¡Penúltimo capítulo! Espero les agrade y en poco tiempo subiré el capítulo final más el epílogo.
JADE
Frunzo mi ceño mientras miro como ese idiota coquetea con mi novia. Me enoja, claro que me enoja ver eso, ¿qué no sabe que Victoria Vega es intocable? Ellas es mi novia, mi chica, ¡es mía! Ahora, suponiendo que ese idiota lo sabe, ¿por qué se atreve a tocar a mi novia? Y en caso que no lo sepa, ¿por qué se atreve a tocarla? ¿Por qué le sonríe? ¿Y por qué demonios vuelve a tocarla?
—Jade, tú sa...
Ignoro por completo a André y camino con largas zancadas hasta donde está Tori y ese idiota de mierda. Nadie toca lo que es mío, nadie coquetea con mi novia y nadie le susurra cosas al oído a mi novia.
—Dame tu muñeca, Vega —ordeno interrumpiendo su plática, Tori me mira con confusión pero aun así me da su muñeca.
Arrostro a mi latina hasta el cuarto del conserje, no me importan las miradas curiosas, los llamados de André ni las quejas de Tori, no me importa nada en absoluto sólo saber por qué razón un idiota se toma libertades con mi novia y ella no hace nada por impedirlo.
Cierro la puerta con un sonoro golpe y me quedo mirando esa misma puerta que cerré, quiero matar a ese idiota. Me giro hacia Tori quien aún luce confundida.
—¿Qué pasa, Jade? Estaba hablando con Ryder, él quería que...
—¡No me importa lo que él quería! —exclamo provocando un pequeño susto en ella—. ¿Por qué te tocaba? ¿Por qué coqueteaba contigo? ¿Por qué susurraba cosas a tu oído? ¡¿Por qué demonios estaba cerca de ti?!
Ahora sí soy una novia muy celosa pero no me gusta que toquen o que estén cerca de lo que es mío y Tori es mía, solo mía. Ella es mi novia, ella está prohibida, nadie se le puede acercar, ni siquiera verla.
—Espera, ¿estás celosa? —me pregunta con un tono sorprendido y molesto. Me cruzo de brazos y gruño, no voy a admitir que ese idiota me... ¿A quién quiero engañar? Estoy celosa, enojada, molesta, ¡muy enojada! Ese idiota merece sufrir—. Sólo estábamos hablando sobre la clase de canto, Jade, no tenías por qué reaccionar así.
Aprieto mis dientes y agacho por unos segundos mi mirada.
—Ese idiota es un aprovechado, Tori, ¡te estaba tocando! —Levanto mis ojos hacia Tori sintiendo como mi enojo vuelve—. ¿Cómo querías que reaccionara?, además, él coqueteaba contigo. —Tori suspira y niega un par de veces con su cabeza, eso hace cada que discutimos sobre algo que paso o sobre algún idiota que se acercó mucho a mi chica. Sólo suspira, no dice nada y se queda mirándome, como ahora. No hay enojo, eso me ha quedado claro, pero siempre veo la misma mirada.
—Y si lo hizo, a mí no me interesa, Jade —responde ella con un tono de voz tranquilo, calmado, como si estuviera tratando con un niño berrinchudo, a veces pienso que ella se cansa de mí y de mis celos sin control, ¿pero qué puedo hacer? Tengo miedo de perderla.
Ella acaricio mi mejilla, lo hace de una manera que provoca que cierre mis ojos y suspire con tranquilidad pero no menos culpabilidad, ¿desde cuándo yo me siento culpable por no dejar que otro se aproveche de mi novia? ¡No! No es por eso, es por Tori, por ella y su manera de soportarme.
—Te amo a ti y sólo a ti, Jade, ¿por qué no lo entiendes?
Agacho mi mirada y siento eso que me hace parecer culpable, como si hubiera hecho la cosa más horrible en el mundo, como si me hubieran descubierto hurtando algo o no sé pero no me gusta. No me gusta ser así con ella, con la chica que amo, con esa chica que me demuestra su amor en cada oportunidad que tiene. Ella hace cada cosa por hacerme sentir bien, me compra café por las mañanas y me lo entrega después de un beso. Luego de eso, ella me entrega una pequeña nota, siempre la misma frase, las mismas cinco palabras, pero que cada día me saca una sonrisa.
Puede parecer aburrido o rutinario, pero eso es tan lindo y tierno que me dan ganas de vomitar. Tori es así, ella es linda, tierna, cariñosa, hermosa, es amable con todos y a nadie le niega una sonrisa, mucho menos a mí. Lo sé porque cuando nos vamos enojadas a la cama, al día siguiente ella aparece con un café y esa nota en su mano y me la entrega. No me besa pero con ese pequeño gesto sé que su amor sigue ahí y que yo debo aprender a perdonar y aceptar mis errores.
Con ella es sencillo pero no con los demás.
Y me da miedo perderla, me da miedo que ella se canse de mí, que encuentre alguien mejor yo, alguien que no le haga escenas de celos, alguien que confíe en ella... Yo confío en ella pero no puedo confiar en los demás. No quiero que ella se aleje de mí, no quiero que ella me olvide y que sea feliz con alguien más.
Tori toma mi rostro entre sus manos y veo su sonrisa, esa misma que vi cuando estuvo en su primer día aquí y la misma que me da cada mañana después de dos años de relación. Es esa sonrisa la que me enamoro, la que me hechizo. Su sonrisa de amor.
—Te amo a ti y sólo a ti, mi bruja malvada del oeste.
Siento sus labios sobre los míos, su sabor, su labial de fresa y que últimamente se ha vuelto mi favorito. Siento su roce, su sonrisa, como ella juega con mis labios y ganas. Siento esas malditas mariposas revolotear en mi interior. Siento que ella me puede doblegar en todo. Y lo que no entiendo es cómo ella puede estar con alguien como yo, como alguien tan bello, tan lindo, tan bueno pudo enamorarse de alguien como yo, alguien que no le importa dañar a los demás, que es fría y sin sentimientos, ¿cómo? Pero desde el primer día que la vi ella se volvió importante más importante que yo, que lo que yo pudiera llegar a pensar.
Ella se convirtió en mi todo.
—Te amo, Tori —murmuro cerca de sus labios, sintiendo ese cosquilleo que produce nuestro roce. Siento su sonrisa y como sus manos se enruedan en mi cabello. Me gusta tenerla así, tenerla cerca, tenerla conmigo.
—Lo sé. —Sonrío y la abrazo, escondo mi rostro en su cuello y dejo un par de besos húmedos, sólo para sentir su piel y su sabor—. ¿No iremos a clases?
Ruedo mis ojos sin dejar de sonreír, ella siempre tiene ese sentido de la responsabilidad tan alto que a veces quisiera que dejara de recordar las cosas y poder estar las dos solas, sin que nadie nos interrumpa o alguien quiera robarse a mi novia.
—¿Vendrás esta noche al karaoke dokie? —pregunta subiendo y bajando sus manos por mi espalda.
—¿Esta noche? —cuestiono alejándome de ella, ¡lo olvide! ¿Cómo pude olvidar una salida con nuestros amigos?
—Hiciste planes, ¿cierto? —cuestiona ella con una pequeña sonrisa, ¿por qué no se molesta? ¿Por qué sonríe?
—Quede con mi padre para una cena con sus socios, olvide la salida. —Muerdo mi labio y agacho mi mirada, no puedo creer que lo haya olvidado, ¡ella me estuvo insistiendo toda la semana! Soy mala novia—. Lo siento, hablaré con mi padre para... —Tori me calla con un beso y sólo puedo abrir mis ojos por la sorpresa de su beso.
—Está bien —murmura y vuelve a besarme, por mí que me bese todo el tiempo que ella quiera, no me opongo pero... ¿Ella dijo que estaba bien o sólo fue una ilusión por el beso que me está dando? Cuando sus labios tocan los míos todo desaparece y las cosas dejan de tener sentido—. No te preocupes, ve a la cena y yo veré películas en mi habitación.
Frunzo mi ceño y alejo una vez más a Tori de mí. Entrecierro mis ojos pero ella no deja de sonreír, ¿alguna vez esa sonrisa se borra? No quiero que ella deje de sonreír, me hace feliz verla feliz pero, ¿por qué es así? ¿Por qué es tan dulce conmigo?
—¿No irás? Tú eras la que se moría de ganas de salir con los chicos —cuestiono cruzándome de brazos y no es que me moleste pero ella quería ir, tenía ganas de hacer una salida con los chicos, estar todos juntos, ¿acaso se arrepintió?
—Sí pero no estarás tú así que me quedo en mi casa —me responde como si todo estuviera bien, como si no acabara de decirme que prefiere pasar su noche de viernes en casa mirando películas y sola—, además, hay una película que quiero ver.
—¿Por qué? —pregunto aún sin poder entender todo este asunto de no salir el viernes.
—Ah me la recomendó Cat y me dijo que...
—No, no me refiero a la película, a la salida, ¿por qué no quieres ir? —Tori abre su boca y después suelta una pequeña risa y yo vuelvo a rodar mis ojos.
—Porque no vas a estar tú —me responde con un leve sonrojo en sus mejillas—. No quiero que surja algún problema entre las dos.
Abro mis ojos con sorpresa y también boca, ¿qué? ¿Ella prefiere no ir para no ocasionar problemas? ¿Desde cuándo ella...? ¿Yo he hecho eso?
—No —digo lo primero que se me viene a mi cabeza—. Debes ir, puedes ir, no, o sea, no necesitas mi permiso, Tori, si quieres ir adelante, no me voy a enojar. —Tori me mira y puedo notar la batalla de emociones que pasa en su cabeza, lo sé porque su ceño se ha fruncido y ella está mordiendo su labio mientras entrecierra sus ojos—. No seas tonta y ve, no me enojare, además tendré a Cat para que te cuide.
Guiño un ojo provocando una risa en Tori mientras ella se abraza a mí, todo cambia en un unos segundos. No faltan los abrazos, las miradas, ni las caricias. Mi amor por ella crece con cada día, con cada detalle, con cada mirada.
—Está bien, iré, ¿pero nos estaremos mensajeando? —Sonrío y le dejo un beso más en su cuello.
—Toda la noche, bebé.
TORI
—¡Vamos, Cat! Otra más —exclamo alzando mi copa y abrazándome de mi pelirroja amiga. Jade tenía razón, no debía perderme esta salida—. ¡Vamos!
—No, Tori, ya estás pasada de copas —responde Cat mientras intenta quitarme la copa que traigo en mi mano pero me bebo todo el contenido antes de que ella haga su cometido.
Estamos en una de las fiestas que organizo el amigo de Trina, no sé cómo dijo que se llamaba, es el rubio que me mira raro. Beck y André desaparecieron después de espantar al rubio lindo y nos dejaron a Cat y a mí solas.
—¡Tori! Ya no tomes más, Jade me va a matar —se queja Cat mientras hace un puchero de lo más lindo.
Sonrío y me alejo de ella para ir por otra bebida más, no sabía que las fiestas de los amigos de Trina serían así de geniales. Después de encontrarnos con Trina en el karaoke ella nos invitó a la fiesta y pues aquí estamos. ¡Es tan genial! Jade debió estar aquí y no en esa cena aburrida con mi suegro pero no podía obligarla a venir, ¡amo a Jade! Ella es tan linda y romántica conmigo, es dulce pero a veces es muy celosa.
—Mi novia es una celosa —digo con una pequeña risa al primero chico con el que me encuentro, él afirma y se aleja.
Jade es muy celosa pero la amo, en estos dos años de relación ella se ha mostrado muy cambiante, sé que tiene inseguridades, ¿y quién no? Yo las tengo, tengo miedo a que un día Jade llegue a aburrirse de mí, si eso pasa no sabría qué hacer. No hemos tenido relaciones, y quizás eso sea un problema, aunque Jade no me lo ha dicho... ¿Y si no quiere decirme porque no quiere lastimarme? No creo que Jade sea...
—¡Cat! —grito y camino hasta donde deje a mi pelirroja amiga, ella debe saber algo, Jade confía en ella, ¡es su mejor amiga! Incluso yo llegue a tener celos de Cat en su momento porque Jade pasaba más tiempo con ella que conmigo pero luego comprendí que sólo son amigas.
Busco entre la multitud a mi amiga pero no la encuentro, ¡rayos! ¿Pero para qué quería a Cat? Yo iba por una bebida y creo que necesito un poco de aire. Sacudo mi cabeza un poco y me giro para... Uh, he chocado con una chica un poco más alta que yo.
—Lo siento —me disculpo y suelto una pequeña risa, esa chica me recuerda a Jade, a mi novia, pero sé que no es porque Jade está con su padre en esa cena aburrida y no aquí conmigo, ¿por qué no está conmigo?
—Creo que deberías dejar de tomar, ¿no crees? —Levanto mis ojos y me encuentro con los hermosos ojos de mi novia.
—¡Jade! —Me arrojo a sus brazos y aspiro fuertemente para sentir su aroma, ese perfume que me vuelve loca, que me tiene mal.
—¿Por qué Cat te dejó beber tanto? ¿Por qué vinieron a esta fiesta? —me pregunta con esa voz molesta, ¡ay mi novia es una celosa! Beso su cuello y me cuelgo de su cintura, había extrañado tanto a mi novia.
—Tengo calor, ¿podemos ir afuera? —cuestiono sin querer soltar su cuerpo. Jade resopla pero comienza a moverse conmigo en brazos y con algo de dificultad pero siento que en cualquier momento voy a caer.
—Te llevaré a casa. —Afirmo con mis ojos medio cerrados, mis pies tocan el suelo y comienzo a caminar hacia donde sea que Jade me lleve, sólo me dejó llevar por ella.
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Abro mis ojos y los vuelvo a cerrar por la fuerte luz, ¿qué hora es? ¡Mi cabeza me va a matar! Vuelvo a abrir mis ojos y lo primero que veo es un brazo sujetándome por mi dorso desnudo... ¡Estoy desnuda! ¡Dios no! ¿Qué hice? ¿¡Con quién lo hice!? ¡¿Engañe a Jade?! No, no, no, no, no, esto no puede ser, yo no... Alejo el brazo y me bajo de la cama cubriendo mi desnudes con mis manos, ¡dios no! ¿Qué hice?
Cierro mis ojos y abrazo mis piernas mientras escondo mi rostro entre mis piernas.
—¿Tori? ¿Qué haces...? ¿Qué tienes? —Un sollozo se me escapa y en poco tiempo siento como me envuelve en sus brazos—. Tranquila, no llores, no pasó nada, ¿sí? Tenías calor y quisiste quitarte la ropa pero no pasó nada, bebé.
Niego un par de veces mientras me aferro a su cuerpo, ella se está disculpando porque piensa que... Ella no debería de disculparse, ella... Siento como deja unos cuantos besos en mis hombros desnudos, yo confío en Jade y...
—No —susurro—. No es por eso, Jade, sólo pensé... Yo creí que te había engañado.
Escucho la risa de Jade, sé qué esa es su reacción natural pero también siento como me abraza más y como deja más besos sobre mi piel.
—No paso eso, no te deje sola, Cat me dijo de tus copas de más y salí de la cena de mi padre tan sólo para estar contigo. —Me aferro a ella y dejo que ella me cargue de regreso a la cama—. No llores, bebé.
Jade me deja sobre la cama y cubre mi cuerpo con las sabanas para después dejar un beso sobre mi frente.
—Irá a traerte algo para que baje el dolor de cabeza. —Afirmo y me acomodo mejor en la cama, abrazo la almohada donde estaba dormida Jade—. Me pondré celosa de la almohada.
—Te amo sólo a ti, mi bruja malvada del oeste.
