Hey, chicos... Lamento en serio no haber subido este capitulo antes, pero estoy... Artisticamente desgastada. Ahora no tengo mucho tiempo para explicar, asi uqe solo disfruten del capitulo.

Les pido disculpas....

Atte. Cristina.


Capitulo 10

''Vestidos''

Normal p.o.v.

- Orihime, ¿estas segura?

La joven morena estaba un poco turbada por la inesperada noticia.

- Claro que estoy segura, Tatsuki-chan! Yo quiero que todo el mundo vaya, y se divierta… y que …

La voz de la joven de pelo lacio y anaranjado empezó a perderse junto con la oleada de pensamientos que invadieron a su mejor amiga. ¿Una fiesta? ¿En pleno otoño?

De pronto un nudo se hizo en su garganta y sus mejillas se ruborizaron. Su mente había divagado tanto que se había olvidado de aquello en un simple y sencillo instante.

- ¿A quien piensas invitar, Orihime?

La hermosa chica de ojos grises lo pensó durante un momento antes de responder, con una radiante sonrisa.

- Pues a Kurosaki-kun, a Urahara-san y a Yoruichi, a Chizuru, a Keigo a Mizuiro, junto con un montón de chicos de colegio, también a Ishida-san y… No se Tatsuki, también puede que invite a Grimmjow- hizo una pausa, meditando - ¡si! También a Grimmjow-kun!!

A la pelinegra le cuso mucha gracia el ''kun'' agregado al nombre de Grimmjow, tanta que no logro contener la risa lo suficiente y echo la cabeza hacia atrás, soltando una esplendorosa carcajada. Para ella, la agregación de joven al nombre de alguien, siempre había sido muestra de respeto e inocencia, y Grimmjow no era nada de eso.

Volvió a contener la risa cuando vio a su mejor amiga dedicarle una mirada de profunda preocupación.

- ¿Qué pasa Tatsuki-san?

Inhaló profundamente, logrando contener la carcajada bastante bien.

- No es nada, Inoue.

- Entonces…Ya esta! Fiesta este viernes Tatsu-chan!

De pronto la chica de ojos cafés quedo pensativa, meditando acerca de lo recién acordado. Una fiesta, formal, con Grimmjow en ella.

Grimmjow…

De nuevo cayó en profunda meditación. Si no se engañaba y era lo suficientemente sincera consigo misma, se había dicho que lo amaba después de que la hubiera besado. Y poco tiempo después, se encontró con la cuestión de que Grimmjow no tenía la menor idea de lo que eso significaba, ni mucho menos lo que ella podía llegar a sentir por una cosa como esa.

Para ese entonces ya no se acordaba siquiera de cómo le había conocido…

Bueno, si recordaba bien la primera vez que lo había visto, pero su definición de conocer era mucho más compleja que eso.

Conocer para ella era conocer su reiatsu, identificarse con el, y por supuesto, acostumbrarse a el. Recordaba con exactitud, con una nitidez tan clara que parecía que lo hubiese vivido apenas, que cuando lo vio pelear con Ichigo de aquella manera tan brutal, ya estaba acostumbrada a el. Realmente nunca supo si fue por la exposición aquel día con Yammy y con Ulquiorra que fue que se acostumbró al colosal reiatsu de Grimmjow, pero de algo estaba segura.

Se había enamorado de el.

Lo sabia con precisión, pues le había costado una buena sesión de golpes con el escritorio y un monísimo cinco en las clases de matemáticas.

Pero aquello no significaba que el sintiera lo mismo.

¡Ni siquiera sabia lo que era el amor!

¡Ella nunca se tomó la molestia de enseñárselo!

¿Cómo era posible que el fuera a amarla? Con esa actitud indescifrable, ese mal humor y ese carácter tanto irascible como rebelde. Aparte de ser un arrancar totalmente impulsivo.

¿Cómo es que terminó enamorada de el?

A cualquiera le parecería fácil, si lo supieran.

Tenía su misma personalidad.

Prácticamente su tiempo voló pensando en aquello, hasta terminar rápidamente el jueves en la noche.

- ¡Rayos! – se dijo en voz alta – ¡No tengo un vestido!

El joven peli azul delante de ella la miró con desdén.

- ¿Para qué necesitas un vestido?

La joven se lanzó al armario, sin siquiera escuchar la pregunta del peli azul. Buscó y buscó por todos lados, y solo encontró uno.

Ese vestido, aquel del que sentía apenada de solo mirar, estaba seductoramente colgado junto con un corto par de guantes en su armario.

Lo miro de nuevo, enrojeciendo profundamente. Ese vestido que Chizuru le había regalado, diciéndole que necesitaba verse femenina para la fiesta de graduación a la que no había asistido. Eso era lo único que tenia. El vestido tenía un largo y enmarcado escote en forma de V en la espalda y también un escote pronunciado enfrente, dando a la imaginación el resto del busto. Era profundamente negro, al igual que los cortos guantes. Le dio una patada a una de las paredes del armario, acompañándola con un sonido de frustración.

Escucho unas carcajadas detrás de ella. Unas carcajadas cargadas de burla, que la hicieron apenarse por el gesto que acababa de hacer. Se giró, para ver a Grimmjow con una enorme sonrisa en el rostro.

Soltó las palabras de reproche, enojada.

- ¿De qué crees que te ríes?

- ¿De qué otra cosa podría reírme? – pregunto el peli azul con ironía –de ti.

Frunció el entrecejo y saco el vestido. Después de ponerlo en la cama y verlo apenada varias veces, le pregunto a Grimmjow…

- ¿Ya tienes un traje?

- No. –contesto este, con un gesto de autosuficiencia en el rostro.

La joven morena camino al cuarto de enseguida sin tomar en cuenta al peli azul y se adentro en la antigua habitación de sus padres. Ahí solían estar cuando no habían salido de viaje, pero habían muerto ya hace tiempo. La joven tomó el traje de gala de su padre, que era igualmente negro, y le dirigió un grito a Grimmjow, pidiéndole que viniera.

- Hey! Grimmjow!

El peli azul respondió al grito.

- ¿Qué?

- Ven a este cuarto!

Obedeció a la orden con un gesto de fastidio en el rostro, de sumo fastidio. La peli negra, al ver la expresión tuvo que contener sus ganas de reírse, pero mostro una gran sonrisa torcida. Tomo el traje por el gancho y le golpeo el pecho con el.

- Mídetelo.

Dejo la habitación, y ella se dispuso a medirse el suyo. Le quedaba justo, tal y como Chizuru le había dicho que le quedaría. Se puso los guantes y quedo sorprendida al verse al espejo. El escote dejaba ver la copa C que siempre había escondido, y dejaban muy claro su pequeño entalle. Quedo tan abstracta en su imagen, tan impresionada por la imagen de alguna manera… sensual que podía tener que dejo la presencia de cualquier otra persona a un lado.

- Nunca me dijiste que tenías un montón de tatuajes. – Le dijo el peli azul con un volumen alto y aturdidor.

Estaba recargado en la puerta, mirándole como si fuera un pedazo de carne recién cocida. Tenia una sonrisa que detonaba aun mas esa galanura que siempre había tenido, y el traje, que de alguna manera se moldeaba con perfección a sus músculos, simplemente lo hacia peor.

Tatsuki se sonrojo al ver a Grimmjow mirándole de aquella forma, y frunciendo el ceño lo empujó afuera del cuarto, con sumo enojo. No tenia derecho a hacer ninguna alusión al kan ji en la parte mas baja de su espalda que decía ''lobo'' si el de cualquier manera tenia un enorme seis en su espalda también.

- Solo es un kan ji!- grito, enojada y apenada.

- Decir algo como eso seria una mentira… – contesto el peli azul, sonriendo ampliamente – son un montón en serio. – hizo una pausa en la que la joven amenazó con golpearlo, pero no lo hizo, sorprendida por su respuesta.

- ¿Un… montón? – pregunto la joven, perdiendo el color de su cara.

Grimmjow perdió la sonrisa del rostro, y de pronto la miro con seriedad. ¿Es que en serio la niña no recordaba habérselos hecho?

La tomó de los hombros y le dio media vuelta, aproximándola al espejo de cuerpo completo. Cuando llegaron, volvió a darle la media vuelta señalando al espejo, como invitándole a ver.

Los ojos de Tatsuki se abrieron casi hasta salir de sus orbitas. Un montan de tatuajes, entrelazados el uno con el otro y finalizando en puntas filosas alrededor de toda su espalda, haciendo mayor tributo al kan ji ''lobo'' que ella se había echo en el primer semestre de preparatoria.

Pero, nunca recordó haberse hecho tantos tatuajes…

¿Qué rayos estaba pasando?