Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Le pertenecen a la maestra Amano Akira y los personajes de pokémon le pertenecen al maestro Satoshi Tajiri, yo soy solo una simple mortal que no tiene derecho sobre nada excepto la ridícula trama de este FanFic.
- Personas hablando. –
Personas pensando.
"Pokémon hablando".
`Pokémon pensando´
Capítulo 11. "De viejos y nuevos amigos"
- Reborn. – llamo Tsuna al robotito que por el momento hace de su torturador-digo tutor personal.
- Si, Tsuna-inútil. –
- ¿Me aseguras que este es el gimnasio de ciudad nube? – cuestiono el castaño mientras escudriñaba el edificio frente a él.
Hayato y Takeshi miraban el edificio con confusión y escepticismo, hasta Hayato saco un par de gafas de su mochila y se las puso para poder estudiar mejor el edificio.
- Reborn. – llamo de nuevo con exasperación Tsuna a su mini robótico tutor – Es una escuela. – señalo estupefacto el castaño.
- Uhm, la última vez que vine se veía un poco más… desaliñado. Por lo visto algo de sentido común al fin entro en la cabeza hueca de Skull. – comento casual el robotito.
Los cuatro individuos se acercaron al impecable edificio que era el gimnasio de ciudad Nube.
En cuanto cruzaron las puertas de cristal fueron recibidos por un montón de chicos uniformados como gánsters y tenían peinados al estilo Elvis, usaban gafas oscuras.
Tsuna observo todo entre susto y confusión. Una vez fuera de su estupor, más o menos, avanzo con Reborn en el hombro hasta el escritorio de recepción donde estaba otra de las réferi de Cervello, Hayato y Takeshi siguiéndolo de cerca.
- En que puedo ayudarles. – hablo con monotoneidad la Cervello, no era una pregunta.
- Este joven viene a retar al líder del gimnasio. – respondió Reborn señalando a Tsuna.
- Me temo que eso no es posible, Skull-sama se encuentra de gira por la región de Kanto y no volverá hasta dentro de tres meses. – explico la Cervello con el mismo tono de voz.
- Kanto! Eso está muy lejos. – exclamo Tsuna sorprendido.
- ¿Qué hay del aprendiz de este gimnasio? – continuo Reborn al tiempo que ignoraba a Tsuna.
- El joven maestro tampoco se encuentra, salio esta mañana y no volverá hasta…
- Déjelo en que simplemente no volverá. – interrumpió una profunda voz.
Los presentes dirigieron su atención al recién llegado, un chico alto y de curioso peinado que parecía el jefe de los extraños guardias, tenía un comunicador en mano.
- ¿Qué quiere decir, Tetsuya-sama? – inquirió la Cervello.
- Acaba de llamarme. Dice que encontró algo interesante y que le va a seguir la pista por un tiempo, por lo visto tendremos que cerrar el gimnasio hasta que el joven maestro o Skull-sama vuelvan. – explico Tetsu – Sin embargo, ustedes han venido hasta aquí en busca de la medalla y me resulta una total falta de respeto no premiar el esfuerzo de su viaje, así que en nombre de Skull-sama y el joven maestro permítanme otorgarles la medalla nube. – Tetsu saco de su bolsillo un pequeño pin de platino con la forma de una nube color morado y la extendió hacia Tsuna.
- Eeh! Seguro que está bien aceptarlo así como así? No te meterás en líos? – cuestiono preocupado el castaño por el bien de Tetsu.
Tetsu negó.
- En lo absoluto. Además, algo me dice que te la ganaste limpiamente. – calmo el más alto.
- Solo tómala, inútil-Tsuna. Tenemos mucho campo que recorrer. – regaño Reborn.
Tsuna estiro su brazo y de manera insegura tomo la medalla.
- Felicidades, decimo! – canto Hayato.
- Tienes mucha suerte, Tsuna! – señalo Takeshi mientras le daba una palmadita amistosa a Tsuna.
Mientras los tres amigos se hundían en la felicidad, Tetsu y la Cervello tenían su propia charla.
- Seguro que esto está bien, Tetsuya-sama? – cuestiono confundida la de pelo rosa.
- Kyo-san me envió una foto de uno de sus contrincantes en el club de batalla, por lo visto los pokémon de ese chico soportaron todo un round contra Sasuke y Rei. – explico Tetsu mientras sacaba su comunicador y le mostraba a la Cervello la foto que Kyoya le había enviado, era un fotografía de Tsuna – Kyo-san dijo que si ese chico venia al gimnasio le diera la medalla, que se la había ganado. – concluyo Tetsu mientras volvía a guardar su comunicador, Tsuna y su grupo alejándose hacia la salida – Ahora si me disculpas, debo empacar algo de medicina y comida e ir a buscar a Kyo-san, solo Arceus sabe lo que le ocurrirá al mundo si lo dejamos solo. – se despidió Tetsu.
- Eso fue sorpresivamente simple. – comento Tsuna mientras andaba, su sorpresa sin disminuir.
Hacía rato que el grupito salio de la ciudad y se encontraban en las colinas que rodeaban ciudad Nube, caminando directo al bosque.
- No creas que será así de fácil todo el tiempo, inútil-Tsuna. Esta vez corriste suerte de que ni el líder ni su aprendiz estuvieran cerca. – reprendió Reborn, el robotito ahora estaba sentado en el nido castaño que era el cabello de Tsuna.
- Reborn-san tiene razón, decimo. No debemos bajar la guardia. – concordó Hayato.
- Maa, maa, aquí lo importante es que ya tiene su primera medalla, ¿Por qué no dejamos que lo disfrute un poco? – señalo Takeshi.
- ¿A dónde vamos ahora, Reborn? – cuestiono Tsuna.
- Bueno… dicen que el gimnasio de ciudad Tormenta es bastante bueno y que tanto su líder como el aprendiz son formidables. –
Ante las palabras de Reborn, Hayato dio un salto asustado.
- P-pero Reborn-san, ciudad Tormenta está bastante lejos, ¿Por qué no vamos a un lugar más cercano? – comento algo nervioso el peliplata.
- ¿Qué tal ciudad Lluvia? Dicen que el sushi que hacen ahí es muy bueno y que su gimnasio también tiene un magnifico acuario. – sugirió entonces el del fedora.
- Eso suena bien, siempre he querido ver el acuario de ciudad Lluvia. – añadió Tsuna.
Pero Takeshi interrumpió con clara incomodidad.
- P-pero escuche que el acuario está cerrado por remodelación! N-no creo que el gimnasio este aceptando retadores por ahora. – señalo Takeshi con una sonrisa nerviosa.
- Eeh. – suspiro Tsuna mientras su humor decaía.
- ¡¿Y si vamos a ciudad Niebla?! – exclamo de repente Hayato, en las manos del peliplata estaba el pokénav – De paso esta Kokuyoland! Además, escuche que en ciudad Niebla te pueden leer el futuro. – añadió Hayato.
- Suena divertido, hace tiempo que no voy a Kokuyoland. – comento Tsuna para sí, aunque todos le escucharon.
- Decidido esta entonces! – comento Takeshi.
- Hacia ciudad Niebla. – agrego Hayato.
Tsuna asintió complacido.
Reborn sonreía divertido y siniestro, molestar a Hayato y Takeshi era tan fácil.
Así Tsuna y sus amigos volvieron a adentrarse al bosque Nubarrado, esta vez en dirección de la ciudad de Kokuyo, que ostentaba el más grande parque de diversiones en todo el país de Vongola.
El grupo camino durante horas hasta que el sol estaba por ocultarse, fue cuando decidieron parar y alzar su campamento para descansar y alimentarse, también aprovecharon la situación para dejar que sus pokémon se estiraran y convivieran.
"Al fin, sentía que esa pokebola comenzaba a encogerse." Comento Uri mientras se estiraba, para luego saltar a la copa de un árbol y acomodarse para descansar.
"La próxima vez que vea a ese Lucario psicótico lo hare carbón!" Exclamo Charm con molestia.
"Yo espero nunca volverme a topar con ellos." Añadió Kojirou que se acomodaba al lado de Uri en la misma rama.
"Eso no fue divertido en lo absoluto." Ladro Jirou.
"Ese chico era un loco, no es de asombrar que sus pokémon también lo fueran." Señalo con aire casual Artemis.
Todos los ojos inmediatamente se clavaron en él.
"¿De dónde saliste?" Cuestiono incrédula Misaki, la oshawott de Takeshi.
Tsuna, que estaba atento a lo que decían los pokémon decidió intervenir ahí.
- Chicos, este es Artemis. A partir de ahora viajara con nosotros. – presento el castaño a su nuevo pokémon.
El absol asintió una vez en forma de saludo.
"Un nuevo compañero!" Canto feliz Natsu mientras saltaba.
"Sea bienvenido a nuestro pequeño grupo, señor Artemis." Saludo Lulu mientras daba una ligera reverencia, su pata derecha sobre su pecho.
"¿Que no eres el absol del deslave?" Cuestiono confundido Charm.
"También nos ayudó cuando mi señor Tsunayoshi y el joven Takeshi cayeron por el acantilado." Informo Lulu.
"Y en la batalla contra ese chico y sus pokémon el día de hoy." Agrego Natsu.
Tsuna observo a los pokémon por un rato y cuando se convenció de que no habría problema alguno se alejó en dirección de Hayato y Takeshi.
- Naa, Gokudera. ¿Por qué no sacas también a tu magicarp? – escucho Tsuna preguntar a Takeshi cuando llego con ellos.
- Estás loco? Vez algún lago, laguna o fuente de agua por aquí? Si saco a Magi en este lugar el pobre se deshidratara! – reprendió Hayato a Takeshi.
Por lo visto aquí si habrá uno que otro problema. Se dijo Tsuna en su interior mientras una sonrisa contrariada adornaba su rostro.
Después de lograr calmar los humos de Hayato, los tres amigos y sus pokémon se dispusieron a recoger leña para hacer una fogata he hicieron un guiso siguiendo las instrucciones del libro que Nana le dio Tsuna, hicieron comida pokémon con bayas e hierbas que encontraron y le sirvieron a sus compañeros. Mientras todos estaban sentados alrededor de la fogata Tsuna sintió algo extraño, el castaño se giró curioso después de sentir que algo le pico el hombro y…
- Hieeeeeee! – grito Tsuna despavorido.
Un enorme rostro deforme y morado le había dado un lengüetazo, tan asombrado estaba el castaño que salto y se fue hacia atrás, golpeándose fuertemente la cabeza.
"Tsuna!"
"Mi señor!"
"Tsunayoshi!"
Exclamaron al mismo tiempo los tres pokémon de Tsuna que rápidamente se pusieron a su lado.
Un Haunter sonreía burlón desde donde antes Tsuna daba la espalda, fue el pokémon fantasma el que le dio un lengüetazo al castaño.
"Hey, Tsuna!" Saludo el Haunter con rasposa y alegre voz.
Tsuna y sus pokémon miraron con duda al tipo fantasma, ¿De dónde conocía este Haunter al castaño?
- Hunter! ¿Encontraste algo? – cuestiono de entre las sombras una voz femenina.
Los arbustos se movían y una sombra se acercó, cuando el entrenador del Haunter llego a la luz de la fogata la figura de una joven de largo y ondulado cabello azabache, ojos oscuros con un deje de aburrición, falda larga morada a juego con una chaqueta de manga larga que llegaba hasta la altura de su cintura, playera de cuello alto color lavanda y un collar de perlas.
Los ojos de Tsuna se abrieron sorprendidos al reconocer a la recién llegada.
- Hana? – nombro el castaño a la chica.
La entrenadora reacciono ante la pronunciación de su nombre y fijo su atención en Tsuna, los ojos de la chica obtuvieron un brillo sorprendido.
- ¡¿Tsuna?! – exclamo Hana y una sonrisa de felicidad decoro su rostro al tiempo que saltaba sobre el aun caído muchacho – Eres tú! – canto la chica.
Alrededor de la escena todos estaban confundidos, Takeshi se rascaba incomodo la mejilla, Hayato estaba que lanzaba humo por las orejas, ¡¿Quién se creía es mujerzuela para tocar sin pena al heredero del trono de Vongola?! Reborn observaba todo divertido e interesado, jamás creyó que su inútil alumno tuviera una relación estrecha con el sexo opuesto, los pokémon miraban con curiosidad, excepto los de Tsuna, Natsu miraba confundido la escena, Lulu estaba molesta, ¿Por qué esa humana tocaba a Tsuna sin permiso? Artemis también estaba molesto, no le gustaba que el castaño fuera tocado por cualquier persona.
- Un segundo. – reacciono Hana - ¿Qué haces en medio del bosque Nubarrado? ¿Quiénes son estos sujetos? ¿Y dónde está tu madre? Tsunayoshi, ¿Qué está ocurriendo? – cuestiono la muchacha mientras se ponía de pie y tomaba una postura estricta.
El castaño también se puso de pie y se sacudió la tierra de la ropa.
- Hana, mejor siéntate. La historia es algo larga. – aconsejo Tsuna a su amiga.
Tsuna presento a sus nuevos amigos y relato todo lo ocurrido desde que conoció a Reborn (omitiendo lo de ser el heredero al trono y que entiende lo que dicen los pokémon), con cada palabra Hana se mantenía seria y analítica, intentando escuchar alguna mentira en la voz de Tsuna, pero no encontró nada, la sinceridad brillaba en los castaños ojos del menor. Cuando Tsuna hubo acabado sus anécdotas Hana se vio sumergida en sus pensamientos y reflexiones.
- A ver si entendí todo. El bebé no es bebé, es un robot que usa tu tutor para mantenerse en contacto contigo porque tiene otro trabajo en Mew sabe dónde, los dos monos son tus nuevos amigos y ya puedes estar rodeado de pokémon sin sufrir un colapso nervioso u orinarte. – resumió Hana.
Tsuna asintió algo avergonzado por el último hecho mencionado.
Hana sonrio aliviada de saber que Tsuna estaba empezando a enfrentar sus miedos, solo había una cosa por resolver… sus acompañantes.
- ¿Cuáles son tus pokémon? – cuestiono con suavidad Hana, por dentro se moría de ganas por saber qué clase de pokémon viajaban con su adorable amigo.
Tsuna hizo un ademan y llamo a sus pokémon, Natsu salto a sus brazos, Lulu se mantuvo entre sus piernas y Artemis se sentó erguido a su lado.
- Este es Natsu, ella es Lulu, y el miembro más reciente de nuestro equipo es Artemis. – presento Tsuna a cada uno de sus amiguitos.
Hana miro con asombro a Lulu y Artemis, ¿Qué no se supone que capturar un Riolu o un Absol era algo muy complicado? Y Tsuna tenía un ejemplar de cada uno, ese curioso eevee era tan adorable como el castaño.
- Mucho gusto. – saludo la azabache – Mi nombre es Hana Kurokawa y conozco a Tsuna desde hace mucho, apuesto que ha sido complicado cuidar de él. –
"Puedes repetir eso." Bufo Artemis.
- Este es mi amigo Hunter. – señalo a su pokémon Hana.
"Hey!" saludo con una de sus flotantes manos el fantasma.
- Hana asistió junto conmigo al colegio de instrucción pokémon. – explico el castaño.
- ¿Y qué has hecho desde que te graduaste, Hana? – cuestiono Reborn con repentino interés para luego darle un sorbo a su espresso.
Todos volvieron a tomar asiento, los pokémon tomaron lugar cerca de sus respectivos entrenadores.
- Al principio no sabía exactamente qué hacer. – comenzó su relato la azabache – Nunca me intereso retar a los gimnasios, así que ni lo intente, durante mucho tiempo solo me dedique a viajar, vagar un poco por Vongola. Un buen día asistí a un concurso de coordinación pokémon y fue como si Arceus me iluminara, desde entonces me he dedicado a ello. – relato la joven – conseguí llegar a semifinalista en el gran concurso del festival de otoño que se celebra en ciudad Cielo hace unos años, después de eso me dedique a ir por el mundo, estuve en el gran festival de Hoenn y Sinnoh, en esos últimos fui finalista. – presumió un poco la azabache.
Hunter cruzaba sus flotantes manos en ademan orgulloso detrás de su entrenadora.
- Eres increíble, Hana. – felicito sincero Tsuna, feliz de que su amiga triunfara en la vida.
"Wow, todo eso suena muy importante." Comento incrédulo Natsu.
Lulu y Artemis asintieron en silencio.
- Tch, no sé de qué tanto presumes si ni siquiera ganaste. – comento molesto y en voz baja Hayato.
Charm y Uri lograron escuchar lo que dijo y asintieron ante lo dicho por su entrenador… pero Hana también lo había alcanzado a escuchar y una venita molesta se formó en su sien.
- ¿Y por qué volviste a Vongola? – interrumpió rápidamente Takeshi que se dio cuenta del problema que estuvo a punto de armarse – Se nota que te iba muy bien. –
La táctica funciono, Hana volvió su atención a más alto.
- La nostalgia. – respondió sincera Hana – Extrañaba a mi patria y a mi familia, quería ver a mis amigos y descansar un rato del ajetreo de los concursos. Pero en cuanto desembarque en el puerto de ciudad Sol me topé con un par de chicas a las que me uní en un viaje por Vongola, también son coordinadoras, pensé que sería lindo recorrer los viejos caminos y entrar en la gran copa de la corona que se celebra cada diez años en ciudad Cielo. – relato.
- ¿La gran copa de la que? – cuestiono curioso y alarmado Tsuna.
- La gran copa de la corona se celebra al mismo tiempo que el gran torneo del real arcoíris, Decimo. – empezó a explicar Hayato – Son estos dos eventos en conjunto los que cada diez años se celebran en la capital en honor de la memoria a los reyes que ha tenido nuestro país, el ganador gana la copa arcoíris y una demostración privada para el rey y sus allegados. –
- Haha, es el evento más grande de Vongola. – añadió Takeshi – Siempre he querido ir. –
- No cabe duda de que eres Tsuna-inútil. – se burló Reborn.
Tsuna hizo un puchero ante lo mencionado por su tutor.
- Me parece maravilloso que tengas una visión tan ambiciosa. – dijo Reborn dirigiéndose a Hana – También dijiste que acompañabas a otras dos coordinadoras, ¿Qué ha ocurrido con ellas? – cuestiono.
- Me temo que tuvimos un pequeño altercado con una manada de Snivy y Servine, me separe del grupo, pero quedamos en juntarnos en Kokuyo, ahí se llevara a cabo una de las rondas calificadoras para la gran copa la próxima semana. – informo.
- Qué bien! – exclamo de repente Tsuna.
Todos lo voltearon a ver confundidos.
- ¿Qué bien que me haya separado de mis compañeras y que me haya quedado sola con Hunter? – comento mordaz Hana, pero era obvio que lo decía a modo de broma, sin embargo Tsuna no lo noto y rápidamente el castaño se encogió avergonzado y arrepentido de lo que dijo.
- No! – exclamo el castaño – No me refería a eso! Qui-quiero decir… Qué bueno que vas hacia Kokuyo. – arreglo su comentario Tsuna – Nosotros también nos dirigimos hacia allá, puedes acompañarnos y una vez llegamos a la ciudad te puedes reunir con tus amigas… cl-claro, si es que a los demás no les molesta? – sugirió Tsuna que rápidamente volvió a su tímido ser y miro a sus amigos como perrito pateado.
- Por mí no hay problema, sirve que obtendré más información de cuando eras niño para chantajearte. – sonrio siniestro Reborn.
- No veo por porque no, después de todo mientras más mejor. – sonrio Takeshi.
Hayato se quedó en silencio mientras le dedicaba una mirada mortal a Hana, Hana le devolvió la gélida mirada y los dos se sumieron en una intensa batalla de miradas, hasta chispas se veían entre los dos. Una gotita de incomodidad resbalo por la nuca del castaño.
- Tch, si el décimo me lo pide. – por fin dio el brazo a torcer el peliplata.
Tsuna suspiro aliviado.
Hana alzo una de sus finas cejas con incredulidad.
- Eso es algo que molesta. – hablo la azabache - ¿Por qué este mono de cabello de pulpo escurrido te llama "decimo"? –
Tsuna dio un saltito alterado.
¿Qué le digo? ¡¿Qué le digo?! Se decía en su interior el castaño.
- Eso es porque Tsuna es la décima persona que logra llevarse bien con Hayato desde que inició su viaje. – respondió Reborn con calma.
- Je! No me asombra, en especial si consideramos esa fea cara de mono constipado. – insulto mordaz la chica a Hayato.
"Si tiene cara de mono constipado!" Se burló Hunter mientras se colocaba al lado de su entrenadora y reía apuntando hacia Hayato.
- Teme! – grazno ofendido Hayato mientras se opina de pie y encaraba a Hana, la susodicha no se dejó amedrentar y lo miro directo a los ojos aunque el peliplata le sacara unos cuantos centímetros de altura – Al menos yo no tengo la lengua tan venenosa como un Ekans recién evolucionado en Arbok! – devolvió el insulto el ojiverde.
La tensión entre Hana y Hayato se pudo haber cortado con un cuchillo para mantequilla.
"Hayato, te estas poniendo en vergüenza." Suspiro Uri con cansancio.
"Demonios, Hayato! Te comportas como un mocoso!" reprendió con molestia Charm.
"Tú puedes Hayato!" Animo Tori.
"H-A-N-A! Mi Hana vencerá!" Canto Hunter.
Tsuna ahora miraba a los pokémon con preocupación, si este suceso seguía semejante rumbo…
- Tu mono asqueroso! Retráctate en este instante! – reclamo Hana a Hayato.
- Oblígame, bruja! – reto el peliplata.
- HUNTER! – llamo la azabache a su Haunter.
- URI! – llamo el ojiverde a su Purrloin.
Ambos pokémon reaccionaron a la voz de sus entrenadores, ambos pokémon listos para batallar…
- Maa, maa, no creo que la violencia sea la solución. – Takeshi paso sus brazos por los hombros de Hana y Hayato e intento calmar los humos – Además, no creo que a Tsuna le guste ver a su vieja amiga y a su nuevo amigo pelear. – razono el más alto mientras apuntaba al castaño.
Hana y Hayato voltearon a ver a Tsuna y se toparon con la mirada decepcionada y triste del castaño, ambos chicos sintieron como si les golpearan con un muy frio trozo de hielo al notar las casi lágrimas en los ojos de Tsuna.
- De hecho, Takeshi. – interrumpió Reborn – Creo que una batalla es justo lo que necesitamos. –
Los cuatro adolescentes y sus respectivos pokémon dirigieron su atención al robotito.
- ¿Qué quieres decir, peque? – cuestiono Takeshi.
- No hay mejor forma de conocer la valía de un entrenador y sus pokémon que por medio de una batalla. – respondió el robotutor.
- Por mi perfecto. – asintió fiera Hana.
- Bien. – acepto desafiante Hayato.
Tsuna suspiro derrotado en el fondo, sus pokémon intentando animarlo.
A pesar de que era de noche todo estaba bellamente iluminado gracias a la clara luz de la luna llena. El brillo plateado del satélite nocturno daba un aire especial a las estrellas y la sensación de paz y misterio del bosque calaba en cualquiera que lo contemplara. Las estrellas eran luces titilantes y risueñas que acompañaban la paz nocturna, dibujando las constelaciones que relataban cuentos de héroes y sus hazañas. Pero esa noche no era para admirar, al menos no para un grupo de cuatro adolescentes, con sus respectivos pokémon, y un robotito que se alistaban para una batalla nocturna antes de dormir.
- La batalla entre los entrenadores Hana Kurokawa y Hayato Gokudera está por comenzar. – anuncio Reborn a un público inexistente en la negrura del bosque – Sera una batalla de uno contra uno, entrenadores elijan a sus pokémon. – instruyo Reborn.
Los susodichos sacaron una pokebola de sus mochilas, ambos listos para dejar caer la bomba.
- Esto es una mala idea. – se quejaba Tsuna a uno de los costados del claro que habían encontrado para llevar a cabo la batalla.
"No creo que ninguno de ellos te vaya a escuchar ahora, Tsunayoshi." Comento Artemis que estaba sentado a su lado.
"Puedo sentir el calor de sus auras, mi señor. El señor Hayato y la señorita Hana están listos para pelear." Informo Lulu, que estaba acomodada entre las piernas de Tsuna.
"Alguien va a salir herido." Se quejó también Natsu mientras se acurrucaba en el hombro de Tsuna.
- Tu puedes, Gokudera! – apoyo Takeshi al peliplata.
Los demás pokémon que se habían quedado de espectadores también apoyaron al peliplata.
- Ni creas que por ser amiga del décimo sere amable contigo, bruja. – amenazo Hayato.
- La que debería de decir eso soy yo, mono escurrido. Después de todo yo soy su amiga desde mucho antes. – respondió Hana calmada.
Hayato retrocedió impactado por el ataque verbal de Hana, luego sus flecos cubrieron sus ojos dándole un aire amenazante, para finalmente revelar a un muy alterado Hayato, las flamas de indignación que escupían sus ojos como muestra de su molestia.
- Lo único que ocurre es que lo conociste antes! Eso no cambia el hecho de que ahora yo soy su amigo! Bruja! – reclamo Hayato.
Una gotita incomoda le resbalo por la nuca a todos los presentes, tanto humanos como pokémon.
- Basta de cháchara! – interrumpió Reborn – Entrenadores, liberen a sus pokémon! –
- Charm! Calcínalos! – rugió Hayato al tiempo que lanzaba su pokebola y liberaba a su charmeleon.
- Tal y como sospeche… Déjalos fríos! Cloe! – lanzo Hana su pokebola.
Una enorme concha con largas púas y un redondo rostro negro al centro fue lo que se mostró cuando la luz de liberación se disipo.
- ¿Qué pokémon es ese? – se cuestionó Tsuna al tiempo que sacaba su pokedex, Artemis, Lulu y Natsu se acercaron a la pantalla del dispositivo para ver la presentación.
*Cloyster. El Pokémon marino y evolución de Shellder. Vive en mares y lagos profundos. Es tranquilo, pero cuando se pone a luchar es capaz de destrozar a sus enemigos. Su gran punto fuerte es su resistente concha, que puede soportar hasta el impacto de bombas. Con su gran defensa puede aguantar todo tipo de ataques físicos que se le pongan por delante. Su mecanismo de ataque consiste en lazar púas a sus enemigos. Además, los pinchos que sobresalen de su caparazón le sirven para evitar que los rivales se acerquen demasiado; este es otro sistema de defensa añadido al caparazón. Se dice que el caparazón es más duro incluso que el diamante… los pinchos lo son aún más.*
Informo el dispositivo.
- Eso suena doloroso. – se dijo Tsuna, un ligero tono azulado decoraba su rostro.
Los tres pokémon de Tsuna asintieron al unísono.
- Entrenadores, comiencen! – anuncio Reborn.
- Lanzallamas! – instruyo Hayato a Charm.
El charmeleon obedeció al instante.
- ¿Por qué no hacen algo más original? Cloe! Refugio! – indico la chica.
La concha de Cloe se cerró al instante y el lanzallamas de Charm, a pesar de que hizo contacto contra su enemigo, no causo ni un solo rasguño.
- Tch! – chasqueo la lengua Hayato.
- Ahora, Cloe! Gira y usa embestida! – instruyo Hana.
El lanzallamas aún estaba en acción, pero aun así el caparon cerrado de Cloe comenzó a girar cada vez más rápido hasta que parecía un platillo volador que tomo un fuerte impulso y avanzo a través del lanzallamas como cuchillo recién afilado.
- Pero que…?! – reacciono Hayato.
PAZZ! Golpeo el Cloyster contra el Charmeleon lanzándolo hacia atrás un par de metro, Charm mantuvo los pies en la tierra usando sus garras como ancla y en lugar de salir volando dejo tres surcos en la tierra humada de la noche.
- Púas toxicas, Cloe! – instruyo de inmediato Hana, no dejando que Hayato y Charm tomaran un respiro en lo absoluto.
- Muévete, Charm! Esquívalos! – se apresuró a decir el peliplata.
Charm salto e hizo marometas en pos de esquivar las púas venenosas, que por suerte no lo lograron tocar.
- Wow, no deja ni que respiren! – exclamo Takeshi que observaba con ojos abiertos como platos la batalla.
- Ni lo dejara. – respondió Tsuna con tono serio llamando así la atención de todos los espectadores – Durante el colegio de instrucción Hana era una de las alumnas calificadas con el título de "prefecta", incluso obtuvo una carta de recomendación para la academia Cervello, pero la rechazo. – relato el castaño.
Takeshi miro a Tsuna no creyendo lo que escucho, luego volvió su atención a la batalla. Reborn por su lado estaba sonriendo, su fedora cubría su maliciosa mirada.
Quien diría que Tsuna tenía amigos tan interesantes. Penso el robotito.
La batalla se ponía solo más dura a medida que los minutos pasaban y todo indicaba que eran Hayato y Charm los que se estaban llevando la peor parte, sin embargo Cloe estaba empezando a cansarse y Hana lo sabía, si no acababa esta batalla pronto la posibilidad de ganar se volvería nula, Cloe no estaba acostumbrada a batallas tan largas.
Este mono escurrido y su charmeleon tienen resistencia de hierro! Cloe no resistirá por mucho tiempo más! Se dijo Hana en su interior.
- Solo un poco más, Charm! Una vez más, lanzallamas! – indico Hayato a Charm.
- Rayo de hielo! – instruyo Hana con clara angustia.
Los dos ataques chocaron en el centro del claro donde se llevaba a cabo la batalla creando un explosión que levanto una enorme nube de polvo, Reborn sujeto su fedora para que no saliera volando, Tsuna abrazo a Natsu y Lulu, Artemis se colocó delante de ellos para protegerlos del fuerte viento causado por la onda de la explosión, Takeshi tomo a Kojirou, Misaki y Uri en un abrazo protector y los demás pokémon hicieron lo posible por mantenerse en su lugar.
Hayato y Hana estaban uno a caca extremo del claro que representaba el campo de batalla, ambos en angustiado silencio, esperando a que la nube de polvo se disipara y esperando que fuera su pokémon el que estuviese de pie después de semejante colisión.
La nube de polvo se disipaba lentamente, solo añadiendo tensión al momento, lentamente la nube se difumino hasta que desapareció por completo dejando a la vista… que tanto Charm como Cloe estaban tirados en el suelo inconscientes.
Las pupilas de Hayato y Hana se contrajeron de la sorpresa, luego los cerraron con irritación, suspiraron derrotados, ambos sacando sus pokebolas y regresando a sus respectivos pokémon dentro del dispositivo para finalmente dedicar una mirada molesta a su contrincante.
- Admito que no eres tan mala. – hablo primero Hayato.
- Si, tú tampoco llegas a pésimo. – respondió Hana.
"Mi señor, ¿Por qué sus palabras son tan duras cuando sus auras muestran aceptación?" Cuestiono curiosa Lulu a Tsuna.
- Porque son un par de orgullosos. – respondió Tsuna con una sonrisa de padre mientras miraba a sus dos amigos, la primera fue la que le ayudo cuando estaba solo, el segundo fue solo el inicio de una nueva vida.
Me alegro de que todo vaya mejorando. Penso Tsuna.
- La próxima vez mono escurrido, intenta no usar tanto lanzallamas, se vuelve tedioso u aburrido. Hasta tu charmeleon parecía decepcionado de la obviedad de tu táctica. – aconsejo Hana a Hayato con tono burlón que hizo que el peliplata se encendiera.
- Al menos mis pokémon y yo vamos directo al grano durante la batalla y no le damos vueltas como bailarinas ebrias. – comento mordaz Hayato.
Y así nació otra acalorada discusión.
"Esta será una laaaaarga noche." Dijo Artemis.
¿¡Por queeeeeé?! Lloro Tsuna en su interior.
NOTAS DE LA AUTORA
Sacchi: Feliz año nuevo! YAY! Y vuelvo a subir capítulos…
Ángel-kun: Después de Dios sabe cuánto tiempo! Definitivamente no tienes vergüenza!
Sacchi: Pero no controlo mi musa, Angie! Me gustaría verte intentar dialogar con ella!
Ángel-kun: Ese no es mi problema!
Sacchi: Bueno, ignorando un ratito a mi iracundo inner…
Ángel-kun: Hey!
Sacchi: Les explicare algunas cositas sobre este capítulo. Primero que nada, HANA ENTRO AL CAST! Y eso es porque ella siempre ha sido un personaje que a mí me gusta mucho y sentí que no le dieron mucha participación en KHR! A mí me parece que Hana hubiese sido una buena ancla para la normalidad, así quizás Tsuna no tendría ataques cardiacos ni sustos mortales tan seguidos, además su carácter chocaría de lleno con el de Hayato, aún más que el de Haru, y eso hubiese sido realmente hilarante. Aquí la pongo como una amiga de la infancia de Tsuna, es algo así como su figura de hermana mayor, Hana quiere mucho a Tsuna y se asombra cuando nota todo lo que ha crecido Tsuna desde que conoció a Reborn y sus nuevos amigos.
Otra cosa son los "Prefectos", este título solo se les da a los mejores alumnos de los colegios de instrucción. Son los alumnos más fuertes y por lo general el título se les da a alumnos de último año, pero Hana obtuvo el título en su segundo año y se mantuvo invicta en todas sus batallas, aun contra alumnos mayores.
Oh! Y Artemis es macho, sino seria Artemisa.
Ángel-kun: Terminaste?
Sacchi: Sippy.
Ángel-kun: Y con eso damos por terminada la transmisión de hoy, que tengan buen día/noche.
