La Sra. Sarah insistió en que Candy se fuera a vivir a la mansión Leagan en tanto llegaba el día de la boda.
-Gracias a Dios, Neil está completamente recuperado y ya no necesita cuidados especiales, ¿Qué dirá la gente?, no hay que dar pie a más rumores, espero que sean prudentes.- argumentaba.
Ambos estaban en contra de todas esas formalidades, pero sabían que no podrían convencer a su madre de lo contrario, ya bastante había hecho en aceptar esa boda que en nada parecía complacerle.
-Estoy de acuerdo en que así sea cariño, después de un mes nos casaremos. Por fin viviremos juntos…¡y solos!- dijo la rubia con una sonrisa.- ¡Porque viviremos en tu casa!...¿Verdad Neil?.-
-¡Por supuesto que viviremos ahí!, ni loco te expondría a vivir cerca de Eliza…Ja Ja Ja.-.
Pero no olvides mi amor, que de momento estarás cerca de ella ...- dijo preocupado.
-¿Y qué?, ¿Qué podría hacerme?, ya una vez me dijiste que no debía temer nada- le respondió con confianza.
- Estoy de acuerdo contigo Candy, pero tú la conoces, mi hermana es impredecible, no la he visto desde hace mucho tiempo y no sé que tiene ella actualmente en mente, en cualquier caso, hay que estar en estado de alerta, y si algo anduviera mal con ella, me lo dices de inmediato.-
-No te preocupes cariño, todo va a estar bien.- respondió Candy, sonriendo y tocando su mejilla con delicadeza.
Neil tomó su mano y se la llevó a los labios para depositarle un tierno beso, -Ni siquiera sé cómo podré estar sin ti…las noches serán tan frías ahora ...- dijo con desaliento y con mirada lánguida.
-¡Neil!, que cosas dices.-
- Tú me amas, yo te amo, ¿acaso hacer el amor es vergonzoso?.-
- ¡Por supuesto que no!.- contestó la chica divertida.
- Bueno, ¿lo ves?...- dijo y tiró de la chica hacia él. - ahora mismo quiero estar contigo, sin pensar en nada, solo en ti, ¡mi amada Candy!.-
Por la noche, la Sra. Legan envió un carruaje para la rubia, en el camino, la chica pensaba en todo lo que hacía unas cuantas semanas ni siquiera podía imaginar, en que su destino cambiaría tan abruptamente. No es de extrañar que digan: "Los caminos del Señor son inescrutables". Ahora ella entendió el verdadero significado de esta frase.
Ya en la cena, Eliza sorprendió con su comportamiento confiado hacia Candy.
Antes, no fue fácil para ella interactuar con la hermana de Neil, pero pareciera ser que eso definitivamente, ha cambiado. A los ojos de los señores Leagan, todo transcurrió con tranquilidad y ella misma se sorprendió
Y luego, cuando todos se retiraron de la mesa hacia sus habitaciones y la rubia estaba a punto de acostarse, alguien llamó a su puerta.
-¡Adelante!. - dijo la chica.
La puerta se abrió y la pelirroja apareció en el umbral.
-Eliza…pasa, siéntate.- dijo Candy sin saber qué esperar de esa visita.
- No vengo a pelear ni a discutir acerca de tu relación con mi hermano, no temas.- dijo la pelirroja.
- Por supuesto que no.- dijo con calma.
-Solo quiero hacerte algunas pregúntas ... Espero que me respondas sinceramente, porque estoy preocupada por mi hermano...-
-Pregunta, espero que mis respuestas te convenzan.-
-Dime, ¿por qué no te casaste con el Tio Albert?... y ¿por qué elegiste a Neil?, el hecho de que tus sentimientos hacia él hayan cambiado, como para que esta vez aceptaras ser su esposa, me tiene muy sorprendida. – Eliza miró intrigada a Candy.
La rubia suspiró pesadamente, no era muy de su agrado confiarle a Eliza toda la historia, pero al parecer, no tenía otra opción, así que le contó todo desde el momento en que Neil la llevó al pabellón de caza.
-¿Neil y Archie cómplices?...¡y todo lo que sucedió en tan pocos día no lo puedo creer!…- dijo la señorita Legan y agregó. - Escucha, sé que no confías en mí, pero, créeme, no voy a ir en contra de mi propio hermano ...nuestra relación no fue la mejor, lo sé, pero si él te eligió de nuevo y si es verdad que lo amas como dices, entonces soy la menos indicada en oponerme.-
-Si supieras que ya estoy cansada de todas las formalidades, las imposiciones familiares...salí huyendo, pero he vuelto con otra actitud, el encontrarme sola, lejos de mi casa, creo que influyó para que empezara a ver las cosas desde otra perspectiva…acabo de vivir un escándalo que impactó negativamente en mi familia.-
-Cuando mis padres eligieron a mi futuro marido, me imaginaba a un caballero millonario de no más de treinta años, pero resultó…¡que ya rebasaba los cincuenta!, únicamente unos cuantos años más joven que mi padre…además, él es un hombre avaro y aburrido ...lo rechacé a sabiendas del disgusto que provocaría a mis padres y al resto de la familia, pero no podía estar de acuerdo con ese matrimonio que arruinaría toda mi vida. –finalizó la chica.
Eliza hizo un gran esfuerzo en confiarle sus confidencias a Candy y más aún, quejarse de su destino, pero sucedió que…de alguna manera pensó que ella la entendería y así sucedió.
-Gracias por tenerme confianza Eliza, el que ambas nos hayamos sincerado es un buen comienzo para nuestra relación…de cuñadas, agradezco que te preocupes por tu hermano…sobre ese tema, tú tampoco tienes nada que temer, realmente lo amo, descubrí que él es la persona que necesito a mi lado, en mi vida, para siempre y trataré de hacerlo feliz, tenlo por seguro.-
Al día siguiente, Candy y Eliza sentadas en la sala, tomaban té y hojeaban revistas de moda, la pelirroja se ofreció a asesorarla para escoger su vestido de novia, cuando más tarde llegó Neil, saludó a su hermana y abrazó a la rubia que ya lo echaba de menos.
Los tres estaban inmersos en su plática cuando de repente, un sirviente anunció al jefe del clan Andrew que enseguida apareció en la puerta del salón, voltearon a mirarlo al mismo tiempo y el moreno reaccionó molesto levantándose de inmediato a enfrentarlo…
-¿Qué demonios haces aquí?, ¡cómo te atreves a presentarte en mi casa, después de lo que me hiciste!, gracias a tus órdenes, tus guaruras me trataron peor que a un delincuente, encerrándome, haciéndome pasar hambre y frio…¡no te importó que somos familia!...si no es porque decidí enfrentarlos y escapar, no sé qué hayan sido capaces de hacer conmigo.-decía furioso.
Candy al ver la actitud del chico, lo detuvo del brazo sobresaltada…-¡Neil espera!…cálmate por favor.-
Albert esperaba esa reacción de Neil, pero era necesario aclarar las cosas, desde el día del atentado no habían vuelto a verse, pero el encuentro con su sobrino era algo que él sabía que tendría que suceder tarde o temprano, solo que no sabía cómo acercarse a él, pasado todo éste tiempo, sentía que había llegado el momento de enfrentarlo.
-Neil…escucha, vengo en son de paz, en primer lugar, no tengo como agradecerte que hayas expuesto tu vida para salvar la mía, aunque no lo creas, me angustié mucho por tu estado, estuve al pendiente de las noticias acerca de tu salud...me alegra que todo haya salido bien, eso no tengo como pagártelo, solo con mi sincero agradecimiento, …¡pero al mismo tiempo tienes que entenderme!…para mí fue muy duro todo lo que pasé en ese día, me quedé esperando a Candy en el altar, pasamos días buscándola con mucha incertidumbre y angustia, nadie sabía nada de ustedes… para finalmente, venirme a enterar de lo que ella me contó…lo que pasó entre ustedes…¿Cómo querías que reaccionara?..¿que hubieras hecho tú en mi lugar?.-
Neil que estaba decidido a echar de su casa al tío Albert, pero se quedó impactado con sus palabras, él tenía razón…sabía que amaba a Candy, aunque ese amor lo haya cegado de tal forma que no advirtiera que lo que ella sentía por él, era un amor de hermanos.
Desde que ese día decidió llevar a cabo el plan de los amigos de la rubia y él mismo, sabía que le iba a causar un gran sufrimiento a Albert, sin embargo, no les importó, para ellos, lo primero era la felicidad de Candy, felicidad que casándose con él, estaban seguros no obtendría.
Ella escuchó todo y no pudo evitar sentirse mal por Albert, apretó el brazo de Neil tratando de infundirle calma, era su tío el que estaba frente a él tratando de conciliar la situación.
Neil suspiró y agachó la cabeza, era verdad todo lo que dijo Albert, respiró hondo y después de unos momentos de pensarlo se dirigió a él.
-Albert, creo que yo también…debo pedirte una disculpa, a nombre de todos, lo siento mucho si tuviste que pasar por ese episodio tan penoso…lo único que nos queda como familia, es perdonarnos, ya lo pasado, no tiene vuelta de hoja…me alegra que estés bien, y sabes a que me refiero…yo actué instintivamente, pero no me arrepiento de haberme arriesgado por ti y ten por seguro que lo volvería a hacer, ojala que a ese hombre lo refundan en la cárcel, estoy enterado de quien es y porque te atacó.- dijo Neil acercándose y extendiéndole la mano.
El jefe del clan Andrew, por un momento se quedó asimilando las palabras del chico, resignado ya lo estaba, así que con una sonrisa, se acercó a darle un fuerte apretón de manos y finalmente los dos hombres se dieron un fuerte abrazo, en ese momento sobraban las palabras, dando así por hecho que ambos se habían perdonado.
-Cuídala mucho Neil…y les deseo felicidad…de corazón.- con éstas palabras se separaron y se dispuso a retirarse, no sin antes voltear a ver a Candy con una sonrisa en los labios y alejarse, no creyó conveniente, en ese momento, acercarse a ella, así que la chica respondió del mismo modo.
Continuará…
