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Entrada XII

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Querido diario.

¿Has notado que la vida resulta ser una maldita perra? No lo digo yo, lo dice un estudio realizado por la prestigiosa universidad de "Vale Verga la vida". En tan serio estudios detallá que la vida te da lo que no deseas y te quita lo que quieres. Así que cuando algo bueno te suceda, debes de empezar a prepararte para ver de que forma la vida te lo puede arrebatar, o por lo menos joder... y tú bien sabes que a la vida le gusta joder.

¿No me crees?

Bueno, puedes empezar a analizar todas aquellas veces en las que estabas siendo amable con la persona que te gustaba, porque según tú, estabas en un ritual ridículo de cortejo, y cuando pensabas que podías declararle tus sentimiento más románticos y cachondos... resulta que aquella persona vio en tus dulces ojos a una hermanita... o en el peor de los casos resulta que el susodicho es gay, y ahí se va tu esperanza a la fregada.

Tampoco te olvides de esos malditos exámenes de matemáticas, en donde tenías que responder unas jodidas ecuaciones, y que cuando entregabas la dichosa prueba confiando de que habías llegado al resultado correcto de X, resulta que tus cifras no están bien debido a que te equivocaste con la ley de los signos. ¡Un maldito y puerco signo hizo que se jodiera todo tu resultado! Y ahora reprobaste en examen y también la materia, además tienes que pagar un maldito examen para ver si ahora sí te acuerdas de poner jodidos signos correctamente.

¿Verdad que sí es una perra?

No me creas si quieres, pero yo he rectificado ésto a lo largo de mis 25 años. Un ejemplo claro es el lugar donde trabajo. Aunque creo que no te he contado de ello y tampoco es como si hubiera algo interesante que contar si es bien pinche aburrido el lugar... salvo por aquel idiota.

Pero empecemos desde el principio, pues resulta que durante mi más tierna infancia he odiado los lugares donde se acumulan grandes cantidades de parásitos llamados humanos. Todos esos lugares me irritan y uno de los que más irritación me causaba era la escuela. No me agradaba estar dentro de un salón rodeada de mocosos impertinentes y desagradables igual que yo. Claro, con el tiempo una aprende a tolerar esas chingaderas sin hacer mucho escándalo. Pero en aquellos años en donde tenía cuatro o quizás cinco años, me enojaba que Saeko me abandonará en el jardín de niños. Ya podrás imaginarte los papelones que me aventaba. No te miento, según recuerdo al principio me metía llorando al salón y no sólo eso, sino que también iba a buscarme por toda la escuela mi maestra porqué siempre me equivocaba de aula para lloriquear a gusto. Así de desagradable era yo en aquella época. Eso duró como una semana, lo que le siguió a ese año, es que me seguían buscando de salón en salón, pero ahora ya no berreaba y sólo lo hacía por joder.

Ahora bien, supongo que ya te das cuenta en donde terminé trabajando. Pues sí, en una escuela, afortunadamente no en un jardín de niños, sino en una universidad, aunque si lo pienso bien, los malditos adolescentes me sientan peor que mi periodo.

¿A qué me refiero? Bueno, resulta que soy la nueva bibliotecaria del prestigioso colegio universitario 'Windbloom de Artai'. Lugar donde la crème de la crème de la sociedad deposita sus engendros. En pocas palabras puro mimado estudia aquí, pero no por ello dejan de ser unos idiotas. Si la idiotez no distingue de religión, sexo ni posición económica.

La directora del plantel se llama Fumi no me acuerdo, pero mi superior o mi jefe en realidad es Yamada, un señor que ha de andar ya en el quinto piso, lo que quiero decir es que no lo reclama la tierra, pero tampoco es un jovenzuelo. Allí nuevamente me encargo de tener un control de lo que entra y sale, teniendo todo debidamente registrado para evitar 'extravíos' de libros. Se que suena fácil, pero es un poco más complejo de lo que parece porque tiene que tener todo un orden perfecto para la correcta búsqueda de libros.

En fin, al punto que quiero llegar es que éste lugar era el sitio perfecto para mí, buen sueldo, buenos horarios, la biblioteca es enorme así que puedo conseguir los libros que quiera y todo el rollo. El pequeño conflicto que le veo son los alumnos. Las mujeres son unas auténticas perras que te quieren tratar como sirvienta, bueno, no sé si todas pero ya me tope con unas dos o tres y con esas me conformo. Luego están los hombres. ¡Dios! Siempre que vienen por un libro, no falta el típico niño queriéndose cree el galán del año. Hay uno en especial que sólo de recordar me causa pena..

-"Oye, ¿eres nueva verdad?"

Detrás del mostrador simplemente me límite a elevar una ceja.

-"¿De qué salón eres?"

El niño trató de hacerme plática mientras yo lo ignoraba descaradamente.

Obviamente al ser universitarios, los niños no se veían en la necesidad de usar uniforme, en cambio usaban su prendas de alguna marca prestigiosa que papi o mami compro. Y a pesar de contar con 25 años, éste baboso piensa que puede conquistarme reduciendo mi edad.

-"Me llamo... Takeda Masashi"

Escuche unas risas proveniente de una de las mesas de hasta el fondo. Supongo que esos idiotas eran sus amigos.

-"¿Ti-tienes algo qué hacer el viernes?... mi papá es dueño de una cadena de restaurantes y a cualquiera de ellos te puedo llevar a cenar..."

Juro que fue la cita más deprimente que me han propuesto. Obviamente, ni me desgaste en responder y cuando vi que Yamada se acercaba me fui a hacer tonta por otro lado.

-"La biblioteca se ha hecho muy popular últimamente..."

Dijo Yamada una tarde cuando hojeaba la revista escolar.

-"... me pregunto, ¿por qué será?"

Finaliza mientas me lanza una miradita media extraña.

Escenas con Takeda se han repetido a lo largo de mi estadía en ese lugar, como por ejemplo está mañana cuando estaba acomodando algunos libros en la sección de historia.

-"¿Te... te acuerdas de mí, soy Takeda?"

Cuando le escuche decir aquello a mis espaldas, no pude evitar que un quejido lleno de fastidio saliera de mí.

-"mirá, no eres mi maestra, ni siquiera eres maestra de alguien aquí. Así que... tal vez si aceptás a tener una cita, nosotros..."

Cuando me di vuelta pude ver tan nervioso al chico que hasta me dio pena.

-"Takeda..."

Le dije.

-"... Te das cuenta que aún eres menor de edad ¿verdad?"

-"pe-pero en un par de semanas ya no lo seré?"

-"okey, entonces deja lo planteó mejor... ¿Te das cuenta que para mí siempre serás un simple mocoso del montón?"

-"Pe-pero, Natsuki..."

-"Ku-ga, para ti soy Kuga, la bibliotecaria de aquí"

Inmediatamente los dos volteamos la mirada al lugar donde se escuchó el estruendo de libros cayendo. Resulta que era nada más y nada menos que esa chica peli-naranja de tercer semestre, ella se llama Mai, lo sé, porqué ella es la sobrina de Yamada Tokiha.

-"Yo-yo... lo si-siento"

Si vieras la escena, te encontrarías con una chica que a simple vista pareciera que le acaban de dar el susto de su vida, al ser descubierta husmeando algo que no le corresponde. Es lo que pensarían todos al verla. Hasta yo lo haría. Seguramente me encontraría igual de sonrojada como el idiota de Takeda... pero estamos hablando de Mai, y si ella tiro los libros, es porque deseaba que supieras que ella te esta observando.

-"Da igual... vamos, Yamada quiere hablar contigo y Masashi... ya largate a tu salón"

Con eso dí por concluido la incómoda situación y trate de aparentar la mayor normalidad posible, mientras le ayudaba a la susodicha a recoger sus libros.

-"Takeda es un buen chico"

Dijo Mai después de unos segundos.

-"No me interesa"

-"Natsuki, tal vez si aceptas a salir con él..."

-"¿y por qué tendría que salir con él?

-"Pues... eres soltera y él ya será... legal. Así ustedes dos podrán..."

Ella sonríe descaradamente mientras me guiña el ojo. En ocasiones como estás no sé que pensar, Mai es la chica más extraña que he conocido. Te lo aseguro, verla causa ternura, pero cuando lanza ese tipo de gestos, me hace dudar de su inocencia.

-"¿Cómo sabes que soy soltera?"

-"Mi tío me lo dijo"

Dice encogiéndose de hombros.

-"¿Hablan de mí cuando no estoy?"

-"Sólo como tema casual"

A lo lejos vimos a Yamada platicar con una de las maestras.

-"... además mi tío dice que cuando es amor verdadero..."

-"Si tu tío lo dice no cuenta, se ha divorciado más veces de las que haya escuchado"

-"Pero..."

-"Pero nada... allá está tu tío... nos vemos"

Deje a Mai y salí corriendo a hacer cualquier otra cosa, pero el chiste era alejarme de esa mocosa. Ella realmente me causa escalofríos.

Ya para mi hora de descanso trate de despejarme alejándome en los lugares más apartados del plantel. Los jardines son la zona menos frecuentada del lugar, mucho menos en horas de clases, pero curiosamente fue ahí cuando me tope con una escena que no veía desde la preparatoria.

Me encontraba degustando mi café calientito mientras le mandaba otro mensaje a Shizuru, cuando descubrí a dos personas platicando a lo lejos.

Él era el clásico chico rubio, seguramente capitán de algún del club deportivo y ella... ella era nuevamente Mai. Para que sepas, Mai es en realidad una chica con grandes atributos, ¿sabes a lo que me refiero?, con cabello teñido en una tonalidad parecido al naranja para estar a la moda, bueno, yo digo que es teñido porque jamás en mi vida he visto a alguien con ese color de pelo, aunque nunca se sabe, a lo que me refiero es que si los vieras inmediatamente pensarías que los dos hacen una linda pareja... y era obvio que uno de los dos ya había pensado en ello.

Mai parecía nerviosa y entre sus manos se encontraba una pequeña caja. Creo que era una especie de regalo. Los dos frente a frente, se miraban con atención. Uno hablaba y el otro escuchaba. Era bastante claro hasta para mí. Aquellos pillos se habían saltado la clase porque uno de los dos iba hacer su declaración de amor y el otro... el otro lo iba a rechazar.

Fue bastante claro, su lenguaje corporal lo decía todo. Desde dónde yo me encontraba no se escuchaba exactamente lo que decían, ni me hacía falta, pero era evidente que él la rechazo cuando ella bajo la mirada y salio corriendo. Él no miró su partida y simplemente se fue a una dirección incierta. Mai corrió hacia la salida, pero yo me encontraba a mitad de camino. Ella no se fijó por la incomodidad de la situación y yo porqué me quede como idiota al presenciar aquel melodrama. Lo inevitablemente ocurrió y chocó conmigo.

-"¿Mai?"

Alcance a decir al ver sus ojos llorosos... Ella simplemente nego con la cabeza y echo a correr nuevamente. La dejé partir. Seguramente se iría a refugiar en los brazos de una amiga. No me correspondía a mí ser el pañuelo de lágrimas. Mai tenia que aprender a perder, y luego podría hacer lo que quisiera.

Cuando volví a probar mi café, me supo ligeramente más amargo.

Al finalizar la jornada laboral ya estaba con un dolor de cabeza y todavía no tenía señales de Shizuru.

Durante toda la mañana intenté hablar con ella, pero simplemente mis llamadas se iban a buzón de voz y tampoco mis mensajes fueron respondidos, me imagino que fueron ignorados descaradamente.

No te miento querido diario, para ese momento ya me empezaba a sentir un tanto abandonada. ¿Te lo puedes creer? Llego a casa intentado distraer mis pensamientos con algo de televisión y resulta que no hay luz por toda la casa. ¿Has estado en una habitación vacía y en silencio? No te lo recomiendo si no eres tu peor enemigo. En esos momentos de soledad fluyen un montón de pensamiento y lamentablemente los míos iban dirigidos a que no he sabido nada de Shizuru porque no quiere hablar conmigo y cuando intento detener ese tren de pensamiento e intento jugar con Duran, resulta que saco de pulgas no se encuentra en ninguna parte, de echo, casi nunca está, excepto cuando tiene hambre. No sé si me decepciona como mascota o me emociona su independencia. Pero ver la casa vacía y en silencio, me hizo tener una idea estúpida cuando mire la hora y resulta que eran las cuatro y algo... y sin poder evitarlo me eche a correr directo a donde trabaja Shizuru, porque ella sale a las cinco en punto.

Si ella iba a dejarme de hablar me lo tendría que decir a la cara. Ahora no iba a permitir que las cosas quedaran a medias como en el pasado. Se supone que ambas habíamos crecido y madurado, así que está vez podría soportar que me mandara al carajo sin hacer una locura por ello.

Supongo que estaba siendo un poco dramática, pero no lo pude evitar.

Cuando llegue al edificio donde trabaja Shizuru, el sol estaba descendiendo, todavía faltaba unas horas para anochecer, pero la imagen mostraba una tarde con tonos naranjas brillantes. Por las calles y locales iban y venían personas en todas direcciones. Todos perdidos en sus pequeños mundos. A un lado mío había un cantante callejero que entonaba una melodía que no había escuchado, mientras los transeúntes le tiraban unas monedas en su sombrero que descansaba en el suelo.

Me estaba preparando mentalmente para saber que decirle a la castaña o por lo menos como disculparme por haberle visto las tetas, imaginando que es la razón por la que no quiere hablarme. En eso estaba y hasta te juró que había encontrado las palabras correctas para disculparme, pero se me olvido todo cuando ante mis ojos se interpuso una rosa roja... Y sé qué fue un momento de estupidez de mi parte... lo acepto... pero nunca he dicho que yo no lo sea.

-"¡Realmente me gustas!"

Él dijo.

-¡¿Eh?! ... Ta-Takeda, ¡¿Qué demonios?!"

Grite espantada. Este tipo era un acosador.

-"Me...me gustas mucho"

-"¡LARGO!"

-"¡Lo... lo siento!"

El maldito se dio a la fuga al mirar mi cólera y yo trabada de coraje ni me pude mover... y fue cuando note lo estúpida que soy. Allí me di cuenta que el idiota ya había corrido lejos de mí, pero yo me había quedado sosteniendo entre mis dedos aquella rosa.

De pronto toda mi cólera se esfumó cuando aquel músico callejero tomo su guitarra y empezó a cantar una canción muy conocida para mí. Una que me trajo recuerdos que pensé olvidados. Los recuerdos fueron fluyendo sin problemas y de repente es como si ese cantante fuera nada mas y nada menos que el propio Jonsí que cantaba 'La vie en rose' . Recuerdo que cuando era tan sólo una niña, Jonsí solía cantársela a Saeko y ella bailaba con uno de nosotros y todo parecía tan brillante y lleno de alegría.

No sé cuanto tiempo me le quede observando, pero solo pude salir de mi ensoñación cuando sentí que la rosa que había olvidado que aún sostenía, se deslizó lentamente de entre mis dedos. Al elevar la mirada note que era la propia Shizuru que me sonreía un tanto tímida mientras me miraba atentamente y acomodaba un mechón de sus cabellos castaños tras una de sus orejas.

-"¡Ara! Es muy hermosa..."

-"Shi-Shizu-ru"

No sé que paso, pero por un momento la vida se había convertido en una hermosa melodía, llena de colores y por un segundo me pareció ver en la mirada de Shizuru el mismo brillo que tenía mi mamá cuando miraba a mi papá.

Como te dije al principio, querido diario, la vida es una auténtica perra. Por más que planees algo, nunca resultará como quieres.

Hace tiempo me habia decidido a abandonar toda esperanza, pero fue allí el momento en que notaba que mi adicción volvía, da igual lo mucho que me esfuerce por resistirme a ella, sigo sin perder la esperanza, y Shizuru no me la pone fácil cuando dice:

-"Gracias, Natsuki"

Y mientras ella me da un abrazó fuerte... con temor siento que mi corazón da un vuelco.

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ENTRADA XII

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Muchas gracias a Setsuna M y a Guest por comentar en está historia.

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