Capitulo XII "Rivalidad o celos"

La oscuridad los rodeaba, solo la luz del candil y los pasos que hacían eco en toda la cueva los acompañaba, se sentía un aire fresco y algo frio entrar por el lugar, y se podía apreciar una luz al final del túnel muy tenue.

— Ya casi llegamos, se pueden oír las cascadas —

Zelda trato de agudizar su oído y efectivamente, el tan característico sonido de esa región se podía escuchar, poco a poco se divisaban unos pilares de roca y los leves rayos de sol apenas y entraban a iluminarlos. Por fin después de una larga caminata habían llegado a la región de los Zoras.

— Te va a encantar, parece tan mágico este lugar Samus —

La rubia que caminaba al lado de la reina le sonreía ante la fascinación de ella más que el propio lugar en sí, al parecer se le había pasado el enojo de hace rato, realmente le gustaba verla con ese rostro tan alegre que le brindaba.

Una vez que subieron por las escaleras de piedra, llegaron por fin a la cima contemplando el lugar que apenas era acariciado por la luz solar y muchos Zora se alcanzaban a ver mientras nadaban. Pero la contemplación no duro mucho pues Zelda recordó que de igual manera debía ir con el príncipe del lugar.

— Vamos Zel — decía el héroe mientras le tomaba del brazo llevándosela lejos de Samus, pero esta al ver lo que pretendía no lo dejaría salirse con la suya tomando el otro brazo de la joven gobernante y de igual manera encaminándola hasta el trono del príncipe.

— ¿No me presentaras con el príncipe, Zelda? —

Una vez más la rivalidad se hacía presente pero la reina no dejaría que se saliera de sus manos otra vez zafándose de sus agarres.

— Basta ustedes dos, no quiero que se peleen por tonterías — regaño viéndoles de frente — Todos iremos a ver al príncipe y todos iremos a buscar la pieza — dicho esto prosiguió adelantándose a los dos individuos.

El pasillo era un poco más largo de lo que aparentaba ser, Zelda iba hasta enfrente caminando con cuidado pues el piso aun que era plano también era algo resbaloso por estar un poco mojado, mientras los otros dos acompañantes se encontraban atrás de ella sin decir una palabra, solo se miraban de reojo en momentos sintiendo esa tensión.

— ¡Alto ahí! — demando un Zora guardia.

Los tres se detuvieron, todo indicaba que habían llegado al trono del príncipe.

El enorme guardia-pez se miraba imponente con aquella lanza y su casco gigante, pero Zelda no se inmuto en lo absoluto.

— Buenos días, soy la reina Zelda y vengo a ver al príncipe Ralis —

Los guardias inmediatamente reconocieron a su majestad dejándola pasar inmediatamente haciendo una reverencia antes, cuando por fin paso, cerraron el paso a los otros dos acompañantes creando un gran disgusto en ellos.

— Oh, ellos vienen conmigo son mis... ¡guardaespaldas! —

Los Zoras al oír eso de igual forma les dejaron pasar, adentrándose al gran trono del príncipe haciendo reverencia ante él.

— Reina Zelda, héroe Link, me alegra verlos — decía entusiasta el joven Zora acercándose a ellos saludándolos amistosamente.

A Samus se le hacía de lo más curioso aquella criatura, dentro de ella lo había confundido con una niña, pero si era el príncipe debía ser niño de alguna forma.

— Ella es Samus, es una amiga a la que ayudamos a encontrar unos objetos importantes para ella —

Ambos estrecharon sus manos cordialmente, dándole la bienvenida a la Región de los Zoras a lo cual Samus agradeció.

— Reina Zelda podría hablar con usted en privado un momento — pregunto tímidamente el joven heredero, la hylian con algo de sorpresa acepto dejando solos a aquellos dos, quizá así podrían tener tiempo para disculparse o alguna cosa de esas, pensaba esperanzada en no volver y tener que separarlos.

Los dos "guardaespaldas" miraban a la gobernante retirarse, con los brazos cruzados no emitían palabra alguna, pero por alguna razón sentían la necesidad de volver a retomar aquel tema pendiente, más que nada si trataban de resolverlo era por Zelda y el hecho de que eran nobles de corazón por así decirlo, no podían dejar que el instinto les ganase.

— Hoy no te ves muy impaciente por querer ir a buscar tu objeto —

Samus reacciono al comentario, era cierto, pero no sabía explicarse él porque, tal vez por el hecho de que parte del camino hasta allí era más su preocupación de salir viva del carruaje o…

— Quizá te sientes muy cómoda al estar varios días aquí en Hyrule que no te molesta irte pronto, ¿no te parece? —

Las palabras del chico resultaban molestas de cierta forma para la cazadora, era ese tono de voz como si tuviese algún problema con ella ahí presente. Normalmente él era un joven tranquilo, pero esto que sentía no lo podía simular ni un poco.

— Realmente quieres que me vaya ¿no es así? —

— No me parece que seas buena compañía para Zelda —

Esto último resonó en la mente de Samus, acaso estaba dando señales de insinuar celos, todo apuntaba a eso, la cazadora le sonrió burlonamente.

— Ya entiendo todo esto, quieres que me vaya para que puedas quedarte con Zelda ¿cierto? —

Los ojos de Link eran de sorpresa, ¿gustarle Zelda? Desde que le ayudo a vencer a Ganon la ha considerado como una amiga, pero de algo más no estaba seguro, solo sentía que debía protegerla. Quizá era la presencia intimidante de Samus la que no le gustaba para nada y despertaba su instinto salvaje.

— Eso quisieras — resoplo desafiante — No me pareces una buena compañía para Zelda es todo —

La cazadora lo miraba amenazante, odiaba que la juzgaran y más de ese modo, el por qué no le gustaba muchas veces convivir con personas, solo se cruzó de brazos meditando al respecto sin dejar de fruncir el ceño.

— Tu condición de cazarrecompensas me hace presentir que le causaría problemas de todo tipo y… —

—¡Y si así fuera la protegería con mi vida! — dijo por fin la rubia mirando a Link fijamente. Sus miradas eran desafiantes, ninguno de los dos se doblegaría por defender su punto.

— ¿Y por qué rayos lo harías? —

— Porque lo merece, es una mujer muy bondadosa y sobre todo me cuido como nadie—

Esto último hizo que sus mejillas se sonrosaran levemente al admitir lo agradecida que estaba con la reina al cuidarle cuando cayó a Hyrule y ser tan entusiasta al ayudarle a reparar su nave.

— Ella se ha ganado mi respeto —

El héroe hylian no creía lo que oía, pero seguía firme a pesar de las palabras sinceras que dijo Samus, aun sentía que de alguna forma causaría problemas de algún tipo.

— Digas lo que digas no me parecerás de fiar cazadora —

— Piensa lo que quieras, yo me prometí protegerla mientras este aquí —

En ese momento Zelda salió de uno de los pilares junto con el príncipe, la gobernante lucia feliz y el joven Zora miraba a la cazadora sonrojado. Link y Samus se dieron cuenta de sus presencias dejando de hablar.

— Ya podemos irnos, he terminado mis deberes aquí también — su rostro se miraba radiante, ¿será acaso que escucho la conversación?

Los tres jóvenes comenzaron a despedirse cuando Samus recuerda el por qué estaba ahí.

— Disculpe majestad, pero ¿no ha visto en estos días un objeto extraño que cayó del cielo? —

Ralis trato de pensar en lo mencionado, camino un poco meditando del asunto cuando entonces recordó algo familiar.

— ¡Si! Ahora recuerdo, el día de ayer uno de mis súbditos vino a enseñarme algo que encontró cerca del estanque de pesca —

El rostro de todos lucia una enorme sonrisa dibujada, por fin encontrarían el siguiente objeto.

— ¿Y dónde está? — pregunto la cazadora ansiosa por tenerlo de vuelta.

— Como no sabía que era y para que se utilizaba le dije que se lo llevara —

Las felices caras pronto desaparecieron y fueron reemplazadas por unas de espanto.

— ¿Quién era el que se lo llevo? — la cara de frustración de Samus volvía, el príncipe Zora comenzó a meditar nuevamente preguntándose quien podría ser.

— ¡Ya recordé! Fue Neal, él lo tiene —

.

.

.

— ¡¿Quién demonios es Neal?! —

Ya habían salido del trono de su majestad Ralis, por fortuna nadie cercano escucho sus gritos.

— Dime Zelda, ¿Cómo rayos diferencias a estos peces? Yo los veo a todos iguales—

Derrotada se recostó en el poco césped que había, tenia que pensar donde podría estar ese tal Neal y su preciada pieza.

— Ahí acostada la pieza no llegara sola — regañaba Link mirando hacia abajo a ver si miraba a algún "Neal", Samus solo le miro con un ojo muy molesta, en ese momento lo último que quería oír era la voz del héroe en ese tono.

Zelda se sentó aun lado de la cazadora tratándole de dar ánimos.

— Vamos Samus, ya es la ultima pieza, se que podremos encontrarla rápido —

La cazadora sin dejar de abrir los ojos le sonrió, como hacia esa mujer para ponerla de buen humor, pensaba.

— Hay que bajar primero de la cima para encontrar la pieza — dicho esto salió corriendo, las dos mujeres lo miraron confusas, pero decidieron seguirlo para ver que tramaba. Al final del recorrido, cerca de la cascada, se encontraba discutiendo con un Zora.

— ¿Cómo que es tu día de descanso? Solo te pido que nos bajes y ya —

— Lo siento, pero son tres personas y hoy debo descansar mi pierna que me la he lastimado —

A pesar de lo dicho Link seguía insistiendo en que los llevara hasta abajo pero obviamente el pobre Zora le negaba amablemente diciendo que esperaran el turno de la tarde para que llegara su reemplazo. La cazadora poco a poco volvía a perder la escasa paciencia que tenia y sin pensarlo se agacho de tal manera que se subiera Zelda.

— ¿Q-quieres bajar por la cascada así? —

— ¿Tienes otra idea? Vamos será divertido, así como cuando diste ese clavado en Kakariko —

Sonrió picara la cazadora dándole ánimos de que hicieran tan osada hazaña, la reina no pudo evitar sonrojarse por el comentario y devolviéndole la misma mirada se subió a ella aferrándose para no caer. Bien asegurada de que la reina estuviera sujeta dio un brinco cayendo por la cascada; los gritos de la gobernante alertaron al joven hylian percatándose que ya no ocupaban al Zora y sin miramientos se lanzó también esperando no estrellarse con ellas.