Matrimonio por conveniencia
.
Capitulo 12
.
-¿Estás segura que todo está listo? –le pregunto a Madge.
-Que sí… a ver… déjame ver tu conjunto. –y me obliga salir del baño. –Wow… creo que vas aprendiendo hermanita…
Madge me da un aplauso al ver mi conjunto (vestuarioKATNISS 13).
Hoy se va a llevar a cabo lo que llevo planeando hace días. Desde ese día que discutí con Peeta sobre que no soy lo suficientemente romántica… pues ya lo verá.
-Bien. –suspiro. –Entonces ya nos vamos.
-¡Suerte! –me abraza antes de que pueda salir de la habitación.
Le dije a Peeta que quería pasear por los alrededores para conocerlo… después de todo hay que aprovechar de que acabamos de llegar porque estoy segura que a partir de mañana Madge estará insoportable con los preparativos de la boda. Por eso hoy he bautizado este día como el día de Katniss y Peeta… lo sé no es muy creativo pero bueno… hace tiempo que no pasamos el día juntos… además esto lo hará más especial porque estamos en un sitio muy bonito.
-¿Nos vamos Peeta? –le digo mientras bajo las escaleras.
Entonces me lo encuentro mirándome de arriba abajo junto con sus "padrinos". Éstos comienzan a reírse por la cara que pone Peeta y de nuevo carraspea y me dedica esa sonrisa que tanto me gusta.
-Claro amor… vamos. –me ofrece la mano y nos despedimos de todos.
Caminamos por la playa en silencio. Parecemos como dos parejas adolescentes cogidos de la mano y sonriendo el uno al otro. Además, la melodía de las olas hace el momento más especial e íntimo… y comienzo a pensar que no ha sido tan mala idea que este sea el sitio donde se va a celebrar nuestra boda.
-¿Así que esto eres tú siendo romántica? –y me sorprende su pregunta. –La felicito señorita Katniss… un paseo por la playa, cogidos de la mano… es bastante romántico.
-¿Romántico? –intento sonar sorprendida. –Ehhmmm… esto soy yo queriendo pasar un rato a solas con mi novio. –sonrío inocentemente.
-Ya… -se ríe. –Como si no me acordara de nuestra pelea hace varios días… comienzo a conocerte Katniss…
-Ughh… -suspiro. –Está bien. Vale, admito que no sea tan romántica… sinceramente no me va mucho esas cosas…
-¿Estás hablando en serio? –de repente pregunta. –Yo creo que tú no te das cuenta de que eres una romántica empedernida…
-¿Qué? –pregunto incrédula. –A ver Peeta Mellark… aclárate… hace días me dijiste que no era PARA NADA romántica y ahora me dices esto…
-Yo sólo bromeaba… pero luego me di cuenta que tú haces cosas sin darte cuenta de ello. –me guiña un ojo.
-¿Cómo cuáles? –ahora pregunto interesada.
-Bueno… ¿Recuerdas cuando me puse enfermo? Te quedaste todo el día cuidándome… ¿recuerdas cuando me hiciste galletas? Yo creo que eso ha sido bastante tierno… y lo más importante… cuando aceptaste casarte conmigo aquella noche en el hospital…
Y no puedo evitar sonreír. ¿Cómo es posible demostrar tantas cosas con palabras tan simples? Ni siquiera he pensado que Peeta tuviera en cuenta todas esas acciones…
-Pero espera… -murmuro aún mirándole incrédula. – Yo acepté casarme contigo aquella noche en vuestra casa… digo, fue cuando me propusiste matrimonio…
-Ya… -murmura mientras pone un mechón de mi pelo detrás de mí oreja. –Pero en ese entonces nosotros teníamos un trato ¿recuerdas? Asi que me tenías que decir sí o sí… -me dice y yo me río. –Pero aquella noche en el hospital… cuando mi padre tuvo el ataque… no hacía tantas horas cuando hablamos de llevar nuestra relación a algo más serio y simplemente con eso rompimos el trato, sin embargo, aceptaste sin dudarlo… y eso para mí… ha sido tu acto más romántico.
¿Acaso Peeta puede ser más ADORABLE, AMOROSO Y ABSOLUTAMENTE ENCANTADOR? Sinceramente sé que aún me queda mucho por averiguar sobre ese lado que tanto me gusta de Peeta.
Sin poder contenerme rodeo su cuello con mis brazos y me pongo de puntillas para besar su frente, su mejilla izquierda, su mejilla derecha, la punta de su nariz y finalmente… esos labios que me vuelven loca. Y obviamente sin esperar ni un segundo sus brazos también rodean mi cintura y me estrecha más a él y así profundizar más el beso.
Puede que besarnos así de repente antes nos causaba mucha vergüenza o simplemente nos parecía incómodo pero ahora ya es totalmente un terreno conocido, bueno, el terreno conocido es el besarse… de ahí a algo mucho más lejos, si se puede decir así… ya ahí no llegamos.
Al menos de momento.
-Deberíamos parar porque no confío en mí mismo… -murmura divertido sin apartarse ni soltarme rozando levemente mis labios.
-¿Qué? –pregunto confusa.
-¿Crees que deberíamos hablar de lo que pasó en mi apartamento? –de repente me pregunta y mirándome fijamente.
-¿Tú… qué crees? –murmuro avergonzada y escondiendo mi rostro.
-Por eso te lo estoy preguntando… -murmura de vuelta sin dejar de mirarme.
-A ver Peeta… -suspiro. –No ha pasado nada. Además, yo creo que ya somos lo bastante mayorcitos para saber lo que estábamos haciendo… o más bien… lo que estábamos a punto de hacer pero no pasó nada asi que no hay que darle muchas vueltas al asunto…
Peeta se me queda mirando durante varios segundos y después aparece una sonrisa divertida en su rostro lográndome calmar un poco. Me agarra la parte de atrás del cuello y me acerca a él besando mi frente de una manera muy dulce y noto que sonríe.
-Después de todo eres mi novia… -dice.
-Exacto. –sonrío yo también. –Y suena bastante bien… para que lo sepas.
-Y que lo digas. –entonces me mira desde abajo y vuelve a cogerme de la mano y seguimos nuestro camino. –A ver… después de este lapsus… ¿adónde nos dirigimos amor mío?
-Hmmm… déjame pensar… -y exagero mi tono de inocente acariciando mi barbilla.
-¿Te lo tengo que sonsacar a mi manera? –me mira desafiante.
-¡Joo Peeta! ¡No lo estropees! –finjo un puchero. –Ahora lo verás. Vamos. –y agarro su mano tirando de él para llegar a nuestro destino.
La verdad es que me estoy acojonando. A ver… yo nunca he hecho esto para un chico… ni mucho menos me he imaginado haciendo cosas como éstas pero pensándolo bien, Peeta se lo merece. Esto y mucho más. No sé cómo se lo tomará ni cómo va a reaccionar, pero si no me equivoco… le va a encantar.
A parte de cómo vaya a reaccionar Peeta, es que Madge y yo no hemos tenido tiempo de organizarnos. Si, Madge, mi hada madrina personal, sinceramente no sabría qué hacer sin ella. En fin, después de regañarme… otra vez… se puso manos a la obra para prepararlo todo con mis instrucciones, porque si no le doy ninguna y se lo dejo todo en sus manos a saber la barbaridad que va a preparar… tan solo hay que fijarse en la boda. Pero bueno… nada habría sido posible si no la tuviera.
-Estás siendo demasiado misteriosa Kat… además está oscureciendo y nos estarán esperando para la cena. –me dice Peeta mientras yo sigo buscando el maldito lugar que me dijo Madge. –Kat… amor… Katniss… -me llama.
-Te oigo Peeta… -murmuro divertida. –Es que… ¡mierda! –me digo a mí misma.
-¿Qué pasa? –me pregunta Peeta deteniéndonos.
-¡Ughh! –me irrito. –Peeta… tan solo una cosa… ¿hasta dónde se extiende vuestro terreno? –pregunto.
-Ahmmm… pues si no me equivoco… creo que papá ha comprado toda la costa que puedas divisar… -me mira confuso.
-¡¿Qué?! –exclamo abriendo mucho los ojos. -¡¿Toda la costa que alcance mi vista?! –me atraganto.
-Ehmm… Si… ¿pasa algo? ¿Hay algún problema? –me dice. –Ya te dije que no te alejaras mucho… ni siquiera podemos divisar la casa desde aquí.
-Pero Madge me ha dicho que estaba aquí… ¡ughhh! –hablo en voz alta.
-¿Qué te ha dicho mi hermana?
-¿Ehh? –le miro. –Nada… nada…
-Katniss… -me advierte.
-Es que… ¡mierda! Supuestamente hoy te iba a dar una sorpresa… ya sabes todo ese rollo romántico y había organizado algo con Madge… y me dijo que estaba por aquí… pero como ves… no hay NADA.
Y Peeta comienza a descojonarse… cosa que no me hace gracia. ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? Para una vez que lo hago tiene que salir mal. Si es que soy gafe… sólo estas cosas me pasan a mí.
Miro a Peeta con los ojos entrecerrados para hacerle saber que estoy seria… y quizás un poco enojada. Peeta me devuelve la mirada pero sigue riéndose. ¡No hace gracia joder!
-¿Vas a seguir riéndote? –le pregunto irónica.
-Eres tan… adorable. –murmura entre risas.
-¡Peeta! ¡No hace gracia! –y le doy un golpe en el brazo.
-A ver amor… -me agarra la barbilla y lo alza para que lo mire. –Me encanta saber que hayas echo algo romántico para mí… y quiero que sepas que me gustas tal y como eres. No tienes por qué hacer estas cosas…
-Pero… quería darte algo especial… -murmuro.
-Te tengo a ti. –sonríe y mi corazón no puede evitar detenerse. ¿Por qué no puedo tener esa facilidad de palabras?
-¿Por qué tienes que hacer esto? –pregunto. –He planeado todo esto para ser romántica contigo y al final acabas siéndolo tú para mí. No es justo.
-Está bien. –acepta y mira por los alrededores. -¿Qué te parece si hoy dejo que me consientas? Hoy serás tú el que me haga sonrojar, el que me haga reír y el que me haga morir por besarte… ¿estás de acuerdo?
Sonrío de lado a lado ante su propuesta. Es que yo creo que ni se da cuenta de que es romántico hasta los poros. Esta simple acción ya de por sí es romántico. Aprenderé… y hoy lo pienso aprovechar.
-Me parece muy buena idea. –sonrío y rozo mis labios ligeramente con los suyos.
-Hmmm… señorita Everdeen… -susurra muy cerca de mis labios. –Ten cuidado porque no confío en mi autocontrol.
Me río.
-Vale… -se endereza y juega con uno de mis mechones. -¿Dónde se supone que está esa sorpresa para mí?
-Ahmm… a ver, Madge me dijo que estaba a unos metros a la derecha de la casa. Que sigamos todo recto y nos íbamos encontrar con una zona rocosa pero que luego entre todas había una zona solo con arena… -le explico y observo que sonríe.
-Ya sé dónde está el sitio. –dice. –Vamos.
Y tomados de la mano nos dirigimos hacia su sorpresa.
.
.
.
Puede que ahora mismo… sólo un poco… me siento el ser más penoso de todos.
El sitio donde supuestamente está la sorpresa de Peeta lo pasamos hace varios minutos y yo ni siquiera me di cuenta. Pero una parte de culpa también le corresponde a Madge por no haberme dicho que teníamos que subir un poco ya que está en una especie de elevación… asi que pensándolo mejor no todo es mi culpa.
El rostro de Peeta es indescriptible nada más ver completamente la sorpresa que le tenía preparada… también influye de que todo está precioso por el sitio porque como siempre todo es simplemente perfecto.
Las rocas están situadas alrededor formando como un círculo y en medio hay una zona vacía donde simplemente se encuentra la arena blanca y fina. En el centro de la zona de la arena hay suficiente leña como para encender una hoguera y al lado hay un tronco enorme de un árbol que nos puede servir de banco o apoyo para sentarnos. Madge también ha puesto una cesta, que supongo que contiene algo para comer y una manta para arroparnos. Pero lo que más me gusta del lugar es que, al estar en un zona elevada se puede ver todo el mar hasta su horizonte, donde está el sol apunto de esconderse.
Nunca pensé que esto fuera así.
-Esto es hermoso amor… -me susurra Peeta abrazándome desde la espalda mientras observamos como el sol va descendiendo. –Gracias… no sólo por esto… por todo amor… muchas gracias… -y me besa en el hombro.
-¿Habías imaginado que acabaríamos de esta manera? –le susurro de vuelta. -¿Quién lo iba a decir, verdad?
-Supongo que deberíamos agradecer a tu padre… -Peeta se ríe. –Al principio pensé que sería un egoísta si yo aceptaba su propuesta… no podía poner mis intereses por encima de los tuyos… que en ese entonces eras una desconocida.
-Yo sinceramente pensé que todo era una broma de muy mal gusto… y luego algo muy extraño… -le cuento. –Digo… ¿qué persona se casa por algo así? Pero si te soy sincera… la razón me ha parecido muy tierna… -giro mi cabeza para mirarle. –Estarías dispuesto a sacrificar tu felicidad para hacer feliz a tu padre... por eso acepté. Me pareció suficiente razón como para aceptar un trato así.
-¿Y lo de la editorial? –de repente me pregunta, aunque noto una ligera tristeza en su voz. –Haymitch te prometió un editorial… en Florencia.
-Hey… -le agarro la barbilla para que me mire. –Ahora mismo… no tengo nada de eso en mente. Todo lo que necesito… y quiero lo tengo ahora… aquí conmigo.
Y con esas palabras nos quedamos en silencio. Justo después de que Peeta acerque sus labios con los míos. Me giro totalmente para quedar cara a cara, le rodeo el cuello con los brazos y él hace lo mismo con mi cintura. Mis manos viajan hacia su cabellos y comienzo a jugar con su cabellos desordenándolo más mientras que Peeta hace su agarre un poco mas fuerte en mi cintura clavándome levemente sus dedos.
-¿Tienes algo más preparado? –Peeta de repente corta el beso y comienza a jadear por falta de aire. –No me lo tomes a mal amor… me encanta besarte… pero…
Y le corto estampando mis labios contra los suyos pero ahora de una forma más brusca. Al principio Peeta se queda sorprendido pero poco a poco va a correspondiendo mi beso, e incluso lo hace de una forma que desconocía… como si estuviera hambriento… y en realidad yo también me siento de la misma manera.
Sin darme cuenta mis manos, al igual que los suyos, comienzan a explorar el cuerpo del uno y el otro. Mis manos empiezan a ser más exigentes pasando mis dedos entre su cabello y bajando hasta acariciar el resto de su espalda, y Peeta hace lo mismo, me agarra de las mejillas para así profundizar más el beso, introduciendo su lengua para saludar a la mía que se encuentra gustosa de recibirlo. Sus manos no se quedan allí sino comienza a recorrer mi cuello, bajando hasta la cintura donde se detiene un momento… como si él no supiera qué hacer.
-Sigue… -jadeo, separándome un poco de él para así coger aire.
Entonces lo hace. Me deja coger aire pero enseguida se pone a trabajar con mi cuello… primero recorriéndolo con sus labios, acariciando todo, desde mi cuello hasta el final de mi hombro pasando por mi clavícula, para después comenzar a repartir besos. Juro que en este momento no sé dónde tendré la cabeza pero tan solo me puedo concentrar en todo lo que estoy sintiendo en estos momentos. Pero si los besos de Peeta en mi cuello están llevándome en el cielo, todo se vuelve blanco cuando finalmente se decide continuar el trabajo tan magnifico que estaba haciendo sus manos y sigue bajando, acariciando, hasta llegar a posar sus fuertes manos en todo mi trasero.
Creo que eso fue el causante de mi caos interior porque mis pies comienzan a moverse obligando a Peeta caminar de espaldas, que hace que se tropiece y que yo caiga encima de él provocando que mi cuerpo choque bruscamente con el suyo.
-Hmm… -murmura Peeta justo antes de volver a capturar mis labios.
Y creo que desde aquí… nos olvidamos de todo.
No sé de dónde saco las fuerzas y el valor pero sin pararme a pensar comienzo a recorrer con mis manos todo su torso por encima de la camiseta hasta que al final llego en el borde y nos paramos de besar. Peeta me mira con esos ojos oscuros, esos mismos ojos que me miraron aquella tarde en su apartamento, su mirada es intensa pero a la vez tierna… una mirada totalmente de Peeta.
-Katniss… no tienes… -me susurra manteniendo mi mirada.
-Shhh… -le callo.
Y prosigo. Agarro el borde de su camisa blanca y lo levanto logrando quitárselo una vez que Peeta alza los brazos para facilitármelo. Puede que no haya tenido mucha experiencia pero Peeta es simplemente perfecto. Sin detenerme y como si estuviera fuera de mi control comienzo a trazar dibujos imaginarios por su perfecto torso haciéndolo jadear. Y eso no hizo nada más que aumentar mis ganas de seguir haciendo lo que estoy haciendo.
Como bien ha dicho… hoy le tengo que consentir.
-Katniss… -me susurra.
-Hoy te voy a consentir… ¿recuerdas? –y sonrío al tener el poder.
Peeta está totalmente bajo mi dominio. Me encuentro sentada justo encima de su abdomen y me da miedo que pueda sentir algo que está pasando ahí… abajo… de mí. Pero no me importa… ya nada importa a partir de este punto.
-Esto no es justo… -murmura justo antes de que nos dé la vuelta para posicionarse encima de mí. Entre la arena y su cuerpo perfecto.
-¡Ah! –exclamo por la sorpresa. -¡Peeta! –río.
-Yo… también… quiero. –me mira intensamente.
Y entonces se fija en los tirantes de mi mono… un escalofrío eléctrico comienza a recorrer toda mi espalda cuando sus dedos… suaves… arrastran poco a poco los tirantes para dejar toda la parte por encima de mi pecho al descubierto. Peeta me mira como para pedir permiso y yo asiento… ansiosa… por su siguiente movimiento.
Comienza a besar todo mi cuerpo expuesto para él. Yo me limito a disfrutar todas las sensaciones que se me vienen… que no son pocas… cada vez que siento una ya hay uno nuevo… no hay momento de descanso… y eso me hace jadear… mucho…
-Peeta… -gimo.
-Dime… -gime de vuelta, sin dejar de besarme.
-Por favor… -le pido.
Oigo una pequeña risa de Peeta cuando de repente vuelvo a sentir sus dedos, acariciando mis labios, baja por mi cuello y sigue bajando… hasta llegar en los botones de mi mono.
-Sigue. –murmuro cuando noto que se detiene de nuevo.
Y sigue. Cada vez que quita un botón, besa esa nueva parte de mi cuerpo al descubierto. Pero de nuevo se detiene. Y me mira.
-No tenemos que hacer… que no quieras amor. –me susurra.
-Sólo… sigue… confío en ti. –fue lo único que pudo salir de mis labios.
Y siguió. Sentí cada una de las caricias de Peeta. Sin darme cuenta me encuentro toda dispuesta para él. Y continuó… pero no me imaginaba que se sintiera así. Más bien, yo nunca me sentí así.
Al principio estaba avergonzada, porque le estaba mostrando todo. Pero con tan solo mirarle en los ojos me dio esa confianza… más cuando no para de murmurar que soy preciosa. Entonces pasó… le sentí… al igual esa llama que va creciendo bajo mi vientre… una llama que explotó… explotó de una manera única… Nadie más me hizo sentir esta sensación… o más bien nadie logró provocarlo de esta manera.
Mi cuerpo se encuentra débil y quizás todavía esté convulsionando un poco pero entonces miro a Peeta, que sigue mirándome intensamente, de arriba abajo… y quise hacer algo por él.
Volví a subirme ahorcadas sobre él, aunque esta vez estoy completamente desnuda. Pero cuando lo hago, cuando me siento, sin querer no lo hago en su abdomen, no, esta vez me siento en un sitio… en un sitio que al hacer el mínimo contacto vuelve a encender esa llama en mi interior de nuevo.
-Ahhhh… -sisea Peeta.
Y me doy cuenta que Peeta también siente lo mismo.
-Katnisss… -vuelve a sisear.
Como si mis manos fueran por si solas, comienzo a desabotonar su pantalón, bajo se cremallera y sin querer lo rozo… lo que provoca otro siseo de Peeta.
-No… para… -de repente murmura.
Pero no le hago caso. Quiero hacerlo… no sólo porque quiero devolverle lo que me ha hecho sentir… sino porque quiero… y porque quizás yo también lo necesito. No sé si deba sorprenderme de lo que veo nada más dejarle tal y como su madre lo trajo al mundo… o puede que simplemente tengo razón en que él nunca dejará de sorprenderme.
Sin pensar mucho, y lo digo muy en serio, tuve que sentirlo, al menos de una manera superficial… cuando nos acaricio a los dos con nuestras intimidades. Y la reacción de Peeta me hace dar cuenta de que ha sido una buena idea. A partir de allí pudo ver y sentir lo que sintió él hace unos momentos al proporcionarme ese placer… y obviamente él también pudo sentir lo que me provocó hace unos momentos.
Solo pude pensar que este momento… ha sido perfecto.
.
.
.
Me acurruco entre los brazos de Peeta mientras los dos nos calentamos bajo el calor de la hoguera que él acaba de hacer. Aún no me creo lo que acaba de pasar… puede que no haya sido algo "completo"… pero para nosotros ha sido perfecto, al menos eso pienso yo.
-¿Quieres más vino? –le pregunto bajo su cuello, teniendo su olor tan característico embriagándome.
-Si… por favor… -me besa la coronilla mientras me da su copa para llenarlo. -¿Quieres volver ya a casa?
-¿Te puedo pedir un favor? –le digo.
-Lo que tú quieras amor…
-Quedémonos aquí… te quiero tener solo para mí hoy… -murmuro. Entonces me doy cuenta de lo que acabo de decir.
-Soy solo tuyo amor… -murmura y sonríe. -¿Qué has hecho con mi novia? –me pregunta divertido.
-Tu novia se siente bien… eso es todo. –sonrío y le doy su copa.
-Entonces… sólo tengo que hacer eso para hacer sentir bien a mi novia… -murmura como pensativo. –Lo tendré en cuenta para el futuro…
-Peeta… -le doy un golpe suave en el pecho. –No digas esas cosas… me da… vergüenza…
-Creo que en estas circunstancias… ya nada debe darnos vergüenza… digo… tú me has visto… y yo te he visto… -y vuelve a acariciar mi cuello con sus labios.
-Peeta… es en serio…
Peeta me mira y su rostro se torna serio.
-Dime algo Kat… -suelta de repente. –No me digas que… eres… virgen.
-¡¿QUÉ?! –exclamo y siento como si mis ojos fueran a salir de sus órbitas. -¡No! ¡Claro que no!
-Ohh… -y su rostro torna triste… ¿ahora qué…? –Vaya… en realidad no sabía qué peor respuesta me podrías dar…
-¿Por qué has pensado que yo soy virgen? –le pregunto por curiosidad.
-Pues… porque estás muy avergonzada sobre lo que acabamos de hacer… y pensé… -murmura. –Pero es un poco tonto de mi parte pensar que una chica como tú fuera virgen… obviamente has tenido otros novios…
-¿Estás celoso Peeta? -pregunto un tanto divertida.
-Pues… no es gracioso pensar ahora que mi novia… ha estado… ya sabes… con otro… -susurra como si alguien nos fuera a oír.
-Peeta… ¿te acuerdas que te dije que yo no era ningún imán para los hombres? –le digo y él asiente como un niño pequeño. –Sólo tuve un novio…
Peeta me mira sorprendido y a la vez ansioso por seguir escuchando.
-Mi primer novio lo tuve en Florencia. –le cuento. –Para ese entonces yo aún no conocía a nadie… ni siquiera a Annie. Le conocí cuando buscaba trabajo y le vi por primera vez en la editorial donde ahora estoy trabajando. Él es un autor que está haciéndose camino y me presentó ante la editora jefe… me contrataron a tiempo parcial y comencé a pasar más tiempo con él. Una cosa llegó a la otra y comenzamos una relación.
-¿Le quisiste? –salta Peeta.
-Sinceramente… no lo sé… -murmuro. –Pero fue alguien importante para mí.
-¿Por qué os separasteis? –me pregunta. –Por favor dime que no te ha sido infiel o te ha hecho algo porque estoy dispuesto a buscarlo y partirle la cara. –me advierte y yo me río… nerviosa.
-No… él es un hombre bueno… Nos separamos porque nuestros caminos fueron por diferentes direcciones… le ofrecieron algo mejor en otra editorial y bueno… lo aceptó. –cuento, intentando no trabarme.
-Bueno… eso no tiene que significar que os tengáis que separar.
-Si... cuando ese mejor trabajo se encuentra en Australia. –le digo y él se sorprende. –Ambos sabíamos que seríamos incapaces de mantener nuestra relación si estamos lejos uno del otro… asi que decidimos dejarlo en las buenas antes de sufrir las diferencias que al final nos acabarán lastimando.
-Eso quiere decir que seguís siendo amigos.
-Al principio mantenemos el contacto… pero poco a poco lo fuimos perdiendo. Yo adquirí un puesto más alto y eso significó menos tiempo libre… supongo que a él le fue bien… ahora ya no sé nada de él.
-¿Te puedo preguntar su nombre?
-Gale… Gale Hawthorne…
Peeta se queda pensativo como si estuviera asimilando toda la información que le acabo de dar. Entonces me mira de nuevo con esa mirada dulce.
-Espero que no hayas sufrido… por culpa de esa relación…
-No… bueno, al principio fue difícil pero tampoco fue muy doloroso… eso me lleva a pensar que él fue especial pero decir que le amaba… no.
Peeta suspira y me dedica una sonrisa.
Y de allí proseguimos charlando sobre todo pero a la vez nada… hasta caer en un profundo sueño en los brazos de Peeta.
.
.
.
-¡PILLINA! –las chicas entran gritando en nuestra habitación y saltan en nuestra cama. -¡CUENTA! –gritan.
-Buenos días… -les digo a modo de ironía.
-Ya… buenas tardes dirás… -murmura Annie a mi lado.
-Y deben de ser MUY buenas… -me guiña el ojo Madge.
-Dejadla… debe de estar AGOTADA. –Johanna se ríe y se gana un golpe mío en el brazo.
-Lo que haya pasado o no… no es de vuestra incumbencia. –les advierto. –Por favor dejadme descansar…
-Uhhh… yo creo que Johanna tiene razón… tienes ojeras… seguro que NO HAS DORMIDO NADA… -suelta ahora Annie.
-Si seguís así tendré que sacar vuestros culos de aquí yo mismo… igualmente no me sacareis ninguna información asi que estáis perdiendo el tiempo. –murmuro dándome la vuelta para darles la espalda.
Una cuantas manos me hacen dar la vuelta de nuevo y ya les miro seria… realmente solo quiero dormir.
-En serio chicas… no ha pasado nada… por favor, os lo suplico… dejadme dormir. –suplico.
-¡Mentira! –exclama Annie. –Te conozco Everdeen… además, ¿por qué estás tan cansada si no ha pasado NADA?
-Estuvimos hablando… incluso hablamos de Gale…-le digo mientras que Madge y Johanna se sorprenden.
-Espera… ¿de Gale? –pregunta Annie sorprendida. -¿Por qué demonios estabais hablando de Gale?
-Porque surgió… además, Peeta me contó sobre Delly… asi que supongo que él también debe conocer la historia de Gale.
-Espera… espera… -frena Johanna. – ¿Ése es el novio que me contaste…?
-Si… -murmuro.
-¿El cabrón? –de repente salta.
-¡Cállate Johanna! –exclamo sorprendida.
-Bien dicho Johanna. –murmura Annie.
-¡No me estoy enterando de nada! –grita Madge irritada. -¿Alguien me cuenta desde el principio por favor?
Al final se va a salir con la suya… bueno, al menos ahora estamos hablando de otra cosa. Una cosa que no es fácil para mí.
Annie se me queda mirando y yo asiento para que lo cuente ella. Estas cosas siguen afectándome un poco…
-A ver… Gale Hawthorne fue el primer novio de Katniss. –empieza Annie. –Se conocieron en la editorial donde trabajamos ahora pero a diferencia de nosotras él es un autor de poca monta…
-Annie… -le digo.
-Es la verdad… -murmura. –Volviendo al caso… Se hicieron muy cercanos hasta que llegaron a ser novios. No me acuerdo de cuánto tiempo estuvieron juntos ni tampoco me importa… -me mira. –Pero al tipo le ofrecieron algo mejor en Australia y se fue sin pensarlo dos veces…
-¿Te abandonó? –pregunta incrédula Madge.
Yo me quedo jugando con las sábanas sin decir una palabra.
-No exactamente como tú te lo estás imaginando Madge. –ahora habla Johanna. –Ellos los hablaron y ésta estúpida aceptó mantener una relación a larga distancia… decía que estaba enamorada.
Mi gran error.
-Katniss… -susurra Madge. –Entonces, ¿qué pasó?
-Mantuvieron la relación… -sigue Annie. –Hablan por teléfono, está el Skype… vamos todo a modo virtual… hasta que el muy cabrón desapareció. Sin decir una palabra.
-¿Qué? –exclama Madge. -¿Qué os pasa a ti y a Peeta? ¿Por qué abandonan a unas personas tan maravillosas como vosotros?
-Intenté mantener la conexión… pero simplemente se fue Madge. –cuento y suspiro pesadamente. –Lo último que me dijo fue que "¡Nos vemos el martes cariño. Te amo." Y ya no supe nada de él. Como si se hubiera muerto.
-¿Y le contaste eso a Peeta? –suelta Madge. –Espero que ahora mismo esté haciendo todo para buscarlo y partirle su cara bonita.
-Exacto… -murmura Annie. -Me pregunto por qué estaba tan tranquilo en el desayuno sabiendo semejante cosa…
-Le habrás dicho la VERDAD… ¿no Katniss? –me mira seriamente Johanna.
-Yo… -murmuro. –Un parte… el final lo cambié un poco.
-¡¿QUÉ?! –exclaman las tres. -¡¿Por qué?! –exclama Madge.
-Porque tampoco estaba preparada para revivirlo… además Peeta haría exactamente eso y creedme que ahora solo quiero vivir mi vida en paz con él.
-Le mentiste… -murmura Johanna. –Me parece injusto Kat que Peeta te haya abierto la historia con Delly y tú no lo has hecho con Gale…
-Él debería saberlo, ¿qué pasa si os encontráis con él? ¿Pretendes que Peeta le estreche su mano en plan amigos? Cuando lo primero que debería hacer es romperle la cara. –habla Annie.
-Chicas… eso fue hace dos años… no tiene caso… -murmuro
-Espera… -miramos todas a Madge. -¿Le amabas? –pregunta Madge.
Y nuevamente la misma pregunta. Y otra vez me quedo pensativa… aunque esta vez, puedo ser totalmente sincera.
-No los sé… al principio pensé que sí pero…
-¿Pero…? –preguntan las tres a la vez.
-Cuando estoy con Peeta siento otras cosas… cosas diferentes a los que sentía por Gale. –suspiro. –Por eso estoy muy asustada.
-¿No estás segura de amar a mi hermano? –de repente salta Madge y Annie me mira alarmante como si hubiera hablado demasiado.
Miro a Madge y por primera vez, creo que le miro de una manera sincera.
-No Madge… -y ella me mira seria. –Estoy asustada porque creo que amo profundamente a Peeta. –suelto y un peso enorme a mi espalda desaparece por arte de magia.
Esta vez he hablado con seguridad, con decisión… con la verdad. Es como si ahora, todas las emociones, las sensaciones que me hacen sentir Peeta se reduce a esas palabras que le acabo de confesar a Madge: "Amo profundamente a Peeta"
Annie me dedica la sonrisa más sincera, Johanna me guiña el ojo en complicidad y Madge se abalanza a mí para abrazarme con todo el cariño…
-Estoy segura de que Peeta siente lo mismo por ti. –me susurra en el oído.
Y juro que estoy deseando oír esas palabras de sus propios labios.
.
.
.
Una sensación cálida hace que me despierte… aunque esta vez, en vez de ver la puesta de sol en el gran ventanal de nuestra habitación, veo que el cielo oscurece. Pero entonces me centro en la calidez que rodea todo mi cuerpo, cómo esos brazos fuertes me rodean desde atrás, cómo siento y oigo esa respiración acompasada justo al lado de mi oído.
Miro hacia abajo y observo con mucha atención y sorpresa como están enlazados nuestros cuerpos: una de las piernas de Peeta está metida justo entre mis piernas, acariciando esa parte de mí que está volviendo a reaccionar ante la caricia, una de sus manos está posada en mi vientre mientras que la otra está justo por encima de mis pechos.
De repente me comienza a faltar aire.
Pero entonces creo que alguien ya está despierto como yo, porque Peeta comienza a trazar dibujos sin sentido por mi pecho, al principio por encima de la tela, pero creo que se cansa y finalmente mete el dedo debajo de mi camisón (doy gracias a Madge que me ha traído estos camisones de seda que nos facilita mucho las cosas). Cosa que enseguida hace que mi cuerpo reaccione… al mismo tiempo que su amiguito también lo hace justo por debajo de mi espalda.
-Supongo que… estás despierto… -murmuro con los ojos cerrados.
-No sabes cómo… -JODER. ¿Quién es este Peeta?
-Peeta… -susurro.
-Dime…
-Joder Peeta… no pongas esa voz…
-¿Qué voz? –y creo que esta vez lo hace aposta.
-¡CHICOS! –de repente exclama Madge.
En un milisegundo Peeta aparta sus manos y nos levantamos de la cama para sentarnos… como si nos hubieran pillado. Peeta tiene la expresión entre asustado y excitado… con la cara muy roja.
-¡Vestiros que vamos a la playa! –exclama y se queda un momento en silencio. –Y lo siento si he interrumpido algo… HERMANITO.
Enseguida me llevo las manos para tapar mi cara y comienzo a descojonarme. Cuando me quito las manos de la cara me encuentro con la expresión de Peeta totalmente ruborizado y comienzo a reírme más. Simplemente ya solo lo hago para evitar pensar en lo incómodo que es esto.
-No hace gracia Katniss… ¡joder! –susurra.
-Si no me río de ti amor… -miento. –Me rio por lo general… si te imaginaras nuestra reacción al oír la voz de tu hermana… es bastante cómica.
-Igualmente… -murmura. –Ahora tendré que darme una ducha…
-¿Alguien no está contento? –pregunto riéndome.
-No… realmente alguien no está contento. –se levanta de la cama mientras intento calmarme.
-Parece que vamos a la playa… me pregunto que estarán planeando… –le pregunto ahora un poco más calmada.
-No tengo ni idea… pero si lo han planeado quienes creo que lo han hecho… va a ser una noche larga… -se va caminando hacia el baño y se voltea para mirarme con una sonrisa pícara. -No pasa nada amor… yo nunca dejo las cosas sin terminar.
Y con esas palabras cierra la puerta del baño. Dejándome más acalorada de lo que estaba.
.
.
.
Cuado bajamos nos encontramos la casa totalmente vacía. ¿Dónde demonios se ha metido todo el mundo? Peeta se pone a ojear por toda la casa pero como ya sabíamos, no había nadie. ¿No se supone que nos íbamos a la playa? Cuando me acerco a la mesa al lado de la televisión que está a la sala de estar me encuentro con una nota:
"Estamos afuera en la playa… nos divisaréis porque hemos preparado una hoguera… Tardabais demasiado… ;P Madge."
-¡Peeta! –llamo.
-Dime… -se acerca pasando sus dedos entre su pelo. -¿Se habrán ido sin nosotros?
-Ya están fuera… -le enseño la nota. –Prepárate por las insinuaciones que se nos vienen encima… -le doy un beso en la mejilla y tiro de su brazo para salir de la casa.
Cuando salimos Madge tenía razón. Es imposible que la semejante hoguera que han hecho pase desapercibido. Una vez que se dan cuenta de que nos estamos acercando alzan las manos en modo de saludo… y ya podemos oír algunas risitas burlonas…
-¡¿Qué tal campeón?! –Cato saluda a Peeta con un golpe en la espalda y luego me mira con ojitos insinuadores… me sonrojo.
-¡Cállate Cato! –Peeta le aparta de un empujón y el otro comienza a reírse.
-Me siento orgulloso de que seas un Mellark. –ahora murmura Finn chocando las manos con Marvel.
-Ha tenido buenos profesores… -ahora sigue Marvel.
-Os estáis ganando una buena paliza… -advierte Peeta y agarra la cerveza que le da Madge. –No quiero oír nada más… y mi vida privada con Katniss no os incumbe a ninguno de vosotros.
-¡Oh, vamos! –exclama Cato. –¡Nosotros te lo contamos todo!
-¿Alguna vez he preguntado? –responde Peeta. –Sois unos asquerosos…
Peeta hace una mueca y todos nos reímos.
-Bueno Kat… -oh no Finnick. –¿Qué tal estás?
-Eso no se le pregunta a una señorita Finnick. –demando.
-Ah… ah… -niega con la cabeza. –Tú eres la que tiene una mente sucia… me refería a que como te sientes de que dentro de un día te vas a convertir en la Sra. Mellark. –bufa y se ríe.
-A ver chicos… dejad ya de molestar… -salta Madge. –Dejad a los tortolitos en paz.
-Eso… -defiendo.
Y todos se ríen.
-Decidme a qué viene todo esto… -pregunta Peeta mientras toma un sorbo de su cerveza.
-Bueno… -comienza Cato. –Queríamos darles una fiesta de despedida de solteros… POR SEPARADO… pero como aquí no hay nada alrededor a menos que queramos conducir unos cuantos kilómetros para encontrar una discoteca o algo… decidimos hacer una fiesta de reunión…
-¿Y los mayores? –pregunta Johanna.
-Se han ido a cenar en el restaurante más "cercano" –Madge imita las comillas con sus dedos. –No llegarán hasta la madrugada… además os advierto que bebáis todo lo que queráis esta noche porque mañana pienso meteros a las nueve de la noche en la cama para estar todos frescos en la boda.
-Y mañana hay que arreglar todo… asi que será un día ajetreado. –murmura Annie.
-Pues… ¡¿a qué estamos esperando?! –pregunta Marvel levantándose. -¡A divertirse!
Finnick pone música desde su portátil con unos altavoces y comienza nuestra… "DESPEDIDA DE SOLTEROS" Peeta enseguida se levanta y me arrastra para comenzar a bailar.
Marvel rodea a Madge, obviamente ésta está encantada, y bailan MUY acarameladitos… y podemos decir que es la única pareja que baila felizmente al igual que yo y Peeta porque Johanna está amargada discutiendo con Cato (a saber de qué ahora) y Finnick está metido de lleno en su portátil mientras que Annie está sentada en un tronco acompañada de su lata de cerveza.
-¡FINN! –exclamo y Peeta me mira. -¡MUEVE EL CULO Y SACA A BAILAR A MI DAMA DE HONOR!
Annie me mira con los ojos abiertos y yo le guiño el ojo. Peeta comienza a reírse y llama a su hermano para que baile.
-¡Y VOSOTROS DOS! –llamo a "ying" y "yao". -¡DEJAD DE DISCUTIR Y MOVED EL ESQUELETO!
Todos comienzan a reírse, menos Johanna y Cato, y en un par de minutos todos estamos bailando como locos. Peeta y Finnick a veces tiene que regañar a Madge porque según ellos "esa no es manera de bailar con un chico" y su hermana les responde que "bien lo disfrutan ellos cuando lo hace su pareja" Hermanos… eso es lo que pienso yo… al final los chicos se dan por vencido con su hermanita y ya solo se dedican a mirar con ojos entrecerrados al pobre Marvel.
Creo que también, al menos por un par de minutos, Cato y Johanna dejan de discutir. Tampoco es que estén muy entusiasmados de bailar juntos pero al menos están haciendo el esfuerzo.
Luego está mi pareja preferida… Annie y Finnick. Bailando y charlando al mismo tiempo. Si no conociera a Annie diría que es como siempre… encaprichada por un chico. Pero es que su manera de mirar al hermano de mi prometido es tan distinto… y aunque lo niegue… de que sólo le gusta, sé perfectamente de que siento algo más.
Pasamos así durante un tiempo… bailando, bebiendo, charlando, riendo… como si nos conociéramos de toda la vida. Aunque recién estoy conociendo a los mejores amigos de Peeta, Cato y Marvel, se ven que son buenos chicos y personas con las que puedes contar. Esto lo sé porque ahora que están borrachos, no paran de de decirme de que cuide bien de su amigo y que no lo lastime, cosa que a Peeta le da mucha vergüenza.
-Johanna… acéptalo… -murmura Cato borracho. –Te gustaba… y te sigo gustando, por eso me tratas así.
-¿De qué estás hablando? –responde ella, también borracha. –YO NUNCA HE ESTADO COLADA POR TI.
-Nooo… claro que nooo… -sigue Cato. –Si fuiste tú quién me pidió una cita… ¿recuerdas?
¡¿Qué JOHANNA QUÉ?! No… creo que no he oído bien. Parece que al final vamos a saber cuál es la razón de tanto odio entre estos dos.
-Puede que me sigas gustando si no fuera porque me dejaste plantada el día de nuestra cita. –escupe de repente Johanna. –Cabrón de mierda.
Johanna se levanta enojada e intenta hacer su camino para volver a casa. Todos nos quedamos con la boca abierta y Madge le propina un bofetón a Cato antes de salir corriendo detrás de Johanna.
-¿Le has hecho eso a Johanna, tío? –pregunta Finnick. –Eres un capullo.
-No fue así… -niega Cato. –Bueno… sí pero… no porque quise…
-Sigues siendo un cabrón. –sigue Marvel. –Normal que te odie de esa manera…
Yo miro a Peeta alucinando y él igual. Estábamos todos en una nube hace unos momentos y ahora… ¡plof! Johanna suelta semejante bomba.
-Mirad chicos… es mejor que volvamos, es tarde. –habla Peeta ayudándome a levantar. –Amor, ¿te importa que ayude a Cato?
-Claro que no… ve. –sonrío y le doy un beso. –Iré a ver a Johanna también… nunca la había visto así… además… nunca me contó nada…
-Está bien… te veo en la habitación. –me vuelve a dar un beso antes de cargar a Cato con la ayuda de Marvel.
-¡Kat! –me llama Annie por detrás. –Voy contigo…
-Ah… creí que te quedarías con Finnick. –le digo mientras vamos caminando.
-Sólo va a recoger el portátil… y luego va con los chicos… -murmura. –Qué fuerte lo de Jo ¿no?
-Ya… quién lo iba a decir. Lo peor de todo es que mañana cuando esté en sus cabales lo negará todo y no tendré la charla con ella…
-Contigo… quería hablar de otra cosa… -susurra Annie mirando por detrás por si Finnick anda cerca.
-¿De qué? –me intrigo.
-Sobre la mentira que le has contado a Peeta.
-Annie… -murmuro.
-No, de Annie nada. –regaña. –Katniss, no estoy de acuerdo con que no le hayas contado la verdad a Peeta. Además, ahora sois novios oficiales y os vais a casar dentro de un día. No te había dicho nada porque como todo esto era solo un trato no le dí demasiada importancia pero… opino que Peeta debería conocer la verdad sobre tú y Gale.
-Es mejor así… además, ¿para qué remover el pasado? –argumento. –Gale fue mi pasado y Peeta es mi futuro… ambos nunca se van a mezclar…
-Pero sí afectar el uno al otro. –responde. –Katniss… lo digo en serio, puede que te duela recordar eso, de cómo Gale te dejó tirada, perdona mi expresión –se disculpa. -Pero date cuenta del dolor que debe haber pasado Peeta al recordar lo que le pasó con Delly al contártelo.
-Cuando esté preparada… lo haré. –suelto para calmarla. –Ahora no quiero fastidiar estos días tan maravillosos que estamos pasando… no quiero fastidiar mi boda.
-Está bien… yo al menos te he dicho mi opinión. Después de todo la decisión es tuya. –mi amiga me estrecha entre sus brazos.
Y juntas seguimos nuestro camino a la casa.
Puede que Annie tenga razón… y sea mejor aclarar toda esta historia sobre mí… y Gale.
.
.
.
Horas. No días. Horas, tan solo unas horas faltan para el "Gran Acontecimiento del Año", según Madge. Para mí y Peeta, nuestra boda.
Hemos pasado desde las siete de la mañana yendo de un lado a otro para terminar con los preparativos. Todo lo necesario para montar una boda en la playa llegó a primera hora de la mañana en unos cinco camiones blancos. Desde entonces no hubo descanso.
Finnick y Cato se están haciendo cargo de que las estructuras estén bien construidas, Marvel junto a Johanna están supervisando las luces y la música, Annie junto a mi madre y Portia están al cargo del catering y las flores y bueno… Madge esta supervisando a TODOS.
Mientras que Peeta y yo… bueno, la última vez que le vi fue cuando desayunamos, desde entonces ha desaparecido de la casa junto a mi padre y Plutarch. A saber en qué clase de tortura le estarán sometiendo… Aunque creo que una tortura mucho menos difícil a la que estoy sometida ahora: elegir mi peinado y el color de uñas que voy a llevar mañana.
-Katniss… no es tan difícil… -me dice Madge quejándose porque tardo demasiado.
-Nooo… claro que no… -digo con ironía. -Pones delante de mí mil botes de pintauñas y no es para nada difícil elegir…
-¡Claro que no! –exclama como si fuera algo tan obvio. -¿Recuerdas el tono de tu vestido?
-¿Tono? –pregunto. –Era blanco, Madge.
-Bueno… no es exactamente blanco…
-¡¿Qué no es exactamente blanco?! –exclamo. -¿Ahora existen diferentes tonos de blanco?
-¡Por supuesto! Hay azul claro, oscuro, celeste… ¿por qué no puede haber diferentes tonos de blanco? No me digas que estás discriminándolo…
-Por dios… -suspiro pesadamente. –A ver… éste… es lo más disimulado que hay como no me dejas el transparente…
-Hmmm… el color nude… me gusta. Además, está de moda. –me guiña el ojo.
-Si bueno… lo que tú digas… -murmuro. –Y el peinado lo quiero simple.
-Eso ya te lo ahorro yo… Effie me dijo que va a venir su equipo de maquillaje personal asi que eso ya lo dejamos en sus manos… Ahora… déjame enseñarte algo… -me dice Madge muy sonriente de repente y abre la puerta de nuestra habitación.
-¡Cinna! –exclamo al ver a mi amigo, si, ahora es mi amigo, en la puerta sosteniendo una percha totalmente cubierta. -¿Ése…? –murmuro nerviosa.
-Es tu vestido… completamente listo para mañana. –me abraza después de colgar la percha en el gran armario de la habitación. -¿Nerviosa?
-Aterrada… -murmuro sin saber si reír o llorar.
-Bueno… te aseguro que HERMOSA si que vas a estar mañana… -me dice y me dedica una sonrisa.
-¿Y nuestros vestidos? –pregunta emocionada Madge.
-Abajo… los tiene Glimmer… -le dice Cinna.
Bajamos para ver los vestidos de mis damas de honor y simplemente me quedo estupefacta por el talento que tiene Cinna en esto. Son preciosos… y a las chicas les fascinan.
Finalmente a la hora de la cena vuelven mi padre, Plutarch junto a mi futuro esposo… que se ve completo… al menos sigue vivo. Cenamos todos tranquilos y me entero de que aparte de los que estamos aquí vendrán unos pocos invitados más mañana… como por ejemplo los padres de Cato y Marvel, muy cercanos a la familia.
Todos conversan animadamente, excepto Peeta y yo. Se puede notar que estamos nerviosos… pero no creo que ninguno se eche para atrás en el último momento.
Terminamos de cenar y todos se despiden para ir a descansar porque mañana será definitivamente un día muy largo… Madge casi tiene que mandar a golpes a Cato, Marvel y Finnick en sus habitaciones mientras que Peeta me acompaña arriba en nuestra habitación.
-Me temo que esta noche no podré guardar tus sueños preciosa… -me dice con esa sonrisa torcida que tanto me gusta.
-¿Y eso? –pregunto intrigada.
-Nuestras familias son muy tradicionales asi que me han pedido pasar la noche en otra habitación aquí abajo… supuestamente ya te veré en el altar.
-Peeta… -murmuro.
-¿Si?
-¿Tienes… miedo? –pregunto.
-¿Miedo? No… quizás un poco nervioso… -me dice acariciando mis mejillas. -¿Tú tienes miedo?
-Un poco…
-Pues no debes tenerlo… sólo recuerda que yo estaré ahí a tu lado.
-Si… supongo que para casarte el novio debe estar al lado de la novia… -digo intentando bromear.
Peeta sonríe y se inclina para rozar mis labios con los suyos…
-Estaré esperándote en el altar… -me susurra antes de irse y desaparecer bajando las escaleras.
Si, Peeta. Y esta vez no pienso abandonarte. Nunca.
.
.
.
TENEMOS BODA PARA EL PROXIMO CAPITULO! HEHEHE!
Bueno… os lo digo todo rápido porque ya es un poco tarde. Ahmmm... mi portátil de repente ha muerto. Es nuevo y no sé que le pasa a mi Windows que no arranca, en fin, que me he quedado sin portátil de momento. Por eso esta mañana casi lloro porque este capitulo lo tenía allí y no había manera de copiarlo y continuarlo en mi ordenador de mesa… Hasta que en MODO SEGURO logré pasarlo a mi pen y lo pude terminar.
Asi que… un aplauso por favor :P Vale, no.
Espero que os haya gustado este cap :) Asi que espero vuestros reviews, favorites y/o follows!
Prometo que en el siguiente capitulo os menciono a todos! Lo siento llevo dos capitulo sin hacerlo…
Y otra cosa… hace tiempo algunos me dejaron un review que si me interesaba escuchar vuestras ideas para esta historia… asi que sentiros libres de contármelo aquí en los reviews os mandándome un PM… yo los tomaré todos en cuenta y donde pueda los iré metiendo… dándoos a vosotros todo el credito.
CREO QUE YA LO HE DICHO TODO. ESPERO VUESTROS REVIEWS Y NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO!
UN BESOTE. LIZ.
