Después de ese tan extraño momento con su amigo de la infancia, se dirigió a casa. Estaba exhausto. Ni siquiera comió, ignorando a su madre se dirigió a su cuarto. La música con audifonos a un volumen considerablemente alto. No tan alto como para causarle dolor, pero lo suficientemente alto para no escuchar ni sus pensamientos. Quizá, ni siquiera sus sentimientos.

Se quedo dormido. Inconscientemente, pensando en Yamaguchi.

Tuvo un sueño bastante extraño. Tal vez no tanto, al menos no lo era cuando se trataba del pecoso.

A pesar de que el sueño se ubicaba al tiempo en que descubría la cruda verdad sobre su hermano no siendo un titular del equipo de Karasuno, ni siquiera estaba en el equipo, su sueño o mejor dicho recuerdo le recordo lo destrozado que se había sentido.

Jamás se lo había dicho a nadie, pero el sentimiento tan atroz que había sentido en ese entonces solo pudo superarlo gracias a una personas. Y esa era el pecoso asustadizo que tenía como amigo.

Siempre se mostraba indiferente y frío, pero ese niño podía leerlo con algo de dificultad pero lo hacia. Así que no fue difícil para él notar cuan deprimido se encontraba. Lo admitía, el shock de haber sido engañado de esa manera aún estaba presente en su persona.

Sin duda ese pequeño e incluso insignificante suceso le había hecho ser peor en su manera de tratar a las personas. Pero no importaba que tan molesto e indiferente se mostrara con las personas, ese chico seguía a su lado.

Aunque al inició había creído que simplemente era para que lo ayudara con los bravucones que lo molestaban, con el paso de los años aprendió que el menor gustaba de su compañia. Siendo sinceros, también Kei apreciaba la compañia del pecoso.

Desperto molesto consigo mismo, recordando su estupidez de hacia un par de horas. A veces no entendía como sin importar como le tratara, el pecoso seguía a su lado. Parecía un masoquista y por desgracia, el no cambiaba para evitarle sufrimiento a su amigo... a quien quizá, algún día le diría lo mucho que lo amaba.

Pero por ese día, se resignaría a simplemente seguir soñando esos preciosos recuerdos de la infancia.


Nada de dialogos esta vez... pero es que Tsukishima es tan difícil. Al menos para mi.

Pero en fin, algo así como la continuación del anterior. Me di cuenta muy tarde que elegí la misma ship para dos días seguidos, de haberme dado cuenta antes hubiera escrito algo mejor entre el de ayer y el de hoy, pero ni modo.