No tenéis ni idea de lo que me ha costado escribir este drabble.
Tengo un par de anuncios, me he hecho página de facebook, si queréis seguirme sólo tenéis que ir a mi perfil y darle al enlace. Y el otro anuncio es que Miss Mantequilla (conocida en mis NA por Makinetis y en FanFiction por la autora de Self Harm, Flores para Narcisa y Suave, entre otros) estamos preparando algo gordo, muy gordo.
Harry Potter pertenece a JK Rowling y el test es del científico Artur Anon.
Camille, sí. Lo del subrayado no lo puedo evitar, fanfiction me trollea.
Capítulo XI: Conóceme.
11. Tómate cuatro minutos de tu tiempo y cuéntele a la otra persona tu historia con la mayor cantidad posible de detalles.
— ¿Cuatro minutos? —Malfoy chasquea la lengua molesto y mueve la cabeza intentando alejarse el flequillo del pelo—. A ti te sobran y a mí me faltan.
— Creo que cuatro minutos son demasiados para que me expliques lo duro que era aprender a diferenciar el tenedor de la ensalada del de la carne.
— Ser el único heredero barón de una antiquísima familia de sangres pura no es tan bonito y fácil como quieres creer, Weasley —le contesta venenosamente—. Lo único que llama la atención de tu historia es que eres una maga con padres muggles. No debe de haberte resultado tan difícil abrirte camino.
— No tienes ni puta idea de lo que hablas, Malfoy —la mujer lo fulmina con la mirada y entrecierra los ojos retándolo a decir algo más.
Ninguno de los dos habla durante un momento. Dejan que la ira y el rencor se instalen entre ellos. Ya no quieren entenderse, no quieren saber qué les mueve, qué les hace las personas que son. No quieren reconocerse como personas.
Hermione suspira y mirando fijamente el suelo decide armarse de valor. Decide confiar que el Malfoy que tiene delante no es el mismo niñato egocéntrico y oxigenado con el que fue al colegio.
Hermione habla de lo duro que es ser maga teniendo padres muggles, de lo duro que es no tener a nadie que te guíe, lo duro que es ser la niña que hace esas cosas raras, la niña rara que casi mata a un niño, la niña rara con un espantapájaros por melena, la niña rara que va a un centro para raros, la niña rara que toma medicinar para dejar de ser rara, y la niña que se va meses enteros a un internado de raros.
También le habla de lo maravilloso que fue entrar en Hogwarts, de lo que vivió ahí, de lo bueno y de lo malo. De lo difícil que fue su relación con Ron por los celos y las inseguridades de él, de lo difícil que fue después cuando consiguió el puesto como cabeza de departamento, de lo poco que entiende a Rose y de lo forastera que aún se siente a veces en ese mundo de magos.
Malfoy no le dice nada, simplemente le explica lo sólo que se sintió creciendo entre esas cuatro paredes, de las expectativas, del odio y del rencor irracional que le inculcaron sentir hacia los sangre sucias, de lo confundido que se sintió cuando se enamoró de una sangre sucia, del miedo durante la guerra, de lo que le duele la marca tenebrosa hoy en día, y del miedo que tiene por no ser un buen padre para Scorp.
Al final del relato sólo se escucha sus respiraciones pausadas, y en un mudo silencio sus almas se encuentran, se unen, se sanan y se perdonan. Son dos almas que se entienden, son iguales.
