Era muy temprano por la mañana cuando Petra Ral se despertó y con mucha prisa se puso el uniforme militar para terminar rápido sus tareas asignadas. Era sábado y los altos rangos de la milicia concedieron el fin de semana como feriado con motivo de día del padre y eso puso de buen humor a la mayoría de los soldados. Muchos de ellos ansiaban ese tipo de festividades "es mejor aprovechar al máximo el tiempo con la familia porque nunca se sabe cuándo puede ser la última vez que los veamos" era lo que estaba presente en la mente de los militares, en especial los jóvenes.
El escuadrón del Capitán Levi no era excepción para el pequeño descanso, pero la condición fue que podían salir del cuartel después de terminar sus tareas, mismas que eran básicamente la limpieza del lugar, por eso todos madrugaron el sábado.
-¡Buenos días Erd! –dijo Petra a su compañero cuando entró a la biblioteca con trapeador y cubeta en mano.
-Buenos días Petra. Parece que todos madrugamos hoy ¿lista para ir a casa? Ya casi termino de sacudir. Sólo me falta la cocina y podré salir hacia mi ciudad natal.
-Claro, en cuanto termine el piso de la biblioteca y termine de limpiar el pasillo de arriba, me puedo ir. Quiero pasar a la ciudad antes para comprarle un regalo a mi padre.
-Eres de Düsseldorf ¿verdad? Deberías visitar la plaza en el distrito Hilden, hay bonitas cosas ahí –Erd dijo mientras se bajaba de la escalera donde estaba subido, disponiéndose a empezar con el trabajo de limpieza en la cocina.
-Gracias, lo tendré en mente… y por si ya no te veo después, que tengas buen fin de semana. Nos vemos el lunes.
Erd salió de la biblioteca, dejando a su compañera trapeando con una gran sonrisa y metida en sus pensamientos. El tiempo que tardó en terminar con el lugar pasó muy rápido porque estaba distraída pensando en lo que le compraría a su papá y lo mucho que se alegraría de verla. Cuando subió al pasillo del cuarto piso se alegró de que ya casi todos los soldados del lugar se hubieran ido ya, así no tendría que preocuparse por que pasaran por el suelo recién limpio con sus botas sucias y llenas de lodo.
El sol ya comenzaba a brillar a través de las ventanas del cuartel y unos pasos se escucharon a lo lejos, subiendo por las escaleras con prisa.
-¡Petra! ¿Dónde está el resto del escuadrón?
-Buenos días Capitán – ella sonrió, distrayéndose por un momento su precisa actividad, que era tallar el piso con un cepillo- Vi a Erd hace poco más de una hora, seguramente ya se fue a su casa. A los demás, no los he visto pero supongo que habrán hecho lo mismo. –rió por dentro después de ver el gesto en la cara del Capitán. De seguro se le había olvidado que tendrían el fin de semana libre y puso cara de disgusto- recuerde que hoy…
-Es verdad… esas estúpidas festividades –Levi cruzó los brazos y miró por la ventana - y supongo que tu harás lo mismo en un rato.
-Así es, pero le avisaré antes de irme –lo miró mientras se alejaba por el pasillo, con cuidado de no pisar por donde todavía estaba mojado y bajar por la escaleras.
Después de que terminó con la limpieza del pasillo, Petra fue hacia la oficina del Capitán y tocó la puerta.
-Adelante.
-¿Capitán Levi? –le gustaba pronunciar su nombre casi tanto como a él le gustaba escucharlo viniendo de sus labios- ya he terminado con mis deberes ¿desea que haga otra cosa ates de irme?- la miró un instante, como si estuviera considerando retenerla por un rato más, pero algo en sus ojos le impidió hacerlo.
-Düsseldorf ¿verdad? Vete con cuidado –continuó con lo que estaba escribiendo.
-Hasta el lunes Capitán.
Se apresuró hacia su cuarto para ponerse ropas de civil y emprender el corto viaje hacia su ciudad natal, que estaba relativamente cerca del cuartel; apenas unos cuarenta minutos de viaje. Después tomó su bolso y bajó hacia los establos para tomar su caballo, pero antes de que pudiera hacerlo escuchó un carro acercarse.
-Te llevo- preguntó el Capitán bajado del carro y asomándose para buscar a la chica -¿Petra? –preguntó cuando la vio. Sabía que era ella, pero le sorprendió mucho el verla con un atuendo diferente al uniforme militar.
-Capitán… ¿Va para allá? – tenía un poco de curiosidad ya que Levi se quedó callado un momento, mientras la observaba con detenimiento. Llevaba un sencillo vestido azul celeste, sin mangas y un delicado encaje en los bordes de la tela y por dentro él agradeció que la gente normal no usara uniforme para asuntos personales.
-No hay nada que hacer en un cuartel prácticamente vacío, y si me quedo la estúpida de Hanji querrá que le ayude con sus odiosos experimentos.
-Ah… pues en ese caso, aceptaré su oferta.
Los dos subieron al carro. Levi llevó las riendas del caballo todo el camino mientras ella le contaba sobre su pueblo natal y hacía comentarios sobre lo bonito que se veía le paisaje campirano por la mañana. No era muy seguido que Levi saliera del cuartel para asuntos que no fueran oficiales, y ese pequeño paseo era refrescante para variar, además le gustaba pasar tiempo con ella, sobre todo si el ambiente en el que estaban no era estrictamente laboral; algo que en contadas ocasiones sucedía.
En cuanto llegaron al pueblo se encontraron con un montón de gente en las calles. Los mercaderes acababan de abrir sus tiendas y algunas personas caminaban mientras acarreaban bultos con alimentos o telas. Era un pueblo agradable y tranquilo, con casas muy bonitas que tenían los rejados rojos y las fachadas color crema y a lo lejos se escuchaba un río pasar.
-Se lo agradezco mucho Capitán ¿qué planes tiene para el fin de semana?
-Buscaré alguna posada en las afueras de la ciudad y tal vez pesque algo en el río- volteó a su alrededor, como si tratara de familiarizarse con el lugar.
-Conozco un lugar así, lo puedo llevar.
-¿No tienes que ir a ver a tu familia?
-Sí, pero antes quiero pasar a comprarle un regalo a mi papá y la plaza queda de pasó, así que son dos pájaros de un tiro: compro el regalo y evito que usted haga corajes al perderse por la ciudad– ella se rió en cuanto vio la cara de pocos amigos que puso Levi, pero él sabía que la chica tenía razón y una leve sonrisa apareció en su rostro.
Dejaron el coche en uno de los establos de la ciudad y caminaron hacia la plaza, deteniéndose de vez en cuanto en las tiendas para curiosear con las cosas que vendían. Fue una caminata placentera y el Capitán se notaba relajado, hasta que se encontró con un aparador que le llamó la atención.
-Lo veo aquí en diez minutos. La tienda que estoy buscando está cruzando la calle –el asintió con la cabeza y entró en la tienda, donde encontró un juego de té que le trajo memorias de su infancia. Se quedó por un buen rato viéndolo y al final lo compró.
Al salir se encontró con Petra, que tenía en una mano un paquete con un bonito listón azul y en la otra dos vasos con algo extraño y amarillo.
-¿qué demonios es eso?
-Algo me digo que no conocía el helado, así que… tome- le dio uno de los vasos y siguió caminando –venga, conozco un lugar bonito donde lo podemos comer y no es tan ruidoso como la plaza.
Ambos caminaron hacia un parque que había a la orilla del río y se sentaron en los columpios, alejados de los pocos niños que jugaban en el lugar.
-¿Helado de vainilla dices?... que extraño, es frío –se llevó la cuchara a la boca.
- Es el postre local y es delicioso, por cierto. Cuando era pequeña veía la parque con mi papá a jugar y antes de regresar a casa me compraba un helado.
-Se ve que lo quieres mucho.
-Así es. Después de que muró mi mamá cuando yo era muy pequeña, él se encargó de mí y nos volvimos muy cercanos.
-No lo sabía. Lo siento…- hubo una pausa- ¿y no tienes hermanos?
-No… sólo somos él y yo.
-No le ha d haber caído en gracia que te hayas unido a la Legión de reconocimiento.
-La verdad es que no. Desde que me apunté en la academia militar se enfadó conmigo, pero después entendió mis razones y me apoyó. Además le escribo una carta todas las semanas y es como si estuviéramos cerca. Cuando leo sus contestaciones es como si lo estuviera escuchando junto a mí –ella miró hacia el cielo y Levi pudo apreciar su bonito perfil y su nariz ligeramente respingada- ¿y usted? –fue una pregunta casual, pero ella sabía que se estaba arriesgando un poco al preguntarle sobre su pasado. Se imaginaba lo dura que habría sido su infancia al haber sido un ladrón temprana edad, pero esperaba al menos averiguar un poco más.
-Mi infancia no fue agradable para nada- su rostro se oscureció y volteó hacia un lado, evitando la mirada de Petra.
-Disculpe, no debí preguntar.
-No sé qué fue de mis padres, pero los doce años un… asqueroso tipo me adoptó como su protegido y por desgracia le debo a ese idiota muchas de mis habilidades como soldado. Años después huí de donde vivíamos y regresé a esa ciudad, justo debajo de Sina. La verdad es que no tengo recuerdos gratos antes de escapar, mucho menos de mis padres… para ser honesto, mi figura paterna es un asco, por eso me parecen una pérdida de tiempo las tontas festividades como el día del padre.
-Entiendo –había algo en la voz de Petra que lo hizo voltear; cierto tipo de compasión, ternura y la necesidad de confortarlo después de las horribles cosas que de seguro vivió cuando era pequeño- siento que haya tenido malas experiencias…pero si no fuera por ello, usted no sería quien es hoy, y me parece que despierta admiración en muchas personas, incluyéndome a mí- su sonrisa fue dulce y ambos compartieron una mirada muy intensa.
-Petra… -ella le sonrió y volteó a ver a los niños que estaban jugando a lo lejos. Pateaban un balón y su papá los perseguía.
-¿Le gustan los niños?
-¿escuincles mocosos? tsch… para nada –ella rió cuando vio su expresión de asco y comenzó a mecerse en el columpio.
-La posada que le digo está a dos calles de aquí. Sólo siga en esa dirección y verá a la derecha un letrero verde. Es ahí.
-Te lo agradezco… y si quieres podemos regresar juntos al cuartel.
-Me parece bien. Lo veo mañana por la tarde…¿aquí?
-Sí… espero que la pases bien con tu padre.
-Muchas gracias- se levantó del columpio, se acercó un poco a él sin que se diera cuenta y le dio un beso en la mejilla -estoy segura de que usted podría llegar a ser un gran padre –sonrió y se alejó caminando, dejando a Levi desconcertado y un pequeño rubor en el rostro.
Notas de la autora
Escribí esto con motivo de día del padre… se me ocurrió hoy en la tarde y aquí está. Fue algo rápido y creo que no es muy LevixPetra, pero espero que les guste. Va dedicado a mi papá, que de vez en cuando también lee mis fics :D
¡Gracias por sus comentarios! Y sigan al pendiente el mundial, esperemos que les vaya bien a las selecciones de sus respectivos países y si no… pues al menos nos deleitamos con uno que otro jugador simpaticón xD
Una encuesta rápida: ¿les interesa más un fanfic LevixPetra enfocado más en su relación, o que sin dejar de ser romántico tenga una trama de acción?
¡Saludos y nos leemos el viernes!
