Érase una vez una pequeña y abandonada advertencia de derechos de autor...
Capítulo 12
La Sangre del León
James Potter tamborileaba sus dedos sobre una repisa en su lugar de trabajo. No era un lugar muy conocido y mucho menos concurrido porque muy poca gente era aceptada para ese puesto, era algo que se manejaba con completa discreción y tenía que admitir que se sentía orgulloso por haber sido aceptado siendo tan joven. Sabía que sus altas calificaciones en Hogwarts habían ayudado a conseguirlo pero también tenía la ligera sospecha de que el peso de su apellido también tenía participación.
Como fuera, en ese preciso momento sus ojos avellana tenían las pupilas contraídas por el esfuerzo de intentar ver algo muy, pero muy, pequeño. Se había quitado los lentes porque de alguna manera que no explicaba, podía ver mejor sin ellos cuando era algo tan pequeño. Sacó la lengua mientras intentaba meter su varita por otro orificio de tan singular aparato.
Se rascó la cabeza con frustración, no importaba cuantas veces lo hiciera, algo seguía estando mal, o eso creía, porque para ser sincero ni siquiera sabía a ciencia cierta para que servía esa especie de caja triangular de cristal con cuatro pequeñas piedras dentro, solo había un experto en ese artefacto mágico y en ese momento estaba almorzando, era un viejo que bien podía hacerle competencia a Dumbledore, pero a diferencia de este, Tobias Rodin era un viejo mal humorado, cascarrabias, poco tolerante y bastante gritón, aunque James tenía que admitir que era toda una leyenda, era el encargado mas antiguo del lugar y el único que conocía a la perfección todos los secretos del lugar, además del único que conocía para que servía esa cosa.
Varias leyendas circulaban alrededor de esa pirámide, muchos decían que era un detector de desgracias y que se prendía cada vez que algún mago tenebroso se volvía una amenaza, algo así como una alarma. En cierta forma tenía sentido, una de las piedras lanzaba fantasmagóricas luces azules, todas de diferentes tonos, pero azules al fin y al cabo, dándole a su contenedor un aspecto frío y misterioso. Los rumores también contaban que la piedra comenzó a brillar cuando Voldemort comenzó a tomar fuerza, sin embargo nadie sabía la verdadera función de ese aparato mágico.
Desde que había entrado a trabajar, James había estado terriblemente intrigado por el funcionamiento de esa cosa, tenía prohibido hablar de él fuera de las puertas del recinto es cierto, pero eso no impedía que hubiese intentado descubrir para que servía. Había investigado en cuanta biblioteca mágica había encontrado (lo cual le causó escalofríos en un principio pero su curiosidad era mas), sin embargo no había nada de este, aunque era de esperarse, casi ninguna de las cosas que habían en su trabajo figuraban en los libros de magia. Así que James Potter, siguiendo su política, había decidido hacer un exhaustivo examen a la misteriosa pirámide.
Lo cual fue mas fácil decirlo que hacerlo. El viejo Rodin era una verdadera arpía cuando quería y no dejaba que nadie, absolutamente nadie, estuviese siquiera en la misma habitación que la pirámide. Sólo él sabía utilizarla, solo él la entendía. La primera vez que James osó entrar a la habitación con el fin de descubrir los secretos ocultos en las piedras, tuvo que salir con un escudo protector encima porque el anciano le había mandado tal cantidad de maldiciones que James temió haber encontrado un mortífago en lugar de un venerable anciano.
Claro que si el viejo Rodin había pensado que eso había sido suficiente para alejar a James Potter del tema estaba muy equivocado y no lo conocía, lo único que logró fue que el joven se obsesionara con el asunto. Una prohibición para James era como una taza de café en un niño de 4 años, su hiperactividad se disparaba a la estratósfera. Y fue así como James comenzó a seguir una rutina muy útil: cada medio día el anciano cuidador salía a comer algo con alguna otra pieza de museo del lugar (como Sirius solía llamar a los ancianos del sitio) aprovechando esto, James se escabullía hasta la habitación de la pirámide y comenzaba a estudiar el objeto. Había sido terriblemente difícil al principio, principalmente porque no estaba seguro cuanto tardaba Rodin en regresar de su almuerzo y por el hecho de que tampoco podía estar sin comer hasta que saliera del trabajo. Pero no tardó en superar ese contratiempo, con el tiempo comenzó a medir el tiempo inconscientemente y no faltaba a todos los almuerzos para no verse sospechoso, además solía llevar algunos bocadillos que le espantaban el hambre hasta en la tarde, eso le daba total libertad para analizar los secretos escondidos.
James había llegado a algunas conclusiones en poco tiempo, era evidente que esa cosa si era el detector de algo, pero después de varios estudios y de mucha paciencia, determinó que definitivamente no servía para detectar magos tenebrosos. Había determinado que solo la piedra azul estaba activa, el resto de estas no parecía funcionar o no detectaban lo que debían. Llevaba ya un buen tiempo trabajando ahí y nunca había visto que ninguna piedra se prendiera mágicamente, solo la azul brillaba sin descanso misteriosamente. No había podido determinar aún exactamente que marcaba la piedra, pero se le había hecho habitual verla brillar con una luz azul.
El problema era que había un cambio en la pirámide ese día. Llevaba varios días si haber entrado a la habitación, había estado muy ocupado en otros asuntos y sus misiones con la Orden absorbían la mayoría de su tiempo y energía, por lo que hasta ahora había podido ir, prácticamente había ido por última vez antes de la batalla donde Lily luchó. Ahora la situación había cambiado y James se sentía desconcertado pero a la vez emocionado.
Muy sutilmente, casi imperceptiblemente, otra piedra se había activado. Una luz casi invisible era emitida, tan misteriosa como la otra, solo que esta vez brillaba con luz roja. Por eso era que James estaba dándole vueltas al asunto¿por qué ahora brillaban dos piedras?
De pronto James se paró de golpe, se quedó muy quieto, como un ciervo que hubiese detectado algo.
-¡Diablos¡No me di cuenta! –con un "crack", James desapareció.
Cinco segundos después la puerta se abrió dejando entrar a un anciano mago, era el viejo Rodin. El hombre se quitó su gorro y lo dejó en un lado, después se acercó a la pirámide, se secó un poco del sudor de su frente mientras veía las dos piedras brillar. Nunca pensó, ni en sus sueños mas locos, que otra piedra se activara, eso solo podía significar una cosa...
-Estoy muy viejo para seguir con esto...
-o-
Después de un arduo día de trabajo no había nada mejor que volver a casa con la familia. El problema es que esa no era su casa y su familia no eran los únicos habitantes del lugar. James puso la llave la cerradura con cierto aire de cansancio, se estaba comenzando a hartar de estar lejos de su hogar, lo que al principio pintaba como algo que duraría unos cuantos días se estaba comenzando a volver mas.
-Papá
El rostro de James se iluminó como por arte de magia, y ahí estaban las razones por las que intentaba seguir su vida lo mas normal que pudiese a pesar de lo frustrante que llegara a ser. Una hermosa pelirroja de brillantes ojos verde esmeralda lo recibía con una radiante y cálida sonrisa como todas las tardes, en sus brazos traía a su primogénito, un alegre niño de cabello azabache y una mirada idéntica a la de su madre quien en ese preciso instante reía con emoción y le extendía los bracitos ansioso. Sin hacerlo esperar, su padre lo cargó mientras lo elevaba en el aire.
-¿Qué tal campeón? –le dijo con alegría y acto seguido besó a su esposa.
-¿Cómo estuvo tu día? –preguntó Lily mientras ambos caminaban a la cocina
-Interesante¿y el tuyo?
-Oh ya sabes, cuidé a Harry y en mi tiempo libre, y dado que no puedo salir mucho que digamos, descubrí tres manchas en el techo de la habitación. –contestó con ironía
-Super, tómales fotografías y haz un álbum con ellas. Puedes incluso hacer tarjetas intercambiables–Lily rió con el comentario de James mientras le daba un golpecillo cariñoso.
La noche enmarcaba un precioso cielo estrellado, sin embargo una corriente fría soplaba. Pasaban las doce de la noche y ningún ruido se oía en la casa, todos dormían a excepción de un joven de cabello azabache.
James llevaba dando vueltas en la cama un buen rato, algo inusitado en él quien por lo demás no tenía ningún problema para conciliar el sueño, pero esa noche era diferente. Tenía la cabeza llena de demasiadas cosas como para poder dormir tranquilamente así que había preferido intentar dar con las tres manchas que Lily había encontrado, ya había localizado dos, pero la tercera era muy esquiva, tal vez porque era de noche. Sonrió para si mismo al pensar con detenimiento lo que estaba haciendo, si Lily lo viera se moriría de la risa. La miró, aún en la oscuridad ella irradiaba un aire de tranquilidad y fuerza, sonrió con tristeza, eran tiempos difíciles y por alguna razón parecía que el ojo de la tormenta se les venía encima. Apartó con delicadeza un mechón pelirrojo del rostro de su esposa. Sin embargo, ante esta acción, Lily se removió en la cama.
-¿James? –preguntó con voz soñolienta
-Shhhh... vuelve a dormir –le dijo con ternura mirándola. Pero Lily tenía un sexto sentido para muchas cosas, entre ellas, James.
Restregándose los ojos se sentó en la cama, la luz de la luna iluminaba su tenue figura dándole un aire místico.
-¿Qué ocurre?
-Nada en particular, solo no puedo dormir – Lily arrugó su nariz y frunció el ceño, a James le encantaba ese gesto.
-¿James Potter no puede dormir? Amor, tu duermes hasta con una banda de guerra tocando alrededor.
-No seas exagerada –rió él. Lily también sonrió.
-Bueno, si, tal vez me fui al extremo, pero sigue sin ser normal tu falta de sueño. ¿Qué te preocupa? –dijo poniéndole una pequeña mano sobre su hombro
James guardó silencio, se dejo llevar por esa mirada esmeralda que tanto le encantaba y que en ese momento denotaba preocupación. Suspiró.
-Sólo estoy un poco cansado de estar lejos de casa –dijo con una media sonrisa
-Si... es un poco desesperante estar lejos de nuestro hogar –comentó Lily mirando como su esposo desviaba la mirada hacia la ventana.
–Y también me siento mal porque tu tienes que quedarte en casa, tienes demasiado talento –ella sonrió
-Me halagas –rió ella –Pero ambos sabemos que lo hago con gusto, además no puedo andar con Harry por todas partes, mucho menos dejarlo lejos de alguno de nosotros.
James frunció los labios con desagrado. –A veces me pregunto que hubiese pasado si no te hubiese involucrado en la Orden del Fénix.
-Seguramente me hubiese puesto una capa roja y me hubiese lanzado en una escoba a patear traseros enmascarados –le contestó Lily poniendo los brazos en jarra y sonriendo con autosuficiencia.
-Jajajaja, tu odias las escobas. –dijo el divertido
-Entonces me conseguiría una moto como la de Sirius. El punto es que con o si Orden no me hubiese quedado sin hacer nada y lo sabes.
-Si, eso lo se, por eso me enamoré de ti – le respondió con un beso
-Por eso y porque soy endiabladamente irresistible. –James frunció el cejo mientras Lily lo miraba de reojo.
-Creo que Sirius y yo comenzamos a ser muy mala influencia para ti.
Pero a pesar de su anterior sonrisa, James volvió a mirar por la ventana con aire perdido. Lily lo miró con preocupación.
-¿Eso no es lo que mas te preocupa, cierto?
-En realidad estaba pensando que si no hubiésemos estado en la Orden tal vez Harry no fuera candidato para la profecía
La mirada de Lily se ensombreció, finalmente había llegado al meollo del asunto. Ella misma había pasado muchas noches en vela pensando en ello, no era fácil tener a tu único hijo en la mira de Voldemort, Lily suspiró.
-Tengo la ligera sospecha que de una u otra manera, Harry hubiese vuelto a ser candidato.
-¿Tu... tu crees que hable de él? –preguntó James desconcertado
-Todas las noches ruego porque no, pero siempre existe esa posibilidad ¿no? Pero pensándolo fríamente es ilógico, apenas tiene un año ¿Qué puede hacer contra un mago que tiene mas de 50 años? Al paso que va Voldemort para cuando el niño de la profecía tenga suficiente edad para ir a Hogwarts siquiera, muchas cosas habrán pasado.
-Supongo que es cierto.
-Oh vamos James¿Dónde esta el hombre alegre y optimista con quien me casé?
-Volverá en la mañana, esta noche está un poco melancólico
Lily le iba a responder cuando un estruendo sacudió la casa asustándolos. Harry comenzó a llorar con fuerza en la otra habitación.
-¿Qué fue eso? –dijo James alarmado mientras él y Lily se ponían de pie a toda velocidad, varita en mano.
Salieron de la habitación como un rayo al tiempo que las demás puertas de la casa se abrían de golpe también, seis cabezas enmascaradas (algunas aún con la máscara mal acomodada) y otra de largo cabello negro asomaron con confusión. El llanto de Harry inundaba el antes silencioso ambiente. Lily corrió a la habitación de su hijo con el corazón en un puño. Lo encontró de pie en su cuna llorando pero bien, al parecer se había asustado, la idea de que la casa hubiese sido atacada se había cruzado por su mente. Regresó a toda prisa con su marido y la cabeza de su hijo oculta en su hombro, a James también le volvió el alma al cuerpo al ver que su hijo estaba bien.
-¿Qué pasó? –preguntó con prisa Virens, todos traían puesto solo su ropa de pijama, y en el caso de Atha, muy poca ropa.
-¿No habrán atacado la casa verdad? –dijo una de las chicas con angustia, era Hermione
-No, es imposible –contestó James con gravedad mirando a todos lados –El cuartel esta protegido, Dumbledore es el guardián secreto.
Ginny ya había bajado las escaleras con una bata mal acomodada sobre su pijama. Miró por la ventana al tiempo que otro estruendo se escuchó y la casa se iluminaba un instante por una brillante luz púrpura.
-¡Están atacando el pueblo! –gritó la chica. En el acto todos bajaron y miraron por la ventana.
Así era, por todo el pueblo se podían ver haces de luz de distintos colores que se comenzaban a mezclar con un griterío cada vez mas fuerte.
-Tal vez sepan que el cuartel esta aquí –dijo nervioso Neville
-Imposible –le contestó Lily mirando con furia por la ventana –ninguno de nosotros es capaz siquiera de dar el nombre del pueblo, el hechizo de Dumbledore es muy poderoso.
-En este pueblo viven muchos magos, muchos de ellos de origen muggle –comentó James con voz de ultratumba. Todos sabían que las presas favoritas de los mortífagos eran precisamente este tipo de magos.
Ante la mirada atónita de todos, Harry había echado a correr escalera arriba.
-¿Qué haces? –preguntó Luna
-¿Qué mas? Voy por mi capa y mis zapatos, no puedo ir a pelear solo con el pijama puesto.
Todos se miraron un instante, luego lo siguieron a toda velocidad. James y Lily corrieron también. Atha no estaba muy segura que hacer y en su rostro se reflejaba angustia combinada con impotencia, también subió a toda velocidad, aunque solo fue para ponerse los zapatos y algo mas de ropa por cualquier cosa.
En la habitación de los Potter, James daba saltos intentado ponerse un zapato, mientras Lily sentaba a Harry en la cama y se ponía a toda prisa un par de pantalones de mezclilla. James la miró sobre su hombro.
-Lily, iré yo, tu quédate en la casa –dijo con ansiedad y con un movimiento de varita el otro zapato voló a su mano
-Ah no, eso si que no, yo voy –dijo con fiereza
-¿Y con quien dejamos a Harry? –Lily se mordió el labio –¿Qué pasa si un rayo perdido da en la casa? Se que no la pueden ver pero eso no la hace inmune a los ataques, tampoco lo podemos llevar con nosotros.
-Pero quiero luchar
-Lo se, pero la última vez tu te divertiste, es mi turno de patear traseros enmascarados –le sonrió James dándole ánimos –También necesito que avises al resto de la orden.
Sin ser capaz de seguir discutiendo y con su pequeño hijo con el rostro surcado de lágrimas sentado en la cama abrazando un perro de peluche, Lily asintió a regañadientes. James le sonrió con ánimos y se terminó de vestir, Lily hizo otro tanto.
De nuevo abajo, todos estaban listos, Virens ya estaba abriendo la puerta para cuando James seguido de Lily con Harry aún aferrado a su cuello, se les unían.
-Yo le avisaré a la Orden –respondió Lily al ver que todos la observaban, probablemente imaginando que iría a luchar con un niño en brazos.
-Si ves que están muy cerca de la casa toma a Harry vete –le dijo James con terrible seriedad.
Al Harry de 17 años se le hizo un nudo en el estómago, la frase de James le dejó una sensación de deja vu muy desagradable. Pero un momento después James centró su atención en Atha, ahora completamente vestida, que miraba con aprehensión hacia fuera.
-¿Nos acompañarás? –preguntó James con cierta sorpresa. Todos miraron con curiosidad a Atha, quien desvió la mirada y miró hacia el suelo.
-Yo... no tengo varita, no puedo ser de utilidad.
Ahora, por la mente de todos cruzó la fuerte duda del porque Atha era una bruja y no tenía varita. Pero James no pareció preocuparse en lo más mínimo.
-No te preocupes y quédate cerca de Lily.
Sin una palabra mas, los siete salieron de la casa dejando a las dos mujeres y al niño en la casa. Lily cerró la puerta y miró a Atha.
-Toma, sosténlo un momento –Atha se encontró de pronto con Harry entre los brazos quien al parecer la idea no le gustó.
-Pero... oye, yo no parezco agradarle y tampoco soy buena con los niños.
-Sígueme –le ordenó Lily subiendo las escaleras de nuevo –Necesito alertar a la orden y tengo que tener las manos libres.
Atha le dio una última mirada extraña a la ventana, por donde se veían rayos volar, y siguió a Lily con un Harry muy asustado por el alboroto como para seguir luchando por escaparse de ella. Entrecerró los ojos, si las cosas se ponían peligrosas, con o sin magos tenebrosos y ministerios tras ella, iba a mandar todo al demonio y actuaría.
-o-
James corría a todo lo que sus piernas daban, no había necesidad de aparecerse, a donde quiera que veía habían ataques, mucha gente corría despavorida hacia todas partes, sin embargo pronto se vieron cerca de gente que también se dirigía a lo que parecía ser el centro principal del ataque, todos con varita en mano, muchos de fiera mirada, otros asustados pero firmes. Mientras, Harry sentía una extraña sensación por todo el cuerpo, una especie de nerviosismo que no podía definir, se llevó una mano al pecho con aprehensión.
-¿Estas bien? –le preguntó Ginny con preocupación –Te ves raro
-No lo se, tengo este... sentimiento, pero no puedo entenderlo, es algo extraño –Ginny pareció reflexionar un momento, luego aminoró el paso mientras miraba hacia atrás.
-Creo que tengo una idea de porque, o por lo menos, una teoría –Harry la miró, expectante. –Bueno, es que... no pude evitar notar que tu yo miniaturizado estaba muy asustado
-Eh... –Harry no captaba el punto, Ginny resopló
-¿Recuerdas lo mal que me puse cuando se acercaba mi nacimiento? –el chico asintió –Bien, eso me hizo pensar que de alguna manera estamos conectados con nuestros "yo" de este tiempo.
Harry se detuvo por completo, señaló distantemente la casa. –Entonces... este sentimiento...
-Exacto, debe ser miedo, pero uno muy diferente al que nosotros podemos sentir, el sentimiento de aquel Harry debe ser muy fuerte para que tu lo percibas, o tal vez sea el hecho de que están muy cerca.
-Genial, ahora resulta que además de soportar mis pensamientos y los de Voldemort tengo que cargar también con los de mi otro yo. Mi vida es de lo mejor.
-Manténganse cerca de mi, no se detengan –les dijo James elevando su voz entre los gritos
-¿Por qué? –le preguntó a su vez Hermione
-Porque dentro de poco llegará gente del ministerio y no es recomendable que los vean con las máscaras, sean muy cuidadosos. –les hizo unas señas y todos se dirigieron a un callejón sin salida. –Es muy peligroso estar en la vista de todos, mucha gente esta luchando y fácilmente los podrían confundir con mortífagos, creo que sería mas seguro para ustedes que lucharan sin las máscaras.
Un silencio, aún bajo los gritos, se sintió de pronto.
-Eso es imposible –dijo con firmeza Harry. James miró a la lejanía, no tenía tiempo para discutir
-Entonces tengan mucho cuidado, no me haré responsable si algo les pasa.
James volvió a correr, pero esta vez tomó una calle lejos de la principal. Los chicos se miraron entre sí y luego lo siguieron, Harry se mordía el labio. –Chicos –dijo al fin –si alguno prefiere luchar sin la máscara, no habrá problema, aquí los únicos que somos fáciles de reconocer somos Neville y yo. –el resto guardó silencio unos instantes
-Nunca les he dicho que mi padre siempre dice que cada día que pasa me parezco mas a mi madre –comentó Luna con nostalgia
-Yo traigo grabado el apellido en toda la cara –dijo Ron alegremente
-Creo que todos tenemos algo que puede ser reconocido –intervino Hermione –Por eso, todos tomamos estas medidas y por lo mismo, todos tomaremos el riesgo de ser atacados por el ministerio.
Harry sonrió, pero seguía preocupado. Aún así siguieron corriendo mientras James los llevaba por calles lejos de la principal, no tuvieron que ir mucho mas adelante, de pronto James se agachó con increíble rapidez evitando así un rayo perdido, al momento los seis chicos se pusieron a su lado, la varita en alto. Un grupo de mortífagos luchaba contra algunos magos que, por el hecho de que muchos aún portaban la pijama, eran habitantes del lugar, dos magos estaban derrumbados en el piso, no se podía saber si inconscientes o muertos. Por la manera en que los mortífagos esquivaban las maldiciones y el retumbar de su risa cuando hirieron a uno de los magos, a Harry le dio la impresión de que eso no era para ellos mas que mera diversión.
Sin palabras y rápidos como un rayo, los siete comenzaron a luchar tomando a los mortífagos desprevenidos, quienes por cierto, al reconocer a los sujetos enmascarados y recordar todo lo que habían oído de ellos, se amedrentaron, pero solo por un instante, al siguiente ya estaban de nuevo luchando, seguros esta vez que le podrían dar a su señor como regalo la cabeza de aquellos que osaban luchar contra él y sus seguidores.
Harry, en un movimiento instintivo, se puso cerca de James quien luchaba solo. Sabía por experiencia que era mejor luchar acompañado y era la primera vez que veía a James luchar sin alguien a un lado de él, generalmente tenía cerca de Lily o a Sirius. James notó como el joven le cubría mientras el lanzaba maldiciones mirándolo por la esquina del ojo.
-No necesito niñera ¿sabes? –le comentó
-No soy niñera, soy apoyo
James sonrió con autosuficiencia, le seguía sonando a protección y él era un sujeto cuyo orgullo le exigía demostrar lo contrario. Con un movimiento de varita que Harry nunca había visto, James lanzó un brillante ataque que derribó en un instante a dos mortífagos. Se giró hacia un muy sorprendido Harry.
-Tampoco necesito apoyo como podrás ver –iba Harry a protestar cuando James lo tomó por un hombro y lo quitó del camino de un rayo verde –Aunque a ti no te vendría del todo mal.
Harry refunfuñó y giró su varita con extrema rapidez, un segundo después, el mortífago que había lanzado el rayo cayó aturdido al suelo.
-Yo tampoco, estaba distraído, no volverá a pasar.
James no dijo nada, pero sonrió con complicidad, de verdad que ese chico le sorprendía y mucho, pero no iba a permitir que alguien quisiera ostentar el título de acaba mortífagos que él había forjado en su corta vida, inconscientemente se pasó una mano por el cabello, revolviéndoselo y un peligroso brillo apareció en sus ojos.
-¿Una competencia? –le dijo con complicidad a Harry mientras esquivaba otro rayo perdido.
-¿Qué? –preguntó Harry totalmente anonadado¿de que rayos hablaba?
-A ver quien deja inconsciente a mas traseros enmascarados. Yo ya llevo dos.
-¿De que hablas? –contestó Harry un poco fuera de sus casillas -¡Esto es una batalla!
-Si, y esta es una manera para sobrellevarla mejor –le contestó James con una mirada peligrosa y echando a correr hacia otro mortífago.
Harry resopló y se lanzó detrás de James mientras su mente intentaba evitar lanzar toda clase de juramentos contra el hombre recordándose que era su padre y pensando también que no importaba que le hubieran dicho Sirius y Lupin, su padre definitivamente no había acabado de madurar.
Pero pronto se encontró envuelto en el juego de James, no a su voluntad, pero parecía que James hacía movimientos peligrosos adrede con el fin de que Harry fuera tras él y al intentar ayudarlo, lanzaba maldiciones contra algún mortífago para después darse cuenta de que todo había sido un movimiento calculado por James, quien a su vez también lanzaba otro rayo, en algunas ocasiones ambos rayos golpeaban al mismo mortífago, en otras, lograba esquivar uno, pero no ambos. Si era el rayo de James quien derribaba al mortífago, este celebraba un punto mientras Harry gruñía. Aunque tenía que admitir que era una muy eficiente manera de acabar con mortífagos, no muy ortodoxa, pero efectiva.
De pronto se oyó una voz que se elevó por sobre los gritos, los hechizos y la confusión.
-¡Este es el Ministerio de Magia¡¡Se les exige a todos los mortífagos que se rindan y entreguen sus varitas o los aurores tomarán acciones!
-Oh si, seguro ahora tiemblan de miedo –comentó con ironía James
Aún no volvían a la lucha cuando otro evento llamó la atención de todos. Una lluvia de chispas verdes iluminó el cielo, por un momento Harry pensó que la marca tenebrosa se elevaría por los cielos, pero nada pasó, solo eran chispas. Sin embargo a un momento, todos los mortífagos se replegaron y comenzaron a desaparecer entre las sombras.
-¡Ey¿a dónde van? –preguntó Ron intrigado a un lado de Hermione -¿Qué pasa?
Pero la respuesta a su pregunta llegó como un balde de agua fría, literalmente. En tan solo segundos, Harry pudo notar como la respiración de James se hacía visible, a pesar de ser una noche de verano. La oscuridad los comenzó a invadir junto con una sensación de frío que llenaba los pulmones. Sin decir una palabra todos comprendieron, instintivamente, se acercaron unos a otros, espalda con espalda, los siete aguardaron lo que ya se veía venir en forma de gritos mas histéricos.
-Piensen algo muy alegre –murmuró Harry, aunque el mismo tenía dificultades para hacerlo.
Por una de las esquinas de la calle aparecieron tres figuras encapuchadas, Harry las miró ligeramente aterrorizado mientras un murmullo distante comenzaba a sonar en sus oídos, como un zumbido, uno que Harry conocía muy bien y que con el paso de los años había cambiado. Luego abrió los ojos con horror y miró a James quien apretaba los dientes¡él no podía conjurar a su Patronus! El ciervo plateado al cual le tenía tanto cariño era la viva imagen de a forma animaga de su padre por lo que sabía.
Entonces llegaron más mientras Harry sentía la camiseta pegada a su piel por el sudor por debajo de su capa, se estaba comenzando a marear.
-¡Expecto Patronus!
Una brillante pantera plateada salió de la punta de la varita de James y se dirigió con presteza hacia los dementores, el problema es que para ese momento los rodeaban y un solo patronus no parecía ser suficiente. Pronto se le unió la nutria saltarina de Hermione, pero esta no era muy fuerte y se desvaneció al cabo de unos instantes. Neville hacía inhumanos intentos por que algo mas que vapor plateado saliera de su varita. De la varita de Luna salió algo que Harry no pudo distinguir bien, tal vez porque era algo que definitivamente nunca había visto, o por el hecho de que la vista se le estaba comenzando a nublar. Hermione volvió a conjurar su nutria con mucho trabajo, y esta se le unió la comadreja de Ron, pero pronto se volvieron a desvanecer. Ginny parecía estar casi tan mareada como Harry aunque su humo plateado comenzaba a tomar la forma de algo grande.
-¿Te encuentras bien? –dijo de pronto Ron atrapando a Harry , quien trastabilló -¿Por qué no convocas tu patronus?
-No... puedo... papá –comentó muy bajo, pero James no oyó nada debido a los gritos. Ron comprendió en un instante.
-Entonces manténte cerca y trata de no desmayarte
Decirlo era mas fácil que lograrlo para horror de Harry, de pronto su cabeza se encontró llena de voces terribles, muchas de las cuales eran la suya:
"¡Sirius¡Sirius!"
"No puedes hacer nada Harry"
"¡Vamos a buscarlo, tenemos que ayudarlo, sólo ha caído al otro lado del arco"
"¡NO ESTA MUERTO!"
"Que pare este dolor. Que nos mate. Acabe ya, Dumbledore. La muerte no es nada comparada con esto... Así volveré a ver a Sirius..."
Un grito desgarrador salió por la boca de Harry mientras caía de rodillas sujetándose con fuerza la cabeza, todo se volvía negro aunque hacía todo lo humanamente posible por mantenerse consciente. Pero las voces llegaban una y otra vez, de nuevo escuchaba su voz y la de Lupin en el departamento de misterios, de nuevo volvía a sentir el dolor cuando Voldemort lo posesionó, todo el dolor que le inundó aquella noche, por muchos motivos, la sensación de vacío cuando cayó en cuenta de la muerte de su padrino lo llenaba. Era insoportable, era inaguantable y lo estaba destruyendo.
-Hagan... que pare...
-¡Hay que salir de aquí!
Harry no fue totalmente consciente de lo que ocurría a su alrededor, solo sintió que un brazo lo levantaba y loo obligaba a caminar, se aferraba a su varita intentando alejar esos pensamientos de su cabeza, queriendo reemplazarlos con algún recuerdo feliz pero de nada servía porque no podía convocar a Cornamenta. Poco a poco sus intentos se volvían cada vez mas débiles mientras las voces se incrementaban, comenzando a mezclarse con las voces de su madre rogándole a Voldemort y las de su padre, pero algunas de las palabras que James Potter decía no coincidían con la de sus recuerdos.
James había visto todo como un mudo espectador, consumía mucha esfuerzo mantener a su patronus tanto tiempo pues por momentos sus pensamientos alegres se reducían ante la proximidad de algún dementor, pero se aferraba a la imagen de su Lily y de la sonrisa sincera de su pequeño hijo. No podía solo, muchos dementores se iban pero pronto otros llegaban, al parecer eran atraídos por un cada vez mas débil Virens. No entendía porque el joven no había convocado un patronus, estaba convencido que era perfectamente capaz de hacerlo, aunque poco a poco y mientras era evidente que el chico no podía concentrarse en algún pensamiento alegre, fue obvio para James que ese sujeto debía tener demasiado dolor en su vida, o nunca sucumbiría como en ese momento. De pronto lo vio caer de rodillas, rogando que todo cesara. Se mordió el labio con frustración y lo sujetó de un brazo, lo pasó por sobre su hombro y ordenó a todos salir de ahí. La chica mas pequeña tampoco parecía estar del todo bien, aunque se mantenía, estaba aferrada al brazo del tipo alto. No hizo preguntas del porque de la mala condición de Virens, solo lo obligaba a caminar mientras oía murmullos que no alcanzaba a entender, durante un momento perdió la concentración y su patronus desapareció, maldijo y lo volvió a conjurar.
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Lily aferraba su varita con los ojos esmeralda lanzando fuego, detrás de ella Atha sostenía a Harry quien no paraba de llorar. Los había sentido nada mas llegar, la atmósfera fría y el sentimiento tan terrible. Sabía que daban vueltas por la casa, no podían entrar pero si sentirla y Lily sabía que en ese momento ejercían toda su influencia sobre ellos.
Atha había tenido que sostenerse de una silla para no dejarse caer, se aferraba al niño que lloraba con fuerza en sus brazos. Ella nunca había estado tan cerca de un dementor, ni siquiera los había visto nunca, solo lo que le habían contado, por ello en ese momento se sentía desfallecer, su corazón estaba lleno de dolor y de tristeza mientras recordaba momentos terribles que le torturaban, en particular uno, una muerte.
-¿Sabes hacer el patronus? –le preguntó Lily despertándola del trance en el que estaba entrando
-Yo... en teoría... pero nunca...
-Y tampoco tienes varita, pero por lo menos sabes que hay que tener pensamientos alegres
-Si...
-Bien, necesito que te concentres en algo muy bueno para ti, eso te ayudará a no sentir tanto los efectos de esos malditos.
Atha lo intentó, pero el hecho de que Harry no dejara de llorar, totalmente asustado, no le ayudaba a concentrarse. Lily miró a su hijo y se acercó a él, tomándolo brevemente en sus brazos.
-Ya mi amor, todo pasará pronto. –le devolvió al niño a Atha –Mami va a destazar a esos desgraciados por atreverse a acercarse a ti.
Sujetó su varita y se dirigió a la puerta con paso decidido.
-¿Qué haces? –preguntó asustada Atha
-No te preocupes, no voy a salir de la casa.
La puerta se abrió con un estruendo, el viento nocturno, frío como el hielo agitó su roja cabellera, a pesar de la oscuridad reinante sus ojos brillaron como dos gemas. Los dementores, aunque ciegos, sintieron la presencia mas cercana de un alma humana, hambrientos se comenzaron a deslizar en la oscuridad con terrible y fantasmagórica velocidad.
-¿Quieren un pedazo de mi alma? Les daré gusto
Levantó la varita y apuntó al dementor mas cercano, esperó a que se juntaran mas, cuando estaban a unos pasos de la casa un brillo plateado inundó la punta de su varita.
-¡Expecto Patronum!
La plateada y cegadora figura de un halcón sobrevoló a los dementores para luego arremeter contra ellos, estos comenzaron a huir y se alejaron de la casa. Lily sonrió mientras su patronus se desvanecía en el cielo. Una sombra de preocupación ensombreció su rostro, estaba preocupada por James, por alguna extraña razón tenía un muy mal presentimiento.
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Poco a poco, Harry sentía que las voces cedían, su mente se aclaraba como si la neblina se disipara con terrible lentitud, una de dos, o habían vencido a los dementores o se alejaban de ellos. Cuando sintió que sus piernas se movían con un poco mas de libertad, pero no se detenían, dedujo que se estaban alejando de ellos. Pero aún sentía la terrible y fría sensación en sus pulmones. Cuando la vista se le aclaró un poco levantó la cabeza para encontrarse con el perfil serio de alguien idéntico a él. Tropezó de la impresión pero se sostuvo de James.
-¿Te encuentras mejor? –le preguntó James sin perder la vista del frente
-Maldición... –Harry se sentía estúpido por el poder que tenían los dementores sobre él.
-No te preocupes, nos alejamos de ellos, son horribles –le dijo Hermione poniéndose a un lado de él
-Es la primera vez que me enfrento a uno –murmuró Ron –Por lo menos la primera vez que lanzo mi Patronus contra ellos.
Harry se alejó de James, en parte avergonzado, en parte porque estar tan cerca de su padre lo comenzaba a trastornar. Parecía que estaban cerca de los límites del pueblo, aún podían sentir los efectos de los dementores, James se recargó en una pared con actitud cansada y se quitó los lentes para frotarse los ojos, el insomnio y el cansancio comenzaban a debilitarlo. Moría por ir a donde aún había batalla pero sabía que tampoco se podía alejar mucho de esos chicos, no contaba con el hecho de que a Virens le afectaran tanto los dementores. El no podía saber que precisamente la razón por la que Virens no se defendía de los dementores era porque él estaba cerca.
Pero no tuvieron tregua, en un instante la fría sensación volvió y todo pareció apagarse, en segundos habían dementores por todas partes y otra vez los rodeaban. Cansado pero concentrándose en momentos felices volvió a conjurar su patronus, quien fue directo a los dementores que estaban frente a él pero era obvio que estaba teniendo problemas para mantenerlo.
Un grito llegó a los oídos de todos, seis cabezas se giraron para ver a dos dementoros que se inclinaban sobre una figura más. A Harry se le detuvo un instante, la figura regordeta de Neville se asomaba por entre las túnicas oscuras de los dementores, ambos se inclinaban lentamente ante él, una capucha putrefacta esta apunto de cubrirlo por completo. El tiempo se congeló un instante, todos los patronus estaban lejos de él.
De pronto una gran y majestuoso ciervo plateado atravesó con su brillante cornamenta al dementor que estaba sobre Neville mandándolo a volar lejos, el segundo dementor comenzó a huir y se perdió en la noche. Sin que sus cascos emitieran sonido alguno, el animal corrió en círculo ahuyentando al resto de los dementores.
Durante el momento en que la explosión plateada surgió James miró anonadado al animal que apareció, sus ojos se abrieron de sorpresa y casi sin creérselo, el ciervo plateado le era terriblemente familiar, lo había visto varias veces reflejado en la superficie del lago alumbrado por la luz de la luna llena, incluso en el espejo de su habitación un día hacía muchos años. Lo conocía de pies a cabeza... pero era imposible, ese ciervo no podía ser Cornamenta... no podía ser su forma animaga. Giró para ver quien había conjurado ese patronus y la respuesta le desconcertó mas, detrás del ciervo brillante se veía la figura determinada y erguida de Virens. James se sujetó la cabeza mientras el animal ahuyentaba al resto de los dementores, su propio patronus había desaparecido de la impresión que James sentía. Siguió con la mirada al ciervo hasta que de nuevo se acercó a Virens y sin mas se desvaneció en una nube de vapor plateado. Se quedo ahí, de pie y muy quieto, observando a Virens quien en ese mismo momento lo observaba también, en realidad, parecía que todos los observaban.
¿Por qué¿Por qué ese sujeto tenía ese patronus? Debía ser una simple coincidencia, pero no podía dejar de pensar que había evitado utilizarlo todo ese tiempo a pesar de que la situación había sido crítica, sobre todo para él¿Acaso había algo que quería ocultar¿Pero qué? Se sentía alejado de esos seis y de todos los secretos que ocultaban, su mente giraba vertiginosamente, tanto por el efecto de los dementores como por el cansancio. Practicamente no notó que Virens se acercaba a él con cautela, como tanteando el terreno y casi con miedo. Y definitivamente ninguno notó al mortífago que observaba la escena.
Era una oportunidad única en la vida, ahí estaban los sujetos misteriosos de los que todos hablaban entre los mortífagos y él tenía la oportunidad de acabar por lo menos con uno. También estaba otro sujeto que había visto en algunas batallas, pero por el momento estaba mas interesado en los sujetos encapuchados, el mas cercano caminaba lentamente hacia el sujeto con gafas, se mordió la lengua con impaciencia, empuñó su varita y apuntó.
Harry se había movido mas por inercia que porque lo pensara. En el momento en que vio la cara del dementor tan cerca de la de Neville el movimiento surgió naturalmente, su mente inconscientemente conjuró un patronus que estalló de la punta de su varita. Antes de que pudiera razonar su acción, Cornamenta embestía a toda velocidad a los dementores. Pensándolo fríamente no había podido hacer nada mas, todos estaban ocupados y ningún patronus llegaría a tiempo a ayudar a Neville, el dementor estaba a un paso de darle el beso pues Neville era incapaz de conjurar un protector aún. Cuando su ciervo despareció entre la calle, a unos pasos de él, notó como James lo observaba en silencio con un rostro confundido. No se le ocurrió otra cosa que acercarse a él, no sabía ni porque, tal vez para dar una explicación aunque no tenía ni la mas mínima idea de que decir o como explicarlo, tal vez alegar que era un ciervo común y corriente, que había crecido cerca de un bosque o algo así.
Antes de que pudiera acercarse lo suficiente, antes de que supiera que pasaba, sintió un terrible dolor que lo inundó. Abrió los ojos con terror al sentir que algo se desgarraba a un costado y su boca se llenaba de un gusto metálico. Sin saber bien que ocurría, ni tener noción de nada más, se desplomó mientras miraba la aterrada mirada de su padre y oía el lejano grito de alguien, apenas y llegaba luz a sus ojos, oía sonidos a lo lejos pero no podía entenderlos y poco a poco se hacían mas lejanos. Sin ninguna razón comenzó a oír la voz de Sirius, eso lo despertó un poco, pero sentía frío, mucho frío mientras notaba algo húmedo en un costado y en el rostro, distinguió un poco mejor lo que decían las voces a su alrededor.
-Oh por Dios
-La máscara también esta cubierta de sangre.
-Tenemos que quitársela...
Todo se volvió negro alrededor de Harry, no oyó ni supo nada más.
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Avisos de la malvada y maquiavélica autora: Otro capítulo mas, y si, ya se que quieren matarme muajajajaja, pero tendrán que esperar para saber que pasa. Ya se que en lugar de revelar misterios le estoy echando mas leña al fuego pero tengan paciencia. ¿Qué creen que pase ahora? Jajaja, tendrán que esperar al próximo capítulo, en el que veremos que pasó desde el punto de vista del resto de la pandilla, sabremos si me decidí matar al protagonista, lo que James hará al respecto, si todo el pastel se descubrirá y de pilón, tendremos algo interesante de Atha en un capítulo titulado "Cuestión de Nombres". Veré si con suerte esta listo para el lunes, pero tengo mucha tarea. Nos vemos.
Por cierto… ¿Qué tal los patronus? El de Ron es en honor a mi malvado Draco Malfoy jajaja. El de James…. Bueno, la razón de la que sea una pantera tiene su sentido, pero no lo puse en este capítulo porque no tenía gran relevancia y no quedaba con lo del capítulo.
