Todos los personajes que aparecen en esta historia son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi, los cuales utilizo sin ningún ánimo de lucro.

Montaña rusa

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XII

Tequila (Sin letra), The Champs

—Tía, por favor, tiene qué ir a hablar con Akane —Pidió Kasumi, con Nabiki a su lado colaborando por la misma petición—. Ha estado muy extraña desde la mañana y cuando fue a la cocina por algo de comer, olía bastante a alcohol. Creo que está bebiendo en su cuarto. Algo debió suceder que la está afectando demasiado.

—¿Akane y Ranma pelearon?—. Se interesó la mujer mayor, quien había salido un par de días de viaje y necesitaba ponerse al corriente de todo lo sucedido.

—No —Nabiki interfirió, ya que ella era la que tenía un mayor acercamiento a los chicos—. Aunque noté que Akane se comportaba un poco… hemm… diferente, cuando Ranma estaba en el comedor.

—Está bien, iré a platicar con ella—. Como futura esposa de su hijo, en verdad le preocupaba lo que pudiera pasarle, por lo que no tardó en dirigirse a la habitación de la afectada.

Al entrar en ella, inmediatamente se dio cuenta de que la joven no estaba bien.

Sus mejillas lucían rojas, lo cual adjudicó a las tres cuartas partes del líquido que faltaba en la botella de sake que se hallaba tirada en el piso.

Akane volteó a verla, y en cuanto enfocó los ojos y vio quien era, se tapó la cara con ambas manos. Después quiso agarrar las cobijas para taparse, pero estaba sentada encima de ellas, así que no lo consiguió.

—¡No, tía, por favor, no puedo verla!—. Exclamó la muchacha, sentada al ras de la cabecera de su cama.

—¿Qué sucede, Akane? —La madre de Ranma hizo caso omiso a las advertencias de la menor y tomó asiento en el borde de la cama—. ¿Quieres decirme que ha pasado para que estés así?

—No… N-no se preocupe —Negó con las manos, aguadas, como si fueran de trapo—. Voy a estar bien… hic… voy a estar bien… quizás su hijo no me perdone, pero voy a estar bien. Lo superaré.

—Ranma tiene un corazón muy noble en el fondo y te quiere. Dudo que pueda llegar a enojarse en serio contigo.

—¿Usted cree?

—Por supuesto.

—No sé cómo pasó —La peliazul recargó su cabeza en la tabla de la cabecera, incapaz de mantener el peso de esta— Yo sólo… dejé que sucediera… Había aparecido en mi cuarto tantas noches y yo lo había rechazado. Se lo juro —Abandonó su sitio seguro en el cobijo de la pared y se acercó a su tía. Dos palmas de distancia las separaban ahora—… Hasta anoche.

—¿Quieres decir que… sucedió algo entre ustedes? —Nodoka Saotome tuvo que reprimir sus emociones para no asustar a la pobre chica, pero en su interior una hilera de fuegos artificiales estallaba de emoción. Claro, todavía debía cerciorarse de que Ranma se hubiera comportado a la altura

—Su hijo, que era mi subconsciente a través de la imagen de su hijo, me dijo que estaba bien; ahora ya no estoy segura. No sé cómo me atreví —Su mirada estaba clavada en las sábanas, quizás esperando encontrar algún pétalo por ahí… mas luego volvió a fijarse en su tía, al recordar algo de suma importancia—. ¿Puedo ser acusada por perversión de prometidos?

La madre del chico trataba de no perderse con la conversación, pero la prometida de su hijo se la estaba poniendo difícil.

Una imagen mental de Akane emborrachando a Ranma para aprovecharse de él, pasó por su mente. Desechándola poco después… ella no se atrevería… ¿O sí?

—Aquí lo importante es que tú hayas estado de acuerdo.

—Ohhh, sí que lo estuve —Suspiró como colegiala enamorada, luego se acordó que pesaba una probable demanda por abuso en su contra y su cara ensombreció de nuevo— Yo lo creé, sabe— Admitió, tocando con un dedo su cabeza— Incluso cuando parecían acciones salidas de él, en realidad era yo diciéndole a mi subconsciente que pusiera esas ideas en la cabeza de él para que me las dijera… No podría ser escritora. Estaba tan pesimamente fuera de carácter. Él no podría haber… no, no, no.

—¿Qué fue lo que creaste? —Inquirió, de lo poco que logró rescatar del monólogo de su hija postiza.

—Lo soñé —Reveló por fin— Nunca había fantaseado algo así. Perdí la virginidad cerebral y ahora he estado teniendo recuerdos de eso toooda la mañana. Creo que tengo un canal porno en mi cabeza —Observó a su tía con sus ojos de perrito regañado—. ¿Es malo eso?

Nodoka tuvo que aplicarse y recordar aquellas clases de relajación que tuvo en el Tibet para no descolocar su cara frente a la chica. Debía resistir, al menos hasta que estuviera fuera de su difusa vista. Respiró hondo y planeó qué decir.

—Lo primero que debes saber, es que es algo normal en jóvenes como tú y cómo él.

—Síp, el pícaro de su hijo también me lo dijo —Sonrió la menor, volviendo a señalarse la cabeza—. No sé si pueda perdonarme lo que le hice hacer… y decir… y el final. La confesión final.

—¿Comenzaron a discutir?—. Nodoka tiró su pregunta por sacar algo, estaba segura que había muchas reacciones en ella, pero ninguna era coraje.

—Me reveló… hic… qué él ya había… tenido sus experiencias—. Bajó la voz, para que "nadie" más la escuchara.

—Recuerda que sólo fue un sueño, Akane, nada de lo que haya sucedido allí, es verdad —Le recalcó la madre, previniendo una matanza por infidelidad en la vida real a causa de un alucine.

—No se preocupe, yo tengo todo bajo control. No soy celosa. No lo soy —Negó con la cabeza—. Así que le pregunté quién había sido la primera persona en su vida.

—¿Alguna de sus amigas?—. Aquello le parecía obvio, la muchacha tenía problemas de confianza con respecto a las otras, sin darse cuenta de que ella era la única para su hijo.

—N-no… No.

Okay, que fuera un sueño daba demasiadas vertientes, y con todo lo que una afrenta a la masculinidad de su retoño representaba, podía suceder que fuera "un"

Mente abierta, se repitió. No quería pronunciar "amigo"

—¿Entonces… fue…?

No terminó la oración porque la chica se adelantó a responder.

Si conocer la respuesta alivió sus sospechas o destruyó la imagen de su hijo, es un misterio. Akane nunca supo qué fue lo que habló con ella, sólo recordaría para la posteridad la perfecta cara de poker de su tía.

La joven embriagada echó un suspiro cansino y confesó.

—Perdió su virginidad con un oso de peluche.

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