Capítulo XII
Al día siguiente todos se levantaron muy temprano. Draco abrió los ojos y se removió. Totalmente despierto llamó a un elfo:
–Tiny prepárame el baño.
–Si amo.
El rubio se giró y notó al moreno aun dormido.
–Y que suban el desayuno.
Se dirigió al baño tratando de no hacer ruido, considerando que Potter se levantaría con mala cara y no deseaba dar explicaciones a los otros, pues a pesar de que todos sus allegados sabían la verdad, no le agradaba la idea de ventilar los problemas del moreno.
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Severus llamó a un elfo y le pidió que trajera su ropa de la habitación que compartía con Sirius. La creatura llegó minutos más tarde, pero no lo hizo solo, Sirius entró por la puerta sin avisar. El ex profesor lo ignoró y entró al baño a ducharse.
Sirius se sentó en la cama y esperó, fue poco tiempo y al salir Severus al verlo, lo cuestionó:
–¿Qué quieres?
–Bajar a desayunar con mi esposo.
–No exageres que allá abajo solo están los que saben la verdad.
–Podría haber alguien más.
–Ya.
–También quiero saber que sucedió anoche.
–Como si no lo supieras.
–Por eso te lo pregunto, no sé qué pasó, estábamos bien y de pronto saliste corriendo.
–Mira Black, ambos sabemos que esto es un trato y que eso no incluye intimidad.
–Según tengo entendido incluye los herederos de los sangre pura y te recuerdo que yo también lo soy.
–… –Severus no respondió de inmediato– Así que todo este tiempo de eso hablabas.
–Por supuesto, por eso elegí a un hombre fértil.
–¡¿Elegiste?!
–Así es, fui el único que pudo hacerlo y lo sabes.
–Sea como haya sido no es el momento ni el lugar.
–Lo sé, tampoco soy un idiota.
–…
–Gracioso.
–Pero si sobrevivimos -y espero que no te metas en problemas, que yo intentare no hacerlo-, no habrá excusas y deberás cumplir con tu deber.
–Si sobrevivimos -como bien dices- te aseguro que no me inmiscuiré si buscas que alguien más sea la madre o padre de tu hijo.
–¿Por qué esa actitud?
–¿Por qué no? No olvido, ni olvidare y prefiero mantener mi distancia de ti y tus estúpidas bromas.
–Ya no soy un mocoso, ni tú tampoco.
–Precisamente de tus estúpidas bromas de adolecente pasaste al odio y prejuicios de adulto. Fui un mortifagos y ni tú ni yo lo podemos evitar, en cualquier momento lo recordaras y terminaras por querer desquitarte por tus amigos y conocidos.
–Yo no haría eso.
–Llámame incrédulo, pero…
Sirius se levantó y caminó a la puerta.
–Veo que no puedo convencerte por el momento, y a decir verdad primero debemos salir de todo esto, endebles y luego…
–Por supuesto, primero salgamos de esto.
Severus se unió al animago y ambos bajaron a desayunar. Sirius pensado en que ya convencería al pocionista y este en que tal vez corriera con suerte y Black se encontraría a alguien para que lo dejase en paz a él.
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Remus se levantó y fue a ducharse. En el cuarto de baño un elfo se apareció:
–Amo, señor…
–¿Qué pasa?
–El amo Lucius, ordenó que colocáramos esencia de roble al agua donde se bañara usted. –Remus suspiró, pero asintió– Y que usara este perfume, es una mezcla de jazmines y azahar.
–Eso se oye como algo que usaría una bruja.
–Oh no, es una mezcla que al amo le gusta, porque lo relaja.
Lupin sonrió y dijo.
–Por lo menos hace su esfuerzo… a su manera.
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Más tarde, Lucius terminó de arreglarse y salió de la habitación. Remus ya no estaba y el rubio se preguntó ¿Dónde estaría? El patriarca Malfoy bajó hasta el salón donde tomarían el desayuno y entró, ahí ya estaba la mayoría de los invitados, menos su hijo y Potter.
–Te esperábamos –dijo Remus.
–Ah bien, empecemos.
Al terminar. Hermione salió rumbo al ala oeste para llamar a los que ayudarían en el combate. Theo se quedó y llamó a Ron y a Zabini.
–Vamos, nosotros sacaremos los Horrocruxes y los destruiremos.
–¿Por qué nosotros? –preguntó Zabini.
–Ellos –Theo señaló a Ron y los otros ex leones– son más vulnerables a la magia negra y nosotros que hemos aprendido hechizos de esta desde niños, estamos más capacitados.
–Eso nos llevara todo el tiempo ¿quién preparara todo para la batalla? –preguntó Ron.
–Los mayores.
–¿Y Draco? –cuestionó Zabini.
–Potter y él estarán fuera de esto, cuando todo esté listo los llamaremos y les informaremos, créeme ambos necesitaran reponer fuerzas.
–¿Malfoy estará con Harry? –mencionó el pelirrojo.
–Claro, un matrimonio no termina en un pergamino Weasley. Draco y Lucius sabían que esto sucedería y alistaron varias cosas. –explicó Nott.
–¿Lo haremos ahorita?
–No Blaise, primero hay que sacarlos y buscar el lugar idóneo y después esperaremos a que todos estén listos -para en el momento que sean destruidos- nos aparezcamos en la mansión y… ahí terminara esta guerra.
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Draco revisó todos los frascos de pociones revitalizantes y las que habían preparado especialmente para Potter, todas ellas servían para contrarrestar los efectos de varias maldiciones, por eso su toma tenía que suministrarse durante todo el día, espaciadas entre sí.
El rubio vertió uno de color azul en el jugo del moreno, dejó los demás frascos y vio el desayuno y fue hasta la cama.
–Potter… Potter… –Movió al moreno que seguía durmiendo– ¡Potter! –El de ojos verdes se levantó empuñando su varita y el de ojos plateados rodó estos– Esto ya se está haciendo costumbre Potter, solo te desperté para que desayunes. Hazlo y puedes dormir de nuevo.
Harry se talló los ojos:
–Tenemos muchas cosas que hacer no puedo…
–Desayuna y si quieres seguir durmiendo puedes hacerlo.
–Pero…
–Mira Potter, eres tú el que mayor trabajo hará, cansado y sin alimentarte no lograrás nada.
–Si me mata, te dejare viudo y feliz.
–Tarado, si mueres todos los demás también.
–…
Draco se acercó a la mesa e invitó al moreno y para ver si este se animaba a comer… Tomó una cucharada de fruta con miel y se la comió. Harry sintió como su estómago gruñía y se sonrojó, pero lo ignoró y se unió al rubio para desayunar. Draco se aseguró de que el vaso con jugo y poción revitalizante fuera para el moreno.
–¿Cómo te sientes?
–Como moco de Troll.
–¡Eso es asqueroso Potter!
Harry contestó riendo:
–Tú preguntaste.
Draco siguió comiendo intentando no pensar en lo dicho por Harry.
–La verdad es que me duele que Olliver crea que soy un…
–¿Infiel?
–Eso se oye muy feo, pero sí.
–Mira, cuando esto termine tendrás la oportunidad de reiniciar una vida con él.
–… Y…
–¿Si?
–Cuando supe que era un mago fértil… no me agradó nada y mucho menos lo acepte, pero… ahora si me dijeran que si estoy con Olliver puedo perder a mi hijo o hija… no podría dejarlo.
–¿De qué hablas Potter?
–Lo del trato, nos comprometimos a darles un heredero.
–Oh eso… bueno y no te ofendas, pero nací de un matrimonio sin amor y mi nacimiento fue casi mágico… no definitivamente no quiero eso para mi heredero.
–¿En serio?
–Sí, hay muchísimas cosas que no sabes de mí.
–¿Y no las sabré?
–No lo creo –dijo burlón el rubio.
–Sigues siendo un idiota.
–Y tú un crédulo. Come.
Harry se indignó, pero siguió desayunando.
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Lucius leyó el conjuró en lo que Remus –sin que el rubio platino le diera importancia– le pasaba los ingredientes.
–Es una ventaja que la fecha de la batalla la decidamos nosotros. –opinó Remus
–Así es, fue lo único que pudimos poner a nuestro favor –respondió tranquilamente Lucius sin darse cuenta.
Sirius miró el intercambio de palabras y negó con la cabeza, la forma pasiva de actuar de su amigo no era viable –en su opinión–, para él la acción era lo más eficaz.
Sin embargo lo que el animago no sabía era que Remus pensaba ir haciéndose un espacio en la vida de Lucius sin que este lo notara y cuando hiciera ya no podría evitarlo, era una estrategia lenta, pero Lupin no tenía prisa.
–Ya hemos acabado
Confirmó Sirius que ayudaba a Severus a llenar de pociones varios saquitos. Lucius y Remus dejaron el pergamino con el conjuro y fueron hasta la otra pareja. Lucius aspiró el olor de Remus cuando este paso a su lado.
–Nosotros ya avanzamos en el conjuro. –informó el licántropo.
–¿Servirá? –cuestionó Sirius.
–Eso esperamos. Hagamos de Draco una cadena que retenga a Potter en este mundo, pues las reliquias de la muerte no pueden hacer todo el trabajo solas –explicó Lucius.
–A decir verdad a nadie se le había ocurrido. –aceptó a regañadientes Sirius.
–Por qué el que es cadena corre el riesgo de ser arrastrado al otro lado –consideró Severus.
–Eso no hubiese sido el problema, pero…
–Ya deja de atormentarte Black, este conjuro es magia negra y no creo que ustedes lo hubiesen conocido. –terminó Lucius.
–¿Y aún con eso estás arriesgando a tu hijo? –cuestionó con verdadera curiosidad Sirius.
–Él lo sugirió.
Nadie agregó nada hasta que…
–¿Por qué tardaran tanto? –dijo Severus– Es más de mediodía.
–A este pasó el Lord regresara antes
Se quejó el rubio platino y fue sentarse en uno de los sillones. Remus fue hasta la cava y sirvió un vaso de vino que entregó al rubio platino, quien lo tomó –de nuevo– sin notar quien se lo estaba dando.
La puerta se escuchó y entraron el grupo de los de la Orden acompañados de Hermione. Arthur Weasley y sus hijos, Olliver Wood, Ted Tonks y varios más.
–Iniciemos –dijo Lucius que sintió a Remus cerca de él, mas esta vez no tuvo miedo.
–Harry debería estar aquí –opinó Olliver.
–Mi hijo considera que su esposo debe descansar y reponerse. Presionarlo en este momento no es lo mejor. Lo que se hable aquí y en lo que quedemos se le informara.
–Pero…
–Por supuesto es una buena decisión –cortó Ted.
–¿Y Ron? –preguntó Arthur.
–Está en el bosque, él y los otros jóvenes destruirán los Horrocruxes.
–¿Podrán? –cuestionó Charly.
–Lo harán, pero si quieres ir con ellos… –dijo Remus.
El pelirrojo asintió y salió, Pansy se quedó en la reunión, pues ella no pretendía quedarse sin participar en esa batalla.
Sin diferencias de casas, status o creencias, esa tarde el grupo rebelde se puso de acuerdo para terminar con esa guerra y rogar por la victoria.
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Ron vio llegar a Charly y preguntó.
–¿Te enviaron?
–No, yo me ofrecí.
La noche caía y los cuatro jóvenes estaban preparados para llevar cabo tan penosa misión.
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Draco se acercó al moreno y este se removió.
–¿Ya me tengo que levantar?
–Si.
–Puedo asegurarte que descanse como nunca en mi vida.
–Eso es bueno.
–Malf… Draco.
–¿Qué pasa?
–Como termine esta noche… espero que lo logres,
–Lo mismo digo. Vamos que aún tienen que llevar a cabo el último preparativo.
–¿Qué es?
–Algo que no le gustar a tu ex.
–…
Draco le guiñó un ojo al moreno y este suspiró resignado. Los dos bajaron hasta el salón y ahí Lucius y Remus ya tenían todo listo. Los espectadores podían estar ahí con la condición de no interferir, ni siquiera hablar. Lucius se colocó la túnica ceremonial y Severus vertió las pociones. Draco llevó al centro del pentagrama a Harry –el moreno evitó a toda costa mirar a Olliver–, Draco acercó la boca al oído del de ojos verdes:
–Confía en mí, por una vez Potter.
–Por favor Malfoy.
–Por una vez.
Bromeó el rubio y Harry quiso creer por una vez en ese loco némesis y su pícara sonrisa. Lucius inició el rezo:
–Contigo estoy, contigo iré, hasta lo eterno te seguiré y de regreso te aferrare. Lo juro por mi sangre, mi magia y mi alma.
Remus se acercó y cortó las palmas de ambos jóvenes. Sangre de los dos convirtiéndose en pequeños hilos que se entrelazaron y formaron una red que los cubrió y desapareció dentro de sus cuerpos. Olliver vio todo sin poder creer que Draco hubiese aceptado hacer ese hechizo, –ya lo habían explicado antes los mayores.
El grupo salió de la mansión y en el jardín de esta se unieron a los otros, las varitas en ristres y dispuestos para el combate. Harry y Draco al frente… y el mensaje fue enviado a los que estaban en el bosque por Hermione en forma de Patronus.
En el bosque Theo vio llegar a la nutria…
…Es hora…
Recitó el animal de luz. La espada brilló antes de caer sobre el primero, el pedazo de alma salió en forma de nube negra que quiso apoderarse de la mente de Nott, pero este había sido instruido por su esposa y no cedió. El turno fue de Zabini y los ojos azules de Ron lo animaron a seguir…
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Era como ver una tormenta de nubes negras avanzar por el cielo. La furia de Voldemort se sentía y hasta las pequeña creaturas eran atemorizadas por ello. Los mortifagos habían sido invocados con más saña que nunca y por eso no tardaron en unirse al Lord que los guiaba a su mansión.
El campo no estaba solo como Voldemort lo creyó. Estaban en el acampado viéndolos llegar antes de lanzar varios ataques un grupo de magos y brujas capitaneados por Potter. El ver al moreno de pie y libre, la certeza cayó en el Lord… Había sido traicionado. El joven a lado del patético héroe… los Malfoy en los que confió ¡¿Lucius su mano derecha?!
La batalla inició y los rayos verdes y rojos cruzaron entre los combatientes. Remus no se separó el rubio mayor –a pesar de que este estaba demasiado ocupado lanzando crucios a diestra y siniestra– el licántropo sentía el deber de protegerlo.
Severus se defendía de un más que cabreado Rabastan, pero por primera vez el mortifago pudo ver una sonrisa en el rostro el pocionista, lástima que esta fuese por el placer de hacerle pagar tantos atrevimientos.
–¡Eres mi prometido!
–¿Quién lo dice?
–No puedo creer que…
–¡Levicorpus! Es divertido no Lastrange, la mascota que fastidiabas ya puede hacerte pagarlo –dijo Sirius que había llegado al lugar.
–¡Bájalo ya Black!
Ordenó Severus.
–¡¿Por qué?!
–Porque es mi venganza… –dijo con voz tenebrosa el pocionista.
–Lo siento Rabastan, pero no puedo negarle nada a… Mi es-pos-so.
Deletreó el animago soltando al mortifago. Lastrange abrió los ojos impresionado. Severus se acercó a este…
–¡Incarcero!
–Máteme, porque no planeó pasar mis últimos días en Azkaban.
–Eso no lo decido yo.
Terminó Snape y se unió a Sirius para ir con los dos jóvenes que enfrentarían a Voldemort.
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Draco no dejaban de usar el Protego para evitar que el moreno fuera herido por los otros mortifagos, pues según las investigaciones, Harry debía morir a manos de Voldemort. El de ojos verdes gritó:
–¡¿Malfoy que haces aun aquí?! ¡No debes estar cerca cuando Él llegue hasta aquí!
–¡Cierra la boca Potter y concéntrate en la pelea!
–…
Draco miró al moreno y le pegó en el brazo.
–Estoy contigo y saldremos de esto juntos o…
–Saldremos.
Harry se preparó y cuando Voldemort furioso arremetió con el Avada Kedrava, Draco aferró la mano el moreno antes de sentirlo inerte.
…
–¿Que es este lugar?
–¡¿Malfoy que haces aquí?!
–…
–¡Morimos los dos!
Draco rodó los ojos y se encogió de hombros.
–Yo no me siento muerto.
–¡¿Y cómo lo sabrías?!
–¿Harry? –se escuchó una voz femenina.
–No puedo creer ese color de cabello me recuerda al estirado de…
–James –regañó la mujer pelirroja.
Las figuras se fueron acercando…
–¿Mamá? ¿Papá?
Harry se acercó a los dos mayores y estos lo abrazaron. Draco se quedó a distancia segura no creyendo que conocer a los padres muertos de Potter fuera la mejor experiencia.
…
Hubo celebraciones por parte del Lord y los mortifagos buscaron a los traidores para castigarlos incluso con más ahínco que a los de la Orden. Charly cubrió a su esposa con un Protego, pues el padre de esta preferían verla muerta que estando con un Weasley. Pansy aun con lágrimas en los ojos defendió a su pelirrojo en contra de su padre:
–¡Corre cariño! –Fue la orden de la madre de la pelinegra y ella se enfrentó a su esposo– Ella es mi niña.
–¡Una traidora a la sangre! –gritó el patriarca Parkinson.
–¡Es mi hija!
–¡Diffindo!
–¡Protego!...
La mujer vio cómo su esposo apuntaba a los dos jóvenes…
–¡Avada Kedavra!
Pansy se tuvo que girar para no ver como su padre caía por una maldición de su madre. Charly besó la frente de la chica:
–Lo siento amor, pero no podemos quedarnos…
–Lo sé…
La madre de Pansy llegó hasta ellos:
–Vayan… yo me voy de aquí… Pansy, cariño ven conmigo.
–Lo siento Madre no voy a dejar a Charly solo.
La mujer mayor miró la seguridad con que su hija dijo eso y asintió, luego se dirigió al pelirrojo.
–Te encargo a mi hija.
–La cuidare.
La señora Parkinson se alejó caminando –había un hechizo anti desaparición– evitando enfrentarse a cualquiera de los dos bandos. El joven matrimonio volvió a la batalla.
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Voldemort ordenó que los mortifagos se apoderaran de los cuerpos de Harry y Draco, pero estos eran protegidos por Lucius, Severus, Remus y Sirius.
–Entrégamelos Lucius y seré benevolente contigo.
–No lo creo…
–Ahora ya toleras a los animales o es que Lupin te agrada.
Lucius aferró su varita evitando gritarle algunas verdades a su antiguo señor y sin estar dispuesto a dejar pasar a ningún mortifago que deseara arrebatarles a los chicos.
–¡Yo soy ahora el esposo de Lucius! –mencionó altanero Remus.
Voldemort se sorprendió, sin embargo lo ocultó, mas su furia se sintió agrandarse.
–¡Dejen de jugar! –gritó Sirius que luchaba contra dos mortifagos.
…
Harry dejó –con trabajo– a sus padres y se acercó a Draco que aún se preguntaba si esa parte de Voldemort de verdad ya no existía.
–Malfoy es hora de que te vayas, tú no deberías estar aquí.
–Ciertamente y ver a tus padres no fue muy bueno, para mí claro.
–Por eso es hora de que te vayas
Insistió Harry deseando regresa con sus padres, pero el rubio lo detuvo.
–Lo siento Potter puedes gritarme y odiarme, pero tú te regresas conmigo.
–…
–Ven… –Draco tomó la mano del moreno y se giró a ver a los Potter– Él debe regresar.
–Lo sabemos.
Draco abrazó al moreno que se resistió un poco. Un aura color rojo fue cubriéndolos y desparecieron del lugar. James y Lily vieron partir a los jóvenes deseando que ambos sobrevivieran.
…
Los dos despertaron y vieron como eran protegidos por un hechizo. El rubio se levantó y ayudó al moreno a hacerlo.
–Esto se ve mal.
–E irá peor, pero ahora que me trajiste de regreso no podemos quedarnos sin hacer nada.
–Sabes Potter, eres un esposo muy problemático.
–Y no has visto nada aun.
–Ya me estoy arrepintiendo de este matrimonio.
–Deja de quejarte.
Harry se dirigió a donde Voldemort lo miraba con odio visceral.
–¡¿Cómo…?!
–Ya ves los hechizos que no conoces por no ser sangre pura –se burló el moreno– Ventajas de que mi esposo si lo sea.
Draco se colocó a un lado de Harry y masculló.
–¡¿Qué ganas con fastidiarlo más?!
–Diversión.
–Idiota.
El Lord se preparó y dijo siseando.
–¡Expeliarmus!
–¡Protego! –detuvo Draco.
–¡Diffindo! ¡Bombarda! –atacó Harry.
Voldemort luchaba sin piedad y cada hechizo iba dirigido con saña, los escudos del rubio cada vez eran menos efectivos…
–Malfoy lo siento –dijo Harry y le arrebató la varita a este.
–¡No seas idiota Potter!
–¡Avada Kedavra!
Se oyó por parte de los dos magos rivales…
La fuerza del hechizo hizo volar al de ojos verdes, pero Draco lo detuvo.
–Vamos Potter que si no ganas, no te perdonare que me hayas quitado la varita.
Los rayos se encontraron y esta vez no hubo marcha atrás… El Lord fue vencido. Harry cayó hincado y Draco lo alzó.
–Lo lograste Potter.
–…
El de ojos verdes se desmayó y Draco lo alzó en brazos esperando que su padre le cubriera las espaldas, pues pensaba salir de ese lugar y llevar al moreno a San Mungo.
Fueron segundos en los que los mortifagos no dieron crédito a ver a su señor muerto y eso fue lo que aprovecharon los defensores, con la esperanza llenando sus corazones, su fuerza y valor aumentó venciendo al lado oscuro.
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Era de noche –de nuevo– y los ojos verdes parpadearon enfocando un poco, pues le hacían falta sus lentes. Alguien se los acercó y se los colocó.
–Por fin despiertas Potter.
–Mal… foy…
–¿Quien más?
–¿Como…?
–Llevas un día dormido y los otros están aquí, pero nadie herido de gravedad.
–¿Aquí?
–Estamos en San Mungo.
–Oh…
–Descansa que todo mundo quiere ver al Salvador del mundo mágico.
–…
Harry ya no respondió a la puya, pues estaba de nuevo dormido. Draco se acomodó en el sillón y estaba a punto de beber de su vaso de agua cuando la puerta de la habitación se abrió lentamente y en silencio. El rubio buscó su varita y se puso en guardia.
–Wood –dijo el rubio al visitante– ¿Qué haces aquí?
–Quería ver a Harry.
–Mira Wood esto ya es bastante molesto, ni nuestros familiares han venido para no molestar a mi esposo y tú vienes sin permiso ni invitación.
–Para preocuparse por la salud de alguien importante no se necesita permiso.
–Mira Wood –Se acercó el rubio encarando al visitante– No te quiero cerca de mi esposo.
–¿A que le temes? A que Harry se dé cuenta que no quiere estar contigo.
–Esa es mi línea, él está casó conmigo –dijo altanero Draco.
–En situaciones extremas se toman medidas extremas y que él hiciera eso por salvar a alguien no me extrañaría.
–Lo que pienses para justificar que te dejó por mí, no me interesa y te lo advierto no me conoces y si digo que no te quiero cerca de mi esposo eso es lo que se hará.
–¡¿Me estás amenazando?!
–Yo no amenazó. Ahora lárgate de aquí.
Wood miró los ojos plateados que parecían tormentas furiosas y optó por salir, pues no era lugar para combatir con Malfoy. Draco lo vio salir y se volvió a sentar.
–Ahora menos te permitiré que te acerques a él. Te lo juro.
…
Muchas gracias a todos por comentar:
Alba marina, patyrickman -¡Casi!-, kari -Gracias y espero que haya resuelto algunas de tus dudas XD-, nekoneko -Gracias a ti por leer y te aseguro que nunca he dejado ninguna historia a medias. Pues las dos parejas a partir del siguiente capítulo interactúan sin el peso de la guerra y ahí se verá jejeje-, Carina -Lamento que no lleguen a mí, lo que es raro porque en mi perfil acepto anónimos también, pero gracias por leer y comentar, si pudieses escribir de tu cuenta seria genial-, Renesmee Black Cullen1096, La Dama Arual, andy1980, dobbyhp, Guest - Muchas gracias-, Ying Fa Malfoy de Potter, xonyaa11, Gabriela Cruz, Lunatica Drake Dark, susigabi, kane-noona, naruhi -Que bueno que te divirtió jejeje- y Ale-are.
