Capítulo 11 – Y... salió escudo
Sentir que se ríe de nosotros algo al mismo tiempo inferior y más fuerte que uno, es espantoso.
Gilbert Keith Chesterton
— Soy gay—tras decir aquello, Lavi tuvo que morderse los labios para no reír, ya que, en serio, nunca pensó que confesaría algo tan… tan fuera de lugar. Mucho menos que fuese igual de divertido la expresión de pura incredulidad que le daría la mujer de sus pesadillas.
— ¿Qué?— y esa perturbación en su voz era única.
— Pues… eso, soy gay. Yo… —apretó sus labios contra sus propios dientes—, me costó mucho salir del closet, y por eso he intentado tanto estar con chicas, pero simplemente no puedo. Lo siento,tú fuiste otra víctima de mi egoísmo.
Ella no estaba pestañeando, y parecía haber entrado en shock. En nueva cuenta Lavi estuvo a punto de reír, y tal vez, si fuese más osado, y esta reunión no fuera por el simple hecho de deshacerse de ella, lo hubiera hecho. Así que solo tuvo que esperar a que ella recuperase la voz, mientras se fingía arrepentido. Pasó el tiempo relativo de un minuto para que ello ocurriese.
— No puedes ser gay —ella declaró con esa misma voz fuerte y mandona, con la que despechó a sus tantas parejas de una noche—. Tú te acostaste conmigo, y siempre eran chicas, y… —parecía desesperada—, no puedes hacerme esto.
Claro que puedo, es más, lo estoy haciendo ahora, Lavi enarcó una ceja, y por tercera vez casi se burlóde ella en voz alta, y esta vez, también quería hacerlo con la intensión de ser hiriente –y cuando lo era, al menos una lágrima sería derramada-, pero logró contenerse, y ablandar su expresión y verse, como un ser arrepentido que solo busca perdón. Debía agradecer el ser tan buen actor.
— De verdad, lo siento, siempre he querido rehuir de… esto, pero este último yo…
— No me ese tipo, ese al que seguías a todos lados. El que me contestó.
Vaya, era lista, él tuvo que reconocerlo, al fin y al cabo ya había pasado un tiempo de eso -¿3 semanas?-. Esta vez no pudo evitar que al menos una sonrisa se deslizase por sus labios. Y se preguntó, si ella estaría tan loca como para confrontar a Yu. Le encantó la idea. Así que rápidamente respondió:
— Sí.
Respuesta fácil, ¿no?
Ella frunció el ceño, y en vez de llorar le vio airada, lista para darle una cachetada. Totalmente furiosa.
… bueno, en la vida nada es muy fácil.
-o-
Y la sexualidad es otro punto que merece mucho rebate.
.
Ya, Lavi pudo deshacerse de su acosadora –y ganarse su odio de por vida-, pero… al final acabó en nada. O sea, seguía ahí, estancado, mirando su puerta y preguntándose si al fin se había vuelto loco. Porque la anterior vez le pareció la idea perfecta, y ahora esta misma le parecía simplemente llamativa y… traumante.
Quería acostarse con Kanda, pero asimismo la simple idea lo escandalizaba.
Porque había una brecha, que no pensó en vida pasar, porque existía un límite de lo que él podía hacer. Lavi era heterosexual. Un orgulloso heterosexual hasta lo que sabía. Y sí, se había acostado con muchas, de muchos tipos, y a veces siquiera se dio el trabajo de escoger –solo pedía que éstas no tuvieran ninguna enfermedad para contagiar-, pero este era un caso diferente. Era un hombre. Era Kanda.
¿Qué pasó, no que solo le gustaban las faldas?
A su favor debía decir, que Kanda era muy atractivo, pero no atractivo a secas, sino andróginamente atractivo. ¿Era su culpa acaso? El primer día que lo conoció hasta lo confundió con una chica, y los posteriores se había dedicado a observar su rostro, y convencerse de que hablaba con un chico –el santo grial era Lenalee, que era mucho más bonita que Yu, y le hacía aceptar sin muchas vueltas el tema… por un día-. Y después había que sumar el hecho de que… su curiosidad –a lo mejor-, le había jugado una mala pasada, ya que la nimia atracción solo se acrecentó.
Así que algo en lo que se podría estar de acuerdo, es que no era su culpa –no-, pero aun sin tener una flecha apuntándole, y recriminándole, seguía sin llegar a nada. Y es más, conforme pasaban los días –una ardua semana… preguntándose, por qué no se daba cuenta de que se estaba fijando en un hombre-, pues no pudo más. Debía hacer algo.
Entre sus planes es o volver a salir a ligar –cosa que ahora le daba miedo-, o… resignarse, y aceptar que no era muy heterosexual, y que si lo era, este era un pequeño –pequeñísimo-, desvío a la bi-curiosidad. Solo que cuando llegó al momento en que casi se resigna, jugó otro papel importante su imaginación – o más bien, la falta de esta-, ya que ni bien se imaginaba qué podría acontecer si lo abordaba –y Yu cedería, con todo su orgullo sobrealimentado cedería-, podía llegar a partes muy buenas, pero nunca, jamás, pudo imaginarse lo que habría bajo sus pantalones. Y no quería saberlo.
¿Por qué Kanda tenía que tener pene?
Y aun peor, ¿Por qué él mismo no entendía, que ahí no habría lo que buscaba?
Sí, estaba jodido, demasiado jodido, porque quería joder a un hombre, y no estaba como para aceptarlo, y… ¿Qué se supone que haga?
Pero no hubo respuesta, y Lavi ahora dirigió su mirada al techo, mientras otra vez se resignaba al trabajo manual. Esto tenía que acabar, él no estaba hecho para el celibato, y lo peor su humor estaba empezando a flaquear, con esta frustración sexual, -ah, y sí, las pesadillas venían a ser un poco más crudas-. Resignado aceptó que en la vida hay sacrificios, y ya vino su hora de sacrificar.
Agarró una moneda y la tiró al aire.
… Salió escudo.
Sonrió sin saber por qué exactamente. No era su culpa si esto salía mal.
-o-
Odiaba los días llenos de sol, de esos calurosos, donde todo el mundo sentía que era el momento idílico para salir en familia, y no sé, tal vez hacer un picnic; y claro para mejorar las cosas, en estos los jodidos pajaritos cantan.
Puede que esto vaya perfecto con alguien como Kanda, se ajusta, nadie creería que guste de tales cosas –y acertaban-, pero esto no se debe a que el japonés haya querido encajar con el estereotipo, ni mucho menos. Lo que sucedía, es que él no soportaba el tener quemaduras –y el rostro rojo -, gracias al jodido sol, asimismo odiaba usar bloqueadores solares, otro punto es que eran en esos días, en que todo el mundo olía mal, y le eran más repugnantes que nunca. Kanda odiaba los días soleados, punto, y… ese día, cuando despertó, supo que no sería uno que le gustaría.
.
Tuvo razón. Porque tocaron la puerta, y truncaron su tranquilidad –empañada de malhumor- y… sí, sería un muy mal día.
— Yu-kun.
Muy, pero muy mal día.
— ¿Por qué estás aquí?
— Es nuestro día familiar.
Frunció el ceño, preguntándose desde cuándo tenían eso. Y se acordó, de las tantas veces en que se sintió capturado por Tiedoll y simplemente no quería salir de casa.
— Te he dicho que tú no eres mi padre.
— Yu-kun, yo soy tu padre, y ahora, por favor, déjame entrar— apretó la mandíbula, listo para vociferar amenazas… que no servían ante la afabilidad de Tiedoll—. Hemos decidido con tus hermanos que no te obligaríamos a salir este día, todos sabemos que odias los días como estos, así que haremos algo aquí.
— ¿Y quién…?—miró a Marie y Daysa, que estaban a espaldas de aquel que juraba ser de su familia— ¿Por qué le siguen el juego a este tipo?
Marie sonrió como disculpándose desde donde estaba, y Daisya levantó su mano, saludándolo. Daisya siempre le pareció un imbécil. Pero ya nada tenía que hacer, eran tres contra uno, y ese par de traidores, eran fieles a Tiedoll, y le hacían caso en lo que sea –excepto, el bebé gigante de Daisya, para cuando le decían que no juegue futbol en casa y use como objetivo de tiro, la cara de Tiedoll-, así que… se quedarían. Todo el puto día ahí, con él.
¿Esto podría empeorar?
Lo temió mucho, y vio con desconfianza la puerta tras cerrar. No podría, no tendría que pasar.
— Bien, hay que cocinar algo entre toda la familia.
Kanda revolvió los ojos, eso significaba que solo lo harían entre él y Tiedoll, porque… Marie estaba ciego, y Daisya era un peligro andante cerca de la cocina, de tal forma, que era mejor reemplazarlo por Marie en esas cosas. No le gustó la idea.
— Hazlo tú solo, has invadido mi propiedad, yo no tengo porque seguirte el juego en todo.
— Pero eso es para afianzar nuestros lazos fraternales, Yu-kun. Veo a tus hermanos más seguido que a ti—el viejo Froi, tenía tono de voz tal que parecía estar al borde del llanto—. Necesitamos tiempo de calidad entre nosotros.
— No, y si sigues así, ¡sal de aquí!
— Kanda por favor, trátalo mejor.
Miró a Marie, arrugando la nariz. Le agradaba el australiano, pero había límites, y no le gustaba que le dijeran qué debía hacer.
— Tú…
— No te preocupes, Ma-kun, yo sé que mi hijo se porta así, porque le haremos perder su día, encerrado con nosotros, pero eso se puede arreglar. Yo llamaré a sus amiguitos para que nos acompañen.
Sí, esto podía empeorar.
— ¿De qué mierda estás hablando? No me trates como un niño, carajo, no quiero a más intrusos en mi casa.
— No te hagas al difícil, si te da vergüenza llamarlos, para eso estoy yo.
No, esto era un asco. Kanda se dio cuenta de que su día no solo sería malo por el calor imperante, que este iba a ser un fiasco porque Tiedoll estaba loco. Pero aun así, odio al astro gigante que estaba iluminando todo con tanto ahínco. Sentía que la luminiscencia que hoy desprendía, era una mofa descarada hacia él. Maldito.
— Llamaré a tu mejor amigo, al que llamas… ¿Moyashi?
Decidido, Tiedoll pensaba hacerle la vida miserable. Cada vez que había esos días familiares, algo malo le pasaba a él, u otro implicado –si no se cree, pregúntenle a Miranda Lotto-, y esta vez se sentía como única víctima. Maldito el día en que el maniaco de Tiedoll lo adoptó.
— Ni te atrevas a hacerlo, porque te juro…
Tocaron la puerta, y Kanda pensó que si era Moyashi, lo destazaría por venir –telepáticamente-, al llamado de Tiedoll. Porque, ¿Qué se creía ese imbécil?, ahora no necesitaba visitas, estaba demasiado cargado con está jodida disque familia, que pretendía ser suya, y Moyashi era un imbécil, no lo soportaba ni en días normales, ¿tenía tantas ganas de morir?
Abrió la puerta con ganas de golpearlo, porque llegó a convencerse de que de alguna forma Allen estaba conectado a la mente de Tiedoll, y quería joder todo con su horrible presencia.
Pero no, quien estaba frente a sí, sonriendo como el mismo astro que hoy aborrecía, y mirándole fijamente con su único ojo, no era el rey de los idiotas, sino otro bufón de su mismo calibre. Ese imbécil, que resulta, por azares de la vida, y tal vez el karma, le gustaba.
Odiaba que le gustara.
— ¡¿Qué quieres?!
— Wow, veo que despertaste del lado equivocado de la cama, pero en fin… Yu, yo… tengo una propuesta para ti.
¿Propuesta? Por alguna razón a Kanda le daba la sensación de que Lavi había ido donde él, para ofrecerle vender su alma al diablo. Sí, suena hasta dramático, pero no confiaba en el pelirrojo, no podía hacerlo, le daba mala espina. Aun con su sonrisa evocadora de nostalgia, iba captando que había más de una contrariedad, en Alma confiaría su vida, en Lavi… no apostaría ni una sola moneda. No quería siquiera escuchar la maldita propuesta, pero ya sabía de antemano que cerrarle la puerta en la cara, solo crearía un escándalo, que Tiedoll tomaría con mucho gusto para avergonzarlo. Así que…
— Apúrate y dime qué es.
Lavi enarcó una ceja, y su sonrisa –gigante-, fue decreciendo, de forma lenta pero continua, y esta así, poco a poco, se transformó en una más pequeña, y únicamente pícara –no, la felicidad abrupta, ésta no estaba presente-. Claro, sintió mala espina, pero no quería hacerlo notar, así que en respuesta arrugó más el entrecejo, e indicó en el mutismo que se apurara.
— Te lo digo, pero prométeme que no me golpearás.
— Yo no te voy a prometer nada.
— Bien—Lavi asintió, solemne, sin borrar la estúpida mueca de sus labios—, entonces no te contaré.
Kanda se preguntó, por qué tenía tan malos gustos. Ya, está bien Alma, fue una elección no mala –aunque en un principio se lamentó mucho de ésta-, pero Lavi era… era el colmo. ¿Estaba un poco loco?, ¿Esto era culpa de Lenalee que lo autosugestión? , ¿Acaso sufría de una atracción inevitable por idiotas con sonrisa bonita? Ya no quería preguntarse.
— Entonces vete de aquí, si solo has venido a hacerme perder el tiempo.
— Pero Yu…
— ¡Deja de decir mi nombre! —fue brutalmente ignorado, para cuando Lavi dio unos cuantos pasos atrás, en un rango fuera de su alcance.
— Pero Yu, tengo que decirte mi propuesta.
— Vete a la mierda, ¿darás vueltas en el mismo lugar?
El pelirrojo le sonrió un poco más divertido, tras relamerse los labios. Y él no pudo evitar quedarse mirándolos, con algo similar a la lujuria. Mierda, tenía que evitar esto.
— Sí… si hace falta.
— Sal de…
— ¿Yu-kun, quién ha venido a visitarte?
Sobresaltado, se acordó que Tiedoll estaba dentro de su casa, y que tenía que despachar rápido a Lavi, para que no se topara con su maldito tutor. Frunció el ceño, mucho más que en un principio, y volteó el cuerpo, sin dejar de resguardar la puerta.
— Alguien que no quiere conocerte.
— Oh, yo creo…
— Te ayudaré a cocinar cualquier mierda que quieras, ahora déjame en paz.
Tiedoll sonrió, contento, y fue a la cocina. Problema resuelto, ¿verdad?
— Yo lo quería conocer.
… No todavía no estaba resuelto.
— Cállate y ve al punto.
— ¿Pero lo prometes?
Kanda sabía de antemano, que algo muy malo debía de ser para pedir tal cosa. Mucho más si este era Lavi, ese suicida, que hasta ahora seguía vivo, pero estaba esa panda de imbéciles dentro, y tenía que apurar las cosas.
— Está bien. No me hagas perder el tiempo imbécil.
Lavi hizo un ovalo con los labios, y le miro casi con pena –sabía que había algo malo en ceder a no golpearlo-, y después en un movimiento rápido se acercó –demasiado-, con brusquedad tomó el picaporte de la puerta, y la cerró tras sus espaldas. Sus rostros estaban muy cerca, y Kanda no sabía por qué no se alejaba, y también no le cabía en la mente, por qué sus ganas de hacerlo desaparecían con cada milisegundo transcurrido. Entonces se acordó, de que, oh, claro, este tipo como que le gustaba… pero ya se le pasaría, con el tiempo, como la gripe. Sí, como una enfermedad cualquiera.
— Quiero acostarme contigo.
Pero si alucinaba no se le pasaría muy fácil. Porque eso que escuchó debía de estar mal. Lavi era heterosexual, ¿verdad? Y ahora que se acordaba, ¿no se supone que él también lo era? Pero no había tiempo para más autosugestiones, a pesar de la cercanía, y la seriedad –tan atípica-, en el rostro de Lavi, esto estaba mal. Él escuchó mal. Y… ¿se estaba sonrojando?
— ¿Qué? —por buena suerte su tono de voz no salió, tan confundido como él mismo se sentía.
— Eh… pues eso, quiero acostarme contigo, y para aclarártelo, no solo para compartir cama.
Vaya que directo, pero Kanda aun con eso pensaba que él mismo escuchaba mal. Que esto simplemente no podía ser. Estuvo muy tentado a volver a preguntar, pero temió hacer solo el ridículo con eso, y despertar la insufrible risa, del conejo estúpido. Así que reemplazó la confusión por la rabia. Y la aseveración de; "escuché mal", se intercambió por; "se está haciendo la burla de mí".
Sus brazos que eran en creces más fuertes que los de Lavi –e importa una mierda que Kanda sea más menudo, la brutalidad de sus ataques, podía dejar fuera de juego a un mastodonte-, empujaron al pelirrojo lejos de su alcance, y este cayó de sentado al suelo, con la mirada empañada por una milésima de pánico. Él se sintió muy contento de ese efecto, y casi sonrió de soslayo, orgulloso, pero como no era momento para eso, gritó:
— ¡No me jodas!
Lavi agitó sus brazos alrededor de su propio rostro, intentando defenderse –aunque este no sabía que Kanda, estaba más tentado a darle una patada en las tripas, para dejarlo mudo por falta de aire-, casi lo hizo, pero Lavi volvió a tener las agallas suficientes para hablar.
— ¡Hey, hey, Yu, tiempo fuera!
— Tiempo fuera ni una mierda, sal de aquí si no quieres que te mate.
— Yu…
— ¡No me llames por mi nombre de pila!
— Por favor cálmate, y hablemos bien del tema.
¿Cómo hablar seriamente de una broma? Kanda ahora estaba seguro de que Lavi sabía. El muy maldito sabía de esa atracción que sentía por él, y se estaba haciendo la burla ahora mismo. Eso lo enfureció todavía más. Ya tenía suficiente consigo mismo, que se reprochaba a menudo por este gusto descabellado, que esperaba se esfumase pronto, y acabase, en una simple fijación que no salió de lo platónico. Pero con esto… con esta broma…
— Primero… Yu, quedaste en no golpearme—Kanda estuvo a punto de replicar, pero el pelirrojo tomó la ventaja en la palabra—. Segundo, ¿Cómo me puedes pedir que no te joda, si he venido justo por eso? — ahí sí sonrió—. Y tercero, Di que sí, sé que quieres.
Tendría que golpearlo, pero tal vez por honor se contuvo. Tal vez.
— No imbécil, y yo no quiero nada. Menos contigo—tenía que decir algo más—. Y ahora vete, a bromear con otra persona.
— No es una broma.
— Sí, claro.
Lavi rió, y se volvió a acercar, pero esta vez al notar la pose defensiva de Kanda, que no le dejaría sobrepasar la barrera, se quedó parado hasta donde vio posible el acercamiento. La sonrisa que traía en labios era indescriptible, y así el japonés estaba mucho más consciente de lo bajo que estaba cayendo por él. Hoy tendría otra noche llena de lamentos, y… ese imbécil creo una idea en sí, que antes no se atrevió tocar. Esto era una mierda. Una verdadera mierda.
— Bien, hoy te dejo en paz, pero Yu… deshacerse de mí no es tan fácil.
¿Era una amenaza? No, esa era la broma más pesada que le hicieron en vida. Kanda quería golpear algo, su día fue definitivamente arruinado con eso, porque… porque la imaginación ya estaba volando, y esta "enfermedad" ya lo estaba asfixiando. Ahora solo rogaba que Lavi ya se fuera como lo prometió, y lo dejase en paz, enterrando esta mierda que sentía. Pero… maldita broma.
Una vez entró –con el ceño fruncido-, se encontró un alboroto en la sala. Daisya –como el infantil que es-, al no encontrar nada que le interesase –futbol-, en los canales deportivos, estaba viendo Bugs Bunny, a todo volumen.
Semejante caricatura lo puso de mal humor, y le recordó a Lavi, a Lavi y ese día insulso, que fue uno de los tantos en que vivió en confusión, y tal vez también negación. ¿Desde cuándo inconscientemente gustaba de Lavi? Decidió que como tantas otras preguntas, no tenía por qué responder. Y…
— Hey, yo lo estaba viendo.
— Estás en mi casa, y yo no quiero ver eso.
— Tú cocinarás, y además, ¿Quién no ama ese conejo? Es genial
Kanda frunció el ceño, odiando a todo lo existente. ¿Por qué simplemente no se morían todos y le dejaban en paz? Sin creérselo del todo respondió:
— Odio a los conejos.
Ya está.
Bien, bien, creo que fue muy apresurado, pero siempre estuvo pensado así, ya que aquí no hay romanticismo –aun no-, entonces lo único que necesitábamos, es que los dos estén levemente interesados, y ante todo de que uno dé un paso para… probar que tal, ¿no?
Las partes buenas ya vienen. Ah, y sí, tengo que decirlo, de verdad, muchas gracias, nunca me he sentido tan alagada en este fandom, ya saben, soy enormemente feliz cuando me comentan, más si es en esta pareja que tiene tan pocos fans que da pena. Así que gracias por colaborar dándome palabras de aliento, yo tardo un poco más o un poco menos en actualizar, pero es cosa de todos los meses, lo juro, y… si siguen así, haré doble episodio para el próximo mes –bueno, uno será algo así como un omake-, en fin, gracias, y espero les guste y…
¿A alguien le gustó este episodio?
PD: ¿Alguien ve el manga de Naruto? Si es así, ¿Qué creen del final que se avecina, y la película?, ¿Alguien está por llorar como yo? En serio, me siento rabiosa, jajaja.
Respuestas a los comentarios:
Yunt: No, no te preocupes, sé que pasa, yo también soy lectora de varias historias y entiendo el sentir. XDD, gracias, y sí, siento hacerlos tan cortos, pero es como me salen, y si no estaríamos dando vueltas en el mismo lado, jajaja. Uhh, ya faltan las partes buenas, juro que el próximo tendrá un avance mucho mejor. Sip un año, ¿te lo podrías creer? XDD Mil gracias, y no importa si es atrasado, me hace feliz, jajaja. Hasta otra linda.
Shamtal: XDD, Creo que sí lo considero, jajaja. Ohh, mil gracias, adoro ver caras nuevas por aquí –o leer, qué más da- Ya llevo u año y un mes, aproximadamente, sé que no son muchos episodios, pero juro por lo que sea, que en esta historia soy más continua –mi musa es una perra en celo, y siempre me abandona, y yo solo espero que vuelva a mí, jajaja-, Aquí está la conti linda, espero verte de nuevo.
Suna23: Hola. Yo también me alegro, Lavi fue un poco problemático por día, te juro que trabajaba mitad de plana por día, y no sabía qué hacer, jajaja. Oh, ya está dentro de nada, aunque ahora ya empezó, algo, de forma absurda lo sé, pero así son ellos, jajaja. Aquí está el capi, espero la espera no se te haya hecho eterna. Y yo espero también volver a leerte.
Ninoska: Aquí vino el fruto de tus súplicas, jajaja, ya lo siento sé que tarde un tanto, y claro, seguiré, y seguiré hasta el final. XDD, No, Lavi no está interesado en ella, y a ver, como dejé esa parte sin su continuación te cuento qué pasó –XDDD-, Lavi y Kanda volvieron juntos al edificio donde viven, si bien no de forma cursi ni nada, ellos fueron juntos medio hablando, medio peleando –esto solo de parte de Kanda-, y temblando como locos, jajaja, y al llegar cada uno a su apartamento –por cierto Lavi casi pesca un resfriado- el mensaje de Lavi era solo para hacer lo del principio. Y sí, Kanda es más peligroso, hay que rogar por quien le haga daño, jajaja. Y bien, aquí está, disfrute tu comentario, y contestándolo, en serio, reí haciéndolo y me quitaste mi mal humor –soy una versión Ligth de Kanda, en ciertos sentidos, jajaja-, y… espero leerte de nuevo.
Portgas D Naru: Jajaja, en esos sentidos no debes preocuparte este fic llegará hasta su fin, porque sí, y si no, dar por hecho que me he muerto por ahí, o me metí en tremendos líos –si es lo segundo, solo tendrían que esperar-. Oh, que bien, me alegra que te parezca mejor, te juro que a veces tengo miedo de , Gracias, si sé que tengo al menos un lector fiel me es suficiente, y te perdono si tardas en dejar comentario, lo entiendo a fin de cuentas, si vieras mi perfil, te darías cuenta que leo mucho… pero dejar comentarios a veces da pereza. El episodio está aquí, espero que te guste, y si no es así, espero me lo digas, jajaja. Tu también te cuidas linda, ojalá te lea pronto.
Yamato19: XDD, Sí, Lavi debe caer ante Kanda –es injusto que solo sea Yu-, pero le costará un montón, y además se negará como loco a ese destino, jajaja, pero ya vendrá, todo a su tiempo. ¿Sí? XDD, es un poco raro creer a un Kanda tierno, pero creo que sí, el pobre no puede hacer gran cosa con sus sentimientos, jajaja. Oh, y sí, no hay drama exagerado, porque en su mayoría detesto exagerar demasiado una cosa –a no ser que sea a motivos de comedia-, y… no podía hacerlo, jajaja, me alegra mucho que te guste tal como lo hago. El yaoi la pervirtió demasiado, jajaja, es la primera vez que hago a una fujoshi en un fic, y me hace feliz de que alguien haya gustado de eso, todos sabemos que Lenalee en el fondo es una pervertida, jajaja, ok, no. Me pregunto qué pensará su hermano si se entera de las aficiones de su hermana… Tardé un tanto, pero aquí estoy querida, lista y dispuesta a seguir, y espero mucho volver a leerte, que tu comentario fue como aire fresco para mí, lo ame. XDD, ¿nos vemos luego? Espero que sí.
