Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, en cambio esta historia es mía.

Bueno, llegamos al final de este fic, espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo escribiéndolo. Mención especial en este último capítulo a todas mis chicas del grupo de wathsapp swanqueen, también a las que me leen a través de Facebook. A la sexy voz de Diana, a mi petita que espera con ansias su lanisgaryen, prontito lo prometo, a mi morena porque la quiero y a Natalia porque soy su fan número uno.

También y no me cansaré nunca de ponerlo: leed a my dark queen, franchiulla y esthefybautista, en serio, las mejores de toda la página.

Sin más os dejo disfrutar del final feliz, un besito y nos leemos muy pronto.

CAPÍTULO 12 UN CUENTO DE HADAS.

-¿Falta mucho, Emma?

-"No"

-¿Dónde vamos?

-"No te lo diré"

-Pero ¿Falta mucho?

-"Me desespera usted señora Swan"

Regina sonrió abiertamente, adoraba cuando Emma la llamaba señora Swan. Hacía una hora que estaban en el coche rumbo a no sabía dónde pues su rubia no quería decirle nada. Miró aburrida por la ventanilla y, como venía siendo habitual en ese último mes, miró su dedo anular, su anillo, el anillo que la ataba a su rubia para siempre. Una nueva sonrisa en su rostro y en su mente los recuerdos de todos los acontecimientos desde el arresto de Leo.

Primero vino el juicio, no fue muy largo pues las pruebas en contra de su esposo eran demasiado evidentes y su incapacidad para controlarse le acabó sentenciando solito al gritarle que iba a matarla durante su propio interrogatorio. Leo ya no era nadie, treinta años de cárcel a la morena le parecía poco pero eran muchos años de seguridad, de tenerlo lejos y no verlo nunca más.

Después del juicio empezó todo el lío del divorcio, un lío que a Regina no dejaba de darle dolor de cabeza. Incluso preso, Leo se había propuesto seguir arruinando su final feliz y se negaba a firmar los papeles que la liberarían legalmente de su yugo. Parecía que tendrían que llegar a juicio para solucionar ese asunto cuando una noche, Emma llegó con la noticia que lo cambiaría todo. Leo había muerto en prisión. Regina no quiso saber nada más, era viuda y podía rehacer su vida con quien quisiera así que no preguntó y Emma se alegró de no tener que contarle la horrible muerte del que fue su marido. Incluso a ella, que odiaba a ese hombre con todas sus fuerzas, le entraban nauseas al pensar como había terminado sus días ese hombre, solo y sintiendo tantísimo dolor…Al parecer había enfadado a uno de los presos y, como lo consideraban poco hombre, decidieron extirparle sus atributos masculino, provocándole una hemorragia que lentamente le llevó a su final, Emma no imaginaba un destino peor para ese hombre y aun así le parecía horrible y jamás le contó a su morena como había sido el final de Leo, no quería provocarle pesadillas.

Una vez viuda, la situación entre ellas se precipitó, por un lado tenían que contarle a Henry que estaban juntas, pues el pequeño pensaba que vivían con Emma por protección, no se imaginaba que había una historia entre su madre y la rubia que les había salvado la vida.

Regina no había estado más nerviosa en toda su vida, pues la opinión de su hijo era muy importante, querían formar una familia y Henry era una pieza muy importante. La reacción del muchacho las sorprendió a las dos pues nunca lo habían visto tan contento, era como en las películas, cuando el héroe salva a la chica y luego se enamoran, ambas se echaron a reír visiblemente aliviadas, el niño estaba encantado y eso era un gran paso.

El paso siguiente fueron Cora y Henry, esta vez la que se moría de miedo era Emma pues sabía que no le tenían mucha estima. Nuevamente quedaron ambas sorprendidas pues, tras los últimos acontecimientos, los padres de Regina habían dejado de lado todo juicio pasado contra la rubia y realmente se alegraron de que estuviera con su hija, así Regina no estaría en peligro nunca más dado que Emma había demostrado ser capaz de llegar hasta el final para protegerla.

Sin saber cómo el tiempo pasó volando, Regina seguía pensando en el que fue el día más feliz de toda su vida, su boda con Emma. Cuando Leo murió ambas decidieron juntas que arreglarían legalmente su situación, que debían casarse, y lo que originalmente era para ellas simple papeleo para poder estar juntas ante los ojos de la ley, se convirtió en el día más feliz de sus vidas. Hacía solo un mes que estaban casadas y Emma había decidido empezar de cero en otro lugar, ellos tres solos, lejos de recuerdos dolorosos y dejando el pasado atrás. Vendió su casa, pidió un traslado en la comisaría y se llevó a su familia, sin decirle a Regina dónde iban y exasperándola, aunque la morena encontraba muy divertido picar a su esposa, la cara de impaciencia que ponía la encontraba adorable.

-¿Falta mucho?

-"Como sigas así te bajo del coche Gina, primer aviso."

Regina siguió con una enorme sonrisa en el rostro, sin duda nunca había sido tan feliz.

Finalmente llegaron a su destino, Storybrook. La morena se encontró a sí misma en medio de un ataque de risa, solo a su rubia se le ocurriría irse a vivir a un pueblo con nombre de cuento. En realidad le gustaba, era pequeño pero acogedor y estaba cerca del mar. Podía oler el salitre desde ahí y eso la volvía loca, amaba el mar y Emma lo sabía, eligió bien dónde empezar su nueva vida juntos los tres.

Cuando llegaron a su nueva casa, Regina abrió los ojos y un grito de sorpresa y alegría profunda se le escapó, seguidamente corrió a besar a su mujer, una casa frente al mar, era perfecto, como un sueño hecho realidad.

Emma sonreía feliz, viendo a su morena tan emocionada, sabía que le gustaría su nuevo hogar y adoraba esos momentos en los que su morena se volvía por unos instantes una niña pequeña, feliz y risueña, sin heridas en su alma, sin cicatrices. La amaba más que nunca en esos momentos y se sentía afortunada por haberla encontrado, por tener la oportunidad de amarla como ella merecía.

Dejó a Regina acomodando su nuevo hogar, pues a pesar de sus muchas virtudes, decorar no era una de ellas. Se marchó a presentarse en su nuevo puesto de trabajo en el pueblo, desde que su jefe le había hablado de Storybrook y de que necesitaban un sheriff urgentemente no se había quitado la idea de la cabeza hasta que finalmente se lanzó a la aventura, al fin y al cabo eso era lo que necesitaba su familia, nuevos recuerdos que eclipsaran todo el dolor del pasado y una mudanza siempre venía bien para cerrar viejas heridas.

Cuando volvió a su hogar se quedó maravillada pues había quedado realmente precioso, su Regina era magnífica decorando y dejándolo todo en su lugar, eso era indudable. Encontró a las dos personitas más importantes de su vida apaciblemente dormidas, pues el viaje había sido largo y habían trabajado bastante en adecentar su hogar. Su corazón se estremeció de amor al verlos, y se reunió con ellos, abrazando con fuerza a su esposa y acariciando los cabellos de su pequeño, no podía ser más feliz.

Pasaron varias semanas y se habían habituado al pueblo, Henry tenía varios amigos y Regina había conseguido trabajo en la pequeña biblioteca, era feliz con una ocupación y algo que hacer, además así podía ir a molestar a su rubia pues siempre la encontraba jugando a los dardos. Eran una familia feliz, acompañaban juntas a Henry al colegio y luego se despedían con un suave beso, sabiendo que en unas horas volverían a verse, que no volverían a perderse la una a la otra, que por fin estaban donde siempre tuvieron que estar, juntas.

Una mañana tras dejar a Henry en el colegio, Emma cogió a Regina por la cintura y le susurró al oído.

-"Ven, tengo una sorpresa para ti."

La morena se dejó llevar por su mujer, siempre tenía pequeñas sorpresas para ella, la colmaba de felicidad mas nunca imaginó que tenía preparado esa vez.

Se acercaron a casa y la Rubia vendó los ojos de su esposa, poco a poco la fue llevando al muelle que tenían cerca de su vivienda y, cuando finalmente le quitó la venda, tuvo que sujetarla por la cintura pues de la sorpresa, su morena casi se cae al mar.

-¿Has comprado un barco? ¿Cómo? ¿De dónde has sacado el dinero? Emma es increíble, siempre quise tener un barco.

-"Digamos que cuando enviudaste, en herencia te quedó la maltrecha empresa de ese cobarde y como no quisiste saber nada del asunto, mis abogados se encargaron de ello, la malvendieron o eso me habían dicho, porque con el dinero que me dieron pude comprar esta maravilla, ¿Te gusta?"

-Es magnífico.

"Es tuyo, mira cómo se llama"

-¿Queen Regina? ¿Crees que soy una Reina?

-"Lo eres, eres mi reina, y ahora majestad decidme ¿Habéis hecho el amor alguna vez en alta mar?

-Siempre es buen momento para una primera vez, señora Swan.

-"Tiene toda la razón señora Swan, ahora si me permite mi preciosa esposa quiero besarla."

Giró lentamente a su mujer y se quedó mirándola a los ojos unos segundos, esos ojos tan dulces, esa mirada oscura que siempre le había embrujado, la besó intensamente, con todo el amor que llevaba en su alma, todo el amor que había llevado durante tantos años. Estaban juntas, sin miedos, sin dudas, sin heridas y sin dolor, el pasado quedaba atrás, olvidado y solo lesquedaba por delante su futuro, su vida juntas.

Solo quedaba empezar juntas su propio cuento de hadas.

FIN

Bueno, llegó el fin, espero de corazón que os guste este fic porque disfruté muchísimo escribiéndolo, sin más deciros que pronto empezaré con un nuevo proyecto y espero que os guste también. Mi más humilde agradecimiento a todos los que me leyeron, me comentaron y disfrutaron con esta historia, espero que nos leamos prontito. Un beso enorme.