CAPÍTULO 12: EL ÁNGEL CAÍDO

Estaba cansado. Seiya estaba cansado. A pesar de que ya no notaba en su cuerpo el dolor de los huesos rotos ni de sus heridas, no dejaba de ser humano y llevaba ya mucho tiempo corriendo.

Se detuvo un momento cerca de un río para beber un poco de agua. Fresca y sabrosa. Nada mejor que lo natural.

- Saori-san… - suspiró.

Le preocupaba como pudiera estar Atenea, por eso tenía que darse toda la prisa posible. Pero no podía dejar de preguntarse si podría hacer algo si se encontraba con otro caballero de oro.

- No tengo tiempo para eso. ¡Tengo que ir a salvar a Saori-san!

Se puso de nuevo en marcha, pero se detuvo en seco a los pocos pasos. Notaba algo extraño en ese lugar. Como si algo lo estuviera vigilando.

TEMPLO DE ZEUS

Shiro dejo cuidadosamente el cuerpo de Raiden delante de los escalones que ascendían hasta el trono de Zeus.

- Mi señor, aquí traigo el cuerpo de Raiden, tal y como lo ordenasteis – hizo una reverencia a la vez que hablaba.

Zeus solo afirmó con la cabeza. Sheila por su parte se acercó hasta el cadáver de Raiden y se arrodilló a su lado.

- Lo siento mucho.

Sheila lo miró. Realmente parecía sentir lo que decía. El caballero de Sagitario se iba a ir, pero la voz de Zeus lo detuvo.

- Espera Shiro.

- ¿Si, mi señor? – Preguntó mientras se giraba para mirar a su señor.

- Ha llegado a mis oídos que el caballero de Pegaso ha logrado derrotar a Marcus. Creo que hemos subestimado a los caballeros de bronce, y más aún a Pegaso.

- No se preocupe mi señor, el caballero de Pegaso no llegará hasta aquí. Ya ha ido alguien a ocuparse de él.

- ¿Y crees que lo logrará?

Shiro sonrió.

- Estoy seguro.

- ¿Será solo mi imaginación?

Miraba en todas direcciones. A todos los posibles escondrijos. Pero no veía a nadie.

- Si, me lo estaré imaginando…

Dio un paso para continuar y de la nada surgieron de pronto varias descargas eléctricas que le atacaron. Logró esquivarlas saltando al aire.

- ¿¡Otro de los caballeros de Zeus!?

De nuevo surgió de la nada otra ráfaga que esta vez no pudo esquivar y le dio de lleno, paralizando parte de su cuerpo y haciéndole caer de cara contra el suelo.

- N-No… este ataque es de...

Ante el apareció una figura vistiendo una armadura dorada, la armadura de oro de Leo.

- Saltar al aire no ha sido lo más prudente que podías hacer caballero de Pegaso.

- ¿¡Quién eres!? – Preguntó Seiya mientras se ponía en pie.

- Mi nombre es Leon, caballero de oro del signo de Leo.

Seiya se puso en posición. Conocía bien los ataques del caballero de Leo, pero este parecía atacar mucho más rápido que Aioria.

- Me sorprende que hayas podido derrotar a Marcus, realmente asombroso para ser solo un caballero de bronce.

Le lanzó su ataque por sorpresa, con la intención de golpearle y seguir su camino. No podía perder el tiempo en combates y menos estaba en estado para hacer frente a otro caballero de oro habiendo salido hacía tan poco de una batalla.

Pero como temía, su ataque por sorpresa no tuvo el menor efecto. El caballero de Leo lo detuvo con una de sus manos, apretándole el puño con fuerza.

- ¿Tan poca fuerza posees caballero? ¿Cómo narices pudiste derrotar entonces a Marcus?

Le soltó la mano y Seiya retrocedió. Ese tipo tenía más fuerza de lo que parecía.

- Déjame enseñarte como debe ser un auténtico ataque.

El cosmos de Leon comenzó a surgir de su cuerpo de una manera abrumadora.

- ¡Plasma relampagueante!

Como si tejiera una telaraña, una gran cantidad de luces rodearon por completo a Seiya y comenzó a recibir los golpes. Miles de ellos a la vez en grandes descargas que recorrían todo su cuerpo.

- ¡¡¡Uaaaagh!!!

De nuevo cayó al suelo. Esta vez ya si que no podía moverse. Pequeñas descargas salieron de su cuerpo. Estaba totalmente paralizado.

- N-No noto mi cuerpo… n-no puedo moverlo…

- ¿Solo esto y ya no puedes moverte? Si has derrotado a Marcus deberías ser capaz de resistir un ataque tan débil.

- U-Ugh…

- Será mejor que acabe con tú sufrimiento. Has sido demasiado débil caballero. Esperaba algo más de alguien que lleva tras de si la leyenda de haber logrado herir a un dios.

El cosmos de Leon comenzó de nuevo a surgir, y este preparaba en su puño el golpe que iba a lanzarle.

- Muere caballero… ¡Plasma relampa...! ¿¡Eh!?

Una descarga de color púrpura surgió de la nada y se dirigió hacía Leon. Este la esquivo haciéndose a un lado, pero la descarga lo perseguía.

- ¿¿Pero qué demonios!?

La descarga estuvo a punto de alcanzarle, pero usando sus propias descargas pudo desviarlas y hacerlas desaparecer.

- ¿¡Quién eres tú!?

Descendiendo gracilmente del cielo, alguien coloco delante de Seiya. Este alzo la mirada para verle. Le pareció ver como a su espalda tenía unas alas brillantes y doradas. No podía creer quién era.

- T-Tú eres…

Lo vio de nuevo para estar seguro. Una armadura azulada y pelo castaño. Y sobre todo, esos ojos tan firmes y seguros.

- ¿¡Ícaro!?

Touma se giró para mirar a Seiya. No pudo evitar sonreír.

- Estás en un estado lamentable. ¿No me dirás que una pequeña descarga puede acabar contigo, Pegaso?

Como pudo, Seiya se reincorporó hasta ponerse de rodillas.

- Pero… ¿qué haces tú aquí? ¿Y Marin?

- No te preocupes, esta perfectamente.

- ¿Y tú herida?

- Ya esta sanada.

- ¿Pero qué haces aquí? ¿No estabas del lado de Artemisa?

Esto le interesó mucho a Leon al oírlo. Así que ese era un ángel de Artemisa. Había oído hablar que los ángeles de Artemisa eran los grandes héroes que narra la mitología. Y ahora tenía ante él a uno de ellos.

- Noté un gran cosmos que no sentía desde hacía mucho años y vine a inspeccionar. Como pensaba, era el de Zeus.

- Si… Zeus tiene a Atenea.

- Así que… lo que mi hermana pensaba era cierto. Zeus logró atrapar a Atenea.

Seiya afirmó con la cabeza.

- Em, disculpad.

Ambos miraron a Leon.

- No es por interrumpir vuestra charla, pero os recuerdo que vuestro enemigo esta delante y no deberíais bajar la guardia.

- ¿Y tú quién eres? – Preguntó Touma.

- Leon, caballero de oro del signo de oro. ¿Y tú nombre, ángel?

- Ícaro.

- Ya veo – Leon sonrió maliciosamente - . ¿Has sido tú quién ha lanzado esa descarga de hace un momento verdad?

- Y si fuera así, ¿qué harías?

- Pues… - Leon se cayó, pero un poderoso cosmos, desafiante y violento, comenzó a salir de su cuerpo - ¡Tendría que matarte!

- ¡Cuidado! – Gritó Seiya para avisar a su compañero que se puso en posición de defensa.

- ¡Plasma relampagueante!

El ataque se dirigió directamente contra Ícaro a una gran velocidad, este lanzó su ataque también para repelerlo.

- ¡Max Voltage!

Ambos ataques chocaron entre si, repeliéndose el uno al otro. Fue entonces cuando ambos caballeros se impulsaron, dando un salto hacía delante, y sus manos chocaron entre si, quedando agarrado el uno y el otro.

Del impacto, pequeñas descargas comenzaron a surgir hasta que en sus manos se crearon pequeñas esferas eléctricas que las cubrían. Esos campos crecieron hasta rodearlos y hacer una esfera eléctrica a su alrededor, envolviéndolos.

Las descargas que emanaban de ellas chocaban contra el suelo, destrozándolo por completo.

- I-Impresionante…

Seiya no podía creer lo que veía. ¿Tan poderosos eran ambos que podía hacer tal cosa?

- ¿¡Pero qué haces!? – Gritó Touma, sobresaltando a Seiya.

- ¿Eh?

- ¡Sigue tú camino! ¡Tienes que rescatar a Atenea cuanto antes! ¡Date prisa!

- ¡P-Pero…!

- ¡No te preocupes por mí! ¡Yo me ocuparé de él!

Ambos cruzaron su mirada. Seiya no tuvo más remedio que resentirse a protestar y asentir.

- Ten cuidado – y continuó su camino.

Cuando Seiya estuvo lejos del alcance, ambos se alejaron el uno del otro y el campo eléctrico desapareció.

- No esta nada mal.

- ¿Se puede saber por qué sonríes de esa manera? – Preguntó extrañado al ver la sonrisa en el rostro del caballero de oro.

- Es la primera vez que me encuentro con alguien que pueda lanzar descargas eléctricas con su cosmos al igual que lo hago yo.

- ¿Y eso te pone feliz?

- Así es. ¿Te parece si seguimos con el combate? – Preguntó colocándose en posición de lucha.

- Cuando quieras.

Touma lanzó de nuevo su descarga. Para esquivarlo, Leon saltó al aire, pero esta le seguía.

- ¡Plasma relampagueante!

Ambos ataques colisionaron y se anularon mutuamente.

Touma se elevó hasta llegar a su altura y le intentó golpear con una patada, pero Leon la detuvo y lo arrastró, sujetándole de la pierna, hacía el suelo y se preparó para estrellarlo. Pero Touma logró posar su mano en el suelo a tiempo e hizo fuerza para lanzar a su rival contra una roca enorme que había cerca del cauce del río.

Reincorporándose en el aire, y usando la roca como punto de apoyo, Leon se impulsó contra Touma e intentó alcanzarle con su puño, pero este se agachó para esquivar su golpe y luego le golpeó una patada en el estómago que lo elevó en el aire.

Leon subía hacía el cielo a toda velocidad, pero pudo controlar su cuerpo y parar y comenzar a descender.

- ¡Plasma relampagueante!

Expandiendo sus alas, Touma comenzó su ascenso para alcanzar a su rival. Logró moverse entre los huecos del ataque de su enemigo y lanzó pequeñas descargas alrededor suyo para realizar su próximo ataque.

- ¡Lanzas eléctricas!

Los pequeños voltajes se convirtieron en lanzas que salieron disparadas contra el caballero de Leo, quién uso de nuevo su técnica para destruirlas.

Aprovechando que bajo la defensa, Touma se lanzó a toda velocidad contra él y le intentó golpear en el pecho un fuerte puñetazo cargado con su electricidad, pero logró defenderse a tiempo colocando sus brazos, pero eso no evitó que el impacto le hiciera elevarse más aún en el cielo.

- ¡Eres genial! ¡Simplemente genial! ¡El rival que siempre he estado buscando!

- ¡Deja la palabrería y combate!

De nuevo voló para impactarle con su ataque, pero Leon le lanzó su ataque de nuevo y esta vez le costó más esquivarlo.

- ¡Ya eres mío!

Bajando a toda velocidad, logró impactarle con una patada en el estómago y hacer que descendiera contra el suelo, pero Touma se recuperó y gracias a sus alas no se estrelló, sino que voló de nuevo contra él.

- ¡Max Voltage!

Esta vez, Leon no hizo el ataque para destruir el de su enemigo, sino que lo uso para esquivarlo y dirigirse a otro lado. Entonces lo lanzó de nuevo y Touma lo esquivó del mismo modo.

- ¡Voy a acabar contigo caballero de Leo! – Gritó Touma mientras se elevaba contra el y comenzaba a golpearle con pequeñas descargas para hacer que se elevará más y más.

- ¿¡Pero qué…!?

En el último golpe, Touma apoyó sus manos sobre los brazos de Leon que protegían su cuerpo y lanzó un nuevo ataque.

- ¡Highest altitude!

No podía controlarlo ni pararse. Ese golpe hacía que su cuerpo se elevará a una velocidad que no podía controlar. Cuando se giró para intentar realizar un golpe que detuviera su cuerpo, se encontró cegado por el sol y vio como la figura de Ícaro lo surcaba, como si descendiera desde el mismo sol hasta llegar hasta él y colocar sus manos en su pecho para hacer su último ataque.

- ¡Long route! (Gran descenso)

El ataque salió de sus manos pero no golpeó a Leon, quién desapareció en la nada.

- ¿¡Qué!?

- ¡Detrás de ti!

Touma se giró y a su espalda se encontraba Leon, concentrando su cosmos en su puño.

- Te acercaste demasiado al sol Ícaro. Llegó la hora de derretir tus alas.

- ¡Maldición!

- ¡Relámpago de voltage!

Como si de una bola de fuego se tratará, una enorme cantidad de energía eléctrica golpeó a Touma, haciéndole caer a toda velocidad en dirección al suelo.

- ¡Uaaaagh!

Pero no. Cuando miró hacía abajo, vio que no iba hacía el suelo. Iba hacía el río.

- ¡M-Maldita sea!

Cayó al río y hubo una pequeña explosión, que elevó un pequeño geiser de agua hacía el cielo. Agua electrificada. Leon, tras llegar al suelo, se acercó al río.

- Si vuelas demasiado cerca del sol se derretirán las alas, y si lo haces demasiado cerca se mojarán. Es irónico que este haya sido tú final, ¿no lo crees?

Antes de ponerse de nuevo en marcha para perseguir a Seiya miró de nuevo al río. No pudo evitar sonreír.

- Has sido un digno rival caballero.

Leon se puso en marcha. Si no alcanzaba a Seiya tendría serios problemas con Zeus. Y no era algo que le apeteciese.

Más lejos de allí, alguien observaba a través de su cosmos como Seiya se acercaba hacía el. Lo mismo ocurría con los otros tres caballeros de bronce. Los cuatro estaban cerca de su posición.

- Preparaos a ser juzgados caballeros de bronce. Vuestro juicio esta a punto de empezar.

Desapareció en la nada, decidido a juzgar a los caballeros de bronce por su comportamiento.