Hola!, como estan?, les ruego el perdon, pero mis examenes me estan matando, lenta y tortuosamente. El liceo se esta volviendo una pesadilla, a veces me quedo depierta hasta tarde y cuando regreso lo que hago es dormir. En resumen no me deja nada de tiempo. A veces creo que es una confabulacion en mi contra.
De todos modos, pese al retraso nunca me olvidaria de este espacio, jamas.
Escribir es algo que me encanta y jamas, no importa si tengo una montaña de tarea esperandome, lo abandonaria.
Dedicado a Rukia-CC, layill y maribelteka por su constante e incondicional apoyo.
Disclaimer: Ni Naruto ni sus peronajes me pertenecen, eso quisiera.
Capitulo XII
Amor y Egoismo.
"Esa noche con tan solo una caricia, un muerto corazón se habría incendiado ¡Maldito corazón! ¿Por qué había decidido despertar justo ahora? Este corazón está llorando por ti, porque este corazón se ha enamorado por si solo"
Me encontraba desconcertado. Después de derrotar a Itachi mi corazón seguía vacío, mi alma seguía siendo torturada y aquella sensación de tristeza y dolor no habían desaparecido, en cambio, habían aumentado y a estos se había sumado algo nuevo e inquietante; aquel cariño que comenzaba a sentir por esa niñata de ojos luna. Ella me había dedicado ternura, calidez y había revivido poco a poco un corazón que yo creía sepultado.
"Naruto"
Ese nombre, aquel que ella pronunciaba en sueños en ese tono de anhelo y parecido al sonido de un gemido hacia que me hirviera la sangre, sin saber muy bien el motivo.
Que extrañara Konoha era simplemente algo bizarro y que hacia que mi furia aumentara; ella no necesitaba Konoha, tenía todo lo que necesitaba a mi lado, lejos de su familia, aquella que la maltrataba y definitivamente lejos de ese dobe. Maldije un poco, sin poder tranquilizar aquellas ganas que tenia de buscar el dobe y golpearlo hasta saciar aquella ira.
¿Cómo era posible que ella lo quisiera a él?
¿Cómo era posible que una chica tierna y tímida amara a un dobe imbécil como él?
Odiaba admitirlo, pero estaba celoso.
Él tenia su cariño, su afecto, y yo tenia que conformarme con su lastima, con las migajas que caían para mí.
Incómodo y aun con esa ira latente, me acomode mas cerca de ella, arrodillándome cera de su rostro y con mi mano derecha muy cerca de su rostro, apenas nos separaban uno milímetros para poder tocar su piel suave y sedosa; milímetros que a mí me parecían semejantes a kilómetros. Mi corazón latió enloquecido; hipnotizado por sus labios, no podía parar de ver aquellos labios rojizos en conjunto con sus mejillas siempre sonrosadas y aquella piel casi tan blanca como la mía; mis labios quemaban, anhelando rozar los suyos y unirse en un tan ansiado beso mientras me acercaba lentamente, casi sin notarlo y nuestra respiraciones se mezclaban, convirtiéndose en una sola.
Sin embargo, el amargo recuerdo de su voz pronunciado el nombre de otro en sueños basto para refrenarme. Y por un momento agradecí aquello, ya que me había librado de tener que dar explicaciones mas tarde.
Aquello llego a calmarme un poco, pero no disminuía las ganas de golpear al dobe que aun en encontraban en mi interior.
Le contemple, ella dormía después de días de insomnio y su rostro demostraba tanta paz y era tan apacible que de cierta manera retorcida la envidiaba, envidiaba aquella tranquilidad, esa paz que emanaba y que envolvía todo a su alrededor y que yo deseaba tener.
Pero me molestaba que pasara malos ratos por la preocupación, que no durmiera noches enteras era ya de por sí, inaceptable.
Tonta, no tenia porque preocuparse, yo velaba todas las noches por la seguridad de ella y de todo el grupo, sólo dormía cuando ya había amanecido y dormía muy poco, ya que las pesadillas terminaban por despertarme tarde o temprano. Ella no tenía porque sufrir falta de sueño.
Yo estaba ahí.
—Sasuke. —Esta vez sentí mi corazón latir acelerado.
¿Estaba soñando conmigo?
Miles de ideas pasaron por mi mente y con cada una me sentía cada vez más hastiado y extrañamente complacido y feliz. Tenia que reaccionar, no podía estar allí, arrodillado, como estaba, viendo su rostro apacible mientras dormía; era un Uchiha y tenía que actuar como tal.
Sin embargo, ella... me descolocaba por completo y me reducía a simples impulsos, a acciones involuntarias que no podía controlar. Ella hacia que me olvidara de todo, de la frialdad, de mi orgullo y creo que lo hacia sin esfuerzo, sin percatarse, sin siquiera darse cuenta de que me estaba cambiando poco a poco.
Antes de que me percatara había amanecido y sus ojos luna se abrieron, la observe en silencio mientras se desperezaba y estiraba perezosamente tallando sus ojos con una mano.
—Hola, Sasuke-san
No respondí y me limite a marcharme al bosque para buscar alguna ramas viejas y alguna otra cosa para encender fuego y cocinar el desayuno, o tal vez el almuerzo, ya que de seguro Hinata y Suigesu buscarían algo de comida.
Karin se había ido asegurando que tenia asuntos importantes que atender, no me importaba, ella podía hacer lo que se le viniera en gana.
Suigetsu se había quedado, alegando motivos personales que para mí también eran un obstáculo porque había notado aquellas miradas lascivas que le dedicaba muy a menudo
¿Qué derecho tenia él de hacer algo semejante?
Aquello me molestaba y al parecer el lo había notado y se abstenido de hacerlo mas.
Nos habíamos quedado estancados, la verdad no sabia que hacer, mi hermano me había dicho que Madara seguía vivo optaba por no creerle, ya que se habría aparecido en algún momento, y adema aunque tuviese un cómplice mi hermano a bien habría podido matarlo como mato a mi familia.
La venganza me había dejado vacío y seco, sin ningún consuelo. Y los recuerdos golpeaban tremendamente como bofetadas directas a mi rostro, causando dolor.
Le observe desde lejos como siempre, ella se había vuelto una obsesión retorcida y extraña, me obligaba a contemplarla y a sentirme satisfecho con sus sonrisas, esas que se encontraban grabadas con fuego en mi corazón, a sentirme ofendido cundo Suigetsu la miraba de aquella forma, esa que por respeto y dolor yo me hallaba obligado a guardarme.
La noche llego tan rápido como un parpadeo, sin hablarnos, ella no quería hacerlo, y yo aunque tuviera la intención no sabia como hacerlo y eso me descolocaba, me sentía confundido y en cierta forma ansioso, torpe.
La contemple, ella lloraba suavemente, en silencio refugiándose en su bolsa de dormir abierta, creyendo que no me daba cuenta. Sollozaba con amargura, dolor y destazaba poco a poco mi corazón con su llanto, sumiéndolo en la angustia y la desesperación, ¿Qué podia hacer para alivianar su llanto, para consolarla, cuando era yo y no otro el motivo de su dolor? Cuando era yo quien por motivos egoístas la había separado de aquellos, de aquel a quien amaba y a quien pertenecía su corazón. Yo no era nadie para ella y saberme nadie basto para que me sintiera aun peor.
Y no, no podía dejarla ir. Era egoísta, lo sabia, era cruel y ruin tenerla a mi lado sufriendo y alejada de aquel a quien amaba de verdad sólo porque apreciaba su ternura, ese amor que demostraba en cada mirada, esa paciencia que dedicaba a cada cosa, todo en ella me fascinaba.
Quería estar allí para ella, aunque ella no lo quisiera.
Quería... quería ser yo y no Naruto quien ocupara su corazón. Yo y nadie más.
Iba a conquistarla.
Acaricie suavemente su piel, sintiendo las lagrimas deslizarse entre mis dedos, ella lucia tan frágil y pequeña y me complacía sentir que ella se encontraba a mi merced. No podía detener el impulso de acariciar su piel nívea de porcelana que quemaba bajo mi piel, causándome una sensación exquisita. Acaricie su cabello, sintiendo las finas hebras negruzcas entretejerse en mis dedos, quería ver su rostro completo, mi corazón se acelero latiendo enloquecidamente y sentí la felicidad cuando mi gesto fue aceptado con un gesto de sorpresa y vergüenza. Martilleando en mis oídos, la sangre corría como lava por mis venas despertando mis instintos mas bajos, le mire con ternura y dolor ese que se debía sus lagrimas, sin parar de acariciar con suavidad su rostro y complacerme con la hermosa vista de sus mejillas arreboladas y su aroma encantador de lavandas que se colaba por mis sentidos y me llevaba a los limites de la locura.
—Sasuke —Mi nombre en sus labios sonó como música y la ternura con que lo dijo quedo grabada con fuego en mi memoria.
—¿Por qué lloras? —Inquirí viéndola fijamente con la voz forzadamente dulce y suave.
—Nada —No quise creerle
Me acerque poco a poco, viendo fijamente sus labios, hipnotizado. Nuestros alientos se entremezclaban y la suave caricia de su respiración me causaba un ligero cosquilleo placentero. Cuando nos separaban escasos milímetros acorte esa distancia de golpe, fundiendo mis labios con los suyos y abrazándola con fiereza por la cintura, sin querer dejarla ir. La bese con dulzura, cariño y desesperación intentando demostrarle todo lo que me causaba, unos que creía había muerto esa noche de luna llena y cielo despejado en la que mi hermano me había arrebatado todo de la manos. El sabor de sus labios era dulce, cremoso, como el caramelo, pero sin ser empalagoso, como ella, y me producía sensaciones inexplicables y nuevas, sencillamente maravillosa.
Me deje llevar, cerrando mis ojos azabaches al igual que ella, sintiendo los latidos de su corazón en conjunto con el mío, latiendo en sincronía, al unísono, ella correspondía a mi beso con dulzura y ansias, con desesperación y pasión haciendo que me estremeciera ligeramente con su contacto.
Sin embargo el recuerdo de su voz pronunciando el nombre de Naruto, una y otra vez, me hizo separarme de ella, como si su tacto quemara y esto me molestaba, me hería en el orgullo.
Y le observe la noche entera, en silencio, mientras sentía mi corazón morir lentamente, cayendo a tierra una vez mas...
Me largue en cuanto me asegure que todos estaban despiertos, suficientemente alerta como para cuidarla. Había guardado mi ira y me había marchado a un claro desértico donde con el chidori ataque a un árbol, que fue seguido de muchos otros de sus hermanos que caían a tierra y hacían a la tierra estremecerse. Y cuando forme un chidori demasiado grande...
¿Por qué de ella?
¿Por qué me había enamorado de ella?
No, sabia que no era su culpa, era mía.
Mía por haberme enamorado de ella
Mía por haberla traído hasta aquí.
Y la culpa era mía por una infinidad de motivos que servían de cizaña y que calaban profundo en mi corazón.
Quería que ella fuese mía, y me reprendía por lo egoísta de mi acción, porque por primera vez en muchos años me preocupaba por alguien que no fuera yo, por primera vez en mucho tiempo me importaba el dolor ajeno y eso me descolocaba.
Una astilla se clavo en mi frente y la sangre se deslizo por mi rostro. Molesto y abochornado me dirigí de regreso al campamento donde comprobé que sólo ella me esperaba, pacientemente sentada en una roca lisa y baja que se confundía entre el césped esmeralda y note su rostro teñirse de alarma para después correr hacia mí, quise impedir por un tiempo que me curara y luego al oír la preocupación en su voz al preguntarme que me había pasado.
Y con todo el bochorno posible le conteste y escuche su risas, cantarinas, llenas de vida y gozo y fue en ese momento que me decidí, ella seria mía, no importaba que fuese egoísta, yo hallaría la manera de hacerla feliz como todo Uchiha y de borrar al dobe de manera permanente de su corazón.
Sonreí al tener aquel pensamiento...
.
.
Poco a poco nos alejábamos del lugar donde habíamos permanecido.
El paisaje cambiaba, volviéndose un bosque cada vez más frondoso y tétrico, nos acercábamos a Konoha, y eso me tenía turbada.
El sol apenas lograba superar las ramas provistas de verdosas hojas convirtiéndose de un matiz claro y a veces, pasábamos horas del recorrido en completa oscuridad con las ramas de los árboles obstruyendo nuestro camino. Muchas veces teníamos que caminar sobre pantanos llenos de fango y animales feroces que no se tentarían a la misericordia si llegábamos a caernos al agua o simplemente nos perdíamos. El silencio era roto por los sonidos de estos animales y por nuestro paso débil que se confundía entre aquellos ruidos inquietantes. El aullido de un lobo solitario en la lejanía fue un susurro lastimero en el ambiente, tétrico, y aterrador, una suerte de aviso del cruento destino que nos esperaba en ese bosque.
Sasuke viajaba al lado mío, sosteniéndome de la mano mientras caminábamos, él se encargaba de apartar la ramas bajas de los árboles con suavidad del camino cuidando que yo no me golpeara al pasar.
Era halagador y muy confuso, el me miraba y me trataba de una manera tan diferente, tan encantadora, como estaba segura de Naruto jamás me trataría o siquiera me miraría. Era tan distinto al Sasuke al que estaba acostumbrada.
Me perdí en su mirada negra y enigmática, últimamente era tan diferente. Antes sus ojos eran vacíos y tristes, y en ese preciso instante sus ojos resultaban alegres y vivos, casi iluminados como los de un niño, como nunca antes los había visto.
¿Por su mirada se había vuelto alegre?
¿Qué había cambiado?
Después de aquel beso, él había cambiado, se mostraba mas cercano y atento y me dejaba perpleja y moleta hasta cierto punto, porque una parte de mí ansiaba una explicación, pero no se sentía con valor como para exigirla.
Intentaba concentrarme en el camino, sin lograrlo, él me miraba ocasionalmente, con una pequeña sonrisita burlona que me sentía tentada a contemplar, y lo haría, de no ser porque estaba segura de que me caería al agua. Otra vez.
A veces era tan torpe que me sorprendía a mí misma.
Aunque...
Dudaba seriamente de poder concentrarme si él me miraba. Tenia la ropa empapada, me había caído, unas dos veces antes por regresarle la mirada, sí Sasuke se había divertido bastante. Podía adivinarlo en su mirada juguetona y por la diversión de su mirada.
Y era molesto.
Muy molesto.
A veces simplemente deseaba lanzarme y borrarle esa sonrisita arrogante, y lo haría, de no ser porque él me esquivaría y yo terminaría dando de lleno con el agua... otra vez. Estúpidas habilidades Ninja. Estúpida mi torpeza.
La presión de su mano aumento suavemente hasta convertirse en un fuerte apretón, no me dañaba, era confortable, calido, acogedor. Seguía mirándome fijamente con aquel brillo indescifrable en sus ojos negros, no le prestaba atención alguna al camino y aun así podía caminar tranquilamente a través de él, y dicho sea de paso, guiarme. De alguna forma lo envidiaba, tan tranquilo, tan hábil. Yo simplemente debía verme muy torpe a su lado y eso me entristecía.
Observe mas abajo, encontrándome con aquella flor guardada en mi vieja y casi desecha chaqueta. No podía deshacerme de mi chaqueta, le tenía demasiado aprecio.
Era una camelia —mi flor favorita— muy hermosa que había encontrado en mi saco de dormir al despertar esa mañana. Era un detalle muy lindo. Tal vez había sido Suigetsu, recordaba vagamente haberle comentado que aquella flor era mi favorita. Tendría que agradecerle mas tarde.
Sonreí...
Sasuke por algún extraño motivo también lo hizo...
Y yo me quede prendada de su sonrisa, pensando que era extraño pero que aquello definitivamente me gustaba...
Espero que les haya gustado, y que yo haya dado a entender lo que quise con este capitulo.
Cuidense.
¿Merece un review?
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