Seiya

El despertador sonó a las 7:00 a.m. en punto, si me apresuraba la alcanzaría antes de que llegara a la escuela. Me metí al baño y me di una ducha rápidamente. Después salí y me cambié con lo primero que vi: unos jeans y una playera. Me recogí el cabello como siempre y salí de inmediato de la casa. Caminé por la acera hasta la calle en la que yo sabía que Serena siempre pasaba para ir a la escuela, estaba seguro de que la encontraría en ese camino, tarde o temprano. Miré mi reloj y marcaban las 7:40 a.m., ya no tardaba. Decidí esperarla fuera de la panadería, desde ahí podría ver cuando llegara y podría detenerla antes de que continuara su camino.

Minutos después vi aparecer a mis hermanos por el lado izquierdo y me lamenté, no quería que ellos se enteraran de que quería ver a Serena, me vieron y decidieron acercarse a mí, pero al mismo tiempo, Serena apareció del otro lado de la calle, vi como se detenía al verme y una sonrisa fugaz iluminaba su rostro. Decidí que lo mejor era ir hasta ella y hablarle antes de que mis hermanos nos interrumpieran, hoy no estaba dispuesto a dejar que se salieran con la suya.

Noté que Serena también quería acercarse a mi, por lo que avanzó rápidamente por la calle, sin darse cuenta de que un carro a alta velocidad venía en dirección contraria, mis hermanos se detuvieron al instante al verlo pasar, yo solo me di cuenta de que Serena no tenía idea de que el carro estaba muy cerca, no permitiría que ningún carro ni nada le hiciera daño, por lo que me decidí a correr hasta ella y rogarle que regresara a la acera.

Corrí lo más rápido que pude hasta que por unos centímetros el carro casi la toca, por suerte llegué a tiempo para empujarla del otro lado, lo último que vi fue a Serena caer al suelo, lejos del carro.


Serena

Caí fuertemente sobre el asfalto golpeándome en la cabeza, pero el dolor no me importó en lo absoluto, porque en ese momento me invadió el dolor más fuerte de ver a Seiya recibir el fuerte impacto que el carro le dio. Solo vi como Seiya caía a metros de distancia por la fuerza del golpe y un montón de lágrimas se acumularon en mis ojos. Me levanté como pude y corrí hasta él, lo tomé entre mis brazos e intenté quitarle la sangre que en su rostro había.

-¡Seiya!, despierta, por favor, ¡Seiya!-grité desesperadamente.

Escuché las voces de Rei y Amy que estaban cerca y me gritaban, yo no escuchaba a nada ni a nadie, solo quería que Seiya abriera los ojos.

También escuché a Taiki y Yaten discutir con las chicas, no me importó, no me importaba nada. También escuché la sirena de la ambulancia que cada vez se escuchaba más cerca, ni siquiera me di cuenta de cuando se detuvo junto a mí y los paramédicos sacaban la camilla. De pronto Taiki me apartó bruscamente y tomó a Seiya en brazos.

-¡Seiya!-volví a gritar mientras intentaba quitárselo de los brazos.

-¡Aléjate!-dijo Taiki resistiéndose.

-Tu eres la causante de todas nuestras desgracias.-intervino Yaten jalándome el brazo.

-¿Cómo pueden ser tan crueles?-dijo Rei muy molesta.

-No te cruces en nuestro camino.-advirtió Yaten.- Hasta nunca.

No me caí porque las chicas me sostuvieron. Vi como Taiki colocaba el cuerpo de Seiya en la camilla y lo subían a la ambulancia. Me solté de las chicas y de nuevo corrí hasta la ambulancia, pero Yaten y Taiki que ya se encontraban dentro me miraron amenazadoramente y cerraron la puerta de la ambulancia.

-¿Hasta nunca?-pregunté a la nada.- ¿No volveremos a verlos nunca?

Sentí que Rei y Amy me abrazaban.

-¡No!, ¡tengo que verlo!, no acepto ese nunca. Tengo que ir al hospital.-dije caminando desesperadamente, pero las chicas me siguieron.

-¡Serena!, no puedes ir con ellos, no dejaran que te acerques a Seiya, además tu también estas sangrando debemos ir a que te curen esa herida.

-Esta herida no es nada en comparación con lo que le pasó a Seiya, yo necesito saber cómo esta.

-Por favor, Serena, vamos a curarte y luego tratamos de averiguar el estado de Seiya.

Acepté porque me dolía mucho la cabeza y porque las chicas tenían razón en que no me sería nada fácil ver a Seiya. Me llevaron a un consultorio cercano en donde el doctor me curo el golpe, me limpió la sangre y me colocó una gasa para que no se infectara la herida. Salimos del consultorio como a las 10 a.m. y supimos que era muy tarde para llegar ala escuela, además yo no tenía nada de ganas de ir.


Seiya

Cuando desperté no quise abrir los ojos porque escuché que mis hermanos discutían con alguien, me dolía todo el cuerpo y sobretodo el abdomen y un poco la cabeza. Rogué porque fuera Serena pero cuando escuché las voces lo descarté, al parecer eran tres personas, mujeres.

-¿Para qué han venido?-insistió Yaten.

-Nosotros queremos mucho a Serena, y por ser más grandes que ella nos hemos dispuesto a protegerla de todo lo que pueda dañarla.-dijo Haruka.

-Manténganse alejados de Serena, estamos cansadas de su trato para con ella.-intervino Michiru.

-No hacía falta que vinieran hasta acá solo para decirnos eso, para nosotros ella solo ha sido una molestia, una piedra en el zapato.-contestó Taiki.

-Ella no es lo suficientemente buena para estar cerca de nosotros y menos aun de Seiya.-dijo Yaten.

Decidí que era el momento de intervenir, lo último que quería era ocasionar una pelea entre mis hermanos y las amigas de Serena, me levanté sin hacer ruido y decidí que debía mentirles un poco para que dejaran las peleas de lado.

-Ya dejen de discutir.-dije sosteniéndome de la barandilla de la cama. Pero de pronto un dolor me invadió todo el cuerpo y casi caigo al suelo.

-¡Seiya!, debes estar recostado descansando.-me regañó Taiki.

-No volveré a verla, por favor, dejen de discutir.

Casi quise vomitar con aquellas palabras, aunque sería difícil verla tampoco planeaba no verla nunca, no podría cumplir eso yo lo sabía, pues para mi el solo hecho de verla me hacía sentir vivo.

-Entonces no tenemos nada que hacer aquí ya.-dijo Setsuna.

Las tres salieron de la habitación y mis hermanos me ayudaron a recostarme de nuevo.


Serena

Días después fui a la escuela sin muchas ganas, o más bien, con nada de ganas. Me senté en mi banca automáticamente y sin hablarle a nadie. Ni siquiera pude concentrarme en nada de lo que la maestra decía y escribía en el pizarrón.

El recuerdo de cómo Seiya me había salvado a mi y había recibido el impacto él me invadió, no pude olvidar la imagen de Seiya tirado y lleno de sangre, el estómago se me revolvió. Sentía el corazón como una carga pesada dentro de mi cuerpo y me latía con lentitud pero con mucha fuerza.

Algunas lágrimas se asomaron en mis ojos, húmedos, vidriosos, no podía soportarlo. "Fue mi culpa", pensé, y una lágrima resbaló por mi mejilla.

Noté como Amy me miraba con preocupación, decidí no verla ni decirle nada, seguí absorta en mis pensamientos. El día pasó con tal lentitud que creí que duraría por siempre. Salimos de la escuela y lo único que deseaba era saber algo de Seiya.

-Me enteré que en el Crown acaban de poner un menú totalmente nuevo de pasteles.-dijo Amy rompiendo el silencio.- ¿No es verdad, Lita?

Lita confundida de pronto captó lo que Amy trataba de hacer y asintió.

-Es cierto, cierto, dicen que están deliciosos.

-¿No quieres ir, Serena?-preguntó Amy.

-No.

-Tienes razón…los pasteles caseros son mejores.-intervino Amy tratando de salvar la situación.- ¿Cierto?

-Eh…cierto, muy cierto, Serena… ¿quieres que vayamos a tu casa y preparemos uno?

-No, gracias.-dije secamente.

La verdad es que agradecía que las chicas intentaran animarme y distraerme pero yo no estaría tranquila hasta no saber el estado de Seiya, era lo único que me daba vueltas por la cabeza.

De pronto escuché que alguien me gritaba. Cuando miré a mí alrededor vi a Rei corriendo hacia nosotros.

-¡Serenaaaa!

Cuando se detuvo ante nosotros tomó aire para recuperarse y luego me entregó un papel.

-Llama a ese número.-dijo jadeando.

-¿Qué?

-Me enteré de que…los Three Lights están ensayando en este lugar.

Mis ojos se abrieron como platos.

-¿Quieres saber cómo esta Seiya, ¿no?

De pronto no pude evitar sonreír de oreja a oreja.

-¡Muchísimas gracias Rei!-dije mientras corría alejándome de ahí para llegar a mi casa lo más rápido posible.

Minutos después me dije que no aguantaría hasta llegar a mi casa, por lo que me detuve en el primer teléfono público que encontré y marqué rápidamente. Comencé a desesperarme cuando no respondían, pero por suerte al séptimo timbrazo escuché la voz de Taiki.

-Hola... ¿hola?, soy Serena… quiero saber cómo esta Seiya.

-Él esta perfecto, ya deja de preocuparte y no vuelvas a marcar.

-Es que yo… quería hablar con él, quiero pedirle perdón, es necesario, Taiki… ¿crees que podría ir a verlos?

-Si quieres venir, ven, pero a Seiya no podrás verlo.

No entendía bien lo que decía Taiki, me sentía peor con cada respuesta suya.


Seiya

Entré al salón de ensayos después de ir por mi botella de agua y noté que Taiki hablaba por teléfono, lucía molesto.

"Si quieres venir, ven, pero a Seiya no podrás verlo", había dicho Taiki, de pronto mi corazón comenzó a latir rápidamente, estaba seguro de que era Serena, quise responder el teléfono, arrebatárselo a Taiki pero Yaten intervino y se lo quitó primero.

-¡Él dijo que no quería volver a verte!, así que deja de llamar.

Hubo un silencio, me acerqué e intenté quitarle el teléfono.

-¿Por qué va a ser?, ¡porque por tu culpa esta herido!

De nuevo intenté quitárselo y hubo otro silencio.

-Demasiado tarde.

Después Yaten colgó el teléfono bruscamente y lo miré furioso, también a Taiki. Yaten agachó la cabeza avergonzado y Taiki intervino.

-Es mejor así, Seiya.


Serena

Cuando escuché el sonido repetitivo del teléfono al colgar, sentí que quería desmayarme. ¿Seiya no quería verme?, sentí que algo se me clavaba en el cuerpo, más específicamente en el corazón, era como si miles de alfileres se incrustaran en él, lentamente. Colgué y caminé con la cabeza gacha. Fue en ese momento cuando descubrí que el corazón era una carga pesada. Esos alfileres que tenía dentro, parecían hacerse más fuerte con cada paso, quería arrancármelo para sentirme bien otra vez, parecía como si tuviera una piedra enorme en vez de un corazón. De pronto recordé que hacía mucho tiempo que no sentía un dolor así en el pecho, desde que Darien se había ido.

¿Qué significaba eso?, pero en ese momento Darien no me importaba mucho, era Seiya a quien no podía apartar de mi cabeza. Las ganas de llegar a mi casa se habían disipado, decidí llegar a casa de Rei en donde se encontraban las chicas. Rei me abrió la puerta y se dio cuenta de que había llegado de peor humor que cuando me vio hacía una hora.

-¿Dijo que no quería verte?-preguntó Amy.

-Fue lo que Yaten dijo.-respondí.

-Pero si no te lo dijo el mismo Seiya no deberías creerle.-dijo Rei.

No supe que responder.

-No te preocupes, Serena, ¡ánimo!, volverás a verlo.-volvió a decir Rei.

-No lo creo.-se escuchó una voz diferente.

Al mirar me di cuenta de que era Haruka acompañada de Michiru y Setsuna.

-Fuimos a verlo y nosotras mismas escuchamos cuando dijo que no te vería otra vez.-dijo Michiru dirigiéndose a mí.

De nuevo ese malestar de sentir el corazón pesado, se hizo más intenso. El coraje me invadió y me levanté y caminé hasta ellas.

-¿Han hablado con él?, ¿qué le dijeron?

-Mira, Serena, será mejor que te alejes de él, no debes volver a tratar con los Three Lights.

Las miré a las tres, parecían decididas y seguras de esa decisión, entonces supe que no todo estaba en manos de Seiya.

-Fueron ustedes, ¿cierto?, ustedes le dijeron que ya no volviera a verme… ¡cierto!, Seiya no querría algo así.-dije apretando los puños con todas mis fuerzas

Como no respondieron supe que era verdad, que ellas habían intervenido en esa decisión.

-Por culpa de ustedes no podremos vernos más, ¡ese no era su asunto!

De pronto me di cuenta de que no era del todo su culpa y que me había portado muy grosera, agaché la cabeza y traté de controlarme.

-Discúlpenme.

-Serena, no queremos hacerte daño, sin embargo ellos si, las chicas nos han contado como te tratan, y no estamos dispuestas a dejar que lo sigan haciendo, todo es mejor así. Tampoco queremos verte sufrir otra vez, ya bastante has sufrido por Darien.-respondió Haruka.

Fue como si me dieran una puñalada. No entendía que tenía que ver Darien en esto.

-Yo…no entiendo lo que ustedes quieren decir. ¿Qué tiene que ver Darien en esto?... ¿qué tiene que ver Darien con Seiya?

-Tu no sabes lo que sientes, ¿verdad?-me dijo Setsuna.

-Ya no quiero seguir hablando de esto.

Salí corriendo de casa de Rei, no soportaba que mis amigas también insistieran en separarme de Seiya, yo no entendía nada, no entendía por qué me mencionaban a Darien, me sentía mal porque mis propias amigas no entendían nada.

Cuando llegué a mi casa subí rápidamente a mi habitación, ni siquiera me importó tener hambre ni nada, me encerré y solté mis cosas en el suelo. No podía pensar claramente en nada. Me tumbé sobre la cama mientras las lágrimas se me salían sin control. ¿Qué rayos me sucedía?, ¿por qué exactamente estaba llorando?, ¿qué era lo que me lastimaba tanto?

Mientras esas preguntas invadían mi cabeza y yo sin poder responderlas seguía sintiéndome miserable e idiota. No le hice caso a mi madre cuando dijo que me traía la comida, no hice caso del llamado de Chibi-Chibi.

-No volver a ver a Seiya…

Solo me distraje cuando el sonido del teléfono inundó mi habitación, el corazón se me detuvo y me limpié las lágrimas. Contesté tímidamente.

-Dígame.

Hubo un silencio prolongado.

-Daremos un concierto esta noche.

Al escuchar la voz de Seiya me paralicé por completo.

-En el Megalópolis, a las 8. Ven a escucharme, por favor.

-¡Seiya!-dije. Pero era demasiado tarde, ya había colgado. Por un momento sentí que volvía a la vida.

Miré el reloj y ya eran las 6, si quería ir debía apresurarme, pues el Megalópolis quedaba un poco lejos de mi casa. Me metí a darme un baño y cuando salí me puse un vestido sencillo, cepillé mi cabello y lo dejé suelto. Eché las cosas esenciales a mi bolso y bajé rápidamente las escaleras. El reloj marcaba las 7, solo tenía una hora para llegar. Le avisé a mi mamá que volvería más tarde y salí corriendo hasta la parada del metro.

Duré 40 minutos en llegar hasta el otro lado de la ciudad y tan solo 10 en llegar hasta el Megalópolis. Pero era muy tarde cuando llegué, las entradas se habían agotado y quise morir, ¡debía ver el concierto!, Seiya me lo había pedido y necesitaba saber que estaba bien.

De pronto me di cuenta que la rueda de la fortuna estaba cerca del escenario, aunque no lo suficiente pero desde ahí podría verlo. Compré un boleto para entrar a la feria y corrí antes de que empezara.


Seiya

Escuchar la voz de Serena me había hecho renacer. Me había tenido que esconder para poder llamarle y no había podido hablarle mucho aunque hubiera querido, pero me conformaba con saber que la vería aunque sea de lejos y si se podía hablaría con ella, debía decirle la verdad a toda costa, porque seguramente sus amigas ya le habían dicho que yo no quería verla como mi hermano y necesitaba aclarar las cosas, no quería que Serena pensara mal de mi, además necesitaba confesarle de una vez por todas lo que sentía por ella realmente, sin dudas. Al fin era hora de que le dijera claramente porque me la pasaba tras ella y no podía dejarla aunque quisiera, tenía que decirle que desde el primer día la había amado al verla tan hermosa delante de mi.

Me apresuré porque escuché que mis hermanos me gritaban que ya estaba por comenzar el concierto.

Salí al escenario en cuanto comenzó y me sorprendió ver a tantas fans ahí, pero a mi solo me importaba Serena y busqué su rostro desesperadamente entre el público. "No estas aquí, bombón", pensé mientras seguía buscando. Pero entonces supe que estaba equivocado, ella estaba aquí, mi ángel se encontraba observándome desde la rueda de la fortuna y la había visto por el brillo de su cabello rubio y largo, la observé fijamente y miré su sonrisa al verme, supe que ella sabía que yo la observaba, ahora tenía más ganas de cantar que nunca. Comencé a cantar con todas mis fuerzas y lo mejor que pude, todo por ella.


Serena

Escuché la bonita canción que estaba cantando, me sentí feliz cuando nuestras miradas se habían encontrado y me encantó darme cuenta de que Seiya tenía mucha energía para cantar. ¿Qué era esta sensación?, sentía que su canción me estaba transportando a un lugar desconocido, parecía como si quisiera decirme algo a través de ella. De pronto fue como si todo hubiera desaparecido y solo podía ver el rostro de Seiya en la enorme pantalla y cuando acabó la canción lucía muy cansado, me asusté, ¿por qué ponía esa cara como si no aguantara más?

Seiya tomó el micrófono y habló con él, sin importarle que sus hermanos estuvieran ahí.

-Escuchaste mi canción, bombón.

Me estaba hablando a mí, pero el corazón se me detuvo cuando vi a Seiya desmayarse. Quise bajarme de ahí inmediatamente, ¡Qué pasaba con Seiya!, él debía estar bien, ¡tenía que estarlo!

-¡Seiya!-grité desde mi lugar.

Vi como llegaban los paramédicos y se lo llevaban, ¿Por qué?, ¿estaba tan enfermo?, ¡yo tenía la culpa!, tenía que ir a buscarlo cuanto antes.

Me bajé de la rueda de la fortuna y corrí hasta tras escenarios.


Seiya

Me escapé de mis hermanos y los paramédicos, yo solo estaba demasiado triste, estaba enfermo por ver a Serena y tenerla cerca, me sostuve de un árbol porque sentía que estaba por caerme y recordé lo que le había dicho a mis hermanos. "No volveré a verla", les había dicho, yo sabía que eso era mentira.

-¡Quiero verla!-grité.

Seguí caminando con mucha dificultad, era horrible la sensación de que en cualquier momento me volvería a desmayar. Entonces escuché su voz.

-¡Seiya!-había gritado.- La miré, estaba de pie a unos cuantos metros de mí, caminé con más rapidez y ella también corrió hacia mí. Pero cuando la tuve en frente me caí de rodillas.

-Bombón.-le dije con poca energía.

-Seiya, ¿te encuentras bien?-me preguntó tomándome en sus brazos.-Debo llevarte con un médico, luces muy mal.-dijo desesperada. Parecía muy preocupada por mi, cuando miré su rostro vi su preocupación y sonreí, adoraba que mi rubia se preocupara por mi.

-Serena yo…debo decirte algo muy importante…

-Seiya ahora no es el momento, déjame llevarte adonde puedan atenderte.

No la dejé que me moviera, estar en sus brazos era suficiente medicina para mi, quise quedarme ahí por siempre. Con la poca fuerza que me quedaba alcé la mano y la coloqué sobre su mejilla, era como una bendición tenerla así de cerca, mi propia bendición.

-Debo decirte algo…

-En otra ocasión, Seiya, estas muy mal y…

Pero un dolor invadió mi estómago y no pude seguir hablando. Sentí como Serena se acercaba más a mí.

-Seiya… ¡Seiya!

-Estoy bien…yo…

Cuando abrí los ojos tenía el rostro de Serena demasiado cerca, pude aspirar su aroma, sentí su aliento golpearme el rostro, su mirada preocupada concentrada en la mía, como adoraba aquellos ojos. Levanté la cabeza lentamente hasta la altura de la de ella, la tenía ahí tan cerca que no podía pensar en otra cosa.

Con mi poca energía planté mis labios sobre los de ella, sentí que un escalofrío recorría mi espina dorsal, cada parte de mi cuerpo y por un momento todo el dolor que sentía desaparecía por completo. Cuando me separé de ella y abrí los ojos no pude evitar sonreír, noté que las mejillas de Serena se habían cubierto de un rojo intenso, su mirada ya no lucía preocupada, lucía feliz aunque no estuviera sonriendo, sus ojos me lo decían todo.

-¡Ahí están!-gritó alguien a lo lejos.

-Son tus hermanos y Mina.-dijo Serena mirando en esa dirección.

Taiki y Yaten se acercaron a mí y me hicieron levantarme, ambos me ayudaron a sostenerme de pie.

-Prometió que no se acercaría a ella.-dijo Mina al lado de Serena. Serena la miró confundida, como si no supiera que Mina tampoco quería que nos viéramos.

-¿De qué hablas Mina?-le preguntó.

-Fue ella quien vino a ver a Seiya.-intervino Yaten.

-Es verdad pero…Mina, ¿por qué tu estas haciendo esto?

-Resuelvan sus problemas solas, nosotros nos vamos.

Mis hermanos comenzaron a alejarse junto conmigo y yo no lo deseaba, pero mis pocas fuerzas no me permitían hacer nada.

-¡Bombón!-dije muy bajo, pero supe que ella pudo escucharme. Mis hermanos se detuvieron un momento y me dejaron mirarla.-¡Gracias, muchas gracias!-le dije.

Les dimos la espalda y solo escuché que ella decía "Seiya". Pronto regresaría por ella y le confesaría la verdad, le diría que me había enamorado como idiota de ella y entonces no dejaría que ni mis hermanos ni sus amigas insistieran en separarnos.


Hola :] espero les guste este nuevo capítulo, es a partir de aquí cuando a Serena se le despejarán las dudas y comenzará a darse cuenta de que también siente algo, pero también empiezan más complicaciones. Gracias n.n