Dónde estás? Capítulo 12
El viaje hasta Japón transcurrió como un borrón de horas, sin dormir, casi sin comer, bamboleándose de un lado a otro primero en un viejo todoterreno, después en un viejo barco mercante. El olor a... algo inidentificable pero podrido (de eso estaba segura) la sacudió lo suficiente como para despertarla.
Estaba en casa.
Bueno, a 400 kilómetros de Nerima, pero era un progreso desde los 4000 de hacía 3 días.
'Sólo tengo que planear una operación de rescate, reclutar un equipo, vencer unas 65 luchadoras y recuperar a un vegetal anteriormente conocido como Ranma. Suena fácil. Qué habrá de desayuno?'
Akane se restregó los ojos. El movimiento de levantar el brazo le recordó que no se había duchado en varios días.
'Céntrate. El olor corporal no tu problema más grande ahora mismo.'
Sacudió la cabeza y sacó su móvil. Tras repasar varias veces la agenda, por fin dio con el teléfono de Tofu.
"..."
"Sí, soy yo. Ya estamos aquí. Estamos bien, sólo... ¿puedes recogernos? Du Bao... está en muy mal estado..."
"...."
"Sí, sí... Gracias, Tofu... sólo... gracias".
Colgó, incapaz de decir nada más. Se sentó al lado de Mousse y le cogió la mano, golpeando con un dedo el borde del camastro que le había dejado el capitán del barco. Tenían que esperar la llegada de una ambulancia. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza. Estaba tan cansada... y ni siquiera había hecho nada aún! Se mordió los labios y se concentró en no pensar en nada.
IIUIIUIIUIIUIIUIIU
Levantó la cabeza de golpe, provocándose un espasmo en el cuello. La ambulancia estaba allí y cada vez estaba más cerca de tener que empezar a pensar en soluciones a sus problemas. Sintió cómo la bilis subía por la garganta mientras dos enfermeros abrían la puerta trasera y empezaban a sacar equipamiento.
'En qué me he metido?' Miró a Mousse, siendo trasladado a una camilla en condiciones. 'En qué nos he metido?'
¿Había hecho bien en sacar a Mousse de allí? Quizá hubiera tenido más posibilidades de salir adelante si no se hubiera dirigido a él. Si no le hubiera hecho explicarle el destino de Ranma. Si no...
'Akane, cálmate.'
Empezó a respirar profundamente, tratando de controlar el pánico. Lo hecho, hecho estaba y tenía que dar la cara...
'¿Cómo voy a dar la cara con Nodoka? ¿Cómo le voy a explicar a Ukyo que Ranma está vivo? ¿Cómo le voy a decir a su hija que me tengo que llevar a su madre para rescatar a su antiguo prometido? ¿Cómo...?'
Un enfermero la cogió del brazo y la sacudió ligeramente.
"¿Señorita? Tenemos que irnos. Y usted debería venir con nosotros también. No tiene buen aspecto. ¿Señorita?"
El enfermero se calló, mirándola fijamente unos segundos. Parecía en estado de shock. Con un gesto de la cabeza, llamó a otro enfermero y la llevaron hacia la ambulancia, casi como una muñeca.
"Sí que le ha afectado lo del chico..." comentó perplejo.
El viaje hasta Nerima pasó como un borrón para Akane, apenas si era consciente de dónde estaba. Ni siquiera cuando Tofu fue a recibirla y decidió ingresarla a ella también, con una dosis de calmantes y directa a una habitación para que descansara.
Despertó en una habitación oscura varias horas después, desorientada. Trató de levantarse, para sentir cómo sus rodillas cedían y no soportaban su peso. Cayó al suelo con un grito. Unos segundos después, la puerta se abrió y se encendió la luz.
"¡Akane! Akane, no deberías haberte levantado, me podías avisar con el timbre..."
"Lo... lo siento, Tofu, yo... cómo... cómo esta Mousse?" preguntó, casi sin respiración, tenía nauseas y trataba con todas sus fuerzas de controlarlas.
Tofu la ayudó a levantarse, conduciéndola a una silla. Le golpeó la mano un par de veces, intentado calmarla.
"Está... en tratamiento. Lo hemos operado de las heridas más graves, en la cabeza y hombro. Tenía mucho tejido cicatricial. Va a necesitar varias intervenciones, tiene un brazo partido en tantas piezas que parece un puzle. Y no lo han dejado curar bien. Akane, no quiero ponerte bajo presión, pero si sabes lo que le ha pasado tienes que decírmelo. Podría ser crítico para dirigir las próximas operaciones."
Akane tragó saliva con dificultad. Buscó con la mirada.
"Necesito agua..."
"No hay problema-le dio un vaso-. Con calma, Akane, lo más grave ya está hecho, es... bueno, si vamos a intervenir su ojo y cara tenemos que saber qué lesiones ha sufrido y cómo"
"Es una historia larga, Tofu. Siéntate tú también." 'Y procura tener algo para las pesadillas a mano'.
Lentamente, a trompicones, fue explicando su historia: cómo le había encontrado, la historia de Ranma, su salida de China...
Para cuando terminó, Tofu estaba de pie junto a la ventana, mirando la celosía, el brillo de las luces de la calle que pasaban a través de las fisuras de aquella, las manos a la espalda. Akane miraba al suelo, la sensación de nausea in crescendo.
"Di algo, Tofu. Necesito compartir esta carga..."
El médico miró al suelo y después a ella, con un gesto mitad sonrisa mitad mueca en la boca.
"Si no te hubiera visto así en la ambulancia o a Mousse en el quirófano... no... no puedo creerlo. No puedo creer que nos tomaran el pelo de esa manera, que... Ranma, secuestrado? Violado? -agitó la cabeza violentamente-. Cómo han podido engañarnos... Yo... yo confiaba en Cologne... Pensar que mientras estaba aquí le he pedido a veces consejo sobre medicina tradicional, que hemos intercambiado libros... Que los dioses nos protejan! Akane... " se acercó a ella y la abrazó. La chica aspiró, sorprendida, para luego soltar el aire y las lágrimas que pugnaban por caer. No se limitó a llorar. Gritó, chilló, pataleó, se mordió la mano, y mientras, se mecía, haciendo que el médico se balanceara con ella. Notó cómo algunas lágrimas caían sobre su hombro y redobló la intensidad del llanto al ver que Tofu la acompañaba. Para él Ranma había sido un paciente, pero también un amigo y habría sido su cuñado de no pasar... esto.
Tardó varios minutos en recobrar la compostura, limpiándose los ojos con el dorso de la mano y las narices con la manga. Tofu se separó un poco de ella, mirándola.
"Esto no va a quedar así, verdad?"
"No, no puede quedar así. Tú lo entiendes, verdad? Nabiki... hablé con ella y..."
"Te habló del posible efecto de las drogas, no? Tiene una buena cabeza, tu hermana. Vamos a necesitar a alguien que piense por nosotros, Akane. Porque vamos a sacarlo de allí, cueste lo que cueste. Cuenta conmigo. Kasumi lo entenderá."
"Se... lo vas a contar?" murmuró Akane, casi asustada.
"Le contaré... lo justo. Prefiero mantenerla un poco al margen de este horror. Además, Nodoka necesita atención..."
"Nodoka no puede saber nada de esto!" exclamó Akane, histérica.
"Lo sé, Akane, cálmate, por favor. No sabrá ni una palabra. Es suficiente con verla destrozada. Darle esperanzas sería cruel. Incluso si conseguimos traerlo de vuelta, Ranma va a ser... apenas un recuerdo de lo que fue..."
"NO HABLES ASÍ!!! Ranma se recuperará! Tiene que hacerlo!"
"Akane, sé realista. No sé con qué ayuda vamos a contar, pero sospecho que va a ser poca y nos enfrentamos a gente muy preparada y en su terreno. Traerlo ya sería bastante hazaña. No sabemos exactamente cómo lo han tratado ni con qué..."
"NO ME DIGAS QUE VA A SER UN VEGETAL! -gritó Akane, furiosa, empujándolo-. Ranma volverá a ser quien era. Volveremos todos... al punto donde lo dejamos..."
Tofu sonrió, melancólico. Esto iba a ser más difícil de lo que parecía.
"Akane. No quiero herirte, pero tienes que prepararte para lo peor. Todos tenemos que hacerlo- la ayudó a levantarse y la condujo a la cama, urgiéndola a acostarse-. Es tarde y tú deberías descansar aún. Mañana hablaremos. Mientras Mousse se recupera, hemos de ir haciendo planes. Buenas noches."
'Cómo pueden ser buenas noches. No van a ser buenas noches hasta que Ranma esté de vuelta. E incluso así...'
Apretó los ojos, sintiendo cómo las lágrimas se deslizaban por las mejillas. Pensó en los meses que había pasado tras la desaparición de Ranma, en las noches sin dormir, en las noches en que dormía pero se despertaba con pesadillas, en las noches en que se acostaba llorando y los días en que se levantaba llorando. Habían sido meses de agonía, hasta que pudo contener su dolor y convertirlo en algo útil, en la energía que le había permitido llegar hasta donde estaba.
Sólo tenía que repetir el proceso.
La recompensa ahora estaba mucho más clara.
No importaba lo mucho que doliera todo, con quien tuviera que pelear, a quién tuviera que matar. Ranma volvería a Nerima. Fin de la historia.
Arrebujándose en las sábanas, cerró los ojos, dispuesta a dormir.
