Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, no me enojo si me deja a Edward. La historia es producto de mi loca cabeza. Espero disfruten leyendo la historia como yo lo hago imaginando locas situaciones con nuestra pareja consentida Edward y Bella.

Muchas gracias Lisvette (Guacha) por tu ayuda :3.

CAPITULO 10

"Como Papá"

El doctor no era otro más que mi León Sexy. Estaba midiendo el enorme vientre de Cassie mientras que Vanesa le pasaba las cosas y Jane tomaba nota… ¿Porqué tiene que ser tan malditamente hermoso?

—Mamita ¿No vas a entrar? — hasta que habló Vanesa me di cuenta que estaba como idiota viendo al causante de mis… sacudí la cabeza tratando de concentrarme, solo entonces senti el picaporte de la puerta n mi mano. Lo solté y la cerre con cautela.

—Creí que estaban ayudando a la Doctora Cope — dije seria.

—Leoncito vino, y como necesitaba asistentes nosotras le estamos ayudando.

—Bien Cassie todo está perfecto con tu bebé, muy pronto lo tendrás contigo, solo sigue las indicaciones y no dejes de tomar tus vitaminas.

—Gracias Doctor Masen— dijo sonrojada — hasta pronto doctora Bella, Vanesa y Jane gracias.

Salió del consultorio cargando su pequeño bolso.

—Esto… nosotras vamos con la Doctora Cope — dijo Vanesa arrastrando a la pobre de Jane fuera del consultorio.

Me quedé como tonta parada, viendolo, muriendo por acecarme, abrazarlo y besarlo… pero tambien me sentía herida, me habia abandonado, literalmente, se habia ido sin siquiera decir ahí te ves.

—Pequeña, tenemos que hablar.

—Lo sé — susurré aterrada por el significado que pudieran tener esas palabras.

—Ven — cogió mi mano y me guió al pequeño sofá que estaba allí. Con su estatura quedábamos prácticamente pegados.

—No estabas — dije triste.

—Tuve que salir por… por una emergencia.

—Pudiste hablarme, digo — me sentí estúpida con lo que dije.

—Mi móvil murió y allí era donde tenía guardado tu numero y no se lo pedí a nadie más porque tu misma dijiste que no quería habladurías en el hospital.

Suspiré recostando mi cabeza en su pecho sintiéndome aun más estúpida que antes.

—Te extrañé pequeña — susurró besando mi cabeza.

—También yo — dije emocionada.

—Ovejita, ¿Dónde fuiste después de salir del Fantasy el sábado? — preguntó y me tensé.

—Aquí, Meredith, una de las chicas se puso de parto y vine a atenderla ¿Por qué? — me sentí extrañada por su pregunta… se quedó en silencio un momento y me hizo sentir nerviosa hasta que suspiró fuertemente.

—Por nada pequeña.

Escuchamos un ruido en la puerta que se abría, entraron Vanesa y Jane comiendo una paleta cada una, de seguro fueron con Keyla, la pediatra del centro siempre tenía chupetas de todo tipo.

—Mami, dice la Doctora Cope que vayas porque Miriam quiere hablar con ambas dos — sonrió sentándose en el regazo de Edward como si fuera lo mas natural del mundo.

—Se dice ambos o los dos no necesitas…— suspiré interrumpiendo mi discurso— voy entonces — me giré hacia mi novio ¡Que bien suena!, que digo bien suena fantasticabuloso como diría Vanesa — Ahora vuelvo novio.

Me acerque y besé sus labios y escuchamos la risita de las niñas, él solo sonrió sobre mis labios y unió nuestras frentes.

—No te preocupes por Vanesa y Jane — reímos, realmente el que me preocupaba era él en las manos de mi hija.

Salí del consultorio sin ganas, ¡quería estar con mi novio!

Entré al consultorio de la Doctora Cope, que al verme se encogió de hombros señalando ligeramente con la cabeza a Miriam que bebía un sorbo de jugo.

—Hola Miriam — saludé sentándome en la silla de al lado. Las chicas estaban ya acostumbradas a mi trato "seco", por así decirlo, puesto que evitaba todo contacto físico que no sea indispensable.

—Hola Doctora Bella — respondió con una sonrisa triste.

—Vanesa me dijo que necesitabas hablar con nosotros.

—Vengo a despedirme — dijo con una sonrisa triste.

Miriam había llegado al centro meses atrás vuelta un mar de lagrimas repitiendo una y otra vez, "No puedo". Tuvo la suerte, por así decirlo, de que Stefan, una taxista que había recibido ayuda para su hija adolescente por parte del centro, fuera quien la encontrara y la llevara allí.

—No te entiendo ¿Algo va mal? ¿Has recibido algún tipo de maltrato? — preguntó preocupada la Doctora Cope.

—Nada de eso, al contrario va más que bien.

—Vale, pero aun no entendemos porque te vas. Tu misma nos dijiste que no tenías dónde quedarte — pregunté algo confundida.

—Y es cierto… más o menos.

—Disculpa Miriam, pero no te entiendo— dijo la Doctora Cope quitándose los anteojos con un gesto cansado.

—Hoy en la mañana recibí visitas en el albergue — suspiró y carraspeó — eran los padres de Will — la Doctora Cope y yo nos quedamos en shock. El chico era el padre de su bebé y había muerto meses atrás en un accidente automovilístico.

Nos quedamos en silencio respetando sus lágrimas, me limité a acercarle la caja de pañuelos para que secara sus lágrimas. Cuando se calmó nos dio una sonrisa triste y acaricio su vientre con una ternura que nunca habíamos visto en ella.

—Dijeron que después de la muerte de Will me buscaron, pero no lograban dar conmigo. Vinieron aquí con la esperanza de que estuviera en este lugar — tomó aire — mis padres les dijeron que ellos no tenían hija, que morí el mismo día que se enteraron que era una promiscua pecadora — sollozó y la doctora Cope se acercó a ella pasándole su brazo por los hombros en señal de apoyo y permitiéndole desahogarse.

Los padres de Meredith eran extremadamente religiosos y de familia acomodada.

—Sabes que puedes confiar en nosotras, lo que desees Miriam.

—Me siento mal, ellos quieren ayudarme y yo me siento muy mal, la culpa me está matando…

—Miriam, tú no sabías que ellos te buscaban, así que no tienes por qué sentirte culpable — aseguré.

—Ellos están llorando la muerte de Will y quieren ayudar a la causante de su muerte — la miré en shock. — Yo tuve la culpa de su muerte, solo yo — sollozó.

—Solo tendrías la culpa si es que le apuntaste con un arma, o lo arrojaste a las vías del tren… o hiciste algo directamente para provocar el accidente; Miriam, los accidentes suceden — dijo la Doctora Cope con voz maternal.

—Pero si no hubiéramos discutido él no hubiera salido así y pasado el alto para estrellarse con ese camión — dijo entre hipos.

—Tú no lo mandaste a que tomara esas malas decisiones, él era quien conducía…

—Ese día le dije que estaba embarazada, y le dije que no lo quería, cielos tengo apenas quince años no estoy como para cargar con un hijo, quiero vivir y divertirme…

La dejé hablar porque sinceramente lo único que me provocaba era darle un par de bofeteadas, si lo hizo por gusto ¿Cómo no puede querer a su hijo?, dejé la rabia de lado y me enfoqué de nuevo en las palabras de Meredith.

—… Lo dijo, él me dijo que se haría cargo, que si yo quería seguir estudiando o lo que sea que él se encargaría de que nuestro hijo estuviera bien atendido… pero me negué, le dije que no deformaría mi cuerpo con un embarazo… y salió furioso — sollozó de nuevo — después pasó lo del accidente y murió al instante… yo me fui de la ciudad y donde llegue busque una clínica para que me practicaran un aborto… pero no pude, las palabra de él resonaban en mi mente como si se tratara de una cinta repitiéndose una y otra vez. Volví y les conté a mis padres y me corrieron de la casa, ellos no tenían porque cargar con la vergüenza de una hija embarazada. Cuando les dije que no me quedaría con él me dijeron que cuando me deshiciera de él, volviera. Ya había elegido una pareja y Claire les diría por si querían estar en las próximas ecografías, pero hoy en la mañana llegaron a los dormitorios del albergue los padres de Will y me rogaron que les entregara al niño…. me sentí fatal al ver el dolor de esos señores por la muerte de su hijo y peor el no poder sentir cariño por el mío propio… Yo les dije que se los entregaría a ellos y me van a llevar a vivir a su casa para estar más pendiente de mi embarazo y cuidarme como es debido… ya no vendré a consultar aquí, solo vine a despedirme de ti y la Doctora Cope, ustedes han sido muy buenas conmigo.

—Solo hemos hecho por ti lo mismo que por las otras chicas, Miriam.

—Aún así quiero agradecerles.

Se levanto cabizbaja y con lagrimas en los ojos, me dio una sonrisa triste y salió cerrando la puerta tras de sí.

Tomé varias respiraciones profundas, aunque no quisiera me daba rabia que Miriam no amara a su bebé, cielos ¿Qué no tuvo relaciones por gusto?, lo mas lógico es un embarazo…

Pensé en mi hija, ¿Sería diferente si la hubiera engendrado por amor?... sacudí la cabeza, no tenia que pensar en ello mi hija es mía y la amo. Punto.

—Creo que Miriam ha tomado una buena decisión — la voz de la Doctora Cope me sacó de mis pensamientos.

—Solo… — me aclaré la garganta — solo quiero entender el porque algunas mujeres, sin importar la edad, no quieren a sus hijos.

—Eso cariño — sonrío mientras limpiaba sus gafas antes de ponérselas — es una gran pregunta para la que yo tampoco tengo respuesta.

Escuché que tocaban la puerta y después de un "pase" por parte de la Doctora entraron Vanesa y Jane tomadas de la mano de mi novio.

—Mamita, leoncito nos ha invitado a comer helado ¿Podemos ir? — dijo poniendo su carita de puchero.

—¿Y qué haré yo mientras ustedes van? — simulé un puchero, lógico ni por asomo me salió como a mi hija.

—Usted señorita va con nosotros — dijo mi novio acercándose a mi provocando que mi pulso se acelerara aún más.

—No he sido invitada — aseguré y él enarcó una ceja divertido.

—Doctora Cope, ¿Me permite llevar a mi novia y las niñas a comer un helado? — dijo sonriendo de lado provocando que las mejillas de ella se tiñeran de rojo.

—Pe… pe… perdón Doctor no sabía que Bella tuviera novio — él me miró serio y podría decir que triste.

—No puedo decirle que tengo novio cuando no la he visto en algún tiempo, además Edward y yo apenas si vamos comenzando…— dije apenada.

—Tienes razón cariño, no podías contarme algo cuando ni siquiera nos habíamos visto en algunos días — suspiró — llévelas Doctor Masen y cuídelas que son un tesoro invaluable.

—No tiene ni que decirlo — aseguró estrechando su mano.

Vanesa y Jane fueron y se despidieron de ella con unos sonoros besos en sus mejillas arrugadas.

Los cuatro salimos y subimos al Volvo de Edward dejando el auto de Bella en el estacionamiento del lugar.

—A la heladería que nos lleva Emily por favor — pidió Vanesa saltando en el asiento tanto como se lo permitía el cinturón de seguridad.

—Sí, allí son súper ricos — secundó Jane imitando el gesto de Vanesa.

—¿Qué dices pequeña? — preguntó mirándome a los ojos.

—Dónde quieras está bien para mí — susurré sonrojada.

—Entonces iremos a la heladería que quieren, monstruito — sonrió guiñándole el ojo a través del retrovisor.

—¡Siiiiiii! — gritaron a coro emocionadas.

Edward cogió mi mano y la colocó sobre la palanca de los cambios, justo debajo de la suya y daba suaves caricias con su pulgar sobre ella…

Antes de siquiera pensarlo estábamos bajando en la heladería cogidos de la mano mientras Vanesa y Jane entraban como torbellino.

—¿Ya decidiste que sabor pedir? — sentí el aliento fresco de mi león sexy cuando me susurró al oído… ¿eran palabras eróticas? Porque así las sintió mi cuerpo estremeciéndome por completo. Definitivamente este hombre me iba a causar algo.

—Se me antoja uno de capuchino — sonreí imaginando mi enorme bola de helado.

—¿Y cuál me recomiendas a mí? — susurró de nuevo atentando seriamente contra mi cordura.

—Hay del sabor que se te ocurra — dije riendo de mi propia reacción.

—Estoy seguro que no hay del que más se me antoja — dijo mirándome a los ojos intensamente provocando que mi corazón corriera mas rápido que "Flash".

—Tal vez te sorprenda — dije cuando al fin mi cerebro funcionó.

—… Quiero ver eso — susurró sobre mis labios antes de dejar un suave beso sobre ellos.

Me quedé como idiota perdida en su cercanía y él con una risita burlona el muy… me guió dentro dónde Vanesa y Jane ya tenían apartada una mesa y esperaban impacientes sus helados.

—¡Como se tardaron mamita! Hasta creí que se habían perdido — se burló Vanesa.

—¡Vanesa! — dije su nombre en tono de reproche y ella teatralmente cerro su boca con un zipper y me lanzo la llave.

—Hola Bella que alegría verte por aquí — dijo Eric parándose a mi lado y haciéndome saltar. Mi novio pasó su brazo por mis hombros y me pegó a él.

—Esto… hola… ¿De qué se te antoja novio? — dije girando mi rostro hacia mi león sexy que aprovechando la posición en la que estábamos me dio un beso en los labios.

—Mmm… — fingió pensar y me beso de nuevo — uno de vainilla y chocolate estaría bien — dijo sin dejar de verme y yo perdida completamente en su aroma y en su mirada…

Un carraspeo me hizo volver a la heladería y reaccionar ¡No pregunten por dónde andaba!

—Uno de capuchino por favor — dije sin dejar de ver a mi novio y sus hermosos y divertidos ojos…

—Nosotras ya le pedimos a Erika — dijo Vanesa con un risita.

Eric se fue sin decir nada o si dijo algo no escuché…

—Aquí están sus helados señoritas, con doble carga de chocolate — dijo Erika sonriéndole como tonta a MI novio y casi les echaba los helados encima a las niñas — ¿Puedo traerle algo?, lo que guste estoy a la orden — dijo pestañando exageradamente.

—Mi papito y mi mamita ya le pidieron a Eric ¿verdad papi? — dijo Vanesa defendiendo a Leoncito.

—Si hija, gracias pero estamos bien.

La chica se fue algo… mejor dicho bastante desilusionado hacia las otras mesas donde había clientes esperando.

Eric llegó con nuestros helados, el mío con una bola extra de chispas de chocolate.

—Esté es un sabor nuevo que nos ha llegado, no es el clásico este es de crema con kisses — dijo con una sonrisa tímida mientras ponía el helado frente a mí.

—Mi novia no ha pedido eso — dijo mi león sexy con voz dura y mi hija rió con un brillo especial en los ojos.

—Es cierto lo que dice mi papito Eric, mi mamita solo te pidió de capu… capu… capucacho — dijo trabada con el nombre.

—Capuchino Vanesa — la corrigió Edward acariciando su cabello y ella lógicamente se dejó querer.

—Eso capuchino, gracias papi — dijo lanzándole un beso a Edward.

—Disculpe… esto va por la casa — aseguró sonrojado.

—No es necesario, ya lo trajo, cárguelo a la cuenta.

Eric se fue cabizbajo anotando algo en su cuadernillo… Mi hija acaparó la plática riendo de sus compañeras Lauren y Jessica que no se podían creer que su "Papá" fuese un señor tan yumi yumi.

—Mamita ¿Puedo ir con Jane a los columpios? — dijo metiéndose la ultima cucharada de helado a la boca.

—Con cuidado, no te fatigues.

—Noporolopo — gritó corriendo hacia la zona de juegos.

—Así que papá yumi yumi — susurré escondiendo mi rostro entre su cuello e inhalando su delicioso aroma.

—Por supuesto que sí — respondió pagado de sí mismo.

—Fanfarrón — reí picando sus costillas.

— ¿No es verdad? — preguntó ofendido moviéndose y moviéndome para ver mi rostro.

—Totalmente de acuerdo — mi corazón se aventó los cuatrocientos metros planos en un micro segundo al ver su sonrisa.

—Déjame decirte que su mamá está más que yumi yumi — dijo en tono ronco mientras se apoderaba de mis labios en el beso más demandante que me había dado hasta la fecha.

No lo pude evitar y me tensé al sentir la "agresividad" del beso, aunque sé que solo era pasión y deseo pero mi cerebro lo sintió agresivo y me dio horribles flashazos que luché por borrar.

—Bella, ¿Qué haces por aquí? — me sobresalté al escuchar la voz de Ángela que venía entrando con Ben a su lado y sus hermanas gemelas de tres años Sasha y Susan.

—Hola Ang que sorpresa — susurré acomodándome en el asiento.

—Ya vez como son estas diablillas con Ben, no pueden pedir nada que él no esté dispuesto a cumplir — dijo acariciando la cabeza de una de las niñas. Eran tan parecidas que yo las confundía mucho.

—Que puedo decir soy un afortunado hombre dominado por mis tres chicas — respondió Ben pagado de sí mismo.

Él y Ángela tenían tres años de casados, la misma edad de las gemelas; Fue una gran sorpresa que la madre de Ángela se embarazara pasados los cuarenta años; todos estábamos muy felices cuando supimos que eran dos… ella era quien más ilusionada estaba desgraciadamente las cosas se complicaron en el parto y falleció dejando a Ángela con las bebés. El estado las quería recoger porque no creían que Ángela fuera capaz de sacarlas adelante, en ese tiempo ella y Ben tenían poco más de un año de novios y se casaron para poder obtener sin tantas trabas la custodia de las pequeñas.

Negué con la cabeza saliendo de mis recuerdos y poniendo atención al fin de lo que decía Ben.

—Sasha se puso mi polera del Bar y cogió su mamila tratando de hacer los malabares que hago yo con las botellas — suspiró soñador — ¡La he grabado en video!

Sacó su móvil y nos mostró la imagen de la niña que aventaba la mamila al aire y se enfurruñaba por no poder atraparla como Ben.

—El viernes sería más temprano Bella ¿verdad? — preguntó Ángela desubicándome un poco antes de recordar que pedí hacer mi actuación más temprano porque necesitaba descansar… me sentí mal por seguir bailando la verdad ya había analizado y pensaba decirle a Pa que solo terminaría con este contrato y sería el ultimo… los firmábamos trimestrales y éste apenas si iniciaba así que tendría ese tiempo para encontrar una sustituta.

—Sí — susurré sintiéndome mal.

—Mamita podemos ir a casa… Jane y yo queremos ver películas y comer palomitas — dijo Vanesa emocionada saltando frente a nosotros.

—Saluda Vane — le dije señalando a los chicos.

—Hola, ¿podemos irnos ya? — dijo desesperada.

—Los dejamos — dijo Ben tirando de Ángela para llevarla hacia una mesa.

Edward nos llevó a casa escuchando el parloteo sin parar de Vanesa y riendo de sus locuras, antes de darme cuenta siquiera ya estábamos en casa.

— ¿Te quedarás? — pregunte esperanzada.

— ¿Quieres que me quede? — contraatacó.

—Siempre quiero que te quedes — aseguré sin tapujos.

—No digas eso que no me podrás sacar de esta casa.

—Esa voz me…

Mi móvil me hizo saltar, estaba prisionera en los brazos de mi novio y a punto de besarnos. Mire el ID y casi muero de la emoción así que contesté rápidamente.

—Corazón, al fin me llamas— dije rápidamente.

—Mala amiga si no fuera porque te amo no te perdonaría el que me tengas tan abandonada.

—Yo también te amo Corazoncito — hablé con voz infantil.

—Te tengo una sorpresa mi amor — dijo muy alegre.

—La espero con ancianías corazón, ¿Cuándo vienes? ¿Te extraño muchísimo? — dije nostálgica.

—Precisamente te quería hablar de eso pero necesito que sea en persona, — me sentí extraña por su tono de voz.

—Tu solo di cuándo y dónde — respondí con la emoción por mis venas.

—Me quedaré donde siempre te espero mañana a las nueve — aseguró riendo.

—No tienes remedio, nos vemos en el Hotel Paris — su risa llegó a mis oídos haciéndome reír a mi también.

—Hasta mañana mi amor — dijo lanzándome un beso tronado.

—Hasta mañana corazón — me despedí lanzándole un beso también.

Busqué a mi novio con la mirada y estaba recostado en el Volvo con su expresión dura, tan hermoso, aunque esté celoso.

—Se notas que quieres mucho a esa persona — dijo con la mandíbula tensa.

—La amo — aseguré acercándome a él.

—Creo que mejor me voy — dijo separándose del auto.

— ¿No te quedarás? — susurré cada vez más cerca de él.

—Sé cuándo estoy de más — su voz se escuchó triste.

—Edward, quédate, por favor — le pedí tomando su mano.

Suspiró pesadamente y pasó repetidas veces su mano por el cabello y luego tomó el puente de su nariz entre el dedo índice y pulgar.

—Quédate — susurré cerca de él.

Suspiró de nuevo debatiéndose entre quedarse o no…

—Por favor — supliqué tomando su rostro entre mis manos.

—Pequeña, yo… no sé — dijo un poco más derrotado.

—Por favor novio, si no quieres ver películas de princesas vayamos a los columpios de atrás para que platiquemos un poco.

— ¿Quieres que me quede? — susurró mirándome fijamente a los ojos.

—Siempre — aseguré antes de besar sus labios, que no respondieron.

—Pequeña, ¿Quién te llamó?

—Vamos y te cuento — le dije tirando de él hacia dentro de la casa.

Vanesa y Jane tenían un tenderete de cojines y mantas en el piso, además de un enorme boul de palomitas y una jarra de jugo de manzana, el favorito de Jane.

—Monstruito — dije llamándola por el sobrenombre que le puso mi león sexy y ella sonrió como si le hubiera hecho el mejor de los halagos.

— ¿Si mamita?

—Edward y yo estaremos en los columpios, por favor no le abras a nadie — dije seria.

—Sipirilipi — dijo antes de girarse de nuevo hacia el televisor.

Llevé a mi novio hacia los columpios dónde hacia apenas unos días me había pedido ser su novia y nos sentamos cada quien en uno.

—Tanya — dije después de lo que me pareció una eternidad que estuvimos en un incomodo silencio.

— ¿Perdón? — me miró confundido.

—Quien me llamó fue Tanya, mi amiga del alma, ella es más que una hermana o una simple amiga para mí.

—Se nota, le hablaste con mucho cariño.

—Así es ella, y se podría decir que me hizo a su modo.

—Ah — se levantó del columpio y me tomó de las manos pasándolas por su cintura hasta quedar abrazados — ¿Me presentarás con ella? — ¿Cómo negarme con esa mirada? Asentí como tonta perdida en sus ojos.

— ¿Po…— su pregunta o cualquier cosa que iba a decir fue interrumpida por su móvil, definitivamente necesitare crear una campaña contra los móviles inoportunos.

—Ahora que quieres Elizabeth — dijo en tono molesto — voy para allá.

Lo miré esperando una explicación que no llegó…

—Me tengo que ir pequeña — me dio un tenso beso en los labios — te veo mañana en el hospital.

Sin más se fue de la casa dejándome sola y confundida. Suspiré derrotada y entré a la casa, me puse a preparar la cena cuando sonó mi móvil con un mensaje.

"Ya estoy en casa pequeña, siento haberme ido así pero era algo urgente. :/ Te veo mañana un besote para ti y otro para monstruito" EM

Sonreí emocionada, porque se acordara de mi hija, al parecer lo tenía comiendo de su mano.

"Espero que puedas resolver eso urgente :/, Vanesa te manda un beso y otro yo… descansa. Nos vemos mañana" BS

Dejé el móvil en la encimera en lo que sacaba los vegetales de la nevera. Pegué un salto cuando sonó mi móvil con otro mensaje.

"Gracias por el beso de monstruito, el tuyo lo quiero en personaJ" EM

Sonreí y chille emocionada, lo bueno que las niñas estaban bastante entretenidas con la película.

"Todos los besos que quieras son tuyos mi León sexy" BS

Al momento que le di enviar noté como le había puesto… casi me muero de la vergüenza… una cosa era decirle así en mi mente y otra muy distinta era…

Mi móvil sonó y lo miré asustada… ésta vez no era mensaje sino una llamada…

Gracias por leer ésta historia chicas y por regalarme sus reviews Maya Masen Cullen**yasmin-cullen**Vanerk**jakie94**princesitajane**Madriguerita**Lady Etain Engel**vanecullenciprianogrey**V1V1**Narraly**ETERNOAMANECER**Gretchen Cullen Masen**Angie M. Cullen**Mon De Cullen**katyms13**nadiia16**ludwikacullen**tattadevia**BETH**ashleyswan**susykstorena**JadeHSos**yolabertay**lupin410**Liz Cullen Mason**Kady Belikov Cullen**Karlie7**emma**Andrea**IkucSwan**Gretchen CullenMasen**VictoriaMasenCullenVulturi **sacurav21**vivvianithaarooz**SallyLuna**Tina**Paola**Schatzie0713**salma amghar sak**Kristen Pattinson swan**crucitaegr**Tecupi**Melania**Mary de Cullen** Guacha**Tina**crepusculototal**flexer**naye15**namy33**salyluna**dulcesito**thequeenredforever **danigoich**JENNIFER**Ptmarfa21**DoriisAriias**rokergirl661**Melania**INDIO2** Reviews anonimos y lectoras silenciosas.

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Besotes chicas.