F8hu9Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto y la historia es una adaptación del libro de la autora Margaret Mitchell.

Lo que dejamos ir

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Cada noche soñamos algún milagro bueno, y aunque nunca se cumpla,

nos dormimos creyendo.

Matilde Alba Swann

Capítulo 12: Abnegado desinterés.

Sasuke, en su luna de miel, disfruto de más diversiones que cuantas había tenido…Ni él podía recordar cuanto tiempo había transcurrido.

La boda había sido sencilla y los invitados habían sido los más cercanos a ellos. Con el vestido de novia puesto, Sakura se veía más bonita de lo normal y Sasuke no volvió a sentir arrepentimiento y ganas de huir como cuando se caso con Etsuko.

Ahora, estaba disfrutando de un merecido descanso en el País de la Luna, cerca de la playa.

Todos los días Sakura y él iban a disfrutar de los lugares que el País les ofrecía y por las noches iban a bailar. Lo más extraño era que Sasuke disfrutaba de ello. Y sobre todo comer. Comer lo que él quisiera. Había pasado tanta hambre que temía que esos tiempos volviesen pero Sakura siempre le decía que nunca iba a pasar más por aquello.

Como era tan alegre, resultaba agradable salir con Sakura. Antes Sasuke no se había fijado gran cosa en ello, y en Konoha todo el mundo estaba demasiado preocupado con sus problemas para interesarse en la apariencia de los demás. Pero en el País de la Luna Sasuke podía ver que los ojos de los hombres seguían a su esposa y hasta se estremecían cuando ella los saludaba. El convencimiento de que otros hombres se sentían atraídos por su esposa y acaso lo envidiaran, lo hizo sentirse orgulloso de mostrarse a su lado.

Durante esas dos semanas que paso con Sakura, Sasuke aprendió muchas cosas de ella. Se entero de que podía estar cariñosa y amable y al segundo siguiente estar enojada. Le gustaba estar por largo tiempo metida en la bañera con Sasuke y caminar por las noches. Su matrimonio era muy divertido. Sin embargo, Sasuke no supo lo que Sakura realmente era.

Algunas mañanas Sakura lo levantaba y le daba de comer como a un niño. Se divertían burlándose de la gente que pretendía ser lo que no era o simplemente se quedaban acostados el uno junto al otro por un largo tiempo.

No comprendía a Sakura ni se preocupaba por comprenderla, aunque había cosas en ella que realmente lo intrigaban; por ejemplo, el modo que tenía de mirarlo cuando creía que él no se daba cuenta. Algunas veces, volviéndose de repente, la había encontrado observándolo con una mirada alerta, ansiosa, expectante.

— ¿Por qué me miras de esa forma?—preguntaba irritado.

Pero la cara de Sakura cambiaba instantáneamente y se limitaba a reír. Sasuke no se quería romper la cabeza en alguien tan enigmático así que lo olvidaba.

La vida la resultaba tan divertida excepto cuando pensaba en Takara.

Una noche, mientras la luna iluminaba la cama y él descansaba adormecido en los brazos de Sakura, pensaba en lo perfecta que sería la vida si fueran los brazos de Takara los que lo estrecharan. Suspiro viendo hacia la ventana y al cabo de un momento sintió que un brazo le rodeaba el cuello como hierro. La voz de Sakura le hablo duramente:

— ¡Qué Dios condene tu alma al infierno por toda la eternidad!

Y, levantándose, se vistió y salió de la habitación a pesar las protestas de su esposo. Volvió a la mañana siguiente con olor a alcohol pero volvió a irse, llegando hasta la cena, que sería la última que iban a pasar en el País de la Luna.

El ambiente tenso impidió a Sasuke disfrutar de la cena. Sin embargo, comió una gran cantidad de platillos y bebió mucha champaña. Tal fue esta mezcla lo que por la noche hizo que volviera a su antigua pesadilla, ya que despertó bañado en sudor y temblando. Estaba de nuevo en el Barrio Uchiha corriendo porque algo lo perseguía. Estaba corriendo con el corazón saltándosele en el pecho, rodeado de una espesa niebla, buscando a ciegas aquel puerto de salvación desconocido que se encontraba entre la niebla, cerca de él.

Sakura estaba inclinada sobre Sasuke cuando se despertó, y sin una palabra, lo estrecho en sus brazos. Sus tiernas palabras lograron confortar y tranquilizar a Sasuke.

—Sakura, tenía tanto frío, tanto cansancio…y no podía encontrarlo. Corría envuelto en la niebla y no podía encontrarlo.

— ¿Encontrar qué, Sasuke-kun?

—No lo sé; quisiera saberlo.

— ¿Es la antigua pesadilla?

—Sí—respondió Sasuke con la voz entrecortada.

Sakura dejo de abrazarlo para prender las lámparas del buro. A la luz, sus ojos verdes eran indescifrables. El camisón delgado que llevaba le mostraba su piel pálida y suave. Sasuke, que seguía con miedo, pensó que el cuerpo de Sakura sería cálido y protector, y exclamó:

—Abrázame, Sakura.

— ¡Cariño!—repuso ella suavemente. Lo tomo de la mano y lo guió hasta al cómodo sillón que estaba en su habitación. Lo sentó y después ella se acomodó encima de sus piernas para rodear su cuello con sus brazos y acariciarle con sus dedos su cabeza a través de su cabello. Sasuke rodeo su cintura con sus brazos.

—Yo corro en busca de algo y no consigo encontrarlo. Está siempre escondido en la niebla. Sé que si lo encontrara sería la salvación definitiva y que nunca volvería a tener frío ni hambre.

— ¿Es una persona o una cosa la que estas buscando?

—No sé. Nunca se me acurre pensarlo. Sakura, ¿tú crees que soñaré alguna vez con llegar a la salvación?

—No—contesto ella tiernamente—. Los sueños no son así. Pero si te acostumbras a calentarte y estar bien alimentado dejarás de soñarlo. Yo, Sasuke, me voy a encargar de ponerte a salvo.

—Eres dulce, Sakura.

—Gracias por las migajas de tu mesa, Sasuke. Sólo quiero que pienses que mientras estés conmigo nada malo te ocurrirá.

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EN LA CASA DE YUKO estaba una acalorada discusión acerca de si deberían de ir a ver a los recién casados que ese día acababan de volver de su luna de miel.

—Sai—refunfuño Yuko indignada—, ¿vas a visitar a Sasuke a pesar de que caso antes de que se cumpliera un año de la muerte de Etsuko?

—Y que utilizo a Karin para salvar al Barrio Uchiha—interrumpió Genma.

Su voz era fría y amarga. Cada vez que pensaba en Sasuke le resultaba difícil ser comedido, recordando siempre a Etsuko Yamanaka.

—Yo siempre he creído que él y Haruno tenían una relación desde antes de que Sasuke estuviera con Karin.

Antes de que todos comprendieran sus palabras, Benjiro apareció de pie en el umbral. Estaba rojo de indignación; sus dulces ojos desprendían chispas. Nadie nunca había visto enojado a Benjiro y nadie lo hubiera creído capaz. Él siempre era tan dulce en cualquier situación.

— ¿Cómo te atreves, Genma…?—pregunto con voz baja y estremecida—. ¿A dónde te va a llevar la envidia? ¡Qué vergüenza!

El rostro de Genma se puso pálido. No obstante, levanto la cabeza.

—No me retracto de nada—dijo con brevedad.

"¿Estoy celoso?" se preguntaba. Con el recuerdo de Suigetsu, Etsuko y Karin, ¿no tenía motivos más que sobrados para estar celoso de Sasuke? ¿No tenía razones para odiarlo, ahora que tenía la sospecha de que también a Takara la había envuelto en sus redes? Y pensó: "¡Si yo te dijera todo lo que sé de Takara y de tu precioso Sasuke!". Genma se sentía vacilante entre el deseo de proteger a Takara con su silencio y el de desenmascararla contando a todo el mundo sus sospechas. Eso obligaría a Sasuke a dejar en paz a Takara. No tenía nada definido, sólo eran sospechas.

—No me retracto de nada—repitió con voz firme.

—Entonces es una suerte que ya no vivas bajo mi techo—dijo Benjiro en tono frío.

Genma se puso de pie de un salto y toda la sangre afluyó a su rostro.

—Benjiro, tú que eres mi cuñado, ¿vas a pelearte conmigo por ese traidor?

—Sasuke también es mi cuñado—dijo mirando a Genma como si se tratara de un extraño—y más querido para mí que un hermano de sangre pudiera serlo. Si tú te olvidas fácilmente de los favores que me ha hecho, yo no puedo. En la misión, cuando estalló la guerra, él se quedo conmigo hasta que pude irme, y de regreso todo el tiempo me llevo a cuestas a pesar del cansancio que tenía. Cuando llegamos al Barrio, Sasuke me dio de su comida aún cuando no había nada, para que me repusiera y no me dejo hacer nada hasta que me repusiera por completo. Cuando Takara llego, hizo más gastos, incluso puso todo para el nacimiento del bebé y me ayudo a conseguir trabajo como supervisor de una serrería. Y Sakura me salvo la vida al curarme. Ellos no tenían la obligación de hacer lo que hicieron por mí. Y yo estoy agradecidísimo con Sasuke y Sakura. Y tú, Genma, ¿cómo has podido olvidar lo que han hecho por Takara y por mí? ¿Cómo te puede importar tan poco tu hermana para decir calumnias de la mujer que me salvo? Si te presentaras de rodillas ante Sasuke y Sakura no sería bastante.

—Vamos, Benjiro—dijo Yuko, tratando de calmar las cosas—. Está no es manera de hablar a Genma.

—Y oí lo que dijo también de Sasuke—exclamo Benjiro lanzándole una mirada furiosa a su tía—. Lo que piensen de ellos en sus mezquinas mentes me importa poco. Pero lo que digan en mi casa si me importa. ¿Cómo pueden pensar cosas horribles y decirlas? ¿Olvidas, tía Yuko, que Sasuke te ayudo con los gastos de tu casa? ¿Olvidas que Sakura curo a la mayoría de los enfermos, y que por eso estuvo en el hospital? ¡Gracias a ellos tengo una casa! ¡Eres una ingrata! Etsuko está muerta y Sasuke es libre de buscar la felicidad, y Sakura es eso para él. Deberías de alegrarte por él en vez de criticarlo si te importara un poco Etsuko. Ella está contenta de que Sasuke ya se haya repuesto. Espero que nunca vuelvan a decir cosas semejantes de ellos.

—Tienes razón, Benjiro—dijo Yuko, aguantándose su enojo con tal de que Benjiro no la dejara—. Me alegro de que Sasuke se haya casado con Sakura. No volveré a tocar el tema. En cuanto a Genma, él se quedara conmigo.

Benjiro sonrió cariñosamente, complacido.

Por su parte, Genma no dijo nada más, No se arrepentía de nada. Esperaba que pronto sus sospechas se vieran confirmadas.

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Sakura había decidido que se quedaran en el Hotel de la Hoja en lo que terminaban de construir su nueva casa, a la par que arreglaban el Barrio Uchiha, ya que desde antes de que comenzara la guerra estaba muy deteriorada en ciertas partes y necesitaba una remodelación. Entre los dos habían acordado que querían una casa en la que pudieran vivir.

Sakura volvió a retomar sus labores en el hospital por lo que Sasuke entrenaba todas las mañanas sin tener nada importante que hacer hasta en la tarde cuando se encargaba de firmar papeles y supervisar la construcción y decoración de ambas casas, lo cual lo distraía.

Una noche, cuando Sakura llego del hospital, le dio una buena noticia mientras se sentaba en sus piernas:

—Hoy me encontré a un paciente que cure en la guerra. No me acorde de él con los cientos que atendí pero él a mí sí y resulto ser un encargado del Banco Central y me dijo que va a agilizar las cosas para que puedas disponer de tu dinero. Me dijo que iba a avisarme cuando todo esté listo. No tardara mucho tiempo. Sólo te advierto una cosa, Uchiha, no voy a ser como la tonta de Karin y dejar que mantengas a tu amante.

—Ya vas a empezar…—dijo Sasuke con fastidio.

—Ya te lo advertí—dijo Sakura en un tono de amenaza que hizo dejar sin aliento a Sasuke.

Por otro lado, él se alegro de poder ser algo independiente al disponer de su dinero pero no lo vio como una oportunidad de separarse de Sakura, al contrario, nunca lo pensó.

Con el paso del tiempo, Sasuke se acostumbro a las burlas de Sakura, e incluso encontró divertido sus absurdas peleas.

Pero Naruto había cambiado con él. Todavía se mostraba desconfiado acerca de sus intensiones con Sakura, así que se mostraba algo distante y lo molestaba todavía más a pesar de que Sakura lo regañaba por eso. Y había algo más que Sasuke se negaba a admitir aunque desde hace tiempo lo sabía.

Al cabo de tres meses por fin se mudaron a su nueva casa gracias a que agilizaron la construcción. Era una casa tradicional y tenía un gran jardín en la parte trasera con un estanque. A Sakura le gusto la decoración que Sasuke había elegido pero no pudo evitar decir:

—Es muy ostentoso considerando que la mayoría de la gente no tiene mucho que comer.

—Hmp—dijo Sasuke para después besarla.

La primera persona que fue a visitarlos fue Benjiro con el pequeño Yusei. El bebé tenía casi seis meses y medio. Sus ojos café claro y su nariz delicada eran como los de su madre y el cabello rubio como su padre. Al verlo, a Sasuke le dio ciertos celos al ver al que podría haber sido su hijo. Sin embargo, no sintió ningún dolor como esperaba al verlo.

—Hace mucho que no te veía—dijo sonriendo Benjiro—. Tu casa es muy bonita.

—Gracias.

— ¿Dónde está Takara?

—No pudo venir. Tuvo que ir a la casa de Yuko a ver a Genma, se enfermo y fue a dejarle una sopa. ¿Cómo está Sakura?

—Bien, está en el hospital.

—Vine a saludarte, Sasuke. Takara y yo te extrañamos pero estamos contentos de que estés con Sakura. Gracias a ustedes nos va bien con el trabajo que me consiguieron.

—Está bien—a Sasuke le molestaban ese tipo de conversaciones y más si se trataba de Benjiro.

—Adiós, Sasuke. Espero que pronto vengas a visitarnos—Benjiro comenzó a caminar con Yusei en brazos—. Salúdame a Sakura. Espero verte pronto con un hijo. Recuerda que eres un hermano para mí—Benjiro le sonrió por última vez para salir por completo de la casa.

Sasuke se quedo pensando en las palabras de Benjiro. ¡Un hijo! La idea no sonaba mal pero era muy pronto.

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El ayer no es más que la memoria de hoy,

y mañana es el sueño de hoy.

Khalil Gilbrán.

Hola, sé que el capítulo está algo tedioso pero de verdad es necesario para entender lo que va a venir después. La verdad es que ya se me está complicando un poco recoger sólo lo importante puesto ya que es casi el final.

Prometo que el próximo capítulo será interesante y que trataré de resaltar lo más que se pueda el Sasusaku.

Gracias a los favoritos y folows =DD

También a las chicas lindas que me dejan sus comentarios:

-Abigail Haruno 27

-lovetemaki1

-Anna (trataré de que no sea tan evidente, aunque es inevitable =)

-DULCECITO311

-mussa-luna

-nancyclaudinec

-Sakuraflordelis

-Adriss

Cualquier duda o sugerencia háganmela saber.

Gracias por leer =DDD