Sud capitulo cuatro. ¡Yo te salvare!
Cuando llegue a los barrios bajos con el corazón en la garganta, por todo lo que corrí hasta llegar aquí. Mi herida captaba al atención de las personas, que murmuraban cosas sobre mi estatus económico y mi importancia profesional, sin embargo esperaba que eso no despertaras sospechas de la razón de la que estaba aquí –Estoy seguro que era algo completamente desviado de la verdad- Así que camine por los barrios bajos buscando a mi amigo/idiota.
Luego de caminar y llegar al final de la carretera de la entrada, tuve tomar la fácil decisión de introducirme más a dentro en las casas.
—Si encuentro a Kakarroto, me la apagara —Dije, para dirigirme al camino que creía correcto.
Me adentre en uno de los caminos, las mujeres con varios niños me evitaban, y los hombres se me hacían los imponentes. Luego de uno momentos, tenía una vena en la frente a punto de reventar, si hubiera sido por mí, a más de uno le hubiera incrustado una bala con mis propias manos en el cerebro.
Caminando derecho, encontré un bar de mala muerte, entre para buscar a mi amigo que es casado y tiene hijos… bien, la lógica no me acompaña en esto.
Cuando entre, el aire era pesado y la música ahogaba muchas de las conversaciones. Pase cerca de una ventana y escuche un grito ahogado; como si hubiera gritado alguien con la boca tapada. Me acerque a la ventana para ver de dónde provenían los gritos y pude ver a unos hombres que tenían a atado a Kakarroto en una silla y lo iban pinchando con clavos que creo que estaban hirviendo.
Salte de la ventana, captando la atención de los presentes y empuñe mi arma apuntando a los hombres— ¡Arriba las manos!—Les grite— tengo el arma cargada.
A Kakarroto se le iluminaron los ojos al verme — ¡Hgdgghh! —Dijo con la boca tapada.
—Como se acerquen: disparo. —
Camine apuntándolos con el arma, me acerque a Kakarroto, fijándome siempre que ellos estuvieran desarmado y a una distancia prudente. Desate a Kakarroto con una sola mano.
— ¡Vegeta! —Grito emocionado— ¡Gracias por venir a salvarme!
—Aja, si —Le dije sin interés— Debería dejarte aquí por no abrirme la puerta, idiota.
— ¿Que? —
Él se levantó y caminamos despacio hacia la salida del callejón, yo camina de espalda apuntándolos. De pronto un hombre con una escopeta salto de la ventana del bar y nos disparó. Solo me rozo el brazo, pero empezamos a correr.
—Subamos al techo, escaparemos mejor —Le dije.
Subimos al techo y corrimos de casa en casa, creo que a este ejercicio lo llamare Parkour, sí, sí. Parkour. Mientras íbamos corriendo, el techo se abrí o los pies de mi compañero, quedó atrapado.
Con el psicópata persiguiéndoos con una escopeta, vi que era muy posible que nos capture.
—arg… Vegeta —Gruño intentando zafarse—No puedo.
— ¡Vamos, idiota! —Le grite— No quiero ir me sin ti.
Con el hombre frente nuestro, me vi incapaz de escapar, y me apunto con su escopeta justo en el corazón y apretó el gatillo…Cerré los ojos esperando el impacto de la bala contra mi cuerpo. Escuche un sonido, y todo se nublo.
