Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía
Temas fuertes (violencia, violaciones, lenguaje, etc), que pueden fomentar pensamientos negativos a audiencias jóvenes. Se aconseja prudencia. Solo para mayores de 18.
Muchas gracias por el beteo!
Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook
Bella estaba duchándose, alegando sentirse sucia. Edward, al menos, ya podía controlarse a su alrededor, incluso cuando ella estaba mojada. Como justo ahora. El aroma a frutas y bosque que despedía su cuerpo inundó los sentidos del macho incluso antes de que saliera de la ducha, y aunque su cuerpo entero se paralizó y sus colmillos sobresalieron, y se puso duro, al menos no cedió al impulso que rugía por todo su cuerpo. El impulso de matarla.
El vampiro se recostó en la cama y cerró brevemente los ojos en un intento por calmarse. Necesitaba hacer las cosas bien y no dejarse dominar por sus deseos más primitivos. Estaba harto, en realidad, de esta situación, era más como vivir en un purgatorio de su propia fabricación. Ahora sabía que estaba completa y absolutamente en un punto muerto. Buscar algo que lo serenara no fue difícil, la charla con Carlisle logró eso por completo. El vampiro de nueva cuenta, y sin proponérselo, había traído el pasado para él, y aunque Edward había intentado no dejarse invadir por los recuerdos, desgraciadamente estaban todos ahí, algunos ya desbordándose.
Recordó cómo su padrastro, ese asqueroso humano de mierda cuyo nombre ni siquiera era capaz de pronunciar todavía, le había enseñado que él era una especie de mercancía. Si Edward quería o necesitaba algo, siempre tenía que ofrecerse, y lo mismo pasaba ahora, curioso. Para que Rosalie mantuviera su secreto, le había pedido tener sexo, así que en resumidas cuentas, no era más que una puta barata.
—Oh mi Dios —susurró su hembra al salir del baño y encontrarlo en su habitación, nerviosa dio un paso hacia atrás, pisando mal y con un chillido cayéndose de culo.
Ella no llevaba más que bragas y la musculosa que abrazaba sus pequeñas tetas empujándolas hacia arriba y, de pronto, el macho se sintió como si se hubiera quedado sordo porque lo único que podía escuchar era la sangre corriendo a su verga. Todos los instintos en él rugieron en agonía, pidiéndole que la tomara ahí mismo en el suelo y se la cogiera y se alimentara de ella hasta que ambos jodidamente murieran. De pronto ya no le importaba que tuvieran que repetir todo el día, todo en lo que podía pensar era en cómo luciría esa boca suya rodeando toda su verga. Edward cerró los ojos con fuerza. «Contrólate», pensó tragándose un siseo.
—¿P-Pensé que me esperarías en la sala? —Se inclinó un poco mostrándole más las tetas, sin ser su intención—. Necesito cambiarme…
Edward se levantó, clavando sus ojos dorados en ella, sorprendiéndose de que ésta era la primera vez que no parecía tenerle miedo, olisqueó sutilmente el aire tan solo para comprobar que ella desprendía mera curiosidad e irritación, lo cual agregó una pizca de intriga hacia la hembra que ya lo tenía bastante intrigado.
—No. No puedo arriesgarme a que cambies de opinión en cualquier momento. Podrías llamar a la policía, o intentar huir, cualquier mierda arruinaría lo que llevamos hoy.
Ella se sorprendió, pero al menos no intentó en vano ganarle una carrera hacia la puerta, por el contrario se quedó justo donde estaba, sus oscuros ojos buscando respuestas.
—No puedo irme, Bella. —Le tendió la mano para ayudarla a levantarse—. Y ahora vas a llamar a ese humano de mierda y le dirás que no vas a salir con él.
—¿Te refieres a Mike? —Lo miró asombrada antes de suspirar—. Debí suponerlo. Todavía me resulta tan raro todo este asunto, que lo sepas todo…
—Sé que es complicado y que crees que no me conoces, pero hemos repetido este día tantas veces que si pudiera leer mentes, sabría exactamente lo que estás pensando.
—¿Y qué estoy pensando?
—Casi creo que estás pensando que si hacemos tiempo, ese humano alcance a llegar y de alguna manera te rescate de mí —bufó rodando los ojos—. Siempre muere en cuanto corres a sus brazos, no puedo evitarlo. Cambia el día de hoy, Bella. No lo llames.
Isabella lo miró en shock antes de desviar la vista a la mano que le tendía, y Edward supo que este era el momento de la verdad, aquí sería donde descubriría si ella estaba imprimada de él sin saberlo.
—¿Así que nunca puedo deshacerme de ti? —dijo con una tranquila sonrisa plantada en su rostro al mirarlo.
De verdad parecía como si no diera una mierda sobre lo que estaba pasando, pero el macho no era ningún humano, y podía oler su miedo. Era fuerte, dulce, era el olor más delicioso que había conocido en toda su vida.
—Solo llámalo —advirtió tratando de ser un caballero o esa mierda, aunque sus pensamientos estaban muy lejos de ser caballerosos, al estársela imaginando atada a la cama, abierta de piernas mostrándole ese dulce lugar que ya había probado. Ella sabía a perfección y quería volver a probarla, quería verla desnuda contra su piel, quería escucharla gemir por él mientras la cogía hasta que le suplicara que se detuviera. Y el vampiro conocía ese viaje, sabía que solo había un pase de ida para aquel camino de destrucción y todo comenzaría con un acto simple: Ella sujetando su mano. Sabía que si tomaba su mano la tendría. Sabía que si confiaba en él lo suficiente como para tomar su puta mano, ella sería suya.
Lentamente, y con un ligero temblor, su pequeña mano se estiró para sujetarlo en un fuerte agarre. El vampiro la miró a la cara, buscando miedo, incomodidad o alguna pista de que estuviera a punto de gritar pero en cambio, ella no demostró nada. Aquello hizo que una sonrisa torcida se dibujara en sus labios. Amaba ese jodido fuego dentro de ella. Isabella parecía frágil y angelical, dulce e inocente, pero muy dentro, Edward podía ver ese fuego ardiendo en sus actos que lo ponía increíblemente duro.
—Supongo que es mejor que no venga, no quiero que lo ataques.
Edward tiró de ella, ignorando su exclamación cuando tan solo quedó a centímetros de sus labios. Deseaba besarla con todas sus fuerzas, deseaba tomarla ahí, porque ella había no solo confiado en él, sino que además estaba rechazando al otro macho. Pero apelando a la lógica la soltó con suavidad, antes de caminar hacia la ventana y abrirla. Necesitaba respirar otra cosa que no fuera su intoxicante aroma.
—Necesito saber cómo ocurrió todo esto —pidió la hembra.
—La primera vez que nos conocimos, fue en ese sucio callejón de mierda, en circunstancias más… complicadas.
—E-Ellos me violaron.
Edward la miró entonces, se había sentado en la cama, llevaba su largo cabello en lo alto y varios mechones caían enmarcando su pequeño rostro, tenía el labio entre los dientes y jugaba nerviosamente con el dobladillo de la sábana.
—¿Por qué lo dices? —inquirió con una nota de asombro y furia al recordarlo.
—Porque creo… creo que he tenido pesadillas con ello. —El macho suspiró acercándose a ella—. Gracias por ayudarme hoy.
—Ese día te salvé, no me preguntes por qué lo hice, pero te condené de otra forma peor de lo que te pudo haber condenado incluso James, así que no me des las gracias.
—No lo creo —susurró negando con la cabeza—, James… él había intentado acercarse a mí en días pasados, estuvo acosándome, llamándome incluso a la escuela donde trabajo, se estaba poniendo bastante intenso, incluso me acosó un día aquí, fuera de mi casa. Tuve que llamar a la policía.
—Ese hijo de puta, debí matarlo —siseó, haciendo que Bella se encogiera en su sitio.
—E-En la pesadilla —balbuceó antes de estremecerse—, no solo él me atacaba, t-también Alec. —Edward apretó las manos en puños antes de asentir.
—No sabía que tuvieras sueños con lo que ha ocurrido.
—Es difícil de explicar, hoy por la mañana me sentía mareada cuando desperté, mi cabeza parecía a punto de estallar, las imágenes de sueños me golpeaban, pero no se sentían solo como sueños o pesadillas, se sentían… reales. Y durante todo el día estuve teniendo recuerdos, me mantuvieron más allá de inquieta, como si supiera lo que estaba por venir.
—Vaya —murmuró el macho, pensativo. Y luego ambos se quedaron en un prolongado silencio, al parecer perdidos en pensamientos, cuando la humana carraspeó con suavidad.
—C-Cuando dices que somos novios, te refieres a…
—A que eres mía.
La humana boqueó un poco, antes de fruncir el ceño, se reacomodó en su lugar metiendo los pies bajo su regazo, y Edward casi no se pudo controlar por el pensamiento de ella estando sobre sus rodillas, mirándolo.
—No te entiendo.
—No creo que lo entiendas alguna vez, no espero que lo entiendas, solo necesitabas saberlo. —Su voz se volvió oscura, profunda y atada con todas las cosas sucias que quería hacerle. ¿Podría sobrevivir su hembra a este día?
Entonces y para su asombro, ella se rio. Un sonido bajo e incrédulo desde el fondo de su garganta, sus ojos con un brillo suspicaz.
—Eres tan engreído. ¿Al menos te gustaría conocerme?
—Ya lo hago.
—No. —Ella sonrió de nuevo—. No lo haces realmente.
Edward se puso duro justo ahí, en ese momento ante su testarudez y su confianza. Le gustaba el fuego que podía percibir en sus ojos, en su voz, y de pronto necesitaba saberlo todo.
Ahora.
Porque Bella era suya. No quería controlarla, quería ser su dueño.
Muchas gracias a todas por comentar! les mando un caluroso abrazo!
