Mordiscos de Amor © Michelle Rowen

Naruto © Masashi Kishimoto


—No puede ser—Negué con la cabeza—. Neji no es un vampiro. Ni sus amigos tampoco. No seas absurdo.

Suigetsu se levantó del sofá.

—Lo que tú digas. Supongo que no importa.

Le agarré la pierna y levanté la vista para poder mirarlo.

—Pues claro que importa. Es muy importante. ¿Por qué has pensado una cosa así?

— ¿Aparte del porque el barril de sangre que acaba de atravesar la pista de baile? Simplemente lo sabía. Es una especie de sentido arácnido. Ahora que también tienes colmillos, me sorprende que no lo sientas.

— ¿Un sentido arácnido? No. Que va.

—Bueno… —Suigetsu puso los ojos en blanco—. ¿Pasamos a otra cosa? El jefe quiere que te acompañe personalmente de vuelta a Toronto. Entonces, ¿te parece mañana, sobre el mediodía?

Me levanté. Estaba tensa, desde mis horribles pendientes de cuentas lila hasta mis bonitas sandalias plateadas.

—No puedes decirme que mi prima se ha casado con un vampiro así como si nada.

— ¿Por qué?

—Porque…—agité las manos—. Porque es un vampiro, por eso. Tenten es humana. ¿No te acuerdas? Y después de lo que pasé ayer, doy fe de que es una mala idea. A menos que…—Me llevé una mano a la boca para contener un grito ahogado—. A menos que Tenten sea también un vampiro. ¿Lo es?

—No tiene nada de vampiro.

Dejé escapar un suspiro. Qué suerte tiene Tenten.

—Entonces tengo que contarle en que se ha metido. Ya se ha celebrado la boda, pero siempre se puede anular. —Hice una pausa—. Sólo espero que no acabe con más gastos por culpa de esto.

—Sí, tú corre a decírselo. —Suigetsu sonaba como si le importara un comino—. Y yo me voy a bailar.

Nos separamos en cuanto entramos de nuevo a la sala de fiestas. Suigetsu se hizo con la pista y arrastró a mi madre a bailar con él mientras yo recorría la sala con la vista. Antes de hablar con Tenten tenía que enfrentar a Neji. Necesitaba saber que carajo pensaba que estaba haciendo casándose con la pobre e ingenua de mi prima. Pero no se le veía por ningún lado. En realidad tampoco estaban sus amigos ni el barril de sangre que acababan de entregar.

Vi a Tenten en la pista de baile con Lin y Kimi. Se habían acercado con sigilo a Suigetsu y estaban ligando con él descaradamente. Me hicieron señas para que las acompañara, pero les hice un gesto con la mano para que pensaran que iba a buscar otra copa.

Así que Suigetsu percibía a otros vampiros, ¿eh? Me pregunté si yo también podía hacerlo, si tenía esa habilidad. Estaba perdiendo mi reflejo antes de lo normal gracias a la sangre de Sasuke con extra de cafeína. También me habían salido los colmillos demasiado pronto. Quizá con aquello de la percepción me ocurriría más o menos lo mismo.

Al menos valía la pena intentarlo.

Cerré los ojos y traté de ignorar la música y las voces a mí alrededor. Respiré hondo por la nariz, solté el aire despacio por la boca y me concentré al máximo.

Luego abrí los ojos, fui directa al diminuto guardarropa que había pasado el bar, a la derecha de la sala de fiestas, abrí la puerta y encendí la luz.

Neji y sus amigos me miraron, llenos de sorpresa. Estaban sentados con las piernas cruzadas junto a una fila de abrigos, con un barril entre ellos, y cada uno con una copa en la mano.

Levanté las cejas. Anda, mi sentido arácnido había funcionado. Quién iba a decirlo.

— ¿Qué demonios pasa aquí?—pregunté.

—Shh…

Neji me agarró por la muñeca y estiró de mí hacía el suelo. Luego empujó unos abrigos colgados para colocarlos entre nosotros y la puerta, de modo que quedáramos parcialmente ocultos, y me levanté para apagar la luz. Los ojos se me adaptaron sorprendentemente rápido a la penumbra.

— ¿Quieres? —preguntó un chico rubio, amigo de Neji.

No esperó respuesta y me pasó la copa de líquido rojo extrañamente apetitoso. La verdad es que tenía buena pinta.

—Bueno, sólo una—. Le hice un gesto admonitorio con el dedo índice—. Pero después quiero saber que demonios pasa aquí.

Otro de los amigos de Neji levantó la copa.

—Por Neji y Tenten.

Brindamos y bebimos. No estaba segura de qué tipo de sangre era, pero estaba deliciosa.

— ¿Qué demonios ocurre aquí?

Se miraron los unos a los otros.

— ¿A qué te refieres? —preguntó Neji.

—Tú eres un vampiro.

—Y tú. —Se encogió de hombros cuando solté un grito ahogado—. Perdona, pero es que es bastante evidente. Lo del bistec crudo de ayer por la noche te acabó de delatar. Pues sí, soy un vampiro. ¿Y qué?

"¿Cómo que y qué?" Fruncí el entrecejo.

—Se supone que no debes mezclarte con humanos. Está mal y es peligroso, además de otras palabras que no me salen ahora. En resumen, no puedes ser un vampiro y vivir como humano. Eso no se hace.

— ¿Y a ti quién te lo ha dicho?

—Un vampiro superior.

Los tres se miraron entre sí.

—Oh, un vampiro superior —dijo el rubio—, mira como ti-ti-tiemblo.

—Qué miedo—dijo el pelirrojo sin reírse—. Voy a cerrar mañana mi librería y a mudarme bajo tierra con los demás monstruos.

—¿Hay monstruos bajo tierra?—pregunté con los ojos muy abiertos.

—Tómate otra copa.

Lo hice. Y luego otra.

—Mira, Sakura. Está muy bien que te preocupes por Tenten. Tienes razón, no es fácil mezclar dos vidas tan diferentes. Pero a veces merece la pena. Tenten merece la pena.

Le di un golpecito en el hombro.

— ¿Y no vas a intentar morderla?

—Sólo cuando se porte mal. —Al ver la cara que puse, hizo un gesto de negación con la mano—. Era broma. Escucha, Sakura. En su día, los chicos y yo éramos compañeros de habitación en la universidad. La ciudad era demasiado estresante, estábamos siempre esquivando a los cazadores. En un pueblo como Abottsville todo es más tranquilo y más fácil. Sí, de vez en cuando hay unos pocos…—Hizo una pausa para buscar la palabra adecuada—. Hay algunos "incidentes", pero nos las arreglamos.

— ¿Qué incidentes?

El rubio encendió un cigarrillo.

—Han aparecido algunos mal informados que se creían "caza vampiros". —Puso él mismo las comillas con un gesto de las manos—. Es por esa maldita serie de televisión. Por eso somos tan reservados como nos es posible. Si alguien descubriera la verdad, quizá vendrían por nosotros con horcas y antorchas.

—Horcas. —Resoplé con una risa al imaginármelo—. Qué gracioso, aunque extrañamente espeluznante.

—Bueno, Sakura, ¿y te gusta tu nueva vida? —preguntó Neji.

— ¿A mí? —Me calmé y puse una cara avinagrada—. Creo que puedo decir sin temor a equivocarme que convertirme en vampiro es lo peor que me ha pasado en la vida. De hecho, tengo el extraño deseo de querer tirarme de un puente.

—Eso no es bueno. —El pelirrojo negó con la cabeza con aire serio—. Además sería un total desperdicio pues estás muy buena.

—Vaya, gracias.

— ¿Sabes?—dijo Neji—. Si te afecta tanto, deberías intentar encontrar una cura.

Me volví a sentar.

—Me parece que no he oído bien.

Neji suspiró.

—Una cura para el vampirismo. He oído que algunos científicos llevan años trabajando sobre ello en Europa.

¿Una cura? Mi mente se aceleró. Bueno, todo lo rápido que puede ir una cabeza embotada por la sangre y el vodka. ¿Karin no había mencionado algo de una cura? Pensaba que estaba bromeando.

— ¿Lo dices enserio? ¿Existe una cura?

—Lo cierto es que sólo es un rumor que he oído por ahí, pero si de verdad odias tanto ser una vampira, deberías comprobarlo. Pero ahora enserio, Sakura, dale tiempo. No es tan malo como crees.

—Chicos, son geniales—Me incliné y di a Neji un beso sonoro en la mejilla—. Tenten tiene mucha suerte de estar contigo.

Le pasé un brazo por detrás y lo abracé como sólo podía hacerlo una mujer borracha con un vestido escotado color berenjena.

— ¿Ah, sí?—dijo Tenten detrás de mí.

Me levante de un bote y me di en la cabeza con el perchero otra vez. Me froté la cabeza, y me di la vuelta. Tenten se asomó entre los abrigos para verme babear por su marido nuevo y reluciente.

— ¡Tenten! Hummm, esto no es lo que parece.

—Es gracioso, porque lo que parece es que se está celebrando la reunión semanal de Vampiros Anónimos en el guardarropa de mi boda.

Alargué la mano, le agarre del collar de perlas y estiré de él hasta que se agachó a mi lado. Pegó un grito y le puse la mano en la boca.

—En primer lugar—dije—, ¡shhh! Y en segundo lugar, no tiene ninguna gracia.

Apartó mi mano de su boca, luego volvió a ponerse de pie y se sacudió la parte delantera de su vestido de novia.

—Por Dios, Sakura, sólo quería que supieras que voy a lanzar el ramo de flores. Ahora tengo que retocarme el maquillaje. Muchas gracias.

—Perdona. Pero entonces, ¿lo sabes? ¿Qué son…? —Señalé a los chicos—. Bueno, ya sabes qué.

—Pues claro que lo sé.

— ¿No te importa?

A Tenten le tembló el labio inferior.

—Por supuesto que me importa. Ya te lo he dicho antes. Neji y yo somos muy diferentes. Me preocupa que dentro de cincuenta años yo sea vieja y él esté exactamente igual de guapo…

—Tenten—dijo Neji—, ya lo hemos discutido.

Ella se sorbió la nariz.

—Lo sé.

Neji me miró.

—Me he ofrecido a convertirla en vampiro, pero se ha negado. Yo respeto su decisión y nunca dejaré de amarla.

Aquello era muy dulce, pero yo siempre había sido una romántica sin remedio. Y hago hincapié en lo de "sin remedio".

—Y a ti prima querida…—Tenten se volvió hacía mí—. ¿Qué diablos te ha pasado?

Suspiré.

—Tuve una mala cita a ciegas. Por lo visto ahora tengo toda una eternidad para recuperarme.

Ella asintió.

—Lo supe cuando me enseñaste tus colmillos. Con que tiras blanqueadoras, ¿eh? Bueno. Vamos a lanzar el ramo: Estoy lista para mi luna de miel. —Se inclinó hacía adelante para besar a Neji.

Uno a uno todos salimos del guardarropa, mientras tratábamos de parecer lo más tranquilos posible. De vuelta a la sala de fiestas, el reverendo se me quedó mirando desde un rincón de la pista de baile. Llevaba una bolsa grande echada al hombro. Le sonreí de oreja a oreja y luego me tapé la boca con las manos. Tenía que acordarme de no ir por ahí enseñando mis nuevos y relucientes colmillos. Y hablando de un momento incomodo, me estiré la falda para que me llegara hasta las rodillas y por poco se me sale un pezón. El reverendo pestañeó y apartó la vista.

Ahora que lo pensaba, puede que fuera el momento perfecto para cortar relación con mis padres. Calculé que aún me quedaban algunos minutos antes de que Tenten saliera del lavabo. ¿Por qué desperdiciarlos?

Tenía que cortar relación, quitármelo de encima, darles la noticia de que no me iban a ver por un buen tiempo. Con un poco de suerte, quizá no se lo tomarían a mal.

Noté unos golpecitos en el hombro y me di la vuelta.

—Sakura—dijo mi padre—, tu madre y yo te dejamos.

— ¿Me dejan?—grité—. ¿Por qué?

Se encogió de hombros.

—Demasiado vino blanco gratis. Tu madre esta borracha.

— ¡No estoy borracha!

Mi madre arrastró las palabras desde la mesa que estaba a tres metros de distancia, con el abrigo echado sobre los hombros. Luego soltó un fuerte hipo.

—Pero, papá, yo…

Me dio una palmada cariñosa bajo la barbilla.

—Hasta luego.

—Pero yo…

Sin mediar palabra con él y mi madre… habían roto la relación conmigo. Al menos por lo que quedaba de la noche. Los observé atónita mientras se marchaban del salón de banquetes y de repente me sentí huérfana.

—Muy bien—dijo el dj cuando terminó la canción—, ¿Pueden salir a la pista todas las chicas solteras para el lanzamiento del ramo?

Me acerqué con dificultad a la pista de baile y miré a mi prima.

—La que lo atrape será la próxima en casarse—dijo Tenten—. ¿No es divertido?

Me hice espacio con los codos para prepararme. Tenten se dio la vuelta y, después de poner nerviosas a las diez solteras con dos intentos falsos, lanzó el ramo al aire. Pasó por encima de nuestras cabezas y fue directo a las manos del reverendo, que estaba de pie justo detrás de nosotras. Se quedó mirando el ramo por un instante y luego lo tiró al suelo, delante de él.

Antes de que pudiera hacer un comentario sobre si mismo como futura novia, el reverendo abrió la bolsa grande de tela gruesa que había llevado encima toda la noche y sacó una estaca de madera y una enorme cruz plateada.

—Por favor, presten atención—dijo con calma—. Me he enterado de que aquí hay vampiros. ¿Podrían acompañarme afuera para que pueda matarlos, por favor?

Solté un grito ahogado y me agaché en medio de las solteras. Por desgracia, los demás desaparecieron de la pista de baile y me dejaron allí sentada mirando al reverendo de día y cazavampiros de noche.

Él se me quedó mirando con unos ojos fríos y decididos.

—Muy bien, empezaremos por ti.

Tenten se acercó a él.

—Reverendo, ¿qué pasa aquí?

—Hay monstruos—dijo él con toda naturalidad, como si estuviera hablando de un asunto desagradable alrededor de la mesa del restaurante—. Eso es lo que pasa. Tuve un presentimiento con ésta, y cuando me mostró sus colmillos, supe que era mi obligación hacer algo. Tengo el deber sagrado de mantener a mi pueblo a salvo de la prole de Satán.

— ¿La prole de Satán? —Tenten se rió, pero me miró nerviosa—. Creo que ha visto demasiadas películas. Los vampiros no existen, desde luego que no.

El reverendo en lugar de quitarme el ojo de encima, agitó la cruz en mi dirección. Era una cruz muy bonita. No me molestaba en lo más mínimo. Pero lo que si me preocupaba era la estaca afilada que sujetaba en la mano.

—Es uno de ellos—dijo el reverendo entre dientes mientras me señalaba con la cruz—. Es un chupasangre maligno. Y hay más. Estoy seguro. Los encontraré y los destruiré a todos.

El salón estaba en completo silencio. Nadie tomaba la iniciativa para correr a salvarme. Quizá pensaban que estaban presenciando una pequeña pieza teatral extraña de una cena de espectáculo.

—No soy un vampiro—dije con una voz forzada y chillona.

—Calla, pelandusca del demonio. Vas vestida para seducir y matar.

Me puse de pie con dificultad.

—Este traje no ha sido idea mía.

— ¿Qué ocurre?—preguntó alguien de entre la multitud de espectadores.

—Está loco—grité, lo suficiente para que me oyeran el resto de las personas que había en la sala de fiestas—y borracho. Loco, borracho y quizá también drogado.

El reverendo dio un paso hacía mí, pero Tenten aún se encontraba en medio de su camino. La empujó y ella gritó al caer al suelo. Neji corrió a su lado y la apartó del peligro. El reverendo se acerco más y yo seguí retrocediendo hasta que noté la mesa del dj detrás de mí.

De repente, Suigetsu estaba a mi lado. Al fin y al cabo, se suponía que tenía que protegerme. Pues sí que se había tardado.

—Perdona. —Me pasó un brazo por el hombro—. La llamada de la naturaleza.

El reverendo tardó un momento en volver a analizar la situación mientras nos fulminaba con la mirada. Después levantó alto la estaca, por encima de su cabeza y la bajó directa hacía Suigetsu.

Suigetsu dejó escapar un chillido de dolor al ver la estaca que ahora sobresalía de su pecho. Cayó de rodillas y se dio de bruces contra la pista de baile, antes de ponerse poca arriba. Yo me quedé paralizada, en estado de shock, y el reverendo se acercó lo suficiente para apretar fuertemente la cruz de plata contra mi cara.

— ¡Oye!—grité—. Para.

— ¿Quema, verdad demonio?

—Pues no—Apreté los dientes—. Pero esto probablemente sí.

Le di un rodillazo en la entrepierna. Gritó, se dobló y oí la cruz repiquetear en el suelo. Me restregué la amoratada mejilla y caí de rodillas junto a Suigetsu. Algo confusa, me di cuenta de que todo mundo se había puesto a gritar y corría hacía las salidas.

— ¡Suigetsu!—Le retiré el cabello de la cara—. Suigetsu, mi vida, ¿estás bien? ¡Háblame!

Suigetsu se quedó mirando el techo con los ojos vidriosos

—Ay.

Me obligué a mirar la estaca. Tenía una mancha oscura alrededor, en la camisa. La observé durante un instante.

—La estaca no está sobre el corazón, está sobre todo el hombro. Te tiene que dar en el corazón para matarte, ¿no? Debes de haberte movido justo a tiempo. —Dejé escapar el aliento que ni siquiera sabía que había contenido—. Es una buena señal, ¿a que sí? —

Suigetsu giró la cabeza y me miró parpadeando.

—Ay.

Negué con la cabeza.

—Aunque te ha estropeado la camisa.

Miró detrás de mí, luego intentó incorporarse, pero no lo consiguió

—Ay—repitió y señaló con debilidad.

Me di la vuelta. El reverendo se estaba levantando con una expresión de verdadero odio en el rostro. Le hubiera aplastado o no los testículos, iba a destrozarme con sus propias manos. Y por lo que veía en la sala de fiestas, ya no quedaba nadie que pudiera ayudarme.

Con una mano apoyada en Suigetsu, alcé la otra mano para detenerlo mientras se tambaleaba hacía mí. Bueno suerte.

Oí un gran estrépito y el reverendo se detuvo en seco. Se le vidriaron los ojos, cayó de rodillas, luego hacía delante, de bruces en el suelo; su cabeza quedó a unos poco centímetros de mí. Levanté la vista con los ojos muy abiertos. Sasuke estaba detrás de él.

Suigetsu lo miró.

—Ay.

Me quedé sin habla, así que me limite a mirarlo, seguramente con cara de idiota.

—Y bien… —Sasuke se volvió para echar un vistazo a la sala de fiestas vacía—. ¿Qué tal ha estado la boda?

Tragué saliva.

—Ha sido preciosa. Deberías de haber estado aquí.

Se agachó y levantó una ceja cuando miró a Suigetsu.

—Prepárate. Va a doler.

Suigetsu estuvo a punto de protestar, pero antes de que pudiera hacerlo Sasuke agarró la estaca de madera y tiró de ella para sacársela del pecho. Hizo un horrible sonido de succión.

Suigetsu soltó unas cuantas palabrotas que yo jamás había oído. Las añadí a mi vocabulario mientras observaba como la sangre salía a borbotones de la herida. Sabía que a esas alturas debería estar muerta del asco, pero el estómago me rugió de hambre al verlo. Decidí guardarme aquella revelación perturbadora.

— ¿Se pondrá bien?

—Sí. —Sasuke tiró la estaca ensangrentada a su lado—. Con el tiempo.

Le eché un vistazo al reverendo.

— ¿Está… está…?

— ¿Muerto?—acabó de decir Sasuke por mí—. No.

Sacó un móvil del bolsillo interior de su chaqueta y llamó a la policía, que se presentó diez minutos más tarde. Después de hablan con Sasuke en privado, esposaron al reverendo medio inconsciente y se lo llevaron mientras los invitados de la boda pululaban por allí.

— ¿Qué les ha dicho?—preguntó.

—No tienes que preocuparte por ello.

Ayudó a Suigetsu a levantarse y a caminar hacía la puerta.

—Sasuke—lo llamé. Se volvió y dejó que Suigetsu se apoyara en él—. ¿Por qué has venido? Suigetsu me dijo que lo habías enviado porque estabas muy ocupado. No era que esperara que alguien después de… bueno, después de nuestra pequeña discusión del otro día.

Respiró hondo.

— ¿Me estás diciendo que no debería haber venido?

—No; no digo nada de eso. De hecho, has llegado justo a tiempo. Es que… Suigetsu me contó que estabas preocupado porque los cazadores habían vuelto a atacar. ¿Han…?—Tragué saliva—. ¿Han matado a alguien?

—Por suerte, nadie resultó herido en el último ataque; sin embargo, otro de mis locales ha quedado tan dañado que he preferido cerrarlo. —Me miró a los ojos y luego apartó la mirada—. Sentí que me necesitabas y vine.

Esperé une explicación más larga, pero no la tuve.

— ¿Vas a volver a Toronto ahora?

Sasuke negó con la cabeza.

—Suigetsu no está en condiciones para hacer un viaje largo en coche. Te recogeremos mañana a las ocho. Por favor, estate preparada. A menos que tengas planeado quedarte más tiempo aquí.

—No, no. Estaré preparada.

Continuó hacía la puerta.

—Sasuke—lo llamé otra vez. Se detuvo, pero no se dio la vuelta—. Gracias.

Se marchó sin emitir ningún otro sonido, salvó por el último quejido de dolor por parte de Suigetsu cuando se golpeó con el marcho de la puerta. Abottsville era hermosa por sus puertas estrechas.

Salí para ver como Tenten y Neji se iban de luna de miel. Un poco decepcionante, pero no estuvo mal. Oí los murmullos de la gente mientras hablaban sobre el reverendo, que al final había perdido los estribos, un acontecimiento que por lo visto, ya se había pronosticado desde hacía años. ¿Por qué aquello no me hacía sentir mejor?

Tenten me dio un abrazo rápido.

—Estarás bien—me dijo.

Asentí, pero sabía que estaba mintiendo para que me sintiera mejor.

—Sí, seguro que sí. Los monstruos chupadores de sangre siempre caemos de pie.

Abrió la boca para añadir algo más, pero la detuve.

—Tú también estarás bien. —Sonreí—. Neji te cuidará.

Asintió, y Neji me sonrió desde el interior de la limusina. Tenten subió al coche y la puerta se cerró detrás de ellos. Nadie llevaba confeti, así que sólo les dijimos adiós con la mano.

Intenté tragarme el nudo que se me había formado en la garganta mientras miraba como se alejaban.


¡Holaa chicas del coro! Aquí les vengo a dejar el capitulo número 12 (: Es la una de la mañana, me duele la cabeza & me tengo que ir a dormir, así que comentarios no hay para esta vez u.u

Trataré de tardar lo menos posible en subir el siguiente capitulo, ya que va a estar bueno e_e

Muchas gracias por todos su reviews que me alientan a seguir esta adaptación. Que sería de mí sin ustedes (:

¡Besos a todas! (& que tengan unas bonitas vacaciones las que lo estén -como yo- :D)

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