Aloha for everyone. ¿Qué tal? Sé que he tardado, pero por fin (POR FIN), he acabado el capítulo once xDDD Me ha costado lo suyo, pero he vencido. MUAJAJAJA. Vale, no ._. En fin, que eso. Aquí lo tenéis. Muchas gracias por todos los comentarios que me habéis dejado ^^
CAPÍTULO 11
"Cinco minutos bastan para soñar toda una vida; así de relativo es el tiempo."
Seguro que habéis pensado, en todo este tiempo que llevamos conociéndonos, que soy la cosa más gay que existe. No, no intentéis fingir que no. Nada de mirar para otro lado y silbar, que sé que esa idea ha pasado multitud de veces por vuestra cabeza. Y, vale, admito que quizás haya dado señales a lo largo de toda esta historia para que hagáis esa suposición. Pero debo de decir que es errónea. No soy la cosa más gay que existe.
Porque existe otra cosa todavía más gay (al menos, tiene sus momentos). Sí, sí. No os estoy tomando el pelo. ¿Queréis saber quién es el prodigioso agraciado? Os daré un par de pistas que seguro que os despejan cualquier posible duda: vainilla y pecas. Correcto. Estoy hablando de Danny. Sí, Danny, Danny Jones, ese Minutario-espía-de-los-Guardianes-del-Tiempo. El que tropezó conmigo en la discoteca en la que trabajaba y me confesó que se había enamorado de mí a primera vista. El que me había pagado dos semanas a cambio de un beso. El que se había convertido en mi ángel de la guarda y nos había ayudado a escapar a Harry y a mí de Charlie, uno de los capos más importantes de los Minutarios. El que me había contado que se había escapado con dieciocho años de un padre que le pegaba y una madre alcohólica que ni se molestaba por su existencia. El que había hecho explotar unos bidones de combustible para escapar de Charlie y del uso que este le daba a las puertas de los coches. El que había intentado que me alejase de él, pero el cual no lo consiguió debido a mi cabezonería y al par de copas de más que había en mi torrente sanguíneo. El que me había hecho sentir de una forma de la que nunca lo había hecho… y eso que apenas llevábamos unas semanas oficialmente 'juntos'.
Pues ese mismo. Ese mismo personajillo hiperactivo, algo/bastante idiota, capaz de hablar a doscientos por hora sin ni siquiera coger aire, con olor a vainilla y tremendamente adorable.
Danny Jones era, en ocasiones, la cosa más gay que existía, superándome incluso a mí.
¿No me creéis? Bien, pronto comprobaréis que estoy en lo cierto.
Termino de echar las palomitas en el bol, cogiendo la bolsa por los extremos porque todavía está caliente.
Hoy no tenemos nada que hacer, así que voy a verme una buena película cortesía de los Fletcher mientras disfruto de unas ricas y adictivas palomitas de maíz. Danny está peleándose para conseguir meter la película en el lector de DVDs de la televisión y Harry se está preparando para ir al gimnasio que ha descubierto que hay en una de las plantas de las oficinas de los Guardianes (desde que le han hablado de su existencia, no ha faltado ni una sola tarde, porque, según decía él, 'esa figurilla suya no se mantenía sola').
Salgo de la cocina, lanzando una palomita al aire, que aterriza con la destreza exclusiva de un maestro en mi boca abierta.
-Maldito bicho… ¡Funciona! ¿Qué tengo que hacer para que funciones? ¡Ya te he cambiado las pilas, jopé, así que es hora de que hagas tu trabajo y abras el puñetero menú de la película!
Observación número uno: yo jamás he dicho jopé y Danny ya la ha utilizado al menos dos veces en vuestra presencia.
-¿Dan? ¿Se puede saber con quién hablas?-digo, enarcando las cejas mientras me dirijo al sofá. Danny está de rodillas frente al televisor, cuya pantalla muestra un fondo azul, golpeando el mando de la misma contra la palma abierta de su mano. Le da un par de golpes más mientras yo me zampo otros dos puñados de palomitas, para después volverse hacia mí con un puchero y ojitos de cachorro abandonado.
-El mando no funciona…-refunfuña con voz infantil.
Observación número dos: esa carita y esa voz de niña que pone son la cosa más gay que podréis ver jamás.
-¿Estás seguro de que le has puesto las pilas del derecho?-asiente, y yo me encojo de hombros, señalándole la tele.-Igual es que hay un cable desconectado por detrás.
Vuelve a asentir vigorosamente, dejando el mando en el suelo y gateando un poco para mirar detrás de la tele.
-Uh, ¡pues sí! ¡Eres un genio, Doug!-dice, con la cabeza metida detrás del televisor.
Observación número tres: me encanta como le sientan esos pantalones negros, de verdad. Tan ajustaditos que realzan de una manera realmente sexy su bonito culo, como estoy comprobando ahora mismo que lo tengo de primera plana… Oh, uh, esta última observación se me ha colado, n-no me hagáis caso…
-Ahora se supone que tiene que funcionar…-murmura él, ajeno a mis cavilaciones sobre sus pantalones. Y, efectivamente, funciona. Lo que hace que Danny suelte un '¡Sí!' de lo más adorable (y gay).
Viene gateando hasta mí y se sube al sofá, sentándose a mi lado, mientras pone en marcha la película. Me roba un puñado de palomitas lo que hace que le dé un pequeño manotazo en la mano, lo que hace a su vez que me la devuelva con un ligero puñetazo en el brazo, lo que hace que le empiece a hacer cosquillas, que hace que se retuerza a mi lado, lo que hace que se pegue más a mí, lo que hace que su cara quede muy cerca de la mía, que hace que me entren unas terribles ganas de besarle. Me muerdo el labio, intentando contener las ganas, pero no puedo y termino dándole un pequeño besito en los labios.
-Dougie…-se queja él, alargando la última sílaba de mi nombre en un tono de reproche.
Y suelto una risita.
-Lo siento, no lo he podido resistir.-y le vuelvo a besar, está vez más largamente.
-¡Dougie! Nos podrían ver…-ya, pero lo dice después de corresponderme al beso.
-Vamos, Dan, solo está Harry, y ya te he dicho que podemos confiar en él. No me gusta mentirle. Y no me gusta tener que estar todo el rato cuidando mis actos para no lanzarme a tu cuello como debería poder hacer, en calidad de novio.
Me separo y me enfurruño. Ya habíamos hablado muchas veces de aquello. De la razón por la cual Danny había querido que pensase que ya no me quería.
Ah, había olvidado que vosotros no lo sabéis. Lo resumo brevemente: veréis, antes de que Danny hiciese explotar los bidones de gasolina en el aparcamiento, Charlie le había dicho algo tremendamente típico pero también muy real.
Le había dicho que si testificaba contra él, iría a por la única persona que le importaba. ¿Adivináis quién es esa personita? ¡Bien! Sí, soy yo. Os dije que era muy típico, muy cliché, ¿qué queréis? El tío debía haber visto muchas películas de mafiosos o vete tú a saber qué. Pero eso no quitaba de que no fuese una amenaza bien real… Por eso se le había ocurrido a Danny la brillante idea de que lo mejor para que Charlie no me hiciese daño era fingir que ya no le importaba. Realmente estúpido, ¿verdad? Y la razón por la que no podíamos mostrar ni siquiera un ápice de cariño en público era que Charlie también le había dicho que él no era el único que trabajaba a dos bandos… Sí, por si no lo habéis pillado, Charlie había confesado que tenía un espía entre los Guardianes del Tiempo. Podía ser mentira, claro está… Pero también podía ser verdad…
Era obvio que Harry no era el espía (en el caso de que existiese), pero Danny tampoco me había dejado decírselo a él. Y eso no me gustaba. Ni un pelo. Porque Harry era de fiar. Y porque era mi amigo y no se merecía que le mintiese de aquella forma.
-¡Hey, Doug!-hablando del rey de Roma. Me giro en el sofá, poniéndome de rodillas y apoyando los codos en el respaldo, para observar a Harry entrando en el salón, completamente preparado para ir a hacer deporte.-Me voy ya, ¿vale? Vuelvo en un par de horas.
-No deberías hacer tanto esfuerzo físico, Harry. Hace apenas una semana que se te terminó de curar el brazo.-digo algo serio, aunque termino por tirarle una palomita que no tiene dificultad en esquivar. Se ríe y se acerca, solo para darme un toquecito en la nariz que me hace fruncir el ceño.
-Qué tierno eres cuando te preocupas por mí. Pero tranquilo, sé dónde están mis límites. Además, me volveré loco si estoy todo el día encerrado en esta casa. Tengo que encontrar alguna forma de distraerme y liberar el estrés. O terminaré usando a tu amiguito aquí presente de saco de boxeo.
Como única respuesta, Danny alza la mano y le dedica un bonito gesto con el dedo corazón levantado, murmurando un 'gilipollas' con esa hermosa boquita suya.
No es que ahora se lleven a las mil maravillas, porque se siguen peleando (mucho), pero al menos la mayor parte de las pullas son en forma de broma y son más o menos soportables.
-Bueno, tú ten cuidado. En todos los sentidos.-lo último lo murmuro en bajito. No sabemos si es verdad que Charlie tiene un espía entre los Guardianes, pero si así fuese, podría aprovecharse de la vulnerabilidad de estar solo.
Harry se limita a sonreír y a asentir con la cabeza, diciendo de nuevo que no tengo por qué preocuparme. Me da un beso en la mejilla, el cual correspondo con otro, y después se va.
Me vuelvo hacia delante, dispuesto a ver la película tranquilamente con Danny mientras como palomitas… ¡Ja!, ¿a quién pretendo engañar? No soy tan idiota como para despreciar la oportunidad que se me brinda de estar a solas con Danny.
Así que no pierdo más tiempo y dejo que mi mano vaya hasta su rodilla.
-Y, bueno, ¿ahora considera el señorito que estamos lo suficientemente solos como para hacer cosas de novios?-susurro entre una pícara sonrisa, dejando que mi manita vaya ascendiendo como quien no quiere la cosa por su pierna.
Él traga saliva y temblequea un poco.
-Pues no lo sé. Podría haber micros o minicámaras colocados estratégicamente por toda la casa para captar cada uno de nuestros movimientos.
Me quedo un poco con cara de idiota. ¿No estará de verdad pensando qué…? La sonrisilla que empieza a juguetear en sus labios me advierte de que solo estaba bromeando.
-Serás tonto.-suelto, dándole un puñetazo suave en el estómago.-Por un momento creí que lo decías en serio…
Se ríe y me rodea con los brazos, acercándome a él. No tardamos ni dos segundos en juntar nuestros labios, eso sí, esta vez los dos estamos plenamente de acuerdo…
-No te puedes hacer una idea de lo mucho que me encantas.-murmuro, ya tumbados en el sofá, la película y las palomitas hace rato olvidadas. Danny levanta la cabeza de mi pecho (que a saber dónde ha acabado mi camiseta… y la suya), donde estaba depositando besos y alguna cosa que otra más seria pero por las cuales no tengo ninguna intención de quejarme.
-¿Y quién te dice a ti que no me hago a la idea?-dice, enarcando las cejas y trepando un poco sobre mí hasta llegar a la altura de mi cara. Me aparta el pelo de la frente, mirándome con una expresión medio embelesada.
-Porque es imposible que lo hagas. Y no empecemos con eso de 'no, porque tú a mí me encantas más' o consideraré acabar con este momento tan sumamente empalagoso.
Suelta una carcajada extremadamente alta y luego me besa la mejilla.
-Pues que sepas que no me encantas. Solo creo que eres .-dice, mientras me da un beso de esquimal, sin apartar sus ojos de los míos. ¿No es adorable? Es como un osito grande, rizoso y con olor a vainilla que podría estar abrazando toda la vida. O besando. O…
Deslizo una de mis manos por su cuello y después desciendo por su pecho hasta su cintura, recorriendo con las yemas de los dedos el ligero contorno de sus abdominales, para luego seguir el hueso de su cadera hacia su espalda, por la cual subo despacio hasta llegar a su omóplato. Unos segundos después, vuelvo a hacer el recorrido a la inversa. Sí, vale, lo admito. Me encanta sobarle.
Con la otra mano, que permanece en la base de su cuello, hago un poco de presión hacia mí, para poder profundizar más el beso que hace ya unos cuantos segundos que hemos empezado.
-¿Sabes?-digo, sonriéndole tras separarme un poco para coger aire, utilizando un dedo para dibujar sus labios, mientras mi otra mano baja esta vez hasta el bolsillo trasero de su pantalón (sí, ese que os he confesado sin querer que tanto me gusta).-Creo que como señor que soy tengo el derecho de decidir si quiero hacer cosas como las del otro día. Y acabo de decidir que me apetece hacerlas ahora mismo contigo.-me he trabado un poco al decir tan larga palabra, pero estoy seguro de que el mensaje subliminal de mis palabras ha quedado más que claro, sobre todo por la mención al 'otro día', cuando también nos quedamos solos en casa e invertimos el tiempo en algo realmente productivo… Queda más que confirmado que Danny ha pillado la doble intención cuando suelta una risita por lo bajini y se pone un poco colorado.
-Pues yo acabo de decidir que me gusta mucho tu decisión…
Mi garganta comienza a emitir sonidos extraños cuando la boca de Danny recorre el perfil de mi mandíbula para bajar por mi cuello y volver al punto de partida de mi pecho. Pero esta vez no se detiene, sino que sigue bajando más y más.
Acaba de sobrepasar mi ombligo cuando el teléfono empieza a sonar.
Genial. Simplemente genial. Me dan ganas de coger el aparato y estamparlo contra la pared. Maldita inoportunidad de las narices. ¡Qué esto no es una novela barata para adolescentes donde hay que dejar con las ganas a los lectores, joder!
-¿Diga?-termina contestando Danny, porque como cogiese yo el teléfono igual se montaba el Apocalipsis… Vale, quizás estoy exagerando un poco. Pero, ¿cómo os sentiríais vosotros si os interrumpiesen en tan provechoso y delicioso momento?-Ajá, de acuerdo… ¿En diez minutos? Vale, vale… Hasta ahora.
Danny cuelga el teléfono y se incorpora del todo, pasando una pierna por encima de las mías para poder ponerse de pie.
-¿Qué pasa?-pregunto, levantándome un poco hasta que me quedo apoyado sobre los codos.
Él se dirige hacia donde están nuestras camisetas y me pasa la mía.
-Era Tom. Me ha dicho que tiene noticias importantes sobre el juicio y sobre Charlie. Dos agentes pasarán a recogernos en diez minutos.-me dejo caer, soltando un gemido disconforme y poniéndome el brazo sobre los ojos. Con lo a gusto que estaba yo aquí…
Siento la risa de Danny y cómo se acerca a la cabecera del sofá, quedando justo donde está mi cabeza. Siento con más intensidad su aroma a vainilla cuando se inclina y me da un beso en los labios. Estamos invertidos, así que su barbilla golpea levemente mi nariz, pero no me importa porque, ¡oh, madre mía!, menudo beso…
-Anda, vístete, que van a venir a buscarnos y tú vas a estar todavía a pecho descubierto.-me dice tras separarse, riéndose después.
Abro los ojos y le saco la lengua, mientras me incorporo para ponerme la camiseta.
-¡Tú no te preocupes, que te aseguro que no te vas a librar de mí tan fácilmente, señorito Jones!-le grito, cuando se aleje dirección la cocina.
Eso estaba más claro que el agua.
…
-No. Jodas.-la boca de Danny se abre hasta límites que duelen, al igual que sus ojos. Estoy a punto de poner el vaso de café que tengo en la mano debajo de su cara, por si se le salen de las cuencas.
Tom lo mira con desesperación y quizás también un poco de disculpa.
-Lo siento, de verdad. No sé cómo ha podido pasar… Estaba todo planeado al milímetro pero…
Yo me limito a dar un sorbo al café, mientras me arrebujo en la sudadera que llevo, dirigiendo mi vista hacia el suelo. Me entra un escalofrío. Aquello no podía estar pasando. No. No ahora que todo iba más o menos bien. Justo cuando parece que las cosas se van a arreglar, siempre hay algo que lo jode todo.
-¿Y no tenéis ninguna pista de a dónde ha podido ir?-pregunta Harry, rompiendo el silencio que se había establecido en la oficina de Tom.
Es él mismo el que niega con la cabeza.
-Cuando la patrulla de asalto llegó a la casa de Charlie para detenerlo, él ya no estaba. El piso estaba completamente vacío. No sé cómo se pudo enterar de que íbamos a por él…
¿No? Pues yo tenía una propuesta. Una propuesta que a su vez confirmaba otra cosa aún peor.
Levanto la mirada del suelo para dirigirla hacia donde está Danny, pero no recibo otra a cambio, porque tiene enterrada la cara en las manos, sus dedos fuertemente enredados en el pelo. Dios, parece destrozado… Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para no cruzar la sala y abrazarlo con fuerza para susurrarle al oído lo mucho que me importa, en un intento de hacerle sentir mejor.
-Pero eso no es lo peor.-continua Tom, haciendo que mi vista se dirija hacia dónde está él, en el medio de la sala. Oh, genial. ¿Qué más podía pasar? ¿Un terremoto? ¿Una amenaza de invasión alienígena?-Los de arriba sospechan que alguien ha dado el soplo a Charlie de la redada. Y…
-Y, ¿déjame adivinarlo?, piensan que hemos sido uno de nosotros tres, con cierta predisposición hacia mi persona.-le corta Danny, hablando a través de las manos.
La falta de respuesta de Tom hace confirmar que sí, que ha dado justo en el clavo…
-Pe-pero, ¿cómo pueden pensar que hemos sido nosotros?-salto, dejando la taza en la mesa antes de que se produzca un accidente.- ¡Nos tenéis completamente vigilados!
La boca de Tom se tuerce en una mueca.
-No tan vigilados como quieren. Han… han ordenado que se instalen cámaras en la casa franca y que un agente esté siempre con vosotros. Se ha acabado lo de salir de paseo, o lo de quedaros solos, o lo de tener teléfono móvil. Lo siento, chicos, de verdad. He intentado que os den más manga ancha, pero…
De repente se escucha un desagradable ruido y Danny sale de la sala, dando un portazo. Nos quedamos en silencio un buen rato, temblando. Bueno, al menos yo tiemblo.
Tom recoge la silla que ha tirado Danny al levantarse de sopetón. Me siento mal por él, de verdad, porque parece que ha sido él el que lo ha estropeado todo y no es así, solo ha sido el portador de malas noticias. Por eso le doy unos toquecitos que intentan ser reconfortantes en el hombro, antes de salir de la sala tras anunciar que iba a por Danny antes de que se le ocurriese hacer alguna tontería.
Lo encuentro en el baño. Bueno, en realidad encuentro sus zapatos, porque está dentro de un cubículo, con la puerta cerrada.
-¿Danny?-pregunto, golpeando ligeramente la puerta con los nudillos.
-Vete, por favor, Doug.-me muerdo el labio al oír esa respuesta, más que nada por que su voz suena como si estuviese llorando. Y eso sí que no, no voy a permitir que llore solo.
-Danny, me vas a abrir la puerta ahora mismo y me vas a dejar pasar. Y no, no me vuelvas a decir que me vaya porque no lo haré y empezaré a aporrear la puerta hasta tirarla abajo, después de lo cual te sacaré aunque sea de los pelos esos rizados que tienes.
Escucho una risita entrecortada procedente del otro lado de la puerta, que finalmente se acaba abriendo.
Encontrarme a Danny sentado en el váter, todo despeinado y con ojos y mejillas coloradas es algo que me rompe el corazón. Ver a una persona que siempre está sonriendo tan hecha polvo es algo que puede con las fuerzas de cualquiera…
-Hey, Dan.-murmuro, con mis propios ojos aguados, mientras me arrodillo frente a él, poniéndome a la altura de su cara. Le acaricio las mejillas con los pulgares y le miro fijamente a los ojos, intentando tranquilizarle con la mirada.
-No quiero morir, Dougie.-me repite, como la noche del hospital. Cierra fuertemente los ojos, posando sus manos sobre las mías, todavía en sus mejillas, y apretándolas con fuerza.-Charlie se ha escapado y va a encontrarme. Me torturará por ser un traidor y después me matará. Y no quiero morir, no, no, no…
-Te dije que no ibas a morir, Danny. Te lo prometí en el jardín del hospital y te lo vuelvo a prometer ahora. No vas a morir.
Se muerde el labio como única respuesta. No ha derramado ni una sola lágrima en mi presencia, pero puedo ver cómo sus ojos están más brillantes de lo normal y cómo algunas diminutas gotitas saladas están todavía prendadas de sus pestañas.
-Lo siento.-farfulla, después de un rato. Frunzo el ceño, incapaz de ver porqué se disculpa.-Siento haberte puesto en peligro. Charlie seguro que sabe lo nuestro y ahora va a ir también a por ti. Lo siento.
Niego fuertemente con la cabeza, sin dejar de acariciar sus mejillas.
-No te disculpes de algo que ni siquiera yo lamento, ¿me oyes? Ni se te ocurra. Tú no me has puesto en peligro. He sido yo el que ha decido también ser parte de esta relación. Y si tengo que morir por ello, moriré.
Ahora es él que niega.
-No vas a morir.-me dice, repitiendo mis palabras de hace unos segundos.-No voy a dejar que mueras. Si… si Charlie viene a por ti… No voy a dejar que te toque ni un solo pelo. A fin de cuentas… soy tu ángel de la guarda, ¿no?
Sonríe y eso me hace sonreír a mí.
Y, casi por inercia, estiro el cuello para juntar nuestros labios. Me corresponde sin dudar, pasando sus manos por detrás de mi cuello, mientras que las mías siguen en sus mejillas.
Continuamos y profundizamos el beso, sin darnos cuenta de que hay alguien justo detrás de nosotros observándonos. Y no nos percatamos hasta que escuchamos un jadeo ahogado.
Nos separamos de golpe, aunque sea demasiado tarde.
Me giro para ver quién es el que sabe ahora nuestro secreto y… Oh, Dios, no, por favor.
Noto como se me va todo el color de la cara y como empiezo a parpadear y a balbucear como un gilipollas.
De todas las personas que podían haber entrado en el baño, y de todas las personas que podrían habernos pillado a Danny y a mí, tuvo que ser él…
-Harry… pu-puedo explicarlo…-consigo juntar más de dos sílabas juntas, en un intento de mitigar la expresión de puro dolor que tiene Harry pintada en la cara.
-¿Puedes explicarlo? ¡¿Puedes explicarlo?-me grita, después de unos segundos en silencio en los que creo que se me ha parado el corazón.- ¿¡Puedes explicar el qué? ¡Y no me vengas diciendo que tu lengua se coló por error en su boca!
Me quedo con más cara de idiota todavía, sin saber que responder. Harry me mira furioso y dolido, con los puños fuertemente cerrados en puños.
-Yo… tenía… tenía que habértelo dicho, te lo iba a decir, de verdad pero…
Ups, parece que mis palabras no arreglan nada, sino más bien al contrario. Harry abre mucho los ojos, sorprendido.
-¿Quieres… quieres decir que esto venía de antes? Oh, joder, joder… ¿¡Qué coño hacíais cuando os dejaba solos? Dime qué no…-mi falta de respuesta es suficiente para él. Se da la vuelta y se pasa las manos por el pelo, desesperado.
No entiendo por qué se pone así. Quiero decir, vale, puede estar enfadado porque no había confiado en él, pero esto es estar más que enfadado…
-Creí que íbamos bien… creí que volveríamos… todas las risas, los abrazos y las bromas… creí que lo habíamos solucionado y que podríamos volver a estar juntos… Pero parece que lo he interpretado todo mal…
Me muerdo el labio. Así que mientras yo creía que nuestra relación de amistad era mejor que la de amor, ¿él creía justo lo contrario? Joder. Joder, menudo follón.
Me levanto del suelo donde todavía estaba, acercándome a Harry con cuidado.
-Harry, no…-nada más posar mi mano en su hombro me la aparta de un contundente manotazo.
-No me toques…
Juro que en la vida unas palabras me dolieron tanto. Bueno, puede que una vez sí, cuando Danny me dijo que no me quería y que todo lo nuestro había sido un juego.
Se me empiezan a llenar los ojos de lágrimas, mientras sujeto la mano que ha rechazado contra mi pecho, donde siento que el corazón me late errático, casi a punto de romperse en pedazos.
-Eh, no te pases, Judd. Que fui yo el que le obligó a no decírtelo.-Danny sale del cubículo y se pone entre Harry y yo.
-Cierra la boca, imbécil.
-Ciérrala tú. No es culpa suya que te hayas hecho castillos en el aire. Así que deja de comportarte como un gilipollas y…
Danny no puede terminar de hablar porque Harry le acaba de pegar un puñetazo en toda la mandíbula.
Abro la boca del espanto, pero antes de que pueda reaccionar, Danny se la ha devuelto y ahora están los dos enganchados.
Vuelan los puñetazos y las patadas y temo que en cualquier momento se resbalen y se peguen contra el lavabo y se abran la cabeza. Por eso me lanzo a intentar separarles. Agarro a Danny, que es el que tengo más cerca, por la cintura y tiro de él hacia atrás, mientras me dejo la voz chillándoles que paren.
Me siento de lo más impotente al no poder separarlos, tanto que al final mis gritos se entremezclan con sollozos.
-Pero, ¿qué demonios…?-escucho una voz en la puerta y doy las gracias a todos los dioses que se me ocurren.
Tom en seguida viene a ayudarme a separar a estos dos, y se le unen un par de agentes más. Aun así, tardamos como diez minutos en apartarlos del todo el uno del otro.
Tom y otro están sujetando a Harry contra la pared y el otro agente y yo a Danny contra el suelo. No paraban de revolverse, pero tras unos minutos consiguieron calmarse… más o menos.
-¿Se puede saber por qué coño os estabais peleando?-pregunta Tom, a la vez tranquilo y a la vez muy enfadado. Podía notarlo porque había una peligrosa vena que se estaba hinchando en su cuello…
Harry se suelta de un tirón, aunque no hace amago de volver a por Danny. Simplemente se limpia con el dorso de la mano un poco de sangre que tiene en la barbilla y mirándome fijamente, dice:
-Nada, no tiene importancia. Solo estábamos intercambiando opiniones…
Obviamente, Tom no queda convencido, pero Harry se larga del baño antes de que le pueda hacer un interrogatorio más a fondo.
Siento que se me rompe algo por dentro. Yo no quería hacer daño a Harry. De verdad que no. Pero yo… creía que… no… no sabía que él…
Intento secarme las lágrimas con el dorso de los dedos, pero no hacen más que caer y caer.
-Hey, Doug, ven, vamos fuera.-siento unas manos en torno a mis brazos que tiran con suavidad de mí hacia el pasillo.
Solo una vez que estoy con Giovanna, la que me ha sacado, en uno de los sillones de su despacho, soy capaz de dejar de llorar.
-¿Estás mejor?-me pregunta, con un tono maternal, mientras me acaricia el pelo. Asiento, soltando todavía un par de gimoteos. Me seco los ojos con el pañuelo que me ha dejado y después me sueno la nariz.- ¿Quieres hablar?-esta vez niego lentamente, apartando los ojos de ella. No quiero mentirle y no tengo fuerzas para inventar una excusa de por qué Harry y Danny se enzarzaron en una pelea. Me gustaría, me gustaría mucho contarle todo. Pero no puedo. Porque ahora sé que el espía de Charlie es completamente real.-Muy bien, no pasa nada. Sabes que cuando quieras puedes acudir a mí, ¿verdad?
Y ahora en vez de mover la cabeza lo único que puedo hacer es tirarme a sus brazos para que me abrace. Es lo único que necesito en esos momentos…
Estoy soportando demasiada presión, de verdad. No sé cuánto tiempo más voy a poder aguantar… Yo no soy tan fuerte como Danny o como Harry. Nunca lo he sido y nunca lo seré. ¿Por qué me ha tocado a mí vivir esto? No quiero. Pero no puedo hacer nada para cambiarlo… ¿Qué más puede pasar? Tengo la sensación de que he tocado fondo. Y no sé si tengo las fuerzas suficientes como para subir a flote…
Tras una hora y algo, ya ha oscurecido y los Guardianes han decidido que lo mejor es que volvamos a casa. Han tenido una exhaustiva charla con Danny y con Harry, mientras yo me he quedado con Giovanna, que no ha dejado que me vengan a preguntar, porque decía que ahora mismo no estaba para responder preguntas, lo cual agradecí de todo corazón.
Antes de irnos me dice que descansase y que ya vería como al día siguiente todo parecía mejor.
Apoyo mi frente en el cristal del coche que nos está llevando al piso franco. Ojalá tenga razón…
No he hablado todavía con Harry o con Danny. Este último está sentado a mi lado, con una ceja partida y un montón de moratones que se añaden a su ya anterior y casi desaparecida colección. Harry va en el asiento de en frente, también con heridas en la cara y en los puños.
El coche está sumido en un pesado silencio, pero, de nuevo, no tengo fuerzas para intentar romperlo.
Llegamos a la casa diez minutos después. Toda la calle parece estar sumida en un profundo silencio, igual que el del coche. Si no estuviera tan agotado, me hubiera asustado.
-Chicos.-es Tom el que habla por primera vez desde que salimos del edificio de los Guardianes. Saca las llaves del contacto y se tuerce en el asiento del conductor para poder mirarnos a todos a los ojos.-Sé que tenéis vuestras diferencias y que esta situación saca de quicio a cualquiera, por eso a la mínima saltáis. Pero tenéis que daros cuenta de que eso es lo que quiere Charlie. Desuniros, separaros, poneros a unos en contra de otros. Y si se lo permitís, habrá ganado y todo esto no habrá valido una mierda. Va a ser difícil, pero estoy seguro de que podéis conseguirlo. Podemos conseguirlo. ¿De acuerdo? No os rindáis ahora que queda tan poco…
Será que hoy tengo el día sensiblero, o que la tensión de esta tarde me ha puesto los sentimientos a flor de piel, pero me emocionan las palabras de Tom. Y tenía razón. ¡Demonios, tenía razón! No podíamos tirarlo ahora todo por la borda, después de estar soportando esta situación días y días. Era hora de demostrar que sí éramos capaces de algo. Íbamos a encerrar a Charlie. Porque un ser como él no se merecía andar suelto. Por todo lo que nos había hecho. Por todas esas personas que habían perdido todo lo que tenían por su culpa, por todas las que vivían sin vivir porque no les daba ni un respiro para devolver el tiempo que prestaba. Joder, incluso por mi padre, que había muerto a manos de esos hijos de puta.
-Gracias, Tom.-murmuro, con renovadas energías, sacando la cabeza por el hueco de los dos asientos para darle un beso en la mejilla.
Vamos a bajar del coche, pero antes el detective vuelve a llamar nuestra atención.
-Y, chicos, tened cuidado, ¿vale? Yo sé que vosotros no habéis pasado información a Charlie, pero tomaos la vigilancia que os han puesto como algo positivo: no creo que Charlie se atreva a haceros nada si estáis tan protegidos. Aun así, no os quedéis solos en ningún momento. Hemos perdido la pista a Charlie, podría estar en cualquier parte, y estoy seguro de que está buscándoos.
Le damos las gracias de nuevo y terminamos de salir del coche.
Me paro unos segundos en medio de la calle, cogiendo aire. Dos agentes y Harry ya están subiendo las escaleras la casa, mientras que Danny se ha quedado apoyado en la ventanilla del coche de Tom para decirle algo. Sí, estoy seguro de que vamos a conseguirlo… Puede que nos lleve un tiempo, pero lo vamos a hacer…
Lo que sucede después se registra en mi cabeza casi como las diapositivas de una película.
Harry en el porche de la casa, con las manos en los bolsillos, esperando a que uno de los agentes abra la puerta.
Luego, una explosión, la casa estallando por los aires envuelta en una bola de fuego.
Yo siendo lanzado hacia atrás violentamente, mientras noto un calor abrasador rodeándome y cosas afiladas colisionando contra mi cuerpo.
Un zumbido atronador en mis oídos que apenas me deja escuchar amortiguadas las sirenas de los coches.
Olor a quemado.
Mi cabeza golpeando con fuerza contra el suelo.
El cielo teñido de rojo por las llamas.
Y después todo negro.
TROLOLOLORO. Ya sabéis las reglas, nada de objetos arrojadizo punzantes o pesados xDD Intentaré (como siempre digo e.e ), escribir el doce pronto. He calculado y quedan como dos capítulos más un epílogo para el final, so... ¡esto se acaba!
Pecas de abrazos y vainilla de besos para todos ^^
