MENTAL
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AUTOR: Sara Holmes
TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Bellatrix_2009
BETA: Meliza Malfoy
DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Sara Holmes, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Harry piensa que ya ha pasado más que tiempo suficiente compartiendo su mente con otra persona, no muchas gracias. Pero un inesperado hechizo de Legilimency dirá lo contrario...
CAPITULO 12
Robo
- Despierta, Harry. Desayuno.
Harry estaba apenas despierto, pero aun sintió el ruido de la almohada golpeando la parte trasera de su cabeza, presumiblemente lanzada por Ron. Gimió y se obligó a sentarse, empujando la almohada lejos de él y buscando sus gafas.
- ¿Qué hora es? –preguntó aun aturdido y poniéndose las gafas.
- Cinco minutos antes de la hora de irse para el desayuno –dijo Ron, Harry gimió otra vez dejándose caer de nuevo entre las almohadas.
- Genial.
- ¿Qué pasa contigo? –escuchó la voz curiosa de Ron desde el otro lado de la habitación. Harry podía escuchar las voces y el movimiento en la habitación y asumió que todo el mundo ya estaba levantado y preparados – Normalmente eres el primero en levantarte siempre. ¿Malfoy te mantuvo despierto anoche?
Harry oyó murmurar algo a Seamus, mientras Ron y Dean reían en respuesta. De inmediato se levantó irritado, desenredando los pies del edredón y saltando fuera de la cama.
- Si eso fue una broma gay, voy a hechizarte.
- Por supuesto que no –sonrió Seamus y Harry le mostró el dedo medio en respuesta. Seamus le guiñó un ojo y se adentró en el cuarto de baño, dejando a Harry en medio de las risas y tirándole algo por la cabeza.
- ¿No hubo sueños entonces? –preguntó Ron mientras acomodaba su corbata, mirando por encima de su hombro, cuidando de que nadie les escuchara.
Harry hizo una pausa, con la mano apoyada en su estomago rascándose el ombligo, frunció el ceño.
- No realmente.
Ron también frunció el ceño a su vez.
- Él ha dejado de tomar la Poción para dormir sin sueños, ¿cierto?
- Eso fue lo que me dijo –Harry se encogió de hombros, negando lentamente con la cabeza de un lado al otro. Se detuvo – Algo se siente diferente.
- Tal vez si hubieron sueños, pero no puedes recordarlo –sugirió Ron. Harry trató de concentrarse y buscó algo de ropa limpia – ¿Seguro que estás bien? No te ves con él.
- No lo sé –dijo Harry lentamente –Se siente… –se interrumpió, incapaz de explicarlo con claridad. Su cabeza se sentía extraña, más específicamente esa parte en que se encontraba el enlace. Se sentía lento y pesado, como si todavía estuviera dormido. ¿Estaría Malfoy aun durmiendo? No, eso no podía ser. Él sabía cuándo Malfoy estaba dormido, porque lo había sentido antes y no se sentía así, como si su cerebro estuviera tratando de vadear algo pegajoso. – Creo que alguien ha aturdido a Malfoy o lo ha dejado fuera de combate –dijo Harry distraídamente –El enlace se siente raro.
- ¿En serio? –preguntó Ron sonando intrigado – ¿Extraño en qué sentido?
- Todo lento y pesado –dijo Harry tratando de luchar por enfocarse –Merlín, esto es extraño.
Ron miró su reloj.
- ¿Tienes que ir a la enfermería? ¿O con McGonagall?
Harry pensó por un momento.
- No, vamos al desayunar, le preguntaremos a Hermione.
Ron chasqueó los dedos y asintió con la cabeza.
- Eso funcionará. Ella ha estado leyendo todo sobre el enlace. No sé de dónde saca el tiempo.
Harry asintió con la cabeza pero no le respondió. Estaba demasiado ocupado tratando de que su cerebro funcionara para poder vestirse y pensando en qué pudo pasar para que el enlace se sintiera así. Estaba preocupado después de todo, Neville no era ni de lejos un profesional competente de Legeremancia en ningún sentido, y McGonagall siempre había dicho que habían tenido suerte en evitar efectos secundarios desagradables. ¿Sería esto uno de ellos? O tal vez Malfoy estaba enfermo y por eso se sentía de aquella manera. Puede que la broma que le había hecho a Ron antes era exactamente lo que había pasado, alguien había aturdido a Malfoy. Irracionalmente su cerebro pensó en Ginny, podía imaginársela fácilmente enviándole alguna "maravilla" subrepticiamente si la oportunidad se le presentaba.
Sonrió con aire culpable hacia sí mismo, luego se apresuró en lavarse y vestirse tan rápido como podía. Para no quedarse atrás de los otros que ya marchaban para el desayuno. Logró tropezar con sus cordones, atar su corbata y jalar las mangas de su túnica mientras los seguía fuera del dormitorio.
¿Malfoy?
Hubo una larga pausa, más de lo que normalmente Malfoy demoraba en responder y Harry sintió el destello de las alarmas saltando dentro de él. ¿Y si realmente algo estaba mal con él? Merlín, si Ginny en verdad le había sorprendido, Draco estaría realmente furioso. Y quizás ya no querría ser amigo de Harry nunca más.
¿Qué?
Harry casi dejó escapar un suspiro de alivio en voz alta al oír la voz familiar en la cabeza. Él no dudó en responder de inmediato.
¿Estás bien? El enlace se siente extraño.
Hubo otra pausa.
Se siente bien para mí.
Harry frunció el ceño. No sabía si creerle plenamente a Malfoy, pero eligió aceptar lo que le estaba diciendo, que el problema estaba solo de su lado, aunque fuera desconcertante.
¿En serio?
Sí. Tal vez estás enfermo o algo así.
Harry no respondió, podía sentir la falta de convicción en las palabras de Draco y como su voz sonaba plana, incluso en su cabeza. No parecía nada contento, incluso parecía enojado o molesto con Harry por hacerle preguntas a esas horas de la mañana. Parecía tan cansado como Harry se sentía.
- ¿Estás bien? – Ron seguía mirándolo preocupado, disminuyendo la velocidad en sus pasos para quedarse atrás con Harry, mientras los otros se adelantaban.
- Sí, solo que no puedo resolver esto –dijo Harry frotándose la sien –Malfoy dice que todo está bien de su lado.
- ¿Le crees? –preguntó Ron.
- No estoy seguro.
Se quedaron en silencio mientras bajaban la escalera. Harry todavía se sentía confundido acerca de lo qué estaba pasando en su cabeza, más que de costumbre en todo caso. Los instintos que tenía, en su mayoría, le habían servido de mucho en el pasado, y su instinto le gritaba que algo sospechoso estaba ocurriendo.
Caminó detrás de los otros, arrastrando los pies, sintiendo como sino hubiera dormido en una semana. Se sentía como si estuviera en quinto año otra vez, cuando su sueño era constantemente perturbado, lleno de sueños del Departamento de Misterios y de las visiones de Voldemort.
¿Por qué, oh, por qué todos los encuentros en que estuviera implicado Malfoy lo hacían sentirse de dieciséis años otra vez? No solo en términos del mal sueño y de las visiones compartidas en la mente, sino todas esas otras cosas también. Al igual que la forma en que sus emociones parecían estar de forma constante en una montaña rusa, cuya intensidad era muy poco superada por la fase hormonal de que todo giraba en torno a él que experimentaba en el día. No entendía por qué Malfoy le molestaba tanto, no entendía por qué había reaccionado en forma exagerada a todo lo que Malfoy hizo, eso fue incluso un poco fuera de lugar, y no entendía por qué estaba pensando aún en el idiota.
- Harry.
La voz de Ron lo sacó abruptamente de sus pensamientos al percibir su tono.
- Por ahí.
Harry miró hacia la escalera del Vestíbulo en la dirección que Ron le había señalado. Y el corazón le dio un salto quedando pegado a la base de su garganta. Draco acababa de aparecer en el arco que daba hacia las mazmorras y caminaba lentamente hacia el Gran Comedor. Lo más importante es que se hallaba completamente solo, lo que le daba una buena oportunidad a Harry de averiguar lo que estaba pasando sin tener que pedirle ayuda a Hermione corriendo el riesgo de que todos metieran las narices en sus cosas.
- Vuelvo en un minuto –dijo siguiendo sus impulsos.
- Te voy a guardar algunas tostadas –le gritó Ron, mientras obligaba a sus miembros cansados a ponerse en movimiento, rodear a los otros, empujando a Dean y a Seamus y casi derribando a Neville. Tropezando con los cordones de sus zapatos se lanzó a través de un grupo de Hufflepuff de tercero, murmurando un "Lo siento", pero sin apartar los ojos de su objetivo.
Draco ni siquiera se dio cuenta de lo que se le venía encima y Draco saltó sobresaltado cuando Harry por detrás le tomó el hombro. Se dio la vuelta tratando de eludir el toque de Harry, mirándolo totalmente asustado.
- ¡Joder, Potter! ¿Qué demonios crees que estás haciendo?
- Quiero hablar contigo –dijo Harry agarrando a Draco por un brazo, tirando de él hacia el pasillo que conducía a las mazmorras.
- Potter, ¿por qué me abordas de esta manera? –protestó Draco, pero su tono era cansado, nada parecido a su habitual tono irritado –Deja de maltratarme.
Harry hizo una pausa y se detuvo, tratando de pensar.
- Lo siento –dijo aflojando ligeramente el agarre en el brazo de Draco –Solo quiero preguntarte algo, no quiero pelear, solo hablar. Lo prometo.
Alguna deidad benevolente debía estar cuidando de él, porque Draco suspiró y asintió con la cabeza, encogiéndose de hombros. Él hizo un esfuerzo a medias para retirar los dedos de Harry de sus bíceps, ya que comenzó a caminar de nuevo, pero lo abandonó rápidamente, dejando caer su mano de nuevo a su costado.
Cuando llegaron a un lugar más apartado, un poco más abajo en el pasillo, por donde Draco había aparecido antes, Harry lo soltó y se volvió hacia él.
- Lo que… Mierda, ¿estás bien?
Se le olvidó la pregunta por la apariencia de Draco, él realmente no lo había mirado bien antes de arrastrarlo con él, pero ahora si lo hizo, Draco se veía como la mierda. Sus ojos se veían apagados y sombras oscuras contrastaban con la piel más pálida que de costumbre, y su pelo, aunque no estaba al nivel del desorden habitual de Harry, se erizaban y definitivamente no lucían su impecable estado habitual.
- ¿Qué? –preguntó Draco, mirándolo fijamente.
- ¿Estás bien? –repitió Harry.
Draco parpadeó un par de veces.
- Estoy bien.
- No te ves muy bien –dijo Harry –Y el enlace se siente extraño… ¿Qué está sucediendo?
Draco apartó la mirada de él, levantando una mano y frotando sus ojos con los nudillos.
- Nada –dijo finalmente, hablando en voz más alta de lo necesario, tratando de inyectar algo de energía a su voz –Todo está bien.
- Malfoy –dijo Harry pacientemente, tratando de resolver lo que estaba pasando con un cerebro que parecía haber sido alcanzado por un Confundus –No…
- Estoy bien –insistió Malfoy –Me siento halagado de que finjas estar preocupado por mi, pero puedes desactivar el modo de héroe solo por hoy, todo…
- No estoy fingiendo estar preocupado –le interrumpió Harry –Yo estoy preocupado.
La sospecha alcanzó a Draco, cuando él abruptamente cerró la boca, observando a Harry con cuidado entornando un poco los ojos.
- ¿Por qué?
Harry luchó contra el impulso de gemir en voz alta. Levantó su mano y se apretó el puente de la nariz, empujando sus gafas fuera de su camino.
- ¿Por qué contigo todo tiene que convertirse en una gran batalla?
- Porque no somos amigos –contestó Draco, enojado –Así que solo puedo asumir que tienes otros motivos.
- ¿Sabes qué? Somos amigos, aprende a vivir con ello –respondió Harry dejando caer su mano tras ponerse sus gafas correctamente, absteniéndose de hacer bromas que era él, el que normalmente tenía segundas intenciones.
La boca de Draco se abrió de asombro.
- ¡No puedes simplemente decirle a alguien que son amigos!
- Puedo y ya lo hice –respondió Harry –Ahora dime abiertamente por qué el enlace se siente como si hubieras sido atacado.
Draco parpadeó un par de veces más y Harry esperó pacientemente a que él lidiara mentalmente con el hecho de que ahora eran oficialmente amigos. Él apostaría su escoba a que Draco estaba tratando de asimilar lo que estaba sucediendo y sopesando los pro y los contra que tendría para él
- No sé –dijo Draco finalmente, si mirar a los ojos a Harry. No por primera vez, Harry se preguntó cómo Draco había logrado sobrevivir como un Mortífago, si Harry podía decir tan fácilmente cuando estaba mintiendo. Tal vez solo fuera que Draco no podía mentirle, de la misma manera como Harry no podía controlarse cuando estaba cerca de Draco.
- Si sabes algo, me lo dices —dijo Harry bajando la voz y mirando por encima del hombro como dos Slytherin de cuarto año pasaban a su lado, lanzándoles miradas curiosas– Quiero decir, este enlace es obra de Neville, no me extrañaría de que estuviera jodido en algún nivel.
Los labios de Draco se curvaron en una sonrisa que desapareció casi demasiado rápido para el gusto de Harry.
- No lo sé. No se siente diferente para mí.
- ¿Hay algo que pueda hacer por ti? —Insistió Harry– Y no me digas que está bien, porque estás hecho polvo.
Hizo una pausa, cuando una burbuja de pensamiento sospechoso emergió a través del lodo que parecía llenar su cabeza.
- ¿Cuánto dormiste anoche? –le preguntó.
Draco movió su peso de un pie al otro incomodo, su silencio diciéndole a Harry todo lo que necesitaba saber.
- ¿Estuviste despierto toda la noche? –preguntó con incredulidad – ¿Toda la noche? ¿A propósito?
- No –respondió Draco inmediatamente, pero Harry supo que estaba mintiendo. Si Draco había estado toda la jodida noche despierto estaría destrozado, y eso es lo que podía sentir Harry a través del enlace, el cansancio de Malfoy se filtraba a través de su propia conciencia, al igual que la ira se había hecho presente en sus peleas.
- Si lo hiciste –exclamó Harry – ¿Por qué hiciste eso? Me estás haciendo sentir tan destrozado como tú.
- Lo siento –dijo Draco, sus ojos clavándose en Harry por un breve segundo –Su rostro había cambiado de la incomodidad y un claro malestar a algo parecido al pánico –Yo simplemente no podía dormir.
- Entonces, ¿por qué no me lo dijiste? –preguntó Harry.
- Porque, porque no pensé que podría hablar contigo –Draco se debatió antes de seguir –Esto es difícil.
- Lo sé –dijo Harry –Pero velo de esta manera, hemos estado hablando durante los últimos cinco minutos, no nos hemos insultado, no hemos peleado ni nada –Draco casi sonrió de nuevo y Harry se animó con eso, poniendo el corazón en lo que quería decir a continuación –Y yo no quiero que me odies por esto, pero estoy preocupado. Estamos juntos en esto y me preocupo por ti.
Harry anotó un segundo milagro, porque Draco no hizo un escándalo, no se había retraído y no actuó como un niño de doce años, se limitó a mirar la pared con cansancio por varios minutos y luego murmuró algo con cansancio.
- ¿Qué? –preguntó Harry.
— También me preocupo por ti. Un poco
Harry no respondió de inmediato. Se limitó a mirar a Draco con una pequeña sonrisa en el rostro. Sintiendo una extraña sensación atravesando su cuerpo, que casi anulaba el cansancio de su mente.
- ¿Vas a decirme por qué no podías dormir? – preguntó tímidamente –No fue un mal sueño, ¿verdad?
- Para soñar, primero se requiere dormir –Draco murmuró antes de frotarse los ojos con las palmas de sus manos, y luego mirar hacia arriba tratando de recomponerse una vez más –Tenemos que ir a desayunar. ¿Podemos hablar de esto en otro momento?
El abrupto cambio de tema de Draco hizo que saltaran nuevas alarmas en la mente de Harry y la última pieza del rompecabezas particular que tenía hizo click en su cerebro. Recordó la conversación que habían tenido en la Biblioteca y lo que habían discutido con Ron y Hermione después. El retorno de Draco a la forma brusca que había usado para que Harry le dejase en paz también contaba: Había algo que no quería que Harry supiera. El moreno solo podía asumir que el tonto idiota había estado tan asustado de lo que mostraría en sus sueños que se había negado a ir a dormir.
- ¿Qué es lo que puedo ver que te asusta tanto? –preguntó Harry en voz baja, pero en seguida deseó no haberlo hecho. A pesar del tono suave de Harry el rostro de Draco se cerró, todo su cuerpo tensándose ligeramente.
- Nada –dijo– Simplemente no podía dormir. Era… Lo siento, no puedo… –se detuvo y apretó los dientes con fuerza, obviamente frustrado consigo mismo. Respiró profundo, inhalando y exhalando antes de volver a hablar– No puedo hablar de eso ahora. Por favor, déjame ir a desayunar.
Harry no quería dejarlo ir, pero había aprendido mucho en los últimos días, y eso incluía reconocer las señales que le advertían que debía dejarle solo. Suspiró y luego asintió.
- Hazme un favor y vete a la cama –dijo Harry sin mucha convicción de que Draco estuviera de acuerdo.
- Lo siento –dijo Draco y Harry se sorprendió de que realmente parecía sentirlo– No puedo perderme Transformaciones, yo realmente no puedo– se interrumpió con un gesto indefenso y Harry asintió con la cabeza.
- Está bien.
Draco asintió con la cabeza y luego dijo sin mirarlo.
- No quiero pelear más contigo, pero tampoco te lo puedo contar todo.
- Entiendo –dijo Harry –Incluso si no siempre me gusta, creo que lo entiendo.
Hubo una pausa y luego Draco lentamente levantó la mirada hacia Harry. Sus ojos se encontraron por un breve momento y luego Draco tragó saliva y apartó los ojos lejos de él y comenzó a alejarse.
Harry lo vio irse. Teniendo en cuenta que aún no obtenía sus respuestas, pero sentía que todo había ido muy bien. Pero ahora, existía el problema de qué era exactamente lo que Draco Malfoy ocultaba y Harry sabía que no iba a quedarse tranquilo hasta que lo supiera.
Una vez más. Gilipollas.
Harry miró con indiferencia hacia su cena, sin hacer ningún esfuerzo para comer. Su cuchillo y su tenedor yacían abandonados frente a él al lado de su plato que apenas había tocado. Todos en la mesa habían renunciado ya a hablar con él y estaban charlando en el otro extremo. Había sido un día ridículamente largo, su concentración en ruinas por culpa de Draco y su tratar de no dormir o soñar travesuras. Harry no se sentía enojado con Draco, la preocupación y la intriga abarcaban todos sus pensamientos, preguntándose qué sería lo que escondía Draco y lo malo que tenía que ser para que él llegara a esos extremos para ocultarlo de todos.
Contempló la posibilidad de tomar la copa, preguntándose si podría hacer un esfuerzo y levantar las manos de su regazo para tomar un trago. Pero decidió no hacerlo y estaba a punto de ceder e irse al dormitorio cuando sintió un cambio sutil pero repentino en el enlace.
La presión y el peso muerto parecían disminuir lentamente, como si su mente se estuviera sacudiendo el agotamiento de Draco, luchando por ser libre de nuevo. Se sentó inmóvil ante la sensación un tanto desconcertante. Su mente parecía elevarse lentamente desde las profundidades hasta romper la superficie, convirtiéndose todo en algo claro nuevamente. Sintió una fugaz alarma, preguntándose qué habría hecho Draco para provocar ese cambio, pero su agudo ingenio se percató inmediatamente de lo que había sucedido.
Draco se había quedado dormido.
Sabía que tenía razón, si se concentraba en el enlace, podía percibir las suaves ondas de su sueño, casi como un pulso, suave y relajado. Fue como abrir una ventana y recibir la brisa fresca en un día sofocante, y se maravilló de lo fácil que era pensar ahora que el terco de Draco había cedido y se había ido a dormir.
Cogió el cuchillo y el tenedor capturando la atención de Ron a su lado, quien se dio la vuelta con una mirada inquisitiva y la boca llena de patatas fritas.
- Él se ha ido a dormir –dijo Harry quedamente.
Ron tragó sus papas.
- ¿Se siente mejor? ¿El enlace?
Harry asintió con la cabeza.
- Sí –dijo agradecido –Sí, se siente muy bien.
- ¿Qué hay de ti? –le preguntó Ron en voz baja – ¿Te sientes bien?
- Cansado –respondió Harry dejando escapar una risita –Pero ya quiero saber qué esconde ese cabrón.
- Una vez más –dijo Ron con una sonrisa y Harry se encogió de hombros, sonriendo en tono de disculpa –Tal vez te enterarás esta noche, si está durmiendo.
- Tal vez, no sé si lograré llegar a sus sueños cada noche. Quiero decir, no me acuerdo de soñar todas las noches.
- Tuve un sueño, Hermione me compraba zapatos hechos de libros –dijo Ron– Ella se molestó porque me los puse en la lluvia y la tinta se escurría.
- Me asustas algunos días –le informó Harry de manera casual, cogiendo su copa, con el brazo ahora libre de todo letargo.
- ¿Has derrotado a Voldemort y tienes un enlace con Malfoy y te asusto yo?
Harry se echó a reír.
- Buen punto.
- Creo que tú eres el más aterrador en este momento –continuó Ron –Hacer amistad con Malfoy es una idea terrible.
- No es tan malo –dijo Harry mientras se servía un poco de jugo. Se preguntó si Draco habría caído accidentalmente dormido en algún lugar, tal vez en algún sillón de la Sala Común de Slytherin, o a propósito se había ido a dormir a su cama. Harry siempre se había preguntado si el dormitorio de Slytherin sería como estar bajo el lago. ¿Habría ventanas como las de la Sala Común? No podía imaginar quedarse dormido con las sirenas al otro lado del cristal en vez de lechuzas.
- ¿Crees que el dormitorio de Slytherin es como el nuestro? –preguntó Harry mientras tomaba una patata frita que mordió por la mitad, con el ceño fruncido y aire pensativo.
Ron gimió.
- Eso es. Estás obsesionado de nuevo.
Harry lo miró indignado.
- No lo estoy.
- Estás bien jodido. A continuación te estarás preguntado qué tipo de pijama usa.
Harry hizo una pausa.
- ¿Te imaginas a Malfoy en pijama?
Ron suspiró, mientras pinchaba una patata con el tenedor.
- Imaginar a Malfoy en pijama es parte de tu obsesión rara, no de la mía.
- No es algo raro –Argumentó Harry –Solo me lo preguntaba, es todo. Siempre lleva cosas muy caras. ¿Puedes obtener pijamas de diseñador?
Ron dejó el tenedor y se volvió hacia Harry totalmente, mirándolo serio.
- Colega, como tu mejor amigo me veo obligado a decirte que sí. Hacer preguntas sobre los pijamas de diseñador de Malfoy es algo muy raro.
- Tú sacaste lo de los pijamas.
- Como una jodida broma, tú fuiste el que insistió en ello.
- Bien, bien, no hablo más de las pijamas de Malfoy –dijo Harry levantando las manos en señal de derrota.
- Gracias –dijo Ron énfasis –En su lugar, ¿podemos hablar de la redacción de Encantamientos? Porque tengo listo la mayor parte de ella, pero simplemente no sé qué hacer en los últimos ocho centímetros. Hermione dijo que algo sobre el cambio de color en las cosas, pero no veo cómo se relaciona con lo que estamos haciendo y son ocho centímetros más de todos modos...
Harry dejó que Ron se explayase sobre su redacción de Encantamientos, asintiendo con la cabeza entre tanto y en ocasiones ofrecía algunas sugerencias, pero su mente estaba en otra parte. En concreto, su mente estaba en Malfoy y en cómo se vería con un par de sus viejos pijamas llenos de jirones y a rayas. Escondió su sonrisa y se volvió a Ron tratando de no reírse cuando mentalmente le agregó un par de pantuflas suaves a su imagen de Malfoy preparándose para la cama.
Lo primero que sintió Harry a la mañana siguiente cuando despertó, fue decepción, el sueño no le había entregado ninguna respuesta acerca de Draco. Todo lo que podía recordar, era que había soñado que estaba tratando de terminar su redacción de Encantamientos, pero todas sus plumas no funcionaban y su tinta se derramaba y Hermione le decía que debía haberlo entregado el día anterior de todos modos. Lo único que logró fue agregar la preocupación de la redacción a su intriga y la creciente frustración sobre Draco.
Se levantó de la cama y se puso a su rutina diaria, se alegró de que Ron no tuviera que sacarlo a la fuerza de la cama esta vez. Se sentía más despierto y alerta que la mañana anterior, pero se daba cuenta que en enlace no estaba aún al cien por cien en la normalidad. Podía sentir los suaves pulsos de letargo que emanaban de Malfoy en la suya y si se concentraba podía sentir el peso cansado del enlace como un bloque en su mente.
Frunció el ceño ante su reflejo pensativo mientras se cepillaba los dientes. Draco debió haber dormido un poco, sino estarían ambos muertos de cansancio. Sin embargo, no sentía que Malfoy estuviera bien descansado y fresco, y Harry se lo imaginaba teniendo una noche de sueño inquieto, dando vueltas por la preocupación. Recordó un truco de Legeremancia que utilizaban los Aurores en el campo. Pero, ¿de qué mierda sirve si uno de ellos está privado del sueño? Estaba teniendo bastantes problemas echando un Lumus, menos tratando de realizar algún hechizo más complejo para detener a los delincuentes.
Mantuvo un ojo en la mesa de Slytherin por si aparecía Malfoy, pero él no acudió mientras estuvo en el Gran Comedor. Se sentía ligeramente indispuesto, pero fue a Encantamientos tratando de resistir la tentación de preguntarle mentalmente a Malfoy dónde se encontraba. Su decisión duró apenas siete minutos, hasta que sucumbió mientras se deslizaba en el asiento junto a Ron en el Aula de Encantamientos.
¿Malfoy? ¿Qué? ¿Estás bien? Te has perdido el desayuno.
Hubo una pausa y Harry sintió un escalofrío de las alarmas saltando a través de su mente y su cuerpo, una ola de alarma que no le pertenecía él, pero que lo hizo estremecerse, no obstante.
Oh, maldito infierno. Me he quedado dormido. Dile a Flitwick que voy en camino.
Harry rió suavemente, negando con la cabeza.
Relájate, es solo Encantamientos.
La respuesta fue sin aliento y con un poco de pánico. Harry tenía una imagen mental de Malfoy tratando de vestirse lo más rápido posible, tropezando con los pantalones y quedar atascado en su camisa.
¡No puedo faltar a más lecciones! ¡Dile que estoy en camino!
Está bien, cálmate. Se lo diré ahora.
Harry rodó los ojos y se puso de pie. Caminando hacia la parte delantera del aula donde Flitwick estaba ocupado reapilando sus libros en el asiento de la silla, listo para subir a ellos y comenzar la lección.
- ¿Profesor?
Flitwick se dio la vuelta, mirando a Harry con una sonrisa en su rostro.
- ¡Harry! ¿Hay algún problema?
- Eh, no, no soy yo… a Draco se le hizo tarde y él quería que le avisara que está en camino.
La boca de Flitwick se abrió en una perfecta "O" de sorpresa, pero se recuperó rápidamente, asintiendo con la cabeza en seguida.
- Oh, sí, por supuesto.
Harry asintió y se dio vuelta quedando frente a la clase. Se detuvo bruscamente al ver a Seamus, Dean y Ron mirándolo fijamente. Obligó a sus pies a moverse para seguir avanzando y volvió a sentarse, sintiéndose incómodo de repente.
- ¿Qué? –preguntó muy consciente de que todos los ojos estaban fijos en él.
Ron lo miró fijamente.
- Estas bromeando, ¿verdad?
Harry alzó las cejas comenzando a molestarse.
- ¿Qué? ¿Bromeando sobre qué?
- ¿No tienes ni idea de lo que acabas de decir? —Preguntó Seamus al otro lado de Ron, mirando a Harry con impaciencia.
Harry le devolvió la mirada desconcertado.
- Le dije a Flitwick que Malfoy iba a llegar tarde.
Ron negó con la cabeza, con los ojos fijos en Harry.
- Dijiste que Draco iba a llegar tarde.
Harry abrió la boca para decir con indignación que no había llamado a Malfoy por su nombre de pila, cundo se dio cuenta de que sí lo había hecho. Mierda.
- Oh –dijo débilmente después de una larga pausa –Supongamos que lo hice, nos es gran cosa.
Ron negó con la cabeza mientras se inclinaba para coger su mochila, poniéndola sobre la mesa y abriéndola, hurgando dentro de ella buscando una pluma.
- Eso es jodidamente raro.
- No –dijo Harry, un poco desesperado, tratando de parecer confiado echando una bravata, mientras se maldecía internamente. ¿Realmente había dicho Draco, joder? –Es parte de la tregua, ¿sabes?
Ron hizo una pausa frunciendo el ceño, pensativo.
- Draco –dijo experimentalmente, luego arrugó la nariz y negó con la cabeza –No, lo siento, suena extraño.
- Extraño es una buena palabra –dijo Seamus con un toque astuto en su voz, mientras desaparecía su mano en el bolsillo de su túnica y sacaba una libreta azul –Apuestas por…
Harry no sabía qué es lo que iba a hacer Seamus en cuanto a pronósticos, pero estaba seguro que sería algo como que Harry era gay y estaba enamorado de Malfoy. En consecuencia se lanzó pasando por arriba de Ron hacia Seamus y tomó la libreta, tratando de arrancarla de sus manos.
- ¡Vete a la mierda! ¡Dame eso!
- ¡Oye! ¡Déjala, estás loco!
- ¡Dámela!
- ¿Qué demonios estás haciendo?
Harry inmediatamente soltó la libreta de Seamus y se volvió a mirar a Hermione, que se paró frente a ellos, mirándoles con irritación, como si se tratase de dos niños pequeños que aún no habían aprendido a compartir. Sus brazos estaban llenos de libros y Harry supuso que había estado en la Biblioteca en los pocos minutos que habían mediado entre el desayuno y la clase de Encantamientos. Seamus acercó la libreta protectoramente hacia su pecho, alisando la tapa ahora arrugada.
- Harry se ha vuelto loco. No es capaz de aceptar una broma.
Ron se inclinó hacia adelante otra vez, ahora sin Seamus y Harry encima era capaz de sentarse de nuevo derecho en su silla.
- Harry ha llamado a Malfoy, Draco –le informó amablemente y Harry gimió, echándose hacia adelante en su mesa, deseando poder desaparecer.
- ¿En serio? –preguntó Hermione, sonando intrigada. Afortunadamente Flitwick eligió ese momento para trepar sobre la pila de libros y pedir silencio, por lo que el análisis de Hermione y las bromas de Seamus fueron cortadas abruptamente.
Harry levantó la cabeza de la mesa, decidido a no hacer contacto visual con nadie. Sabía que Ron le estaba lanzando miradas furtivas de cuando en cuando pero no miró hacia atrás. Él no estaba muy cómodo. Estaba incluso pensando en cómo, cuándo y por qué Malfoy se había convertido en Draco y definitivamente no quería hablar de ello.
¿Estoy en problemas? Estaré ahí en cinco minutos… Todo está bien, cálmate, Harry interrumpió a Draco con voz cansada. Le dije que estabas en camino y dijo que está bien. ¿Confirmado? Sí. Tómate tu tiempo. Gracias.
Harry se sintió a si mismo sonreír. Fue extraño realmente, era como si cada vez que Draco le daba las gracias valiera diez veces más que cualquier otra persona agradeciéndole algo. Suponía que era porque Draco jamás le había dado las gracias a él. El único momento que podía recordar era el murmullo que había recibido cuando Draco había tratado de darle las gracias por haberle salvado la vida. La gente estaba constantemente dándole las gracias por haber salvado el mundo y todo, y la novedad había pasado muy rápido, así que recibir un genuino gracias de alguien por algo que realmente había querido hacer era muy agradable.
Diez minutos más tarde se escuchó el chirrido de la puerta al abrirse. Alzó la vista bruscamente para ver a Draco entrar en el Aula, mirando avergonzado y disculpándose. Flitwick asintió con la cabeza sin parar su explicación sobre la Teoría del Desplazamiento de Encantamientos Emocionales, y Harry vio cómo se deslizaba en el asiento junto al armario con un suspiro de alivio.
¿Ves? No había ningún problema.
La boca de Draco esbozó una sonrisa mientras sacaba sus libros de la mochila.
¿Me perdí de algo? Un emocionante repaso de la teoría detrás de los Encantamientos de Transporte Emocionales, le respondió Harry.
Hubo una breve pausa.
Tal vez deberías prestar atención, puede servirte para esa redacción que aún no has terminado y que te causa tanto pánico.
Harry se quedó perplejo por un momento y luego se dio cuenta de a lo que Draco se estaba refiriendo: el estúpido sueño que había tenido sobre la maldita redacción.
¿Viste mi sueño?
Le lanzó a Draco una mirada de reojo, pero el rubio estaba ocupado mirando a Flitwick, parecía el modelo perfecto de un estudiante acucioso.
Sí. Me gustó especialmente la parte de Granger gritando. Me hizo reír.
Harry escondió una sonrisa culpable.
Compórtate. Me estoy comportando. Mal.
Escuchó una risa en su mente.
Touché. Ahora cierra el enlace. Déjame escuchar.
Sí, señor.
Sabiendo que tal vez necesitaba ayuda para terminar ese ensayo final, Harry intentó prestar atención a Flitwick. Sin embargo, él estaba distraído con el pensamiento de que tal vez, después de considerar todas las cosas, que Malfoy se convirtiera en Draco no era realmente tan malo.
- Seamus, me encantaría debatir sobre las posibilidades de Smith siendo golpeado en la cara durante el siguiente juego, pero tengo que terminar esto.
Seamus se rió balanceándose en su silla.
- ¿Cuánto te queda por hacer?
- Trece centímetros –suspiró Harry –Y es aburrido.
- No los hagas –sugirió Seamus –Tú eres el todopoderoso Potter, a Flitwick no le importará.
- A Hermione sí –dijo Harry intencionadamente –No me permitirá entrar a la Sala Común sino lo termino.
Seamus se rió entre dientes, dejando que su silla se posara de nuevo en las cuatro patas con un ruido sordo, haciendo que los de cuarto año de la mesa contigua les miraran.
- Desterrado a la Biblioteca, ¿eh? ¿Cómo es que Ron no sufrió un destino similar?
- Porque ya ha terminado la maldita redacción –se quejó Harry.
Seamus lo miró consternado.
- ¿Hemos sido golpeados por una fecha límite Weasley? ¡Mierda!
- Sí, eso es más perturbador que decepcionar a Hermione o a Flitwick.
- ¿A quién se lo cuentas?
Se quedaron en silencio mientras Seamus a regañadientes acercaba un libro hacia él y Harry trataba de leer el último párrafo y determinar exactamente qué punto había estado tratando de hacer. EXTASIS, eran un jodido trabajo duro. Él estaba decidido a conseguirlo para que nadie pudiera acusarlo de conseguir un trabajo solo por su fama. Pero en momentos como este, cuando había dejado la redacción para el último minuto, una vez más, sentía a veces ganas de tirar todo, levantar dos dedos y tomar una de las ofertas que ya había tenido.
Buh. ¿Todavía no terminas con Encantamientos?
Harry levantó la cabeza y se dio la vuelta en su silla para ver a Draco dejándose caer en una silla frente a una mesa varias filas detrás de él. Draco le dio una pequeña mirada, casi imperceptible, y luego se dedicó a sacar sus útiles de la mochila.
No, aunque ya casi. ¿Tú qué haces? Pociones.
Harry no respondió. Poco a poco se giró en su silla y se encontró la mirada expectante de Seamus fija en él.
- ¿Tienes como un Malfoy-radar? –susurró a pesar de que Draco no podría oírlo desde donde estaba de todos modos.
Harry negó con la cabeza.
- Me dijo hola –respondió, tocándose la sien.
- Ustedes dos parecen estar volviéndose muy cercanos –dijo Seamus, el tono inocente no pudo engañar a Harry en lo más mínimo. Rápidamente miró hacia atrás, viendo como Draco ya estaba inmerso en la lectura, con el ceño fruncido y la pluma lista para ser usada en la mano.
- Cállate –dijo Harry mientras se volvía hacia Seamus –Está siendo soportable por el momento, lo último que necesito es que él se entere que estás haciendo bromas gay sobre nosotros.
- Puede que le guste.
- Seamus…
- Lo siento –dijo Seamus –Voy a comportarme, lo prometo.
- Mal –murmuró Harry de inmediato, recordando la conversación tan similar que él y Draco habían tenido aquella mañana en la clase de Encantamientos.
- Probablemente.
- Mira –dijo Harry en voz baja –No me importan las bromas, no realmente. Solo no quiero que nada lo moleste de nuevo. Honestamente está bien, ahora somos camaradas y no quiero echar a perder eso.
Seamus lo miró con atención.
- ¿Cómo una clase de amigo?
Harry miró de nuevo sobre su hombro solo para comprobar que Draco seguía concentrado en su libro.
- Sí –dijo –Esta mañana me pidió que le avisara a Flitwick que iba tarde, y fue muy agradable, ¿sabes?
Seamus asintió.
- ¿Pero qué pasará cuando el enlace sea quitado? ¿Pueden hablar cara a cara?
- Un poco –admitió Harry. En realidad no había pensado mucho en cómo iban a comunicarse una vez se retirara el enlace. En todo caso se había olvidado de que el enlace no era permanente. Ahora que el caos de los pensamientos incontrolables se había calmado no era tan malo. De hecho, tal vez había demostrado ser algo bueno, ya que él y Draco estaban siendo sensatos.
- No creo que yo pudiera hacerlo –dijo Semaus contemplativamente.
- No habían muchas opciones –dijo Harry tristemente –Pero no es tan malo ya. A veces se siente muy raro todavía, pero él no es realmente tan horrible ya. Ahora no estoy siendo amable.
- Ah, ya veo –dijo Seamus a sabiendas - ¿Será una de esas pobres almas traumatizadas que era un idiota porque el mundo se desquitaba con él?
Harry resopló de risa.
- Tal vez.
- ¿Te ha dicho por qué lo hizo? –preguntó Seamus de pronto en voz baja.
Harry tragó saliva. Sabía exactamente de lo que Seamus estaba hablando.
- No.
Seamus asintió con la cabeza y volvió a su libro. Harry se sintió aliviado de que lo dejara pasar, él no se creía capaz de atreverse a preguntarle a Draco por qué había dejado entrar los Mortífagos a Hogwarts esa noche. Para ser honesto, no estaba seguro de que se atreviera a preguntarle a Draco nada de eso y oír algo que no deseaba saber. No quería escuchar de Draco que se alegraba de haberlo hecho. No quería saber que Draco podía seguir siendo tan egoísta y corrupto como siempre habían imaginado.
Se obligó a escribir una conclusión para su redacción de Encantamientos y luego dejó caer su pluma. No era su mejor trabajo, pero tendría que servir. Se debatió en si regresar a la Sala Común, pero no quería pasar por la tortura de que Hermione leyese lo que había escrito, solo para que luego frunciera el ceño y dijera "ehhh" al terminar.
Cogió su mochila y sacó "El Funcionamiento de la Mente", decidiendo permanecer en la paz y tranquilidad de la Biblioteca por un tiempo. Y además, tal vez Draco viniera a charlar con él cuando terminara su trabajo de Pociones. Harry movió su silla subrepticiamente quedando de lado en el escritorio para poder ver a Draco por el rabillo del ojo y no tener la espalda hacia él.
El capítulo trece estaba demostrando ser más esclarecedor y Harry se encontró rápidamente absorto en la lectura. Fascinado al leer como él y Draco serían potencialmente capaces de compartir imágenes y efectos visuales el uno con el otro, pero hubo un punto en especial que le llamó la atención.
Sí un participante está durmiendo o incapacitado, el socio puede todavía acceder a la mente del otro mediante impresiones leves. Esto sería similar al proceso de la Legeremancia, sin embargo, debido al enlace establecido no se requiere el contacto visual. La paciencia y la relajación son necesarias para que la pareja que busca a través del enlace pueda extraer poco a poco imágenes de la mente del otro. Es como si las dos mentes estuvieran en el estado de relajación que del sueño, es similar en teoría a compartir los sueños, la práctica de esto sería imposible si ambos estuviesen despiertos, debido al nivel de Oclumancia la mente se ha desarrollado para asegurar el enlace y que sea lo suficientemente estable para siquiera intentar tal hazaña.
Harry reflexionó sobre el punto durante un tiempo. Podía ver la ventaja en un truco tan de Aurores, y si alguno fuese sorprendido o atacado el otro podría obtener pistas de lo que sucedió extrayendo esas imágenes del subconsciente de su pareja, intentando averiguar qué había ido mal. Se moría de ganas de probarlo, para ver si el enlace de él y Draco era tan fuerte como para extraer imágenes mientras estaban despiertos.
Él levantó sus ojos y una sonrisa lenta se expandió por su rostro, parecía que finalmente había alcanzado las travesuras nocturnas de Draco. Él estaba en su silla, con el codo apoyado en la mesa y la cabeza apoyada en su puño. Tenía los ojos cerrados y su pluma descansaba flojamente en su mano, y el examen fue muy claro, dos noches de poco sueño habían cobrado su precio.
Las muchachas de las mesas entre él y Draco estaban riendo y apuntando al rubio, pero Harry las ignoró. Se volvió hacia su libro, pero de pronto un pensamiento se apoderó de él y se detuvo, poco a poco se fue volviendo para mirar a Draco. ¿Estaba realmente dormido? ¿O simplemente estaba dormitando? ¿Importaría eso? Antes de que realmente pudiera medir las consecuencias, Harry dobló la esquina de la página que estaba leyendo y puso el libro a un lado en la mesa. Volvió a mirar a Draco concentrándose fuertemente.
Encontró la ventana del enlace en su propia mente, lenta y tentativamente se fue deslizando por el enlace. Durante unos minutos no pasó nada y el resopló con frustración. Se removió en su silla y respiró profundo y tranquilizadoramente. Lo intentó de nuevo, empujando un poco más arduamente en la ventana de su mente, imaginando la abertura correspondiente en la mente de Draco.
El parpadeó de una imagen cruzó su mente, ¿una mano presionada contra una puerta tal vez?
Su corazón martilleó violentamente, Harry lo intentó de nuevo y casi inmediatamente fue recompensado; otra imagen osciló incierta en su mente. Otra vez la mano, una mano pálida y entonces apareció otra mano, dedos cerrándose alrededor de una mano huesuda.
¿Qué demonios? ¿Qué estaba soñando Draco? Harry frunció el ceño, pero no apartó los ojos de Draco. Conteniendo la respiración relajó su mente y esperó, esta vez las imágenes llegaron rápida y fluidamente.
Un hombro y un cuerpo aparecieron, y Harry vio que se trataba de Draco, siendo empujado hacia la puerta que Harry había visto anteriormente. Las manos cruzaron la mente de Harry otra vez, pero pronto estuvo de vuelta la cara de Draco. Su boca se movía para decir algo que Harry no escuchó, y luego toda la imagen titiló y se prolongó para que Harry pudiera ver el cuadro completo. Vio a Draco de la cabeza a los pies, su torcida ropa y su cabello hecho un desastre, estaba acorralado contra la puerta por otro chico. Otro chico que estaba ocupado en atrapar la boca de Draco en un beso, sus manos en los hombros de Draco y uno de sus muslos deslizándose entre las piernas del rubio.
Harry jadeó en voz alta en estado de shock e irreflexivamente tiró hacía atrás en el enlace. Sintió su mente arrancarse lejos de la de Draco y el movimiento brusco hizo que la silla en la que estaba se tambaleara peligrosamente sobre dos patas. Antes de que pudiera recomponerse, se inclinó hacia atrás, cayendo al suelo con estrépito.
La gente a su alrededor se quedaron sin aliento y luego se rieron, pero no le importó, sus ojos buscaron en seguida a Draco, encontrándole casi al instante.
Estaba despierto y de pie. Su propia silla tirada tras de él, con los dedos de una mano presionaba su sien y él temblaba, no con ira, sino algo que parecía puro terror.
- Malfoy…
Draco se escapó. Se volvió sobre sus talones y salió corriendo de la Biblioteca, ni siquiera se detuvo a recoger sus cosas, dejando a Harry tirado en el suelo, todavía en estado de shock. Dejó que Seamus le ayudara a levantarse, pero apenas si escuchó lo que estaba diciendo, su mente estaba fija en lo que acababa de ver, el secreto que acababa de robarle a Draco.
Bueno, eso sin dudas complicaba las cosas.
