Lo sé, merezco un millón de "crucio" por no haber actualizado. No merezco que me lean o me dejen sus Reviews. Pero, como soy masoquista, espero que les guste el capítulo y me hagan feliz con algún que otro Review. Poco a poco las cosas se pondrán interesantes.

Desde ya me disculpo si no actualizo pronto. Estoy de vacaciones por el lado norte de América con mi hermana y la muy loca no me deja sentarme más de 10 minutos. Ahora mismo me le escape para poder publicarles.

Besos*

DISCLAIMER: HARRY POTTER, SUS PERSONAJES Y LUGARES LE PERTENECEN A LA REINA DE J.K.R (AUNQUE MUCHAS QUISIERAMOS QUE DRACO FUERA NUESTRO). TODO LO DEMAS ES DE MI AUTORIA.

Corría, corría sin saber dónde me dirigía. ¿Por qué Ron me había dicho esas cosas? ¿Acaso me odiaba por estar con Draco? Quizás Harry sepa algo, TIENE que saber algo. Pare en seco en mitad de uno de los pasillos y emprendí mi carrera al otro lado de la mansión, en las habitaciones de invitados. Entre sin tocar y lo que vi me termino de desencajar la mandíbula. En la habitación de mi mejor amigo había una reunión de enemigos y aliados a la vez. Estaban regados por el suelo y charlando Harry Potter, Draco Malfoy, Ginerva Weasley, Blaise Zabini, Pansy Parkinson y Daphne Greengrass. Se me paso el enojo en cuestión de segundos y con voz cargada de indignación les hable.

- ¿Qué demonios está pasando aquí? Que alguien me explique ahora mismo. – Fue Harry el primero en reaccionar

- Hermione...todo tiene una explicación...

- Entonces dame la jodida explicación ahora mismo, Potter. A menos que quieras ver a todos tus amigos hechizados.

- ¿Incluso yo que soy tu novio, Herms? – se atrevió a cuestionar Draco.

- Oh cariño, por el amor que te tengo tu serás el ultimo a quien hechice. Pensándolo bien si, serás el ultimo. Tú y Ginerva. La pondré bajo un Imperio y le ordenare que use su potente hechizo "MocoMurcielago" en ti. Soy tan brillante... - Draco trago fuerte, sabía que su novia se atrevía a eso y más si la hacían enojar. Daphne se paró del piso y miro a Hermione a la cara para comenzar a hablar.

- Granger, relájate. Estábamos hablando, no llevando a cabo una orgia.

- Pero, ¿Qué hacen Ginny y Zabini aquí? Engañaron a Harry...

- Shhh, es de mala educación interrumpir a quienes están hablando querida. Estamos aquí, TODOS, porque lo que sea que te hayan dicho de Weasley y Zabini fue un plan.

- ¿Un plan?

- Si, querida. Sospechamos, mejor dicho, estamos casi seguros de que los mortifagos que quedan libres están escondidos y planificando la nueva resurrección del Señor Tenebroso.

- ¿QUÉ? Harry, Ron y yo destruimos todos los horrocruxes, no hay forma de que Voldemort regrese.

- Pues si la hay. Mi familia nunca perteneció a los mortifagos pero fue todo gracias a mi hermana menor, Astoria. Voldemort le dijo que si conseguía a alguien que llevara una última parte de su alma sin ponerlo en peligro, mi familia no recibiría la marca.

- ¿Y tu hermana consiguió a alguien, ¿verdad?

- Si. Alguien que tiene su propio equipo y esas personas están infiltradas en la vida de Draco, Potter y la tuya misma. Zabini y Weasley tienen una "relación" ante el mundo mágico, pero no es más que una farsa. Necesitamos a alguien de la orden entre los villanos y necesitamos un villano que lleve a ese miembro de la orden. Ese es el trabajo de nuestros queridos.

- ¿Quién creen que nos esté traicionando?

- Eso es obvio. Weasley.

Narcissa se encontraba recorriendo los oscuros pasillos de su mansión, hasta que llego donde tanto busco. La puerta que se camuflajeaba con la pared. Con su varita se hizo un pequeño corte en la mano y rozo la pared. Con el simple contacto la puerta se materializo y entro apresurada. Camino, casi corrió, hasta el cuadro que estaba buscando.

- Abraxas.

- Mi niña, Narcisa, ¿Cómo estás?

- Feliz de que la guerra haya terminado y asustada...

- ¿A que le temes cariño? ¿Estas preocupada por Draco no es así?

- ¿Cómo sabe eso?

- Querida, no eres la única que viene a visitarme. Draco viene al menos una vez a la semana. Conozco desde siempre su relación con la Srta. Granger aunque aún no he tenido el placer de conocerla. Por lo que Draco me cuenta es una chica muy educada e inteligente. Me la imagino parecida a ti cuando comenzaste con Lucius.

- Qué alivio me da saber que Draco aun cuenta con tu aprobación. Algo oscuro está pasando, lo sé. Harry Potter salvo a Draco de Azkaban; ellos se odiaban a muerte, pero desde que Potter lo ayudo los he visto muy unidos, casi como si fueran amigos.

- Cissy, esas cosas pasan. Draco ha encontrado su camino, su esperanza, su salida de este mundo oscuro en el que mi hijo lo sumergio. Mi nieto es un buen chico, demasiado bueno para la crianza que se le brindo. Justo ayer vino a visitarme.

- ¿Vino con Hermione?

- No. Vino totalmente solo, incluso dejo su varita en la entrada. Él sospecha de los pasos que están dando los mortifagos. Esta seguro que el penúltimo de los Weasley tiene el pedazo de alma que Voldemort extrajo, la Srta. Astoria Greengrass se lo confeso cuando la engaño poniendo Veritaserum en su bebida.

- ¿Y que se supone que hagamos? ¿Significa esto una nueva guerra?

- No si sabemos como movernos. Draco me conto de sus planes con Ginerva Weasley y Blaise Zabini. Es un plan inteligente, a pesar de que no lo desarrollo la Srta. Granger.

- ¿Hay que matar al joven Weasley, ¿verdad?

- Por supuesto. Y deberá ser Draco quien acabe con él.

- Pero...Hermione nunca le perdonara eso. Esa chica es una Ranvenclaw bajo las sombras, buscara una y mil maneras para que su amigo sobreviva.

Draco me llevaba corriendo de la mano por unos pasillos que jamás había visto de la Mansión Malfoy. No sé qué le ocurría, pero debía seguirlo para entenderlo. Llegamos a una enorme pared y vi cómo se cortaba una mano para dejar su rastro de sangre en la pared y hacer que una puerta se materializara frente a nosotros. Me empujo dentro, donde había un largo pasillo lleno de retratos que supuse eran los antepasados de los Malfoy. Todos me miraban con mala cara y hacían comentarios impropios a Draco pero este los ignoraba olímpicamente. Choque con su espalda al ver que se había parado de repente. Miré por encima de su hombro y vi a Narcissa platicando con lo que supongo era el cuadro que Draco me quería enseñar. Draco se acercó lo suficiente como para que su madre lo pudiera escuchar.

- Madre, ¿Qué haces aquí?

- Draco, cariño, vine a saludar al viejo Abraxas y contarle las buenas nuevas de nuestro mundo.

- No creo que solo vengas por cotilleo madre, pero lo dejare pasar. – se dio la vuelta para mirar el retrato de su abuelo y con voz seria me presento.

- Abuelo, he aquí la chica de la que te llevo hablando hace un tiempo. Su nombre, como debes recordar, es Hermione Jane Granger y si el destino está a mi favor, será la próxima Sra. Malfoy.

- Mucho gusto señorita. Es un placer poder apreciar al fin su belleza. Draco no para de hablar de usted.

- Muchas gracias, Sr. Malfoy.

- Nada de eso muchacha, somos familia. Puedes llamarme abuelo o simplemente Abraxas.

- Me parece bien, Abuelo Abraxas.

- Oh y ahora díganme, ¿Cómo está mi nieta Luna? Estoy deseoso de verla por aquí.

- Abuelo, esa era una de las cuestiones que quería discutir contigo. Luna no puede entrar a la mansión y reconocer las cosas invisibles que solo un heredero podría hacer.

- Ya me lo imaginaba. Lucius nunca reconoció a Luna como suya y a pesar de que, si apareció a tu lado en el árbol genealógico, Lucius se encargo de eliminarla, para "protegerla". Para que la mansión la reconozca como heredera se debe hacer un largo y tedioso ritual.

- Imagino que de sangre.

- Es correcto querido nieto. Dime, ¿Qué más querías contarme?

- Necesito que le des tu bendición a Hermione como mi esposa para que pueda entrar a la casa de campo que me dejaste en herencia en Italia. – Narcissa abrió los ojos con horror antes de preguntar

- ¿Qué está pasando? ¿Por qué Hermione se va a Italia y tú no? ¿Cómo puedes dejarla sola? Draco, no puedes hacerle esto. Merlín, ella te ama...

- MADRE. En ningún momento he dicho que abandonare a Hermione, pero necesito que se esconda. Se está cocinando algo grande entre los mortifagos que escaparon. Astoria engatuso a Weasley y tienen a otro Gryffinfor trabajando para ellos, aún no sabemos quién es. Por eso necesito que Hermione, Pansy, Luna, Daphne, Theo, la tia Andromeda junto con Teddy y tú se vayan a Italia. Potter, Blaise y yo nos haremos cargo de todo.

- Draco...por favor explícame algo, solo quiero tener una idea de lo que sucede. – Draco iba a contestar, pero Hermione comenzó a hablar antes de que él pudiera decir nada.

- Narcissa, Ronald Weasley fue el elegido por Voldemort para portar una última parte de su alma. Ron siempre ha tenido envidia de sus hermanos y luego de Harry y de mi misma. El asunto se basa en que quieren revivir a Voldemort por un periodo de tiempo. Este tiempo es indefinido, pues depende cuanto tiempo le tome crear un heredero. Si, necesita una mujer que quede embarazada de él, para que su linaje y maldad no desaparezca. Todos creen y estoy de acuerdo con ellos en que vienen detrás de mí. Lucius le fallo a Voldemort y Draco lo traiciono. Yo soy la debilidad de esta familia, además de ser la mejor amiga de Harry Potter. Necesitamos ir a Italia para que no nos encuentren y hagan daño. Ginerva Weasley, hermana pequeña de Ron, es nuestra conexión con los mortifagos, por eso ella se quedará con los chicos.

- Bien, entonces no se hable más, vayamos a hacer nuestras maletas.

- Abuelo, ¿podrá Luna entrar a la casa en Italia?

- Por supuesto querido, el precio de la entrada es de sangre, entre tu sangre y la de Cissy no tendrán ningún problema. Que Salazar los acompañe en esta aventura. – Dicho esto, Abraxas Malfoy cerró los ojos y se quedó dormido.

- Tu abuelo siempre tan cortes...- murmuro Narcissa a Draco por lo bajo. Este solo pudo reírse entre dientes y mirarla seriamente luego.

- Madre, necesito que busques a Severus, es hora de hablar con é