El sol se filtraba por la gran ventana del estudio, la mañana era tranquila como de costumbre, pero no todo podía permanecer de igual forma durante mucho tiempo.
Se escucharon levemente unos golpes en la puerta, alguien estaba llamando para entrar y en consecuencia entraron.
-Quería verme Tía Abuela?
La señora con su impasible mirada, asintió y señaló el asiento que se encontraba en frente de su escritorio. El silencio perduro por unos momentos hasta que la Tía Abuela habló.
-Por generaciones la familia de los Ardley, ha sido respetada por nuestra clase social y también de inferiores; nuestra familia ha trabajado duro para ganarse ese respeto y las riquezas que poseemos, son fruto de nuestro esfuerzo. Debido a eso, los descendientes de nuestra familia han tenido la obligación de engrandecer nuestro honor; con la muerte de mi hermano y de su esposa, el mandato quedó en manos de su hija mayor.
-Comprendo.
-Con su lamentable muerte, el poder pasó al segundo hijo del matrimonio.
-Quiere decir a…
-Sí. El poder pasó a Albert William Ardley.
-Entiendo- Claro que entendía, ahora todo tenía sentido. Si el plan funcionaba todo el dinero de los Ardley quedaría en sus manos…
-Como era muy joven, yo tomé el mando hasta que él cumpliera la edad para asumir todas las responsabilidades; ahora que él ha regresado y va a sentar cabeza como el patriarca de la familia.- Aunque en eso la Tía Abuela todavía no estaba de acuerdo, la señorita Aurora todavía no la tenía convencida del todo, en ese momento se le ocurrían varios insultos que una dama no debe pronunciar en público, aunque quería, debía recordar sus modales en todo momento…
-Y por lo tanto eso convierte a Candy como...
-…como la heredera de los Ardley!- dijo con asombro, aunque eso ya lo sabía pero escucharlo de la Tía Abuela, sí que impresionaba.
La Tía Abuela puso cara de disgustada, una de las cosas que no le gustaban era que la interrumpieran.
Lo entendió al instante y dijo: -Perdone, no volverá a ocurrir.
-Eso espero- mencionó con tono duro y prosiguió: -Como decía, eso convierte a Candy en la heredera legítima de los Ardley. Una vez que William muera, ella poseerá todo lo que vez aquí.
Instintivamente apretó los puños, provocando que arrugara su falda, tenía muchos celos de que una huérfana como Candy sea la heredera de tal fortuna…
-Y como toda Ardley debe brindarnos honor, hacer que nuestra familia se enorgullezca de que sea un miembro. Así que, como mujer y miembro de los Ardley debe poner el ejemplo de ser una persona feliz y vivir como nuestra tradición lo designa.
Asintió, eso quería decir que…
-Así que como matriarca de la familia, yo Elroy Ardley concedo mi aprobación para que Neil Leagan despose a Candy White Ardley.-
-Tía Abuela! Eso es maravilloso!- su plan dio el resultado esperado, la fortuna de los Ardley estaba asegurada.
-Quiero ver a Neil al mediodía aquí mismo, tengo que comentarle la noticia y decirle el protocolo de la familia.- dijo
-Sí, como usted diga Tía Abuela- asintió y se retiró.
*/*/*/*
-Y cuánto tiempo te quedaras?- dijo mientras caminaban por el patio, eran principios de abril y las flores adornaban el jardín, mientras el aire jugaba con ellas y a la vez con su melena dorada.
-Unas semanas más y luego tengo que volver a Inglaterra, Candy.
-Ya veo.
Siguieron caminando, desde el baile, habían quedado conectados; pero tanto como Terry y Candy sabían que los cuentos felices no existen…
-Candy yo…
-Dime Terry, que ocurre?-los ojos esmeraldas cautivaron al duque, sintió una conexión muy profunda y al instante sintió arrepentimiento por lo que iba a decir.
-Dime eres feliz?
La melodiosa voz de la dama lleno de alegría los oídos del caballero, pero por dentro un temor estaba creciendo, de nuevo.
-Sí, mucho. Tú Terry, eres feliz?- pregunto con cierto brillo en sus ojos, ella sabía lo que estaba diciendo, pero era necesario.
-Sí Candy, lo soy.- dijo, pero su voz no reflejo el significado de las palabras y Candy notó eso.
-Terry… yo…
-No Candy, no digas nada. Yo solo… yo solo aún me encuentro un poco perdido, pero no es de preocuparse, prometí algo hace tiempo y un caballero siempre cumple su promesa- terminó y dicho esto acaricio su cabello.
El sello de una promesa hecha tiempo atrás…
*/*/*/*
Miraba a lo lejos, el viento provocaba que los pétalos de las flores danzaran con ritmo, el sol le daba una calidez a ese cuadro; pero en el corazón de aquel chico, la duda crecía, el miedo traspasaba cada poro de su cuerpo, su mente trabajaba en una respuesta que quizá ya sabía, pero quería retrasarla, porque de antemano, sabía que no le agradaría.
Ver desde la obscuridad a Candy y a aquel caballero inglés, que respondía al nombre de Terry; no le agradaba en absoluto. Desde el baile, Candy y él, la mayoría del tiempo estaban juntos; comprendía que fueron juntos al Colegio San Pablo, pero Candy era suya! Como se atrevía a robársela! Inaceptable!
La cortina pagó el precio de su repentina ira, normalmente era un chico calmado; pero desde que conoció a Candy, su mundo cambio, no solo el de él, sino también el de los chicos; ahora todo brillaba con más intensidad, la vida tenía sentido. Vivirla, era el propósito, sentirla era la misión y disfrutarla, el momento.
Pero algo en la cabeza de Anthony le dijo que la verdad era algo cruda.
Sus ojos por un momento perdieron el brillo que todo el tiempo tenían, algo le decía que Candy se iría; tenía la misma corazonada que cuando su madre se fue, se tocó el pecho; no quería sentirla, pero, sabía que algo iba a pasar y si su mundo una vez se rompió, de nuevo sucedería…
Sus pensamientos se vieron interrumpidos porque alguien tocó la puerta.
-Adelante- fue su respuesta. De inmediato Archie se dejó ver en la habitación.
-Como estas Anthony?
-Bien Archie. Como va todo? Con lo de tu boda?- miro fijamente a Archie y percibió una ligera incomodidad al preguntar eso, tal vez, todo no estaba saliendo tan bien como lo planeado.
-Bien, bien, ya casi está todo preparado.- ninguno hablo por unos momentos cada quien estaba muy preocupado por sus asuntos.
-Y dime...- esta vez Archie tomó la palabra. –Que es lo que te preocupa Anthony?- la pregunta lo descoloco por unos momentos, no se esperaba eso de su amigo.
Ahora, se giró y miró por la ventana, contemplando de nuevo el paisaje, para muchos bello, para él, sin color.
No se necesitó palabras para descifrar lo que estaba ocurriendo con él. -Esto va a ser duro- pensó aquel joven de color castaño.
-Oye Archie- dijo el poseedor de los ojos aguamarina –Dime como fue el colegio San Pablo?- preguntó. Se podía percibir la melancolía en su voz, perdió la oportunidad de llenar muchos recuerdos, ahora era otro el que los llenaba.
-Pues, ya sabes, lo normal. Maestras, ehm… paredes con muros, confinamiento, restricción, lo normal de los colegios. Nada especial.- él sabía lo que se proponía.
-Nada especial eh?- esta vez se giró para encararlo.
-Sí, no te perdiste de mucho.- dijo restándole importancia al asunto, pero obtuvo el resultado equivocado.
-Al parecer si me perdí de mucho.- dijo señalando al lugar que anteriormente estaba viendo.
Archie se puso incomodo, él ya sabía que esos dos estaban en el patio, dando un paseo, pero pensaba, que tal vez Anthony, no.
-Hombre, no te pongas celoso, es solo que…. Bueno, fueron amigos y después de tanto, se volvieron a ver y…
-Celoso? Yo no estoy celoso.- su ceño fruncido decía lo contrario.
Se escuchó la risa de Archie, más gracioso no puede ser…
-De acuerdo, no estas celoso.
-Bien.
-Si no lo estas, porque te molestan que estén juntos?- pregunto haciéndose el desinteresado.
-No me molesta, es solo que…
-Es solo que?...
Su mirada se dirigió al suelo, perdiéndose nuevamente en sus pensamientos.
-Es solo que, Candy vivió muchas cosas y tal vez; si no hubiera despertado, ella estaría…- no pudo terminar, porque no lo dejó.
-Escucha Anthony- el castaño colocó sus manos sobre sus hombros. –Después de tu accidente, la vida continuó, para todos nosotros, pero una cosa te puedo asegurar, Candy espero por ti, hermano. Espero y no se rindió, así que deja de preocuparte ahora, y disfruta de esto.
Las palabras de Archie parecieron calmarlo, pero la sensación desagradable, aún no se retiraba. Y fue el momento de preguntar…
-Porque estas tan seguro?
-Bueno, pues, después del drama de Candy y Terry; y luego de que Eliza y…
-Wow, espera, espera, como que "El drama de Candy y Terry"?- preguntó con bastante sorprendido.
-Oh!- fue lo que pudo decir. Se recrimino mentalmente, había dicho de más en un momento inadecuado. Su hermano lo mataría.
-Eh, no tiene importancia Anthony, mejor…
-No, no! Si tiene importancia, dímelo Archie, por favor.- jamás en su vida había visto a Anthony tan desesperado por saber algo, ahora sí le daba tristeza saber que Anthony no formó parte de muchos recuerdos.
-Eh… bueno, verás, cuando entramos al Colegio San Pablo, Candy estaba destrozada por tu accidente, y no solo ella, todos nosotros; después de un tiempo aparecieron Annie y Patty. Éramos nosotros cinco, dejando de lado a Eliza y a Neil; pero de un momento a otro, Candy se comenzó a involucrar con este chico Terry, yo creí que no era gran cosa, hasta que…- se cayó, no quería que su amigo sufriera, pero ya era demasiado tarde, él ya lo sabía.
-Hasta que…
Se armó de valor y dijo: -Hasta que supimos que Candy y Terry tenían una relación.
Anthony se quedó mudo, no lo podía creer, algo en su corazón se estrujó.
–Quieres decir… que…
-Sí Anthony. Candy y Terry, eran novios.
Y lo que no podía ser peor, fue peor.
Hola, después de mucho, aquí estoy.
Lamento por no actualizar durante este tiempo ._.
Pero, bueno, aquí está el capítulo que sigue :3 Primero, que nada, agradezco a quienes han tenido la paciencia para esperarme, y saludos especiales a todos!
Anteriormente había dicho algunas cosas :v y solo quería aclarar que era broma lo de Candrry xD quería ver sus reacciones; como había dicho al inicio se trata de Candy y Anthony :v me encanta esta pareja y odié que lo matarán :v
Así que sin nada más que decir, nos vemos en el siguiente capítulo amigos! Pasen linda semana, hasta pronto.
A.S. (Cualquier duda, preguntar)
