escuche una chica que gritaba desde la calle para que le mantuviera la puerta abierta, no llevaba paraguas por lo que tenía el abrigo totalmente calado; esa fue la primera vez que la vi, me impresiono todo de ella así que fui todo lo caballeroso que pude con ella y le ayude con sus libros hasta la mesa donde se solía quedar ella.

-Después yo me fui al lugar donde siempre me quedaba y empecé a estudiar, no me la podía sacar de la cabeza; al rato cuando estaba buscando un libro entre las grandes estanterías me la volví a encontrar, fue todo muy idílico, ¿sabes? Hablamos durante toda la tarde, me contó que quería estudiar lo mismo que yo e incluso viajar a mis lugares favoritos, fue increíble.

-Después de eso nos vimos todos los días, a principio era solo para estudiar, hasta que fue a más, y nos hicimos novios. Ambos entramos en la misma universidad y todo fue pasando muy rápido, la vida era perfecta y maravillosa para mi, ella era mi luz y mi calor, lo sé, es todo muy cursi, pero es la verdad.

La joven solo le escuchaba pero sentía en su interior algo que le apretaba el corazón, el simple hecho de ver como Peeta le hablaba de aquella chica hacia que se sintiera mal.

El chico siguió hablando:

-Todo era maravilloso hasta que la pille con un amigo que teníamos en común, estando los dos en mi cama; lo peor de todo era saber que todos mis amigos lo sabían a excepción de Finnick a quien dejaron de lado, pues sabían que me lo contarían; era la risa de la universidad pero lo peor de todo es que me habían roto el corazón en tantos pedazos que no era capaz de nada. Fin me ayudo a mudarme a su apartamento incluso me metía a la ducha de vez en cuando por que yo no era capaz de hacer eso ni yo solo.

Katniss estaba consternada, lo que le acababan de contar era muy fuerte y podía sentir como le carcomía la rabia por todo lo que había pasado el chico.

-¿Qué hiciste después de eso?

-Terminé como pude la universidad, Finnick volvió aquí y yo me fui a casa, era lo mismo todos los días, lo único que me animaba era irme de allí, y tuve la oportunidad cuando la tía Effie vino a visitarnos; así que aquí estoy.

-Esta es mi historia Katniss, después de aquello decidí cerrar mi corazón y ser el peor hombre del mundo.

-Conmigo no lo eres.- Puntualizó la chica.

-Porque contigo todo es diferente.

-¿Cómo que diferente Peeta?

-Pues, que creo que me he enamorado de ti Katniss.

Muy buenas gente! Lo sé, no ay perdón para dejar de escribir, pero por una serie de cosas que han ido pasando en mi vida he perdido las ganas de escribir aunque es una de las cosas que mas adoro de mi vida; intentaré terminar al menos esta historia, se lo horrible que es el leer algo que te gusta y que te dejen a medias asi que si quieren decirme algo mandenme un comentario, por que se los agradeceré infinitamente, muchísimos beso y abrazos de oso y que pasen unas buenas fiestas y que comiencen bien el 2017!