Hola!

Yo aquí de nuevo, si la desaparecida, ¿me extrañaron? Espero que si porque eso significaría que de verdad les agrada la historia.

En fin… me demore mucho con el capitulo porque se me esta haciendo bien difícil escribir pero obvio no voy a dejar el fic porque no me gusta empezar algo sin terminarlo 1313

Ok, too much information ;) whatever

Espero el capi les guste porque esta hecho con todo mi tiempo mi amor y cariño.

Besos desde Chile

Danni .

PS: Si tienen un poco de tiempo pasen por mi nuevo fic, se llama "Sabor a Poder", no es por ser ególatra pero esta bien bueno, chéquenlo xD


Capitulo 12

En busca del Perdón

Mi mente estaba en blanco y eso básicamente no vislumbraba un buen comienzo.

Mi boca no se abría, mi lengua parecía estar atrofiada y solo podía ver esos ojos suyos tan brillantes y pensar

¡Wow, esta mujer es hermosa! y luego mi mente era un caos otra vez

Exhalé para intentar hablar.

—Isabella — le di un toque de seriedad al nombrarla así — creo que tú y yo tenemos una conversación pendiente, ¿no crees?

—El Sr Cullen y yo, ¿una conversación pendiente?, no lo creo — escupió de mala gana inundada de ironía

—Estoy hablando bastante enserio Bella, vengo de tu trabajo y… lo siento mucho

—¿Qué es lo que sientes? ¿Que haya descubierto tu jueguito o que me hayan despedido por TÚ culpa?, se te olvida que quedé varada en medio de la nada y me tuve que venir en un taxi que a propósito no tuve con que pagar. — me gritó ofuscada

—Ok, creo que tres son multitud y no quiero hacer mal tercio — su amiga rubia murmuró

—Un gusto conocerte Edward — agregó aun no muy convencida de mi presencia.

Desapareció a la vuelta del pasillo

—¡Yo no estaba jugando contigo! — subí medio tono de voz

—Déjame decirte que los hombres normales no suelen llevar a dos mujeres al mismo lugar y a la vez — satirizó entrando al departamento, le sostuve la puerta y entre

—¡Por un demonio! ¿Podrías cerrar esa boca tuya y dejarme explicarte? — le exigí ya medio ofuscado

—Lo que hiciste no necesita mayor explicación

—Ca… — bajé la voz, recordé que no estaba discutiendo con Emilie — llate

Se cruzó de brazos, podía ver la contradicción plasmada en su rostro, Bella era como un libro abierto; fácil de leer.

Sabia que una parte de ella no quería escucharme, quería cerrarme la puerta en la cara, pero la otra — y esperaba que fuese la más dominante — deseaba escucharme, que de mis labios saliera lo que ella quería escuchar y... vamos, ¿Quién era yo para negárselo?, a estas alturas eran pocas las cosas que yo podía negarle.

Me ignoró y se dirigió a la cocina, yo la seguí con una extraña sensación en el estómago, como si mis tripas estuviesen siendo remecidas por una fuerza extraña…

No le di importancia y comencé a cranear rápidamente mi discurso.

—Bella… quiero que me escuches y me des la oportunidad de explicarte, después que hable podrás echarme de tu casa; de tu vida si así lo quieres pero…por favor solo dame 5 minutos. — puse mi cara de perro callejero desesperado por que ella me permitiese hablar… desesperado, eso era algo nuevo para mi

—No me interesa nada que venga de ti Edward Cullen — habló con la voz más fría que me hubiese podido imaginar.

Esas palabras habían calado profundo en mi corazón… más bien en mi ego.

—Bella no estas siendo sensata — negué con la cabeza tratando de sobreponerme

—¿Sensata?, Tú ¿hablando de sensatez? Por favor no seas payaso — siseó

—No puedes ser tan dura conmigo… es injusto, además tu y yo no…

¡—Éramos y seremos nada! Eso lo se — agachó la cabeza — pero eso no te daba el derecho a humillarme como lo hiciste esa noche en tu yate, ¿Qué creíste? ¿Qué iba a volver a caer en tus brazos?, ¡pues te equivocaste! Y ahora si aun te queda algo de moral, vete de mi casa

—Pero Bella yo solo…

—¡Por favor! — subió el tono de voz casi suplicante.

Sabia que si le seguía insistiendo probablemente sedería, pero vi su rostro y por algún motivo que desconozco di media vuelta y Salí del departamento… derrotado y enteramente contrariado por la avalancha inmensa de sensaciones que estaba sintiendo dentro de mí.

Esa noche no pude dormir, estaba solo en casa porque Alice había salido con unas amigas a no se donde.

Mi celular comenzó a timbrar

—¿Hola? — conteste entre dormido

—¡Edward!, Hey amigo soy Emmet, ¿Por qué no vienes? Estoy en el bar de Jazz, aquí hay ambiente y…chicas lindas

—No Emmet, no tengo ánimos — me vi respondiéndole

—¡Oh vamos! No puedes estar hablando enserio — contestó mi amigo, incrédulo

—Es en serio, son las 4 de la madrugada, no tengo ganas de salir y quiero descansar — sin esperar respuestas del otro lado corte el llamado y apague el celular.

Me tape sobre la cabeza con las mantas de mi cama, a ver si ahora podía volver a conciliar el sueño.

Pero me resultaba imposible, no podía dejar de pensar en Bella…es decir, en lo que me había dicho.

"No me interesa nada que venga de ti, Edward Cullen"

¿Por qué demonios esa frase tan sencilla he inofensiva en sus labios me había sonado a la cosa más hiriente de la vida? … Solo Dios sabia de verdad cuanto necesitaba saberlo.

Bella:

La cabeza me palpitaba de rabia, y si los asientos del taxi no hubiesen estado tapizados de cuero probablemente ya mis uñas los hubiesen destrozado.

Me sentía la mujer más estúpida del mundo…no, ¡de la galaxia!... ¿Cómo demonios había sido capaz de dejarme envolver por los caramelitos de un actor famoso?

"El solo te quiere una vez más en su cama"

Esa era la verdad, y la parte RACIONAL de mi mente me lo había estado repitiendo todo el tiempo desde que lo había visto por primera vez luego de nuestro "encuentro" en aquel bar, pero no, yo Isabella Swan me había comportado como una estúpida ¿y que conseguí? NADA

Solo llorar como estúpida dentro de un taxi

—Señorita, ya llegamos — el hombre del auto anunció

Revisé mis bolsillos…

¿Podía tener tanta mala suerte? Mi bolso se me había olvidado en el auto del hombre a quien más odiaba en este preciso instante, Edward Cullen.

Para rematar el asunto, me había desahogado casi una hora en un taxi que ahora no tenía como rayos pagar.

—Cóbreselo a Edward Cullen — grite tan fuerte que me dolió la garganta

Y me baje para desvanecerme tras la puerta de mi edificio, mientras el chofer me gritaba no se que tipo de insultos.

Entré al departamento, estaba sola.

Patalee y grite como demente tapando mi boca con la almohada; me sentía estúpida pero por sobre todo ingenua.

Me había dejado envolver por sus halagos, su sonrisa, su aroma, su cuerpo perfecto, su voz penetrante… lo había idealizado tanto para luego caer tan fuerte que no sabía cuanto me iba a costar levantarme ahora.

Abrí los ojos con el sol de la mañana pegando en todo mi rostro. Eso solo significaba una cosa, me había quedado dormida para el trabajo.

Me despeine el cabello con las manos y por poco me lo arranco a tirones… entré a la ducha para después no darme el tiempo siquiera de desayunar, tome un taxi y Salí disparada hacia mi trabajo.

Marqué la tarjeta y estaba poniéndome el delantal verde, típico de Starbucks

—Llegas tarde — dijo Billy, el administrador de turno, de forma muy seria

—Lo se Billy, me quede dormida, anoche tuve unos asuntos que…

—¿Por qué supones que me interesan tus problemas personales? — respondió sin dejarme terminar — no necesito explicaciones Isabella, tu ya sabes las reglas, en turnos matutinos no está permitido llegar tarde, y mucho menos con casi 2 horas de retraso, ¡Por Dios! Esto es un trabajo no un juego

—¡Lo se Billy! Y lo siento mucho… — me queje

—Bella, sabes bien que estimo a tu padre pero…reglas son reglas y tu estabas al tato de ellas…lo lamento

—Por favor… necesito el empleo — le supliqué

—Deja tu uniforme y tu tarjeta, vuelve mañana a buscar tu cheque — dicho lo ultimo se marchó.

Caí en seco a la banca del camarín.

Y ¿Qué se suponía iba a hacer ahora sola y desempleada en Los Ángeles?

Estaba llorando.

¡Una impresionante novedad en mi a estas alturas!, ok, la ironía se me había desarrollado bastante este ultimo tiempo.

Llegue al departamento y seguía solo, me puse la pijama cuando no eran ni las 4 de la tarde.

Calenté comida de microondas y me senté en la alfombra a comerla mientras seguía llorando sin tener aun un claro motivo para hacerlo.

Me fui a mi habitación y me tiré en la cama con la cabeza colgando hacia el suelo, me percaté de una cosa.

Bajo la cama había una revista, la cogí.

Era aquella revista de Nikki que tenía a…que lo tenía a "Él" en portada.

(…)

Y aquí estaba yo, leyendo una y otra vez la entrevista, como una vil y absurda masoquista, disfrutando de mi estupidez.

¿Cómo es que nunca había leído este pedazo de papel antes?, me hubiese ahorrado toda esta decepción.

Allí claramente decía que llevaba una ESTABLE RELACIÓN con Tanya Denalí, una famosa actriz de Hollywood, y que se habían conocido en las grabaciones de una película que habían Co-protagonizado.

¡Demonios!

¡Todo el mundo lo sabía menos yo!, ¿tan absurda era?, simplemente no me convencía de que hubiese sido capaz de llegar tan lejos conmigo, yo...yo había sido su amante por una noche, él era una lacra de lo peor, capaz de engañarme a mí, a su novia... a todos.

Ok, eso me hacía estar segura de dos cosas.

La primera: Edward era un excelente actor y un maestro del engaño y la segunda: me debía alejar de él pronto, la proximidad era algo peligroso.

La mañana siguiente me levante temprano, me vestí no muy arreglada y Salí camino a la cafetería, a recoger mis ultimas cosas y mi liquidación.

No pude evitar llorar cuando cerré por última vez mi ahora "ex" loquer, estaba saliendo del local cuando una muchacha me habló

—Disculpa ¿Eres tú Isabella Swan? — una mujer un poco más baja que yo, de ojos y cabello castallos y piel clara estaba parada frente a mi con una amistosa sonrisa

—Depende… — le respondí a la defensiva

—¿De que si se puede saber?

—¿Para que me necesitas?

—Soy Alice — me tendió la mano — y estuve aquí hace un par de días, soy diseñadora ¿sabes?

La mire sin entender muy bien hacia donde quería llegar, es decir… ¿Por qué debería importarme eso?

—Felicitaciones, pero aun no entiendo muy bien porque debería importarme a mi eso — conteste sincera

—Claro, pues iré al grano, me pareces una chica con potencial y…me gustaría que trabajaras conmigo

Mi cara debía ser un poema, es decir, estoy debía ser una broma, si eso era, es decir era casi imposible que la suerte estuviera de mi lado…

—Es… ¿esta hablando enserio?

—Oh querida dime Alice y por supuesto que estoy hablando enserio — me sonrió la muchacha — me gustaría que fueses mi asistente, estoy creando una nueva colección de vestuario para una producción de cine y estaré muy ocupada, me gustaría tener a alguien capacitada junto a mi y tu pareces serlo

—¿Capacitada yo? Creo que me estas confundiendo — hablé un tanto apenada — yo solo he trabajado aquí en Starbucks y no hace mucho que vivo en L.A

—Eres inteligente y bonita y según tu ex jefe aprendes rápido, es todo lo que necesito

No supe que responderle

—Anda Bella, confía en mi — me extendió un trozo de papel blanco que de seguro debía ser su tarjeta de presentación — Llámame, estaré al pendiente — me sonrió y se despidió con un abrazo.

La chica me daba confianza pero no sabia porque en el fondo de mi esto no me parecía tan espontaneo.

Volví al apartamento y cuando estaba entrando al edificio el conserje me hablo.

—Srta. Swan, le han dejado esto hace un rato — el hombre me entrego mi bolso

—Gracias Harry — le di una sonrisa amable y lo tomé.

Dentro del ascensor no paraba de pensar en porque Edward Cullen se había tomado la molestia de venir a entregármelo y ni siquiera dármelo en mis propias manos.

Pues, mejor así, no es como si quisiera verlo…

Cuando estaba sobre mi cama no podía dejar de mirar aquel bolso sobre el mueble

Lo tome y vacié el contenido sobre la cama.

Mi IPod, maquillaje, mi billetera… todo estaba en su lugar excepto por una cosa.

Un sobre blando sobresalía en el montón, lo tomé temerosa… me temblaban las manos

Apenas lo abrí reconocí su caligrafía

"Bella:

Me vi obligado a escribirte, tú no quisiste escucharme y sabia que te incomodaría volver a verme, más aun después de nuestro nada ortodoxo ultimo encuentro.

Bueno… te pedí la oportunidad de que me escucharas, no me la diste y ahora te obligo a que leas hasta la última silaba de esta carta.

Es lo único que te estoy pidiendo y se que en el fondo tu quieres hacerlo.

Lo que viste en mi yate fue solo un mal entendido, no te mentiré Tanya si es mi novia pero no es lo que estas pensando, somos novios pero mientras haya alguna cámara prendida, es un montaje falso y desesperante. Me gustaría que me creyeras aunque suene muy descabellado es cierto y al fin y al cabo te darás cuenta… o si no me volveré loco.

Estoy dispuesto a lo que sea por que me perdones, lo necesito desesperadamente.

Te necesito Bella…

Un beso

Edward Cullen"

Cerré los ojos fuertemente cuando termine de leer.

Repetí una y otra vez la frase "Te necesito Bella" en mi cabeza.

¡Demonios! De verdad deseaba creerle pero su argumento me parecía tan básico y patético que hasta me daba risa…

Edward Cullen no se iba a reír de mí una vez más, por mucho que me estuviera doliendo el alma.

Había pasado la peor semana de mi vida, todos los días salía de mi casa a las 8 de la mañana y no regresaba si no hasta entrada la tarde y rendida por el cansancio sin nada, tal cual como había empezando.

Encontrar trabajo en Los Ángeles era más difícil que encontrar una aguja en un pajar.

Mis ahorros se habían terminado, ya no tenía dinero y los gastos incrementaban cada día más.

Tomé mi celular y marqué un número

—¿Hola?

—Hola, ¿hablo con Alice? — pregunte temerosa

—Si… — contesto la chica con tono alegre

—Soy Isabella Swan, ¿me recuerdas?

—¡Bella!, claro que te recuerdo, estaba esperando que llamaras

—Bueno, no quería parecer oportunista frente a la propuesta que me hiciste pero es que no he podido conseguir un nuevo trabajo y de verdad lo necesito.

—Pues mi propuesta sigue en pie querida

—La acepto — conteste con decisión

La sentí aplaudir del otro lado de la línea

—Eso es perfecto, ¿tienes donde anotar? Te daré la dirección del restaurante donde nos veremos para acordar todo

—Escucho.

Anoté la dirección y la hora.

Solo esperaba no arrepentirme luego…

Alice:

—Bella me odia — Edward se quejó

—No me sorprende, te habías tardado mucho en conseguirlo ¿no crees? — conteste con mi rostro lleno de risa

—Alice, hablo enserio, Bella me odia ahora más que nunca, me dijo cosas horribles y yo de verdad necesito que cambie su opinión sobre mi pero… ¡maldición! Es tan terca

—¡Oh Dios! Eres el rey del drama — satiricé hastiada

—Y ¿Qué se supone que quieres que haga?, ¿cruzaste todo el atlántico para refregármelo en la cara? — se exaltó

—…Si…, el trabajo de una hermana mayor es hacer sentir al menor un miserable ¿no crees? — me burle

—Estoy hablando enserio Alice, de verdad necesitamos actuar rápido

—¿Qué pretendes que haga entonces?

—¡Yo que se! Tu eres la que piensa en esta dupla, solo se que si no consigo su perdón rápido voy a volverme loco — dramatizo

—Ok, entonces ¿Qué se supone que le hiciste ahora como para que te odie aun más?

—La despidieron de su trabajo…

Arrugué la frente y puse el dedo índice y el pulgar en el puente de mi nariz

¡Rayos! Ayudar a Edward sería más difícil que hacer una vaca volar. Mi hermano era de ese tipo de personas que si no están metidas en un lio de tamaño colosal no se sienten conformes y yo…yo no tenía súper poderes como para ayudarlo cada vez que me necesitara

—¿Qué quieres que haga? ¿quieres que extorsione a su jefe para que le devuelva el trabajo?

—No, algo mejor, quiero que trabaje para ti — sentencio con una sonrisa en sus labios

—No estarás hablando enserio ¿o si? — ¿a quien quería engañar?, mi hermano hablaba más enserio que nunca

—Solo piénsalo Alice, Bella es maravillosa, bonita, inteligente y tiene la capacidad de adaptarse a cualquier situación. Y si el problema es el salario, ¡de eso no te preocupes! yo te doy el dinero para que se lo pagues, quiero que dupliques lo que ganaba cuando estaba trabajando de mesera en la cafetería

—Pero Edward… ¿en que la voy a ocupar? — pregunte ya haciéndome a la idea de contratarla

—No lo se, yo solo se que ella no puede quedarse desempleada por mi culpa, ¡eso no seria justo!

—Y ¿puedo saber porque te importa tanto lo que le pase? — pregunte inocente.

Sabia lo que me iba a contestar y también sabia lo que sinceramente pensaba. Pero aun así quería escucharlo de su boca

—Es solo una cuestión de culpa, me siento responsable por lo que le paso, eso es todo

—Edward por favor — rompí a reír — si quieres que te ayude en ultimo caso ten la decencia de decirme la verdad

—¡Esa es la verdad! — grito

—No la es, eso es lo que estas obligándote a creer porque en realidad Bella te gusta ¿no es así? — solté logrando desestabilizarlo — no me lo niegues

—¡No lo se! Y no voy a seguir hablando de ese tema — se cruzo de brazos como un niño pequeño

Solo le di una sonrisa cómplice

—Tu secreto esta a salvo conmigo — le di una palmadita en el hombro

—¿Me vas a ayudar si o no? — ignoro abiertamente lo que le estaba diciendo, tal cual sabia que lo haría — O solo te lo pasaras especulando sobre mi vida amorosa, que a propósito no es lo que tu estas pensando

—Si…claro — puse los ojos en blanco

—Me vas a ayudar ¿si o no? — se puso realmente serio

—¿te he dicho alguna vez que no?... escucha con atención que este es el plan.

(…)

Tu debes conseguirme el puesto de encargada de diseño de vestuario en tu próxima película y yo le ofreceré trabajo como mi asistente, de seguro ella no aceptara por que debe ser demasiado independiente… pues bien, la seguiré a cada lugar donde vaya a pedir empleo y le daré malas recomendaciones de ella a los contratadores, nadie la llamará y no le quedara más que aceptar mi oferta.

La citaré en un restaurante donde tu estarás y tendrán un "encuentro casual", estoy segura ella se pondrá incomoda y yo le preguntaré como quien no quiere la cosa el porque de su enojo contigo, después de un par de presiones ella me contará y yo hare el trabajo de "limpiar tu imagen" ante ella.

Si todo resulta como planeo Bella no tardara en perdonarte y yo no tardare en sumar a mi favor una deuda más en tu registro.

Hasta aquí el plan iba al pie de a letra, Bella acababa de llamarme — se había demorado más de lo que imagine — ahora iba de camino a nuestra cita en el restaurante y Edward me escoltaba desde su auto a unos par de metros tras de mi.

Me senté junto a la ventana en una mesita para dos, mientras mi hermano se sentó a unas cuatro mesas de distancia.

Bella entró, se veía bastante guapa, tanto que logro desestabilizar mi autoestima — solo un poco — y desestabilizó los ojos de mí hermanó que casi se le salían de las cuencas, ¡tarado!.

Apenas la vi le hice señas con las manos y ella me sonrió y caminó en mi dirección.

—Hola Bella, ya estaba haciéndome a la idea de que no volvería a verte — bromee

—Si, lo que pasa es que no quería aceptar de buenas a primeras tu oferta… no quería que te hicieras una mala imagen de mi

—Tranquila, me imagine lo orgullosa he independiente que deberías ser y creo que no me equivoque, esas cualidades me gustan — le sonreí para infundirle confianza

Ella rió nerviosa

—Pues bien, a lo que nos convoca. Te explicare brevemente en lo que consistirá tu trabajo.

Tú me darás tu número celular y cada vez que yo necesite algo, te llamaré; por supuesto algo relevante al trabajo. Me ayudaras con las compras de materiales y el envió y recepción de bosquejos, sin dejar fuera por supuesto que serás mi mano derecha en las grabaciones de la película donde trabajare como diseñadora de vestuario, eso quiere decir que viajaras conmigo.

No todo tiene que ser trabajo Bella, tú y yo somos jóvenes y me haz caído bien que hasta podemos ser amigas ¿no te parece? — le sonreí

Bella solo me miraba sin poder creer ni una sola palabra de lo que le decía — había olvidado preguntarte, ¿Cuánto ganabas trabajando en Starbucks?

—700 dólares más horas extras

—Pues yo te ofrezco 1500, solo de lunes a viernes sin trabajar en las noches ¿te parece?

—¿Debería reclamar? — Bella rió — Alice yo no estoy segura de cumplir tus expectativas…

—Se que lo harás… demuéstrame que hago bien en confiar en ti

Carraspee fuertemente dos veces — esa era la señal que hacia a Edward entrar en escena — mi hermano pasó frente a nosotras dándonos la espalda con dirección al baño.

Bella reaccionó tal cual lo planee

—¿Qué ocurre Bella? Te pusiste pálida de un momento a otro — pregunte preocupada

—Vi…algo desagradable

—¿En serio? ¿Dónde? — miré en todas direcciones

—No tiene importancia Alice — trato de bajarle el perfil

—¡Oh claro que la tiene!, si vamos a trabajar juntas debemos tenernos confianza, además esa es la base de la amistad y buenas relaciones — la presioné

—Vi a alguien a quien no tengo deseos de ver, me decepcionó y jugo conmigo, eso es todo — habló Bella agachando la mirada

—Mi hermano regreso del baño, ambos cruzaron miradas, Bella lo evitó y cerró los ojos apretando los puños.

—Alice, es mejor que me vaya, fue una mala idea venir aquí

—¡Nada de eso!, olvídate de los problemas que tengas con Edward Cullen

—¿Cómo sabes que me refería a Edward? — Bella contestó horrorizada y avergonzada

Sonreí divertida

—¿Viste a alguien más ponerse de pie y caminar cerca de ti? Fue a la única persona que viste antes de ponerte pálida — conteste con suficiencia — ¿que te hizo para que te pusieras así con solo verlo? — hable tan suave y gentil que estaba segura ella no se negaría a contarme

—Me engañó, eso fue lo que hizo — se cruzó de brazos

—Eso no me dice mucho — le insistí — y más si estas hablando de un actor de Hollywood — ironicé

—Y a ti ¿Por qué te interesa saberlo? — pregunto suspicaz

Isabella Swan de verdad era inteligente… quizás ella y yo nos llevaríamos mejor de lo que pensé.

—Digamos que…soy un poco curiosa — le sonreí, pareció creerme

—Intentó engatusarme aprovechando que yo no sabia sobre su novia, la tal Tanya — sonreí para mis adentros, esto estaba resultando demasiado fácil.

—¡Tanya! ¿Tanya Denali? — pregunte

—Si — ella contesto extrañada por mi tono incrédulo

—Ellos dos no son novios, como se nota que no conoces la industria de Hollywood — reí petulante

—¿A que te refieres? — la chica comenzó a demostrar interés en el tema

—Ya sabes, ambos tienen un contrato que los obliga a tener una relación que en realidad es ficticia, les pagan por hacerlo no hay amor de por medio y tampoco tienen una vida de pareja real, es solo ante las cámaras.

—¿Solo ante las cámaras? ¿Qué quieres decir?

—¡Que son novios falsos! Una relación de mentira querida, él no te engañó, digamos que solo omitió parte de la información de su vida.

—No lo creo, ¿si son novios falsos entonces porque no terminan la relación, porque siguen mintiendo? — pregunto ella con un tono ¿despechado?

¡Oh Edward! ¿Qué demonios le hiciste a esta mujercita?

—Acciones legales querida, ambos firmaron un contrato y no pueden renunciar, tendrían que pagar una multa millonaria o incluso ir a la cárcel por incumplimiento de contrato — exageré un poco para que sonara más terrible

—¿Entonces él no la ama? — Bella pregunto con un brillo nuevo en sus ojos

—…No... — conteste como si fuese obvio

—Ok, eso cambia las cosas, muchísimo de hecho — habló más para ella que para mi

—¡Oh vamos! ¿Qué historia se traen tú y ese famoso Edward Cullen? — inquirí reconozco que con demasiada curiosidad

—Es muy larga

—Tengo tiempo — conteste

—Y yo más, de seguro te la contaré entre viajes y esas cosas… no quiero que pierdas el interés en mi tan rápido, no pretendo quedarme sin empleo sin siquiera haber comenzado. — bromeó

Ambas Reímos, Bella tenía sentido del humor y ya me había ganado como cuñada, de eso no tenía la menor duda.

(…)

—El plan está hecho, todo salió a pedir de boca y Bella comienza mañana a trabajar conmigo. Creyó mi historia sobre tu y Tanya, el resto tienes que hacerlo tú hermanito... — departí sentada en el inodoro mientras Edward tomaba una ducha.

—Gracias pequeño duende siniestro, entro en pánico cuando pienso como será mi vida cuando me faltes

—Bla, bla, bla, solo te pediré una cosa a cambio de todo esto… ¡por favor no lo arruines!, Bella es mucho más de lo que alguien como tú puede llegar a tener nunca en su vida a si que si te perdona no lo eches a perder o te juro que aunque tenga que besarle los pies al mismísimo demonio voy a hacer que pagues. ¿Me expresé con claridad?

—Por supuesto, ahora se porque no tienes novio... — carcajeó

—No le veo el más mínimo humor — escupí

Acto seguido, tiré la cadena del inodoro… efecto: Edward quemándose con el agua caliente de la ducha.

¿Quién dijo que la mujer era el sexo débil?, yo más bien creía en la idiotez y fuerza bruta masculina y en la exquisita manipulación e inteligencia femenina…

Mis 20 y muchos años de experiencia me abalaban.