Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.
La historia está inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" de 1951.
La historia no me pertenece a mí, sino a Lovetamaki1, que muy amablemente me dio permiso de adaptar la historia.
Advertencia: Contiene OoC, mundo alterno.
EL AMOR NO TIENE COLOR
CAPÍTULO DOCE.- INO YAMANAKA.
Mientras que los anfitriones y la mayoría de invitados disfrutaban de la fiesta, dos personas se encontraban en un balcón del salón conversando seriamente.
―Asuma, ¿Estás seguro de tu decisión? ―preguntó angustiada la mujer de larga cabellera negra.
―Sí Kurenai. ―respondió Asuma. ―Es lo mejor.
―¿Lo mejor para quién?
―No lo hagas más difícil por favor. ―rogó Asuma.
―No te preocupes. ―le dijo ella. ―Ya me conoces y no soy del tipo de mujer a la que le gusta rogar. ―le dijo seria. ―Simplemente me preocupa cómo va a tomar él la noticia.
―No te preocupes por él, ya es un hombre y ha madurado, seguramente lo entenderá. ―respondió Asuma.
―Eso espero porque ya ha sufrido mucho y no quiero ser yo la que le cause más dolor. ―comentó Kurenai. ― Y si ya lo has decidido entonces encárgate del papeleo.
Asuma vio con tristeza como ella se alejaba, pero estaba seguro que hacia lo correcto, luego él también caminó hacia su mesa.
Sakura y Sasuke habían bailado ya dos piezas y ahora se dirigían hacia uno de los balcones del salón, que daba hacia el jardín. Se cruzaron primero con Kurenai quien los saludó cortésmente y siguió de largo y luego con Asuma quien también hizo lo mismo.
―El doctor Asuma y ella se veían tristes. ―comentó Sakura preocupada por el doctor, al que apreciaba.
―No es para menos. ―respondió Sasuke.
―¿A qué te refieres?
―Preferiría no hablar de eso ahora. ―comentó Sasuke. Sakura estuvo de acuerdo, sobre todo porque sentía que no eran cosas de su incumbencia.
Sakura se acercó al barandal y apoyando sus manos en él se quedó viendo la luna. Esta vez no le pareció tan llamativa como aquella noche en el barco. La nostalgia y el dolor se removieron en ella.
―¿En qué piensas? ―le preguntó Sasuke, viendo que su semblante se tornaba serio.
―No es nada. ―le contestó girando para verlo. ―Sólo es una tontería. ―dijo desviando la mirada y de nuevo se reprendió por pensar en Sasori. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió una caricia en su mejilla. Sasuke no había podido resistirse a acariciarla al verla con su rostro triste.
―Sakura yo…―susurró Sasuke viendo sus labios rosados, los cuales le provocaban un fuerte deseo de besarlos. Sin poder evitarlo lentamente fue bajando hasta ellos con intención de probarlos.
Sakura se imaginaba sus intenciones y decidió jugar con él un poco. Sus labios ya estaban a escasos centímetros de tocarse.
―¡Doctor Jiraiya! ―dijo Sakura apartándose de Sasuke. Él aludido, que caminaba por ahí volteó a verla y la saludó con la mano y una sonrisa antes de acercarse a ella. Sasuke no pudo más que sonreír, quizá por saberse derrotado de nuevo por aquella chica.
―¡Hola, buenas noches! ―saludó alegremente el de cabello largo.
―¿Puedo hablar con usted? ―preguntó Sakura, disimulando muy bien la satisfacción que tenía por haber dejado a Sasuke con las ganas de besarla.
―Claro. ―respondió Jiraiya. ―A menos que a Sasuke le moleste. ―dijo viendo con burla al galeno de cabello negro, que no lo miraba muy feliz.
―Él no tiene por qué molestarse. ―se apresuró a contestar Sakura.
―Voy por unas bebidas. ―respondió Sasuke serio, sin entender la actitud de Sakura, quien hacía escasos minutos parecía sentirse celosa y ahora no le daba importancia. Sasuke los dejó solos.
―Me da gusto que aceptaras venir a la fiesta. ―dijo Jiraiya con una sonrisa. ―Luces muy bella.
―Gracias. ―respondió ella, quien no podía esperar más, tenía que saber si él la había descubierto. ―Doctor Jiraiya, sobre lo del secreto…
―¿En verdad pensaste que le contaría a alguien sobre tu temor a los relámpagos? ―preguntó Jiraiya sorprendido. ―Era sólo una broma. ―dijo riendo. Ella no se rió, pero suspiró aliviada. ―supe que aceptaste venir a trabajar con nosotros. ―dijo Jiraiya cambiando de tema.
―Sí. ―respondió Sakura.
―¿Por qué? ―preguntó intrigado.
―Digamos que eso conviene a mis intereses. ―respondió seria.
―Bueno, como sea me da gusto. ―comentó él. ―Y de ahora en adelante cuenta conmigo para lo que sea.
―¿Usted tiene algún interés en mí? ―preguntó Sakura, extrañada por su conducta, pues tenía demasiadas atenciones con ella.
―¿Qué? ―preguntó con un ataque de tos por su pregunta tan directa. ― No para nada. ―respondió nervioso. ―sólo quería ser amable.
―Qué bueno, porque yo no estoy interesada en usted. ―dijo seria. Tenía que dejar el asunto claro porque ya iba ser mucho si además de soportar a Sasuke y a Itachi también tuviera que soportar el acoso del doctor Jiraiya.
―("¡Qué cruel!") ―pensó el hombre.
En ese momento, para alivio de Jiraiya, Sasuke regresó con dos bebidas en sus manos.
―Es mejor que me vaya. ―dijo Jiraiya caminando hacia el salón. ―y no te quieras pasar de listo otra vez. ―le dijo sonriendo a Sasuke cuando pasó junto a él, en un susurro que sólo el de cabello negro escuchó.
Sasuke se acercó a Sakura y le entregó su bebida, luego fueron a sentarse a una banca blanca que se encontraba en un costado del balcón.
S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Mientras tanto Ino y Naruto platicaban en la mesa mientras otras parejas seguían bailando en la pista.
―Ino si no te molesta, me gustaría tratarte más. ―comentó Naruto algo apenado.
―¡Eh! ―exclamó sorprendida.
―Me gustaría que fuéramos amigos. ―dijo él. Ella quedó pensativa.
―De acuerdo. ―respondió con una sonrisa. ―A mí también me gustaría que fuéramos amigos.
En ese momento se acercaron Sasuke y Sakura. Ella se sorprendió de ver a su amiga junto al chofer del doctor Hatake.
― Sakura, él es Naruto Uzumaki, el abogado de quien te platiqué. ―señaló la rubia. Naruto se puso nervioso al pensar que lo podría descubrir delante de Ino y miró a Sasuke, él entendió enseguida su silenciosa petición.
―Ese tipo no…
―Sakura ven conmigo. ―la interrumpió Sasuke y tomándola de la mano la alejó de ellos un poco. Ino quedó confundida.
―Ese tipo es un mentiroso. ―le dijo furiosa Rukia. ―está engañando a Ino diciéndole que es dueño de un buffet cuando es un chofer. ¿Por qué no me dejaste aclararlo?
―Bueno en realidad es asistente de Kakashi y Jiraiya. ―comentó Sasuke. ―Y también es cierto que es abogado, pero por diversos problemas terminó trabajando para Kakashi.
―Pero aun así la está engañando. ―dijo molesta. En el tiempo que había convivido con Ino le tomó cariño, así que no quería que alguien la hiciera sufrir. ―Tengo que advertirle, algo se debe traer entre manos.
―Sakura espera, no lo hagas. ―le pidió Sasuke.
―¿Qué? ―preguntó incrédula. ―¿Tú estás de acuerdo con el engaño? ―le preguntó. Claro, entre hombres se apoyaban.
―Claro que no. ―respondió Sasuke. ―pero creo que sólo a Naruto le corresponde decirle la verdad, y yo creo que de verdad está interesado en ella. ―le dijo. ―De lo contrario yo personalmente hablaría con Ino.
Cuando Sasuke dejó a Jiraiya con Sakura fue a buscar unas bebidas para los dos y en la barra se encontró con Naruto.
―Ahora si me vas a explicar porque le mentiste a esa chica. ―le reclamó Sasuke. ―No quise descubrirte con ella, pero si no me lo dices no me dejarás otra opción.
―Es que alguien de su nivel no se fijaría en un pobre asistente. ―respondió Naruto.
―¿De su nivel?
―¿Qué no sabes quién es ella? ―preguntó Naruto incrédulo. Sasuke negó con la cabeza.―Es Ino Yamanaka, hija de los dueños de varias florerias en todo Japón. ―le informó Naruto.
―Así que ella es muy rica. ―dijo acordándose de la cadena de florerias Yamanaka´s . ― ¿Y entonces porque vive en una pequeña casa? ―preguntó confundido.
―Eso no lo sé. ―dijo Naruto alzándose de hombros. ―pero estoy seguro de que ella es la heredera de una gran fortuna.
―¿Y es por su dinero que la pretendes? ―preguntó Sasuke acordándose del comentario de él.
―Claro que no, aquella vez lo dije de broma. ―se defendió Naruto. ―De verdad me interesa y quiero que nos conozcamos mejor y luego le confesaré sobre mi situación económica, tal vez para ese entonces ya haya arreglado el problema con mi padre.
―¿Qué Ino es rica? ―preguntó incrédula Sakura cuando Sasuke terminó su relato.
―Pues eso es lo que dice Naruto, dijo que lo verificó en internet. ―le comentó Sasuke.
―Pues eso sólo me hace desconfiar más de él. ―dijo ella. ―es mejor que le cuente todo. Seguramente sólo la quiere por su dinero.
―Te pido que no le digas nada todavía, espera un poco. ―rogó Sasuke. ―Deja que Naruto aclaré la situación.
―Está bien. ―le dijo no muy convencida, después de un rato de seguir discutiendo y escuchar los argumentos de Sasuke.
Luego regresaron a la mesa con sus amigos y disfrutaron un rato más de la fiesta. Claro que el chico rubio sentía sobre él la mirada penetrante y de pocos amigos de Sakura.
―Creo que ya es hora de irnos. ―comentó Sakura cuando ya pasaban de las diez. A ella no le gustaban mucho las fiestas.
―Sí, mañana tengo que trabajar. ―dijo Ino.
―Pero cuando eres la dueña no hay tanto problema. ―señaló Naruto.
―Pero aun así, no me gusta descuidar mi negocio. ―dijo Ino extrañada de que él supiera sobre su estética.
―Yo las llevo a su casa. ―se ofreció Sasuke.
―También me voy con ustedes. ―habló Naruto. ―Es que mi carro está en el taller. ―le dijo a Ino, para justificar el que no tuviera carro. Sakura e Sasuke sólo movieron la cabeza en desaprobación, seguía con las mentiras.
S/S/S/S/S/S/S/S/
Cuando llegaron a la casa de ellas, había un auto negro estacionado enfrente.
―¡Papá! ―exclamó la chica de larga cabellera sorprendida, bajó rápido del coche y corrió hasta el carro.
Sakura también se bajó del carro.
―Es su padre. ―les explicó a los chicos al ver que estaban preocupados. ―Gracias por traernos. ―le dijo a Sasuke y después le lanzó una mirada fría a Naruto.
―Más te vale que no la lastimes. ―le advirtió y caminó hacia la casa.
Los chicos siguieron su camino y Sakura se acercó a la casa, donde ya estaba Ino frente a su padre, quien cargaba un pequeño niño en brazos. Ella entró a la casa después de saludarlo.
―Te hemos estado esperando. ―le dijo Inoichi a Ino, y por su tono de voz ella supo que estaba enojado.
―Lo siento, acompañé a una amiga a una fiesta. ―se disculpó ella.
―¿Así que ya sales a fiestas? ―le preguntó, ella guardó silencio. ―Tenemos que salir de viaje por negocios, pero no podemos llevar a Kaoru con nosotros. ―dijo su padre. ―Supuse que no tendrías objeción en cuidarlo una semana.
―Claro que no. ―dijo la chica de cabello rubio extendiendo sus brazos para recibir al niño que enseguida se dejó cargar por ella. Inoichi vio como los ojos de su hija se iluminaron.
―Tía, tía. ―le dijo Kaoru. ―¿Me vas a cuidar? ― le preguntó a su tía tiernamente. A pesar de que se veían poco el niño había desarrollado gran cariño por su tía.
―Si mi vida. ―le contestó ella llorando. ―Yo te voy a cuidar. ―le dijo mientras lo abrazaba fuertemente.
―Sólo recuerda no hablar de más. ―comentó el hombre mayor. ―De lo contrario olvídate de verlo otra vez.
―No te preocupes. ―respondió ella.
―No, si no estoy preocupado. ―le dijo él. Luego dio indicaciones para que el chofer bajara las maletas del niño y las llevara dentro de la casa.
Después de despedirse Ino entró a la casa llevando de la mano a Kaoru.
―Saluda a Sakura. ―le pidió a Kaoru. ―y dale un abrazo. ―le dijo alegre.
―Hola Saku. ―le dijo él con una sonrisa y luego corrió a abrazarla.
―Pero que hermoso niño. ―le dijo Sakura revolviéndole el cabello, haciéndolo reír. ―Tiene unos hermosos ojos negros. ―le dijo a Ino. ―¿De quien los sacó? ―preguntó Sakura.
―Los sacó de su padre. ―respondió nerviosa. ―lo llevaré a acostar. ―dijo cargando a Kaoru. Quien tenía una piel muy blanca y cabello negro.
Mientras Ino llevaba a acostar a Kaoru, Sakura se quedó pensando en que ese niño le recordaba a alguien, pero por más que hizo el intento no pudo identificar de quien se trataba.
―Estas muy feliz de tenerlo ¿Verdad? ―le preguntó a Ino cuando regresó a la sala con el rostro sonriente.
―Sí, yo lo quiero mucho y esta es la primera vez que me dejan cuidarlo. ―contestó ella. ―y hablando de felicidad, te veías muy contenta cuando bailabas con el doctor Uchiha. ―dijo la rubia sentándose frente a ella.
―Claro que no, si apenas y lo soporto. ―dijo Sakura molesta.
―Pero tú le gustas mucho. ―le comentó ella. ―deberías darte una oportunidad para amarlo.
―¿Amarlo? ―preguntó ella. ―Eso jamás. ―dijo tajante poniéndose de pie. ―Ya he amado antes y sólo me han hecho sufrir. Así que no tengo intención de volver a enamorarme. ―le dijo. Sakura ya sentía gran cariño por Ino, así que pensó que ya era tiempo de contarle su pasado, sólo esperaba que no la juzgara.
―¿Pero entonces por que estas con él? ―preguntó ella. ―¿Acaso no te gusta?
―No, lo único que siento por Sasuke es desprecio y odio. ―le dijo ella. Ino se sorprendió mucho. ―Lo único que me une a él es mi venganza, con él me cobrare todo lo que me han hecho.
―Pero Sakura, ¿Cómo puedes decir eso? ―le preguntó poniéndose de pie. ―Tal vez te lastimaron en el pasado, pero no tienes por qué cobrarte con otros. ―dijo Ino angustiada.
―No sólo me lastimaron, me humillaron. ―le gritó ella con enfado. Luego le relató todo lo que le pasó y porque había escogido a Sasuke para cobrar su venganza. Mientras la escuchaba Ino sintió una gran tristeza y dolor, pues ya se había encariñado mucho con Sakura y su dolor le causaba sufrimiento.
―Sakura, pero aun así nada justifica que quieras vengarte. ―le senaló Ino. ―únicamente consigues lastimarte más. Debes de olvidar todo y tratar de ser feliz.
―¿Ser feliz? ¿Olvidar?, eso lo dices porque nunca has sufrido lo que yo.―le resprochó Sakura conteniendo las lágrimas. ―Porque de seguro tu no conoces la tristeza o el desamor.
Ino entonces comenzó a llorar.
―Tal vez creas que siempre he vivido en un mundo de color de rosa, pero no es cierto. ―le dijo ella. ―Yo también he sufrido. A mí también me lastimaron. ―al parecer ya era tiempo de contarle a ella su secreto.
Ino se enamoró muy joven, era un muchacho muy guapo, inteligente y muy serio, pero aun así se completaban bien y eran muy felices. Él estaba por graduarse de contador cuando ella quedó embarazada. Al principio tenía miedo de decirle que iba a ser padre por temor a que no lo quisiera, ya que todos sus planes de irse a trabajar al extranjero cambiarían. Pero él tomo muy bien la noticia y se alegró mucho, pues le dijo que ella y el bebé eran lo más importante para él.
Unos días después él le pidió matrimonio y acordaron casarse pasado un mes.
Al principio sus padres no estaban de acuerdo con la boda, pues él no era de una familia rica, pero cuando se enteraron de que Ino estaba embarazada no les quedó más remedio que aceptar, ya que no querían que su apellido quedara manchado.
Pero cuando llegó el día de la boda, él nunca apareció, la había dejado plantada. Así que ella quedo muy triste.
Sumado a su dolor, estaba el hecho del enojo y constantes reclamos de su padre sobre que ahora su apellido estaría por los suelos.
Así que Inoichi decidió tenerla encerrada durante todo su embarazo para que nadie se diera cuenta de su deshonra, y al final le quitó al niño y se lo dio a su hijo, pues su esposa no podía ser madre.
Su hermano se opuso al principio, pero como siempre, terminó por obedecer las órdenes de su padre. Ino era muy joven e inexperta todavía, así que aunque trató de que no le quitaran su hijo no pudo hacer nada.
El hermano de Ino vivía en otra ciudad, así que le fue imposible ver a su hijo, luego cuando su hermano y cuñada murireron la custodia se le quedó a su padre y sólo la dejaba verlo en navidad o en el cumpleaños del niño, pero siempre bajo amenaza de que si le contaba algo a alguien, jamás lo volvería a ver.
Ella estaba destrozada por no poder tener a su hijo con ella, así que decidió renunciar a su vida como heredera del emporio de los Yamanaka y tener una vida más modesta, pues sin su hijo, lo demás no le importaba.
―Eso quiere decir que Kaoru es…
―Es mi hijo. ―completó la chica de ojos azules llorando. ―¿Ahora entiendes como me siento?,¿comprendes el dolor y la culpa que tengo por haber permitido que me lo arrebataran? ―preguntó sentándose de nuevo y llevándose sus manos a la cara. ―Por haber sido tan cobarde y no luchar por mi hijo.
Sakura se sentía muy mal, estaba avergonzada por lo que le había dicho a su amiga, por haber dado por sentado que ella era la única que había sufrido, pero a la vez sentía admiración por ella, pues no hay dolor más grande que perder a un hijo y a pesar de todo ella no se dejó vencer por la amargura y el dolor. Eso era algo que ella no podía hacer, ella no podía olvidar las palabras de desprecio de Gaara, el abandono de su padre y el engaño de Sasori, ella no podía perdonarlos.
―Ino, lo siento. ―dijo acercándose a ella. ―de verdad lo siento. ―dijo llorando con tristeza, por primera vez después de mucho tiempo.
Ino se paró y la abrazó con fuerza, y así las dos se consolaron mutuamente, mientras dejaban salir todo su dolor a través de las lágrimas. Ahora se sentían más unidas, pues las dos habían pasado por una dolorosa experiencia.
Y aunque Ino no estaba de acuerdo con los planes de Sakura, acordó no decirle nada a Sasuke, pues en el fondo tenía la esperanza de que al final Sakura recapacitara y dejara de lado su venganza.
―¿Y sigues queriendo al padre de tu hijo? ―preguntó Sakura más tarde, mientras tomaban café y las dos se habían calmado un poco.
―No lo sé. ―respondió ella. ―creo que ya no. ¿Cómo podría seguirlo amando después de lo que me hizo? Si no me hubiera abandonado, no hubiera perdido a mi hijo.
―¿Y qué pasa con Naruto? , pensé que te interesaba.
―No creo que pueda verlo de otra forma que como un amigo. ―dijo ella. ―No creo que pueda volver a enamorarme, no sabiendo que abandone a mi hijo.
―Pero tú no lo abandonaste. ―replicó Sakura.
―Pero no luché por él, así que es lo mismo. ―dijo abatida.
Así que tenían otra cosa en común, el tenerle miedo a abrirle su corazón de nuevo al amor.
Esa noche Sakura no pudo dormir, daba vueltas en su cama mientras inexplicablemente se acordaba de ese chico del barco y de la historia que le contó. También se acordaba de sus ojos negros y ese semblante pálido que eran muy parecidos a los de Kaoru.
A la mañana siguiente, mientras Kaoru veía la televisión, aprovechó para hablar con Ino en la cocina.
―Ino, ¿Cómo se llama el padre de Kaoru? ―Preguntó sin rodeos. Ella se le quedo viendo en silencio.
―Su nombre es Sai. ―le respondió con nostalgia. Todavía decir su nombre le causaba dolor.
―Sai. ―repitió Sakura, ese nombre lo conocía.
―Sí, ¿por qué lo preguntas?
―Sólo curiosidad. ―respondió Sakura, quien sospechaba que el Sai del barco y el papá de Kaoru podrían ser la misma persona, pero todavía no podía hablarle a su amiga de esa posibilidad, antes tenía que comprobarlo.
―Tía, tía. ―entró corriendo Kaoru a la cocina y se acercó a la rubia. ―Mira, mira, ven. ―le dijo mientras la jalaba de la mano a la sala para que viera su programa de televisión favorito.
Sakura siguió pensativa, casi estaba segura que era el mismo Sai, pues sus historias eran similares, pero aun así había algo que no encajaba y tendría que investigarlo.
―Creo que tengo que ir a ver a Sai para aclarar esto. ―se dijo Sakura.
Después de desayunar Sakura se despidió de Ino y Kaoru y prometió regresar temprano para ir los tres al circo.
Ella prefirió ir caminando al muelle, así tendría tiempo de pensar que hacer si se encontraba con Sasori, pues desconocía si había regresado al barco o no, además quería prolongar su posible encuentro pues aunque decía odiarlo, en el fondo estaba asustada por verlo de nuevo y darse cuenta que lo seguía amando.
S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Después de una hora llegó al malecón, desde donde se podía ver el barco "Akatsuki".
―Bien Sakura, tu puedes. ―Se dijo para darse ánimos, pero sus pies no se movieron. Así estuvo por largo rato mirando el barco sin atreverse a ir hacia él.
Los recuerdos de esa noche llegaron de nuevo a ella, sus besos, sus manos acariciando su cuerpo y ella se estremeció.
Estaba enojada consigo misma por ser tan débil, por no tener el control suficiente para poder enfrentarse a Sasori y para hacerle saber que a pesar de lo que le hizo, ella estaba bien; pero sabía que todavía no podía verlo sin comenzar a temblar, porque por más que lo quisiera negar, todavía lo quería.
Ya se había dado por vencida y estaba a punto de darse la media vuelta para marcharse e irse, ya le diría después a Ino que buscara a Sai, cuando alguien se paró tras ella y le habló.
―¿Te vas a quedar todo el día mirando como tonta el barco? ―le preguntó con burla.
―Sasuke ¿Qué haces aquí? ―preguntó Sakura sin necesidad de voltear, pues su voz la reconocía muy bien.
―Vine a dar una consulta por aquí cerca. ―dijo él colocándose junto a ella. ―¿Y tú?
―Quería ver a alguien, pero lo haré otro día. ―respondió ella dando media vuelta.
―¿Por qué? ―le preguntó Sasuke siguiéndola. ―¿Acaso tienes miedo de verlo?
―Claro que no. ―dijo parándose en seco. ―Yo no le temo a nada. ―dijo volteando a verlo de forma arrogante. Sasuke entonces se dio cuenta que su sospecha era cierta, en ese barco había alguien a quien ella no quería ver.
―Demuéstralo entonces. ―la desafió Sasuke. ―Te acompaño a ver a esa persona. ―Sakura se quedó en silencio algunos segundos.
―Está bien, vamos. ―le contestó ella. No le iba a dar el gusto de verla asustada, tampoco a Sasori, ya estaba decidida a enfrentarlo.
Así que los dos caminaron hacia el barco, extrañamente el miedo de Sakura había desaparecido, ahora tenía un sentimiento de seguridad y confianza.
Cuando llegaron al barco vieron que había mucho movimiento, pues los hombres estaban subiendo varias cajas de al barco.
―Sakura, que sorpresa. ―dijo Konan cuando se asomó por el barandal y la vio abajo. Sonrió al verla con Sasuke. ―Sube. ―le hizo señas con la mano. ―No esta Sasori. ―se apresuró a gritar. ―Y ustedes apúrense con esas cajas. ―le gritó a un par de chicos que se encontraban abajo.
Sakura y Sasuke subieron por la rampa. Yahiko y Kisame iban bajando, el primero la saludó con una sonrisa y el segundo desvió la mirada porque ella lo miró con coraje, hubiera querido golpearlo, pero eso significaría darle explicaciones a Sasuke. Él estaba intrigado, pues quería saber cómo ella había conocido a esa gente y quería saber quién era Sasori.
―Hola. ―Saludó Sakura cuando subieron y presentó a Sasuke con Konan.
―No pensé volver a verte por aquí. ―dijo Konan mientras registraba las cajas que estaba subiendo Hidan. ―Pero me alegra. ―dijo mientras le pasaba la tabla de registro a otra chica rubia y bajita. ―No estarás buscando a Sasori ¿verdad? ―preguntó preocupada de repente.
―Claro que no. ―dijo indignada.
―Qué bueno, de cualquier forma él no ha vuelta desde aquel día que…
―Vengo a buscar a Sai. ―Interrumpió Sakura, pues Sasuke no tenía por qué enterarse de su pasado.
―¿A Sai? ―preguntó sorprendida y comprendiendo el deseo de Sakura.
―Es una larga historia, pero necesito aclarar algo con él. ―dijo ella sin dar mayor explicación.
―Él no está, se fue con Nagato a preparar nuestra llegada a la próxima ciudad. ―comentó Konan. ― partimos mañana y no sé cuándo regresaremos.
A Sakura no le gustó escuchar eso, le urgía hablar con él, sobre todo sabiendo que Naruto andaba rondado a su amiga.
Después se despidieron de Konan, no sin antes darle su número para que Sai se comunicara con ella y luego Sasuke se ofreció a llevarla a casa no aceptando un no por respuesta.
Konan se quedó sintiéndose culpable, pues esta vez tampoco le había entregado la carta.
S/S/S/S/S/S/S/S/S/
―¿Quién es Sai? ―preguntó Sasuke a bordo del carro.
―Un chico que conocí en el barco y que tal vez tengamos una amiga en común. ―respondió Sakura, no le podía contar a Sasuke sobre el secreto de Ino.
―¡Ah!, ¿y quién es Sasori?
―Es alguien que no conoces. ―respondió poniéndose seria y tensa.
Entonces Sasuke comprendió que Sasori debía ser alguien importante en el pasado de ella y que tal vez el recuerdo de él era realmente su rival.
Cuando llegaron a la casa se encontraron con Naruto tocando el timbre. Los dos se bajaron del carro.
―¿Tú que haces aquí? ― preguntó Sakura, sin disimular su desagrado.
―Vine a invitar a Ino a salir. ―respondió él sintiéndose incómodo.
―No va a poder porque vamos a salir nosotras. ―dijo ella bruscamente.
―Vamos a ir al circo. ―En ese momento se acercó Ino con Kaoru en brazos y abrió la reja. ―Vamos a llevar a Kaoru por su cumpleaños.
―¿Es tu hijo? ―preguntó Naruto.
―No, es mi sobrino. ―dijo ella, sufriendo por tener que negar a su hijo una vez más. Kaoru les sonrió a los dos hombres y los saludó.
―Pues será en otra ocasión. ―dijo Naruto resignado.
―¿Por qué no vienen con nosotros? ―preguntó Ino.
―¿Qué? ―Exclamó Sakura con ganas de querer golpear a su amiga.
―Así será más divertido. ―dijo sonriendo Ino. ―¿Verdad Kaoru?
―Sí. ―respondió el niño alegre. ―Pero me tienen que comprar palomitas.
―Aceptamos. ―dijeron Naruto y Sasuke.
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