¡ADVERTENCIA!
Este capitulo contiene lemon marca "Damian Black" (En Wattpad) o marca "Darkness" (En slash/fanfiction) por lo que sere muuuy explicita (Aunque tengo años que no escribo un lemon ._. Pareja sugerida por mi amiga en Wattpad (La siguiente pueden sugerirme ewe)

Cuando James Potter llego a su hogar, en la mansión Potter lo hizo junto a Damián quien tenía en sus brazos a Harry quien estaba de lo más contento.

-Entonces Kreacher* nos tajo galletitas de chocolatina y nos la comimos... estaban ricas - contaba el pequeño de ojos verdes al alvino quien tenía una sonrisa en el rostro.

-Las galletas de chocolate son las mejores - concordó el mayor. - Son mis favoritas...

-¡Las mías también! Las de papi también...

-Oh ¿Eso es cierto Jams? - pregunto el mayor con una sonrisa un tanto burlona hacia el peli negro quien le da una mirada fulminante pero Damián solo sonrió más ampliamente.

-Harry ¿Por qué no vas a ver si tu madre está en casa? - pregunto tranquilamente James a su hijo quien asintió con la cabeza e hizo que el mayor lo bajara de sus brazos.

En cuanto llego al suelo, el pequeño corrió hacia las escaleras gritando por su madre.

-No hagas eso... - sentencio James con voz baja pero amenazante, sintiendo como unas manos tomaban su cintura.

-Hace unos años no te quejaste si mal lo recuerdo - dijo el mayor pegando su pecho en la espalda del menor.

-Hace años no estaba casado ni con un hijo, ahora sí... - contesto alejándose del cuerpo del ruso.

Damián frunció el ceño con claro disgusto, jamás estuvo de acuerdo con el matrimonio de James, especialmente con el hecho de que su prometida era una sangre sucia.

-No debiste casarte... no con ella... - dijo de manera posesiva, sintiendo unos pasos bajando las escaleras, era un peligro pero eso le gustaba.

-No hagas estupideces, hablo en serio Rosen - demando James sintiendo a Lily.

-Oh bueno, dejaremos el juego... por ahora...

Cuando Damián termino de hablar, Lily Potter entro a la sala con el pequeño Harry en brazos.

-James, cielo, que bueno que volviste - saludo la pelirroja acercándose y besando a James.

Damián se permitió fulminar a la mujer con la mirada, Lily sintió un horrible frio recorrerle la espina dorsal.

-Deberías enseñarle a tu "esposa" que es de muy mala educación ignorar a una visita, también es de mal gusto dar recibimientos tan poco indecorosos en público... - critico duramente llamando la atención de ambos brujos, Harry había ido a las cocinas por algo de leche por lo que no escuchaba la conversación.

-¿Disculpa? ¿Quién demonios eres tú? ¿Qué haces en mi casa? - demando la pelirroja mirando molesta al extraño, sintió como James se tensaba y ponía una cara como que queriendo desaparecer.

-Cuestionar a un invitado de tu marido, no presentarse, demandar cuando no hay lugar, reclamando esta casa como tuya cuando no lo es... una sangre sucia sin educación al parecer - hablo nuevamente, en un tono frio y cortante, Lily se estremeció con furia, hacía años que nadie se metía con ella, no desde que se había casado con James, ahora todos la trataban con respeto pero este tipo se atrevía a insultarla.

-Damián ¡Basta! - exclamo James preocupado.

-Bien... temo que nuestra pequeña charla quedara pendiente James... detesto compartir mi aire con escoria como estas - sin más, dirigiéndole una mirada déspota a Lily se retiró con toda la elegancia e etiqueta que le habían inculcado desde pequeño.

Tras la salida del alvino un silencio incomodo se instaló en la sala, Harry llego con un vaso de leche confundido sin saber qué pasa.

-Papi ¿Y el tío Dami? - pregunto viendo a todos lados buscando al alvino.

-Él se fue.

-¿Tan ponto? - dijo un tanto decepcionado, le gustaba mucho el nuevo tío Damián.

-¿Tío Dami? - pregunto Lily furiosa.

-Harry hijo porque no vas a tu habitación, casi es hora de dormir...

-¿Quién era el James? - pregunto de nuevo mirando a su marido exigiendo una respuesta.

-Hablaremos en nuestro cuarto... Harry ve a la cama...

-Pero papi tío Dami pometio que me contaría más histolias de su país - dijo el pequeño un poco triste.

-Harry obedece - volvió a decir James con cada vez menos paciencia.

-Pero...

-¡Vete a la maldita cama de una vez! - le grito Lily a su hijo.

Harry sintió como unas lágrimas salían de sus preciosos ojos, su madre nunca le había gritado.

-¡Lily! - reprimió James también sorprendido.

-¡Lily nada James! ¿Quién demonios es ese tipo? ¿Por qué lo dejaste entrar? ¡Harry lárgate! - volvió a gritar al ver que su hijo no se movía.

-¡No le grites a mi hijo Lily! - grito ahora James molesto con su mujer.

-¡Es más hijo mío que tuyo! ¡Le grito si yo quiero!

-No seas estúpida Lily ¿Cómo vas a gritarle a nuestro hijo si no ha hecho nada? - a veces se sorprendía en la clase de mujer en la que se convertía su esposa cuando se enojaba.

-¿Ahora soy una estúpida? ¿Cómo te atreves a insultarme?

-Lily vayamos a nuestra recamara, no enfrente de Harry...

-¡No! ¡Quiero que me respondas ahora! ¿Quién era ese hombre? ¿Por qué permitiste que me insultara?

-Harry por favor ve a tu cuarto y toma tu mochila, hoy iras de pijamada con tu padrino Sirius... - hablo James de la manera más tranquila que pudo.

Harry asintió con la cabeza aun con lágrimas y se fue corriendo hacia su cuarto, ir con el padin Sirius solo significaba una cosa: Que dormiría con Draco.

-¿Con Sirius? ¿No es donde está el hijo de los Malfoy? - pregunto despectiva la mujer. - ¿Piensas llevar a mi hijo con esa cría de mortifagos?

-¡Lily! - grito algo asustado el pelinegro. - No puedes hablar en serio, Draco es un bebe Lily ¡Un bebe! ¿Por qué tanto odio hacia un bebe?

-Es igual que su horrenda madre...

-¡Por dios Lily! ¡Los Malfoy no son mortifagos! ¡Narcisa fue asesinada por mortifagos! ¡No puedes hablar en serio!

-De todas formas, no te lo llevaras James... y aun no me contestas sobre quien era aquel hombre...

James sintiendo la paciencia cada vez más agotada le lanza un hechizo paralizante para evitar que siguiera hablando u otra cosa. Preocupado el Lord Potter se dirigió hacia el cuarto de su vástago, encontrándolo ya con su pequeña mochila lista.

-Vamos campeón... te llevare con tu padrino y en dos días iré por ti ¿Te parece? - le beso la majilla de su hijo.

-Papi... ¿Mamá está enojada? - pregunto inocentemente el pequeño bebe mirando con sus enormes ojos verdes a su padre.

-Si bueno... tu madre se enojó porque ella no conoce al tío Damián... así que pensó que era un ladrón o algo así... por eso...

-Ahhhhh... - exclamo él bebé creyendo ir hacia donde iba la dirección de las palabras de su padre.

-Bien Harry, vamos con Draco...

Sin más ambos Potter desaparecieron de la mansión para ahora ir, a la mansión Black y advertirles sobre si Lily cometía alguna estupidez.

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...

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Decir que Sirius y Severus no estaban enojados era mentira, decir que estaban impresionados también era mentira, decir que estaban indignados era la pura verdad.

Severus estaba que quería ir a hechizar a su ex mejor amiga. Por diferentes razones, la principal por meterse con su querido ahijado e insultar la memoria de su fallecida amiga, también por el hecho de que regañara y le gritara a Harry sin razón. Por Merlín, era un bebé ¿Cómo demonios se podía meter con un bebé?

Sirius estaba igual o peor que Severus, estaban hablando de su sobrino, de su ahijado, de su hermana, de su familia, que le manden un Avada si antes permitía que les pusieran una mano o una varita encima.

James suspiro de manera pesada, apenas habían pisado la mansión Black, Harry salió corriendo en busca de su amiguito gritando que pasaría unos días con él, pronto se escucharon los gritillos de alegría de los pequeños.

-¿Y bien? ¿Qué es lo que harás Potter? - pregunto molesto Severus cruzándose de brazos.

-No tengo idea, pero claramente tengo que hablar con Lily - contesto suspirando otra vez.

-Esto no se puede quedar así James - hablo ahora Sirius mortalmente serio, era raro verlo de esa manera.

-Eso ya lo sé Paddy, gracias por recordármelo- dijo de manera sarcástica el pelinegro.

-Potter no es que realmente me incumbe tu matrimonio pero me preocupo por Harry así que lo diré solo una vez: Tu matrimonio se está yendo a la mierda... y no lo digo por ahora, sino desde hace años... según me ha platicado Sirius desde hace mucho...

-¿Que te hace pensar eso? - la voz de James había sonado molesta al igual que sorprendida.

-Lily es tan Gryffindor como tú o incluso más. Ese no es el problema, el problema es que ella es demasiado testaruda como para permitirse admitir que cometió un error, algo que comparte con su hermana, también me temo que esta misma le meta ideas en la cabeza, conozco a Lily desde que éramos muy niños. Sé que sus padres le educaron con sus ideales, que la homosexualidad es un error de Dios y que ella siempre está bien, eso no cambio en Hogwarts, ella no admitió las tradiciones mágicas, ella estaba orgullosa de ser una bruja pero no de su historia. Entre los muggles: la magia, las brujas y lo demás es satánico, está mal y es un error. Ella no dejara eso de lado...

James se quedó callado mirando hacia otro lado de la sala, le dolía, pero Severus tenía razón, fue una de las razones por las que su padre le reprocho por casarse con una nacida de muggles.

-No digo que todos los muggles sean malos, pero no deberíamos mezclarnos entre ellos, nos cazarían como hace años...

-Ya no son los mismos tiempos Severus... - defendió Black.

-Lo sé... es peor... ahora ya no cazan a sus desiguales, ahora cazan a sus iguales ¿Qué demonios está pasando en el mundo? (Eso mismo me lo pregunto yo ;n; )

-Yo... debo volver a casa... tengo que hablar con Lily, siento llegar tan de repente aun cuando me fui hace un par de horas.

-No digas tonterías Prongs, tú y Harry siempre serán
bienvenidos en nuestra casa - dijo Sirius demasiado cerca de Severus, aunque este no pareció notarlo.

-¿"Nuestra"? - repitió con un tono pícaro y burla.

Los dos pelinegros se sonrojaron hasta las orejas y giraron sus rostros avergonzados. James rio un poco, se sentía contento por su amigo, veía que su relación mejoraba cada vez más, el estar al pendiente de Draco había hecho que unieran sus pensares y sus metas, se habían acercado más. Aun con una sonrisa se dirigió a su casa, la mansión Potter.

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...

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En cuanto llego Lily estaba igual y como la había dejado, paralizada en la sala enfrente del pasillo donde estaban los cuadros de sus padres, de sus abuelos y sus bisabuelos, donde por cierto, podía ver el rostro disgustado de Dorea Potter antes Black. Claramente molesta.

Con otro suspiro de cansancio le quito a Lily la varita y la ato con cuerdas encantadas para evitar que se moviera mucho, con pesar le quito el hechizo Lily no hizo ademan por intentar liberarse, lo sabía, ella es inteligente, sabía que de nada serviría.

James gimió con desgana cuando vio el fuego de furia en los ojos de su esposa.

-Ok, primero que nada me disculpo por lo del hechizo, pero en serio quería hablar contigo sin que te alteraras...

-¿Alterarme? ¿Por qué debería de alterarme? Considerando que quien es mi marido trajo a mi casa un extraño, permitió que me insultara y me faltara el respeto. Me hechizara y se fuera con mi hijo a la casa del tonto de su padrino donde hay dos fenómenos fértiles y mortifagos - Sirius estaba pasando a ser lista negra de Lily por estar rodeado de tanta mala influencias, Harry no puede juntarse con gente así.

-¿Tu casa? - exclamo Erick Potter, el abuelo de James muy indignado y conocido por ser el primer Potter en ir a Slytherin.

James frunció el cejo al igual que Dorea, quien sabía perfectamente que Sirius era uno de sus "sobrinos", el Lord Potter por otro lado comenzaba a molestarse...

-Sera que no me dejas explicarte...

-¿Explicarle? Que le explicas a esta tonta, mira que faltarle el respeto a un sangre pura - interrumpió Samantha Potter, la esposa de Erik e igual una Slytherin.

-Madre, Padre, permitan a James terminar...

-Te dije que debió casarse con mi sobrino Sirius - hablo Dorea molesta.

James y Lily se sorprendieron con aquello.

-Abuela... Sirius esta con Severus Prince...

-¡El hijo de Eileen! - exclamo Elizabeth, la madre de James, amiga de Eileen. Una Slytherin mientras que su esposo Charlus un Gryffindor. - ¡Es tan lindo! Cuando lo conocí era un precioso bebe.

-No puedo creer que se casara con un muggle - hablo el padre de James.

-¡Pueden callarse de una vez! ¡Ustedes ya están muertos! - les grito completamente molesta, siempre detesto esos cuadros, los más antiguos siempre la molestaban - ¡James! ¡Para mañana nos desharemos de esos cuadros me oíste!

-¿Estas demente? ¡Por supuesto que no! - exclamo James impresionado pero también muy molesto.

-¡No quiero esos cuadros aquí James! ¡Mira! ¡Ni siquiera les caigo bien!

-Y ahora menos... - murmuro Samantha a Dorea quien asintió con la cabeza.

-No me interesa Lily, esa no es tu decisión. Esta es MI casa, la casa de MI familia y ahí se quedaran - respondió sintiendo un dolor de cabeza. - Mira yo solo quiero hablar Lily ¿Podemos?

-No sé qué es lo que tú quieras hablar Potter - oh oh, cuando Lily decía su apellido es que en verdad estaba enojada.

-Escucha... sobre el hombre que estaba en la sala... es un... viejo amigo - James se dio un face palm en su mente, ¿En serio? ¿No se le ocurrió algo mejor? Pues ni modo que decirle que fue su amante antes de que se casó con ella…

-Si claro, tú amigo... - pues parece que ella tampoco le creyó.

-Mira, él se llama Damián Rosen. Él era el Ministro de Magia de Rusia - los ojos se abrieron de impresión ante aquello. - Actualmente es un gran líder de negocios. Es un sangre pura con una de las mayores fortunas en el mundo, lo conocí unos meces antes de casarnos... él fue mi jefe y compañero cuando fui a una misión de auror a Rusia, nos volvimos amigos y pues... no nos hemos visto desde entonces... me lo encontré hoy en el callejón Diagon y Harry quedo encantado con el... Harry lo invito a cenar y acepto... pero al ver cómo fue tratado se marchó...

-Yo...

-Damián es un sangre pura, muy tradicional Lily. Apegado a las normas de la alta sociedad de la magia, orgulloso de su apellido y de su linaje, no soporta las faltas en la alta sociedad...

-Yo no soy una sangre pura ni de la alta sociedad...

-Pero yo si - le interrumpió serio. - Soy un heredero, no, ya no lo soy. Soy un Lord y Harry es mi heredero, ambos somos de la alta sociedad y tu como mi esposa, debes actuar como tal...

-¡Esas son ideas machistas entre sus horrendas tradiciones! - le interrumpió ahora ella molesta.

-¿Horrendas tradiciones? - cuestiono incrédulo.

-¡Insolente! ¡Pero como te atreves! - gruñeron indignados Dorea, Erik, Samantha. Elizabeth la miro disgustada y Charlus la vio molesto.

-"Horrendas tradiciones" dices... - la voz de James sonó extrañamente tensa. - Estas horrendas tradiciones como tú las llamas son respetadas y conocidas desde hace siglos, milenios incluso. En nuestra sociedad mágica estamos orgullosos de ellas, de nuestras costumbres ¡Somos magos!

-No puedo, es tan diferente al mundo muggle...

-¡Entonces vete! - grito Dorea furiosa.

-Es por esto que Salazar nunca quiso mezclarse con los de su tipo - murmuro Erik muy molesto.

-¡Cállense malditas serpientes! - grito Lily molesta, de sus ojos lagrimas salían de sus ojos. - ¡Estoy harta! ¡De ustedes, de sus estúpidas costumbres que no entiendo, de las malditas serpientes, de los asqueroso fértiles, de los Malfoy, de los Lestrange, de los Black! ¡Estoy harta de todos ustedes! ¡No sabes lo feliz que me puse cuando me entere de lo que paso con los Malfoy y de la muerte de la maldita de Narcisa! ¡La detestaba!

-¡CON MI FAMILIA NO TE METAS! - el grito de Dorea resonó fuertemente en la sala.

-¡Largo de esta casa! - grito Elizabeth también muy enojada, se arrepentía no haber escuchado a su suegra Samantha cuando le dijo que no debió permitir que su hijo se casara con esa mujer.

-¡Suficiente! - grito James con un horrible dolor de cabeza.- No quería llegar a esto Lily... pero si no piensas cambiar...

-Dijiste que me amabas como yo era...

-Si Lily... pero no ese lado tuyo... y espero que Harry jamás lo vea. Lily, tu odio no es bueno, es irracional...

-Oh no, es completamente racional.

-Odias a Severus y él era tu mejor amigo...

-No menciones a esa asquerosa serpiente fértil y mortifaga...

-¡Por Circe! ¿Por qué odias tanto a los fértiles? ¡Son un tesoro en el mundo mágico! - James en serio desconocía a Lily ¿Con quién se casó realmente?

-¡No son normales! ¡Son un error! ¡Se supone que nosotras las mujeres debemos dar a luz! ¡Los homosexuales son plagas en el mundo! (Tú eres la plaga -.-)

-¡Eres una maldita bruja! ¡Di donde demonios esta lo normal en eso! - grito Charlus furioso con su nuera.

Lily se quedó callada con eso.

-¿Tanto quieres ser normal? ¡Bien! Vete - dijo ahora James completamente furioso. - Renuncia a tu magia, al mundo mágico, a mí, a Harry, repudia el don que te dieron y vete pero nunca vuelvas.

-No me separaras de Harry...

-No te llevaras a mi hijo a ese mundo... no romperás la amistad de Harry con Draco, él lo adora...

-¿No lo entiendes James? Harry es normal y ese mocoso lo desviara del camino. Es un maldito fenómeno...

-Basta Lily, los fértiles no son fenómenos.

-¡Cállate Potter! ¡Soy tu esposa! ¡Deberías apoyarme! ¿Por qué los defiendes tanto?

-Eso es estúpido.

-¡Dímelo!

-¡No!

-¡Habla ahora!

-¡Cállate Lily!

-¡Dímelo maldito! ¡¿Por qué lo haces?!

-¡Porque yo soy un fértil! - el grito de James resonó en la sala.

Lily quedo congelada en su sitio, Elizabeth sonrió orgulloso de su hijo. Le molesto cuando James mantuvo como secreto su condición, pero ahora al verlo gritar, le lleno de orgullo de su tesoro.

-¿Me case... con un fenómeno? - murmuro perpleja... - No... No puede ser, tiene que ser una maldita broma... ¡Qué asco! ¡No puedo creer que estuve contigo! ¡Dios! ¡Pero qué horror!

James sintió una punzada por el rechazo, el esperaba que su mujer entendiera, no esperaba ese rechazo pero si las cosas eran así.

-Largo... vete de aquí - dijo quitando el hechizo de las cuerdas.

Lily al verse liberada lo primero que hizo fue acercarse a James para darle una fuerte bofetada, el rostro de James se giró y sintió el sabor de la sangre en su boca.

-Quiero el divorcio... - murmuro con su voz llena de veneno y desprecio.

-Los papeles llegaran en dos días como mínimo, en las juntas con los abogados se decidirá el reparto de propiedades y...

-No quiero tus cosas... solo dame dinero y más te vale que sea mucho o no te permitiré ver a Harry...

-¿Como que no me dejaras ver a mi hijo? - pregunto molesto. - No te llevaras a mi hijo, él se queda conmigo.

-Estas soñando si permitiré que mi perfecto hijo se quede... contigo - aquello dijo viendo con desdén.

-Ye veremos Evans...

Y una guerra se desato entre estos dos padres por la custodia por su único hijo.

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...

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Severus estaba en la recamara de Draco, sentado en una silla a lado de la cama del rubio donde dos lindos bebes estaban acostados mirándolo atentamente, con sus ojitos adormilados con dulces sonrisas y mejillas sonrojadas con el cabello aun poco húmedo por el reciente baño.

Eran unos dulces angelitos.

Severus les leía uno de los libros de cuentos que le perteneció a la familia Black, Walburga le leía ese libro a Sirius y a Regulus cuando eran unos niños.

En la puerta de la habitación Sirius los miraba con una sonrisa en el rostro.

Era tan hinoptizante y a la vez sorprendente lo hermoso que era la escena. Severus se veía tan natural cuidando de esos dos niños. En su activa imaginación, pensó en esa escena pero algo diferente, porque no eran unos niños los que estaban en una cama, sino un bebé en una cuna con una habitación muy infantil, el acariciando sus regordetas mejillas sonrojadas y Severus regañándolo para que lo dejara descansar en paz.

Sonrió un poco más al imaginarlo, era agradable el pensamiento y se preguntó si Severus aceptaría estar con él, pero se dio cuenta de algo, bastante importante.

Miro a su sobrino y su ahijado, d años... el tiempo estaba pasando muy rápido y si no se daba prisa... pues que Merlín lo libre...

Cuando se dio cuenta los niños ya estaban completamente dormidos.

Era una escena bastante dulce...

Harry y Draco estaban acostados uno alado del otro, sus cabecitas casi rosándose, Draco abrasaba un conejo de peluche que Blaise Diggory Zabini le había regalado por su cumpleaños, mientras que Harry abrasaba a Draco como si fuera su peluche.

Era muy notoria la cercanía entre ambos, sinceramente, esperaban que esa amistad durara muchos años más y si Harry seguía recordando su promesa y luchaba por cumplirla entonces ellos jamás se separarían.

-Es extraño... - susurro cerca de Severus cuando este se acercó a los niños para darles un beso en la frente.

-¿Que es extraño? - pregunto suavemente un poco nervioso por la cercanía del mayor.

-Siempre me había hecho la idea de que jamás podría estar con alguien seriamente porque nadie me llamaba la atención... las mujeres demasiado simples y sin gracia, mientras que los fértiles engreídos por ser valiosos...

Ambos caminaban por los pasillos de la mansión, saludando al cuadro de Orión y Walburga cuando pasaron por ahí.
Severus escuchaba atentamente las palabras de Sirius, sin entender por qué de pronto decidió decirle aquello.

-...Pero quería un hijo... quería un familia. - Severus lo miro impresionado. - Cada vez que veía a los idiotas de mis cuñados con mis sobrinos... no pude evitar sentir cierta envidia... porque aunque yo amara a esos bichos como si fueran míos, yo quería un cachorro, un bebé con mi sangre, que se pareciera a mí, mimarlo, cuidarlo, verle crecer... eso era lo que yo quería...

-...Sirius... - murmuro Severus con la voz rota, no entendía la razón de Sirius pero el corazón le dolía.

-Sin embargo no podía cumplir mi sueño al no tener a alguien, no quería casarme por interés, no soy así. A quien conociera, con quien salía, a nadie lo considere lo suficiente como para formar una familia... solo hubo una persona en el colegio con la que considere la posibilidad de tener una familia...

-Sirius yo... - Severus sentía unas ganas de llorar increíbles, pensar que su amor pensara en una persona que no era él le dolía hasta el alma...

-Pero por años intente ignorarlo, no lo vi por mucho tiempo, años en realidad... pero lo volví a ver... lo volví a encontrar - una sonrisa se formó en el rostro de Sirius mirando al dulce fértil a su lado, sintiéndose mal al ver sus ojos con lágrimas de dolor. - Pero volví a encontrarlo... y aquel sentimiento regreso y mucho más fuerte, intente ignorarlo, intente olvidar, pero no pude... por qué me di cuenta de que yo amaba a esa persona mucho más de lo que esperaba...

-Sirius por favor basta...

-Y me decidí... que intentaría tenerlo a mi lado... para poder formar mi sueño a su lado... aun con el temor de que me rechacé... porque... por muchos años... el pensó que lo odia, porque en el colegio solía molestarlo mucho...

Severus miraba a Sirius con sus ojos empapados de lágrimas, dolido y con su corazón palpitando de forma dolorosa...

-Porque... yo solía molestarlo mucho, le hacía bromas muy pesadas... la peor de todas fue cuando lo deje encerrado en una casa abandonada con Remus en su luna llena...

Los ojos de Severus se abrieron al par al escucharle...
entonces... lo que Black decía era que...

-Por qué en aquel entonces no quería admitir lo que sentía y lo encubría con un falso odio, una rivalidad donde lo único que quería era poder estar a su lado, abrasarle y besarle... – Sirius palabras tras palabra se acercaba a Severus, siempre mirándolo a los ojos. - Porque es el mejor amigo de mi hermano y me sentí celoso al verlos tan cercanos... por qué el comenzó a salir con un tarado vampiro que sigue sin caerme bien... porque mis sobrinos lo aman porque es su padrino...

Severus sintió como los fuertes brazos de Sirius rodeaban su cintura y lo acercaban a su cuerpo, tan cálido y con un aroma muy adictivo, el aroma de Sirius era adictivo para Severus quien puso sus manos en el fuerte pecho del más alto cuando este junto aún más sus cuerpos...

-Por qué... a pesar de los años no le pudo olvidar... porque le amo tanto... porque solo con el pienso casarme y tener una familia con el... porque...

-Sirius... - susurró dulcemente poniendo sus manos en el rostro del más alto. - Basta... no es necesario...

-Si lo es... - interrumpió de manera decidida, el brillo en los ojos del Black fue abrumador.- Por que debo decírtelo... Severus... yo... desde siempre te amé, te sigo amando... y créeme cuando te digo que siempre te amare...

Una explosión de sentimientos estallo en el interior de Severus, al escuchar las palabras que siempre deseo escuchar de los labios de su amor, no podía ser, tenía que ser un hermoso sueño lo que pasaba...

-Oh Sirius... - murmuro con su voz ahogada en el llanto que soltó abrasándose al cuerpo de Sirius.

Sirius lo único que hizo fue estrechar el cuerpo de Severus contra él, acariciando su cabellos sedosos y oscuros con dulzura y con la otra la cintura del otro.

-Te amo mi príncipe... - susurro Sirius contra el oído de Severus quien se estremeció en los brazos del Gryffindor.

-Yo también... - murmuro débilmente pero increíblemente decidido. - Desde siempre... aun cuando estaba con Vladimir... siempre te amé Sirius...

-Oh Severus... - Sirius se separó de Severus para tomarle de la nuca y poder juntar sus labios.

Severus no tardo en corresponder aquel tan ansiado beso.

Era pasional, necesitado, fiero, fogoso y lujurioso, un beso completamente necesitado. Juntando y jugando con sus lenguas sin importarles el oxígeno. Severus se había abrasado completamente al cuello de Sirius mientras este hacia lo mismo con la cintura de Severus.

Después de unos minutos se separaron, jadeando, unidos únicamente por un pequeño puente de saliva entre ambas bocas.

-Severus... mi Severus - murmuro con una voz ronca haciendo estremecer a Severus de pies a cabeza.

-Mi chucho... - susurro con una sonrisa dulce.

Sirius soltó una pequeña risa ante aquel apodo. - Okey, lo admito, soy un chucho, pero solo soy tuyo...

-Como debió de haber sido desde el principio - refunfuñó recordando a las ex parejas del Lord.

-...Severus ¿Serias mi pareja y seguidamente mi esposo? - pregunto directamente sin vergüenza.

Severus se sonrojo hasta las orejas. - "Malditos Gryffindors, como siempre tan directos" - pensó un poco irritado. - Si... si quiero...

Con una enorme sonrisa Sirius volvió a besar a Severus pero esta vez fue más calmado. Sirius recorrió con su caliente lengua la boca de Severus de una manera lenta, conociéndola y mimándola, cuando se encontró con la lengua de Severus, el beso se volvió más fogoso pero aun dulce, sin lujuria, solo amor, el gran amor y la liberación de este.

-¿Duermes conmigo? - pregunto Sirius con una sonrisita demasiado escalofriante para Severus. - Descuida, solo dormiremos, te lo prometo...

Severus aun un poco inseguro acepto la oferta.

Esa noche Sirius y Severus durmieron en la misma cama, abrazados, compartiendo un calor reconfortante, sin saber que ahora, les sería imposible dormir sin el otro a su lado...

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...

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James llego al día siguiente a la mansión Black para poder contarles lo que había pasado. El fértil de Gryffindor miro con una sonrisa las manos entrelazadas de ambos pelinegros y las sonrisas llenas de felicidad que no disimulaban en lo absoluto. Harry y Draco estaban jugando en el patio con Regulus que llego al mismo tiempo que James.

James les conto con lujo de detalle lo que había pasado con Lily y el divorcio e incluso expreso su miedo a que Lily cumpliera su amenaza de llevarse a Harry.

-Pídele a ayuda a Vlad - dijo Severus muy seguro, los dos Gryffindor lo miraron sin entender. - Vlad es el abogado más cruel y sin escrúpulos que conozco. Él lograra hacer que te dé la custodia total de Harry...

-Pero ¿No habrá problema con Lily? - pregunto curioso.

-Dependiendo del veredicto del juez, Evans podría pasar con Harry los fines de semana o no podría verlo a menos que Harry quiera y claro, tú aceptes...

-Esperemos que sea esto último - murmuro James contrariado.

-Yo también lo espero - dijo Sirius apresando el agarre en la mano de Severus. - ¿Le dirás a Harry?

-Tengo... no quiero ocultárselo...

El sonido de las llamas de la chimenea comenzaron a escucharse llamando la atención de los tres, al ir a la sala vieron a Remus sacudirse las cenizas de las ropas.

-¡Monny! ¡Que gusto verte! - exclamo Sirius yendo a saludar a su amigo seguido de James.

Severus fue a la cocina para poder preparar te...

Tras una pequeña platica, pusieron a Remus al corriente de todo, Remus les conto que había estado ocupado con el trabajo, ser profesor de DCAO en Hogwarts le encantaba pero consumía todo su tiempo, más ahora que Severus estaba de vacaciones.

-De hecho... quisiera hablar contigo Sirius, en privado si no te molesta - hablo el licántropo llamando la atención de los demás.

Severus estrecho los ojos mirando con sospecha a Remus.

-De acuerdo... - acepto poniéndose de pie y yendo con Remus a su despacho, que cuando entraron la cerraron con magia. - ¿Que es tan importante que tenías que decirme?

-... Yo... mmm... lo siento, es algo incómodo... - reconoció mientras se sentaba en el sillón en frente del escritorio de su amigo, con nervios paso sus manos por su cabello despeinándolo. - Quería preguntarte si me permitirías salir con Draco de paseo...

La petición dejo en shock a Sirius por un momento antes de preguntar.

-¿Salir con Draco? ¿Por qué?

-Veras... yo...

-Remus... tu eres mi mejor amigo... sabes que puedes contármelo...

Remus se removió incomodo en su lugar, indeciso de decirlo o no a su amigo, pero al parecer, si quería estar con el pequeño bebe dragón tendría que aceptar.

-Yo... no, mejor dicho mi lobo escogió una pareja y...

-¡¿Draco es tu pareja?! - grito escandalizado.

-¿Que...? ¡NOOOO! ¡Por supuesto que no idiota! - la idea de que Draco fuera su pareja le dio un horrible escalofrió, ese bebé tenía que ser su hijo no su pareja.

-Ay que susto me diste - dijo poniendo una mano en su corazón y suspirando con alivio. - Entonces, que decías de lo de tu pareja...

-...Mi pareja es Lucius...

Sirius se quedó en shock.

-Sé que él fue el esposo de tu hermana pero... lo he amado desde el colegio... Sirius... quiero conquistar a Lucius y de paso, ganarme a Draco, a ese cachorro le amo por ser el hijo de Lucius... quiero que sea mi cachorro... por eso...

Sirius levanto la mano en señal de que se detuviera, Remus obedeció observando a su amigo, quien lo miraba muy pensativo. Después de unos horribles minutos de silencio incomodo por fin decidió hablar.

-...Bien Monny lo que decidí es...

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... (Segunda parte con Lemon: Amor en Italia)

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James estaba en Italia, había decidido ir ahí porque se negaba a ir a la Potter Manor, no tenía ganas de escuchar los cuadros de su familia. Había decidido ir por Harry en tres días, que es cuando Lily firmara los papeles del divorcio, aun no le explicaba a Harry que se separaría de su madre, pero lo haría cuando volviera por él.

Por otro lado, el no paraba de pensar en las decisiones en su vida, su madre se lo dijo debió aceptar su condición en vez de repudiarlo, pero no pudo evitarlo, ningún Potter había sido fértil hasta que el nació. Su abuela Samanta le había contado lo felices y orgullosos que estaban todos cuando se enteraron, pero eso no fue suficiente.

Tal vez no debió casarse con Lily, si bien los fértiles suelen casarse con un hombre, también hay quienes se casan con mujeres aunque es muy raro ya que la homosexualidad está volviéndose cada vez más común.

-Esa expresión pensativa es muy excitante en ti - escucho una voz ronca y gruesa detrás suyo, junto con unas grandes y masculinas manos que lo tomaron por los hombros y lo acercaron a un cuerpo grande y macizo.

-...¿Cómo demonios me encontraste? - pregunto con un suspiro de cansancio.

-Tengo contactos bombón...

-Me estuviste espiando e investigando ¿Verdad?

-Se hasta el color de la ropa interior que llevas ahora mismo cariño y déjame decirte que el rojo no te favorece tanto lindura...

-Bastardo engreído...

-Pero te caliento...

-Y además vulgar...

-Pero no me lo negaste...

James sabia de ante mano que era una pérdida de tiempo intentar dialogar con Damián, el bastardo era demasiado terco cuando quería.

-Creí que eras muy estricto con las fidelidades en el matrimonio.

-Me entere de tu divorcio - se excusó acercando su rostro al cuello del menor.

-Qué raro - dijo de manera sarcástica intentando alejarse de aquellos brazos, pero estos parecían pinzas de acero pues no lo dejaban ir. - Damián, déjame...

-Hace seis años me rogaste para que me quedara a tu lado... que te besara, que te acariciara...

-Hace seis años yo no estaba casado.

-Y dentro de poco ya no lo volverás a estar... claro, solo te durara poco la soltería...

James miro sin comprender al ruso mas no pudo ver más, de pronto la oscuridad se había apoderado de su visión al igual que la inconciencia se apodero de su mente.

.

...

.

Cuando abrió nuevamente los ojos, el desconcierto le lleno al verse en una cama ridículamente grande (Aunque él tenía uno igual en su cuarto). Miro hacia todos lados, se vio en una habitación desconocida, era muy amplia en serio, era condenadamente e innecesariamente amplia, la decoración del papel tapiz era completamente negro, a lado de la cama había dos mesas de noche con lámparas naranjas, el techo era completamente blanco y el piso estaba alfombrado de un purpura muy oscuro, miro la cama y vio que las almohadas, las sabanas de seda, la colcha eran completamente negros, al menos la colcha tenia algunos patrones de dibujos triviales en plateado.

-Oh no... - murmuro al momento de que por fin reconoció ese cuarto...

-Oh si...

James giro bruscamente su cabeza a un lado donde vio a Damián, con unos pantalones negros de vestir y una camisa blanca de botones completamente abierta mostrando su fuerte, firme y marcado abdomen, con sus zapatos de cuero italiano y una copa de wiski de fuego en su mano, recargado en la pared mirándolo con una sonrisa seductora y sus ojos brillando con maldad y perversión, James tembló ante esa mirada, hacía años que nadie lo miraba de esa manera.

-¿Dónde demonios estamos?

-En mi casa...

-Tú casa... ¿En Inglaterra? - pregunto nervioso.

-Claro que no, estamos en Moscú...

-¡¿En Moscú?! - grito exaltado. - ¡Llévame de regreso! ¡Tengo que ver a Harry!

-Tranquilo según me dijo Severus, Harry esta con un tal Arthur Weasley por que Draco está con un Remus no sé qué... no me interesa, el punto es que no te iras de aquí hasta que aclaremos las cosas entre nosotros... y de paso tengamos sexo...

-¿Me secuestraste de Italia a Rusia solo para acostarte conmigo? - pregunto incrédulo.

-Esa es una manera un poco fuerte de decirlo...

-¿Tenias otras intenciones? - pregunto incrédulo a la vez sarcástico.

-No pero es una manera fuerte de decirla...

-Fuerte, duro y cruel pero cierto...

-Tan cierto como te voy a dar...

-Olvide lo obsceno que puedes ser...

-Eso mi querido James se llama: 6 años de abstinencia sexual...

-¿6 años? - pregunto sorprendido. - Espera, espera... me estás diciendo que no has tenido sexo desde que estuviste conmigo...

-Si... exactamente eso... - afirmo mientras se terminaba su wiski y se acercaba lentamente a la cama.

-Pero... ¿Por qué? - pregunto extrañado, James lo miro un rato antes de cuestionarse otra cosa. - Damián... ¿Por qué viniste a Inglaterra? ¿Por qué me buscaste?...

Damián, para aquel entonces estaba ya alado de James, mirándolo fijamente a sus ojos avellanas, tembló ligeramente ante él, Damián era un depredador, un animal cazando a su presa y al parecer, él era la presa de ese carnívoro.

-Creí que era obvio... yo fui por ti... lo supe desde que te vi en el ministerio de Rusia, tu eres mi compañero James, eres mi fértil, fui el primer hombre y sé que he sido el único, por muy coqueto que fueras en tus tiempos de colegio...

-Aguarda... como demonios sabes...

-Eso no es importante - interrumpió viendo hacia otro lado.

-"Maldito bastardo... ¿Qué tanto sabe de mí?" - se preguntó a si mismo irónico.

-Lo importante es que ahora que te vas a divorciar no hay nada que me impida que te ate a mi vida James...

-Que me vaya a divorciar no quiere decir que regrese contigo Ruso engreído.

-Ganas no te faltan, admítelo preciosura - le guiño un ojo de manera coqueta y una sonrisa seductora.

-Muérete.

-No puedo amor, primero debo casarme contigo y darle más hermanitos a Harry - se burló con una sonrisa cínica.

James se sonrojo hasta las orejas. Damián por otro lado sonrió de manera perversa y con un movimiento de su varita una melodía comenzó a sonar, James abrió sus ojos al escucharla.

-Es...

-Phantom of the Opera... como la última vez...

-Damián... sabes que no puedo... - James intento levantarse de la cama pero noto que su cuerpo no reaccionaba como quería, un poco asustado miro a su "secuestrador" que no hizo más que sonreír más - ¿Que me hiciste?

-Oh nada, solo un par de "pastillas mágicas" que me regalo un amigo que es le gustan... ciertas cosas muggles...

-¡¿Me drogaste?! - exclamo aterrado e incrédulo.

-Si es que así se dice...

-¡Déjame en paz Damián!

-No... No puedo... como dije hace rato... una vez te deje ir hace 6 años atrás James - la voz de Damián se tornó increíblemente seria y sus ojos brillaron de decisión y anhelo. - No pienso dejarte ir de nuevo James, te he esperado y he sido fiel todo este tiempo, pero ya no puedo soportarlo. Te necesito, necesito besarte, necesito abrasarte, necesito tocarte, necesito sentirme dentro de ti. Ver tu rostro rojo, ver tus ojos perdidos en el placer, de escuchar tus gemidos rogándome, de tu cuerpo convulsionando de éxtasis, de tu piel caliente y aperlada del sudor, te necesito, total y completamente...

James lo miro conteniendo el aliento, sin saber que decir, su corazón comenzó a palpitar desenfrenadamente contra su pecho a tal punto que comenzó a dolerle, ese brillo, esa mirada... Merlín, mentiría si dijera que no extrañaba esa mirada...

-Damián... - susurro con voz suave, no se movió cuando se sentó a su lado en cama, ni cuando su rostro estaba a tan pocos centímetros del suyo.

-James... James Charlus Rosent... me encanta como suena - murmuro contra sus labios antes besarlos de manera suave.

James quedo en shock por unos momentos al escuchar su nombre esa manera, Damián aprovecho su desconcierto para meter su lengua dentro de su boca comenzando con un beso de lo más pasional y posesivo.

Damián abraso por las caderas a James acercándolo hacia su cuerpo mientras el beso se tornaba más y más intenso de lo que ya era. James por un momento pensó si en realidad era un Dementor lo que lo besaba, pues sentía como le era succionado hasta el alma.

Damián no dio tregua alguna con ese beso, el sonido de los suspiros, de sus bocas encontrándose, de sus lenguas peleando entre ellas y la saliva saliendo de ellas, llenaba la habitación junto una Sonata de Mozart.

El Lord Rosent recostó suavemente al Lord Potter sobre esa gigantesca cama antes de colocarse arriba de él, en algún momento se había quitado sus caros zapatos y ahora estaba sobre el cuerpo debajo de él, su mano derecha estaba en el cuello de James, acariciándole de manera fiera su nuca, acercando lo más posible sus rostros, la mano izquierda estaba en su cintura, acariciándola, subiendo y bajando sobre esta, llegando a levantar la playera que el menor usaba, para comenzar a acariciar su piel morena que se tornaba cada vez más caliente.

La temperatura comenzó a subir, más suspiros ahogados sonaban y el rose de los cuerpos aun con ropa se escuchaba, sus cuerpos comenzaron a transpirar haciendo que la ropa se pegara a sus pieles, la sensación incomoda comenzó a hacerse presente, James comenzó a jalonear de manera desesperada la camisa de Damián, desgarrándola con sus uñas, volviéndola jirones inservibles.

Damián por su parte no hacía más que excitarse, sentirse tan o más deseado por su pareja le llenaba de orgullo y su ego subía a niveles peligrosos. Pero mentiría si dijera que no estaba igual, su boca bajo hasta su cuello besando con ardor, llenando de marcas, mordiendo y pasando su caliente y húmeda lengua una y otra vez.

Con su boca libre, James soltó suspiros más sueltos, sintiendo sus labios arder por lo maltratados que estaban, sus piernas se sentían débiles por las drogas pero eso no impidió que las moviera y las enredara con las de Damián, buscando más contacto.

Con la mano que estaba en la cintura de James, el ruso se encargó de romper en dos la prenda, James soltó un pequeño grito ante la violencia de su compañero, pero esa violencia y desesperación no hacía más que excitarle, sintiendo como la fría mano de Damián recorría con desesperación su piel caliente, no hacía más que estremecerle, el contraste de ambas temperaturas era un golpe en su libido.

Damián bajaba su besos y mordidas hasta los pezones rosados y rígidos de James, pasando su caliente lengua por uno para luego dar succiones algo fuertes, James comenzó a soltar pequeños gritos de placer, aun mas cuando noto la otra mano del extranjero sobre su trasero, donde se dio cuenta que solo usaba sus boxers rojo escarlata, sentía esa mano fría amasando su trasero de manera descarada, estrujándolo y el dedo más grande de Damián acariciando aquella frontera entre sus nalgas.

Damián comenzó a usar sus dientes en ambos pezones, turnándose para poder darles las mismas atenciones. El pecho de James rápidamente se tornó rojo por las mordidas de Damián, James llego a gritar ligeramente por el dolor, Damián le había rasguñado la piel y mordido tan fuerte que sentía la tibia sangre recorrer ligeramente su piel. También sin querer quedarse atrás comenzó a rasguñar los brazos y pecho alvino de Damián, debido a su palidez el tinte rojizo se notó con facilidad, Damián soltó un gruñido casi animal, subió su cabeza para volver a devorar los labios de James mientras se ponía completamente arriba de él, con un hechizo no verbal llamo a su varita en un Accio.

Con su varita en la mano y otro hechizo no verbal, la ropa restante de ambos desapareció quedando completamente desnudos.

James soltó un gran gemido al sentir la piel de Damián junto a la suya, como pudo se abraso al cuerpo del ruso restregando su cuerpo contra él.

Damián volvió a amasar el trasero de James ya sin ropa de por medio, por lo que sin pena ni nada comenzó a pasar su dedo de medio entre las nalgas del Gryffindor.

James se estremeció cuando sintió el dedo de Damián acariciando su entrada mas no entraba en ella, pudo sentir el "auto lubricado" en su ano, aquel que le distinguía como fértil y que podía engendrar.

-Pero mira nada más... - jadeo Damián con una mirada depravada, moviendo con más fuerza su dedo al rededor, tentándolo para luego retirarlo. Podía sentir el cuerpo de James temblar y sus ojos deseándolo. - Estas tan mojado... ¿Tanto me quieres dentro? ¿Tanto quieres que te folle? Oh pero si eso es lo que quieres ¿No perra? - dijo mientras se separaba del cuerpo debajo suyo, solo para tomar las piernas de este y abrirlas con facilidad.

-Ahh.. Dam-Damián, espera... - jadeo el Gryffindor mirándolo, bien sabía que lo deseaba pero ¡Mierda! conocía esa mirada, Damián no lo prepararía, era un puto sádico.

-Oh lo siento amor mío, pero he esperado 6 años por esto y no podre por mucho más tiempo.

-¡Espera tarado!

Mas Damián se hizo oídos sordos, rápidamente acomodo la cabeza de su pene en la apretada y poco lubricada entrada del menor para luego dar una estocada profunda.

-¡Aaaaaaaaaahhhhh! - el grito de James resonó en las paredes de la habitación, sus ojos se abrieron de manera descomunal y su boca se abrió soltando un alarido de dolor.

-Ah joder si... - jadeo Damián moviéndose nuevamente para acomodarse. - Tu culo en verdad esta apretado...

-Du-duele... duele... ¡Duele! - grito James apretando las sabanas de la cama mientras lagrimas salían de sus ojos, no había tenido sexo en 6 años, su cuerpo no estaba acostumbrado en lo absoluto. Damián era grande y grueso, sentía como su cuerpo se estremecía de dolor, podía sentir como la sangre escurría de su entrada. - Para... sácalo Damián... por favor... en verdad duele... - lloriqueo mirando al hombre arriba de él.

-Oh lo siento lindura... - susurro con voz ronca, pasando su cálida y húmeda lengua por las mejillas de James, degustando el sabor salado de estas. - Pero no puedo, tu delicioso culo me pide a gritos que lo folle...

-¡No! ¡Espera...!

Damián, sin esperar saco lentamente su pene hasta la punta para meterlo de nuevo hasta el fondo.

-¡No! ¡Basta! ¡Para! - grito James intentando empujar a Damián pero este soltó sus piernas para poder tomar sus manos y ponerlas sobre su cabeza.

-No... Yo sé que te gusta, puedo sentir como me aprietas, te gusta ¿no? te gusta sentirte domado, sentirte sumiso y obediente. Sintiendo como mi pene te taladra una y otra vez, me tratas de pervertido, pero tú eres peor. Eres una puta pero eres MI puta... - decía Damián, sus ojos tenían un brillo sobrenatural, haciendo que sus ojos purpura se volvieran negros, destilaban lujuria pura, su magia comenzaba a descontrolarse.

-¡Damián! ¡Aahh! ¡Por Merlín! - gritaba James, sintiendo las estocadas dando justamente en su próstata, quería replicar, quería odiar aquello y demostrarle a Damián que se equivocaba con él. Pero su cuerpo le traicionaba, su propio miembro se puso rígido y exigía atención. Sentía su cuerpo arder como el infierno, sintiendo como este era taladrado hasta el fondo sin descanso, creía que sería partido la mitad.

-Mírame… mírame y dime que no lo quieres, dime que deseas que pare - el ruso tomo a ambas manos con una mano y con la otra tomo el rostro de James para obligarlo a mirarlo a los ojos.

Pasión, lujuria, sexo, magia, desenfreno, placer, deseo, necesidad y ansiedad...

Los olores que había en la habitación aturdían su mente, sus ojos se nublaban ante el placer concedido y deseando aún más. Como pudo movió sus caderas buscando más contacto.

Damián soltó un gruñido complacido ante el movimiento de su compañero, además de que la entrada de este lo había apretado aún más, tenía que controlarse, sentía que explotaría en cualquier comento. Sin embargo, recordó que James no le había contestado, con una sonrisa malvada decide hacer sufrir un poco a su compañero.

Lentamente comenzó a bajar la intensidad de sus estocadas hasta parar completamente, James lo miro con una mirada de desconcierto, sorpresa y enojo.

-Oh no hermosura, no me has respondido... dime que es lo que deseas...

-Por amor de... Damián no ahora... - dijo el Lord Potter frustrado de que su pareja se detuviera por algo (en su humilde opinión) estúpido.

-¿Que? No te escuche - dijo divertido mientras sacaba su pene hasta la punta para luego volverse a enterrar de manera ruda y rápida.

-¡AHH! - James no pudo evitar soltar un grito de placer al sentir como "aquello" golpeo su próstata de tal manera que lo hizo ver estrellas.

-Dilo... ¡Dilo! - demando con voz autoritaria y varonil,
James tembló ante su voz, sonaba tan posesivo, fuerte y sensual.

-Y-Yo... quiero...- susurro mirándolo perdido en el deseo. - Merlín Damián ¡Follame! ¡Cógeme maldito pervertido! ¡Lléname! ¡Préñame! - grito desesperado, sus ojos estaban completamente dilatados, sus mejillas encendidas, su magia descontrolada y las emociones a flor de piel, completamente fuera de sí.

-...Eso era justamente lo que quería escuchar...

Nuevas estocadas iniciaron, igual de fuertes, igual de profundas, igual de rápidas, todos dando al mismo punto una y otra vez sin descansó.

James sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento, los latidos de su corazón retumbaban en sus oídos volviéndolo doloroso, su cuerpo ardía como si en vez de sangre tuviera ríos de lava. Su boca se mantenía abierta intentando recuperar el aire que sus pulmones perdía pero a la vez permitía que vergonzosos sonidos salieran de ella sin evitarlo.

Damián soltaba gruñidos y gemidos gruesos como un animal, no paraba de marcar a su pareja de mil maneras diferentes.

Las horas pasaban sin saber exactamente cuánto tiempo ha pasado.

James estaba en cuatro sintiendo como su interior era taladrado, la cama golpeaba insistentemente contra la pared y la cama soltaba cientos de chillidos, era un milagro que no se partiese la madera (¡Magia!), la música seguía sonando ahora con una melodía desconocida, solo se escuchaba las suaves notas del piano, casi hinoptizante.

Damián mordió el hombro de James fuertemente, sacando unas gotas de sangre, al mismo tiempo que soltaba un gruñido sobrenatural, James al ser mordido soltó un nuevo grito, aunque este era más bajo que los anteriores. Ya se había quedado casi afónico, James se corrió nuevamente manchando las caras sabanas de la cama. Después sintió ese ya conocido líquido espeso y caliente llenarle las entrañas. Podía sentir como Damián invocaba un especie de tapón en su ano en cuanto salió de él. Su cuerpo se desplomo en la cama completamente agotado, tanto que apenas su cabeza toco la almohada quedo completamente dormido.

Damián miraba a James con una sonrisa en su boca, suavemente giro el cuerpo de su amante para quedar boca arriba, su sonrisa se ensancho viendo el ahora muy hinchado vientre de su pareja, paso su mano por ahí y lo sintió extraño, parecía como una bolsa de plástico lleno de algún liquido espeso.

Los sonidos de la puerta de la habitación se escucharon por un momento. Sin molestarse en ponerse la ropa interior el ruso se levantó de la cama para poder abrirla.

En la puerta había un hombre alto como el, de cabello rubio oscuro y ojos azules, usaba unas gafas finas de montura cuadrada de color negro, vestía una túnica blanca con la insignia del hospital donde trabajaba. Su mirada estoica miraba sin sentimiento al hombre frente a él.

-...Dejarme en tu sala y hacerme ser testigo auditivo de tu sesión de sexo es algo muy cruel Damián - dijo el hombre sin expresión alguna. - Yo si trabajo...

-Cállate Ritch... el punto es que ya lo hice - contesto el ruso con una sonrisa burlona.

Ritch rodo los ojos con fastidio antes de entrar a la habitación. Con precaución llego hasta la cama de su mejor amigo para ver al hombre desnudo en ella.

-Un fértil... bueno debo admitir que es lindo y veo que es de un largo linaje mágico, puedo sentir su núcleo mágico, es poderoso, tus crías serán fuertes Damián, has escogido bien... - informo mirando detalladamente al fértil, pero lo hacía de manera profesional.

-Lo sé... lo encontré hace 6 años unas semas antes de casarse...

-¿Casarse? ¿Es casado? - pregunto con un brillo de enojo en sus ojos mirando molesto a su amigo.

-Va a divorciarse... su esposa es una nacida de muggles...

-Qué horror...- murmuro mirando el vientre del mago. - Joder Damián... lo llenaste hasta el tope...

-Lo siento, no me resistí - se disculpó aunque no lo decía realmente.

-Si lo que digas - dijo sacando su varita y recito un par de hechizos para luego pasar la varita por el cuerpo del fértil, en cuanto llego al vientre la luz de la varita que era blanca se tornó rosa. - No sé para que querías que lo confirmara... con lo lleno que esta no me sorprende...

-Solo quiero eso Ritch... una confirmación...

-Pues bien, si lo está - dijo poniéndose de pie y dándole un rápido abraso a su amigo. - Felicidades supongo... esperare la invitación para tu boda y la de tu anuncio de tu hijo... espero que sea un niño...

-Pues lamento mucho si es niña o un fértil... no tendrá pareja hasta los 60...

Ritch sonrió un poco, realmente solo un poco, de hecho, si no fuera porque Damián y él se conocían desde que nacieron él no se hubiera dado cuenta.

-Dijiste que él tenía un hijo...

-Sí, tiene 3 años. Pero dentro de poco cumplirá los 4... No hay problema supongo.

-Supones bien, hay un hechizo que junto con una poción podría pasar a ser tu hijo de magia y sangre, los rasgos y la sangre de la madre desaparece para sustituir la del nuevo padre... este método se está volviendo muy popular entre los magos que no pueden tener hijos y deciden adoptar... Por supuesto que harás todo esto teniendo el consentimiento de tu ahora, prometido y de tu futuro hijo... - esto último dijo mirando seriamente a su amigo, sabía que este era capaz de hacerlo sin el consentimiento para tenerlo a su lado.

-No hay problema, lograre que Harry me llame padre pronto y que a James le diga "mami"... esto será divertido...

-...Quiero ser el padrino... - comento con un ligero brillo en los ojos.

-James tiene otros amigos que querrán el titulo...

-Pues se joden, yo lo pedí primero.

Damián rio un poco ante la actitud de su amigo, nuevamente miro a James para después mirar a su vientre... ahora solo tenía que pensar en cómo decirle que lo había embarazado... pero bueno, eso ya lo había planeado desde hace mucho...

Muy pronto tendría a James a su lado, junto a Harry... no permitiría que esa sangre sucia se llevara a su hijo, porque si, Harry ya es su hijo. Y nadie se metía con su familia.

Eso o dejaba de llamarse Damián Stahl Rosent Moon.