Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con sus personajes. ^.^ Yo no soy dueña de los sucesos, son de una amiga, yo solo los convertí en una historia sin su permiso XD Y modifique mucho la historia, solamente los sucesos que se quedaron grabados en mi memoria los pongo (:

La chica detrás de la libreta


El graffiti.

Bella's POV:

Amaba dibujar. Este dibujo me estaba saliendo muy bien, era una niña sentada en el pasto, amarrándose las rodillas, con una sudadera y unos pantalones, estaba mirando la luna. Y había un gatito en el pasto, que igual miraba hacía arriba. Y como siempre, estaba echo a lápiz, puro y simple lápiz, no me gustaba colorear los dibujos, me gustaba más así, se veían mejor.

-Bella –grito Alice, acercándose a mí. Tiro su mochila en el suelo, primero miro como caía, pero luego le dio igual y me volteó a ver a mí- Ey, oye ¿Sabes que día es hoy? –empezó a alzar sus cejas de arriba hacía abajo.

-Sí –chille, cerré mi libreta, dejando el lápiz atrancado en la página- hoy cumplo dos meces con Edward –sonreí.

-¿Si? –pregunto confusa- no, yo decía que falta exactamente una semana para que Jazz y yo cumplamos dos meces –dijo con seriedad. Mi sonrisa desapareció y en su lugar, apareció una cara de pocos amigos- es broma –golpeo mi hombro en tono juguetón y yo sonreí.

-Eres una molestia, prima –dije, le rodeé los ojos con una sonrisa.

-Lo se –jugo son sus deditos, como siempre hacía- ¿Qué le vas a regalar?

Me quedé pensando, aún no tenía nada para darle, la verdad. Pero, seguro y algo se me ocurría, mire hacía mi libreta.

¡Ya se! Le pudo regalar un dibujo, pero, no uno cualquiera, un dibujo colorido, ese, es un regalo especial, jamás le he dado uno a nadie más.

-Ya tengo un regalo para él –dije emocionada.

Mi sonrisa era de oreja a oreja. Ya se me ocurría como podría ser. Sí, sería un dibujo muy hermoso, pero, no lo podía empezar a hacer aquí, no, esto tenía que hacerlo en otro lado. Sí, quizá cuando llegara a mi casa, o bueno, quizá lo tendría que hacer cuando estuviera sola, para poder dárselo cuando saliéramos de la escuela.

-Alice –llame su atención, ella estaba vagando la vista de un lado a otro- ¿crees qué es mejor hacerle mi regalo a Edward aquí ó en mi casa? –pregunte con un tono como de que fuera una de las preguntas más importantes de toda mi vida.

-Creo que mejor aquí, así no pierdes el tiempo ni nada –contesto, luego sus ojos se posaron en la figura que venía entrando por la puerta: Jasper.

-Alice, vente, vámonos a clase –dijo, le hizo un ademán para indicarle que saliera y lo siguiera.

Ella lo hizo, pero antes de irse, vi como le sacaba la lengua, ellos eran tan chistosos. Me daban mucha risa, pero, bueno, en fin. Tenía que ponerme a trabajar.

-Buenas tardes chicos –saludo el profesor Gómez.

Todos le devolvimos el saludo a coro y yo me acomode bien en mi lugar para que la inspiración fluyera. Agarre una hoja de papel, no muy gruesa, pero tampoco muy delgada. Y la puse extendida sobre mi mesa. Me di la vuelta, llamando a una amiga

-Ey, Kim –ella me miro- ¿me prestas tus colores? –pregunte, agarrando la lapicera de tela, en donde ella guardaba sus colores.

-Claro –contesto sonriente.

Pobre, de seguro pensaba que iba a hacer un dibujo colorido para alguien que no fuera Edward. Je, ingenua, si piensa eso, pero, bueno, aún así Kim era mi amiga y me caía muy bien la verdad. Era una chica, que verdaderamente le gustaban muchísimo los colores, todo lo contrario a Bells, esas dos eran como agua y aceite, total y completamente diferentes.

Bueno, pero eso es punto y aparte, ahora, en este momento hasta terminar mi dibujos, mi mente era total y completamente de Edward. Así que comencé a pensar… ¿Qué podría ser bueno? No sabía la verdad.

Y así estuve como veinte minutos, sólo pensando en que podría dibujarle, hasta qué… de pronto, una idea se vino a mi cabeza…

Agarre mi lápiz y empecé a dibujar y dibujar, sabiendo bien lo que hacía. Y de pronto, sentí una presencia junto a mí.

El profesor estaba aquí, junto a mí, mirándome no muy bonito por estar dibujando en lugar de poniéndole atención a la clase. Lo mire con cara de borreguito degollado, él agarro la hoja de papel en la cual estaba dibujando.

-No lo va a romper ¿verdad? –le pregunte, mi voz salió con una inocencia, que ni yo misma me conocía.

Él profesor analizo mi dibujo y luego me miro fijamente.

-No, yo ya he visto como los maestros tiran mis dibujos, y no voy a dejar que tú pases por eso –me dijo, le sonreí a más no poder.

-Profe, usted es mi favorito –le dije con sinceridad.

Él me sonrió y me devolvió mi dibujo aún no terminado.

-Eres muy buena –señalo mi dibujo con una sonrisa, yo sólo le sonreí. Este profesor si era bueno…

-Gracias –conteste.

Volví a poner mi atención en mi dibujo. Lo sabía, ya después de haber sido descubierta, debería poner más atención a la clase, pero, es que simplemente no podía, el dibujo me llamaba y me decía que lo terminara, y yo no le iba a decir que no.

Seguí dibujando, el dibujo no tenía muchos colores, así que no estuve cambie y cambie colores, como yo había pensado que estaría. Agradecía mucho eso, la verdad me desesperaba tener que estar cambiándolos, era frustrante. Bueno, pero con tener a la mano el rojo, el verde y el azul, era más que suficiente.

El timbre sonó, anunciando la finalización de la clase y, con ello, mi dibujo, ya por fin, después de toda la clase de haber estado trabajando en él, por fin lo termine.

-Gracias, Kim –le dije, con voz perezosa y le devolví su lapicera. Ella asintió y yo salí del salón, con la intensión de encontrar a Edward.

Le había dibujado una rosa, pero, normalmente a mí no me salían muy bien. Además, esta era una rosa especial, tenía alas y toda la cosa. La había coloreado de color rojo intenso y verde el tallo, los reflejos de las alas estaban ligeramente de azul. Y me había encantando como quedo, sinceramente.

-Ey, Bells –saludo, Emmett, él iba con Rose agarrados de la mano. Se veían tan felices así juntos, mi cuñada y mi mejor amigo.

Estos dos eran tal para cual.

-Hola, Em –le salude y le di un beso en la mejilla a Rosalie- hola, Rose.

-Hola, Bells –saludo, ella un poco tímida. No podía creer que estuviera tímida conmigo, después de que yo era de la novia de su hermano y la mejor amiga de su novio. Sí. Novio, ellos ya lo habían echo oficial hace apenas unos pocos días.

-Oye ¿no has visto a tu hermano? –le pregunte, buscándolo con la mirada.

-No, para nada –dijo ella, la mire e hice una mueca, ella sólo se rió de mí- ¿para qué lo buscas? –pregunto con un brillo en sus ojos.

-Es que hoy cumplimos dos meces –dije con adoración, me encantaba repetirlo- y le he hecho esto –les enseñe la pequeña hoja de papel que sostenía en mi mano.

Rose parpadeo rápidamente y sonrió. Emmett sonrió, como siempre.

-Esta genial, Bells –alabó, Emmett- es un dibujo especial… es colorido –lo dijo como si fuera algo de lo más extraño en el planeta, aunque, bueno, viniendo de mí, lo era un poco.

-Sí, lo se –dije irónicamente.

-A ver –dijo, Rose, al parecer ella estaba perdida- no entiendo –dijo con el ceño fruncido. Hizo la cabeza hacía abajo y Emmett sólo se rió y la abrazo con fuerza.

-Sí, es que Bells, no es muy colorida al dibujar –le explico Emmett-, y por eso es que es tan especial –me volteó a ver a mí-, debes quererlo mucho.

Le sonreí de oreja a oreja. Sí, era verdad, a nadie más le había dibujado así.

-Sí –aclare por fin-. Lo quiero muchísimo.

Confesé, sin importarme que estuviera aquí su hermana, después de todo, ella igual era mi amiga. Así que no había mucho problema.

-Me alegro mucho por ustedes –me dijo, Emmett, dándome un juguetón golpe en el hombro, le sonreí.

-Sí, yo igual –esta vez fue Rose la que hablo. Me reí quedamente.

-Bueno, creo que mejor me voy, iré a mi casa –puse mis manos sobre mi estomago- tengo hambre –me reí.

Me dirigí a mí casa, yo sola. Alice seguro y estaría con Jasper y él la acompañaría a su casa, y pues, Emmett y Rosalie estaban juntos, seguro y luego encontraban a Edward y se iban con él, igual.

No estaba muy lejos mi casa de la escuela, así que llegue rápido. Cuando entre, mi mamá estaba en la cocina y mi papá en la sala viendo la televisión.

-Hola, mami –la salude y le di un beso en la mejilla.

-Hola, Bells –dijo, pero no aparto la vista de las papas que estaba cortando.

-Hola, papi –salude, cuando pase por el sillón, donde él estaba sentado.

-Hola, Bella –dijo, saludando con la mano.

-Ey, hija –llamo mi mamá- ¿Qué tienes en la mano? –pregunto mi mamá, me gire y camine hasta ella.

-Es un dibujo que hice hoy –conteste mostrándoselo.

Ella lo observo, con una sonrisa de oreja a oreja. Asintió con la cabeza mientras me lo entregaba.

-Esta genial, hija –me dijo, aún sonriéndome. Le devolví la sonrisa con una de oreja a oreja.

Me devolvió mi hoja y yo subí a mi habitación. Quería cambiarme el uniforme, por otra cosa. Me cambie la falda por unos pantalones cortos, que me llegaban hasta la rodilla, y eran color beige, y una blusa negra. Agarre el dibujo y mi celular.

Baje otra vez por las escaleras, con el dibujo en mis manos, salí de mi casa y marqué el numero de Edward.

-Hola –contestó una voz aterciopelada y masculina, sonreí de oreja a oreja.

-Ey, hola –conteste.

-Hola, amor –dije con un tono tierno-. Ey, no te encontré hoy en la escuela –dijo con una voz más seria, yo me reí.

-Ni yo a ti –lo regañe- y eso que te estuve buscando.

Suspire. Él se rió.

-Bueno, ahora sí ¿qué paso, mi amor? –pregunto dulcemente. Yo me reí.

-No, qué te quería dar algo –le cante, en broma-, es por nuestros dos meces –le dije dulcemente.

-Me parece maravilloso, amor –dijo, juro que pude escuchar una sonrisa en su dulce voz.

-Bueno –aclare- ¿Cuándo te lo doy? Ó, bueno, más bien, ¿dónde te veo?

Hubo un poco de silencio, me imagine que él estaba pensando. Me empecé a desesperar un poco, era un largo momento de silencio.

-En el tae kwan do –afirmo, por fin-, y ahí yo te doy el mío, igual –sonreí ante eso-. Pero, oye, llega a las seis y media. O, bueno, si puedes un poco antes.

-Sí –afirme con la cabeza. Sin saber por qué.

-Muy bien, hasta entonces, amor –dijo y yo sonreí.

Él colgó, sin dejarme contestarle nada. Juraría que tenía una sonrisa boba en el rostro. Ya, Bella, quita esa boba sonrisa de tu cara. Pensé, pero, no, nada, la sonrisa seguía ahí… este chico me traía como loca…

-Ey –llamo, una voz de niña chiquita, me gire para encararla y ella me analizo con la mirada- ¿y por qué la sonrisa de estúpida?

-Qué molestosa eres, primita –le dije en tono molesto y le rodeé los ojos.

-Pero así me quieres –me recordó, arqueé una ceja e hice una mueca sorprendida.

-¿A sí? –pregunte, con mis ojos abiertos de par en par.

Ella sólo me saco la lengua y luego yo me empecé a reír. Ella era como una niña chiquita a gran escala. Note una presencia ajena, una que no me había dado cuenta hasta ese momento: Jasper.

-De verdad, Bella –dijo, con esa voz ronca que tanto lo caracterizaba a él- ¿por qué la sonrisa de loca? –pregunto, con una sonrisa divertida. "Sí yo loca ¿y tú?" pensé con un poco de enojo.

-Porque hoy cumplo dos meces con Edward –conteste con el ceño fruncido- ¿y? –pregunte, con mi voz un poco más elevada.

Él sólo se rió. Lo fulmine con la mirada.

-Tranquila, Bells –dijo, moviendo sus manos de arriba a bajo, como intentando calmarme con esos simples movimientos. Suspire.

-Bueno, ya –dijo, Alice, interrumpiéndonos y haciendo que mi enojo se esfumara un poco, por la inesperada interrupción-, entremos y veamos la tele –dijo, sonriendo.

Me reí un poco por su actitud y los tres nos metimos a mi casa, después de que ellos dos saludaran a mis papas, nos encaminamos al televisor, ya que mi papá se había puesto a ayudar a mi mamá con la comida. Subí velozmente a mi cuarto y deje el dibujo encima de mi cama, para que no se me olvidara.

Alice se apodero de inmediato del control y puso Fullmetal Alchemist. Cómo le encantaba a esta niña, esa serie, pero bueno, yo la verdad la veía sin verla realmente. Solamente estaba esperando a que dieran las seis para irme a cambiar y luego al tae kwan do. Ahorita eran apenas las tres de la tarde. Faltaban tres horas aún.

Mi mamá anuncio que la comida estaba lista, y yo les dije a Alice y a Jasper que se quedaran a comer, aunque, claro esta, no se iba a ir de mi casa con su estomago vacío, no, no, no, no, ella tenía que comer…

Comimos en silencio unas enchiladas que había echo mi mamá, le quedaron bien ricas, hasta se me antojaron más, pero no…

-Vaya, tía –exclamo, Alice, aún comiendo un poco- te quedaron deliciosas –la halagó, mi mamá sonrió con orgullo.

-Gracias, Alice –le dijo.

Terminamos de comer y cada uno lavo sus platos.

Como todavía faltaba bastante para las seis, les propuse que saliéramos a pasear. Ellos aceptaron al instante. Y nos pasamos el tiempo restante paseando en el parque. Cuando mire el reloj, ya eran las seis.

-Oigan –llame a mi prima y a su novio, me voltearon a ver-, ya son las seis –les sonreí- me tengo que ir.

Alice soltó una discreta risita, pero asintió. Me fui corriendo hacía mi casa, estaba cerca, así que llegue bastante rápido. Cuando entre, corrí hacía mi cuarto y me metí a bañar.

Cuando salí me puse los pants de mi dobock y una blusa, ligera, de tirantes.

Agarre mi mochilita, y guarde la casaca, junto con mi cinta y el dibujo, que tuve que doblar en cuatro partes.

Camine el corto trayecto, y cuando llegue, subí las escaleras y me metí en el vestidor de mujeres, deje mi mochila y saque mi casaca y me la puse, até la cinta alrededor de mi cintura y luego baje las escaleras, con el dibujo en la mano, y una sonrisa de boba en la cara.

-Ey, Bells –llamo a lo lejos una aterciopelada voz, que yo conocía muy bien.

-Hola, Eddie –le dije para molestarlo, a sabiendas de que a él no le gustaba que le dijeran así.

Se paro frente a mí y me miraba con el ceño fruncido, señal de que no le había gustado en lo más mínimo que le dijera así. Pero, en mi cara había una sonrisa traviesa.

-Perdón –dije, en tono burlón y le saque la lengua. Él rodó los ojos, con una sonrisa en sus labios.

-Bueno, no importa –me dijo, note que tenía algo en su mano- te quiero –me extendió lo que tenía en su mano y yo no pude hacer más que sonreír.

-Te quiero –repetí y le entregué la hoja de papel donde había echo mi dibujo.

Él la observo y su cara era un poema, al parecer a él igual le había sorprendido que le hubiese echo ese dibujo.

-Eres la primera persona a la que le hago un dibujo colorido –confesé. Él me miro con una sonrisa de oreja a oreja.

Admire mi regalo. El obseso que él tenía en su mano, era una hoja de papel, que más bien parecía cartulina, ó algo más duro quizá. Pero, eso no era lo importante, lo importante era lo que tenía. Ahí, plasmado en lo blanco del papel, decía Princess, grafiteado, con gris y verde. Un poco arriba de la mancha gris que estaba detrás de las palabras, había un fantasmita –supuse yo, que eso era-, muy divertido. La verdad, me encanto, estaba simplemente maravilloso.

-¿Sabes? –le dije, él alzo la vista del papel y me miro-, me encanta –le confesé, se acerco a mí y me beso.

-Vaya –dijo, sorprendido una voz que yo conocía bien-, que lindos.

Me separe de Edward, para mirar a Seth, con rabia.

-Eres de lo peor –le dije, él se rió.

Me giré hacía Edward y vi que se estaba riendo, lo fulmine con la mirada.

-Creó que mejor subo esto y lo guardo –le dije, muy dignamente. Él sólo asintió.

Subí detrás de Seth. Me metí al vestidor y deje el graffiti debajo de mi mochila, ahí estaría bien.

-Bella –escuche a mi tío.

Salí del vestidor y me pare frente a él. Lo cuestione con la mirada.

-¿Qué paso? –pregunte.

-Necesito que tú y Seth me ayuden a pegar la lona –dijo.

Me señalo la lona, que estaba un poco despegada de algunos lados –lo que pasa es que le habían quitado la parte de arriba, dejando el piso simplemente con una lona verde-.

-Claro –dije.

-Pero –me sonrió-, tienen que ir a comprar cinta canela para eso –asentí-, bueno, ahorita te doy el dinero.

Volví a asentir y él se dirigió a su maleta y saco su cartera, me dio un billete, lo suficiente como para comprar cinta canela.

-Seth –lo llamé, él salió del vestidor, amarrándose la cinta, me cuestiono con la mirada-, ven. Vamos a comprar cinta canela.

Me sonrió. Caminamos a las escaleras, y cuando estábamos bajándolas, como a las cuatro, vi que alguien subía. Bella iba subiendo las escaleras con la cabeza cacha.

-Bella –la salude, ella alzo la cabeza y me sonrió-, ven vamos a comprar cinta canela, sólo deja tus cosas por ahí y vamos.

Se rió un poco y vi como caminaba junto a mí para subir. Me pareció escuchar un: "hola, amor" o algo parecido, pero no estoy muy segura.

Termine de bajar las escaleras, pero, sólo llegue hasta donde estaba la secretaria, ahí, Seth y yo esperamos a Bella, que bajo, rápidamente, poco después.

-Ey –dijo Seth, lo volteé a ver y vi que miraba los pies de Bella, los vi y vi sus comunes tenis-, ¿por qué ella si trae tenis y nosotros no? –pregunto, con el ceño fruncido.

Ella sólo se empezó a reír de él.

-Por que sí –le conteste-. Además, no tiene nada malo estar descalzo –contra ataque. Ya estábamos en camino a la papelería que estaba casi al lado del local en donde practicábamos tae kwan do.

-Eso es cierto –concuerdo él.

-Sí, una vez a mi me mandaron a comprar cervezas y me fui descalza, para que fuera más rápido –mire a Bella-, imagínate, comprando cervezas y descalza, unos tipos hasta se me quedaron viendo como si estuviera loca.

Ella se empezó a reír. Ella se reía de todo. Percibí igual la risa de Seth. Para estos momentos, ya estábamos dentro de la papelería, enfrente de la caja, para pedir las cintas.

-Cinta canela –pedí. El señor desapareció- Bella –la llame, ella al instante me volteó a ver-, ¿qué crees que me regalo Edward por nuestros dos meces? –dije con la mente por las nubes.

-¿Qué? –pregunto con voz bien curiosa.

-Un graffiti que dice princesa en inglés.

Sonrió ampliamente y luego, vi como miraba de reojo a Seth. Pero, luego volvió su atención a mí y me sonrió.

-Eso es genial –me dijo.

-Sí –dije, con una sonrisa.

Pagamos las cintas y nos volvimos al dollan.

-Seth –volteó a ver- cárgame –pedí con una sonrisa.

Él asintió y se puso enfrente de mí. Vi como la mirada de Bella estaba perdida por la calle. Así que no le dije nada. Me subí a la espalda de Seth ¿cómo un niño tan chico me podía aguantar? Debí llevarle como tres años o algo así. Pero, si me aguantaba, empezamos a caminar y yo sólo me reía. Escuche como, después de un corto rato, Bells igual se unía a mis risas. Seth camino hacía la puerta del local, que estaba abierta, vi a Edward parado a un lado y le sonreí, aún entre risas.

-Ey –dijo, Seth, con la voz un poco forzada-, encárgate de tu novia.

Lo acuso, él puso mala cara, pero cuando Seth siguió avanzando, me sonrió. Subió las escaleras conmigo, aún en mi espalda, pero, no llegamos hasta arriba, sólo hasta donde estaba la secretaria, la cual se nos quedo viendo divertida.

Cuando Bella subió por las escaleras, yo camine hasta subir las otras, con ella tras de mí, me metí al vestidor, haciéndole una seña para que me siguiera.

-Mira –agarre el graffiti que me había dado Edward y se lo enseñe, ella sonrió y sus ojos se abrieron de par en par- es lo que me ha regalado, Edward –ella me miro y sonrió- él es muy bueno –le presumí- y ha sido muy delicado con este regalo –me miro sin entender lo que le había dicho. Yo sólo me reí.

A lo que me refería era que él era mucho más rudo con sus graffitis.

-Mira –dije, señalando el pequeño fantasmita que había- es un fantasmita –se rió, ligeramente- o eso creo, ¿sí no?

-Sí, me parece que es un fantasmita –me respondió con una sonrisa.

Deje el regalo en su lugar, otra vez y las dos nos encaminamos hacía la lona, Seth estaba sentado, pero, cuando nos vio se paro y camino junto a nosotras. Los tres terminamos ayudando, yo expandía la cinta, Bella la cortaba, y Seth la aplanaba, era muy divertido. Empezamos a hablar y nos divertíamos mucho.


Hola! Jeje, bueno, me gusto ese regalo(: aunque, no era de dos meces… era de… amm.. como… no me acuerdo la verdad, pero definitivamente, de dos meces no era :D jeje, bueno, espero que les guste… ahh! Una cosa más… tengo una nueva historia, se llama: Un ángel de la oscuridad esta muy linda, por favor, pasen y veanla y de paso me dejan un review =B por favor jiji, bueno, espero que si lo hagan x) jeje, es una historia de Alice y Jasper =F jeje, bueno, nos vemos. Adiós =B

.: * ฆℓƷҳ Ð мćĈตЯŧŷ * :.