Abrí mis ojos, percatándome de que aun estaba en la oscuridad de la noche, me asome por la ventana y las estrellas aun cubrían el firmamento, iluminando las calles de Roma.

La casa estaba en completo silencio, supuse que todos aun dormían, mire el reloj de la pared, marcaba un cuarto para las 4am. Había dormido solo un poco y aunque intente dormir de nuevo no hice más que dar vueltas en la cama, metí mis pies en mis siempre calientitas pantuflas y me encamine a la biblioteca para tomar un libro, con la esperanza de que leer un poco me ayudara a retomar el sueño.

Mi madre odiaba la oscuridad en especial cuando tenía que levantarse a media noche y caminar por los pasillos vacios, por eso mando a colocar bombillas con sensores, a medida que iba caminando las luces del pasillo se encendían con mi presencia y se apagaban una vez que pasaba. Encendí la luz de la biblioteca cuando estuve en el umbral de la puerta, eran hileras e hileras de libros, decenas de escritos que mi padre se había encargado de coleccionar y yo lo había ayudado con ello en nuestra pación por la lectura, en una esquina se encontraban todos los libros de cocina de mama, que solo ella leía uno a uno descubriendo recetas de todo el mundo. Fui directo a la sección de literatura donde tome mi libro favorito y fui a recostarme en el diván. Mi padre lo había comprado como un chiste para Alice cuando era adolescente, le decía todo el tiempo que se le había zafado un tornillo así que decidió comprar un diván y colocarlo en la habitación de ella donde se acostaba cada vez que hablaba algo "importante" con mi madre, con el pasar del tiempo el gesto ya no le parecía tan gracioso, entonces mi padre coloco el diván en la biblioteca explicando que leer un libro te ayudaba a olvidarte de tus problemas, casi como si fueras a una terapia psicológica, jamás entendí muy bien su argumento, sin embargo tenía que admitir que era bastante cómodo.

Comencé a leer pagina por pagina viajando a una vieja Italia, a la ciudad de Verona donde Romeo y Julieta vivían su trágico y apasionado amor, en algún momento de la lectura perdí la noción del tiempo confundiendo realidad con fantasía, supuse en algún momento de las incoherencia de mi mente que había logrado dormirme de nuevo.

-Despierta bella durmiente- abrí mis ojos y ahí estaba él con su preciosa sonrisa y esos ojos que me encantaban.

-¿Cuánto tiempo dormí?- me estruje los ojos con las manos para desperezarme.

-Unas cuantas horas pero todos aun duermen, no te preocupes- deposito un beso en mi frente y extendió su brazo para ayudarme a parar.

Camine de su mano sin saber a donde íbamos, aun así no me preocupaba a donde fuera, siempre y cuando fuera con él.

-¿Estas nerviosa?

-¿Por qué lo estaría?- lo mire confundida cuando paramos frente al banco del jardín.

-Por la boda.- tomo asiento y me invito a sentarme a su lado.

-No podría estar nerviosa si me voy a casar con el hombre que más amo en todo el mundo.

-¿Soy el hombre que mas amas en todo el mundo?- pensé que jugaba conmigo pero realmente se veía sorprendido.

-Claro que lo eres ¿Por qué otra razón me casaría contigo?- recosté mi cabeza en su regazo y subí mis piernas al banco, comenzó a acariciar mi cabello suavemente.

-Y tu eres la mujer que más amo en todo el mundo.-susurro en mi oído- debo admitir que pensé que jamás te darías cuenta de que soy el hombre de tu vida.

-No me fue fácil descubrirlo si eso te consuela.- la brisa soplo arrastrando algunas hojas a su paso- me encanta el otoño, todo tiene unos colores tan bonitos, como de antaño. Me hacen poner nostálgica pero es una imagen preciosa.

-Pensé que las mujeres amaban la primavera, ya sabes, los colores, las flores, los animales que salen de todos lados.

-No amo las flores, eso ya lo sabes.- entrelace una de mis manos con la suya, amaba ocupar ese espacio entre sus dedos, me hacía sentir parte de él.

-Tienes razón, recuerdo aquella vez que te regale unas margaritas y tu sonrisa no pudo ser más falsa- reímos de ello, fue un día muy cómico, él venía muy entusiasmado con el ramo y yo en cambio cruzaba los dedos para que no fueran para mi.- mi estación favorita es el Verano.

-Sera por las vacaciones porque del resto es bastante seco, caluroso e incomodo.

-No, me gusta porque todo es radiante, todos parecen estar felices con el tiempo libre y además es cuando más tiempo puedo pasar contigo.

-Siempre estoy contigo.

-Claro, somos un para siempre ¿lo olvidas?

Me gire hacia él y clave mi mirada en la suya grabando este momento para siempre, acerco su rostro al mío y deposito un dulce beso en mis labios.

-Bella, ¡Bella!- escuche los lejanos gritos de mi hermana pero no lograba verla por ningún lado- ¡Isabella Marie Cullen! Despierta por el amor de Dios.

-Bella cariño- la voz más suave de Alec me regreso por completo a la realidad, abrí mis ojos y me sonrió con esmero- lamento los gritos de Alice, sabes cómo se pone cuando se hace tarde.

Mire a mi novio confundida, me reincorpore y al mirar a mí alrededor me percate de que seguía en la biblioteca, Romeo y Julieta estaba en el piso aun abierto donde me había quedado.

-¿Qué hora es?

-Las 9y45, a las 10 vamos saliendo así que te recomiendo que vayas a arreglarte- contesto mi hermana exasperada.

-¿Estas bien amor?- no, no lo estaba, aun me sentía aturdida pero decidí ignorarlo y asentí.

Todo había sido un sueño, solo eso, un sueño tan real que ni siquiera lo note. Deje a Alec con mi hermana y fui a mi habitación para prepararme para el picnic, tome una ducha rápida para ponerme los primeros jeans que encontré mas una franela que había comprado en España las vacaciones pasadas, me calce mis zapatillas rojas y fui a encontrarme con el resto de la familia.

-Buenos días- salude a todos, quienes me esperaban en el recibidor, Alec se acerco a mí con una taza de café en manos.

-Buenos días- deposito un beso en mis labios y me entrego la taza.

Pasee mi mirada por entre los presentes hasta que se cruzo con la que andaba buscando, ahí estaba el con sus verdes y encantadores ojos, Edward se levanto y comenzó a tomar las cosas para llevar al parque.

-Iré subiendo las cosas a la camioneta- dijo y salió con cava y morrales en mano.

Todos siguieron su ejemplo y fueron tomando cosas para llevarlas a los autos.

-¿Descansaste?- pregunto Alec esperando a que terminara mi café.

-Sí, ¿por qué Alice sigue aquí?

-Estarán moviéndose todo el día a través de la ciudad así que le aviso a mi hermana que se iría con nosotros en cola para encontrarse con ella cerca de la estación del metro.

Asentí y termine mi último sorbo de café para poder subir al auto y partir. Alec llevo la taza a la cocina regresando luego por mí tomando mi mano. Subimos a su auto donde nos esperaban Rosalie y Alice, supuse que Edward había decidió irse con nuestros padres, apenas si habíamos intercambiado dos palabras la mañana de hoy. El auto se puso en marcha siguiendo a la camioneta de mis padres.

-¿Cómo la pasaron ayer?- Alec decidió romper el silencio, no le gustaba mucho ir en un auto y que nadie dijera nada, al menos que la música estuviera encendida.

-Fue divertido- sentencio Alice, al parecer mi hermana no se había despertado de muy buen humor.

-¿Has vivido siempre en Italia Alec?- cuestiono Rosalie aligerando la tensión en el espacio.

-No, nací aquí, en Florencia más específicamente pero en cuanto mi hermana cumplió un año empezamos a viajar por toda Europa, cada dos años tenía un hogar nuevo.

-Oh, eso explica porque hablas tan fluido el ingles.

-Ingles, portugués, francés, español, italiano…y podría seguir la lista.- intercedí.

-Bueno cuando viajas mucho algo queda de todo ello.

-¿Y en que trabajas?

-¿De qué se trata? ¿Ahora interrogas a mi novio?

-Bueno Bells apenas y tengo idea de cómo se llama el hombre.

Alec rio por la reacción de Rose, soltó una de las manos del volante y entrelazo sus dedos con los míos.

-Soy arquitecto, trabajo con mi padre en una empresa de diseño, cada vez que nos proponen un proyecto solemos ver la importancia del asunto y nos repartimos los trabajos. Últimamente he tenido muchos más que él, pues está pensando en retirarse, mi madre ya está empezando a reclamar su tiempo.

-Eso es estupendo, tendrás un hombre que te construya una hermosa casa Bells- dijo Rose entusiasmada.

Alice bufaba en silencio y luchaba por no quedarse dormida.

-¿Qué haces tú Rose?- pregunto mi prometido mirándola por el retrovisor.

-Soy periodista, en general de redacción aunque no me molestaría salir en televisión, eso si la radio no se me da paro nada bien.

-Bella me había comentado que querías ser Actriz.

-Bueno, aun quiero pero ya sabes eso no es un área de trabajo muy rentable.

-Tal vez deberías buscar trabajo aquí en Roma, es el mejor lugar para volverte famoso aquí en Italia.

-Bueno, no es tan mala idea, hasta me agrada la oferta pero New York es para mí lo mejor que pueda existir en el mundo, además mi prometido tiene su escuela de deportes allá y no creo que quisiera dejarla.

-¿Así que también te casaras?- Alice y yo optamos por mirar por la ventana sin muchos ánimos de participar en la conversación de estos dos.

-Bueno, es la idea. Espero estar caminando hacia el altar el año próximo, no hemos fijado una fecha solo hace unas semanas que Emmet me propuso matrimonio.

-¿Sabias de eso Bella?- pregunto Alec.

-¿Perdona?

-¿Sabias que Rosalie se casaría?

-Algo sabia de ello, Rose y yo no hemos tenido la oportunidad de ponernos al día.

-Eso es cierto- me apoyo mi amiga- Bella, llevamos varios días contigo y no te he preguntado nada de tu vida.

-Realmente no hay mucho que contar, además de que conocí a este maravilloso hombre- mire a Alec por unos segundos antes de volverme a Rose- Saque la preparatoria en casa y después de ir a la universidad me gradué de medicina, ahora trabajo en el hospital San Filippo Neri donde velo por la salud de niños encantadores.

-Solo tú dices que eso no es mucho- estaba segura de que Rosalie y Alec hubieran encontrado otras mil cosas de que hablar pero decidieron dar tregua a la situación cuando estuvimos frente a la entrada de la estación del metro.

-Gracias a Dios- mascullo Alice y bajo del auto- Adiós chicos, que pasen buen día- sonrió forzadamente y se fue, luego tendría que preguntarle qué rayos le sucedía.

Estábamos listos para continuar cuando Edward toco con los nudillos el vidrio de la puerta.

-Me han enviado al auto de los jóvenes- se excuso subiendo a la parte trasera del carro.

-Bienvenido al presente entonces- comento Alec y empezó a manejar de nuevo- hablábamos un poco de nuestros oficios, conociéndonos ya que seré parte de la familia.

Edward alzo una ceja pero solo yo lo note ya que lo había visto por el retrovisor.

-Estoy seguro de que la familia Cullen te encantara- declaro casi con esfuerzo.

-Bueno, llevo ya años conociéndolos, realmente que son muy acogedores. Me conto Bella que ustedes son ahijados de Carlisle.

-¿Has hablado de nosotros Bella?- pregunto Edward genuinamente sorprendido.

-Lo estrictamente necesario- realmente hace años que no hablaba de los Masen, apenas y los mencione en una que otras conversaciones pero hace mucho de ello.

-Pensé que le contarías al hombre de tu vida sobre tus mejores amigos y compañeros de la infancia- intercedió Rose indignada.

-¿Eran tan buenos amigos?- Alec detuvo el auto pues ya estábamos en Villa Borghese.

-Mas de lo que te imaginas Alec, pasábamos casi todos los días los cuatro juntos y muchos veranos nos íbamos a Florida donde vive mi primo Jasper el era el 5to del grupo.

-Cielos Rosalie ya había olvidado a Jasper- Jasper era el amor platónico de Alice, cada verano enloquecía cuando lo veía en el balcón de la casa de verano, fue algo muy de niños, luego de mudarnos ni siquiera hablaba de él.

-Ha estado trabajando en Sudamérica últimamente, estudio psicología y luego hizo antropología, hace una investigación sobre las sociedades de esos lados de América.

-Que bien, seguro Alice moriría con verlo, si vamos a tu boda tienes que invitarlo.

-¿Si vienen?- interrogo con la mandíbula casi en el suelo- claro que vendrás a mi boda Isabella Marie Cullen, atravesé el océano por venir a la tuya así que tú vendrás a la mía.

Reí pero no le conteste ya que Alec me extendía el brazo para ayudarme a bajar del auto, cuando estuvimos todos reunidos de nuevo, decidimos repartirnos las tareas, los hombres se encargarían de llevar las cosas mientras que nosotras fuimos en busca de un buen lugar en la Villa.

-¿Sabes que le sucede a Allie?- Rose caminaba a mi paso mientras que nuestras madres hablaban más adelante sobre algunas recetas de cocina.

-No he tenido mucho tiempo de conversar hoy, esperaba que tú lo supieras. Se lo atribuí a que tal vez no ha dormido bien.

-Bueno, ya será luego que nos enteremos.- Asentí y seguimos caminando.

-Oh chicas aquí es perfecto- expreso mi madre sentándose bajo un árbol que aun no había perdido todas sus hojas.

Elizabeth y yo extendimos la manta para que pudiéramos colocarnos sobre ella, el césped solía provocarme alergia en la piel por esto evitaba el mínimo contacto con este. Los chicos llegaron más atrás, con mi padre y el señor Edward atrás, arreglaron las cestas de comida a un costado del árbol y se tumbaron también sobre la manta, Alec se recostó a mi lado tomándome por la cintura, apoye mi espalda en sus piernas recogidas y pose mi mano sobre las suyas. Rosalie hablaba con su madre y la mía sobre su futura boda y Emmet, escuche algunas cosas de la conversación esperando enterarme un poco de que había sido de mi amiga estos últimos años. Mi padre y Edward hablaban sobre Rose y yo, siguiendo con el mismo tema de los matrimonios, Anthony en cambio leía un libro recostado contra el árbol.

-Te amo- susurro Alec en mi oído y beso mi cuello sutilmente.

-Y yo a ti- respondí volviéndome un poco hacia él.

-¿Hey quien juega?- Rose se había levantado y tenía un frisby en su mano.

Todos se entusiasmaron con la idea y fueron tras ella a un espacio más abierto, me negué a jugar explicando que quería disfrutar de la vista un poco, intente convencer a Alec de que estaría bien pero este decidió quedarse conmigo mientras el resto jugaba.

-Podemos disfrutar de la vista caminando un poco- menciono después de unos minutos, lo tome de la mano y fuimos a caminar por el parque.

-Los Masen son muy agradables.

No respondí nada al instante, una parte de mi quería decir que tenía razón pero aun la Bella terca quería defender su punto de vista y decir que se equivocaba al menos con respecto a una persona, pero la verdad es que Anthony llevaba un rato sin ser un asno así que no tenia acciones que argumentaran mi opinión.

-Si- me limite a contestar.

-Ayer pensé que desistirías de todo esto.- lo mire desconcertada, realmente no entendía porque decía eso- no me mires así, es que al teléfono te oías bastante mal amor, te escuchabas aterrada, creí que al verte tan cerca del día de la boda te provocaría mas miedo del que podrías soportar.

-Alec…-no supe que decir, una parte de mi quería gritarle que tenía razón, estaba aterrada y confundida, pero…- jamás desistiría de casarme contigo.

Paro nuestra caminata colocándose frente a mí y acunando mi rostro en su mano, me sonrió y se acerco a mi dándome un beso en los labios, enrolle mis brazos en su cuello y él me tomo delicadamente por la cintura, cada neurona de mi cuerpo hacia sinapsis atropelladamente provocando que corrientes se esparcieran por mi espalda y terminaran en mi boca donde esta se movía armoniosamente en conjunto con la de Alec, suspire entre sus labios y nos detuvimos con nuestras frentes en contacto, dilatando el momento unos minutos más.

-Te amo Alec- susurre y el respondió un "te amo mas" embriagándome con su dulce aliento- todo era tan perfecto.

-¿A qué te refieres?- reinicio nuestra caminata, entrelazando de nuevo nuestras manos.

-Quisiera estar sola contigo siempre, que nadie se interpusiera en mi felicidad y nada me provocara tantas preguntas en la cabeza.

-¿Qué preguntas tienes en la cabeza?

-Sí estoy haciendo lo correcto, sí seré feliz, sí…

-Sí estarás preparada para emprender esta nueva aventura

-¿Te lo has preguntado?

-Unas cuantas veces.- lo mire esperando que no fuera una broma de su parte- a veces me da miedo todo esto mi amor pero luego recuerdo tu rostro, lo mucho que me haces feliz y todo adquiere sentido, no estaría dispuesto a dar este gran paso si no fuera contigo.

-¿Podemos contra cualquier cosa?

-Dicen que cuando el amor es verdadero puede contra el mundo y más.- me abrace a él quedando acogida por su cuerpo y sintiendo el calor de su tacto. Lo amaba, me bastaba con eso. Edward era mi perdición, lo quería pero cada vez que estaba con él las cosas tenían un lado gris tanto como rosa, pero Alec era mi espacio de tranquilidad, mi tarde de otoño, con el podía disfrutar hasta los detalles más pequeños como los de esta caminata, solo el aire y el sol.


Holaaa :). ¿Como están? Yo de maravilla, disfrutando del tiempo libre. Ya son dos capítulos con poca actividad de Edward ¿Lo extrañan?. A ver quien me adivina con que personaje soñó nuestra confundida Bells... Espero que hayan disfrutado este capitulo al igual que el anterior.

¿Vieron la imagen de portada? Yo la ame, espero que les guste y le haga justicia a estos personajes que tanto quiero. Seguimos aun con la balanza Edward-Alec, ¿a donde creen que se inclina Bella? Ya mas adelante veremos.

Bueno, dejare de darle vueltas a sus cabecitas y me retiro. Besitos ;) y como siempre muchisimas gracias por el apoyo!