XII. Presumido
Remus observó con cierto desinterés las jugadas magistrales que sus dos amigos estaban realizando en el campo de quidditch aquella mañana.
Sirius parecía divertirse volviendo loco al guardián cada vez que se acercaba con la quaffle hacia un aro y en el último momento lanzaba a otro, marcando diez puntos para Gryffindor. Mientras, James estaba en su segundo intento falso de atrapar la snitch descendiendo en picado, riéndose descaradamente cuando el buscador de Slytherin remontaba el vuelo mucho antes que él.
Aquellos dos insufribles presumidos tenían que dejarle claro a todo el colegio que eran los mejores jugadores de quidditch.
Y, ¿qué hacía él allí, sentado al lado de Peter aplaudiendo las gracias de sus dos amigos, cuando podría estar en la biblioteca leyendo un buen libro o en el dormitorio disfrutando de un poco de paz y tranquilidad?
Pues tenía una buena razón para ello.
Y es que Sirius le había pedido que fuera a ver el partido. Poniéndole ojitos y todo.
El animago podía ser un perfecto manipulador cuando quería.
Continuará...
