Nota de la autora: siento muchísimo haberme retrasado, pero es que esta parte me ha costado más escribirla, ya me entenderéis cuando lo leáis.

Johana: muchísimas gracias Johana me alegra ver que sigues capítulo a capítulo, muchos besos ;)

alexf199: te puedo asegurar que el ex de Bella aparecerá en el siguiente capi, no ibas mal con tu suposición, gracias por tu review ^^

CaroBereCullen4: en este capítulo vas a ver a una Bella completamente fuera de sí, como siempre un gusto leerte :D

Danny Ordaz: bienvenida! Me alegro de que te guste, muchísimas gracias por el follow ;)

Capítulo XII- Al menos dos horas.

Su piel era tan fría pese a estar dándole el Sol, sus labios tan suaves, sus pestañas rubias tan largas. Recorría con mi dedo todo su rostro y cuando llegaba a sus labios siempre me daba un pequeño beso que me hacía sonreír. Estábamos tumbados en una explanada perdida en el bosque y él estaba tumbado sobre mis piernas. Le besé la frente y aprovechó para darme la vuelta y tumbarse sobre mí.

-¿Sabes que eres preciosa?- me dijo mientras me retiraba el pelo de la cara.

-No, pero me gusta que me lo digas, es más, quiero que me lo digas todas las mañanas al despertarme y todas las noches antes de ir a dormir.

Ambos se sumergieron en un dulce beso mientras entrelazaban sus manos. Carlisle miró el rostro risueño de la mujer a la que amaba, tan joven, tan inocente pero al fin y al cabo toda una mujer.

¿Cómo iba a poder él quitarle todo eso? Si ella es la que le mantiene vivo.

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-Bells hace tiempo que no veo a Jacob, ¿habéis discutido?- Charlie se sentó a ver un partido de béisbol con una cerveza así que sabía que a partir del momento en el que encendiese la televisión no me haría caso.

-No, no discutimos, yo tampoco sé nada de él- de cierto modo había mentido a Charlie, Jake y yo no habíamos discutido, pero sí que le molestó el que yo…que yo no me dejara llevar. No había vuelto a hablar con él desde el día que lo vi en el aparcamiento del instituto, según Jessica, ese asunto tan importante tenía nombre y apellido, una tal Marie Blanchard, una estudiante francesa de intercambio. No estaba celosa, pero si me había molestado que me recriminara lo de Mike cuando él llevaba bastante tiempo tras Marie.

Jake es muy buen amigo mío pero no podría verlo como algo más, al principio dudaba pero todas esas veces que se acercó a mí lo único que conseguía era ponerme nerviosa. Con Carlisle es distinto también me ponía nerviosa, pero además conseguía hacerme temblar con una simple caricia, podría ser el fin del mundo que con Carlisle me sentiría segura. Realmente estaba enamorada de él, conseguí conocerlo y es tan distinto a lo que quería hacerme creer…

Sin embargo me siento mal por él, la última vez que nos vimos me contó que cuando me conoció se descontroló y estuvo varias semanas alimentándose de la sangre que había en el hospital, todo por mi culpa aunque él no me lo dijese, aunque desde el sábado ya no la necesitaba, pero yo no era capaz de contarle, lo que pasó, tenía que asegurarme de que me quería lo suficiente, que no me dejaría.

Decidí enviarle un mensaje ya que me dijo que hoy no tenía ninguna operación programada. Hacía tanto tiempo que no hacía algo así, además él tenía 360 años, no quería comportarme como una adolescente atontada. Quizás le podía decir que le echaba de menos, o que le quería, que no podía parar de contar los minutos hasta que lo volviese a ver.

¿Puedo ir a verte?

En realidad si lo veía en persona sonaría menos cursi, debía estudiar pero tenía muchas ganas de verle, llevaba tres días sin disfrutar de su compañía ya que había estado con Ángela preparando la que sería la noche más bonita de su vida.

Si no quieres romperme el corazón deberías venir.

-Charlie voy a la biblioteca, tengo que estudiar y no quiero que te quedes sin ver el partido.

-Gracias Bells, ten cuidado.

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No paraba de preguntarme si realmente existía Dios, o el karma. Finalmente había sido perdonado por ser lo que era y me habían mandado un regalo. Bella me quería, cada momento que pasaba con ella no se podía comparar con ningún otro, cuanto he deseado ser humano desde que estoy con ella, quiero envejecer a su lado. Sin embargo si no fuera lo que soy nunca la habría conocido.

El tiempo que pasaba sin ella volvía a convertirse en su vida anterior, estando con Bella ni siquiera se necesitaban las palabras, eran felices estando juntos.

¿Puedo ir a verte?

Era realmente increíble lo que me hacía sentir con un simple mensaje, ¿cómo iba a aguantar sin ella cuando…? Carpe Diem, me permití recordar.

Si no quieres romperme el corazón deberías venir.

Debía aprovechar cada momento de su existencia, cada sonrisa, cada mirada que me dirigiese, cada beso.

Sentí su corazón acelerado, en ese momento se me pasó por la cabeza todo tipo de cosas, ¿le habría pasado? Me estaba levantando de la silla para ir a abrirle la puerta de la consulta cuando ella entró. Sus mejillas estaban sonrojadas debía haber venido muy rápido, cuando le fui a preguntar si le pasaba algo vi como cerraba el cerrojo de la puerta, y mientras se acercaba a mí rápidamente se quitó su camiseta. De repente tuve su lengua en mi boca, una lengua muy exigente, casi no podía seguirle el ritmo. Comenzó a desabrocharme la camisa torpemente, hice yo ese trabajo mientras ella se lanzaba a mi cuello. Había estado controlándome demasiado tiempo por no hacerle daño, pero ya no podía más, necesitaba sentirla, necesitaba saber que era solo mía.

Me susurró que Charlie estaba viendo un partido y que teníamos al menos unas dos horas para nosotros. La cogí y la apoyé rápidamente contra la pared, tomé el control, desabroché su sujetador. Nunca había pasado de ahí, sus pechos eran perfectos, empecé besándola por el cuello y empecé a bajar lentamente mientras le desabrochaba sus vaqueros. Ella estaba muy excitada pero no estaba dispuesta a dejarle el control.

Bella tumbó a Carlisle en el suelo, se quitó los vaqueros y se sentó sobre su sexo. Como una leona en celos se fue acercando lentamente, con su cinturón ató las manos de Carlisle a la pata de la mesa, él podría haber desecho ese nudo en un abrir y cerrar de ojos, pero quería ver qué pasaba.

Bella le quitó los pantalones y sonrió al ver el efecto que causaba en él, le preguntó si quería que continuara mientras le mordía el lóbulo de la oreja, él le contestó que más le valía. Empezó a acariciarle por encima de los boxers, le volvió a preguntar lo mismo y esta vez lo único que pudo hacer fue asentir. Bella lo desató y lo llevó encima del sillón, le volvió a atar las muñecas y se sentó sobre él, disfrutó unos minutos de unos besos muy sensuales mientras dejaba que las manos de Carlisle disfrutaran con sus pechos, él realmente era habilidoso. El calor se podía sentir en la consulta y los jadeos empezaban a ir en aumento.

-¿Continuamos?- le volvió a susurrar, se puso de rodillas frente a él, se deshizo de los bóxer y se sonrojó al comprobar que su cuerpo realmente era perfecto, se mordió el labio y comenzó a lamer la punta de su sexo. Carlisle echó la cabeza hacia atrás completamente excitado, rompió el cinturón y hundió sus manos en la cabellera de Bella empujándola contra él, ella comenzó a succionar mientras lo miraba.

-Dios mío Bella- ella sabía cuánto lo estaba disfrutando lo que la animaba a hacerlo de forma más intensa. Carlisle no tardó en correrse. Bella se lo tragó todo y volvió a sentarse sobre él, ahora era su turno. Comenzaron a besarse de nuevo, pero ahora le tocaba disfrutar a Bella así que él tomó el control. Con su propio cinturón, ya que el de ella estaba destrozado, le ató las manos a una de las perchas que había en la pared. Se deshizo de su lencería rosa magenta de lino. Carlisle se echó a hacia atrás para observarla. Ella no bajó la mirada, podía ser tan distinta, pasar de la chica dulce e inocente a la pasional y experimentada.

Se acercó lentamente a ella completamente excitado de nuevo, sus manos llegaron directamente al punto de placer de ella, con un dedo de su mano derecha masajeaba su clítoris lentamente mientras que con la izquierda masajeaba su pecho, ella le pedía que continuara pero él no tenía prisa. Carlisle comenzó a susurrarle cosas que nunca le habría dicho a ninguna mujer y sus palabras efectivamente excitaban a Bella, comenzó a sentir su humedad. Tuvo que besarla para callar el grito que iba a lanzar cuando Carlisle metió dos de sus dedos en su interior, el cuerpo de ella comenzó a moverse de forma rítmica contra sus dos dedos. Comenzó a ralentizar el ritmo y con el poco aire que le quedaba ella le dijo:

-Si puedes controlarte- cogió aire- puedes morderme- Carlisle paró y la miró para asegurarse que no estaba bromeando, efectivamente no lo hacía- he visto en películas…- él la calló con un beso.

-No sé si podría- le dijo mientras le masajeaba el clítoris de nuevo, ella cerró los ojos.

-Hazlo- la mano de Bella lo atraía a su cuello, Carlisle no estaba seguro pero la tentación y el deseo habían nublado sus sentidos, comenzó a lamerle el cuello mientras volvía a introducir sus dedos, esta vez tres. Sentía como corría su sangre, como le llamaba, sus colmillos se alargaron.

-Bells al principio…

-Sigue- le dijo entre jadeos mientras se corría, Carlisle se disponía hacerlo, según había oído esa era la experiencia que más complacía a un vampiro pero nunca lo había probado, introdujo sus dientes y Bella soltó un pequeño gritito, su sangre era dulce, no se podía comparar con nada que nunca hubiese probado, ella rodeó la cintura de Carlisle con sus piernas, él paró de beber e introdujo su sexo de nuevo excitado en ella de un golpe. Sus ojos ahora rojos se posaron sobre los de ella que pedían más, él sonrió.

-¿Cómo lo haces?- le dijo él mientras sus cuerpos comenzaban a moverse rítmicamente, ella se tomó su tiempo para responder.

-¿A qué te refieres?- le dijo sonriendo, sabiendo a que se refería. Su ritmo comenzó a acelerarse, él la apretaba contra la pared, ninguno de los podría volver a hablar de nuevo. La excitación de ambos era interminable, sus cuerpos estaban hambrientos uno del otro, ambos llegarían al clímax en breve, ella consiguió deshacerse del cinturón y hundió sus uñas en la espalda de Carlisle, él no sintió nada. Solo podía ver las mejillas sonrojadas de ella y sus labios que pedían más. Pero su mala suerte les acompañaba, alguien golpeó fuertemente la puerta de la consulta, ella lo miró preocupada, él con su rapidez sobrehumana lo puso todo en orden en unos segundos. La besó cariñosamente, le echó el pelo hacia adelante para tapar los dos pequeños agujeros que había marcado en su cuello y le dijo que se sentara.

Comprobó de nuevo que la consulta estaba presentable, mientras se guardaba su cinturón roto en el bolsillo de su bata. Al abrir la puerta apareció una Ángela completamente aterrada, Bella conocía esa mirada, puesto que esa mirada fue la que la acompañó después de aquella noche. El pasado había vuelto y ya era hora de que Carlisle supiera a que se estaba enfrentando.

Nota de la Autora: espero que os haya gustado, como os decía antes me costó más escribir esta parte porque es la primera vez que escribo algo así.